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El peronismo se abroqueló en el nuevo Congreso y logró victorias, pero discute de fondo un cambio de ciclo

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La actividad parlamentaria de las sesiones extraordinarias, la aparición más definida de los gobernadores de Fuerza Patria en el tablero político y las negociaciones latentes en el PJ Bonaerense para alcanzar una tregua que evite un nuevo capítulo de la interna, transformaron el fin de año del peronismo en el comienzo de una nueva etapa. Un cambio de ciclo en los últimos días de un año de algunos triunfos y derrotas bien marcadas.

En el peronismo los tiempos se empezaron a acelerar después de los resultados electorales. Los bloques de diputados y senadores sufrieron fisuras y cosecharon nuevos reproches internos. Sin embargo, en la primera sesión difícil después del recambio de las dos cámaras, salieron bien parados y mostraron los dientes en la discusión por el Presupuesto y la reforma laboral.

El bloque de Fuerza Patria en Diputados no pudo frenar la sanción del Presupuesto 2026, pero logró que no se deroguen las leyes de emergencia en discapacidad y financiamiento universitario. Fue un triunfo importante para el bloque opositor, que fue la base fundamental del rechazo y ganó una partida impensada en la Cámara baja.

El peronismo estrenó un nuevo bloque, pero la conducción sigue siendo la misma. El tridente conformado por Germán Martínez, Cecilia Moreau y Paula Penacca se mantuvo firme pese a todas las tensiones que hubo entre las elecciones y la conformación del nuevo esquema parlamentario. La primera coordinación dio resultado y nadie sacó los pies del plato. Incluso, jugaron en tándem los diputados catamarqueños que rompieron el bloque un par de semanas atrás.

En el Senado, el peronismo salió a jugar fuerte contra la reforma laboral en la primera jornada del tratamiento en comisión. Juliana Di Tullio y Mariano Recalde, dos históricos de la bancada, cruzaron a Patricia Bullrich, la cara visible del proyecto libertario. La tarea no será fácil para el Gobierno. El peronismo, dividido y atormentado por su anarquía nacional, sigue siendo un hueso muy duro de roer.

En la Cámara alta existe una amenaza latente sobre el rol del kirchnerismo. Los gobernadores quieren condicionar las decisiones vinculadas a Cristina Kirchner. Presa y sin capacidad de ser candidata, los caciques peronistas no están dispuestos a aceptar que imponga condiciones y que su agenda esté por encima de los intereses de los gobiernos provinciales. Divisan un cambio de ciclo y trabajan, en silencio, con ese rumbo.

El bloque Convicción Federal, que desde esta semana integran cinco legisladores que responden a gobernadores peronistas o que no posee techo político, tiene un halo de suspicacias que siempre los rodea. ¿Continuarán en el interbloque con el bloque justicialista? ¿Se desmarcarán este año para formar un nuevo esquema con los representantes de Salta y Misiones? ¿Sumarán más legisladores del bloque mayoritario que tengan ganas de marcar diferencias con la conducción K? ¿Hasta dónde llega la unidad peronista?

Al igual que en Diputados, en la Cámara alta hay un tridente que gestiona la conducción del bloque peronista. Lo siguen integrando José Mayans, Anabel Fernández Sagasti y Juliana Di Tullio. Los tres responden a la conducción de Cristina Kirchner. Los gobernadores no han avanzado con decisión sobre ninguno de los dos esquemas de conducción. Pero es apostura actual puede modificarse durante el 2026, año en el que se moverán, aún más, las piezas tectónicas del peronismo nacional.

La reunión de gobernadores de Fuerza Patria de esta semana fue un hecho trascendente. A partir de ahora los mandatarios quieren tener más peso en los dispositivos políticos del peronismo nacional. En gran medida, la reunión con varios legisladores que les responden tuvo ese reclamo como eje. Los gobernadores quieren tener más peso en el Congreso y fortalecerse como bloque político.

Los mandatarios no quieren romper el esquema político ni tensar la cuerda sin sentido. Pero desean tener un lugar preponderante en la agenda parlamentaria. Prioridad en los temas y en los tiempos en los se tratan. “Tenemos claro que no sobra nadie y hasta el perro más flaco hace sombra hoy”, aseguró la mano derecha de uno de los gobernadores presentes en el cónclave justicialista. Unidad pero con condiciones nuevas. De eso se trata.

Además, hay una idea implícita entre esos mandatarios. Buscan que el foco se pose sobre ellos y se corra del balcón de San José 1111 y la interna bonaerense. Se quieren escapar de ese lugar, aunque no cambian su postura. El conflicto de intereses que existe en la provincia de Buenos Aires debe resolverse el año entrante. Sin excusas. Porque no hay proyecto nacional del peronismo si no hay una tregua en la provincia de Buenos Aires.

Eso es lo que se estuvo intentando realizar en los últimos días durante las negociaciones para llegar a un acuerdo por la conducción del PJ Bonaerense y la fecha de las próximas elecciones. Idas y vueltas, cargadas de desconfianza, que exponen las tensiones normales de una disputa de poder. La clave tal vez sea que detrás de cada movimiento hay un trasfondo vinculado al proyecto nacional concentrado, sobre todo, en el futuro de la figura de Axel Kicillof.

La reunión del viernes del PJ Bonaerense dejó asentada la fecha para las elecciones internas. Será el 15 de noviembre. La idea que reina es llegar a un acuerdo de unidad y elegir un presidente por consenso. Pero hay condicionamientos explícitos. El kicillofismo pide “acompañamiento irrestricto” al Gobernador y que en la silla que ocupa Máximo Kirchner se siente algún dirigente vinculado a Kicillof

Además, habrá una disputa en el reparto de apoderados y la integración de la junta electoral. Esa es la pelea que viene dentro del esquema de poder partidario. Será un verano de rosca política, de mensajeros y operadores. De declaraciones públicas que marquen el pulso de las negociaciones. En el peronismo hay margen para el acuerdo hasta el minuto final.

El cristinismo impuso la fecha. El kicillofismo buscaba que fuera en la segunda quincena de abril. Pero ahora tiene un desafío mayor. Frenar la avanzada kicillofista que quiere pisar fuerte en la conducción del partido. El Gobernador ya puso primera en su carrera presidencial y, a partir de febrero, tiene la vocación de llevar su agrupación política a todo el país. Buscará federalizar el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) para limitar el accionar del cristinismo y ampliar su base política en el interior del país.

En paralelo a todos esos movimientos, Sergio Massa cultiva el perfil bajo de cara al final de año. Su prioridad era que el peronismo termine el año con cierta paz. El daño de la interna del espacio político los daña a todos, incluso a él y al Frente Renovador. El ex candidato a presidente ha participado activamente de las negociaciones de unidad en las últimas elecciones. Pero también, al igual que los gobernadores, está agotado de la interna bonaerense.

Massa sabe con claridad que el año que viene el peronismo vivirá meses tensos y traumáticos para el armado del proyecto 2027. Porque el liderazgo de CFK se someterá a una discusión más amplia, como la que iniciaron los gobernadores la semana pasada, y porque los que quieren ser candidatos a presidente empezarán a levantar la cabeza con mayor decisión.

En esa lista hay muchos dirigentes que lo anotan al propio Massa, que mantendrá el silencio respecto a cualquier movimiento posible en el futuro. Algunos otros peronistas lo visualizan como un posible candidato a gobernador bonaerense. El sanjunanino Sergio Uñac y el santiagueño Gerardo Zamora son dos nombres que también aparecen en esa rosca política.

Todas esas hipótesis empiezan a surgir en el final de un año caótico para el peronismo. Un año en el que la fuerza política se chocó una pared de frente y perdió la brújula, pero en el que también tuvo unidad pragmática en las discusiones con Milei y empezó a vislumbrarse, con mayor claridad, el comienzo de un nuevo ciclo político.

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Tensión en el Gobierno: la frialdad de Karina Milei con Adorni contrasta con el apoyo cerrado del Presidente

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Hace una semana que Karina Milei no se muestra con Manuel Adorni, y el contraste con la dinámica de otras épocas, cuando la hermana del Presidente llevaba o acompañaba al jefe de Gabinete a todos lados, inclinó a varios libertarios a sospechar que la Secretaria General de la Presidencia, como buena parte del Gobierno, también se encuentra en las vías del hartazgo.

En el círculo de la funcionaria, lacónicos, aseguraron que no es así. Pero son cada vez más voces las que indican que, a pesar del férreo apoyo del Presidente, no hay chances de que el Jefe de Gabinete persista hasta el año que viene, cuando se disputarán las elecciones. Para entonces, Javier Milei estará obligado a hacer todo lo posible para que su intención de voto no perfore el 20 por ciento, un escenario que, estiman, lo dejaría a merced del peronismo en la segunda vuelta.

“Cuando arranque el año electoral calendario, el reloj se da vuelta y van a empezar a volar todos los que no sumen”, aseguró un hombre conocedor del ecosistema libertario. Si se va, sería durante el Mundial, o a lo sumo, antes de fin de año, aseguran en Balcarce 50. “Resta”, estatuyó un alfil libertario.

Hoy, la determinación del primer mandatario es lo único que mantiene en su lugar a Adorni, que no logra levantarse por más de unas cuantas horas sin que un nuevo testigo en la causa sobre su patrimonio lo voltee nuevamente. En el Gobierno ya nadie lo sostiene, excepto el jefe de Estado. “Ya es algo vinculado con su ego (el de Milei), más que con el propio Manuel”, opinó un funcionario.

Ayer por la tarde, en una de sus oleadas de retuits, Milei defendió a Adorni a través de una reivindicación de José Luis Espert. Lo hizo a través de una selección de mensajes de sus fans. “Pará pará pará… Al final, Fred Machado NO era narco, y los medios le cagaron la vida a Espert dando por sentado que él tenía vínculos con el narcotráfico? ¿Por qué no me sorprende nada? Ahora están haciendo lo mismo con Adorni…“, replicó a otro usuario en su timeline. “Al final, Espert es inocente… ¿El periodismo pedirá perdón por todo el daño que hizo? No lo creo. NOL$ALP”, retuiteó.

Adorni les dice a los Milei que cada revés es el último. Y su hermano, Francisco Adorni, investigado por posibles inconsistencias en su patrimonio declarado, aunque no tuvo contacto directo con la dupla presidencial, por medio de interlocutores les aseguró que está “tranquilo” porque no tiene nada para ocultar.

Francisco, diputado bonaerense que entró gracias a su hermano a la lista de PBA el año pasado, también les dejó saber que ya corrigió su declaración jurada, donde había ingresado -según aseguró, por error- un importe incorrecto en la evaluación de crédito. “Sólo tiene una camioneta y un dúplex del 98”, dijeron en sus cercanías.

El jueves pasado, Luis Caputo se bajó a último momento del acto en Mendoza donde Adorni tenía planeado volver a ocupar un lugar de preponderancia en la gestión. Y en el contexto de resquemores en el Gabinete, por su ausencia arreciaron las sospechas de un motivo político. En su entorno, con enojo por las especulaciones, remarcaron que el faltazo, si bien repentino, era puramente por cuestiones de agenda. Ese día, el ministro terminó haciendo -o formando parte de- cuatro anuncios económicos, que se encargó de listar cuidadosamente en Twitter al final de la jornada.

Mientras, las Fuerzas del Cielo ya no defienden a Adorni, y quedaron en el pasado los intentos de Santiago Caputo para hacerle el favor de desviar la atención, como hace semanas. Según cuentan, dejó de intentarlo. “Es imposible”, dijeron, por la incesante aparición de novedades judiciales que lo complican. O como las llaman en algunas oficinas libertarias para relativizar su gravedad, “desprolijidades”.

Bullrich es la voz cantante del descontento con Adorni, que sigue tan latente como silencioso en las altas esferas mileistas. Más allá del enojo de Milei, está convencida de que cuando finalmente sea expulsado le darán la razón.

En LLA, mientras tanto, le desconfían. “Patricia es impredecible, ni ella sabe lo que quiere”, dijo un funcionario, confundido a medida que la senadora da pasos en la Ciudad pero coquetea con ser vicepresidenta y surgen voces en off que indican que podría postularse por la Presidencia.

Por ahora, sin embargo, dicen que Bullrich, la única referente de peso que se animó a hacer público su enojo, pero también la que tiene la mejor imagen, tiene cuerda en el Gobierno.

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La oposición busca resistir en el Congreso a la “ola de privatizaciones” del Gobierno y ajustar los controles

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El Gobierno publicó este viernes en el Boletín Oficial el llamado a licitación para la venta del 90% del paquete accionario de AySA. Hizo lo mismo con la empresa Intercargo y avanza con el Belgrano Cargas y con varios corredores viales. Ya privatizó la empresa IMPSA y las centrales hidroeléctricas del Comahue (fines de 2025): las cuatro represas patagónicas —Alicurá, El Chocón, Cerros Colorados y Piedra del Águila.

En la última semana también vendió el 50% de Citelec, la empresa controlante de Transener, que tiene buena parte del tendido de alta tensión de la Argentina. A este paquete de empresas se le suma la venta de propiedades por todo el país, que incluye desde terrenos ferroviarios hasta edificios ocupados por dependencias públicas. “En la última semana, mientras se discutía la situación del Jefe de Gabinete Manuel Adorni, sucedió un hecho que pasó por debajo del radar y que será fundamental en esta discusión”.

En este esquema, la oposición ya anunció que buscará hacer un “férreo” seguimiento de las operaciones, en especial en lo que se refiere a las privatizaciones, y busca hacerlo desde el Congreso de la Nación.

Se conformó la comisión bicameral de seguimiento de las empresas privatizadas y La Libertad Avanza logró imponerse en su conformación, con lo que se aseguró que, entre propios y socios, podrá bloquear cualquier intento de parte de la oposición. Los libertarios se quedaron con la presidencia de la comisión que tiene que hacer el seguimiento de las privatizaciones y con la mayoría: 4 diputados y 2 senadores libertarios, más un senador radical y otro de Provincias Unidas. Por el lado del peronismo, tiene dos sillas para los diputados y otras dos para senadores del bloque.

“Es una de las pocas comisiones en las que los senadores del peronismo presentaron los nombres y asumieron con el fin de poder controlar las privatizaciones”, explicaron desde el mundo libertario.

El presidente del bloque en la Cámara Alta, José Mayans, ya anunció que buscarán trabajar en esa comisión. “Van a ir a la justicia por las privatizaciones. Vendieron el 50 % de Transener, de lo que le costó al Estado. La comisión va a mirar cuál es el daño que hicieron, qué relación tienen con el Presidente Javier Milei los compradores. Estas privatizaciones son un show de corrupción”, dijo el formoseño.

Pero no solo el peronismo en el Senado tiene previsto “apretar” en la comisión que preside el ex diputado radical, hoy senador libertario por Neuquén, Pablo Cervi. Los diputados peronistas planean “inundar” de pedidos de informes la comisión.

“Hicimos una gran cantidad de pedidos el año pasado y no responden. Vamos a hacer lo mismo este año”, adelantó la diputada Florencia Carignano. “La semana pasada ingresamos uno junto a la diputada Ana María Ianni”, agregó.

El peronismo presentó durante 2025 siete notas, de las que solo obtuvo una respuesta “pero sin detalles suficientes sino generalidades que estaban en el Boletín Oficial. Ampliamos con 5 más incluyendo cosas que no se habían preguntado como Yacimientos Carboníferos Río Turbio”, explicó la legisladora de Unión por la Patria. Las notas son un equivalente a un pedido de informes, pero al ser una bicameral los envía como nota directo al ministerio sin que las Cámaras tengan que aprobarlo.

Los últimos pedidos de informes se presentaron por los Corredores Viales, Intercargo, el Belgrano Cargas y Sofse. En octubre se hizo el primer pedido y en diciembre se reiteró. No hubo respuesta hasta ahora.

“Ellos van a bloquear todo, nosotros vamos a intentar todo. La verdad es que están regalando las empresas y el caso Intercargo es un ejemplo —la base para competir es USD 10 millones menos que los activos corrientes de la compañía—. No hicieron un kilómetro de ruta y privatizan los corredores que son los más beneficiosos desde lo económico. Están rifando todo”, señalaron desde el bloque del PJ.

En el gobierno explican que el plan económico incluye la venta de activos sin importar si son estratégicos o si generan ganancias. El propio viceministro de Economía, Juan Manuel Daza, explicó en la Bolsa de Comercio de Córdoba (BCC) que la estrategia “compartida con el FMI contempló la adquisición de USD 7.000 millones y otros USD 3.000 millones obtenidos por privatizaciones”.

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Círculo rojo: el proceso de “emocionalidad importante” que atraviesa al Gobierno y se expande al PRO y el peronismo

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Un proceso de “emocionalidad importante” como el que describió Patricia Bullrich sobre el ánimo presidencial empieza a dominar no solo al gobierno de Javier Milei si no al PRO y al peronismo. El jueves, lo que debía ser la clase inaugural de un curso de formación política del PJ bonaerense se transformó en un campo de disputa por la situación judicial de Cristina Kirchner cuando militantes le reclamaron a Axel Kicillof que se pronunciara por la libertad de la ex presidenta mientras se desplegaba una bandera con la consigna “Cristina Libre” y desde otras ubicaciones empezaba a cantarse “Axel Presidente”.

El viernes, en Vicente López, muy cerca de la quinta de Olivos y recién regresado al país, Mauricio Macri volvió a encabezar un acto partidario, se refirió otra vez al “próximo paso”, marcó diferencias con el Gobierno y dirigentes del PRO entonaron un cántico que le fascina al ex mandatario: “¡Presidente, Mauricio Presidente…!“. La noche anterior, de gira por dos streamings partidarios, un Milei particularmente cansado dedicó una batería de exabruptos para explicar esta etapa del programa económico y financiero y repetir, una vez más, que no está dispuesto a correrse de ese plan. El Presidente se recluyó toda la semana en Olivos, dedicó horas y horas a las redes sociales y apenas salió para festejar la caída en el índice de precios de abril (2,6%), que cortó una inercia alcista de diez meses consecutivos, un gol celebrado por una administración que hace más de dos meses perdió la agenda pública, con el agravante de la incontrolable tormenta judicial que azota a Manuel Adorni.

“Estamos dentro de un partido libertario, con una conducción soviética y una metodología estalinista: si no te adaptás, te ejecutan o te mandan a Siberia”, sintetizó una altísima fuente oficial que participó, el pasado martes, de la reunión de la mesa política en la que se definió, contrario a lo conversado en el Senado con los aliados, enviar en paquete el proyecto de reforma política y avanzar, aún sin los votos asegurados, en la eliminación de las PASO. Arduo trabajo para Diego Santilli, sin mayores recursos que sus encantos personales: “A pura sonrisa, si no paran de ajustarle a los gobernadores”, expresaron sus colaboradores.

La exacerbación de las emociones se transformó en un patrón común a la hora de dirimir las disputas dentro el gobierno. Las internas son cada vez más feroces, hay cada vez más intereses cruzados y parece haberse perdido un sentido de pertenencia que funcionó durante buena parte del primer tramo de la gestión para aglutinar a la tropa. Ya no hay saltos en el gabinete: en la última reunión, de hace dos viernes, no hubo foto oficial. Tampoco en el encuentro del martes de la mesa política, del que Bullrich se retiró antes y Santiago Caputo ni siquiera participó por el viaje fugaz que realizó por Estados Unidos en compañía de uno de sus colaboradores.

Ese estado de situación es el que empujó a Macri a posicionarse con un discurso mucho más agresivo contra el programa de gobierno de Milei quien, según el jefe del PRO, solo le dedicó gestos descorteses en los últimos tiempos. El ex presidente escuchó en los últimos meses, en reuniones privadas, reiteradas críticas del establishment a la administración libertaria y algunos pedidos personales de cara al 2027 que le endulzaron los oídos. “El círculo rojo es como los mercados: se sobregira para bien, y se sobregira para mal. Ese es el círculo rojo que consume Mauricio”, admitió un histórico dirigente del PRO que en una ronda reciente con inversores sobre el rumbo del país recibió dos inquietudes: qué va a pasar con Milei en el 2027 y qué chances reales tiene el peronismo de volver al poder.

Macri entiende, como Bullrich, que buena parte de la sociedad comparte el rumbo del Gobierno pero que es imprescindible realizar una serie de retoques en el programa económico para que lleguen a la mayoría de los argentinos. La ex ministra de Seguridad está convencida de que muchos de sus votantes empezaron a hacer un “clic” respecto del gobierno, y que por eso apuró públicamente a Adorni a que presentara su declaración jurada, a contramano del libreto oficial. En privado, recibió adhesiones de colegas hartos del ministro coordinador. Es más: la senadora podría presentar cuanto antes su propia rendición de bienes para marcar aún más diferencias.

El problema, dicen voces del Ejecutivo, es que Milei no está dispuesto a introducir modificaciones. Incluso, una versión insistente dentro del Ejecutivo da cuenta de que Luis Caputo, “Toto”, habría expresado en alguna conversación privada la necesidad de analizar algún retoque, más allá del pedido expreso del ministro para cortar de cuajo las internas palaciegas y blindar políticamente el programa económico.

Lo cierto es que “Toto” Caputo se erigió dentro del gobierno como un ministro plenipotenciario: cualquier negociación o acuerdo político debe estar supeditado al equilibrio de las cuentas públicas y, para peor, el funcionario avanzó el último mes con un recorte adicional en los ministerios. “Es un vivo: si no paga nada, así cualquiera tiene superávit”, lo describió un colega del gabinete. La motosierra no registra categorías: ya se publicó en esta sección que el equipo económico casi deja sin comida al propio Milei cuando, con la política del recorte permanente, se suprimieron los pagos a los proveedores del comedor presidencial.

Por fuera de ese universo fiscal, en la cúspide de las emocionalidades junto a su hermano, Karina Milei mantiene un destacadísimo lugar como dama de hierro, concentrada con todas sus energías en cercar lo más posible al consultor estrella del presidente. Ayer, en redes sociales, un revuelo fenomenal tensó al extremo la batalla entre el asesor predilecto del mandatario y los Menem, Martín y Eduardo, “Lule”. El último capítulo público de esa novela había sido la designación de Sebastián Pareja como presidente de la comisión bicameral del Congreso que debe controlar los gastos y el funcionamiento de la SIDE, un área administrada por Caputo. Una jugada a dos bandas de la hermanísima: un mensaje a su rival interno, y una movida contra Macri. Por esa maniobra, Cristian Ritondo -según él, tenía asegurado de palabra ese sillón- lanzó el reproche público más notorio desde que los Milei asumieron el poder: “Cuando uno le miente a otro, pierde la confianza”. El jefe del bloque del PRO en Diputados es un aliado de Santiago Caputo.

La Secretaria General ya había ejecutado su primera demostración de poder con la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia, con la que obturó el intento de Las Fuerzas del Cielo por arrimar a Guillermo Montenegro, un movimiento que hizo implosionar al Poder Judicial. Desde entonces, el ministro se ocupó casi con dedicación exclusiva al envío de pliegos al Senado, que no mostró resistencia por parte de Bullrich, la jefa del bloque de legisladores libertarios que, por el contrario, sí rechazó más de una docena de pliegos de embajadores remitidos por el Ejecutivo. La última semana, Mahiques consiguió, además, una mayoría holgadísima por encima de los dos tercios para aprobar la continuidad de su padre, Carlos Mahiques“Coco”, en la Cámara Federal de Casación Penal. Un incentivo para el funcionario, que quiere ser procurador. El peronismo votó dividido: otro aliciente para el Gobierno. Perspicaz, Eduardo de Pedro“Wado”, votó en contra, a pesar de su cercanía con esa familia judicial y sus fluidas relaciones que le trajeron, más de una vez, airadas críticas internas.

Existen, de todos modos, algunas jugadas más subterráneas de Karina Milei en el armado político que alteraron el humor interno en las filas del oficialismo. Un ejemplo es el de Luis Petri, al que enviaron del Gabinete a Diputados con la promesa de ser el próximo candidato a gobernador en Mendoza de LLA. El dispositivo karinista empezó a coquetear últimamente con Alfredo Cornejo, principal rival del ex ministro, al que le asignan el plan de volver a recurrir al ex gobernador y senador Rodolfo Suárez para asegurarse la continuidad de su proyecto. Petri, como Santilli, es, a diferencia de Bullrich, más proclive a esconder sus resentimientos. A propósito del ministro del Interior, al que tras las elecciones de octubre pasado los hermanos Milei le dieron vía libre para la gobernación bonaerense, se realizó en estos días una reunión virtual con cientos de dirigentes libertarios de PBA en la que se proclamó a Pareja como candidato a gobernador.

Pero aún más por debajo de esas recientes maniobras políticas empezó a trascender el interés de la hermana presidencial por otra área controlada por Caputo: el PAMI. Por ahora, esa dependencia que administra una caja millonaria se mantiene bajo el dominio absoluto de colaboradores del consultor, bajo el paraguas del ministro Mario Lugones. Aunque surgieron versiones de la atención que la Secretaria General y, en particular, los primos Menem, habrían puesto sobre algunos proveedores de un rubro puntual de la obra social regenteados por viejos y conocidos operadores del sector. Lo cierto es que, hasta ahora, el último movimiento lo realizó Francisco Caputo, hermano del asesor estrella, en las segundas líneas de la administración de la entidad.

El nombre de Francisco Caputo, con muchísima influencia en Economía, apareció en el PAMI en medio de tironeos muy comentados entre viejos y nuevos socios de su hermano, también con la emocionalidad a flor de piel por el rumbo de la gestión. El otro Caputo mantiene una injerencia notable en procesos muy sensibles como la licitación de la hidrovía o la demoradísima privatización del Belgrano Cargas. En el caso de la hidrovía, cuyo segundo sobre se confirmó en las últimas horas -se espera por la oferta económica para la próxima semana-, en pasillos oficiales se mencionó ese proceso licitatorio como parte de las reuniones que el consultor preferido del Presidente mantuvo durante la semana en Washington: un mes atrás, una comitiva de lobistas republicanos ya había visitado de manera fugaz el país para alertar por la posible participación de consorcios chinos con una de las dos empresas oferentes.

Más allá del contenido de esas reuniones en la Casa Blanca y el Departamento de Estado, la visita de Caputo a Estados Unidos le sirvió al asesor para volver a revalorizarse dentro del esquema de toma de decisiones del Gobierno en momentos en que la hermana del Presidente no hace más que gestiones para aislarlo. Caputo controla una buena botonera y varios resortes de poder, y no tiene pensado desprenderse de ellos. Para colmo, en Las Fuerzas del Cielo insisten, con cada vez mayor contundencia, en que el vínculo de LLA con la administración norteamericana se apalanca, en buena medida, por las gestiones y las relaciones del consultor.

De CABA a PBA. Por fuera de todas esas disputas a cielo abierto se dirimen, en la confluencia de la capital y de la Provincia, el futuro del PRO y del proyecto presidencial de Kicillof, en alerta por la guerra declarada del cristinismo y La Cámpora que le pidieron mayor contundencia, en La Plata, en torno a la situación judicial de la ex presidenta. La semana anterior, en una durísima reunión en el Senado, legisladores del gobernador ya se habían trenzado con el kirchnerismo por el reparto de comisiones, una negociación insólita que mantiene paralizada la tarea legislativa, de manera inédita, en esa cámara.

Pero las rencillas internas son, para Kicillof, tanto o menos preocupantes que la situación económica en ese distrito, en particular en el Gran Buenos Aires, el mayor perjudicado por el plan del gobierno. “El conurbano es el primero en sentir la crisis, y el último en recuperarse”, aseguró un ex gobernador provincial.

Una interesante encuesta de Sentimientos Públicos, del consultor Hernán Vanoli, registró, en ese sentido, una caída en la adhesión a Milei en esa región, con un rechazo en el AMBA en torno al 76%. Según el estudio, un 50% de los votantes de Bullrich del 2023 respondieron que no votarían por el Gobierno en el 2027. En contraposición, el Presidente creció en popularidad en las zonas del país vinculadas con el agro y la minería, y entre las clases más acomodadas.

De acuerdo a los registros oficiales, la desocupación en territorio bonaerense creció al 9,5% en el cuarto trimestre del 2025, 2 puntos por encima de la media nacional, y se perdieron 96.243 puestos de trabajo formales. Según el informe de abril del Observatorio Económico PBA del CEPA, los salarios de los trabajadores registrados privados del GBA son los que más poder adquisitivos perdieron detrás de Tucumán y Tierra del Fuego: el salario real cayó 8% desde noviembre del 2023. Los aumentos en el transporte público inciden además de manera directa en el bolsillo de los bonaerenses: en dos años y medio, el boleto de colectivo de 3 a 6 kilómetros pasó de $59 a $1.089, un aumento de más de 17 veces. Según el CEPA, el gasto mensual estimado en transporte en ese período pasó de $6.656,8 a $108.208,3.

Ese paisaje socioeconómico de Buenos Aires es una bomba de tiempo para Kicillof, que debe proyectar hacia el resto del país una gestión asfixiada. Pero es también una luz de alerta para Jorge Macri, decidido a diferenciarse de Milei y del gobernador con un posicionamiento público de “ley y orden”, a la espera de que el Presidente llegue lo menos competitivo al 2027 para encarar una negociación mano a mano con La Libertad Avanza.

En la capital se reparten subsidios habitacionales para 12.000 porteños, hay 5.000 personas en paradores nocturnos -más de la mitad, provenientes de la Provincia-, y 1.500 en situación de calle. Cifras altísimas que son contenidas por el Ministerio de Desarrollo Humano. Pero detrás de esos números fríos se esconde una modalidad que crece: según los censos, entre esas 1.500 personas en calle prevalece un buen número de bonaerenses con trabajos informales que duerme a la intemperie entre los días martes y jueves porque no les alcanza para costear el transporte público. ¿Qué será de la emocionalidad de esas personas que, tres noches por semana, dejan familias y pertenencias para sobrevivir en la calle?

El martes, en la habitual reunión del gabinete porteño, el ministro Gustavo Arengo, de Hacienda, que viene de efectuar una colocación de un bono por USD500 millones a 10 años con una tasa récord del 7,3%, hizo un repaso por los números de la recaudación. Se registró una caída interanual del 9%, con bajas pronunciadas en la coparticipación y en Ingresos Brutos, aunque se percibió una mejora en abril y pronostican un aumento en mayo por los vencimientos anuales de ganancias, un mes en el que siempre se embolsa más que en el resto del año.

Lo paradójico fue que, mientras se repasaban esos números, el jefe de Gobierno recibió un llamado de “Toto” Caputo. Los asistentes hicieron silencio. El ministro quería saber si Macri podía aceptar una oferta menor para saldar parte de los $800.000 que Nación le debe a la Ciudad desde el 2025 en concepto de coparticipación. Todo sea por recortar.

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