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El Gobierno nombró a los veedores en la AFA: tendrán 180 días para revisar balances y contratos
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4 semanas haceen
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Mayra Pastor
El Ministerio de Justicia dispuso una veeduría sobre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) a pedido de la Inspección General de Justicia (IGJ). La medida habilita una auditoría sobre el funcionamiento contable y administrativo de la entidad, y profundiza un conflicto institucional con fuerte impacto político.
El gobierno nacional formalizó la intervención en grado de veeduría sobre la AFA por 180 días hábiles, en una decisión que conjuga aspectos técnicos, jurídicos y políticos, situando al fútbol argentino en el centro de una disputa más amplia acerca del control estatal, la transparencia y el poder institucional.
De acuerdo con la resolución firmada por el Ministerio de Justicia, a partir de una solicitud de la IGJ —organismo encargado de fiscalizar asociaciones civiles en la Ciudad de Buenos Aires—, el objetivo formal es relevar documentación, auditar estados contables y verificar el funcionamiento institucional de la entidad presidida por Claudio “Chiqui” Tapia.
Durante el período de veeduría, los interventores designados tendrán la facultad de examinar los estados contables, analizar operaciones con empresas privadas e indagar en la creación de la Universidad de la AFA. Según la IGJ, la ausencia de documentación respaldatoria y la falta de respuestas a requerimientos previos motivaron la medida. El informe final orientará los próximos pasos, desde sanciones administrativas hasta posibles acciones judiciales.
El origen del conflicto: “graves irregularidades” detectadas por la IGJ
El expediente que derivó en la intervención comenzó a gestarse a fines de febrero, cuando la IGJ solicitó formalmente la designación de veedores tras detectar lo que calificó como “graves irregularidades” en la AFA.
Según la documentación oficial y reportes de prensa, el organismo de control reclamaba información contable clave que la entidad no entregó. Se señalaron demoras en la presentación de balances, insuficiencia en el detalle de los estados financieros y ausencia de documentación respaldatoria para evaluar el manejo de los recursos.
El foco estaba puesto especialmente en los estados contables más recientes, en un contexto donde la AFA experimentó un crecimiento exponencial de ingresos tras la obtención del Mundial de Qatar. Ese aumento, impulsado por derechos televisivos, contratos comerciales y premios deportivos, no fue acompañado —según la IGJ— por un nivel equivalente de transparencia en la rendición de cuentas.
La preocupación del organismo incluyó observaciones sobre operaciones económicas vinculadas a intermediarios y empresas privadas que participan en la comercialización de derechos del fútbol argentino, uno de los activos principales del sistema.
Qué implica la intervención en grado de veeduría
La medida dispuesta por el Ministerio de Justicia no representa una intervención plena ni el desplazamiento de autoridades de la AFA, sino una figura más restringida: la veeduría.
En términos jurídicos, la veeduría consiste en la designación de funcionarios externos con facultades para examinar documentación, auditar procesos y elaborar informes sobre la situación institucional de una entidad. Se trata de un mecanismo de control reforzado.
En este caso, los veedores designados —el contador Rubén Miguel Pappacena y el abogado Agustín Ortiz de Marco— tendrán amplias facultades para acceder a libros contables, documentos administrativos y registros financieros. Su tarea será reconstruir el funcionamiento interno de la AFA en áreas clave y determinar si se ajusta a las normas legales y estatutarias.
Entre sus tareas principales figuran analizar los estados contables cerrados al 30 de junio de 2025, auditar el proceso de creación de la Universidad de la AFA (UNAFA), revisar relaciones comerciales y financieras con empresas y actores privados, y verificar la existencia de posibles actos contrarios a la ley o al estatuto.
El trabajo culminará con un informe final dirigido a la autoridad de control, aunque los veedores podrán emitir reportes parciales si detectan situaciones urgentes.
Los puntos críticos bajo investigación
La intervención se apoya en una serie de observaciones que, en conjunto, configuran un cuadro de irregularidades administrativas y contables.
Uno de los ejes centrales es la falta de presentación adecuada de balances. La IGJ sostiene que la AFA no respondió en tiempo y forma a las vistas sobre los estados contables de varios ejercicios y que la información suministrada no cumple con los estándares requeridos para una asociación civil de esa magnitud.
Otro foco relevante es la Universidad de la AFA (UNAFA), un proyecto institucional para expandir la estructura del fútbol hacia el ámbito educativo. La auditoría deberá analizar su creación formal, la trazabilidad de los fondos utilizados, contrataciones realizadas y convenios firmados con terceros.
Uno de los aspectos más sensibles involucra las relaciones comerciales con empresas privadas. La IGJ examinó acuerdos con firmas como TourProdEnter LLC y el grupo Sur Finanzas, así como la participación de intermediarios en la gestión de derechos y flujos financieros internacionales.
El objetivo es reconstruir el circuito completo del dinero, desde la generación de ingresos hasta su distribución y eventual remisión al exterior.
La disputa por la jurisdicción de control
Además de las cuestiones contables, un aspecto central del conflicto es la discusión sobre la competencia para fiscalizar a la AFA.
La conducción de la entidad sostiene que trasladó su domicilio a la provincia de Buenos Aires, lo que implicaría que la fiscalización debería corresponder a la Dirección Provincial de Personas Jurídicas bonaerense.
La IGJ rechaza ese argumento. Según el organismo, el cambio de jurisdicción no cumplió con los requisitos legales y la AFA continúa teniendo su sede real en la Ciudad de Buenos Aires, por lo que sigue bajo su órbita.
Este punto es crucial: si la AFA lograra consolidar el cambio de jurisdicción, el control estatal quedaría en manos de la provincia de Buenos Aires, lo que modificaría el equilibrio de poder en el sistema.
La disputa, además, posee un componente político. La postura de la AFA cuenta con el respaldo del gobierno bonaerense, mientras que la IGJ depende del Ministerio de Justicia de la Nación, generando tensiones entre niveles de gobierno.
El rol del Ministerio de Justicia y la decisión política
La intervención en grado de veeduría no es una decisión automática de la IGJ. La normativa vigente establece que debe ser dispuesta por el Ministerio de Justicia, lo que introduce un componente político en el proceso.
En este caso, la resolución fue adoptada por el ministro Juan Bautista Mahiques, quien heredó el expediente de la gestión anterior y resolvió avanzar con la medida al inicio de su mandato.
El propio funcionario había anticipado que no buscaba “salvar ni perseguir a la AFA”, intentando desvincular la decisión de una lógica de confrontación política. No obstante, la intervención se produce en un contexto de alta sensibilidad institucional y con impacto directo en uno de los espacios de mayor visibilidad pública del país.
Mahiques optó por mantener a los veedores propuestos por la gestión anterior, con el objetivo de preservar la continuidad del proceso y evitar cuestionamientos sobre la imparcialidad de la auditoría.
La veeduría es, en principio, una medida intermedia. No implica sanciones ni intervención directa en la conducción de la AFA, pero puede derivar en decisiones más drásticas si se confirman irregularidades.
Según los resultados del informe final, la IGJ podría requerir nueva documentación, aplicar sanciones administrativas, impugnar actos de la entidad o solicitar una intervención más profunda.
Paralelamente, la AFA podría optar por judicializar la medida, cuestionando la competencia de la IGJ o la legalidad de la intervención.
Ese escenario trasladaría la disputa al ámbito judicial.
El trasfondo económico: el negocio del fútbol argentino
Detrás de la discusión jurídica subyace el control de los recursos del fútbol argentino.
En los últimos años, la AFA consolidó un crecimiento significativo de ingresos, impulsado por el éxito deportivo de la selección nacional y la expansión de contratos comerciales y derechos audiovisuales.
Ese volumen de recursos —incluidos acuerdos internacionales, sponsoreo, comercialización de imagen y derechos televisivos— posiciona a la entidad como un actor económico relevante en el país.
La IGJ procura determinar si ese crecimiento estuvo acompañado de mecanismos adecuados de control interno, transparencia y rendición de cuentas.
La investigación alcanza también la estructura institucional del fútbol argentino, donde conviven entidades como la AFA, la Liga Profesional y la residual Superliga, con funciones que en algunos casos se superponen.
Un conflicto con impacto político y proyección incierta
La intervención de la AFA se inscribe en un contexto político donde el Gobierno promueve controles institucionales en diversos frentes.
El fútbol, por su peso simbólico y económico, constituye un terreno de sensibilidad especial. La relación entre el Estado y la AFA ha sido históricamente compleja, atravesada por intereses políticos, económicos y sociales.
En la etapa inmediata, los veedores comenzarán el análisis documental y operativo de la AFA. Si el informe confirma irregularidades, el Gobierno podría profundizar el control; si la auditoría no detecta inconsistencias, la AFA podría fortalecer su posición institucional.
La intervención marca un punto de inflexión: por primera vez en años, el Estado implementa un control directo sobre la principal entidad del fútbol argentino, en un escenario donde el poder económico del sistema alcanza niveles inéditos.
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La decisión definitiva de Kicillof, la nueva propuesta de Uñac y la avanzada del peronismo anti K en el norte
Publicado
12 horas haceen
11 abril, 2026Por
Mayra Pastor
El jueves, ante un auditorio lleno y necesitado de un candidato a presidente opositor, Axel Kicillof probó el tono de un discurso que empezará a multiplicarse en sus actos de campaña. Porque, en definitiva, lo que está haciendo el gobernador bonaerense es instalar y reforzar su proyecto nacional en el camino hacia las elecciones presidenciales del año que viene. Puso en sus palabras el ímpetu de un lanzamiento pero, al mismo tiempo, la apertura a la convivencia de quien sabe que su conducción está limitada a un sector del peronismo.
“Axel entendió que en la calle se empezó a vivir una situación diferente respecto al gobierno de Milei y que no puede mantener su discurso de la misma forma. Hay que subirse a ese momento y empezar a acelerar”, sostuvo un funcionario de estrecha relación con el Gobernador, respecto al descontento con la gestión libertaria que se empieza a visibilizar en las encuestas. En su discurso Kicillof puso énfasis en el fracaso del Frente de Todos cuando aseguró: “No nos puede pasar que logremos una expresión electoral que pueda ganar las elecciones y después tengamos dificultades para gobernar”.
En el peronismo bonaerense hay quienes creen, con cierta lógica, que el mensaje fue para todos los participantes de frente que explotó por los aires en el 2023, pero, especialmente, para Cristina Kirchner. No puede haber conducción bifronte. El peronismo, en el caso de llegar a la Casa Rosada, necesita un solo jefe. Y ese tiene que ser el Presidente. El doble comando que se intentó en el 2019 se chocó con una pared de piedra. El mensaje, creen algunos, fue directo al departamento ubicado en San José 1111. Ya no existen los dedos todopoderosos y la delegación del poder.
Más allá de las interpretaciones, las necesidades y las hipótesis, Kicillof tiene en claro cómo debe ser el futuro de su relación con Cristina Kirchner. Está convencido de que la ex presidenta debe estar adentro de la coalición opositora y le otorga un lugar importante para intentar alcanzar el triunfo. Cree que para poder ganar ella tiene que ser parte de la propuesta.
“Esperar una ruptura de Axel con Cristina es una fantasía que no tiene asidero. El que intentó romper definitivamente con ella, desapareció del mapa. No tiene razón de ser que algunos piensen que hay que tirarla por la ventana. Es algo que no va a pasar”, se sinceró un funcionario de extrema confianza del Gobernador.
Kicillof no habla con CFK. Tampoco con Máximo Kirchner. Más allá de esa distancia y sus enojos guardados por la interna con La Cámpora, el economista no va a renegar de su origen kirchnerista. No va a negar su historia porque, en definitiva, esa su matriz política. Ese pasado es el que algunos dirigentes creen que le traerá problemas para hacer pie en el centro del país, donde hay una resistencia muy grande con el kirchnerismo y su dirigencia reconocida.
El mandatario provincial ha tomado una distancia de la conducción de Cristina Kirchner que es evidente. Ya no lo conduce políticamente. Su diferenciación con el estilo y el liderazgo de la ex presidenta está a la vista. Esa postura es la que indigna a todos los sectores del camporismo, que lo siguen viendo como un precandidato presidencial apresurado y confundido. Una mesa más chica y dura lo sigue considerando un traidor y un desagradecido por su trato para con la ex presidenta de la Nación. El enojo es profundo. La decepción, también.
“Axel no hace lo que quiere Cristina y no por eso es un traidor”, explicó a Infobae un ministro de la primera línea de confianza del Gobernador. Con una impronta irónica fuerte, un funcionario de la gobernación aseguró que al kicillofismo “le sirve que Mayra y Máximo sigan diciendo que Axel no es Cristina”, ya que con esa afirmación no hace falta marcar las diferencias entre el gobernador bonaerense y su mentora política. “Nos hacen el trabajo ellos”, agregó con sorna.
Hay relaciones que en el peronismo están rotas y parecen no tener retorno. La de Kicillof con Mayra Mendoza y Máximo Kirchner parece ser una de esas. Pero en las arterias peronistas, los más experimentados suelen decir que siempre hay tiempo para volver a hablar, que nada es lo suficientemente definitivo para llegar al punto final. Tal vez el problema aquí es que lo personal atraviese lo político. Una cuestión que, en todo caso, debe resolverse puertas adentro.
En las últimas horas en La Cámpora cayó mal la reunión que tuvo el jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, con referentes del MDF en Quilmes, en la previa del acto que Kicillof protagonizó en la Ciudad de Buenos Aires. La suspicacias alrededor de ese encuentro tienen que ver con la posibilidad de plantarle una interna a la intendenta quilmeña en uso de licencia. “Axel dijo en su acto que hay que perder el menor tiempo posible en internas. Entonces hay que predicar con la palabra y el ejemplo. Pero, sobre todo, con el ejemplo”, se quejaron en el camporismo.
La relación se ha tornado inviable pero, aún así, se mantienen algunos lazos políticos. La mayor muestra de eso es que los cuatro ministros camporistas que tiene el gabinete bonaerense continúan en su cargo. Nunca estuvo en los planes de Kicillof sacarlos. Y no lo está hoy tampoco. Son varios los dirigentes del peronismo, incluso del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), los que consideraron durante este tiempo que el Gobernador tenía que echar a los ministros de La Cámpora para hacer valer su rol de jefe político. Era un pedido interno más que una necesidad del propio mandatario. Nunca ocurrió.
En La Plata aseguran que lo más importante entre tantos tironeos es que las decisiones de la gobernación las tomó siempre el mandatario. Y resaltan como ejemplo la determinación de desdoblar los comicios provinciales de los nacionales, acción política que desató una guerra interna en el peronismo bonaerense. “Mostró que es jefe el día que decidió adelantar las elecciones, pese a que CFK no quería. No le hace falta echar a los ministros”, sentenció un funcionario de extrema importancia en el esquema político kicillofista.
Enfrente de Kicillof, empezó a construir su precandidatura, con un poco más de velocidad, Sergio Uñac. El sanjuanino viene recibiendo dirigentes y empresarios en un departamento que tiene como base de reuniones en el bajo Belgrano. Allí ha montado su base operativa para trabajar la rosca política. Justamente a ese piso con vista a los Lagos de Palermo llegó un grupo de dirigentes que forman la Red Federal Peronista, donde se concentran dirigentes justicialistas de todo el país.
En ese encuentro el sanjuanino reafirmó su idea de que el peronismo debe organizar una interna partidaria abierta. Y que la clave tiene que ver con ordenarla a la par de que se negocie ,en distintas oficinas, los votos por el futuro de las PASO. El Gobierno ya avisó que va a avanzar por su eliminación, mientras que la mayoría de la oposición quiere conservarlas. Hay varios articuladores juntando voluntades. Uno de ellos es Emilio Monzó. El ex diputado, de basta experiencia en la rosca política, está buscando votos en todas las terminales opositoras para mantener las elecciones primarias. Ese trabajó lo llevó a volver a hablar con el ex presidente Mauricio Macri después de un tiempo.
Uñac entiende que el peronismo debe ganarle de mano a Milei y tener organizado un plan de acción por si las PASO se caen. Pero ahora avanzó un pasó más sobre su idea inicial. El ex gobernador propone que la interna partidaria abierta se divida en cuatro regiones y en cuatro días. Una elección por día y por región de los candidatos nacionales del peronismo. Es decir, a modo de ejemplo, que en noviembre se vote en el Noreste (NEA), en diciembre en Noroeste (NOA), en febrero en la región centro y marzo en la Patagonia.
Luego de charlarlo con algunos dirigentes del peronismo, decidió empezar a proponerlo en algunas reuniones políticas como la que tuvo el miércoles por la noche con los integrantes de Red Federal Peronista. El sanjuanino tomó como ejemplo las elecciones internas de demócratas y republicanos en los distintos estados de Estados Unidos. Cree que de esa forma el peronismo puede ocupar seis meses la agenda política. En ese tiempo, los candidatos pueden ordenar sus propuestas por región y centralizar el debate en un determinado grupo de provincias.
El ordenamiento del peronismo es un debate en si mismo. Sobre todo por el grado de conflictividad que hay en algunas provincias. Esta semana la Justicia Federal de Jujuy anuló la intervención dispuesta por Cristina Kirchner en el PJ local, y dejó sin efecto las últimas resoluciones dictadas por los interventores del partido Aníbal Fernández y Gustavo “Tano” Menéndez, que entre las medidas tomadas habían suspendido, preventivamente, a 300 afiliados, entre ellos la senadora nacional Carolina Moisés.
La legisladora, una de las más apuntadas por el cristinismo, salió ganadora en la discusión política judicial que se trazó en el PJ jujeño, ya que fue ella quien impulsó la intervención de la justicia federal, luego de que se suspendieran las elecciones partidarias por cuarta vez y que los interventores la sancionaran por apoyar el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), incluido en la Ley Bases y en el proyecto de Presupuesto 2026.
Tanto Moisés, como otros nombres de peso en el peronismo jujeño, como Rubén Rivarola y Guillermo Jenefes, participaron en listas de fuerzas políticas distintas al PJ durante las elecciones legislativas de octubre y las provinciales de mayo. Las diferencias que existen desde hace tiempo se agigantaron durante la gestión de Milei, porque el kirchnerismo acusó de traidores y cómplices de las políticas libertarias a Moisés y el grupo de gobernadores que integran Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán).
Los tres mandatarios provinciales juegan juntos contra el kirchnerismo y recibieron un guiño de la justicia jujeña al momento de enterarse que el nuevo interventor designado fue Ricardo Guillermo Villada, ex ministro de Gobierno de Sáenz y hombre de su extrema confianza. El ex funcionario salteño estará a cargo del partido durante 180 días y tiene como objetivo llamar a elecciones internas durante lo que resta del año.
Es probable que haya una reacción desde el PJ Nacional en un plazo breve. Quienes conocen los vericuetos de la justicia electoral, aseguran que es posible que se recusé al juez federal de Jujuy en el Juzgado que controla la histórica jueza electoral María Servini, ya que es de su competencia la intervención de un partido nacional. Mientras tanto, el peronismo anti K del norte siente que ganó una batalla en las disputas por el control de los PJ locales y las intervenciones en curso.
En el grupo que integran los tres gobernadores y Moisés creen que el peronismo que subsiste dentro de Unión por la Patria tiene “una agenda vieja” y que el encono con ellos es injustificado porque las decisiones están asociadas a la gestión. “Somos peronistas y tenemos que gobernar”, suelen decir Jaldo y Jalil cada vez que escuchan quejas a la distancia, como una forma de marcar que no sacan los pies del partido, pero entienden que la gestión necesita de una mejor relación con la Casa Rosada.
Esta semana, durante una entrevista con el canal de streaming Gelatina, el catamarqueño Jalil aseguró que “el peronismo tiene que salir de la agenda del conurbano y del no”. Tanto él como sus otros dos colegas creen que el esquema principal del justicialismo no le dan relevancia a cuestiones centrales para las provincias, como fueron el RIGI o, durante esta semana, la Ley de Glaciares. Esas diferencias internas de criterio terminaron por romper los bloques del peronismo en el Senado y la Cámara de Diputados. Es una cadena de desencuentros y diferencias.
Esos gobernadores hoy están lejos de la posibilidad de integrar un frente común el año que viene con la mayor parte del peronismo. Tienen diálogos abiertos con otros gobernadores que no son del PJ, con los que se sienten más cómodos. Incluso, algunos de ellos pensó en la posibilidad de forjar una alternativa electoral conjunta el año que viene. Una tercera vía. Aunque, en las hipótesis más realistas, lo más ļógico sería que varios de ellos terminen logrando un acuerdo con la Casa Rosada, en una negociación que cruce los intereses nacionales con los provinciales, y que derive en el conocido toma y daca.
Destacado
El caso Adorni impacta en LLA de CABA: la tensión con el PRO, las candidaturas 2027 y el rol de Bullrich
Publicado
13 horas haceen
11 abril, 2026Por
Mayra Pastor
Con las últimas semanas que han transcurrido, el escenario político para La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires parece haber tenido cambios que parecen impactar hacia adelante.
Los hechos con impacto mediático y judicial que sobrevuelan al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ponen un signo de interrogación en si podrá recuperar la imagen perdida que figura en diversos sondeos de opinión pública revelados por estos días. “Si me preguntás a mí, creo que es difícil retrotraer todo el desgaste. Pero esto es Argentina y uno nunca sabe”, indicó una figura importante del oficialismo.
Y es que Adorni era la figurita principal que tenía el karinismo para presentar un candidato propio en la lista de jefe de Gobierno porteño para 2027, dado que en las elecciones de mayo del año pasado había logrado un sorpresivo primer puesto con más del 30% de los votos, relegando al oficialismo del PRO a un tercer puesto. La gesta fue revalidada meses más tarde por Patricia Bullrich, esta vez como candidata a senadora nacional y en alianza con el macrismo, con más del 50% de los votos.
En el partido nacional marcan que el camino de Adorni no está sentenciado, pero reconocen que tiene las acciones a la baja. Esto lleva a pensar qué puede ser lo que suceda con Bullrich, que tiene a algunos sectores del karinismo atacándola desde hace meses por la sostenida imagen positiva que tiene y porque creen que puede tener ganas de iniciar un proyecto más ambicioso.
Una persona de estrechísima cercanía a la jefa de bloque desmiente rotundamente esa posibilidad. “A su edad los cargos le importan poco y nada. Lo mismo la Ciudad. Al igual que en 2023, cree que si no se consolida el camino de la reelección de Milei se corre riesgo de que vuelvan los otros. Ella se alinea”, afirman.
Cerca de la hermana presidencial marcan que la situación del otrora vocero presidencial favorece a que haya condiciones para la paz con Bullrich. “Esto sin dudas favorece a que se pueda estar mejor”, afirman. ¿Esto implica que la vean como la candidata natural para el año próximo? Por el momento no. En medio de toda esta vorágine, la pregunta sobre quién puede ser la figura predilecta de las autoridades de La Libertad Avanza no está resuelta y no se descarta ningún escenario.
Será central el diálogo que la hermanísima tenga junto a su estratega nacional, Eduardo “Lule” Menem, así como con su responsable del armado porteño, Pilar Ramirez, quien a su vez comanda las rosca política con el Gobierno de la Ciudad (GCBA), así como el bloque de los libertarios en la Legislatura porteña.
En cuestión de cuatro años, el bloque violeta creció de cinco -cuando ingresaron legisladores por primera vez, presididos por Ramiro Marra– a catorce integrantes. Es decir, un 23% del total del recinto. Como dato significativo, La Libertad Avanza comenzó a controlar siete comisiones, entre ellas las de Salud (a través de su presidenta Solana Pelayo) y Asuntos Constitucionales (con Nicolás Pakgojz, mano derecha de Ramírez); así como altos cargos de otras áreas legislativas clave.
Con esa cantidad de legisladores, LLA es el segundo bloque más importante de la Legislatura detrás de los 20 que tiene el peronismo de Fuerza por Buenos Aires. Vamos por Más, que representa al oficialismo porteño, tiene 12 legisladores.
Si el Ejecutivo local desea impulsar leyes significativas, debe optar obligatoriamente por alianzas políticas con sectores de la oposición. Si no desean acordar con el peronismo porteño que comanda políticamente el auditor general Juan Manuel Olmos, Vamos por Más tiene que acudir a LLA y a terceros bloques como Confianza y Desarrollo (un bloque con seis legisladores larretistas), Ciudadanos Unidos/UCR (presididos por Manuela Thourthe) y Transformación (de uno de los fundadores de LLA, Eugenio Casielles).
Pese a que Ramírez suele protagonizar enfrentamientos en redes con el oficialismo porteño, desde ambos lados afirman que existe diálogo mutuo. La libertaria tiene diálogo directo con el jefe de Gobierno, Jorge Macri; así como con sus armadores, como es el caso de Daniel “el Tano” Angelici. El vicepresidente de la Legislatura, Matías López, también es uno de los más consultados por los libertarios: dicen que dialogan más que con la jefa de bloque amarilla, Silvia Lospennato.
El miércoles por la tarde se produjeron algunas pistas sobre cómo será esta correlación de fuerzas. Durante reunión de Labor Parlamentaria, previa a la primera sesión del año que se haría al día siguiente en la Legislatura, se acordó que los temas a tratar serían el topeo del Impuesto a las Patentes Automotoras, el ajuste de Ingresos Brutos sobre autos 0 KM para retrotraer el cálculo del impuesto a la misma modalidad de 2025 y la excensión de ABL para damnificados del derrumbe en la Estación Buenos Aires.
En el oficialismo porteño marcaron que son todas propuestas impulsadas por ellos mismos, mientras que en la oposición más acérrima afirman que las dos primeras se debieron a errores en el Presupuesto 2026 y que la última es un medida con efecto limitado: “La mayoría de los damnificados casi que no pagaban ABL”.
Aun así, fueron tres iniciativas que tuvieron un consenso de prácticamente todos los bloques en la Legislatura. La Libertad Avanza presentó en la reunión tres proyectos que no tenían acuerdo en comisiones -por lo que requerían 2/3 de los votos para aprobarse si se incluían en la sesión- solo a los fines de “torear” a los diferentes bloques. Ni el peronismo ni el oficialismo porteño convalidaron la jugada. Ante la falta de consenso, los libertarios llevarán esos temas a los debates en comisiones.
Una de estas tres iniciativas es el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) adaptado para la Ciudad. El PJ se opuso incluso a apoyarlo en una posterior discusión en comisiones, pero el dato a destacar es que se mostraron abiertos a debatir el régimen para inversiones medianas, el RIMI. En LLA marcan que si tienen la adhesión mayoritaria de ese bloque, pueden sacarlo sin negociar con el PRO y terceros espacios. Una novedad.
Antes de que estallara el escándalo de las últimas semanas, Adorni le había traspasado una serie de medidas a Ramírez para presentar en la Legislatura y que tienen por objetivo desregular y simplificar políticas. El PRO sabe que La Libertad Avanza buscará utilizar en su favor la desventaja numérica de ese bloque para condicionar su apoyo en favor de algunas medidas libertarias.
En el último tiempo, la administración de Jorge Macri comenzó a empaparse de una narrativa que toma aspectos del discurso libertario. En particular, en aquellos vinculados a lo social. Ayer se anunció que el jefe de Gobierno porteño firmó un decreto para que los porteños tengan acceso preferencial a los servicios públicos de la Ciudad. Es así que para este año se prevé que haya una disputa interesante en torno a las propuestas sobre ciertos debates políticos.
Hace un mes, los libertarios anunciaron un proyecto de ley para eliminar el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), bajo la excusa de que el organismo estaba sobredimensionado y que debía reorientarse políticamente. Días después, el IVC fue trasladado desde la órbita del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, a cargo de Ignacio Baistrocchi, hacia la Jefatura de Gabinete, comandada por Gabriel Sánchez Zinny, el principal controller en la gestión que tiene Jorge Macri.
Otra de las iniciativas presentadas por Ramirez fue la reforma de la Carta Orgánica del Banco Ciudad para limitar el financiamiento del banco a obras sociales para favorecer el acceso a la vivienda. A la semana siguiente, Jorge Macri anunció una nueva línea de créditos hipotecarios con tasa subsidiada para la clase media en la Ciudad de Buenos Aires, lo que desactivó parcialmente la impronta de la iniciativa libertaria.
Destacado
Guiño para el Gobierno: el juez que suspendió la reforma laboral perdió la causa y otro fuero definirá la apelación
Publicado
13 horas haceen
11 abril, 2026Por
Mayra Pastor
La jueza federal Macarena Marra Giménez resolvió un conflicto de competencia entre la Justicia Nacional del Trabajo y el fuero Contencioso Administrativo Federal tras la demanda presentada por la Confederación General del Trabajo (CGT) contra el Estado Nacional por la constitucionalidad de varios artículos de la Ley N°27.802 de Modernización Laboral. El fallo determina que debe ser la justicia federal la que trate la acción de la CGT, desplazando a los tribunales laborales nacionales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Competencia judicial y fundamentos legales
El Ministerio de Capital Humano, en representación del Estado Nacional, pidió la inhibitoria del Juzgado Nacional del Trabajo Nº63 argumentando que la controversia debía tramitarse en el fuero contencioso administrativo federal, ya que involucra cuestiones de derecho público con el Estado como parte demandada. El tribunal analizó el marco legal, destacando el artículo 79 de la Ley N°27.802, que modificó la competencia laboral cuando el Estado es parte, y las disposiciones de la Constitución Nacional y leyes conexas que asignan estos casos a la justicia federal.
El fallo remarcó que la pretensión de la CGT se dirige directamente contra la legalidad de actos estatales y reformas estructurales, no sobre relaciones laborales individuales. Según la resolución, permitir que la Justicia Nacional del Trabajo de la CABA decida sobre la constitucionalidad de políticas nacionales alteraría el sistema federal y el control de los actos del Estado.
Alcance de la decisión y consecuencias procesales
La resolución establece que el fuero Contencioso Administrativo Federal tiene competencia exclusiva para conocer la demanda de la CGT contra el Estado Nacional sobre la Ley N°27.802. Se ordenó al Juzgado Nacional del Trabajo Nº63 remitir el expediente; en caso de negativa, la causa deberá ser elevada a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal.
El fallo formaliza la exclusión de la Justicia Nacional del Trabajo para causas de impugnación de políticas públicas estatales o normas generales dictadas por el Estado Nacional. A partir de esta decisión, se consolida el criterio restrictivo sobre la competencia laboral en demandas de alcance general contra el Estado, mientras que los reclamos individuales de trabajadores seguirán en el fuero laboral.
La jueza Marra Giménez dictó el fallo en línea con el dictamen fiscal y la doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, reforzando el papel de la jurisdicción federal en la revisión de la legalidad de políticas públicas y reformas a la legislación laboral.
El fallo
A fines de marzo, el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N° 63 resolvió suspender de manera provisoria 83 artículos de la Ley 27.802 de Modernización laboral tras el pedido de la CGT, con el objetivo de evitar posibles daños irreversibles en los derechos de los trabajadores hasta que la justicia determine la validez constitucional de la norma. El fallo, firmado por el juez Raúl Horacio Ojeda, establece que la medida afecta a todas las relaciones laborales alcanzadas por la Ley de Contrato de Trabajo y sus normas complementarias, en respuesta a los riesgos de vulneración de garantías fundamentales protegidas por la Constitución Nacional y tratados internacionales ratificados por la Argentina.
El sindicato, representado por Jorge Sola, Octavio Argüello y Cristian Jerónimo como cotitulares de la CGT, solicitó la declaración de inconstitucionalidad de una amplia franja de la reforma aprobada y publicada en el Boletín Oficial el 6 de marzo de 2026. Entre los puntos cuestionados por la demanda figuran: la reducción del alcance de la Ley de Contrato de Trabajo N° 20.744, cambios en jornadas, vacaciones, representación sindical, negociación colectiva, la derogación de la ley de teletrabajo (N° 27.555), la flexibilización de condiciones salariales y de protección ante despidos, la restricción de la tutela judicial y la limitación de la responsabilidad solidaria de empleadores.
En el análisis judicial, el tribunal consideró que la CGT acredita legitimación colectiva para promover este tipo de acciones de intereses difusos, habilitando la vía de la “acción declarativa” conforme al artículo 322 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. El juez Ojeda subrayó que la medida cautelar resulta necesaria porque “la posible aplicación de las normas atacadas, antes de que una sentencia definitiva determine su validez constitucional, podría causar daños irreparables a los derechos individuales y colectivos protegidos por la norma anterior”. El texto también aclara que esta suspensión es de carácter provisorio y “no afecta el debate de fondo”; ofrece, en palabras del tribunal, “mayor seguridad jurídica para todas las personas e instituciones involucradas”.
El fallo alcanzó múltiples aspectos de la reforma, entre ellos la exclusión de trabajadores de plataformas tecnológicas de la protección general, la eliminación de la presunción de relación laboral por servicios prestados, la reducción de garantías para trabajadores tercerizados, la flexibilización de la jornada, la alteración de las vacaciones, la restricción de atribuciones sindicales, la modificación de mecanismos indemnizatorios y la creación de nuevos fondos laborales que, según la CGT, afectan la financiación de la seguridad social. La suspensión aplica a las modificaciones del ámbito de aplicación, condiciones salariales, la derogación de la ley de teletrabajo y la reforma de diversos estatutos sectoriales.






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