La histórica sede del Consulado General de Italia en Bahía Blanca, ubicada en Avenida Alem 309, fue reinaugurada oficialmente este jueves luego de un profundo proceso de reconstrucción estructural, modernización y puesta en valor, impulsado tras los graves daños ocasionados por la inundación del 7 de marzo de 2025.
El acto reunió a autoridades municipales, representantes institucionales, miembros de la comunidad ítalo-argentina y vecinos, en una ceremonia cargada de emoción y simbolismo para Bahía.
La sede consular, considerada una de las construcciones emblemáticas de Avenida Alem, logró recuperar su valor arquitectónico original incorporando al mismo tiempo nuevas soluciones tecnológicas, criterios de resiliencia y espacios modernizados para la atención pública y el trabajo cotidiano.
Durante el acto, el cónsul general Nicola Bazzani recordó con emoción las horas posteriores al desastre climático.
“La voz seguramente se me va a quebrar un poco por la emoción. Estoy acostumbrado a hablar en público, pero este momento realmente me cuesta”, expresó Bazzani, quien recordó que pasó toda la jornada de la inundación dentro del edificio y destacó el significado simbólico de la reconstrucción.
“No se trataba solamente de reconstruir como era antes, sino de perfeccionar. Toda obra humana puede perfeccionarse”, señaló.
En ese sentido, explicó que decidieron conservar una de las históricas puertas dañadas por el agua como recordatorio permanente de la tragedia.
“La dejamos como un ‘memento’, un recuerdo de nuestra fragilidad y de lo que puede suceder”, afirmó.
El diplomático detalló además algunas de las obras realizadas en el subsuelo, donde anteriormente funcionaban oficinas y el archivo consular, uno de los sectores más afectados por el agua.
Hoy el espacio cuenta con estanterías móviles elevadas, sistemas de extracción de agua, materiales resistentes a futuras contingencias y la digitalización completa de los expedientes dañados.
“Somos personas que miran hacia el futuro para mejorar siempre las situaciones”, sostuvo.
Un lugar emblemático
Por su parte, el intendente Federico Susbielles vinculó la recuperación del edificio con el proceso de reconstrucción que atraviesa la ciudad tras la catástrofe climática.
“Cada vez que vemos imágenes del 7 de marzo todavía sentimos un nudo en el pecho”, expresó el jefe comunal, quien valoró especialmente el acompañamiento del consulado durante la emergencia y elogió el trabajo realizado en el edificio.
“Este lugar hoy está mejor de lo que estaba antes de la inundación”, afirmó, a la vez que destacó el valor patrimonial de la casona y la importancia de recuperar edificios históricos de cara al bicentenario de la ciudad.
“Cada espacio que logramos recuperar tiene un enorme valor simbólico. Y este lugar hoy es emblemático porque representa no solamente una recuperación, sino también una esperanza para la ciudad”, sostuvo.
Además, remarcó el rol histórico de la comunidad italiana en el desarrollo bahiense.
“La comunidad italiana ha sido fundamental desde la propia fundación de Bahía Blanca y en cada una de sus etapas de crecimiento”, señaló.
Finalmente, Susbielles aseguró que la ciudad atraviesa una etapa de reconstrucción y proyección hacia el futuro.
“Bahía Blanca no solamente está nuevamente de pie, sino que está construyendo el camino hacia el bicentenario y hacia el futuro de brillo y desarrollo que todos merecemos”, aseguró.
Una obra maestra
La arquitecta responsable del proyecto, Melissa Ramírez Beltrán, destacó que la intervención tuvo desde el inicio dos objetivos centrales, como es recuperar el edificio después de la inundación y refuncionalizar los espacios de acuerdo con las necesidades actuales del personal y del servicio consular.
“Un consulado es mucho más que un edificio dentro de una ciudad. Es un lugar donde se renueva el sentido de pertenencia y donde se cuidan los lazos entre Italia y Argentina”, expresó Melissa.
La profesional explicó que el proyecto no se limitó a reparar daños, sino que buscó transformar integralmente los espacios.
“No se trataba solamente de reparar, sino de refuncionalizar, de darle a cada metro cuadrado un propósito claro y que ese propósito también hablara de identidad italiana”, señaló.
Las tareas incluyeron el saneamiento completo de muros afectados por humedad, renovación de instalaciones, incorporación de oficinas tipo coworking, una nueva sala audiovisual y espacios de descanso para el personal.
“Porque la arquitectura también es un acto de cuidado”, remarcó.
La ceremonia incluyó además la bendición de las instalaciones a cargo del arzobispo de Bahía Blanca, Carlos Azpiroz Costa, quien acompañó el acto junto a las autoridades presentes.
También participó el coro juvenil de la Municipalidad de Bahía Blanca, que interpretó el Himno Italiano, fragmentos de La Traviata, el Himno Nacional Argentino y el Himno a Bahía Blanca, en uno de los momentos más emotivos de la jornada.
Entre las autoridades presentes se encontraban el senador de la República Italiana por la circunscripción exterior y representante de Bolzano, Mario Borghese; el presidente actual de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos bahiense, Juan Carlos Montú; la presidenta del Concejo Deliberante de Bahía Blanca, Gisela Caputo; el presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, Santiago Mandolesi Burgos; representantes de las fuerzas armadas y de seguridad, integrantes de la comunidad italiana de Bahía Blanca y funcionarios municipales y autoridades institucionales locales, entre otros.
La sede consular, propiedad del Estado italiano, fue construida originalmente en 1955 como vivienda familiar y constituye uno de los edificios de mayor valor arquitectónico sobre Avenida Alem.
Su recuperación no solo representa una mejora institucional, sino también la preservación de un símbolo urbano profundamente ligado a la identidad bahiense y a la histórica presencia de la comunidad italiana en la ciudad.