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Gerardo Martínez: “El Gobierno va estar en el banquillo de los acusados en la OIT por la violación de los derechos laborales”

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Cuando este lunes comience la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, Suiza, la CGT tendrá un papel muy relevante que aprovechará para darle una mayor exposición a sus denuncias contra el gobierno de Javier Milei: Gerardo Martínez, secretario de Relaciones Internacionales cegetista y líder de la UOCRA, fue elegido por sus pares sindicales de todo el mundo como vicepresidente del encuentro en nombre del sector de los trabajadores.

Ese reconocimiento internacional de Martínez, luego de 21 años como miembro del Consejo de Administración de la OIT, le dará un protagonismo que contrastará con la decisión de la administración libertaria de no enviar ningún representante gubernamental para que defienda las medidas adoptadas, tal como sucedió en 2025.

El sindicalismo argentino, que aún no se repuso del shock por no haber podido resistir la sanción de la reforma laboral, tratará de aprovechar el escenario que se abrirá desde mañana: concurrirá a la OIT una numerosa delegación gremial, de una treintena de integrantes, algunos de los cuales presentarán sus denuncias contra el gobierno argentino, y el viernes próximo, por fuera de las deliberaciones de la conferencia, todos participarán de un acto político en el que, junto a sindicalistas de otros países, le darán un marco internacional a sus fuertes cuestionamientos a las políticas de Milei.

“Como viene la Argentina, estará en esta conferencia de la OIT, y posiblemente en la próxima va a seguir estando, en el banquillo de los acusados”, dijo Martínez a Infobae desde Ginebra, en un diálogo en el que, además de hablar sobre la conferencia del organismo, defendió la estrategia de la CGT por la reforma laboral y admitió: “No teníamos mucha fuerza para poder contrarrestar las pretensiones del Gobierno”.

El dirigente aseguró que las negociaciones del sector dialoguista para introducir cambios en la reforma laboral permitieron “mantener estructuralmente de pie a las estructuras sindicales” y, por otra parte, advirtió que la CGT podría realizar otro paro general: “No descarto que tengamos que ir a una medida de fuerza directa”, señaló, aunque “no deben parar solamente los trabajadores; debe ser un paro con una adhesión de la mayoría de la sociedad para que tenga contundencia”.

— ¿Qué puede pasar con los reclamos sindicales contra el gobierno de Milei en esta conferencia de la OIT?

— En cada conferencia se analiza el comportamiento y el acumulado de reclamos que tienen los gobiernos en las distintas latitudes. En este caso, la Argentina va a estar en la primera línea de juego por su comportamiento y de qué manera afecta las condiciones fundamentales de los derechos que tienen los distintos convenios de la OIT.

— ¿Se van a tratar este año las últimas denuncias que la CGT y otros sindicatos ya habían hecho?

— Acá, acá todo es “banda ancha”, lo que quiere decir que primero se presentan los casos, como los de aeronavegantes, la UTA, La Fraternidad o ATE, todos los que sufrieron consecuencias de las medidas que se adoptaron desde el Gobierno y que perjudican los derechos de los trabajadores, y después van surgiendo en la Comisión de Normas de la OIT los distintos expedientes que van a ser considerados en la conferencia.

— ¿Y eso cómo se determina? ¿Por votación?

— Bueno, hay, hay un sistema de control de los distintos reclamos de todo el mundo y a partir de ahí cada continente después va eligiendo qué se trata. Por ejemplo, como trabajadores proponemos que vaya la Argentina. Panamá es otro país de la región que estará sobre la mesa. Depende del peso de lo que se pone en discusión o de lo que se está reclamando.

— ¿Qué denuncias presentará la CGT?

— Cualquiera de los temas que se trata da el volumen para que en el juzgamiento se incluya todo porque todo está interrelacionado de alguna manera. Su suele violar un convenio porque ya violaste otro. Por eso el que hable por la CGT, que será Jorge Sola (uno de los cotitulares cegetistas), va a denunciar las distintas violaciones a los convenios de la OIT que ha cometido la Argentina desde el Gobierno que perjudican a los trabajadores.

— ¿No denunciarán sólo la reforma laboral?

— Ese tema es un capítulo que se tocará sí o sí, incuestionablemente. Cuando se trate el caso de la Argentina, el papel central lo va a tener la CGT por todas las violaciones de los últimos tiempos que afectan los derechos constituidos. Pero se va a hablar de todo. También del cepo salarial. Y como viene la Argentina, estará en esta conferencia, y posiblemente en la próxima va a seguir estando, en el banquillo de los acusados.

— ¿Qué representa su elección como uno de los vicepresidentes de la conferencia de la OIT?

— Creo que es el reconocimiento de una carrera con presencia en el área internacional de la CGT desde hace 20 años, integrando el Consejo de Administración, siendo parte durante casi 18 años del Comité de Libertad Sindical y y también habiendo sido un actor importante en el debate internacional. Por ejemplo, con una denuncia por la actitud del sector empleador y de algunos gobiernos de no reconocer que dentro del Convenio 87 de la OIT debía figurar el derecho a huelga.

— Ese punto se puso a consideración de la Corte Internacional de Justicia, que hace 15 días dio una opinión consultiva en favor de la postura sindical.

— Sí, fueron 12 años de discusiones donde se agotaron todas las instancias habidas y por haber ante la actitud caprichosa del sector empleador. Nosotros nos vimos en la obligación de recurrir a una entidad superior, como es la Corte Internacional de Justicia, para que se determine que dentro de los principios que involucra el Convenio 87 sobre libertad sindical está incorporado el derecho de huelga. Y esa fue la opinión de la Corte.

— Como esa opinión no es vinculante, ¿qué efecto concreto puede tener? ¿En qué los beneficia?

— En principio, hemos logrado recuperar conceptualmente algo que habíamos perdido hace 12 años. Es decir, no es que avanzamos más sino que ahora estamos en el mismo plano que teníamos. Los empleadores en ese momento, junto con algunos gobiernos, ganaron al determinarse que dentro del Convenio 87 no estaba comprendido el derecho a huelga. Rompieron así ese vínculo tripartito que teníamos al poner en tela de juicio el alcance del Convenio 87 tal como se había firmado. Desde hace 12 años intentamos por distintos caminos mantener la lógica que se planteaba desde el nacimiento de la OIT. Por primera vez en la historia tuvimos que recurrir a una entidad superior porque siempre todo se discutió adentro de la OIT.

— ¿Esta opinión de la Corte Internacional de Justicia puede tener alguna incidencia en los vaivenes judiciales de la reforma laboral en la Argentina?

— Es un dato que influye en el marco jurídico.

— ¿Puede influir en el ánimo de los jueces?

— Sí, y es un antecedente de relevancia en favor del derecho de huelga. Ahora, tenemos que reconstruir el affectio societatis como para que de aquí en adelante ni los empleadores ni los trabajadores tengamos que ir a recurrir a una entidad fuera de la OIT para resolver un problema que siempre se resolvió adentro.

— Más allá de la OIT, en la Argentina hay fuertes presiones del ala dura del sindicalismo para que la CGT haga otro paro general. ¿Qué opina al respecto?

— Es natural de que existan sectores que muestren con más énfasis el descontento ante la política laboral y de derechos sociolaborales que expresa el gobierno argentino. La CGT tuvo desde un principio reacciones contundentes para llevar adelante movilizaciones y huelgas generales. Pero cuando comenzó el debate sobre la reforma laboral nos encontramos con un gobierno que tenía 7 senadores y no tenía mayoría en la Cámara de Diputados, y después de las elecciones de octubre llegó a 32 senadores y mayoría en la Cámara de Diputados.

— Tampoco existió una actitud homogénea del PJ.

— Es cierto. Nuestros senadores, por razones que no llegamos a comprender y que no son lógicas, decidieron no integrar la Comisión de Trabajo en el debate del Senado como así también en la Cámara de Diputados. Nosotros ni siquiera teníamos un despacho de minoría.

— ¿Cree que eso fue tan determinante para la sanción del proyecto que impulsaba el Gobierno?

— Si miramos hacia atrás, cuando (Raúl) Alfonsín propone la “ley Mucci” (que promovía una democratización sindical) nosotros no teníamos mayoría en la Comisión Laboral. En ese momento, los diputados peronistas, en minoría, integraron la Comisión Laboral y hubo dos despachos, uno de mayoría y uno de minoría, pero después en el recinto, logramos frenar la ley Mucci.

— Pero eso fue gracias al voto del senador neuquino Elías Sapag. Por un solo voto no prosperó esa ley.

— Por diez votos o un voto es lo mismo. Lo cierto es que esa ley no salió. Ahora, no teníamos un despacho de minoría. Sí o sí teníamos que ir a hablar con quien presidía la Comisión Laboral, que es Patricia Bullrich.

— Pablo Moyano dijo que falló la estrategia de la CGT de apostar a la Justicia para frenar la reforma laboral y que por eso hay que salir a la calle a protestar.

— Habría que ver en qué momento lo dijo y cómo lo dijo, pero él es no es la representación de Camioneros. Ese sindicato tiene a uno de los secretarios generales de la CGT. Ahí hay un problema de identidad o de lo que significa la vida orgánica de Camioneros, que indudablemente hace que cualquiera puede decir cualquier cosa. Eso que dice Pablo Moyano no lo dice Hugo Moyano, que es secretario general de Camioneros, ni tampoco lo dice Octavio Argüello, que representa a Camioneros en el triunvirato de la CGT.

— ¿Usted sigue defendiendo la estrategia de la CGT de haber apostado a la Justicia para tratar de bloquear la aplicación de la reforma laboral?

— Dentro del planteo de la CGT hay un desarrollo estratégico y hay acciones tácticas. El hecho de no tener una plataforma de apoyo político, de no haber tenido la oportunidad de poder sacar un despacho de minoría en el Senado y de estar ante un oficialismo con un volumen político que era diferente al que tenía antes de octubre, hizo que no tuviéramos mucha fuerza para poder contrarrestar las pretensiones del Gobierno.

— Aun así, ustedes lograron salvar las cuotas solidarias para financiar a los sindicatos y que se mantuviera el mismo aporte a las obras sociales.

— No solamente eso. Había un artículo en el proyecto del Gobierno que decía concretamente que las empresas dejaban de ser agente de retención de las cuotas de afiliados. Con eso se desmembraba toda la estructura sindical. Te podés imaginar: tengo 20 mil empresas empadronadas y 400 mil trabajadores en la construcción. Si las empresas dejaban ser agente de retención, ¿cómo hacía para seguir manteniendo la estructura sindical?

— Algunos criticaron el hecho de que en las negociaciones sólo hayan conseguido dejar a salvo el financiamiento de los sindicatos.

— Gracias a las negociaciones, más allá de que no llegaron a fondo, algunas cosas se lograron mantener, como las estructuras de los derechos colectivos. Mantuvimos estructuralmente de pie a las estructuras sindicales como para tener capacidad dentro del desarrollo de una estrategia y después determinar acciones contundentes. Ahora, de todas formas, no descarto que tengamos que ir a una medida de fuerza directa. Está dentro del plan de lucha.

— ¿De qué depende que hagan otro paro?

— La responsabilidad la tiene la CGT y por eso fue elegida esta nueva conducción. Es nuestra responsabilidad generar un sendero donde no vayamos solamente desde la ira o por el grito a decir: “Vamos a un paro”. Al paro lo tenés que instalar, lo tenés que trabajar. No es que solamente deben parar los trabajadores. Debe ser un paro con una adhesión de la mayoría de la sociedad para que tenga contundencia. Si no, van a decir: “Bueno, está bien, pero fue un paro matero porque todo funcionó como si fuera un día normal. Hay que analizarlo también desde el punto de vista sociológico. Para que el paro sea contundente, con fuerza, tiene que ser mayoritario.

— ¿Pero no está creciendo el malestar de distintos sectores de la sociedad por la situación económica como para que decidan un nuevo paro general?

— El hecho de que no haya una dinámica que dé respuesta a la microeconomía y que eso afecte a la cantidad de empresas que han tenido que cerrar o que fueron a la quiebra, como la cantidad de nuevos trabajadores que eran formales y ahora quedaron en condición informal y no consiguen trabajo es un dato concreto, objetivo, que no tiene miradas ideológicas. Es una realidad contundente. Ahora, si vos me preguntás hoy: ¿Están dadas las condiciones para ir a un paro? Mucha gente te dice: “Yo no quiero perder el trabajo, no quiero perder el presentismo”. Es decir, hay una actitud ciertamente conservadora porque el panorama general que se da en el país muestra que hay un gobierno débil en la microeconomía y que existe una sensación térmica de que la sociedad se aleja de darle un apoyo estructural. Pero, sin embargo, tenés un gobierno que, a pesar de toda esta realidad, sigue teniendo un 40% de apoyo.

— Además hay dirigentes que están reclamando hace rato otro paro general, pero cuando llega la hora de concretarlo, sus propios afiliados no paran.

— Claro. Cuando estás afuera de la estructura, podés gritar y gritar, pero cuando estás adentro de la estructura tenés que tener responsabilidad. Porque mañana, si vos actuaste a tontas y locas por el grito de afuera y no fuiste inteligente para tomar una medida en el momento que corresponde como para que sea contundente, la crítica vuelve hacia la estructura sindical que se dejó llevar por los cantos de los gritos de afuera y no asumió su responsabilidad de conducir con inteligencia.

— Este debate interno sobre un nuevo paro general se va a reanudar después de la conferencia de la OIT?

— Creo que sí, pero, mientras tanto, después del Mundial de Fútbol va a comenzar un nuevo plano en el orden político, pensando en el 2027.

— Claro, de alguna forma arrancará la campaña electoral. ¿Qué va a hacer la CGT en materia política?

— Estamos hablando con muchos sectores. No sólo con las fuerzas propias en el orden político, sino que estamos hablando de la necesidad en nuestra fuerza política de generar un proceso de renovación y, por otro lado, de armar una instancia frentista o de coalición para poder recuperar el mando del país a partir de 2027.

— ¿Con el peronismo solo no alcanza?

— No, porque, aparte, muchos de los que se sienten los galanes de una época creen que ahora lo siguen siendo, pero muchos ya tienen el boleto picado.

— ¿A quiénes se refiere?

— A cualquiera. Te puedo decir, qué sé yo, Sergio Massa, (Guillermo), Moreno, hay tantos que aparecen ahora.

— ¿No se refiere también a Axel Kicillof?

— No, Kicillof tiene que resolver primero su interna en la provincia. En principio, es gobernador de la provincia de Buenos Aires, pero no es el poder de la provincia.

— ¿Habla de su interna con Cristina Kirchner?

— Claro, no es lo mismo que cuando fueron (Antonio) Cafiero o (Eduardo) Duhalde, que además de ser gobernadores tenían el poder de decisión acumulado. El gabinete de Kicillof es una cooperativa. Hay dos o tres que responden a Sergio Massa, dos o tres que responden a La Cámpora, dos o tres que responden a intendentes y después está el resto que responde a Kicillof.

— ¿Eso quiere que la CGT no está encolumnada detrás de la candidatura de Kicillof en forma unánime?

— Mayoritariamente, no. Somos prudentes. (Kicillof) es uno de los candidatos, pero hay otros. Es necesario generar una masa crítica con un cierto volumen de representatividad que no sólo se base en el conurbano. Si tenemos a alguien que tiene un buen andamiaje en el conurbano, pero en el resto del país no tiene adhesión no alcanza. Uno tiene que pensar en todo el país. Nosotros buscamos reconstituir un liderazgo que tenga capacidad de representación a nivel nacional.

— Tampoco descarta a Dante Gebel, ¿no? La CGT estuvo reunida con él y hubo coincidencias.

— Dante Gebel es un outsider que está ahí. Él no dijo todavía qué quiere ser. Habló con nosotros, lo escuchamos, así como hablamos con otros, y después fuimos al encuentro que hubo en Parque Norte (de un sector no kirchnerista del peronismo).

— ¿Pero ve a Gebel como un candidato posible?

— Es alguien que proviene de afuera del sistema político. Dadas las circunstancias, si las fuerzas políticas tradicionales no recuperan un volumen con un candidato que logre enamorar o recrear la confianza mayoritaria, indudablemente hay que estar pensando que quizás necesitás un outsider, como lo fue Milei en su momento.

— Me imagino que en la CGT se reunirán para debatir a qué candidato presidencial apoyan. ¿Hay otros?

— Sí, hablamos con todos, hablamos con los gobernadores y también con una representación empresaria que surge con la intención de querer también jugar en el orden político para promover una alternativa diferente como es la que aparentemente se expresa a través de Jorge Brito. El objetivo de la CGT no es ser furgón de cola sino ser parte del debate en un proceso que nos dé la oportunidad de poder ganar las elecciones en 2027 y decir: “Milei, cumpliste un ciclo, fueron cuatro años, te respetamos, pero indudablemente tus decisiones, los objetivos que planteás con el nivel de agresión y con solamente una mirada macroeconómica y financiera, no representar al ser argentino”.

— De todas formas, ¿cree que alguna orientación del Gobierno deberá mantenerse si hay un recambio presidencial? Pienso en sostener una inflación a la baja o en reducir el déficit fiscal, por ejemplo.

— Es muy bueno lo que decís. Esa la matriz peronista. Representa justamente un equilibrio fiscal. La matriz peronista expresa una trilogía. El capital al servicio de la economía y la economía al servicio del bienestar social. Esa trilogía del capital, la economía y el bienestar social como objetivo fundamental es lo que representa la matriz peronista, en la que decimos: gobernar es crear trabajo. Para tener un país fuerte se necesita un equilibrio fiscal, ordenar las cuentas, tener un Estado eficaz, eficiente, promotor, propulsor. Y generar el ambiente de confianza como para dar respuesta hacia abajo a la microeconomía, a las necesidades que se plantean en la sociedad civil. Pero también abrir las compuertas para que Argentina incorpore nuevos inversores, para ampliar el volumen macroeconómico que dé la posibilidad de tener más empleo, más producción y más competitividad.

— Entonces puede haber un gobierno peronista que mantenga el rumbo de algunas medidas de Milei.

— Nosotros no chocamos con el tema del equilibrio fiscal y con lo que representa la inflación. Desde hace tiempo venimos diciendo que la inflación es el impuesto a la pobreza. Es más, fuimos los primeros que, cuando Massa se presenta con la oportunidad de ser candidato y asumió como ministro de Economía, en la CGT dijimos que necesitamos una política antiinflacionaria, que la empezó a hacer en su momento cuando provoca la primera devaluación. Cristina (Kirchner) a los 20 días hace una conferencia de prensa, lo ataca y después siguió emitiendo. La platita fácil. Eso no es parte del peronismo.

— Es decir, hay cosas en las que no se puede volver atrás por más que las esté haciendo Milei.

— No se puede seguir gastando más de lo que te ingresa. Y eso no significa que tenés que romper con el Estado y que vas a tener que crear más pobreza. Hay que tener una política de asistencia, de contención, ante un sector de la sociedad que está maltratado, golpeado, que está viviendo en una pobreza cada vez más extrema, pero sin perder de vista la importancia que tiene el equilibrio fiscal. Se puede lograr el equilibrio fiscal sin crueldad.

— Si hubiera un cambio de gobierno en 2027, ¿la CGT va a plantear la derogación de la reforma laboral?

— Tiene que haber un proceso de negociación para optimizar las condiciones que viabilicen la generación de puestos de trabajo sin perder derechos.

— Concretamente, ¿habría que derogarla?

— Forma parte del debate que hay que dar. Con esta reforma laboral, además de perderse derechos, se beneficiaron las principales corporaciones y todo lo que es el sector de empresas de capacidad instalada se ve afectado comparativamente en relación a las oportunidades que se les dan a las grandes corporaciones. Nosotros creemos que las convenciones colectivas son una herramienta fundamental que los empresarios saben manejar y que nosotros sabemos manejar con una postura positiva como para mejorar la empleabilidad, la producción y la competitividad.

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Lorenzetti habló del fallo sobre Cristina Kirchner y pidió cubrir las vacantes en la Corte Suprema

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A más de un año de la condena contra la expresidenta, el juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Ricardo Lorenzetti afirmó que el tribunal no analizó la constitucionalidad de la inhabilitación perpetua de Cristina Fernández de Kirchner en la causa Vialidad y reclamó cubrir las dos vacantes que mantienen al máximo tribunal con tres integrantes.

El magistrado se refirió al expediente contra la expresidenta, al funcionamiento de la Corte y a los límites de los pedidos de juicio político contra magistrados. También explicó el alcance de la decisión vinculada con la Ley de Tierras.

Al ser consultado en el programa Cata de noticias, en radio Con Vos, sobre la condena contra Cristina Fernández de Kirchner y las discusiones sobre su inhabilitación para ejercer cargos públicos, Lorenzetti evitó emitir opinión sobre una decisión del propio tribunal. Sin embargo, precisó cuál fue el alcance de la intervención de la Corte en ese expediente.

Según explicó, la causa llegó al máximo tribunal mediante una queja luego del rechazo de un recurso extraordinario. La Corte desestimó esa presentación por falta de fundamentación y, por ese motivo, no avanzó en una revisión de fondo.

“El tribunal oral resolvió, en el tema de Vialidad, tomó una decisión. Esa decisión después fue respaldada por la Cámara de Casación. Ahí está el doble conforme que se requiere y la Corte recibió un recurso denegado, o sea, solo una queja”, señaló Lorenzetti.

El magistrado remarcó que la decisión de la Corte se limitó a esa presentación. “En esa queja, que es un modo muy estrecho, es decir, no analizamos el fondo, la Corte lo resolvió por falta de fundamentación, es decir, no estaba bien fundado. Eso lo puede leer cualquier persona y hasta ahí llegamos”, sostuvo.

También indicó que la Corte no trató la cuestión de la inhabilitación perpetua, una pena prevista en el Código Penal que fue dispuesta junto con la condena de prisión. “En esas sentencias, lo que llega a la Corte no está planteado ese tema”, afirmó al referirse a la posibilidad de que Fernández de Kirchner compita en elecciones.

Sobre el debate jurídico alrededor de una eventual inconstitucionalidad de la sanción, agregó: “Lo que se habla es si se plantea la inconstitucionalidad o no de esa inhabilitación perpetua en relación a una pena de prisión más acotada, que no es perpetua. Ese es un tema, pero en la Corte no se trató ese tema”.

Asimismo, frente a las expresiones políticas que definen a la expresidenta como proscripta, Lorenzetti separó el plano político del jurídico. “No me parecen mal las discusiones políticas. Que cada sector tenga sus argumentos y los use y luche por lo que cree que es bueno. Eso está bien en una democracia”, planteó. Sin embargo, aclaró: “Jurídicamente es otra cuestión. Nosotros nos ajustamos a la ley, al derecho, a la Constitución”.

Las vacantes en el máximo tribunal

En la misma entrevista, Lorenzetti reclamó completar la integración de la Corte. La ley fija cinco miembros, pero el tribunal funciona con tres luego de las vacantes que dejaron Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda.

“El presidente tiene que enviar esos pliegos, tomar esa decisión y después tiene que haber un Senado con dos tercios que lo apruebe”, dijo. Consideró que la falta de acuerdos para cubrir los cargos es un déficit que se mantuvo durante distintos gobiernos.

El ministro planteó que la actual conformación exige mayor esfuerzo para alcanzar decisiones, dado que la mayoría requerida también es de tres votos. Aclaró que su preocupación central no está en el volumen de trabajo, sino en la concentración de atribuciones.

“Tres personas que decidimos de todo es demasiado poder para tres personas y tiene que haber diversidad también”, señaló. “Yo nunca me quejo de trabajo porque siempre trabajé y los temas salen. Pero tres personas que decidimos de todo, es demasiado poder para tres personas”, agregó.

Lorenzetti consideró positiva la incorporación de mujeres a la Corte. “Dentro de esa diversidad, la diversidad de género es buena. Por supuesto que sería bueno que incorporen mujeres”, afirmó, aunque aclaró que la decisión sobre las candidaturas corresponde al Poder Ejecutivo y su aprobación al Senado.

El juez se mostró cauto ante la posibilidad de ampliar el número de integrantes del tribunal. Advirtió que una modificación de ese tipo podría generar incertidumbre sobre los criterios judiciales. “Si la Corte fija un criterio y se dicta una ley para ampliarla y después demora lo que está demorando para cumplirlo, vamos a estar un año, dos años, tres años sin saber cuál es la jurisprudencia de la Corte”, sostuvo.

La Ley de Tierras y el límite de los juicios políticos por sentencias

Sobre la decisión vinculada con la Ley de Tierras, Lorenzetti rechazó que la Corte se haya pronunciado sobre la validez de esa norma, sobre el decreto de necesidad y urgencia cuestionado o sobre la venta de recursos naturales.

Explicó que el expediente llegó al tribunal dentro de procesos colectivos que discutían medidas cautelares. En una de las causas, la Corte rechazó una presentación de excombatientes de Malvinas por falta de legitimación, al concluir que no habían acreditado una representación jurídica directa para impulsar el reclamo.

“Primero, la Corte no opinó sobre la Ley de Tierras”, afirmó. “Acá todo es precario. No estamos hablando ni de la Ley de Tierras, que no llegó a la Corte, no estamos hablando del DNU ni de una ley. Estamos hablando de una medida cautelar, que es algo muy precario, y de un DNU, que también lo es”.

El juez explicó que el tribunal resolvió primero la situación de la asociación de excombatientes. “Nosotros tenemos mucho respeto por los excombatientes de Malvinas, porque toda la sociedad los respeta. Pero en este caso dijimos que no tiene una relación directa de representación jurídica respecto a este tema. Entonces, se rechazó por falta de legitimación. Punto, ninguna otra valoración”, sostuvo.

Lorenzetti indicó que luego se trató una segunda causa, que había quedado sin resolución de fondo porque se había acumulado al primer expediente. En ese caso, él y Horacio Rosatti votaron por dictar una cautelar, con el argumento de que existía una cuestión ambiental y que la acción no había tenido tratamiento previo. Carlos Rosenkrantz mantuvo una posición distinta.

“La Corte nunca puede ser pensada como alguien que vende tierras o que está en contra de los recursos naturales, porque nosotros hemos defendido los recursos naturales siempre”, afirmó. Como antecedentes, mencionó las decisiones sobre el saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo, la Ley de Glaciares y otros fallos ambientales.

Por otra parte, Lorenzetti cuestionó los pedidos de juicio político contra jueces que se originan en desacuerdos con el contenido de sus sentencias. El planteo surgió al hablar del debate por la baja de la edad de imputabilidad y de los reclamos contra una magistrada que cuestionó una norma.

“La ley prohíbe hacer un juicio político a un juez por la sentencia”, afirmó. “Si hay otras conductas, sí, pero por la sentencia, no. Porque además la sentencia de un tribunal se apela. Entonces, ¿qué es lo que sucede? Se apela y otro tribunal la corrige, que es lo que pasó”.

Para el ministro, utilizar el juicio político como respuesta a una decisión jurisdiccional afecta la independencia judicial y la división de poderes. “No es que cada cosa que no nos parece bien tenemos que tumbar el sistema”, sostuvo.

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Kicillof quiere garantizar la reelección de los intendentes y buscará una negociación con la oposición

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A un año de las elecciones de 2027, el gobernador Axel Kicillof buscará que la Legislatura de la provincia de Buenos Aires restablezca las reelecciones indefinidas para intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares. La discusión alcanza a más de 80 jefes comunales que, si no hay una modificación de la ley vigente, no podrán competir por un nuevo mandato consecutivo en sus distritos.

El objetivo del mandatario es que el debate se active antes del cierre del período ordinario. Sin embargo, el proyecto promovido por el oficialismo no tiene hoy los votos necesarios para avanzar. La estrategia de la Gobernación será abrir una negociación que incluya a los distintos sectores de Fuerza Patria y a bloques opositores, con una agenda más amplia que contempla la cobertura de las cuatro vacantes de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, la discusión interna sobre el calendario electoral, la estrategia a abordar para las elecciones y la reforma de la Ley de Seguridad Pública.

En ámbitos reservados, Kicillof insiste en un argumento político que también repiten los intendentes que respaldan la iniciativa: si los vecinos desean volver a votar a un jefe comunal, no debería existir una prohibición legal que lo impida. El razonamiento tiene además un componente electoral. En La Plata entienden que los intendentes conservan estructuras territoriales capaces de ordenar campañas y garantizar volumen de votos en cada sección.

Esa fortaleza quedó expuesta durante los comicios legislativos de 2025, cuando 13 intendentes compitieron en las listas seccionales para la Legislatura. Siete de ellos lo hicieron dentro de Fuerza Patria, una decisión que permitió trasladar peso territorial a las boletas provinciales y reforzar la presencia del oficialismo en ambas cámaras.

En términos numéricos, el escenario menos complejo para Kicillof pareciera ser el Senado. La lectura política es otra. Fuerza Patria cuenta con 24 de las 46 bancas, una mayoría propia que le permitiría garantizar el quórum y aprobar leyes por mayoría simple si mantiene cohesionada a su bancada.

Esa condición, sin embargo, no asegura la sanción de la iniciativa. El bloque que preside Sergio Berni está atravesado por diferencias entre el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el sector alineado con Kicillof; el espacio referenciado en Cristina Kirchner; y el Frente Renovador de Sergio Massa.

El massismo tiene tres senadores dentro de Fuerza Patria y ya expresó su rechazo a derogar la ley que en 2016 limitó a dos los mandatos consecutivos de intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares. La norma fue impulsada durante la administración de María Eugenia Vidal con respaldo del Frente Renovador.

En el entorno de Massa plantean que no buscarán bloquear el tratamiento si el resto de los sectores consigue las adhesiones necesarias. Pero tampoco prevén colaborar con la construcción de una mayoría para restablecer los mandatos sin límite. Esa posición obliga al kicillofismo a reunir apoyos fuera de su núcleo propio.

El cristinismo y sus aliados reúnen 14 de los 24 integrantes de Fuerza Patria en el Senado. El sector no rechaza de plano la posibilidad de modificar el régimen de reelecciones, aunque pretende que la discusión forme parte de una negociación política más extensa. La cobertura de la Suprema Corte, el calendario electoral de 2027 y la estrategia del peronismo bonaerense aparecen entre los asuntos que el kirchnerismo busca incorporar a esa conversación.

Más allá de los representantes del MDF, en el bloque también hay presencia de un dirigente de Juan Grabois —el senador Federico Faggioli— que en las últimas semanas aceitó su relación con el gobernador.

La tensión quedó expuesta en otras discusiones legislativas. Berni cuestionó iniciativas impulsadas por el Poder Ejecutivo y mantuvo cruces con la vicegobernadora Verónica Magario, presidenta del Senado. También anticipó reparos sobre el proyecto de reforma integral de la Ley de Seguridad Pública, otra de las prioridades que Kicillof pretende llevar al recinto.

La herramienta parlamentaria para habilitar las reelecciones es el proyecto de la senadora Ayelén Durán, dirigente del MDF. El expediente propone derogar las restricciones vigentes desde 2016 y permanece en la Comisión de Legislación General, que conduce el senador Germán Lago, intendente de Alberti en uso de licencia. Sin una orden política clara de la Gobernación y un acuerdo previo sobre los votos, el proyecto no avanzará hacia el recinto.

Otro cálculo difícil se da en la Cámara de Diputados bonaerense. Fuerza Patria es la primera minoría con 39 de las 92 bancas, siete menos de las necesarias para alcanzar el quórum de 47 legisladores. Para sancionar una ley, además, se necesita mayoría simple entre los presentes.

En la práctica, si los 39 diputados de Fuerza Patria acompañaran la derogación y el recinto estuviera completo, el oficialismo requeriría al menos ocho votos externos para aprobarla. Pero ese escenario no es hoy el más probable, porque el Frente Renovador cuenta con nueve diputados dentro de la bancada peronista y sostiene la misma posición contraria que expresa en el Senado.

Con el massismo afuera de la iniciativa, la cuenta cambia. El espacio que responde a Kicillof y el sector vinculado a Cristina Kirchner deberían primero garantizar un acuerdo interno. Luego, necesitarían reunir alrededor de 8 votos de otras bancadas para llegar a los 47 respaldos que exige una votación con asistencia plena. Ese número también sería necesario para asegurar el quórum si el Frente Renovador decidiera no aportar sus legisladores para abrir la sesión.

El bloque referenciado en Cristina Kirchner tiene una presencia decisiva en Diputados. Está conducido por Facundo Tignanelli, dirigente de La Cámpora y presidente de la bancada de Fuerza Patria. El kirchnerismo y el MDF cuentan con fuerzas similares dentro del bloque oficialista, mientras que el massismo posee una representación propia que puede inclinar el resultado de cada negociación.

La oposición reúne 53 bancas, aunque no actúa como un bloque único. La Libertad Avanza y el PRO, que concentran 31 diputados, mantienen una posición contraria a las reelecciones indefinidas. El bloque UCR Cambio Federal tiene tres integrantes y el bloque UCR Radicalismo rechazarían la posibilidad de derogar la ley de 2016; pero en el Ejecutivo bonaerense apuestan a que los intendentes del radicalismo intervengan sobre los bloques. En las últimas semanas, dirigentes libertarios reforzaron públicamente la postura de rechazo y plantearon que el límite de mandatos debe mantenerse.

El escenario deja poco margen para un acuerdo amplio con los principales espacios opositores. El oficialismo necesitaría buscar votos entre bloques más pequeños, legisladores con base municipal y sectores dispuestos a negociar otros temas de la agenda bonaerense. Unión y Libertad, con cinco integrantes, y Nuevos Aires, con tres, aparecen como uno de los espacios que podrían tener una postura menos rígida, con antecedentes de acompañamiento a iniciativas del Ejecutivo.

También deberán definirse las posiciones de Hechos, la Coalición Cívica, los bloques de izquierda y los monobloques. La clave estará en una combinación de adhesiones que permita alcanzar quórum y mayoría sin depender de La Libertad Avanza, el PRO y la UCR.

La discusión por las reelecciones se cruza con otra cuestión pendiente: la integración de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, que funciona con tres de sus siete miembros. Sergio Torres, Daniel Soria e Hilda Kogan integran hoy el tribunal, mientras que las cuatro vacantes continúan sin cubrir.

La última salida fue la del ministro Luis Genoud, en junio de 2024. Desde entonces, la Corte reclamó al Poder Ejecutivo y al Senado que aceleren el proceso de designación. La Constitución provincial establece que el gobernador debe proponer los pliegos y que la Cámara alta debe prestar acuerdo para los nombramientos.

Fuerza Patria cuenta con los 24 votos que necesita en el Senado para aprobar las designaciones. Sin embargo, la posibilidad de cubrir los cuatro lugares sin participación opositora no aparece como el escenario preferido por el Gobierno. La intención de construir una negociación política más amplia incluye la eventual distribución de lugares entre los distintos sectores del peronismo y, eventualmente, la oposición.

En ámbitos legislativos circula una hipótesis: Kicillof podría retener la iniciativa sobre una parte de las vacantes, mientras que el kirchnerismo, el massismo y sectores opositores buscarían participar de la definición del resto de los nombres. Hasta ahora, el gobernador no ha enviado pliegos a la Cámara alta y las diferencias dentro del oficialismo han demorado cualquier avance.

El reclamo de la Corte sumó presión. El tribunal pidió además que la Legislatura avance con su planteo de autarquía económico-financiera y con la creación de órganos judiciales, cargos y estructuras para reducir las vacantes que todavía existen en distintos departamentos judiciales de la provincia.

El paquete de negociaciones también incluye la ley de Seguridad Pública. El Ejecutivo busca una reforma integral, mientras que el Frente Renovador impulsó en Diputados un proyecto para regular el uso de pistolas Taser y otros dispositivos menos letales. La iniciativa obtuvo despacho con votos de legisladores massistas y opositores. En esa agenda está también el reconocimiento pleno de parte de la Provincia a las policías locales. El kirchnerismo también tiene sus demandas, como por ejemplo el proyecto de ley de Tignanelli y la diputada Micaela Olivetto que interviene con una regulación fuerte sobre las apuestas online en la provincia de Buenos Aires. Una iniciativa que La Cámpora buscará aprobar en las próximas sesiones en la Cámara baja.

La definición sobre las reelecciones dependerá de esa trama. Kicillof necesita ordenar a Fuerza Patria, asegurar que el cristinismo acompañe el proyecto de Durán y encontrar una porción de la oposición dispuesta a habilitar el debate. Sin esa combinación, los intendentes alcanzados por el límite de dos mandatos deberán avanzar con planes de sucesión o buscar un lugar en las listas legislativas de 2027.

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Senado: las promesas incumplidas de la Casa Rosada tensan el tramo final de las sesiones ordinarias

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El tramo final del período ordinario, con menos de 40 días por delante, volvió a tensarse en el Senado. El motivo parece repetirse, tal como ocurrió en 2024 y 2025, con una Casa Rosada que se convierte en una máquina de pedir votos a aliados para luego incumplir la palabra y, con ello, genera un clima denso que impidió sesionar durante la semana que finaliza y que, además, ya genera dudas de cara al jueves 29.

La revisión del calendario y el perfume electoral -semi tóxico, por momentos- tampoco ayudan al Gobierno, con legisladores que no se perderán el viaje para las elecciones de medio término en los Estados Unidos o, de nuevo en la Argentina, la travesía papal de León XIV, que sería histórica. Florecerá una inusitada fe desde varias oficinas.

No ir al recinto vino atado a una merma en la actividad de las comisiones y a la indefinición de proyectos que importan a dialoguistas y a Balcarce 50. De hecho, en los pasillos de la Cámara alta aún se oyen las risas tras casi dos meses de frondoso marketing sobre un supuesto acuerdo cerrado por las PASO a votarse este mismo mes.

Senadores más experimentados ya ven como un milagro que ocurra esto en diciembre, en unas eventuales extraordinarias. “Si el año pasado las suspendieron en febrero, ¿por qué apurar ahora?”, manifestaron a Infobae desde un despacho aliado de peso. En usinas libertarias, incluso bajan la mirada ante la consulta. Un detalle no menor: las bromas también ocurrieron con la ley de zonas frías que, al final, se sancionó.

“Teníamos la sesión armada, pero acá no se puede hacer mucho más. Pasa todo por lo político ahora y ya no se trata de los articulados, en general. Si se arreglan las iniciativas y la Rosada después mira para un costado cuando le toca o, como suele ocurrir, se mete en cuestiones provinciales no sólo contra un gobernador, sino con lo que hacen en esos distritos los dialoguistas, esto no va a caminar”, sentenció un legislador oficialista a este medio. Otro, fue lapidario: “Nos convertimos en el slogan de promesas a futuro y ese chiste se acabó”.

Una medida a tener en cuenta ya la regaló Diputados. Allí, la tribu karinista cedió casi todo para no dañar al presidente de la Cámara baja, Martín Menem, aunque insisten en que los textos aprobados fueron, en realidad, ideas originales que salieron desde La Libertad Avanza.

Desde dicho sector se dinamitaron las buenas relaciones que se mantuvieron, durante meses -y con resultados positivos-, en la estratégica comisión de Acuerdos de la Cámara alta. Tras la muerte del riojano Juan Carlos Pagotto, los ágiles telefonazos para que el sitial fuera ocupado por la karinista Nadia Márquez generaron un profundo desagrado en todos los bloques y la resistencia contra la neuquina, por ahora, continúa.

En medio de las volteretas mileístas -y acciones alejadas del mínimo no imponible en cuanto a lo humano-, algunos dialoguistas no pierden la ocasión para subirse el precio. También hay oficialistas. Y, como para cerrar el círculo, otros libertarios del Congreso y Balcarce 50 se muestran como los más fieles y cerrados y, después, cuando las papas queman, llaman al consenso. Complejo caminar sin trastabillarse bajo este escenario.

Para la semana próxima, el tema que encabeza la fila y que desea el Gobierno es el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes o Patent Cooperation Treaty (PCT) que la Argentina firmó en el siglo pasado y que el Senado aprobó en 1998. Diputados recién votó en agosto pasado. Como lo modificó -guiño a laboratorios locales-, se encuentra en segunda revisión y ya dictaminado para el recinto.

En tanto, aliados dejaron atrás un puñado de caprichos y una ley sobre la regulación del mercado de huella de carbono -implica plata- logró consensuarse. Se corroborará en caso de sesionar. Además, aparecieron las rúbricas para el plan de inversiones -con beneficios fiscales- que empuja la UCR a partir de los USD 12 millones.

Un mismo caso se repite en el proyecto de salud mental, aunque persisten las dudas. Es decir que, aún en estas instancias, hay oficialistas a cargo de salvar la agenda. Otros, la enturbian o frenan. Por eso sería sano que en Balcarce 50 logren descifrar -sin errar- a los pícaros, salvo que haya complicidad o, peor, doble comando. Y sigue el misterio por el Súper RIGI y pliegos judiciales sueltos. Habrá que acercar la lupa hacia el último punto, con golosinas electorales que generan una enorme ansiedad. Más la guerra que habrá por butacas en el Consejo de la Magistratura.

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