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Entre Kristalina y CFK, a Milei lo espera una lista de temas pendientes en la política doméstica

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Kristalina Georgieva tendrá esta semana la posibilidad de testear apoyos y lealtades al plan de ajuste y cambio que promueve junto con Javier Milei. Aquella arenga de la resistencia que hizo la jefa del Fondo Monetario Internacional tendrá el jueves una primera parada con el tratamiento de la derogación de la ley de tierras, una marcha convocada para rechazarla y el inicio del tramo final de la actividad de un Congreso que la Casa Rosada todavía podría controlar. Después de diciembre, la campaña lo autogobernará todo.

El conteo viene ajustado para el oficialismo. La oposición se ilusiona con dar el golpe y hacerle caer al Gobierno el capítulo que habilita sin limitaciones la venta de tierras a extranjeros. Patricia Bullrich se prepara para resistir y anunciará pasado mañana en conferencia de prensa más cambios para garantizarse la media sanción. Las modificaciones se guardan bajo siete llaves pero cerca de la senadora prometen que serán claves para dar vuelta voluntades.

La ley viene trabada y ya lleva tres postergaciones en su tratamiento. Políticamente, el oficialismo no puede volver a exponerse a otra caída. Los votos de los representantes de Misiones se convirtieron en las últimas horas en la obsesión oficial para conseguir la aprobación. La interna entre el gobernador, Hugo Passalacqua, y el mandamás provincial, Carlos Rovira, es una complicación para los planes de la Casa Rosada. El actual mandatario se manifestó en contra de la norma y se reunió con los dos senadores que responden al ex gobernador, Sonia Rojas Decut y Carlos Arce. Ambos mantienen la incógnita sobre cómo votarán. Podrían incluso votar por separado. El diputado misionero Oscar Herrera Aguad dijo esta semana que cuando el tema se debata en la Cámara baja se opondrá. “En este tema puntual de tierras y, sobre todo, por haber sido gobernador y entender la problemática de Misiones, no estoy de acuerdo con la ley”, apuntó. Es una provincia rodeada de fronteras. Más allá de la interna, también va a pesar en Rovira el rechazo local que podría generarle mandar a votar a favor. Los últimos números dejaban al oficialismo estancado en 35 votos. No le alcanza.

El radicalismo, de manera institucional, ejerció en las últimas horas una nueva presión. Pero mandan los gobernadores. El pronunciamiento en contra del Comité Nacional, en manos de Leonel Chiarella, busca al menos generar masa crítica para bajar algunas voluntades. Por lo menos tres senadores, los sin tierra, votarían en contra: Maximiliano Abad, Daniel Kroneberger y Flavio Fama. Kroneberger integra la mesa directiva del comité que aprobó el comunicado. La oposición denuncia que el jefe del bloque, Eduardo Vischi, es uno de los más entusiastas promotores de la iniciativa. Responde al gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés. Los números hasta ahora le fueron adversos al oficialismo. Tuvo que levantar la sesión tres veces por falta de apoyo. La última fue hace dos semanas. En las últimas horas se manifestó nuevamente en contra Alejandra Vigo (Córdoba). Queda la duda sobre su compañero de bancada, Carlos Camau Espínola, que se ausentó en el último intento. El Gobierno lo cuenta como propio. La oposición se ilusiona con las abstenciones de quienes están dudando, entre ellos, Edith Terenzi (Chubut).

El único anzuelo que encontró el oficialismo fue incorporar al debate el proyecto de Carolina Losada, llamado de falsas denuncias, que atenta contra los menores víctimas de abuso. No todo el radicalismo está a favor. El martes habrá una presentación de las mujeres del partido en contra de esa iniciativa.

En la última sesión había pliegos de jueces que esta vez no estarán. Entonces, el oficialismo consiguió el quórum con los diez integrantes de la UCR, escenario que podría no repetirse. Estarán los tres del PRO. Los misioneros podrían dar quórum y votar en contra o abstenerse. El capítulo tiene el rechazo garantizado de todo el bloque del peronismo, además de los tres senadores de Convicción Federal, referenciados en Carolina Moisés, y de Vigo. Cuentan en contra a los dos senadores por Santa Cruz, que se habían ausentado en el último llamado. Flavia Royón, por Salta, ya definió su voto a favor. En el oficialismo cuentan también con el voto a favor de Julieta Corroza, de Neuquén. En este escenario la UCR es clave. El presidente del partido se reunió uno por uno con los senadores, pero el juego político fuerte lo ejercen los gobernadores.

La otra incógnita es la tucumana Beatriz Avila, que responde a Osvaldo Jaldo, habitual aliado del Gobierno. En la provincia arranca otro juego que se traslada al escenario nacional. El gobernador ya fijó fecha de elecciones para el 9 de mayo. En febrero cierran las listas. Karina Milei jugó su ficha el viernes. Junto a Eduardo Lule Menem recibió en su despacho a Lisandro Catalán, ex secretario de Interior y actual presidente de La Libertad Avanza en Tucumán para darle un espaldarazo a su candidatura. El ex funcionario posteó: “Estoy convencido que vamos a pintar de violeta la provincia de Tucumán”.

Acuerdos posibles

A pesar de la nueva baja en las encuestas, el Gobierno no se resigna a cerrar acuerdos mansamente con los gobernadores. Un caso es el de Tucumán. Con el peronismo dividido, los libertarios creen ver el terreno fértil para plantar bandera vía un candidato competitivo, como podría ser Catalán. “Es imposible que en Tucumán se llegue a un acuerdo con el peronismo”, dice un dirigente al tanto de la estrategia electoral territorial. En el 2025 obtuvieron un piso del 35% de los votos. El PJ unificado llegó al 50% pero esta vez el sector de Juan Manzur, adversario al gobernador, palpita un escenario de ruptura ante la falta de compromisos de Jaldo. Los libertarios sí reflotarán en la provincia la alianza con el PRO y el radicalismo. Jaldo tiene, además, un frente judicial abierto. Para ser candidato necesitará un fallo favorable de la Corte Suprema de Justicia que lo habilite a competir. Lleva cuatro períodos consecutivos dentro del binomio del Ejecutivo provincial. Los antecedentes del máximo tribunal le son adversos.

Tampoco parece ser la idea de acordar candidaturas en provincias como Santa Fe o Córdoba. “Una cosa es avanzar en el traspaso de una ruta y conseguir apoyo en leyes y otra el escenario electoral”, se anticipan los libertarios, que no ven la posibilidad de que Karina Milei baje candidaturas en territorios donde su espacio puede ser competitivo. Ahí también entra Salta. Los acuerdos quedarán para aquellos distritos en los que ya fueron juntos o tienen mayores afinidades, como Entre Ríos, Mendoza, Jujuy, San Juan o Chaco.

Macri manda mensajes

Mientras tanto, el PRO sacó a rodar una candidatura presidencial: con el aval de Mauricio Macri, esta semana se lanzó Hernán Lacunza, el último ministro de Economía que tuvo el ex presidente. Lo hablaron hace dos meses. Entonces, Macri estaba en medio de sus salidas provinciales y Paolo Rocca jugaba sus fichas en busca de un plan B a Milei. En aquel encuentro, Lacunza le preguntó si iba a ser candidato. La respuesta del ex presidente fue ambigua. Se quejó de que sale al ruedo y nadie dice nada, y fue entonces que el economista le contó que estaba con ganas de presentarse. Macri se alegró. Todos los dirigentes a su alrededor insisten en destacar que él no muestra ganas de participar electoralmente otra vez. “Esto es una decisión orgánica”, refuerzan sobre el sorpresivo lanzamiento. Según cuentan en el PRO, Macri sí está convencido de que el espacio tiene que tener una representación. La llaman la opción “liberal republicana”. También podría ser una forma de presión para Karina Milei a la hora de sentarse a negociar por la ciudad de Buenos Aires. “Esto va en serio”, dicen cerca de Lacunza para desmentir que sea un globo de ensayo previo a la negociación final.

La otra que se relanzó fue Patricia Bullrich para el territorio porteño, señal de que se enfría la posibilidad de un acuerdo nacional y local con PRO. Ella reitera a su equipo que estará en el lugar que garantice la reelección de Milei, pero sabe que eso depende de que mejore el escenario económico.

Los pendientes

El Gobierno sigue negociando los votos para conseguir la eliminación de las PASO. Es el eje central del desafío que tiene que cumplir el jefe de Gabinete, Diego Santilli, que esta semana ocupó el rol de vocero y salió a enfrentarse con la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien le recomendó renunciar. Ella le dijo “exponente de la casta” y lo acusó de pretender “causar daño a la institucionalidad y conspirar contra el orden republicano”. Santilli ni siquiera envió un borrador a los gobernadores con la incorporación de las listas colectoras, como les había prometido, ni tampoco logra que el Gobierno sume pliegos de jueces del interior, la prenda de cambio que esperan muchos aliados.

Además de la inviolabilidad de la propiedad privada, en el Senado se le acumulan proyectos. El oficialismo no pudo avanzar con la sanción definitiva del nuevo régimen de zona fría, también por diferencias con los aliados, como Alfredo Conejo. Tampoco pudo hacer pie con la nueva ley de sociedades y tiene todavía pendiente de tratamiento el Super RIGI, que ya salió de Diputados.

A eso se suma la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que llega con mayor consenso entre los gobernadores. Esta semana, el catamarqueño Raúl Jalil se mostró favorable, en la previa a la cadena nacional de Milei. La mayor resistencia se pondrá en el planteo que hace el proyecto para remover al presidente de la entidad, que necesitará los dos tercios de ambas Cámaras cuando la propia ley se reforma con mayoría simple. “Eso no pasa”, apuntan los aliados. El nuevo proyecto de Inocencia Fiscal también sumará presión al oficialismo. Martín Menem hará un primer testeo el martes cuando se junte con los bloques aliados para fijar un cronograma de tratamiento. Los tiempos se le acortan al oficialismo. Le quedan cinco meses de un Congreso bajo cierto control. “Martín ya avisó que saca todo lo que pueda antes de diciembre y cierra”, apuntan en los espacios cercanos a los libertarios. Todo parece indicar que la reforma de la carta orgánica no se votará a libro cerrado.

Al combo económico el Gobierno le añade el político con la eliminación de las PASO. Es probable que ya tenga los votos de Santa Fe, al menos dos, para la suspensión. Es paradójico pero la provincia que tiene primarias en su territorio votaría por eliminarlas a nivel nacional. Córdoba también podría aportar votos al menos para la suspensión.

Números que achican los tiempos

Al Gobierno se le acortan los tiempos. El reloj de arena se dio vuelta después de las elecciones de medio término. Los sondeos de opinión que se conocieron esta semana muestran una nueva caída de la imagen del Presidente, sumado a la falta de expectativas de mejoras económicas a futuro. El índice de confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella volvió a caer en julio, con un retroceso del 6,5%. Había tenido un leve repunte el mes anterior. La “primaverita Adorni”, que se dio con la salida del funcionario y el desarrollo del Mundial, se cortó rápidamente. Los números que muestran Shila Vilker y Juan Courel, de Trespuntozero para Alaska, dan cuenta del derrumbe, que llega al piso de imagen positiva. El 64,8% considera mala y muy mala la gestión y sólo un 32,2% buena y muy buena. En personas de entre 30 y 51 años, la imagen negativa de Milei alcanza el 75,1% y del universo total encuestado, el rechazo se da sobre todo en el área metropolitana, con una imagen negativa del 69,5% en el AMBA.

Lo más preocupante para la Casa Rosada se da en la mirada a futuro. Ante la pregunta de si hay una crisis económica, el 76,8% responde que sí y un 83,6% contesta que lo peor está por venir. La otra pregunta que aporta este trabajo es cuánto le perdonan el ajuste a Milei. Aquello de si valió la pena y si seguirá valiendo, la arenga de Georgieva, básicamente. Consultaron así: ¿Cuál de las siguientes frases se acerca más a lo que usted piensa sobre el ajuste?”. Un 29,8 respondió que era necesario y un 30,6, que es mayor que lo necesario. Tiene un margen ahí el Gobierno, no para seguir ajustando, pero sí para encontrar la narrativa del esfuerzo que desembolsó Kristalina.

Octubre, el mes que podría cambiarlo todo

El peronismo volvió a mostrar esta semana sus diferencias profundas. La jugada de Cristina Kirchner de buscar aval internacional para recuperar sus derechos políticos no recibió ningún respaldo por parte del gobernador Axel Kicillof, el principal candidato presidencial del espacio. Sí, en cambio, la llamaron Miguel Pichetto y Juan Manuel Olmos, que trabajan en un armado más amplio, sin romper con la ex presidenta. La distancia toma ribetes novelescos. El gobernador recibió esta semana a un grupo de intendentes, pero les pidió que no le hablaran de unidad para que la visita no fuera leída como una imposición para que él busque el diálogo con la ex presidenta. “Su obsesión es no ser Alberto Fernández”, le escucharon decir. Tampoco fue a La Rioja, donde se armó una cumbre peronista con todas sus vertientes.

Octubre será el mes bisagra. En ese momento se dará la próxima reunión del comité de de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. La presentación ya fue hecha el 13 de julio. Ahí se podría definir si el organismo considera que se están violando las garantías de detención. Hacía tiempo que en San José 1111 se venía trabajando en esta estrategia con la incorporación del letrado brasileño Rafael Valim y el español Javier Borrego. Ambos tienen influencia y roce con el comité que deberá definir. Las presentaciones que hicieron son dos: una de fondo, sobre lo que consideran falencias procesales, y las cautelares, por las condiciones de detención. Ahí plantean la exigencia del uso de la tobillera, las restricciones de visitas y movimientos internos como la terraza y sobre todo la inhabilitación para ejercer cargos públicos que estableció la condena en la causa vialidad. De avanzar, la posibilidad de que Cristina Kirchner recupere esta última opción cambiaría rotundamente el escenario electoral. Más allá de las presentaciones que tendrán que hacer los abogados de la ex presidenta en terreno local, que un organismo internacional la reubique con la posibilidad de competir abre una nueva discusión interna.

El Gobierno salió rápidamente a dejar correr ese escenario, convencido de que poner a la ex presidenta en la cancha le da oxígeno electoral. No sólo por la pelea peronista, sino porque en la Casa Rosada sostienen que más allá de los malos resultados económicos, si mantienen cierta estabilidad macro, dólar bajo control e inflación a la baja, la sociedad podría acompañar a Milei en rechazo al pasado. “Un dictamen favorable habilitaría la acción de revisión. La cosa juzgada no es el muro que dicen”, apuntó Francisco Oneto, ex candidato a vicegobernador de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, y abogado penalista cercano a Milei.

Por lo pronto, las chances de que la resolución del comité sea favorable a la ex presidenta son altas, según se ilusionan cerca de Cristina Kirchner y ponen como ejemplo inmediato el caso de Luis Inacio Lula Da Silva que logró en 2018 que el comité emitiera una resolución que obligó al Estado brasileño a garantizarle la posibilidad de ser candidato incluso desde la cárcel. Fue previo a que, tiempo después, la Corte Suprema de su país anulara su condena.

Un dictamen internacional, independientemente de lo que decidan después los tribunales nacionales, dejaría a oficialismo y oposición en otro escenario.

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La iglesia, movimientos sociales y once bloques del Congreso impulsan una ley para el financiamiento de obras en barrios populares por diez años

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Más de cinco millones de personas viven en los 6.467 barrios populares relevados en la Argentina. Sobre esa base, la Iglesia, la fundación TECHO y organizaciones sociales agrupadas en la Unión Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) presentaron un proyecto de ley acompañado por 11 bloques legislativos de 10 provincias para garantizar por ley el financiamiento de obras de integración socio-urbana hasta 2036. “Para eso es necesario el diálogo”, resumió Gustavo Carrara, Arzobispo de La Plata, al reclamar que los recursos dejen de depender de la voluntad política de cada gestión.

La iniciativa, impulsada por el diputado Juan Grabois, busca fijar un piso presupuestario vinculado al Producto Bruto Interno (PBI) y responde a un fallo judicial que exhortó al Congreso a garantizar recursos tras la disolución del fondo que sostenía esas obras.

Monseñor Gustavo Carrara reclamó protagonismo

Carrara destacó la necesidad de comprender a los barrios populares desde la organización de quienes los habitan. “El concepto de integración socio urbana busca destacar el protagonismo de las vecinas y vecinos; que no solo dan que pensar, sino que piensan; no solo despiertan sentimientos, sino que sienten; y no solo padecen las injusticias, sino que se organizan de modo creativo en la lucha por vivir mejor”, sostuvo el religioso.

“Los vecinos trabajan con laboriosidad con la ilusión de pasar del techo de chapa a la losa para después poder cobijar a sus hijos y nietos; para eso es necesario el diálogo”, agregó el Arzobispo de La Plata.

Los razones del proyecto de ley

Según los fundamentos del proyecto, la iniciativa tiene por objeto “dotar de un financiamiento adecuado, sostenible y permanente a la política de integración socio urbana de los barrios populares de la República Argentina, conforme a lo establecido por la ley 27.453, sus modificatorias y normas complementarias”. Esa norma, sancionada en 2018 con amplio consenso legislativo, reconoce la vulnerabilidad habitacional de millones de argentinos y establece el marco legal para su integración socio-urbana.

El texto sostiene que el derecho a la integración sociourbana, consagrado en el artículo 1° de la Ley 27.453, “es un derecho cuya efectividad depende de la existencia de recursos concretos que le otorguen previsibilidad presupuestaria”. En ese sentido, los fundamentos citan a los tratados internacionales con jerarquía constitucional (artículo 75, inciso 22, de la Constitución Nacional), que imponen al Estado “el deber de progresividad en materia de derechos económicos, sociales y culturales” y le prohíben “retroceder sin una justificación estricta y debidamente fundada en los niveles de protección ya alcanzados”.

Un fallo judicial que exhorta al Congreso a garantizar el financiamiento

“La iniciativa legislativa responde de manera directa a una decisión judicial”, le recuerda a este medio el diputado Juan Grabois. En mayo de 2025, el Juzgado Federal de Pehuajó, en el marco de un amparo colectivo impulsado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y otras organizaciones, hizo lugar a una medida cautelar interina que suspendió el Decreto 312/2025 —que disponía la disolución del Fondo de Integración Socio Urbana (FISU)— por considerar que la ausencia de financiamiento implicaba “una regresividad inadmisible en términos constitucionales”, que comprometía “el goce efectivo de derechos fundamentales como el acceso a la vivienda, el hábitat y el ambiente sano”.

El juez Andrés Heim, a cargo del juzgado, exhortó de manera expresa al Congreso de la Nación a arbitrar los mecanismos necesarios para establecer un financiamiento adecuado y sostenible. El proyecto que hoy impulsan los 11 bloques constituye la respuesta directa a ese exhorto.

El FISU fue creado por el Decreto 819/2019 como instrumento clave para financiar obras de infraestructura en los barrios registrados en el Renabap. Fue dotado de recursos provenientes, entre otras fuentes, del 9% de la recaudación del Impuesto PAIS, conforme a la ley 27.541 y el decreto 184/2020, lo que le permitió desplegar, según los fundamentos, “una de las políticas de infraestructura social más importantes de las últimas décadas”.

Entre los logros de esa política, el proyecto destaca más de 1.300 obras aprobadas de infraestructura urbana —apertura y mejoramiento de calles, equipamiento urbano, redes de agua, cloaca y electricidad, y lotes con servicios— y más de 250.000 mujeres beneficiadas a través del programa Mi Pieza, orientado a mejoras habitacionales.

Ese esquema se derrumbó con el Decreto 193/2024, que redujo la participación del FISU en el Impuesto PAIS del 9% al 0,3%, “impuesto que luego dejó de existir a fines del año 2024”.

Los fundamentos precisan que esa primera decisión implicó una caída del 96,7% en los recursos disponibles para continuar con las obras en marcha o iniciar nuevas, y que tras la eliminación del impuesto “los recursos para esta política pública se extinguieron”. Como consecuencia, según el informe 145 de la Jefatura de Gabinetela ejecución de obras se desplomó un 98% entre 2023 y 2026, de 171.863 millones de pesos a apenas 3.336 millones de pesos, y 671 de las 1.322 obras en curso —el 84,3%— quedaron paralizadas en 21 provincias y en la Ciudad de Buenos Aires.

La fórmula para el financiamiento

El artículo 3° del proyecto establece la fórmula que sostiene el financiamiento: un piso presupuestario equivalente al 0,0375% del PBI para el período 2027-2029, con incrementos progresivos hasta alcanzar el 0,1125% en el tramo 2034-2036. Los fundamentos aclaran que la iniciativa no crea un nuevo impuesto ni una fuente de financiamiento adicional, sino que establece, dentro del conjunto de los recursos públicos de renta general, una prioridad presupuestaria para la integración socio-urbana.

“El monto inicial de 0,0375% del PBI es equivalente al nivel de inversión efectiva alcanzado por el FISU durante el año 2021 —año en que la política dio comienzo a su despliegue territorial e impacto social— y representa el mínimo necesario para garantizar la sostenibilidad de las obras en ejecución, evitar su paralización y planificar con horizonte estratégico la integración de los más de 6.000 barrios populares registrados en el ReNaBap”, según el texto presentado ante la Cámara de Diputados.

La iniciativa agrega que los recursos destinados a esta política no podrán ser inferiores a los del año anterior, incluso en caso de una eventual prórroga del Presupuesto Nacional, y propone prorrogar por diez años la emergencia socio-urbana, sanitaria y ambiental en los barrios populares.

Gisella Gazzotti, directora nacional de Incidencia en TECHO-Argentina, explicó los alcances de la iniciativa. “Impulsamos este proyecto que busca garantizar fondos del Presupuesto para los sectores más pobres de Argentina. Hoy en los barrios populares viven cerca de 1,7 millones de niños y niñas que se inundan cuando llueve, que crecen sobre un piso de tierra y que no hay manera de que puedan progresar sin invertir en su futuro. Buscamos que este proyecto de ley permita transformar la vida de todos ellos”, afirmó.

El último relevamiento del ReNaBap

La Mesa Nacional de Barrios Populares —integrada por CáritasTECHO y la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP)— retoma con este proyecto el espíritu de consenso transversal que en 2018 permitió sancionar la Ley de Barrios Populares.

Según el ReNaBap, con datos actualizados a diciembre de 2025, existen 6.467 barrios populares identificados en todo el país, que ocupan una superficie de 684.201.855 metros cuadrados y donde viven aproximadamente 1.287.942 familias, en 1.170.397 viviendas.

El relevamiento del organismo, dependiente de la Subsecretaría de Integración Socio Urbana, clasifica al 81,24% de esos barrios como asentamientos, al 17,41% como villas y al 1,35% como conjuntos habitacionales unifamiliares. En cuanto a su antigüedad, el 26,83% se conformó durante la década de 2010 y el 24,80% durante la de 2000, mientras que un 3,74% de los barrios populares corresponde mayoritariamente a comunidades originarias, entre las que predominan las etnias qomwichí y guaraní.

Con financiamiento sostenido, la política llegó a ejecutar 1.322 obras en 1.164 barrios populares de las 23 provincias, generó 23.909 lotes con servicios y alcanzó a más de 1.300.000 personas. Casi 859.000 familias cuentan hoy con Certificado de Vivienda Familiar, y el programa Mi Pieza redujo el hacinamiento del 43% al 21% en los hogares beneficiados. La política fue auditada sin observaciones por la Sindicatura General de la Nación (Sigen), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Universidad Católica Argentina (UCA) y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

El relevamiento del Instituto Periferias exhibe la magnitud de la crisis social

Un informe elaborado por el Instituto Periferias, que conduce Daniel Menéndez, coordinador nacional de Barrios de Pie, aporta datos sobre la situación social en las zonas más vulnerables de la provincia de Buenos Aires durante 2026. Según ese relevamiento, el 57,5% de los consultados mencionó al hambre y la pobreza como el principal problema del país, con un 32,2% que citó específicamente el hambre y un 25,3% la pobreza.

El estudio también registró que el 44,1% de los hogares sufrió la pérdida del trabajo principal, propio o de algún integrante de la familia, y que el 74,4% de los hogares no llega a cubrir los gastos mínimos con sus ingresos; solo el 11,1% respondió que sí le alcanzan. Un 52,3% de los consultados dijo sentir ansiedad o tristeza por la situación económica de manera frecuente o permanente.

En materia alimentaria, el 68,3% no pudo acceder a alimentos saludables y nutritivos, y el 49,2% se quedó sin alimentos en el hogar en algún momento. El relevamiento detectó además que el 42,3% de los hogares tuvo que pedir dinero prestado o endeudarse para comprar comida, que el 59,8% tiene algún tipo de deuda financiera y que el tipo de deuda más mencionado, con el 37,8%, corresponde a la tarjeta de crédito.

¿Quiénes firmaron el proyecto?

El proyecto lleva la firma de los diputados Maximiliano FerraroGermán MartínezOscar Herrera AhuadNicolás MassotMartín LousteauSebastián NóblegaFernanda MiñoJavier NogueraNatalia De la SotaDiógenes Ignacio GonzálezYolanda VegaEsteban PaulónOscar ZagoClaudio Álvarez y Marcela Marina Pagano. Como cofirmantes figuran Lourdes ArrietaItai HagmanSabrina SelvaMaría Inés ZigaránPablo Juliano y Jorge Fernández.

Entre los espacios políticos que acompañan la iniciativa se encuentran Coalición CívicaArgentina FederalEncuentro FederalUnión por la PatriaProvincias UnidasElijo CatamarcaIndependenciaDefendamos Córdoba, la Unión Cívica Radical (UCR), el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) y Coherencia.

Falta de servicios básicos

A menos de 15 días de que el Gobierno nacional presente el Presupuesto 2027, los datos del ReNaBap dimensionan el problema que busca resolver el proyecto de ley. Según el organismo, el 91,57% de los barrios populares no tiene acceso formal al agua corriente, el 66,18% carece de acceso formal a la energía eléctrica, el 97,42% no cuenta con conexión formal a la red cloacal, el 98,56% no tiene acceso formal a la red de gas y el 98,89% no dispone de un sistema de calefacción formal. El 100% de los barrios relevados está amparado por la Ley 27.453, que otorga seguridad en la tenencia de la tierra, de acuerdo con el mismo registro.

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Milei, el llamativo giro por Malvinas y su propia señal de uso político doméstico

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Apenas 24 horas después de la cadena nacional por Malvinas, Javier Milei expuso una primera y fuerte pincelada de la utilización política del giro oficial, llamativo, para reponer el reclamo argentino. Lo hizo en referencia directa a la economía, con el objetivo que el oficialismo viene ensayando desde hace tiempo, es decir, correr el foco de los renglones más preocupantes, reivindicar las reformas y ratificar de manera cerrada la gestión. La combinación fue clara: el Presidente sostuvo que el plan económico “permite poder avanzar en el reclamo de nuestra soberanía sobre Malvinas”. El articulado y cuidadoso mensaje -con exhortación a dejar de lado la competencia política en función de una causa nacional- quedó cruzado así por el trazo de campaña.

Esa asociación discursiva del Presidente había sido sugerida en la cadena nacional, con tono más medido y en compañía de la primera línea libertaria. Fue una frase, una forma de autocelebración, según las cual las medidas anunciadas resultan posibles “gracias a haber rescatado a la Argentina del pozo en que estaba”. El posterior discurso, ante ejecutivos de finanzas, fue más allá de modo explícito y anotó el tema Malvinas como recurso narrativo saliente para ratificar el rumbo económico. Algo que, claro, también apunta a la interna.

El giro del Gobierno tiene un antecedente cercano como elemento vinculado a la batalla discursiva antes que cultural: la clara intención de darle un toque nacionalista a las banderas violetas. Fue algo precipitado entre otras razones como efecto del Mundial y de haber quedado descolocado precisamente por Malvinas, frente a la imagen del “trapo” que bajó desde una tribuna y fue multiplicada por el gesto de los jugadores, después del triunfo ante Inglaterra en la semifinal. El oficialismo buscó explotar, especialmente en redes sociales, la idea de la existencia de una organizada campaña “antiargentina”. Milei vinculó entonces directamente a Brasil, apuntó a Lula da Silva y también incluyó, aunque con menos énfasis, a México.

Un trascendido, de repercusión mundial y atribuido a fuentes del Pentágono, señaló que Washington estaría estudiando modificar su posición sobre Malvinas, de hecho favorable a Londres bajo la formalidad de la neutralidad. Después, llegaron las declaraciones de Donald Trump dejando abierta la posibilidad de revisar esa postura. Tales mensajes no surgieron como señal a la gestión mileista, sino hacia Gran Bretaña, en el marco de las tensiones más amplias con Europa occidental. Tiene relación directa con la falta de acompañamiento en la guerra con Irán y la demanda de mayor presupuesto en defensa, con foco en la OTAN.

Desde el Gobierno destacaron la actitud e Trump, más allá de que esa ficha haya sido movida en un tablero en el que no juega Argentina. Pero a la vez buscaron contrarrestar las consideraciones sobre la velocidad con que se habría producido el anuncio de Milei. Dicho de otra forma: afirmaron que el Gobierno ya venía analizando respuestas a los avances del proyecto petrolera Sea Lion en aguas de las Malvinas. La discusión, de todos modos, no sería sobre el grado de sorpresa. Antes, están a la vista elementos contradictorios, improvisados según una mirada más ácida.

Dos elementos se destacan en relación con señales previas concretas, más allá de la polémica de arrastre por aquellos elogios de Milei a Margaret Thatcher, que desde las filas del oficialismo buscan ser restringidos a la economía. Difícil, al menos en este país. El punto, en sentido práctico, no es ese. Pesan en cambio las declaraciones sobre la intención de atender, se entiende que en negociaciones, el “deseo” de los habitantes de las islas. Es un término inadmisible, porque abre la puerta al planteo británico de autodeterminación, rechazado por la Argentina. Seguramente, fue anotado en su momento por Londres. Ahora, Milei habló de “población implantada en un territorio usurpado”.

Mucho más acá en el tiempo, hace menos de un mes, Pablo Quirno decía públicamente que soberanía es un concepto “anticuado”. El canciller utilizaba esa descalificación para rechazar los cuestionamientos a las modificaciones de la ley de tierras, que finalmente el oficialismo tuvo que dejar de lado para avanzar en el Senado con una recortada ley de inviolabilidad de la propiedad privada.

No fue una definición feliz, sobre todo en boca del encargado de las relaciones internacionales. El mensaje de Milei por cadena nacional incluyó 13 veces el término “soberanía”.

En el plano de la geopolítica, el texto leído por Milei destacó especialmente las referidas advertencias de Donald Trump como una evidencia de que correrían “vientos de cambio favorables a nuestro reclamo”. El punto, en esa lectura, es que resulta atada a una visión restringida al cuadro actual, es decir y básicamente, a la tensión entre Trump y la gestión laborista de Andy Burnham. En cambio, no parece importar la historia, los lazos políticos y económicos tradicionales, las alianzas estratégicas, en la visión más de fondo del poder.

En el paño doméstico, resulta forzado disociar el anuncio presidencial de los intentos por retomar el manejo del temario público. Es algo que se viene repitiendo, en medios del oficialismo, desde la etapa marcada por el caso Adorni. El Gobierno tiene la necesidad de correr del foco la economía y volver a la política, entendida sobre todo como discurso duro de confrontación, sobre todo con el peronismo/kirchnerismo -algo que por momentos expone signos de agotamiento- y también con cualquier posición crítica. En ese lote entran legisladores, economistas, artistas, periodistas.

En cuanto a la economía, la ratificación sin matices del rumbo, por parte de Milei, acaba de sumar el componente de Malvinas. Por supuesto, la intención política parece más amplia: colocar en el centro un tema realmente sensible para la sociedad podría restarle aire a la oposición para batallar con sus temas. Se verá con el correr de los días.

Es visible además el mensaje hacia el interior del oficialismo. Podría considerarse también el quiebre sin retorno con Victoria Villarruel, siempre activa con el tema Malvinas. La vicepresidente evitó comentarios sobre el mensaje presidencial y el viernes, como estaba agendado, asistió a un acto con ex combatientes. Pero en la interna, venían pesando otras preocupaciones.

La economía y las elecciones: ese es el tema. Circulaban inquietudes y, en espejo, eran públicas las reacciones para destacar, a veces exageradamente, medidas como el impulso a créditos hipotecarios, con fondos de la ANSES, o algo de flexibilización en las paritarias. “No voy a borrar con el codo lo que escribí con la mano”, dijo Milei. De un modo u otro lo venía diciendo, puesto otra vez en tarea de campaña. La novedad, también en este terreno, fue Malvinas.

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El Congreso es la caja de resonancia de la política en general y el Senado de la relación entre el gobierno nacional y las provincias en particular. Y esto se está empezando a observar en el tratamiento de los proyectos que impulsa la Casa Rosada.

Mientras en Diputados se acumulan expedientes relacionados con la creciente morosidad de las empresas y las familias, en la Cámara Alta el deterioro de la relación entre las administraciones provinciales y la Casa Rosada está dificultando el tratamiento de varias iniciativas, incluso algunas que ya cuentan con media sanción.

Con la titular del Senado, y vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, corrida de los debates, todo queda en manos del pragmatismo de Patricia Bullrich y la capacidad de prometer y cumplir del jefe de gabinete, Diego Santilli.

Pero esto que funcionó durante la primera mitad de año hoy no parece suficiente porque el Senado entró en un proceso de marchas y contramarchas que hace que la mayoría de los temas que empuja el oficialismo “se encuentra con muchas piedras en el camino”. Estos obstáculos son puestos principalmente por quienes hasta hace no mucho tiempo aportaban los votos para aprobar los proyectos oficiales.

Super RIGI, ley de salud mental, reforma electoral y eliminación de las PASO, ley Hojarasca, ley de sociedades y ley de carbono no avanzan en las comisiones. En las últimas horas se dictaminó la ley de biocombustibles pero hay reclamos de San Luis. Pero el mejor ejemplo del cuello de botella que se vive hoy en el Senado es que los proyectos de ley de Inocencia fiscal II y la modificación de la Carta Orgánica del BCRA recién fueron girados de Diputados, donde ya obtuvieron media sanción, el viernes pasado. Y a nadie le parecía extraña la demora.

La semana pasada, durante el debate del Super RIGI, el radical Maximiliano Abad, el macrista Martín Goerling y el senador de Provincias Unidas Carlos Espínola fueron quienes frenaron el dictamen exigiendo ampliar el término “precio/calidad” para no favorecer siempre la importación. Y, para evitar el efecto contrario, que el valor “no supere en más de un 15% el precio comparable de la oferta de origen extranjero en igualdad de condiciones”. “Si tienen tantos problemas, nos quedamos con el RIGI”, respondió la líder libertaria, Patricia Bullrich.

Pero lo mismo sucede con el proyecto de ley de modificación de la Ley de Salud Mental. Con un tema que está cada vez más presente, el oficialismo buscaba modificar de manera simple y ágil la norma que establece los parámetros de internación.

En este caso es el peronismo el que pone un freno al proyecto del oficialismo, pero lo hace con el apoyo implícito del resto.

Sin embargo, nuevamente fue la oposición dialoguista la que frenó el tema acompañando al peronismo que se opone: “En la tarde del jueves el oficialismo mandó un dictamen en donde suman las observaciones que le hace el bloque del peronismo”.

Algo similar sucede con el debate por la reforma electoral. Aunque Bullrich había anunciado hace una semana atrás que iban a volver a debatir la norma durante el transcurso de la semana que viene, no hay llamado a ninguna comisión al respecto.

La relación de fuerzas está cambiando y no porque el peronismo se imponga porque, además, tiene muchos problemas internos; sino porque el oficialismo está en una interna que es más silenciosa pero más profunda y porque los gobernadores se están subiendo el precio en medio de un proceso electoral”, explicó una fuente parlamentaria.

Las internas en el peronismo quedan a la vista en cada votación. Se pudo ver en los pliegos de los jueces pero también en el debate sobre la ley de carbono o sobre la de biocombustibles.

Pero en el mundo libertario también hay varios cruces. Por un lado una Patricia Bullrich de la cual la Casa Rosada desconfía. Más precisamente, Karina Milei. En ese escenario cobra vuelo la neuquina Nadia Márquez. La “pastora”, como la denominan algunos porque profesa la religión evangélica, es la voz, los ojos y los oídos de la hermana del Presidente en la Cámara Alta.

Pero, además, en las últimas horas se sumó un pedido de Ivanna Arrascaeta que quiere cambiar la forma de trabajar para que haya reuniones de asesores. En la otra punta está el senador Agustín Monteverde que en las últimas horas citó a una reunión de comisión en su despacho y quiso firmar Super RIGI con una hoja en blanco.

El panorama en el Senado presenta una mayor complejidad que la esperada. La campaña para el 2027 empieza a acelerarse en las provincias y que La Libertad Avanza empiece a colocar candidatos complica el apoyo de los representantes de esas provincias que hasta ahora eran más permeables a los pedidos de La Libertad Avanza.

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