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El fuego amigo consume a Milei y pulveriza su endeble mayoría en el Congreso

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Perdió hasta el manejo de escena. El jueves a la tarde la imagen todo terreno de Patricia Bullrich se desvaneció. No tuvo su “no positivo”, pero fue parecido. En su caso fue un “me voy a abstener de votar en contra” que acompañó con un “no comprometo a mi bloque” para justificar su abierto desafío a los mandatos de Javier Milei. Leyó su posición, mirando hacia abajo. Solo de a ratos levantaba la vista. Minutos antes había discutido con medio recinto, acusada de traidora por propios y ajenos.

La decisión de Bullrich de desmarcarse de los deseos presidenciales de retirar el pliego de María Verónica Michelli por ser cuñada de un periodista pulverizó la endeble mayoría que había conseguido el Gobierno en el Senado, que ahora quedó rehén de su propia torpeza. Los aliados se le escapan, ya no le creen. El oficialismo se va quedando sin recursos para negociar, la interna consume lo poco de coordinación parlamentaria que queda y los proyectos se apagan en la hoguera del fuego amigo.

El Gobierno pasó del 13 a 0 en Diputados a una derrota autoprovocada en el Senado y la apertura de un futuro incierto para el resto de las reformas que emprendió la Casa Rosada. El destino de la jueza quedará en un limbo y los deseos de Milei y Karina podrán concretarse al fin, a pesar de la caída abrumadora que sufrieron esta semana. Pero lo que pasó el jueves va mucho más allá de ese pliego. La consecuencia del desorden hizo postergar el tratamiento del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, por falta de votos, y no está garantizado que el oficialismo pueda llamar a sesión para este miércoles para retomarlo.

La mayoría de los senadores libertarios ya sacó pasaje por pedido de la Casa Rosada, que envió al grupo de wWhatsapp del bloque la orden de que estén en el Congreso. Ningún aliado asegura hoy que pueda concretarse una convocatoria.

Las definiciones comenzarán a verse pasado mañana, cuando vuelva a reunirse la comisión de acuerdos para tratar nuevos pliegos de candidatos a jueces. La pelea es cuerpo a cuerpo. Otra vez no aparecen los postulantes de las provincias, y por ahora se trataría solamente siete candidatos, de los cuales uno solo es del interior. “Si no negocia con nosotros no tiene un solo proyecto más aprobado”, anticipa un senador de trato asiduo con Bullrich.

La senadora está tironeada. Su yo interno le dice que no se va a someter a la conducción de Karina pero su aspiración política, al cargo que sea, le indica que jugar al fleje puede tener consecuencias adversas sobre un electorado, el de Milei, del que depende. Ser el plan B del Presidente la hace caminar por la cornisa de la ambivalencia permanente. Después del desafío público por el caso de Michelli, cuando el lunes comunicó su objeción de conciencia, Karina Milei la convocó a su despacho en la Casa Rosada. La gestualidad de la foto dice bastante de quién fue la promotora del encuentro. Karina está de frente, sonriente, iluminada, y Bullrich de costado, sin rostro. No se le ve la cara. “Ella no se va a someter a su conducción”, insisten al lado de la senadora para defender lo que pareció una marcha atrás. Creen todo lo contrario. Con todo lo que hizo para diferenciarse, ni se animaron a echarla.

Crítica interna

Bullrich mantendrá su juego. Como anticipó Infobae, frenó la campaña porteña y está definido que se retira del territorio de la ciudad hasta nuevo aviso. El viernes tuvo actividad Pilar Ramirez, la mano derecha de Karina Milei y con quien salía a candidatearse pos caída de Manuel Adorni, pero Bullrich no apareció. “Tampoco estaba previsto”, se atajan en el comando libertario. Patrica anticipa a sus allegados que la Secretaria General y líder del partido la quiere usar como anzuelo porteño para negociar con Mauricio Macri. Sostiene que a cambio de bajar al PRO de una candidatura presidencial va a terminar cerrando un pacto para la continuidad de Jorge Macri y su popularidad en terreno porteño va a quedar desechada. “Además necesitan el acuerdo en la provincia”, reflexiona con sus laderos la senadora, que ahora elige salir de recorridas por las provincias, como Mendoza.

Bullrich se muestra en la intimidad crítica de la política económica del Gobierno. Sostiene que la macro no llega a la micro y que el oficialismo necesita un golpe de efecto que reactive la actividad. “Los centros urbanos están muy golpeados”, dicen cerca de ella. “Hay tiempo para levantar pero tienen que ordenarse”, se lamenta sobre las internas a pesar de que esta semana quedó ella en boca de todos por su nueva diferenciación.

Lejos del Milei que en público se felicitaba por la fortaleza política que consiguió en el Congreso tras las elecciones de medio término, la senadora cree que todavía es un gobierno débil políticamente y que sin acuerdos no puede avanzar. Es lo que le están advirtiendo los aliados para esta semana. El proyecto de propiedad privada cayó por diferencias en dos capítulos: manejo del fuego y extranjerización de la tierra. “Nunca tuvieron los votos, estaban complicados”, agrega un senador peronista. Lo mismo aporta una aliada no automática. Dicen que el problema que tiene Bullrich es que la presiona la Casa Rosada. En este caso, Federico Sturzenegger, que va por todo. Los senadores dispuestos a apoyar se quejan de que los cambios que aceptan vuelven con retoques menores y no se tienen en cuenta sus aportes. Nadie cree por estas horas que pueda aprobarse esa iniciativa en lo inmediato. La primera disidencia surgió de la senadora Edith Terenzi (Chubut), que avisó que no lo votaba. Lo mismo pasó con los otros tres legisladores enrolados bajo el bloque que conduce la jujeña Carolina Moisés, que ya había presentado un dictamen aparte. Apenas comenzada la sesión, los radicales Maximiliano Abad y Flavio Fama plantearon lo mismo; tampoco estaban Julieta Corroza (Neuquén) y Alejandra Vigo (Córdoba).

En este escenario, es poco probable que avance la reforma electoral, nacida trunca por la obsesión de Karina de eliminar las PASO, la única herramienta que tiene la oposición para ordenarse. Ahí sí pesan los gobernadores y dependerá del acuerdo electoral que terminen haciendo con La Libertad Avanza. No quieren candidatos que empañen sus reelecciones. Se viene el Mundial y con el oficialismo a los empujones, no hay aliado que hoy tenga voluntad política de sesionar.

También quedó tecleando la prórroga para que permanezca en su cargo por otros 5 años más Víctor Pesino, vocal de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo de la Capital, el juez que falló a favor de la reforma laboral e intervino la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Su tratamiento se incluyó a las apuradas el viernes, para llevarlo a audiencia en la comisión de Acuerdos pasado mañana. El malestar se sigue fogoneando entre los aliados por estas incorporaciones sorpresivas del Gobierno. Entre los pliegos que se vienen para esa audiencia, senadores cercanos al oficialismo están atentos a otro caso similar al de Michelli. Es la mujer de otro periodista, que ingresó como candidata a la sala VI de la cámara laboral. Se trata de Marina Edith Pisacco.

Sesión descontrolada

El karinismo le reprocha a Bullrich su intención de meterse en la interna judicial, que ya está atravesada por la pelea dentro de la Corte Suprema, entre el sector de Horacio Rosatti, cercano al Gobierno y al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, y el de Rircardo Lorenzetti. “No es un error, se pasó de rosca”, definen cerca de la Secretaria General sobre cómo se movió Patricia. Más allá de su posición respecto de Michelli, cuestionada por Milei por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, cerca de Karina se molestaron por la selección de los postulantes que tenían prioridad para ser tratados el jueves. Esa lista quedó en manos de Bullrich. Como ejemplo, cerca de Karina dicen que entró la secretaria del juez Julián Ercolini, María Julia Sosa, pero no Emilio Rosatti, el hijo del presidente de la Corte, Horacio Rosatti.

En la reunión de labor parlamentaria del día anterior, donde participaron los jefes de bloques, se dejó afuera a Michelli y a otros 23 pliegos de candidatos que ya estaban listos para ir al recinto. Michelli necesitaba dos tercios porque su dictamen no tenía una semana. El senador karinista Juan Carlos Pagotto se había encargado de cajonearlo. La propuesta de dejar a una veintena afuera fue un pedido del jefe de bloque del PRO, Martín Goerling Lara, y de Carlos Camau Espínola, en representación de un sector de los provinciales. Lo usaron como anzuelo para obligar a Bullrich a convocar una próxima sesión. Si dejaban sola a Michelli, pasaba automáticamente al olvido. El kirchnerismo jugó la suya. No comprometió en ese momento los dos tercios (que los iba a dar) y dejó que el oficialismo se enredara solo.

El revuelo se generó cuando en la Casa Rosada se enteraron de que en la lista de los 50 a tratar no estaba Emilio Rosatti, de la primera camada de pliegos que envió el Ejecutivo. El teléfono de Bullrich explotó. “La presionaron todos, pobre”, la consuela un senador aliado. Ella rompió el pacto del día anterior, con acta por escrito y todo, y obedeció a las órdenes de Karina. Volvió con todos los pliegos menos el de Michelli, lo que le generó la rebelión de los aliados. “Está muy pegada a Santiago Caputo”, sospechan en el karinismo sobre los pasos que fue dando la senadora. “La selección de los 50 la hizo ella, el gran quilombo fue ese corte. Acá no hay ñoños republicanos, acá hay juego de poder”, le reprochan los que quedaron afuera. Para entonces el bloque libertario era un hervidero y Luis Juez se retiraba para no votar.

La secuencia de cámaras del Senado habla por sí sola. Todo quedó a la vista. El rol de Victoria Villarruel fue clave para el desenlace, jugando abiertamente contra el Gobierno. Ya había mandado el mensaje de que no se estaban poniendo o sacando caramelos sino jueces. Bullrich se pelea con la vicepresidenta delante de todos, en el estrado. El reloj marca entonces las 13.50, la sesión había comenzado casi dos horas antes. Discuten acaloradamente. Acorralada, Bullrich pide el cuarto intermedio. La vuelve a llamar a Karina. No tienen margen. Van todos los pliegos a votación. Quienes participaron de esa negociación no podían creer lo que veían. Villarruel, Bullrich y Ezequiel Atauche peleándose entre ellos.

El Gobierno seguirá jugando fuerte y tiene previsto que Michelli no asuma. Lo que hará es no conformar el tribunal para el que fue elegida, que tiene que ser habilitado por la Corte. Lo dijo sin sutilezas el propio Mahiques, insólitamente, el promotor de Michelli en 2018, cuando era viceministro de Justicia. “Restan una serie de pasos, como por ejemplo que la Corte Suprema de Justicia de la Nación lo habilite”, anticipó. A eso el Gobierno espera contar con el paso del tiempo en el Consejo de Magistratura, que preside Rosatti, que tiene que iniciar el proceso para acondicionarlo. Mahiques habló de que falta conseguir “un edificio y poner mobiliario”, algo así como una advertencia: sos jueza, pero no tenes ni silla.

Quién ganó

En el Gobierno se ufanan de haberse salido con la suya al conseguir, al final de todo el escándalo, la aprobación de los 74 pliegos. En el peronismo descartan esa lectura y consideran que el oficialismo perdió la brújula, los aliados se les esfuman y los jueces nombrados no son de Milei, al punto que ellos mismos les dieron los votos. “Acá ganó la familia judicial”, aclaran. Son concursos que existen desde hace más de 10 años y una buena parte se los llevó la provincia de Buenos Aires: 13 en total y 8 de La Plata. “Nosotros no podemos dejar la provincia sin jueces, los revisó Axel”, apuntan en el kirchnerismo del Senado para desmentir que sean jueces que respondan a Milei.

El peronismo incluso cerró filas en la votación, con la aprobación de todos los pliegos menos el de Emilio Rosatti (ahí sólo se ausentó el santafecino Marcelo Lewandowski) y el de la secretaria del juez Ercolini. Entre los nuevos nombramientos está Laureano Durán, que fue protagonista de fuertes polémicas en 2014 cuando el kirchnerismo lo designó para ocupar el estratégico juzgado federal 1 de La Plata, que entiende en temas electorales, que estaba vacante en ese momento por la muerte de Manuel Humberto Blanco. Durán fue votado ahora como vocal de la sala I de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata.

Caputo, el trader político

Mientras la interna se desangra y el oficialismo ve desvanecerse los proyectos en el Senado, el ministro de Economía apuesta en la ruleta electoral. “Puede haber un shock externo, el petróleo puede ir a USD 400, puede haber una guerra mundial o una invasión extraterrestre, que Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida en la Argentina. ¿Está claro?”, se ufanó Luis Caputo esta semana en su discurso ante la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña de la República Argentina (CAMBRAS). Los aplausos costaron. Fueron tibios y llegaron tarde. Al menos eso notó el equipo del gobernador. “Pasó de largo, no le importó a nadie”, refieren cerca de Kicillof.

Justo esta semana se conoció una encuesta de Alaska y Trespuntozero en la que se refleja un rechazo a la confianza en la palabra de Caputo. Ante su afirmación de que los próximos 18 meses serán los mejores en décadas, el 69,3% responde que le cree poco o nada. Ante su declaración de que la gente está mejor que en 2023, el rechazo es del 68,6%. Esa misma muestra refleja que algo parecido le pasa a Milei. El 66,5% no cree que “lo peor ya pasó”, frase reiterativa de Milei. Además, el 61% tampoco cree que la inflación se derrumbará y el 67% tampoco está de acuerdo con que la política económica actual no está destruyendo empleos.

Los rojos de la recaudación alertaron a las consultoras económicas y al Fondo Monetario Internacional. La consultora 1816 destacó que los números del fisco cortaron nueve meses de caída, pero de manera coyuntural. Alerta a sus clientes que fue “gracias a la base de comparación del Impuesto a las Ganancias”. “Los datos desagregados no fueron tan positivos: el IVA-DGI cayó 3,0% real, séptima caída al hilo. La asistencia a PAMI de $580.000 millones con Lecap (en lugar de efectivo) y la postergación de los FAL apuntan a no afectar el superávit base caja”, señalan. Justamente, la reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral que se conoció esta semana postergó su implementación recién para el 1 de noviembre. En círculos económicos anticipan que fue un pedido del FMI. También 1816 se ocupa de plantear dudas respecto de cuánto le cree el mercado a Caputo. “Ya sin Bonar 27 como alternativa (salvo que abran otra serie corta), ¿la demanda privada podrá canalizarse a los 2028 y/o a bonos más largos? Eso dependerá en buena medida de cuánto penetre la idea de Caputo de que “no hay riesgo político para 2027” y/o la idea de que la economía argentina de los próximos años va a tener tanto flujo de dólares que los bonos 2028 se pagarán sin importar quién gobierne (al final del día, ambas cosas achicarían el riesgo político para el año que viene)”.

Al Gobierno se le complica la narrativa. Muerto el slogan “la moral como política de Estado” y el anticasta, le queda el fantasma del pasado, que choca con la idea de Caputo de que no hay riesgo kuka. Otro dato que aporta la encuesta de Alaska es que se revirtió el factor aglutinante del voto mileísta. Ante la pregunta de quién es el responsable del deterioro económico actual, el 63,6 % lo puntualiza en el gobierno libertario. Es Milei contra Milei. Lo dijo el Presidente cuando confesó en público que compite contra él mismo. Entre las peleas internas y las emocionalidades se le acorta el tiempo para ganarse.

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Giro de Bullrich en su interna con los Milei: cerró filas para criticar a Villarruel

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Después de los cambios en el Gabinete, Patricia Bullrich dejó a un lado las discusiones internas, dio un giro y se puso espalda con espalda con los Milei. Eligió un enemigo en común, la vicepresidenta Victoria Villarruel, que terminó de ubicarse como opositora. Y en la Casa Rosada, conformes con el repliegue, le devolvieron el gesto.

Los chats de ayer de la (autodenominada) “socia” de PRO contra Victoria Villarruel y el mensaje nocturno responsabilizando a la vice por la postergación del debate sobre el polémico proyecto de propiedad privada en el Senado fueron muestras de la estrategia de la jefa del bloque libertario en la Cámara alta de volver a sintonizar con la dupla presidencial.

En el entorno de Bullrich, lejos de hacer un mea culpa por la forzada dilación, dijeron que el oficialismo fracasó por un combo de razones, entre las cuales descartaron cualquier error de cálculo propio y apuntaron principalmente a Villarruel. Según dijeron, por sus “fuertes operaciones” para que no hubiera quórum (cosa que finalmente se consiguió, y por eso se pudieron votar los pliegos de jueces).

Karina Milei acaba de empoderar a Diego Santilli, que se transformó en el principal interlocutor con los aliados amarillos, además de Cristian Ritondo en Diputados. Y dio varias señales de que planea intervenir de manera personal o por medio de alfileres propios en el Congreso, como se vio con las convocatorias de los diputados y senadores violetas en Balcarce 50 o la visita de la hermana presidencial a la Cámara baja, fotos mediante.

Bullrich, apuntan en el planeta libertario, corre riesgo de quedarse sin lugar en el oficialismo mientras juega a plantarse frente a los Milei y analiza pros y contras de sus posibles destinos políticos. Uno de ellos es ser candidata a vice en la búsqueda de la reelección, pero si los Milei ya no confían en ella, puede llegar a costarle que le aseguren ese puesto. Un lugar por el cual hay otros competidores como, dicen aunque ellos lo nieguen, Martín Menem o Sandra Pettovello.

La caída de la sesión no sólo fue un fracaso para el Gobierno sino que se festejó como un triunfo en el kirchnerismo y el PJ, que salieron a apropiarse de la derrota oficialista. Y los festejos en el campamento enemigo generaron una oleada de ira en el oficialismo. Aún así, en la Casa Rosada evitaron cualquier tipo de cuestionamiento en contra de Bullrich. “Podría haber sido peor”, se limitó a decir un funcionario anoche, sobre la sesión. En el karinismo se cuidaron de criticarla, pero no la defendieron. Mientras que en el sector de Santiago Caputo se comprometieron un poco más: dijeron que “por supuesto” no la culpaban, sino a Villarruel.

Por la noche, en la Bolsa de Comercio, Milei habló del traspié senatorial por encima y sin referencias puntuales: “Véanlos hablar, véanlos actuar. Esos son los responsables de la decadencia argentina. Esos son los que violentaron el derecho de propiedad, son los que nos hundieron”, dijo vagamente, en aparente referencia a la oposición.

No es extraño ni nuevo que elijan cuidarla. En la etapa de los cruces por Adorni, Karina se dejó cuestionar por Bullrich sin tomar represalias, en una actitud muy ajena a sus tajantes costumbres políticas. A pesar del malestar con sus desmarques, como es ya box populi, los Milei sostienen el vínculo con Bullrich cueste lo que cueste mientras necesitan de su respaldo como líder del sector “republicano” de los votantes, en especial, y seguir para sumar adhesiones en las próximas elecciones.

Usar a Villarruel como chivo expiatorio de los traspiés en el Senado es un clásico de La Libertad Avanza. De hecho, así lo hicieron en cada tropiezo: desde el financiamiento a las universidades hasta los pliegos de jueces hasta los vetos presidenciales fueron colocados en los hombros de la vice. Que, sin dudas, terminó de transformarse en un miembro más de la oposición.

Cerca de Bullrich también se defendieron con otros argumentos: la escasez de senadores propios y el faltazo de dos soldados de LLA. “Se prefirió pasarlo para estar más tranquilos”, dijeron en el bloque violeta, para bajarle el dramatismo a la derrota.

Y pasaron una cuota de la factura a uno de los principales autores del proyecto de reforma, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger: “Tendremos más tiempo para seguir analizando las dudas. Es real también que había dividendos de Sturzenegger con algún tema”, deslizaron.

Cerca de Villarruel se defendieron y aseguraron que Bullrich filtró el diálogo sobre la postergación de la deuda para “quedar bien con la Rosada” porque, según aseguraron, perdió manejo sobre el bloque. “Le tienen controlado el bloque desde el Ejecutivo, si hasta van los funcionarios a la sesión”, dijeron. Se referían a la presencia de Ignacio Devitt en los palcos del recinto, ayer, mientras los senadores debatían los pliegos de los jueces.

Yo no filtro conversaciones privadas. Menos las pongo en grupos de chats o llamo a periodistas para hacer notas. Esos son métodos usuales de la casta”, dijo la Vicepresidenta en X ayer por la tarde. Pero no negó el contenido de la conversación que circuló durante la jornada.

De fondo está la discusión sobre el futuro de Bullrich. En la Casa Rosada le prometen la vicepresidencia, pero ella no está segura de querer ese lugar. Tampoco se decide por la Ciudad, mientras Karina Milei sopesa la posibilidad de generar un acuerdo, o no, con Jorge Macri.

Por lo pronto, la secretaria general gestó un encuentro con legisladores porteños propios en la Casa Rosada para hablar de la agenda de CABA, donde deslizó fuertes críticas contra la gestión. Bullrich no fue de la partida.

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Las victorias legislativas que logró Milei en el primer semestre y las reformas que impulsará tras el receso invernal

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A principios de año, en su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Javier Milei prometió “nueve meses ininterrumpidos de reformas que van a rediseñar la arquitectura institucional de la Nueva Argentina”. Si bien los libertarios estuvieron muy lejos de tratar los “90 paquetes de reformas estructurales” que prometió el Presidente, el oficialismo cerró un primer semestre positivo en la arena legislativa, con grandes victorias, como la reforma laboral, y bloqueado casi todos los intentos opositores de controlar la agenda.

La principal victoria política de La Libertad Avanza fue la Ley de Modernización Laboral 27.802, sancionada el 27 de febrero tras una sesión maratónica en el Senado y ratificada luego en Diputados. Esta norma, eje central del programa de gobierno, modificó de manera sustancial las reglas del mercado de trabajo.

La nueva normativa abarató los despidos, introdujo el banco de horas y alivió las cargas empresariales a través de la reducción de aportes y la creación de un fondo de asistencia laboral financiado por los empleadores. Además, la ley eliminó la llamada ultraactividad de los convenios colectivos, priorizando acuerdos por empresa y permitiendo que los convenios sectoriales dejen de tener vigencia si no se renuevan. Otra novedad fue la creación de la figura del trabajador independiente fuera de la ley de contrato laboral, habilitando formas de contratación basadas en servicios puntuales.

Uno de los cambios más debatidos fue la restricción al derecho de huelga en servicios esenciales como salud, educación, transporte, energía y agua, donde ahora debe garantizarse un servicio mínimo del 75%. Para sectores considerados trascendentales, como bancos, minería, industria y comercio electrónico, el piso es del 50%.

Por otro lado, el Gobierno logró avanzar con el nuevo Régimen Penal Juvenil, que baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años tras un debate de casi dos décadas. También aprobó la reforma de la Ley de Glaciares, que le otorgó a las provincias la facultad de establecer criterios propios para determinar qué glaciares y ambientes periglaciares serán preservados, una demanda sostenida por distritos con actividad minera. Mientras la ley original establecía una protección general, la reforma limitó su resguardo a aquellos cuerpos y geoformas que cumplan una “función hídrica comprobada o relevante”.

En tanto, la ley de Inocencia Fiscal, que apunta a sacar “los dólares del colchón”, elevó el umbral de evasión simple a 100 millones de pesos, y el de evasión agravada a 1.000 millones de pesos. Asimismo modificó el plazo de prescripción del delito, que disminuyó de 5 años a 3 años. Esta es la normativa que el Gobierno buscará reformar nuevamente en la segunda mitad del año para ampliar el universo de contribuyentes que puedan adherir al régimen.

En los últimos dos meses acumuló una seguidilla de victorias con la rectificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, la sanción definitiva del acuerdo con un grupo de holdouts (fondos buitres), la media sanción la reforma del régimen de Zonas Frías; de el Super RIGI, que busca fomentar inversiones en las “industrias del futuro” y de la Ley Hojarasca.

Además, tras la sesión del último jueves, el gobierno de Milei acumula más de cien nombramientos judiciales para resolver el profundo problema de juzgados, fiscalías y defensorías vacantes. Según trascendió el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahíques tiene listos otros 300 pliegos que buscarán aprobación del Senado antes de fin de año.

Sin embargo, a pesar de su exitoso primer semestre, el oficialismo acumula una batería de proyectos de gran impacto político y económico para la segunda mitad del año. Sin lugar a dudas, el de mayor importancia para el Poder Ejecutivo será la reforma política, cuyo punto principal es la eliminación de las elecciones primarias (PASO). Paso que los libertarios consideran fundamental para asegurar la reelección del Presidente.

Esta iniciativa no termina de juntar masa críticas entre gobernadores afines y bloques aliados, algo similar a lo que ocurre que el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, que contempla mecanismos para agilizar los desalojos, cambios en la ley de manejo del fuego, la eliminación de restricciones para la venta de tierras a extranjeros y modificaciones a la ley de expropiaciones. Su tratamiento se postergó por cuarta vez y el oficialismo ya trabaja en el borrador número 16.

Después de las vacaciones también llegarán al Congreso una batería de iniciativas anunciadas por Milei para garantizar la estabilidad financiera y presupuestaria. A la ampliación de la ley de Inocencia Fiscal se sumarán una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central para reforzar su independencia -prohibir el financiamiento del Tesoro- y un mecanismo de “shutdown”, al estilo norteamericano para limitar la capacidad del Estado de gastar por encima de lo presupuestado.

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Inminente publicación del pliego para iniciar la privatización del Belgrano Cargas

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Al interior del Gobierno afirman que “falta muy poco” para la publicación de los pliegos para la privatización del Belgrano Cargas y Logística, una de las compañías públicas que había sido dispuesta para su venta en la sanción de la Ley Bases. Tres fuentes de diferentes sectores del Poder Ejecutivo afirman que, a diferencia de instancias anteriores, debería ser cuestión de días para que las condiciones de privatización de la empresa salgan en el Boletín Oficial.

“Debería estar pronto”, confirmó una fuente inobjetable a Infobae, que agrega que el timing de la publicación sigue estando en la revisión en manos de las plumas legales del Ministerio de Economía. Desde esta última área se limitaron a decir que “todas las medidas que se toman se anuncian oficialmente”.

La Casa Rosada quería comenzar a mostrar avances en las privatizaciones dispuestas en la Ley Bases a comienzos de año, pero el inicio de ese proceso para el Belgrano Cargas tuvo una serie de revisiones cruzadas entre diferentes áreas del Gobierno que forzó a demorarlo más.

Y es que se trata de una de las concesiones más importantes que se pueden poner en juego en la Argentina debido tanto al impacto que supone a nivel de infraestructura y en la matriz productiva como por los 50 años que se estipula en el pliego licitatorio. Se espera que haya un plazo de 90 días para que las empresas interesadas se presenten y que para fin de año o comienzos del próximo se determinen las adjudicatarias.

El proceso abarcará las líneas BelgranoSan Martín y Urquiza, que hoy integran Belgrano Cargas y Logística S.A., la empresa estatal que transporta granos, insumos industriales y otras mercaderías desde las economías regionales hacia puertos y centros de consumo. La compañía también administra la infraestructura ferroviaria, el material rodante y los talleres del sistema.

La licitación cambiará el formato de las concesiones ferroviarias de los años 90, porque el negocio se dividirá en tres procesos independientes: la administración de las vías, los talleres y el material rodante. Ese diseño permitirá que una empresa compita por una operación integrada o que distintos actores se repartan cada unidad de negocio.

La novedad que se conoció por estos días es que se habilitará la opción que una empresa o grupo pueda presentarse para todas las unidades en simultáneo.

Es algo que interesa de particular manera a la compañía Ferromex (Grupo México), el principal postulado extranjero para operar de manera integral la red ferroviaria del Belgrano Cargas en Argentina. La compañía impulsa un plan de inversiones de hasta 3.000 millones de dólares para modernizar las líneas estatales.

Pero también figuran otros actores de relevancia en la compulsa, aunque no están precisamente interesados en todas las ramas del negocio. El principal competidor es el consorcio de cerealeras integrado por Bunge, Cargill, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Aceitera General Deheza (AGD) y Louis Dreyfus Company (LDC). También aparecen empresas argentinas ligadas a la infraestructura ferroviaria, como Grupo Roggio.

Para incentivar las presentación de compañías, el Gobierno publicó meses atrás el decreto 282/2026, el cual oficializó la decisión de vender el material rodante -como vagones y locomotoras- y que el monto que ingrese a las arcas estatales sea direccionado directamente para financiar y pagar obras sobre las vías que buscan ser concesionadas.

La transferencia de la operación de la principal red ferroviaria de cargas del país a capitales privados busca, a su vez, forzar un ciclo de inversiones para revertir la baja densidad de carga, los altos costos fijos y el deterioro de la infraestructura. La búsqueda ideal de todo el proceso es incrementar el volumen de capacidad de los transportes para mejorar costos operativos y de rentabilidad del servicio.

Se estima que el plan de obras ferroviarias propiciadas por el Estado sean cercanas a los 800 millones de dólares y que la venta del material rodante cubra algo más de la mitad de este monto.

Otro de los atractivos que colocó el Gobierno para los inversores será que los montos destinados a la concesión por parte de los privados se encuadrarán en los beneficios del RIGI.

Asimismo, el nuevo esquema aplicará plenamente el sistema de acceso abierto previsto en la Ley 27.132 de 2015 para los servicios ferroviarios de cargas. Esa modalidad permite que cualquier operador transporte mercaderías entre distintos puntos de la red, sin depender de la titularidad de las instalaciones de carga o destino, mediante el pago de un canon. El modelo habilita a que una compañía pueda utilizar locomotoras y vagones propios o contrate a un operador privado y pague un peaje por usar las vías.

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