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El peronismo volvió a la interna descarnada: de la precaria tregua por el Indio Solari, a la guerra abierta por el 2027

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La precaria tregua en el peronismo ya es historia. La muerte de Carlos “El Indio” Solari produjo el único hecho que en los últimos meses había logrado lo que ninguna negociación política consiguió: restablecer el diálogo entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Fue un reencuentro de urgencia, forzado, convocado por el dolor y la logística para una despedida histórica. Ya quedó lejos, olvidado. El líder de La Cámpora y el gobernador bonaerense coordinaron el operativo sanitario para el velatorio del domingo 7 de junio en el Polideportivo Gatica de Avellaneda, donde cerca de un millón de personas formó una fila de 60 cuadras para despedir a la leyenda del rock nacional. Ambos coincidieron en el predio. El peronismo, por unas horas, pareció encontrar una oportunidad de reencuentro. Pero no.

El sábado 20 de junio, al cumplirse un año de la prisión domiciliaria de Cristina Kirchner, esa imagen quedó definitivamente archivada. No fue el fin de la tregua: fue el recrudecimiento de hostilidades que venían escalando desde antes del velatorio y que la muerte del Indio apenas había suspendido. El banderazo de Parque Lezama lo dejó en claro.

El antecedente inmediato había sido Berenice Iañez. La legisladora porteña del Movimiento Derecho al Futuro —el espacio político que conduce Kicillof, cercana al círculo de Andrés “Cuervo” Larroque— dijo en un video que se viralizó, días antes del acto, que Cristina “jode bastante las pelotas” con sus condicionamientos al gobernador. Las palabras se amplificaron en redes con la velocidad de un proyectil y el cristinismo respondió en cadena, sin modulación y sin excepciones. Lo que Iañez expresó en voz alta era lo que circulaba en voz baja en el entorno kicillofista desde hacía meses: que la ex presidenta, desde su departamento de Constitución, pretende seguir manejando los hilos de un espacio que —en la lectura del gobernador y sus allegados— necesita renovarse para ser competitivo en 2027.

Esa es la tensión de fondo. Kicillof no oculta su intención de ser candidato a presidente. Lo que sí cuida es la forma de decirlo: no como quien desafía a Cristina, sino como quien construye una alternativa propia en paralelo, sin la tutela de la ex presidenta. El MDF es el instrumento de esa construcción, una estructura que, según sus críticos dentro del propio peronismo, se nutre casi exclusivamente de funcionarios del gobierno provincial. “Tiene una organización y crea el MDF Salud y pone a su ministro. MDF Mujeres y pone a su ministra. No pone a un dirigente histórico de la salud, no pone a alguien de afuera de su estructura de gobierno”, razonó una fuente con acceso al debate interno del peronismo bonaerense. La lectura es que Kicillof construye poder sin construir transversalidad y que eso lo limita como candidato nacional.

Para el kirchnerismo, el diagnóstico es más simple y más duro: Axel todavía no generó nada nuevo como liderazgo. Lleva casi siete años como gobernador y no logró articular una fuerza que trascienda su propio gobierno. “¿Líder de qué es?“, es la pregunta que circula en el entorno de La Cámpora con una mezcla de sinceridad y provocación.

El banderazo y el mensaje hacia adentro

El banderazo de Parque Lezama fue, en ese contexto, una demostración de fuerza calculada. La Cámpora convocó para conmemorar el primer año de la detención de Cristina y el mensaje fue doble: hacia afuera, el reclamo de libertad e inocencia; hacia adentro, la advertencia de que el cristinismo sigue siendo el sector con mayor capacidad de movilización territorial en el peronismo.

Máximo Kirchner fue el único orador. En poco más de media hora, ante una convocatoria de alrededor de 15.000 personas, pronunció el discurso más duro que le conocen en la interna: sin nombrar a Kicillof en ningún momento, cada párrafo apuntó hacia él con la precisión de quien sabe que el auditorio no necesita subtítulos. El planteo tuvo dos dimensiones que el kirchnerismo presentó como inseparables: Cristina candidata en 2027 y Cristina como conductora de la construcción opositora que enfrente a Javier Milei. No una cosa o la otra: las dos a la vez, y en ese orden. “Queremos tener una candidata y no candidatos por default“, cerró. La frase sintetizó todo.

Pero lo que el discurso no dijo, lo completó la tribuna. Un video al que accedió Infobae registró cánticos contra el gobernador bonaerense entre los asistentes. La temperatura que Máximo mantuvo bajo control en el micrófono se expresó sin filtro entre la militancia.

Está muy claro quién debe ser la conductora de este proceso político”, dijo desde el escenario el líder de La Cámpora. Y más adelante: “Los que todos los días hablan de unidad ni siquiera son capaces de ir a verla a San José 1111 para ver cómo está”. El único nombre propio que usó como blanco explícito fue el del gobernador catamarqueño Raúl Jalil —por segunda vez consecutiva en actos públicos— como ejemplo de lo que el kirchnerismo no está dispuesto a tolerar: un peronismo que actúa como socio del gobierno de Milei, que dio quórum a la reforma laboral. Que ese nombre aparezca dos veces no es un accidente: es la forma en que el cristinismo traza el límite de la cancha y le dice al resto del espacio de qué lado tiene que estar.

El discurso tuvo también una dimensión programática deliberada. “No hay manera de que la mayoría de los argentinos vivan mejor si la deuda externa no es reestructurada”, dijo Máximo. La reestructuración como condición previa a cualquier promesa electoral: no como consigna, sino como criba para separar quién habla en serio de quién no. Fuentes con acceso al círculo de la ex presidenta lo tradujeron así: “Muchos dirigentes hasta esa coma llegan, porque lo que hay que hacer tienen miedo de decirlo”.

En el cierre, Máximo habló de su madre en términos que quienes lo conocen califican de excepcionales. “No era la típica madre que te preparaba la torta de cumpleaños, no era la típica madre que te esperaba afuera de la escuela”, dijo. No pudo contener las lágrimas. Fue, según fuentes con acceso al círculo más cercano a la ex presidenta, la primera vez que habló de Cristina en esos términos frente a una multitud.

Las ausencias del MDF y la foto del cristinismo

Kicillof no fue al acto. Su ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, circuló entre la gente sin subir al escenario. El diputado provincial Mariano Cascallares —históricamente más cercano al cristinismo que al MDF— pisó brevemente las tablas. El Movimiento Derecho al Futuro había aparecido entre los convocantes en redes. En el acto, su presencia fue casi invisible. Según pudo confirmar Infobae, hubo quienes enviaron las banderas de sus municipios con sus propios nombres, pero no se presentaron en persona. “Es raro pregonar la unidad y, cuando se sabe que es un acto por el año de detención de Cristina, no mandar a nadie”, razonó una fuente con acceso al debate interno del espacio.

Las gradas detrás del atril concentraron, en cambio, a los senadores Wado de Pedro, Juliana Di Tullio, Mariano Recalde y Jorge “Coqui” Capitanich; los diputados Juan Grabois, Eduardo Valdés, Jorge Taiana, Vanesa Siley y Paula Penacca; el ex vicepresidente Amado Boudou, Mayra Mendoza, actual diputada bonarense, el ex jefe de Gabinete Juan Abal Medina, el ex secretario de Comercio Guillermo Moreno; y los intendentes Federico Otermín, Mariel Fernández, Gastón Granados, Federico Achaval y Nicolás Mantegazza, entre otros. Varios de ellos integran el llamado “grupo AFA” por su cercanía con Claudio “Chiqui” Tapia. No hubo presencia sindical orgánica —excepto los empleados judiciales de Siley— ni representación cegetista. La CGT mantiene con Cristina una distancia que lleva más de una década.

Cristina no grabó ningún audio para la jornada. No publicó en redes. Mantiene el silencio en que está sumergida desde marzo, que solo interrumpió para despedir al Indio Solari y a Taty Almeida. Desde San José 1111, la disputa sobre quién la conduce y quién la sucede se desarrolla sin ella, o con ella como ausencia que estructura todo lo demás.

Gobernadores, PJ Federal y la disputa de métodos

Los gobernadores peronistas miraron el banderazo desde lejos y con incomodidad. La mayoría de los mandatarios provinciales del espacio —que necesitan operar en la práctica con el gobierno de Milei para sostener sus provincias, y que en muchos casos ya sellaron acuerdos presupuestarios o de obra pública con la administración nacional— no tienen margen para alinearse con la lógica de confrontación total que propone el cristinismo duro, pero tampoco les conviene quedar pegados a Kicillof en un momento en que su figura está siendo cuestionada desde adentro. El caso Jalil es el extremo más visible de esa tensión, pero no el único. Para buena parte del peronismo del interior, la discusión entre kirchnerismo y kicillofismo es una interna bonaerense que los exprime sin representarlos.

Ese malestar es el territorio que intenta ocupar el sector donde confluyen los dirigentes albertistas que bastonea Juan Manuel Olmos. El principal asesor político que tuvo Alberto Fernández y que hoy preside la Auditoría General de la Nación planteó en declaraciones a Radio Splendid una posición que tensiona contra la lógica del cristinismo duro sin confrontarla abiertamente.

“Ignorar el peso y la figura de Cristina en el peronismo es un error, es estar fuera de la realidad”, dijo. Y enseguida trazó la línea que lo separa de La Cámpora: “Dejar de hacer política y no discutir más de nada, no discutir ni el programa económico ni cuál es la propuesta para el ’27, a mí me parece que eso no es un programa de gobierno”.

Para blindar el argumento recurrió a la historia: “Perón también estuvo proscripto y exiliado, y sin embargo siempre alentó que el peronismo se presentara a elecciones y siempre dio la discusión”. La comparación tiene una arquitectura precisa: pone a Cristina en el lugar del líder histórico —lo que el kirchnerismo no puede objetar— pero le niega a La Cámpora el argumento de que su situación judicial clausura el debate. “Si nos organizamos y hacemos una competencia de ideas y de programas con un candidato que las lleve adelante, en el ’27 vuelve a ganar el peronismo“, cerró.

El kirchnerismo invierte esa lógica: primero Cristina como conductora y como candidata, y alrededor de esa doble certeza se construye todo lo demás. En la disputa entre esos dos métodos —más que entre nombres, por ahora— está la fractura que el banderazo de Parque Lezama dejó al descubierto con una claridad que la tregua del Indio había disimulado apenas el tiempo suficiente para organizar un velatorio.

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Tras retomar el diálogo, desde el PRO defendieron el vínculo con el Gobierno, pero pidieron “dosificar” el ajuste

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El reencuentro entre Mauricio Macri y Karina Milei volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de un acuerdo político entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) de cara a las elecciones de 2027. La legisladora porteña Laura Alonso, referente del espacio macrista, respaldó ese camino y afirmó que el PRO “acompaña el cambio que está llevando adelante la Argentina”, aunque marcó diferencias conceptuales concretas con el gobierno de Javier Milei.

En declaraciones al programa A confesión de parte, conducido por Romina Manguel en Radio Splendid, Alonso fue enfática en que el diálogo entre ambas fuerzas no implica una fusión ni una subordinación del PRO al espacio libertario. “Nosotros estamos trabajando todo este año para fortalecer nuestro partido”, dijo, y recordó que Macri inició en marzo una serie de giras bajo el nombre “El próximo paso”, con el objetivo de proyectar al PRO como fuerza autónoma con agenda propia.

La legisladora trazó una distinción que considera central entre las dos fuerzas: mientras Milei responde a la escuela austríaca de economía con una visión marcadamente antiestatal, el PRO se define como un partido de gestión, planificación e instituciones. “Ninguna sociedad funciona sin Estado, porque básicamente el Estado es la construcción colectiva”, sostuvo Alonso, y añadió que el partido amarillo cree en el rol del Estado en educación, salud e infraestructura, a diferencia del libertarismo, que lo considera prescindible en esas áreas.

En esa línea, comparó los perfiles de ambos líderes: Milei como economista de formación teórica e ideológica, y Macri como ingeniero con “una mirada de la construcción, de la planificación, del cemento, de las bases”. Esa diferencia de origen, sostuvo, define modos distintos de entender la transformación del Estado: el PRO apunta a reformarlo y hacerlo eficiente; el libertarismo, a reducirlo.

El punto de encuentro entre ambas fuerzas, según Alonso, es el rechazo al populismo y el sostenimiento del equilibrio fiscal. “El cambio es salir del populismo. El cambio es decir que vamos a respetar el equilibrio fiscal como respetamos a la Constitución Nacional”, afirmó. Desde esa base compartida, el PRO se posiciona como aliado del gobierno nacional, pero con capacidad de levantar, en sus palabras, “una tarjeta amarilla” cuando considera que algo no funciona bien.

Esa tensión entre apoyo y diferenciación quedó expuesta en el debate sobre el costo social del ajuste. Alonso reconoció que millones de familias se endeudaron para pagar comida y medicamentos, y que el impacto cotidiano del programa económico es real. Frente a las declaraciones de Milei, quien calificó el endeudamiento de los particulares como “un problema entre privados”, la legisladora optó por otro enfoque: “Hay dosis de la medicación”, señaló, al reclamar que el gobierno modere el ritmo del ajuste sin abandonar el rumbo. Como ejemplo de política concreta, mencionó una ley aprobada en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires que habilita al Banco Ciudad a refinanciar deudas con tarjetas de crédito para familias en dificultades.

La dirigente también salió al cruce de quienes cuestionan la viabilidad del PRO como segunda marca frente a LLA. “¿Para qué voy a comprar PRO si tengo a La Libertad Avanza, que está en el gobierno?”, planteó como pregunta de la ciudadanía, para responderla con la gestión de la Ciudad como argumento: La ciudad, con equilibrio fiscal, no dejó de prestar ningún servicio ni dejó de hacer ninguna obra.

Respecto al escenario opositor, Alonso fue taxativa. La reunión que juntó a Máximo KirchnerAxel Kicillof y Sergio Massa la llamó “el tren fantasma” y los señaló como exponentes del populismo inflacionario y la corrupción. Recordó el desempeño de Kicillof como ministro de Economía de Cristina Kirchner y el de Massa al frente del Palacio de Hacienda, cuando la inflación mensual rozó el 40%. Ese escenario, dijo, refuerza la necesidad de consolidar “el polo no populista antikircherista”.

Sobre el federalismo y la gestión bonaerense, Alonso reclamó avanzar en la autonomía de los municipios de la provincia de Buenos Aires y criticó la concentración de decisiones en La Plata. “La Plata como nudo político no sirve para nada”, afirmó, y elogió a intendentes como Soledad Martínez en Vicente López y Ramón Lanús en San Isidro, quienes, según dijo, se hacen cargo de funciones que el gobierno provincial abandona. Cerró con un llamado a una reforma impositiva coordinada entre los tres niveles del Estado, para evitar que la baja de cargas en un nivel sea compensada por suba en otro: “Cuando baja esto, nadie se tiene que hacer el vivo en alguna provincia de por ahí que lo sube”, advirtió.

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“EE.UU tiene una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado”, sostuvo Peter Lamelas al referirse a Malvinas

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El embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, afirmó que no hubo modificación en la postura de Washington respecto a las islas Malvinas y aseguró que la Casa Blanca continúa siendo neutral. Además, se comprometió a impulsar el regreso de la Argentina al programa de exención de visas, un trámite que, según dijo, no estará resuelto en tres, seis ni 12 meses porque exige cumplir alrededor de 15 criterios técnicos y de seguridad.

En una entrevista con TN, el diplomático cerró la puerta, al menos por ahora, a una redefinición del vínculo bilateral en torno al reclamo argentino por las islas. “Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado”, dijo cuando fue consultado por versiones sobre un supuesto giro de la administración de Donald Trump.

Respecto del visado que necesitan los ciudadanos argentinos para ingresar a Estados Unidos, Lamelas ubicó un cambio en ese sentido entre sus prioridades personales y políticas. Afirmó que trabaja con el canciller Pablo Quirno y con el embajador argentino en Washington, Alex Oxenford, para que el país vuelva al Visa Waiver Program antes del fin de su misión diplomática, que en principio sería en 2028, aunque aclaró que el proceso depende de que la Argentina adapte sus sistemas de intercambio de datos sobre personas consideradas terroristas o sospechosas.

Lamelas habló además de cooperación militar, narcotráfico, inversiones y tecnología, y dejó una señal política sobre la disputa con China en sectores sensibles. Planteó que Washington no busca “amenazar a nadie”, pero defendió la idea de “redes de confianza” frente al despliegue de Huawei y sostuvo que la protección de datos es una condición para atraer capitales a la Argentina.

Washington ratificó que no cambiará su postura sobre Malvinas

La definición más sensible para la política exterior argentina fue la que dedicó al Atlántico Sur. Ante la consulta sobre si la administración de Donald Trump podría revisar su postura histórica, Lamelas respondió: “Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado”.

Luego, al ser consultado por versiones atribuidas a un supuesto memo del Pentágono y a gestiones de dirigentes republicanos, insistió con la misma línea. “Yo no sé eso específicamente, pero sí sé que había un correo electrónico, solamente un email. Hasta ahora, la posición sobre las islas no ha cambiado. Tenemos una posición de neutralidad”, remarcó.

La otra derivación de ese mismo frente fue su respuesta sobre la base naval integral proyectada en Ushuaia. “Nosotros no estamos hablando de esa base en este momento, estamos hablando de otros temas militares en los que estamos cooperando”, dijo.

A partir de allí enumeró la agenda castrense bilateral que sí está en marcha. Recordó la visita del portaaviones USS Nimitz, dijo que Estados Unidos ayudó a conseguir los F-16, los Orion P-3 para control marítimo y los Strykers para equipamiento utilizable en desastres naturales, y anticipó que habrá más ejercicios militares el próximo año. También añadió que la Argentina quiere helicópteros Black Hawk y que Washington verá “en lo que podamos ayudar”.

El embajador prometió trabajar para que la Argentina vuelva al programa de exención de visas

Otro eje de la entrevista fue el eventual ingreso argentino al programa que permite viajar a Estados Unidos sin visa. Lamelas lo presentó como una meta personal. “La visa waiver es algo que yo tengo muy cerca, muy en mi corazón. Quiero ayudar al pueblo argentino a lograr eso”, afirmó.

El embajador recordó que la Argentina ya tuvo ese beneficio y remarcó que Chile lo conserva. Después detalló la principal dificultad actual: “Hay algunos criterios que tienen que lograr para poder entrar al programa”.

Cuando le preguntaron cuán lejos está ese objetivo, bajó la expectativa sobre los tiempos y al mismo tiempo formuló una promesa. “Yo estoy trabajando con Pablo Quirno y Alex Oxenford para lograr alcanzar esos criterios”, dijo, y precisó que uno de los requisitos pasa por contar con sistemas capaces de transmitir “inmediatamente” a Estados Unidos la información sobre personas identificadas como terroristas o sospechosas.

“Hay como 15 criterios que se tienen que lograr y nosotros estamos trabajando para que el gobierno argentino los alcance antes de que yo me vaya como embajador. Es una promesa que voy a hacer hoy: voy a hacer todo lo posible para lograrlo. No será en 3 o 6 meses, porque demora”, sostuvo. Ante la mención de 2028 como horizonte posible, respondió: “Eso intentaremos”.

La cooperación en seguridad seguirá dentro de las leyes argentinas

Consultado por una eventual participación de militares estadounidenses en territorio argentino, Lamelas evitó validar ese escenario y remitió la discusión al marco legal local. “Ustedes tienen leyes aquí en Argentina y hay que respetarlas. Estamos trabajando con el Gobierno y vamos a seguir haciéndolo”, respondió.

Luego definió cuál es, a su juicio, el campo concreto de esa asistencia. “Se puede ayudar con datos, con inteligencia y tenemos que utilizar la ley para arrestar a los narcotraficantes”, agregó.

En ese mismo tramo, el diplomático vinculó la agenda bilateral con la realización en la Argentina de la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas, organizada junto con la DEA. Dijo que asistirán casi 1.000 personas, entre agentes del FBI, la DEA y funcionarios del Ministerio de Seguridad, y puso ese encuentro como muestra del alineamiento entre ambos países en materia de seguridad.

También mencionó resultados que atribuyó al trabajo argentino de este año: el arresto de 350 narcotraficantes, el secuestro de 10 toneladas de cocaína y 65 toneladas de precursores. Sumó que Estados Unidos está “orgulloso” de que la Argentina haya logrado bajar los homicidios en Rosario y afirmó que él mismo ayudó para que se redujera el nivel de alerta sobre la ciudad.

El cruce por Huawei y China

Respecto de la situación generada por la cooperativa eléctrica CALF de Neuquén, que aseguró haber recibido presiones por un contrato con Huawei. Lamelas confirmó el encuentro con sus directivos, aunque evitó responder de modo directo sobre una eventual cancelación de visas a los directivos de la firma.

“Esta semana la cooperativa de electricidad CALF me visitó aquí en la embajada. Fue una visita muy cordial, diplomática y productiva. A veces es mejor cara a cara con la gente. Fue una buena visita y vamos a ver qué pasa”, dijo.

Después fijó una posición general cuando se lo consultó acerca de si se les retirarían las visas a los miembros de la cooperativa. “El presidente Trump y el secretario (de Estado, Marco) Rubio siempre dicen esto: ‘una visa es un privilegio, no un derecho’. Cada uno cuida su casa. Nosotros estamos cuidando la casa de los Estados Unidos. Pero yo quiero ir para adelante, no vamos a amenazar a nadie, vamos a hablar de lo que podemos hacer juntos”, sostuvo.

Respecto de las empresas chinas, defendió la competencia abierta. “Nosotros nada más queremos un mercado libre para la competencia y las compañías estadounidenses”, señaló primero.

Luego explicitó por qué, a su entender, el proveedor de telecomunicaciones chino representa un problema. “Lo importante de la diferencia entre el equipo chino de Huawei con los otros equipos como Nokia, Ericsson o Cisco es que estos últimos tienen redes de confianza, redes seguras. En cambio, el equipo de Huawei y el gobierno chino pueden ver todos los datos. No es solo el gobierno, es el Partido Comunista Chino”, afirmó.

Lamelas ligó esa crítica con la captación de inversiones. Sostuvo que quiere que las empresas que lleguen al país tengan la seguridad de que sus datos estarán protegidos y mencionó el caso de Chevron, que, según dijo, puede invertir millones de dólares. “Hay empresas como Chevron que vienen para invertir millones de dólares y es más fácil que vengan si se les puede ofrecer redes de confianza. Lo que nosotros queremos es que haya más inversión”, declaró.

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Cómo se está preparando la campaña en La Libertad Avanza, tras los principios de acuerdo con el PRO

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A meses para el inicio de la campaña formal por la reelección del presidente Javier Milei, el Gobierno hace un fino equilibrio entre intentar fortalecer la marca de La Libertad Avanza en todo el país para mantener la identidad propia y aceptar los acuerdos con otros espacios, con el PRO a la cabeza, para tratar de asegurarse una victoria en el 2027 frente a un escenario que todavía aparece como incierto.

Aunque celebran el afianzamiento de Axel Kicillof como principal líder de la oposición, en la Casa Rosada ven con preocupación la aparición de outsiders y de dirigentes que van desde el centro a la derecha y que podrían quitarle votos al actual mandatario nacional.

Es por eso que en el oficialismo comenzaron a tener puentes con los principales aliados con los que hasta el momento solamente tenían un arreglo de apoyo mutuo, ya sea en el Congreso u, ocasionalmente, en las urnas.

Desde hace tan solo unos días, varios referentes libertarios comenzaron a reconocer la posibilidad de aceptar compartir un frente con otras fuerzas políticas e incluso dar lugar a coaliciones de gobierno en algunos lugares.

Detrás de esta tarea está la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en su rol de máxima autoridad partidaria de LLA, y para eso habilitó las conversaciones con los emisarios del PRO, pero también de la Unión Cívica Radical (UCR).

En la provincia de Buenos Aires es donde están más avanzadas las conversaciones con esos dos espacios, facilitadas por el vínculo que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, tiene con los armadores locales.

“El Colo”, que hoy aparece como el único con chances de competir por la gobernación bonaerense por La Libertad Avanza, nunca se distanció del todo del macrismo, y es uno de los designados para llevar adelante las negociaciones con esa fuerza, en el marco de la mesa conjunta a la que convocó Karina Milei.

Cuando salió de la primera reunión de ese grupo de trabajo, el ministro coordinador lo llamó al diputado provincial del PRO Agustín Forchieri, con quien tiene una relación de larga data, para contarle los avances en el acuerdo.

En esa charla, Santilli le contó que el acercamiento en lo que respecta a Buenos Aires ya estaba habilitado, por lo que le pidió que empezara a articular con los libertarios la estrategia de campaña de cara al año que viene.

Asimismo, el jefe de Gabinete tiene buena relación con el senador radical Maximiliano Abad, con quien ya tomaron contacto algunos enviados del oficialismo nacional para sumarlo al armado en PBA.

“Yo, en su momento, trabajé para la candidatura de Santilli como gobernador y preparé varios de los proyectos para proponer esa vez, que todavía los tengo y que los voy a volver a presentar. Es la persona ideal”, manifestó a este medio un ex PRO que se pasó a las filas violetas.

En la provincia, sin embargo, Karina Milei sigue intentando terminar con la interna propia, que protagonizan los dirigentes leales a Sebastián Pareja y los que responden a Agustín Romo, de “Las Fuerzas del Cielo”, la agrupación que encabeza el asesor presidencial, Santiago Caputo.

Un ejemplo de esto se vivió el jueves pasado, en la inauguración de un local partidario que servirá como base para la organización del espacio a nivel bonaerense, a pesar de que el inmueble se encuentra en el barrio porteño de Barracas, sitio que se eligió porque es el punto intermedio entre todas las localidades de la provincia.

A ese evento no fue Santilli, pero sí asistieron Romo y algunas de las personas cercanas a su sector, como su actual compañero de banca, Nahuel Sotelo, aunque no se los vio en las fotos institucionales que se difundieron posteriormente.

“Después de un discurso, Karina tuvo una reunión con todos en la que les remarcó la importancia de dejar de lado las diferencias y empezar a estar todos juntos”, reveló alguien que participó del acto.

Aunque todavía no se concretó, ya está decidido que Romo va a dejar de ser el jefe del bloque violeta en la Cámara baja bonaerense y ese cargo lo pasará a ocupar Juan “Juanes” Osaba, a quien sí se lo vio acompañando a la secretaria general.

“En los papeles, ya está funcionando así. De hecho, hoy ‘Juanes’ vino en ese rol. Falta que se formalice en el recinto, pero para eso tiene que haber sesión, que no está habiendo porque el peronismo está todo peleado”, explicó una fuente al tanto de la situación.

Por su parte, Pareja aprovechó la ocasión para salir a hablar ante un reducido grupo de militantes que fue hasta la sede partidaria, a los que les agradeció por el apoyo. Fue el único orador de la jornada.

En las calles solamente había personas con remeras y banderas con insignias en respaldo a Pareja y sus dirigentes, pero no hubo presencia de “Las Fuerzas del Cielo”: “Curiosamente, a la misma hora hubo una reunión de la Fundación Faro (que es cercana a Caputo)”, insinuó un karinista.

En la ciudad de Buenos Aires, en tanto, la situación continúa siendo más compleja y la armadora libertaria en territorio porteño, Pilar Ramírez, sigue trabajando con la premisa de disputarle el poder al PRO, incluso aunque esté la posibilidad de terminar llegando a un acuerdo con ellos.

“La idea es ir juntos con el PRO y el radicalismo en la provincia, donde el candidato va a ser ‘El Colo’, y replicar la alianza en la ciudad, quizás con Jorge Macri. Ojalá que no esto último, a mí no me gusta nada”, se sinceró otra figura importante dentro del entorno de la secretaria general de la Presidencia.

Tal como anticipó Infobae, este martes, primer día hábil de la semana, la legisladora encabezará una recorrida de campaña en una heladería junto al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.

El miércoles, en tanto, estará al lado de Karina Milei durante una visita a una fábrica en el sur de la ciudad y también se esperan apariciones públicas de Santilli y de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.

La hermana del Presidente ya se mostró con ellos cuando viajaron a Chaco para liderar una cumbre regional de prevención y coordinar las acciones frente al fenómeno climático El Niño, que afectó la zona.

El martes, el jefe de Gabinete volverá a encontrarse con mandatarios del norte argentino, esta vez acompañado por el secretario de Energía y para continuar evaluando el proyecto de zonas cálidas, que el oficialismo quiere aprobar en el Congreso próximamente.

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