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“Evasor, no corrupto”: Milei compra las explicaciones de Adorni mientras el Gabinete espera una renuncia
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1 hora haceen
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Mayra Pastor
–Javier, Adorni se tiene que ir.
Como si le quemaran por dentro, el funcionario escupió esas seis palabras y no dijo más nada. Sintió vértigo. Adrenalina. La boca del estómago cerrada. También, según le relató a sus colaboradores ese mismo día, creyó escuchar el lento fluir de su sangre en las venas alrededor de sus orejas y particularmente en la zona de su sien. Hubo algo de nerviosismo, sin dudas, pero la honestidad de sus convicciones y el profundo análisis previo que había hecho de la delicada situación política del oficialismo lo llevaron a estar seguro de que pronunciar esa frase era “lo correcto”. Sin embargo, no se bancó el silencio, que le pareció eterno, y completó:
–Te lo blanqueo con el mayor de los respetos. Y sabés que jamás te diría lo que tenés que hacer porque no me corresponde. Pero esto es insostenible.
No fue la única persona que en esta semana frenética se animó a manifestarle al Presidente que la incesante polémica en torno al jefe de Gabinete se tiene que cortar de una vez. Que nadie en La Libertad Avanza puede comunicar las “buenas noticias” sin que les pregunten por el affaire. Que los resultados económicos más esperanzadores acaban tapados por la “mancha venenosa de Manuel”. “Hay un puñado muy chiquito de allegados que, siempre en privado, le expresamos lo mismo. Ojo: tampoco fuimos tantos”, se sincera otro de los valientes.
Todos y cada uno recibieron la misma respuesta: el enojo de Javier Milei. Irascible como nunca antes con el asunto, el primer mandatario les explicó que no va a entregar a su ministro coordinador y les exigió que no vuelvan a sacar el tema. Al que más insistió en su postura le congeló el contacto por WhatsApp. “Ya está, hice todo lo posible. No me expongo más por nada”, se resigna, ofuscado, un importantísimo miembro del ecosistema violeta con acceso, al menos hasta acá, a la intimidad de la Quinta de Olivos.
Pese a este panorama y a la resistencia de Manuel Adorni en su rol, en el corazón del poder admiten sin disimulo que se están viviendo horas muy complicadas en Casa Rosada y que “el futuro del hombre más puteado del país” no está “para nada” asegurado. “Puede pasar cualquier cosa en cualquier momento porque todo este quilombo es un descontrol”, dice un integrante del equipo de gobierno que jura que vio a Karina Milei y a Santiago Caputo más consternados que nunca por un escándalo que se les fue de las manos.
La nueva oleada de rumores con apellidos para eventuales reemplazos no para de crecer. Y no son pocos los que miran con atención los detalles del Decreto 130/2026, que definió el orden de reemplazo del jefe de Gabinete en caso de ausencia: es una formalidad, pero estableció que esa responsabilidad recae sobre la ministra de Capital Humano. “Ni en pedo quiero ese rol”, le escucharon decir a una Sandra Pettovello más que conforme por el acuerdo con las universidades públicas. “Empoderados” y con peso propio como Pablo Quirno, Diego Santilli, Federico Sturzenegger o Martín Menem, y “tapados y en ascenso” como la legisladora porteña Pilar Ramírez, el secretario de Asuntos Estratégicos Ignacio Devitt y la secretaria de Energía María Tettamanti, son tan solo algunos de los mencionados tras bambalinas. Cuando los nombran, todos miran hacia un costado.
Así las cosas, el razonamiento que hoy domina en el reducido círculo de confianza violeta es tan sencillo como riesgoso: Manuel Adorni no se va porque Javier Milei no quiere que se vaya. Punto. La declaración jurada, los dólares debajo del colchón, las criptomonedas, las contradicciones, el silencio de los ministros, el fuego amigo, la furia de los aliados, la presión judicial/legislativa y la espuma digital entran en una categoría secundaria para un presidente que lee casi todos los conflictos bajo una misma lógica de batalla: si concede, pierde; si retrocede, lo doblaron; si entrega una cabeza, el sistema ganó. El problema, claro, es que la función pública rara vez se acomoda con tanta prolijidad a las épicas personales.
Los pormenores numéricos de quien cada vez menos allegados llaman “Manu” con cariño dejaron gusto a poco incluso entre quienes todavía creen que no hubo enriquecimiento ilícito. “Es un evasor, no un corrupto”, arriesga uno de los pocos que respalda a Adorni. Esa es, por ahora, la frontera conceptual que eligió Milei para justificar su respaldo, más allá de que una porción cada vez más amplia del oficialismo ya no compra el costo de sostenerlo. En Balcarce 50 hay funcionarios que pasaron de la defensa cerrada al silencio táctico, del silencio táctico al fastidio y del fastidio a una pregunta que se repite, con distintas variantes, en despachos, chats encriptados y mesas reservadas: “¿Hasta cuándo?”.
En las horas que rodearon la presentación de la DDJJ y otras 22 rectificaciones hubo frases lapidarias en las principales oficinas violetas. “¿En serio laburaron casi cien días para esto?”. “¿Esto es todo?”. “¿Tenemos un plan B?”. “Mamita, nos va a hundir a todos”. “Ah, nos toma por boludos mal y eso le va a molestar mucho a la población”, fueron las sentencias más fuertes de funcionarios de primera línea ante Infobae en estricto off the record. El sentimiento reinante en el palacio gubernamental fue, una vez más, la incomodidad.
Un ejército de abogados y contadores del Estudio Ledesma, profesionales carísimos que cobran honorarios imposibles para un sueldo estatal, tardó horas en cargar todo lo que tenían que subir a las plataformas preparadas para la cuestión.
El trámite se formalizó horas después de que Adorni y su esposa adhirieran al Régimen Simplificado de Ganancias, un sistema creado en el marco de la Ley de Inocencia Fiscal que permite declarar ingresos y deducciones sin justificar el origen de los ahorros. En la Dirección General Impositiva se apuraron en aclarar que el mecanismo no implica un blanqueo, pero los habitués de los eventos del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), especializado en combatir el lavado de activos, consignan que en la organización “no pueden creer” que se haya habilitado a Personas Políticamente Expuestas a poder usar este salvoconducto. ¿Todo tiene que ver con todo? El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, invitó a Ariel Lijo a acompañarlo a Francia para participar del próximo plenario del foro: el juez que tiene la responsabilidad de investigar a Adorni aceptó el convite y estará en París entre el 15 y el 19 de junio.
Lejos de clausurar el caso, los papeles que recibieron la Oficina Anticorrupción y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) abrieron una nueva línea de complicaciones; es que Adorni no solo puso sobre la mesa un patrimonio que ahora supera los 944 millones de pesos, sino que reconoció la existencia de dólares que hasta entonces no figuraban en su haber. Un necesario repaso sobre las tres grandes aristas que tiene la tesis oficial: 1) que parte de esos fondos venía de ahorros previos a su llegada al Estado; 2) que una porción relevante de sus tenencias, unos 506.000 dólares, se explica por operaciones con Bitcoin realizadas entre 2013 y 2018; y 3) que las omisiones no implican movimientos espurios, sino regularizaciones tardías de bienes que nunca debieron haber quedado fuera del radar fiscal.
Como se podía prever, cada pata abre una discusión distinta. Los ahorros sin declarar molestan a los aliados que hacen campaña con la bandera de la transparencia; las criptomonedas irritan a quienes encontraron viejas declaraciones públicas del propio Adorni en las que relativizaba o directamente las despreciaba como método de inversión; y la idea de que todo se arregla pagando lo que corresponda genera un efecto político bastante más corrosivo ya que instala la sensación de que el ministro coordinador pide para sí mismo una indulgencia que el Gobierno jamás le habilitaría a un adversario.
Esta conjunción de factores envenenados son los que más lastiman puertas adentro. Adorni no era ni es un actor político lateral, ni un técnico silencioso, ni un ministro sin voz pública. Fue, durante más de dos años, el gran fiscal moral de LLA. El hombre del atril. El que repartía certificados de decencia y condenas de casta con una seguridad litúrgica. Por eso sus justificaciones no se miden con la vara de cualquier funcionario. Y ahí es donde el expediente empieza a volverse insoportable para muchos de sus compañeros de ruta. La campaña de 2027, que hasta hace poco parecía una abstracción lejana, empieza a condicionar cada movimiento del poder libertario. “No podemos regalar nada, y menos en este contexto económico lleno de tantos desafíos”, evalúa un integrante de la Mesa Política.
En paralelo, Adorni superó a Adorni: según un reporte de la consultora Ad/Hoc, las menciones digitales sobre el jefe de gabinete superaron este jueves 11 de junio las 319 mil y dejaron atrás el pico del 12 de marzo, cuando pronunció el tan condenado concepto de “deslomarse”. Además, durante esa jornada fue mencionado 2,3 veces más que el propio mandatario libertario. Otro estudio, de Reputación Digital, confirma la condena emocional: el 78,5% de las menciones analizadas expresó ira y el término más repetido fue “chorro”.
En esa lógica se explica también la soledad comunicacional de Adorni en estas jornadas de tormenta. Nadie salió en masa a defenderlo. Nadie pidió cadena nacional de tuits. Nadie armó un operativo militante coordinado. Hubo gestos aislados como el de Santiago Oría, que escribió en X que había quedado claro que Adorni no robó y que el periodismo mintió. Milei lo retuiteó. Nada más.
Un apunte sobre el Director de Realizaciones Audiovisuales de Presidencia de la Nación: quiere competirle a la potencia digital de Las Fuerzas del Cielo con su medio “Contrarelato” pero su cuenta de Instagram tiene menos de 7000 seguidores. “Manuel Adorni demostró en vivo que su patrimonio está en regla”, posteó después de la entrevista en LN+. Los primeros comentarios no generaron la reacción esperada: “Jajajaja, cada uno cree las mentiras que quiere. Ni siquiera servís para mentir”, “Es joda no???? Jajaja ni Capusotto se atrevió a tanto”, “Decime que dibujaste la declaración jurada, sin decirme que dibujaste la declaración jurada” son algunos de los cuestionamientos en un medio que quería generar lo contrario.
El fastidio de Luis Caputo merece un capítulo aparte. En las últimas semanas, el ministro de Economía empezó a ocupar un lugar que hasta hace no tanto parecía reservado para el ex vocero: el de comunicador central de las buenas noticias del Gobierno. Caputo explica, celebra, anticipa, baja línea, ironiza. Y esta semana tenía material de sobra para intentar instalar una narrativa de alivio: mejora en la evaluación de Standard & Poor’s, caída del riesgo país hacia la zona de los 450 puntos y su consecuente euforia bursátil y una inflación que volvió a ubicarse en el 2,1%. Pero esa agenda fue devorada por el apellido Adorni. “Toto está podrido, aunque no lo diga”, reconoce una voz frecuente del oficialismo económico.
Otro capítulo de novela de terror se dio en la convulsionada reunión de la mesa política. Si bien con algo de atraso “El Jefe” dio el OK para difundir una foto de ocasión, lo cierto es que los presentes casi se atragantan con la torta que el propio jefe de Gabinete mandó a comprar para una Patricia Bullrich que cumplía 70 años. La senadora, que venía de calificar la conducta de su coordinador como “más que un error” y una “omisión ética”, fue aún más implacable en privado: varios testigos afirman que el cruce entre los dos “fue muy picante”. Ella lo apuró por el desgaste que está generando y él le suplicó que tuviera códigos y no diga lo que dice en los medios. La escena transcurrió ante el silencio de Karina. De película.
Con ese telón de fondo, el PRO decidió endurecerse. El comunicado del partido fue mucho más que un gesto institucional para cubrirse ante la opinión pública: fue una señal directa a Milei. “Un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, y después admitir que sí lo hizo”, plantearon desde el macrismo. Y después redoblaron la apuesta: “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, escribieron.

La oposición, mientras tanto, encontró una hendija. En el peronismo saben que el caso erosiona a la gestión aunque reconocen que la fragmentación opositora limita cualquier intento de capitalizarlo con eficacia. “Se están desangrando solos, pero nosotros tampoco tenemos demasiada capacidad de daño”, grafica un legislador de Unión por la Patria que mira el asunto con una mezcla de entusiasmo y resignación. La Coalición Cívica, con la firma de Mónica Frade y Maximiliano Ferraro, avanzó con una nueva denuncia penal por “omisión maliciosa”, un delito que tiene una pena que va de los 15 días a dos años de prisión e incluye inhabilitación perpetua. Y Victoria Villarruel, siempre atenta a cualquier oportunidad para incomodar al Ejecutivo, reclamó que el jefe de Gabinete se presente en el Senado para cumplir con el informe mensual que exige la Constitución; si sobrevive a las renovadas turbulencias, lo va a hacer en julio.
Como si esto fuera poco, un variopinto conjunto de diputados volvió a empujar la moción de censura, contemplada en el artículo 101 de la Constitución, que podría terminar con la remoción del ministro coordinador. Por las dudas, Santilli viene llamando a gobernadores para que no apoyen esa idea en el Congreso. “No pasa nada: si hacen esa locura, Milei puede volver a firmar la designación y sentarlo nuevamente en el cargo”, arriesga uno de los pocos dirigentes que respalda a Adorni. En la Argentina libertaria las sorpresas siempre están a la orden del día.
En la intimidad del poder liberal libertario hay quienes todavía creen que el caso puede empezar a diluirse si la economía entrega buenas noticias sostenidas y si la Justicia no produce novedades explosivas. Es la apuesta clásica de cualquier oficialismo acorralado. Pero hasta los optimistas, que se cuentan con los dedos de una mano, confiesan que esta vez el daño es distinto: Manuel Adorni es funcionario que debió corregir su propia historia patrimonial después de haber afirmado con soberbia, en el palacio legislativo y en conferencias de prensa, que no existía “ocultación alguna”. “Mintió. Nos mintió a todos”, dice un dirigente que le tiene cariño personal pero que ya no le ve futuro político.
“Javier no lo va a entregar así nomás porque sería admitir que le doblaron el brazo”, repite uno de los hombres que todavía defiende la decisión presidencial. Del otro lado, una funcionaria que pide reserva absoluta ofrece una síntesis mucho menos heroica: “El problema es que por no entregar a Manuel nos estamos entregando todos”. Entre esas dos posturas se mueve hoy el Gobierno.
Adorni, por ahora, resiste. Pero resiste de una manera rara: sostenido arriba y debilitado abajo. Tiene el respaldo del Presidente, que es lo más importante en cualquier gobierno hiperpersonalista. Aun así, perdió frescura, perdió margen, perdió autoridad comunicacional y perdió parte de la paciencia interna. En el mejor de los casos para él, seguirá en funciones con una cicatriz visible. En el peor, terminará descubriendo que en el poder libertario el apoyo presidencial puede ser intenso, vehemente y hasta sincero, pero no necesariamente eterno. En estos tiempos para el olvido de los fanáticos del institucionalismo, el jefe de Gabinete conserva el cargo pero ya no conserva el control de su destino. ¿Fin?
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El PRO presiona al Gobierno y condiciona su apoyo político a la renuncia de Manuel Adorni
Publicado
25 minutos haceen
13 junio, 2026Por
Mayra Pastor
El diagnóstico de los dirigentes más cercanos a Mauricio Macri sobre la situación de Manuel Adorni, que hasta ayer mantenían en privado, pero ahora también en público, es contundente. Para el PRO, el Jefe de Gabinete “tiene que presentar la renuncia, no esperar a que se lo digan”. Y, ante la consulta de Infobae, advirtieron: “Es un papelón que hace daño y hace aún más difícil el acompañamiento”.
El comunicado que el partido difundió el jueves, tras la presentación por parte del funcionario nacional de su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción (OA), donde incorporó USD 513.000 no declarados, que atribuyó a inversiones en bitcoin realizadas entre 2013 y 2018, fue en el mismo sentido, pero en un tono más institucional, y calificó la situación como “irreversible” y que Adorni “mintió al Congreso sin justificación”. El viernes fueron un paso más: “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”.
Cerca del expresidente no entienden cómo escaló la situación de Adorni a un punto de no retorno y lamentan, sobre todo, que opaque los “buenos resultados” que tuvo en las últimas semanas el equipo económico. “El Gobierno está obteniendo muy buenas noticias, baja del riesgo país, de la inflación, temas de los que nadie habla. No sabemos por qué no renuncia o no lo dejan renunciar”, cuestionaron.
El diputado Fernando De Andreis, secretario general del partido y mano derecha de Macri, fue explícito. “La situación no da para más. Se le está pidiendo un esfuerzo enorme a los argentinos y de repente estas actitudes la tiran afuera”, afirmó. Además, y en diálogo con radio Mitre, descartó que manifestarse a favor de una moción de censura en el Congreso, como impulsa el peronismo y otros partidos opositores, sea el camino del PRO. “No hay número para eso y además va a ir al Senado en julio”, señaló, y añadió que la solución depende del Ejecutivo: “Acá el Gobierno le tiene que terminar de poner el cascabel al gato y dar vuelta la página urgente”.
“Todo es mentira. Nos hace perder el tiempo tratar de analizar en detalle lo que dijo. Cuando fue al Congreso, acompañamos. Cuando dijo que tenía todo en regla, también. Pero evidentemente, todo era una mentira de principio a fin”, cuestionó.
En este marco, el peronismo en el Senado apura una sesión única para interpelar y votar la destitución del Jefe de Gabinete. En Diputados, en tanto, la oposición convocó a una sesión especial y busca votos para una moción de censura para el próximo martes 23 de junio. Este mecanismo le otorga al Congreso la capacidad de remover al funcionario con la mayoría absoluta de ambas Cámaras si se considera que ha incurrido en actos, omisiones o conductas que comprometan su responsabilidad política.
Según supo Infobae, el presidente del bloque, Cristian Ritondo, convocó a una reunión para el próximo martes para coordinar una postura parlamentaria. El viernes hubo reuniones virtuales, y mucho enojo. “No hay mucho margen. No veo margen político para bancar esto. Previo a la moción de censura, interpelémoslo, sería una salida. Cuando me dijeron que lo habían citado para el 23, en un primer momento pensé que le daban tiempo para que renuncie”, señaló a Infobae un diputado del PRO.
Y agregó: ”No se entiende. Los logros que podés exhibir quedan tapados. Ahora, prefiero que este tema que generó el Gobierno lo resuelva el Gobierno. Prefiero interpelarlo a resolverle el problema desde el Congreso con una moción de censura”. Otro legislador nacional, ante la consulta de este medio, expuso la disyuntiva que atraviesa el partido amarillo: sumarse a un reclamo de todo el arco opositor, incluido el kirchnerismo, o quedar como defensores del Jefe de Gabinete. Hay una delgada línea, argumentan algunos, entre apoyar o ser cómplices.
“No hay nada definido. La energía está puesta en que el gobierno tome una decisión antes del llamado a sesión”, afirmó.
Un dirigente bonaerense con un importante cargo partidario también se manifestó crítico: “No se le puede decir a los argentinos que está bien ahorrar en negro, que evadir impuestos no tiene consecuencias, que el dinero apareció porque alguien lo prestó o porque se encontró un pendrive. Esas explicaciones no están a la altura de la responsabilidad que exige un cargo público”, señaló.
“¿Con qué autoridad se le pide a un vecino, a un comerciante o a un trabajador que cumpla con sus obligaciones tributarias, si quien integra el gobierno relativiza el cumplimiento de las mismas. Una cosa es respaldar el rumbo económico de un gobierno y otra muy distinta es resignar los estándares de transparencia e integridad. La honestidad en la función pública no es optativa ni negociable. Sin transparencia no hay confianza, y sin confianza es imposible construir instituciones sólidas”, agregó a Infobae.
Por otro lado, el legislador porteño Darío Nieto, que hizo una extensa publicación en X para explicar los “supuestos” movimientos de Adorni con Bitcoin, destacó en Infobae en Vivo que “Lo verificable es el movimiento, no la titularidad. Adorni podría haber arreglado a posteriori con alguien que sí hizo esos movimientos en su momento para justificar el incremento patrimonial”, advirtió.
El legislador, también muy cercano a Mauricio Macri, también puso en duda que el Jefe de Gabinete haya pertenecido a la comunidad cripto argentina de 2013: “Era una comunidad muy chica, se conocían todos, y hasta ahora no encontré a nadie que lo conozca de esa época”.
Para Nieto, la salida debe provenir del propio Ejecutivo antes de que el asunto llegue al Congreso. “Mi opinión es que el presidente debería hacer renunciar a Adorni antes de llegar a ese punto”, afirmó, al tiempo que señaló que una interpelación sería, como mínimo, inevitable si el funcionario no da un paso al costado. “Adorni debería renunciar sin duda. Es insostenible esto”, remarcó.
La presión sobre Adorni no proviene solo del PRO. Tras un pedido de presidente de la bancada amarilla, Martín Goerling Lara, la vicepresidenta Victoria Villarruel convocó a una reunión de Labor Parlamentaria para el miércoles próximo con el objetivo de citar al jefe de Gabinete a presentar su informe de gestión ante el Senado durante junio, tras no haberlo hecho en mayo. El bloque de la UCR acompañó ese reclamo.
El propio Adorni anunció el jueves que concurrirá al Senado en julio a dar su informe de gestión, mientras que el presidente Javier Milei fue uno de los primeros en repostear mensajes de apoyo al funcionario en las redes sociales.
Los pedidos para que el Jefe de Gabinete de un paso al costado también provienen de la UCR, la Coalición Cívica, el peronismo cordobés. Se suman, incluso, a los pronunciamientos de miembros del Gobierno como Patricia Bullrich y Victoria Villarruel, las únicas dos que se animaron -por ahora- a decir en público lo que piensan en privado.
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Se calienta la puja por la sucesión de Kicillof: el PJ le pide que defina si habrá PASO y si va a desdoblar
Publicado
53 minutos haceen
13 junio, 2026Por
Mayra Pastor
Distintas terminales del peronismo en la provincia de Buenos Aires aguardan iniciar conversaciones con Axel Kicillof de cara a la estrategia electoral para las elecciones de 2027. Una vez finalizado el mundial, esperan llegar a esa instancia y tener precisiones sobre qué hará el gobernador. Mientras, el mandatario provincial avisa que no es tiempo de candidaturas, sino de construcción política.
Los últimos movimientos políticos de Kicillof se parecieron bastante a una candidatura presidencial. Un viaje a Córdoba, en el mes de mayo; otro a Corrientes en junio que incluyó una reunión con su par correntino Juan Pablo Valdés y antes, en abril, una gira por España.
Más allá de si será candidato o precandidato presidencial por el peronismo, hay un imperativo y es que no podrá ir por otro mandato en la provincia de Buenos Aires. En 2027 asumirá otro gobernador o gobernadora; por eso en el peronismo empiezan a mover fichas. Un grupo de intendentes trabaja para ser una pata más de los tres sectores que conviven en el peronismo bonaerense dentro de Fuerza Patria: el kirchnerismo, el Movimiento Derecho al Futuro y el Frente Renovador. Se trata de los intendentes mediáticamente conocidos como el Grupo AFA que integran -germinalmente- Federico Achával (Pilar), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Gastón Granados (Ezeiza). Este grupo viene trabajando para sumar más dirigentes y sentarse en la mesa decisoria del peronismo bonaerense. Lo explicó esta semana Granados. El intendente de Ezeiza dijo que buscarán participar de la instancia de definiciones para conseguir un candidato -o candidata- a la gobernación y que el mismo tiene que ser intendente. “Los candidatos tienen que ser los mejores y no tengo dudas de que tienen que ser intendentes. Podemos ser la cuarta pata de la mesa para que no quede chueca”, dijo días atrás en declaraciones al streaming Uno Tres Cinco.
Para este grupo de intendentes esta vez no hay margen de “aceptar” candidaturas sin consenso. “No vamos a aceptar el dedo de nadie. Si ello llega a ocurrir nosotros vamos a competir”, detalló Granados quien a la vez planteó que “son momentos donde hay que empezar a tomar decisiones para ir definiendo cuestiones como las PASO o si se va a desdoblar o no”. Admiten que presentarán boleta propia si las condiciones lo ameritan.
En lo que respecta a las PASO en la provincia de Buenos Aires, en La Plata suelen sostener que están atadas a lo que vaya a suceder a nivel nacional. Javier Milei apuró la eliminación de las Primarias en el Congreso, básicamente para que no funcionen como una primera vuelta, pero por el momento no puede reunir los votos.
Buenos Aires tiene una ley propia de Primarias y más allá de que se eliminen o no esos comicios en el orden nacional, Kicillof tiene autonomía para llevar adelante las PASO fechándolas cuando considere. Para su eliminación deberá contar con el aval de la Legislatura bonaerense, como ocurrió el año pasado.
Pese a este escenario, por el momento difuso, distintos dirigentes del peronismo se mueven y esperan a que Kicillof defina qué hacer, cómo ordenar la estrategia en la provincia de Buenos Aires. Hay un factor que rodea toda definición que vaya a tomar Kicillof: Cristina Kirchner. La ex presidenta retiene caudal electoral dentro del propio peronismo. La Cámpora se aferra a esto como uno de los puntos accesorios detrás del pedido y del clamor de Cristina Libre. De hecho, esta semana, el diputado nacional Máximo Kirchner planteó que su madre sea candidata en 2027. Antes se debe revocar la pena que pesa sobre 6 años de prisión —ya cumplió uno esta semana— e inhabilitación perpetua para el ejercicio de la función pública. “Queremos que Cristina pueda ir a elecciones. Y si la sociedad quiere elegirla, que la vote y el que no quiera votarla, que no la vote”, dijo esta semana en una entrevista con C5N. Aseguró también que ”hay un montón de argentinos que quieren votarla, no quieren votar otra cosa. No quieren votar candidatos por default”. No mencionó explícitamente a Kicillof, pero casi.
Para el grueso de la dirigencia peronista el encuentro entre la expresidenta y Axel Kicillof debería ser inevitable. Dado el contexto, es el mandatario bonaerense quien debería acercarse hasta San José 1111. El fallecimiento del Indio Solari reanudó el diálogo entre el mandatario y el líder de La Cámpora. Solo se circunscribió a ese evento de trascendencia nacional.
Saber si Kicillof va a separar la elección bonaerense de la nacional es otra demanda de intendentes. Con los resultados de la elección de septiembre del año pasado, para los intendentes del peronismo, esa decisión fue acertada. En la mayoría de los casos lograron retener las mayorías en los concejos deliberantes. Para el kirchnerismo fue la ruptura definitiva con Kicillof. Lo volvió a plantear el exministro de Seguridad bonaerense y actual jefe de bloque de Fuerza Patria en el Senado bonaerense, Sergio Berni. Ante periodistas, el dirigente trazó ese diagnóstico. También dijo no saber qué quiere hacer Kicillof. “Yo no lo escuché decir que quiere ser candidato. Y suponiendo que quiera ser candidato, ¿qué va a representar al peronismo o la izquierda progresista albertista?”, presionó. Si Kicillof define desdoblar los comicios y adelantar las elecciones provinciales —que en definitiva es uno de los escenarios que maneja—, también podría pedir una licencia como gobernador para encarar una campaña presidencial. En ese caso, sería la vicegobernadora Verónica Magario, quien quedaría a cargo del Ejecutivo provincial.
Berni, también pidió por unas PASO para definir candidaturas y promovió incluso a su esposa y diputada nacional Agustina Propatto, a una listado que cada vez tiene más apellidos: el intendente de La Plata, Julio Alak; el de Pilar, Federico Achával; la jefa comunal de Moreno, Mariel Fernández; el de Lomas de Zamora, Federico Otermín; el de Avellaneda, Jorge Ferraresi -quien subió acciones tras la intervención en la despedida al Indio Solari-; el de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini; el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis. Kicillof quisiera que su sucesor sea el ministro de Gobierno, Carlos Bianco.
Hoy, la apuesta de La Cámpora es la diputada provincial e intendenta en uso de licencia de Quilmes, Mayra Mendoza, quien también -como Kicillof- mantuvo algunos viajes en el último tiempo. Además de la campaña Cristina Libre, en sus giras, Mendoza buscó financiamiento externo para las obras de la cuenca del arroyo San Francisco-Las Piedras y se ha vuelto una voz de referencia para el cristinismo en cuestiones provinciales. De ese listado, son Mariel Fernández y Katopodis quienes vienen recorriendo la provincia con más velocidad que el resto.
Otro actor que por ahora espera es el Frente Renovador de Sergio Massa. Para el exministro de Economía y otrora candidato presidencial del peronismo, un buen candidato a la gobernación bonaerense por su espacio sería el jefe comunal de San Fernando, Juan Andreotti.
En las definiciones a tomar por Kicillof aparecen también otros temas como las reelecciones indefinidas a los intendentes. Hoy, modificar esa ley a partir de un acuerdo político asoma complejo. Como contó Infobae, hay una alternativa dando vueltas y es que lo resuelva la Suprema Corte de Justicia provincial. Sin embargo, ahí se abre otra puerta: las vacantes en el máximo tribunal que actualmente funciona con tres de sus siete miembros. En el Ejecutivo dejaban correr que aún hay tiempo. La respuesta automática del ministro Bianco al respecto es que el gobernador lo definirá “de acuerdo a los criterios de oportunidad, mérito y conveniencia”.
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El Gobierno sostiene a Adorni, pero desconfía del compromiso de Bullrich para defenderlo en el Senado
Publicado
60 minutos haceen
13 junio, 2026Por
Mayra Pastor
El Gobierno sigue decidido a sostener en el cargo a Manuel Adorni, a pesar de que las más recientes explicaciones del jefe de Gabinete, lejos de blindarlo, terminaron de convencer al arco político de activar los resortes institucionales para forzar su salida.
Javier y Karina Milei se quedaron en silencio después de la entrevista que le dio Adorni a LN+, y que funcionó como parteaguas. Las contradictorias versiones del jefe de Gabinete sobre el crecimiento de su patrimonio provocaron que incluso miembros del propio oficialismo -por Patricia Bullrich- lo repudiaran. Pero la cúpula del Gobierno dejó trascender off the record que Adorni se mantiene intacto como ministro coordinador, e inclusive que planean que retome nuevamente sus conferencias de prensa con anuncios de gestión a partir de la semana que viene.
En paralelo a esta pulsión por fingir demencia, a lo largo y ancho del oficialismo se impuso ayer una sensación de abatimiento y preocupación por la embestida opositora en el Congreso, donde desde los distintos partidos presentaron sendos pedidos de interpelación y una moción de censura que podrían determinar una salida forzada de Adorni.
Una de las preocupaciones centrales en Balcarce 50 surge por la sospecha de que Patricia Bullrich, que le marcó la cancha a Adorni dos veces, no trabaje para reunir los votos que le permitan a los Milei resistir la arremetida del kirchnerismo. La jefa del bloque de senadores libertarios se llamó a silencio después de sacudir el tablero del oficialismo y transformarse en la única referente del Gobierno dispuesta a plantear públicamente una crítica directa a Adorni. Y en su entorno, evasivos, aseguraron que por ahora no se sentó a evaluar cómo procederá en el Senado.
Una posibilidad de salvataje para el Gobierno sería que los karinistas Martín y Lule Menem, junto al ministro del Interior, Diego Santilli, se dediquen a reunir los votos con los gobernadores más allá de Bullrich. Pero la eventual reticencia de la jefa del bloque de LLA en el Senado los inquieta.
El panorama luce desolador para el oficialismo. Todavía ven en el horizonte un margen de negociación con los gobernadores aliados y con algunos radicales. Pero vislumbran una muy probable negativa a ayudarlos de parte de los aliados de PRO y de la UCR, como del llamado “cordobesismo”. Y el antecedente reciente del fracaso de los Menem para retirar el pliego de la jueza Verónica Michelli en el Senado, la semana pasada, les augura problemas. Creen que están muy lejos de conseguir las voluntades para proteger a Adorni.
Además, en el Gobierno temen por la inminencia de un desenlace negativo forzado. Adorni buscó dilatar los tiempos y postergar su informe de gestión ante el Senado hasta “julio”, pero sin fijar fecha. Y la moción de censura podría demorarse algunas semanas, en caso de que se trate en la comisión de Asuntos Constitucionales. Pero hay temor en LLA por la posibilidad de que la oposición logre tratar sobre tablas la moción de censura contra Adorni, lo cual podría precipitar una definición.
En caso de que Adorni fuera destituido, se pregunten en La Libertad Avanza, ¿Milei volvería a designarlo como jefe de Gabinete? En la Casa Rosada no contestan a esa pregunta, que les parece propia de una realidad distópica. Pero en LLA deslizaron que la Constitución no lo prohíbe.
Mientras hacen proyecciones de posibles escenarios, en el Gobierno se impone el mutis por el foro. Solo en off the record ningunearon el comunicado donde el PRO prácticamente pidió remover a Adorni. “Son posiciones partidarias. No interferimos”, sostuvieron cerca de Karina Milei.
Milei rechaza la presión de Macri para echar a Adorni. Pero puertas adentro se pimponean nombres Para su eventual reemplazo. Unos apuestan por el canciller, Pablo Quirno, pero muchos están convencidos de que de no hay lugar para a otro que no sea Martín Menem, quizá el karinista más puro. Y hay quienes mencionan a la titular de Capital Humano, Sandra Pettovello, de buena relación con los hermanos presidenciales. Por lo pronto Adorni está resguardado al calor de sus jefes y no parece registrar que el resto de los propios le quitaron el apoyo.







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