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Diputados reanuda en comisión el debate sobre la baja de imputabilidad de 16 a 13 años

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El plenario de comisiones de la Cámara de Diputados que trata el proyecto impulsado por el Gobierno para bajar la edad de imputabilidad de 16 a 13 años y establecer un Régimen Penal Juvenil reanudará mañana el debate.

Será la segunda reunión que efectuarán las comisiones de Legislación Penal, Justicia, Presupuesto y Hacienda, y Familia, Niñez y Juventudes para tratar este controvertido proyecto que divide en forma transversal a los legisladores de todas las bancadas políticas.

El plenario sesionará a las 12 en el Salón 2 del Anexo C y será conducido por la presidenta de la comisión de Legislación Penal, Laura Rodríguez Machado, junto a sus pares de Justicia Manuel Quintar (LLA), de Familia, Roxana Reyes (UCR) y de Presupuesto, José Luis Espert.

Para este martes fueron convocados a exponer los jefes del bloque del PRO, Cristian Ritondo; de Unión por la Patria, Ramiro Gutiérrez; de Producción y Trabajo, Nancy Picón Martínez; y de UP Eugenia Alianiello, quienes son autores de diferentes iniciativas.

En la primera reunión celebrada el miércoles pasado lo hicieron el secretario de Justicia, Sebastián Amerio, y el director de Normativa y relación con los Poderes Judiciales y Ministerios Públicos, Fernando Soto.

El proyecto del Gobierno establece un régimen penal aplicable a las personas adolescentes desde los 13 hasta los 18 años cuando fueran imputadas por un hecho tipificado como delito en el Código Penal.

A lo largo del texto se establece que no se le podrá imponer al menor una pena por reclusión perpetua y el máximo de prisión será de 20 años; estos topes se mantendrán aún si la escala penal fuera más elevada.

El proyecto del diputado Ritondo contempla baja la edad de imputabilidad a los 14 años y los menores que cometen delito serán en un centro especializado para menores hasta que cumpla la mayoría de edad, cuando tendrá que cumplir la misma que les corresponde a los mayores de acuerdo a la gravedad del delito.

También propone bajar la edad de imputabilidad el proyecto del dirigente del Frente Renovador, Ramiro Gutiérrez (UP-Buenos Aires), quien es un hombre de estrecha confianza del líder de esa fuerza, Sergio Massa.

ompañado por sus pares del FR, Gutiérrez propone que “las personas de 14 años de edad o más, que no hayan cumplido 18 años, serán punibles por los delitos tipificados en el Código Penal y las leyes penales especiales, en las formas y condiciones establecidos en la presente ley”.

En cambio, diputada de UP, Eugenia Alianiello, propone mantener la edad de imputabilidad en 16 años y busca reforma el Régimen Penal Juvenil para apuntalar el sistema de protección integral y del servicio de protección de derechos de los menores.

Por su parte, la diputada de Producción y Trabajo, la sanjuanina Nancy Picon Martínez, que propone que “no es punible la persona que no haya cumplido 13 años de edad, tampoco lo es, la que no haya cumplido los 15 años respecto de delito de acción privada o reprimido con pena privativa de la libertad que no exceda los dos años o solamente con multa o inhabilitación”.

Fuente: Noticias Argentinas.

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Giro forzado del discurso de Milei frente a la realidad de la economía

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Javier Milei

La realidad de la economía está remodelando en estas horas el discurso libertario. Y resulta especialmente significativo el giro expuesto por Javier Milei. El cambio más evidente hace a los tiempos prometidos -imaginados- para coronar un crecimiento sin antecedentes históricos y de impacto social amplio, palpable. El oficialismo proyectaba que esos resultados iban a marcar este año, con proyección al 2027, y allanarían naturalmente el camino electoral del oficialismo. Ahora, posterga los tiempos mejores para el 2028 y trata de atarlos al plan reeleccionista.

Es normal o al menos repetido: cuando los números de la economía son negativos o insuficientes para los planes electorales, la política tiene que cubrir ese frente y, más, jugar para sostener expectativas, confianza. El primer paso en esa dirección es el alineamiento de la interna, que en el caso libertario cruje en continuado y coloca el foco de manera creciente en los resultados económicos.

Eso mismo abre un interrogante sobre a quién le habló el Presidente cuando salió a enfatizar su respaldo a Luis Caputo. Lo planteó como una respuesta a supuestos movimientos en el mundo empresarial -los mercados, en primer lugar- contra el ministro. Pero según la lectura que se hace en medios políticos supera ese destinatario.

Milei dijo que “quieren limar” al jefe de Economía, justo cuando el funcionario busca cerrar las tratativas con el FMI. El eco histórico parece claro, pero las circunstancias no son ni de lejos las que alimentaron operaciones de ese tipo en otras etapas. Y tampoco asoma una oposición que se imagine en los umbrales de la Casa Rosada y pueda mover fichas en el tablero internacional.

El origen del ruido es otro. Y el problema es que, en rigor, las demandas domésticas sobre la política económica no desaparecen a pesar de la dureza presidencial para rechazar cualquier planteo de esa naturaleza. Milei fue más que enfático ante funcionarios y legisladores. Y ni siquiera toleraría señalamientos sobre la necesidad de mejorar “la velocidad” con que se traducirían los “logros” para el común de la gente, bajo el imaginario según el cual la “macro” no impacta aún en la “micro”.

La única voz en público que expuso esa inquietud doméstica fue la de Patricia Bullrich. Otros lo dejan trascender. Pero la cuestión con la jefa del bloque de senadores violetas fue potenciada por un gesto de Milei, al convocarla para mantener un encuentro mano a mano que, por supuesto, no podía tener carácter reservado. Eso colocó a Bullrich en un escalón superior del oficialismo, por el peso que se le estaría reconociendo -más a allá de las tensiones con Karina Milei– y por la preocupación de Olivos frente al impacto externo de este tipo de señalamientos en las filas libertarias.

Milei, en público, busca reducir el tema a un problema de operaciones -externas al circuito violeta- para desgastarlo. Y en ese terreno, se desborda discursivamente y alimenta o genera inquietudes por cuenta propia.

Acaba de hablar de un tema especialmente sensible para desechar cualquier posibilidad de tormentas en el año electoral. Negó cualquier posibilidad de una “corrida” con el dólar, algo que economistas serios, no alineados con el Gobierno, descartan. Visto así, puso de hecho sobre la mesa una cuestión que no aparece como amenaza. Dejó dudas, sí, sobre la carga de la “bazuca” de dólares que -dijo- el Gobierno tendría para enfrentar intentos “desestabilizadores”. Habló en un momento de US$ 75.000 millones. Antes, la cifra mencionada por el Gobierno era de US$ 50.000 millones y últimamente, escaló a US$ 125.000 millones en las declaraciones del Presidemte.

No es el único tramo discursivo que alimenta interrogantes sobre la “estrategia comunicacional” del Gobierno, en sentido amplio, es decir, también gestual. Al hacer su defensa cerrada de Caputo, Milei dijo que tiene una relación “simbiótica” con el ministro y calificó como una “pelotudez del tamaño de una casa” suponer que pueda ser reemplazado.

Como es habitual, sostuvo que las especulaciones de ese tipo son parte de operaciones para desgastarlo. Pero ocurre que aún en esa hipótesis, surge que un ingrediente notable fue aportado por el propio Presidente, cuando decidió convocar al economista Alberto Ades para que exponga ante el Gabinete. Caputo no asistió a ese encuentro.

En un punto, la simbiosis con el ministro se produce. El giro forzado del discurso expone una doble coincidencia: la exposición del tema no sólo aquí sino además fuera del país y el plazo más dilatado para las promesas de una mejora “histórica” de la economía.

Milei lo dijo de diferente modo en declaraciones a la prensa y en sus últimos viajes a Nueva York, París y Washington. Caputo aprovechó también un tramo del encuentro del FMI, en Tailandia. El Presidente afirmó que el 2028 será el “mejor año económico de la historia” argentina, si logra su continuidad en las próximas elecciones. “Si el Gobierno es reelecto, el 2028 va a ser el mejor año de nuestra historia”, redondeó el ministro.

El implícito de tales declaraciones es que el 2026 va a camino cerrar lejos de los pronósticos optimistas difundidos en el inicio del año. Quedan desdibujadas por completo previsiones incluidas en el actual Presupuesto: entre las más notables, la inflación anual de sólo el 10 por ciento y el crecimiento de 5 puntos porcentuales del PBI. Informes de consultoras privadas y, después, estimaciones del FMI y del Banco Mundial modificaron a la baja las predicciones en esos renglones. Y el INDEC agrega sus informes habituales.

Esta semana, el número más esperado fue el del IPC. El registro de la inflación de septiembre expuso una leve alza sobre agosto: 1,9% intermensual, es decir, dos décimas por encima del mes previo. Anota 33,4% interanual y 23,6% acumulado en nueve meses. El Gobierno dejó trascender cierto alivio porque la medición no superó otra vez los 2 puntos porcentuales, pero para algunos economistas parece difícil que se aleje sólidamente de esa marca.

Se suman algunos sobresaltos, como la trepada de precios mayoristas, que anotaron una suba del 3,2% en septiembre, atribuida sobre todo al incremento del petróleo y del gas. También se suceden números previsibles, como los de la producción industrial manufacturera, que marcó en agosto un repunte (1,9%) sobre el muy mal resultado de julio y expone una caída del 3,2% respecto del mismo mes del año pasado. La semana que viene, el foco estará puesto en el estimador de agosto sobre la evolución económica y en los informes sobre ventas en supermercados, mayoristas y shoppings.

Los números impactan sobre el discurso.

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El desafío opositor tras la fallida sesión: construir mayorías en un Congreso moldeado por los gobernadores

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“Se van a llevar todo”, dice una diputada, en una mezcla de bronca y resignación. “Empujamos, coordinamos, cedemos, hacemos lo que podemos, pero no nos acompañan los números”, graficó otro diputado de la oposición.

Los bloques de la oposición sienten cierta frustración respecto de los resultados que están teniendo en el Parlamento, donde entienden que los dos primeros años de la gestión de La Libertad Avanza estuvieron signados por el apoyo al Gobierno para “dotarlo de gobernabilidad” y que este año la gobernabilidad “es para los gobernadores”.

En ese esquema, los bloques de la oposición intentaron avanzar contra el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 la semana que pasó y chocaron de frente con la ausencia de los diputados que responden directamente a gobernadores como los de Santa Fe, Misiones, Salta, Tucumán y Corrientes. Algo que se repite en varias sesiones y que los más pesimistas estiman que el próximo miércoles sucederá de la misma manera.

El oficialismo citó para el miércoles a una sesión cuyo temario incluye el proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada —que modifica las leyes 21.499, de Expropiaciones, y 24.374, de Regularización Dominial—, desalojos express y, además, la vuelta de la ley de Tierras de 2011; la creación de un módulo informático interoperable con el Sistema de Trazabilidad de Medicamentos de Alto Riesgo (MAR) y de sus Ingredientes Farmacéuticos Activos (IFA); modificaciones al Código Penal sobre vandalismo rural; la transferencia a título gratuito a la provincia del Chaco del inmueble propiedad del Estado nacional Centro de Acopio y Embarque Barranqueras (CAEB); la prórroga hasta el 31 de diciembre de 2027 de la ley 27.793, de Emergencia Nacional en Discapacidad; y la ley sobre endeudamiento familiar.

A diferencia de lo ocurrido este jueves, la oposición no tendrá que construir el quórum, ya que la convocatoria fue solicitada por el oficialismo. Su objetivo será concentrarse en las mayorías necesarias para imponer sus posiciones durante el tratamiento de los proyectos.

Cruces de estrategias

“Puede ser que alguna nos la den vuelta”, reconoció un diputado de La Libertad Avanza que suele tener reuniones en la Casa Rosada. Aunque la oposición tiene dictamen propio en cada una de las normas a debatir —salvo en trazabilidad, que salió por unanimidad—, la referencia del legislador libertario apunta, principalmente, a discapacidad, propiedad privada y morosidad.

En algunos despachos se especuló con la idea de pedir una sesión para ese mismo día a las 10 de la mañana con un temario propio. Sin embargo, la propuesta fue descartada para que “no nos pase lo mismo que el otro día” y se quedaran cortos para el quórum.

En algún momento la palabra de Miguel Ángel Pichetto resonó en el debate. Así como alguna vez les dijo a los libertarios “¿qué aplauden? acá se viene a ganar, aprendan”, ahora el experimentado legislador advirtió que la oposición debe mejorar sus cálculos parlamentarios y evitar exponerse a nuevas derrotas.

En la oposición se renueva la esperanza de la mano de algunos datos que dejó la sesión anterior. “Quedamos a ocho, pero teniendo en cuenta que faltaron dos de Unión por la Patria, el número baja a seis. Es difícil, pero no imposible”.

En este caso, los diputados de los gobernadores nuevamente serán quienes definan si se impone el proyecto de LLA o el de la oposición en cada una de las votaciones.

Por el lado del oficialismo, la Casa Rosada maniobra con los jefes de los estados provinciales en busca de asegurarse los votos necesarios. “Les prometen que van a buscar inversiones para un tren y te bajan los diputados. Entendemos la gobernabilidad, pero una promesa de posibles inversiones no puede ser suficiente”.

El lunes muchos legisladores volverán a sus despachos en la Cámara de Diputados. Los teléfonos sonarán todo el fin de semana. Ganar o perder una votación hoy se define con dos o tres legisladores que se sumen o que no. Pero el oficialismo parece correr con ventaja en esa discusión.

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Milei volvió de EEUU, habló desde Olivos con Marco Rubio y acumula gestos de Trump para el año electoral

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A poco de regresar de su visita relámpago a Washington, Javier Milei mantuvo una comunicación de media hora, a distancia, con el secretario de Estado de Donald Trump, Marco Rubio. Se habían encontrado informalmente en Nueva York, hace dos semanas, y el funcionario enviará a la Argentina a su número dos, Christopher Landau. Mientras sube el riesgo país, en el Gobierno festejan y agradecen los gestos de la Casa Blanca.

El encuentro, que estaba programado, tuvo lugar esta mañana y duró unos 30 minutos, a poco del regreso del Presidente al país. Milei estuvo hasta anoche por tres días en la capital estadounidense, donde tuvo una agenda vinculada a los negocios y participó de la gala de una organización de derecha, gestada por La Derecha Diario, la Heritage Foundation. Pero no tuvo contactos con funcionarios de la administración republicana.

Milei acumula gestos de Trump de cara al año electoral, y el Gobierno cree que el camino está allanado para recibir un eventual nuevo apoyo económico o financiero de parte de Estados Unidos. El ministro Luis Caputo lo deslizó días atrás, en una entrevista relajada con el streaming libertario Carajo, y lo vinculó con la ayuda que le dio EE.UU. a Milei en la previa de las elecciones de 2025. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, también dejó abierta esa posibilidad, cuando afirmó en una entrevista con el sitio Axios hace 12 días que en caso de ser necesario volvería a apoyar financieramente a la Argentina.

El de hoy fue el segundo contacto reciente entre Milei y Rubio, luego de la breve charla informal que mantuvieron en un hotel de Nueva York, cuando Milei viajó para la Asamblea General de la ONU hace dos semanas.

Milei estaba en Olivos, y la explicación que dieron en la administración republicana y en la Casa Rosada es que se realizó para “seguir profundizando la relación” entre los países. Había una posibilidad de que Rubio viajara personalmente al país, pero al final pudieron coordinar un llamado. Y vendrán Landau y Juan Pablo Segura -el número 3 del jefe de las relaciones exteriores de Trump- que llegan a Buenos Aires el próximo miércoles 21.

El encuentro, que no había sido avisado con antelación y no estaba en agenda, fue difundido primero por el Departamento de Estado, a través de un comunicado publicado poco después del mediodía -hora argentina-. Después de casi tres horas, no se había producido una comunicación oficial de la Casa Rosada.

En un contexto de crisis energética internacional e interés del Gobierno por las inversiones, el jefe de Estado y el funcionario de Trump ratificaron la alianza entre ambos países y apuntaron a profundizar el vínculo a través del comercio, las inversiones y la cooperación regional, dijeron.

Tuvo lugar en la previa de las elecciones de medio término en los Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre. Y a la espera de la confirmación oficial de la visita del vicepresidente JD Vance al país, luego de los dos viajes de Milei a los Estados Unidos en pocas semanas: primero a la Asamblea ONU y esta semana para disertar en la gala de la Heritage Foundation.

El comunicado no detalla acuerdos ni medidas concretas. Solo señala que ambas partes se comprometieron a mantener una coordinación estrecha para obtener resultados que beneficien a argentinos y estadounidenses.

El encuentro anterior fue en Nueva York, un día antes del discurso de Milei ante la ONU, también junto al canciller, Pablo Quirno y el ministro de Economía, Luis Caputo. Después de aquel contacto, Rubio había destacado en X los temas de la cooperación en energía, minerales críticos y agricultura. Quirno dijo después que hablaron de inversiones, de la relación estratégica y del Escudo de las Américas.

El contacto se conoce el mismo día en que el Departamento de Estado anunció que el subsecretario de Estado, Landau llegará a Buenos Aires con Segura, subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental. En principio, Landau se reunirá con altos funcionarios del Gobierno y con líderes del sector privado para aprovechar el impulso del Corredor Andes-Atlántico. Esa iniciativa de infraestructura e inversiones la lanzó con Quirno el 23 de septiembre en Nueva York. Tienen planeado ver a Milei y a autoridades parlamentarias. Y si bien la agenda detallada no está confirmada, los ejes serían la seguridad, la cooperación contra el crimen organizado, el pedido argentino de ingresar al programa de exención de visas (Visa Waiver) y el Corredor Andes-Atlántico.

La visita de los funcionarios de Rubio es el paso previo a la llegada de Vance, prevista para noviembre, que se reuniría con Milei en la Casa Rosada, aunque ni la fecha ni el viaje en sí mismos fueron confirmados oficialmente aún.

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