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Gerardo Martínez: “El Gobierno va estar en el banquillo de los acusados en la OIT por la violación de los derechos laborales”

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Cuando este lunes comience la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, Suiza, la CGT tendrá un papel muy relevante que aprovechará para darle una mayor exposición a sus denuncias contra el gobierno de Javier Milei: Gerardo Martínez, secretario de Relaciones Internacionales cegetista y líder de la UOCRA, fue elegido por sus pares sindicales de todo el mundo como vicepresidente del encuentro en nombre del sector de los trabajadores.

Ese reconocimiento internacional de Martínez, luego de 21 años como miembro del Consejo de Administración de la OIT, le dará un protagonismo que contrastará con la decisión de la administración libertaria de no enviar ningún representante gubernamental para que defienda las medidas adoptadas, tal como sucedió en 2025.

El sindicalismo argentino, que aún no se repuso del shock por no haber podido resistir la sanción de la reforma laboral, tratará de aprovechar el escenario que se abrirá desde mañana: concurrirá a la OIT una numerosa delegación gremial, de una treintena de integrantes, algunos de los cuales presentarán sus denuncias contra el gobierno argentino, y el viernes próximo, por fuera de las deliberaciones de la conferencia, todos participarán de un acto político en el que, junto a sindicalistas de otros países, le darán un marco internacional a sus fuertes cuestionamientos a las políticas de Milei.

“Como viene la Argentina, estará en esta conferencia de la OIT, y posiblemente en la próxima va a seguir estando, en el banquillo de los acusados”, dijo Martínez a Infobae desde Ginebra, en un diálogo en el que, además de hablar sobre la conferencia del organismo, defendió la estrategia de la CGT por la reforma laboral y admitió: “No teníamos mucha fuerza para poder contrarrestar las pretensiones del Gobierno”.

El dirigente aseguró que las negociaciones del sector dialoguista para introducir cambios en la reforma laboral permitieron “mantener estructuralmente de pie a las estructuras sindicales” y, por otra parte, advirtió que la CGT podría realizar otro paro general: “No descarto que tengamos que ir a una medida de fuerza directa”, señaló, aunque “no deben parar solamente los trabajadores; debe ser un paro con una adhesión de la mayoría de la sociedad para que tenga contundencia”.

— ¿Qué puede pasar con los reclamos sindicales contra el gobierno de Milei en esta conferencia de la OIT?

— En cada conferencia se analiza el comportamiento y el acumulado de reclamos que tienen los gobiernos en las distintas latitudes. En este caso, la Argentina va a estar en la primera línea de juego por su comportamiento y de qué manera afecta las condiciones fundamentales de los derechos que tienen los distintos convenios de la OIT.

 ¿Se van a tratar este año las últimas denuncias que la CGT y otros sindicatos ya habían hecho?

— Acá, acá todo es “banda ancha”, lo que quiere decir que primero se presentan los casos, como los de aeronavegantes, la UTA, La Fraternidad o ATE, todos los que sufrieron consecuencias de las medidas que se adoptaron desde el Gobierno y que perjudican los derechos de los trabajadores, y después van surgiendo en la Comisión de Normas de la OIT los distintos expedientes que van a ser considerados en la conferencia.

 ¿Y eso cómo se determina? ¿Por votación?

— Bueno, hay, hay un sistema de control de los distintos reclamos de todo el mundo y a partir de ahí cada continente después va eligiendo qué se trata. Por ejemplo, como trabajadores proponemos que vaya la Argentina. Panamá es otro país de la región que estará sobre la mesa. Depende del peso de lo que se pone en discusión o de lo que se está reclamando.

 ¿Qué denuncias presentará la CGT?

— Cualquiera de los temas que se trata da el volumen para que en el juzgamiento se incluya todo porque todo está interrelacionado de alguna manera. Su suele violar un convenio porque ya violaste otro. Por eso el que hable por la CGT, que será Jorge Sola (uno de los cotitulares cegetistas), va a denunciar las distintas violaciones a los convenios de la OIT que ha cometido la Argentina desde el Gobierno que perjudican a los trabajadores.

— ¿No denunciarán sólo la reforma laboral?

— Ese tema es un capítulo que se tocará sí o sí, incuestionablemente. Cuando se trate el caso de la Argentina, el papel central lo va a tener la CGT por todas las violaciones de los últimos tiempos que afectan los derechos constituidos. Pero se va a hablar de todo. También del cepo salarial. Y como viene la Argentina, estará en esta conferencia, y posiblemente en la próxima va a seguir estando, en el banquillo de los acusados.

 ¿Qué representa su elección como uno de los vicepresidentes de la conferencia de la OIT?

— Creo que es el reconocimiento de una carrera con presencia en el área internacional de la CGT desde hace 20 años, integrando el Consejo de Administración, siendo parte durante casi 18 años del Comité de Libertad Sindical y y también habiendo sido un actor importante en el debate internacional. Por ejemplo, con una denuncia por la actitud del sector empleador y de algunos gobiernos de no reconocer que dentro del Convenio 87 de la OIT debía figurar el derecho a huelga.

 Ese punto se puso a consideración de la Corte Internacional de Justicia, que hace 15 días dio una opinión consultiva en favor de la postura sindical.

— Sí, fueron 12 años de discusiones donde se agotaron todas las instancias habidas y por haber ante la actitud caprichosa del sector empleador. Nosotros nos vimos en la obligación de recurrir a una entidad superior, como es la Corte Internacional de Justicia, para que se determine que dentro de los principios que involucra el Convenio 87 sobre libertad sindical está incorporado el derecho de huelga. Y esa fue la opinión de la Corte.

 Como esa opinión no es vinculante, ¿qué efecto concreto puede tener? ¿En qué los beneficia?

— En principio, hemos logrado recuperar conceptualmente algo que habíamos perdido hace 12 años. Es decir, no es que avanzamos más sino que ahora estamos en el mismo plano que teníamos. Los empleadores en ese momento, junto con algunos gobiernos, ganaron al determinarse que dentro del Convenio 87 no estaba comprendido el derecho a huelga. Rompieron así ese vínculo tripartito que teníamos al poner en tela de juicio el alcance del Convenio 87 tal como se había firmado. Desde hace 12 años intentamos por distintos caminos mantener la lógica que se planteaba desde el nacimiento de la OIT. Por primera vez en la historia tuvimos que recurrir a una entidad superior porque siempre todo se discutió adentro de la OIT.

— ¿Esta opinión de la Corte Internacional de Justicia puede tener alguna incidencia en los vaivenes judiciales de la reforma laboral en la Argentina?

— Es un dato que influye en el marco jurídico.

— ¿Puede influir en el ánimo de los jueces?

— Sí, y es un antecedente de relevancia en favor del derecho de huelga. Ahora, tenemos que reconstruir el affectio societatis como para que de aquí en adelante ni los empleadores ni los trabajadores tengamos que ir a recurrir a una entidad fuera de la OIT para resolver un problema que siempre se resolvió adentro.

— Más allá de la OIT, en la Argentina hay fuertes presiones del ala dura del sindicalismo para que la CGT haga otro paro general. ¿Qué opina al respecto?

— Es natural de que existan sectores que muestren con más énfasis el descontento ante la política laboral y de derechos sociolaborales que expresa el gobierno argentino. La CGT tuvo desde un principio reacciones contundentes para llevar adelante movilizaciones y huelgas generales. Pero cuando comenzó el debate sobre la reforma laboral nos encontramos con un gobierno que tenía 7 senadores y no tenía mayoría en la Cámara de Diputados, y después de las elecciones de octubre llegó a 32 senadores y mayoría en la Cámara de Diputados.

— Tampoco existió una actitud homogénea del PJ.

 Es cierto. Nuestros senadores, por razones que no llegamos a comprender y que no son lógicas, decidieron no integrar la Comisión de Trabajo en el debate del Senado como así también en la Cámara de Diputados. Nosotros ni siquiera teníamos un despacho de minoría.

— ¿Cree que eso fue tan determinante para la sanción del proyecto que impulsaba el Gobierno?

— Si miramos hacia atrás, cuando (Raúl) Alfonsín propone la “ley Mucci” (que promovía una democratización sindical) nosotros no teníamos mayoría en la Comisión Laboral. En ese momento, los diputados peronistas, en minoría, integraron la Comisión Laboral y hubo dos despachos, uno de mayoría y uno de minoría, pero después en el recinto, logramos frenar la ley Mucci.

— Pero eso fue gracias al voto del senador neuquino Elías Sapag. Por un solo voto no prosperó esa ley.

— Por diez votos o un voto es lo mismo. Lo cierto es que esa ley no salió. Ahora, no teníamos un despacho de minoría. Sí o sí teníamos que ir a hablar con quien presidía la Comisión Laboral, que es Patricia Bullrich.

— Pablo Moyano dijo que falló la estrategia de la CGT de apostar a la Justicia para frenar la reforma laboral y que por eso hay que salir a la calle a protestar.

— Habría que ver en qué momento lo dijo y cómo lo dijo, pero él es no es la representación de Camioneros. Ese sindicato tiene a uno de los secretarios generales de la CGT. Ahí hay un problema de identidad o de lo que significa la vida orgánica de Camioneros, que indudablemente hace que cualquiera puede decir cualquier cosa. Eso que dice Pablo Moyano no lo dice Hugo Moyano, que es secretario general de Camioneros, ni tampoco lo dice Octavio Argüello, que representa a Camioneros en el triunvirato de la CGT.

— ¿Usted sigue defendiendo la estrategia de la CGT de haber apostado a la Justicia para tratar de bloquear la aplicación de la reforma laboral?

— Dentro del planteo de la CGT hay un desarrollo estratégico y hay acciones tácticas. El hecho de no tener una plataforma de apoyo político, de no haber tenido la oportunidad de poder sacar un despacho de minoría en el Senado y de estar ante un oficialismo con un volumen político que era diferente al que tenía antes de octubre, hizo que no tuviéramos mucha fuerza para poder contrarrestar las pretensiones del Gobierno.

— Aun así, ustedes lograron salvar las cuotas solidarias para financiar a los sindicatos y que se mantuviera el mismo aporte a las obras sociales.

— No solamente eso. Había un artículo en el proyecto del Gobierno que decía concretamente que las empresas dejaban de ser agente de retención de las cuotas de afiliados. Con eso se desmembraba toda la estructura sindical. Te podés imaginar: tengo 20 mil empresas empadronadas y 400 mil trabajadores en la construcción. Si las empresas dejaban ser agente de retención, ¿cómo hacía para seguir manteniendo la estructura sindical?

— Algunos criticaron el hecho de que en las negociaciones sólo hayan conseguido dejar a salvo el financiamiento de los sindicatos.

— Gracias a las negociaciones, más allá de que no llegaron a fondo, algunas cosas se lograron mantener, como las estructuras de los derechos colectivos. Mantuvimos estructuralmente de pie a las estructuras sindicales como para tener capacidad dentro del desarrollo de una estrategia y después determinar acciones contundentes. Ahora, de todas formas, no descarto que tengamos que ir a una medida de fuerza directa. Está dentro del plan de lucha.

— ¿De qué depende que hagan otro paro?

— La responsabilidad la tiene la CGT y por eso fue elegida esta nueva conducción. Es nuestra responsabilidad generar un sendero donde no vayamos solamente desde la ira o por el grito a decir: “Vamos a un paro”. Al paro lo tenés que instalar, lo tenés que trabajar. No es que solamente deben parar los trabajadores. Debe ser un paro con una adhesión de la mayoría de la sociedad para que tenga contundencia. Si no, van a decir: “Bueno, está bien, pero fue un paro matero porque todo funcionó como si fuera un día normal. Hay que analizarlo también desde el punto de vista sociológico. Para que el paro sea contundente, con fuerza, tiene que ser mayoritario.

— ¿Pero no está creciendo el malestar de distintos sectores de la sociedad por la situación económica como para que decidan un nuevo paro general?

— El hecho de que no haya una dinámica que dé respuesta a la microeconomía y que eso afecte a la cantidad de empresas que han tenido que cerrar o que fueron a la quiebra, como la cantidad de nuevos trabajadores que eran formales y ahora quedaron en condición informal y no consiguen trabajo es un dato concreto, objetivo, que no tiene miradas ideológicas. Es una realidad contundente. Ahora, si vos me preguntás hoy: ¿Están dadas las condiciones para ir a un paro? Mucha gente te dice: “Yo no quiero perder el trabajo, no quiero perder el presentismo”. Es decir, hay una actitud ciertamente conservadora porque el panorama general que se da en el país muestra que hay un gobierno débil en la microeconomía y que existe una sensación térmica de que la sociedad se aleja de darle un apoyo estructural. Pero, sin embargo, tenés un gobierno que, a pesar de toda esta realidad, sigue teniendo un 40% de apoyo.

— Además hay dirigentes que están reclamando hace rato otro paro general, pero cuando llega la hora de concretarlo, sus propios afiliados no paran.

— Claro. Cuando estás afuera de la estructura, podés gritar y gritar, pero cuando estás adentro de la estructura tenés que tener responsabilidad. Porque mañana, si vos actuaste a tontas y locas por el grito de afuera y no fuiste inteligente para tomar una medida en el momento que corresponde como para que sea contundente, la crítica vuelve hacia la estructura sindical que se dejó llevar por los cantos de los gritos de afuera y no asumió su responsabilidad de conducir con inteligencia.

— Este debate interno sobre un nuevo paro general se va a reanudar después de la conferencia de la OIT?

— Creo que sí, pero, mientras tanto, después del Mundial de Fútbol va a comenzar un nuevo plano en el orden político, pensando en el 2027.

— Claro, de alguna forma arrancará la campaña electoral. ¿Qué va a hacer la CGT en materia política?

— Estamos hablando con muchos sectores. No sólo con las fuerzas propias en el orden político, sino que estamos hablando de la necesidad en nuestra fuerza política de generar un proceso de renovación y, por otro lado, de armar una instancia frentista o de coalición para poder recuperar el mando del país a partir de 2027.

— ¿Con el peronismo solo no alcanza?

— No, porque, aparte, muchos de los que se sienten los galanes de una época creen que ahora lo siguen siendo, pero muchos ya tienen el boleto picado.

— ¿A quiénes se refiere?

— A cualquiera. Te puedo decir, qué sé yo, Sergio Massa, (Guillermo), Moreno, hay tantos que aparecen ahora.

— ¿No se refiere también a Axel Kicillof?

— No, Kicillof tiene que resolver primero su interna en la provincia. En principio, es gobernador de la provincia de Buenos Aires, pero no es el poder de la provincia.

— ¿Habla de su interna con Cristina Kirchner?

— Claro, no es lo mismo que cuando fueron (Antonio) Cafiero o (Eduardo) Duhalde, que además de ser gobernadores tenían el poder de decisión acumulado. El gabinete de Kicillof es una cooperativa. Hay dos o tres que responden a Sergio Massa, dos o tres que responden a La Cámpora, dos o tres que responden a intendentes y después está el resto que responde a Kicillof.

— ¿Eso quiere que la CGT no está encolumnada detrás de la candidatura de Kicillof en forma unánime?

— Mayoritariamente, no. Somos prudentes. (Kicillof) es uno de los candidatos, pero hay otros. Es necesario generar una masa crítica con un cierto volumen de representatividad que no sólo se base en el conurbano. Si tenemos a alguien que tiene un buen andamiaje en el conurbano, pero en el resto del país no tiene adhesión no alcanza. Uno tiene que pensar en todo el país. Nosotros buscamos reconstituir un liderazgo que tenga capacidad de representación a nivel nacional.

— Tampoco descarta a Dante Gebel, ¿no? La CGT estuvo reunida con él y hubo coincidencias.

— Dante Gebel es un outsider que está ahí. Él no dijo todavía qué quiere ser. Habló con nosotros, lo escuchamos, así como hablamos con otros, y después fuimos al encuentro que hubo en Parque Norte (de un sector no kirchnerista del peronismo).

— ¿Pero ve a Gebel como un candidato posible?

 Es alguien que proviene de afuera del sistema político. Dadas las circunstancias, si las fuerzas políticas tradicionales no recuperan un volumen con un candidato que logre enamorar o recrear la confianza mayoritaria, indudablemente hay que estar pensando que quizás necesitás un outsider, como lo fue Milei en su momento.

— Me imagino que en la CGT se reunirán para debatir a qué candidato presidencial apoyan. ¿Hay otros?

— Sí, hablamos con todos, hablamos con los gobernadores y también con una representación empresaria que surge con la intención de querer también jugar en el orden político para promover una alternativa diferente como es la que aparentemente se expresa a través de Jorge Brito. El objetivo de la CGT no es ser furgón de cola sino ser parte del debate en un proceso que nos dé la oportunidad de poder ganar las elecciones en 2027 y decir: “Milei, cumpliste un ciclo, fueron cuatro años, te respetamos, pero indudablemente tus decisiones, los objetivos que planteás con el nivel de agresión y con solamente una mirada macroeconómica y financiera, no representar al ser argentino”.

— De todas formas, ¿cree que alguna orientación del Gobierno deberá mantenerse si hay un recambio presidencial? Pienso en sostener una inflación a la baja o en reducir el déficit fiscal, por ejemplo.

— Es muy bueno lo que decís. Esa la matriz peronista. Representa justamente un equilibrio fiscal. La matriz peronista expresa una trilogía. El capital al servicio de la economía y la economía al servicio del bienestar social. Esa trilogía del capital, la economía y el bienestar social como objetivo fundamental es lo que representa la matriz peronista, en la que decimos: gobernar es crear trabajo. Para tener un país fuerte se necesita un equilibrio fiscal, ordenar las cuentas, tener un Estado eficaz, eficiente, promotor, propulsor. Y generar el ambiente de confianza como para dar respuesta hacia abajo a la microeconomía, a las necesidades que se plantean en la sociedad civil. Pero también abrir las compuertas para que Argentina incorpore nuevos inversores, para ampliar el volumen macroeconómico que dé la posibilidad de tener más empleo, más producción y más competitividad.

— Entonces puede haber un gobierno peronista que mantenga el rumbo de algunas medidas de Milei.

— Nosotros no chocamos con el tema del equilibrio fiscal y con lo que representa la inflación. Desde hace tiempo venimos diciendo que la inflación es el impuesto a la pobreza. Es más, fuimos los primeros que, cuando Massa se presenta con la oportunidad de ser candidato y asumió como ministro de Economía, en la CGT dijimos que necesitamos una política antiinflacionaria, que la empezó a hacer en su momento cuando provoca la primera devaluación. Cristina (Kirchner) a los 20 días hace una conferencia de prensa, lo ataca y después siguió emitiendo. La platita fácil. Eso no es parte del peronismo.

— Es decir, hay cosas en las que no se puede volver atrás por más que las esté haciendo Milei.

— No se puede seguir gastando más de lo que te ingresa. Y eso no significa que tenés que romper con el Estado y que vas a tener que crear más pobreza. Hay que tener una política de asistencia, de contención, ante un sector de la sociedad que está maltratado, golpeado, que está viviendo en una pobreza cada vez más extrema, pero sin perder de vista la importancia que tiene el equilibrio fiscal. Se puede lograr el equilibrio fiscal sin crueldad.

— Si hubiera un cambio de gobierno en 2027, ¿la CGT va a plantear la derogación de la reforma laboral?

— Tiene que haber un proceso de negociación para optimizar las condiciones que viabilicen la generación de puestos de trabajo sin perder derechos.

— Concretamente, ¿habría que derogarla?

 Forma parte del debate que hay que dar. Con esta reforma laboral, además de perderse derechos, se beneficiaron las principales corporaciones y todo lo que es el sector de empresas de capacidad instalada se ve afectado comparativamente en relación a las oportunidades que se les dan a las grandes corporaciones. Nosotros creemos que las convenciones colectivas son una herramienta fundamental que los empresarios saben manejar y que nosotros sabemos manejar con una postura positiva como para mejorar la empleabilidad, la producción y la competitividad.

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Tras retomar el diálogo, desde el PRO defendieron el vínculo con el Gobierno, pero pidieron “dosificar” el ajuste

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El reencuentro entre Mauricio Macri y Karina Milei volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de un acuerdo político entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) de cara a las elecciones de 2027. La legisladora porteña Laura Alonso, referente del espacio macrista, respaldó ese camino y afirmó que el PRO “acompaña el cambio que está llevando adelante la Argentina”, aunque marcó diferencias conceptuales concretas con el gobierno de Javier Milei.

En declaraciones al programa A confesión de parte, conducido por Romina Manguel en Radio Splendid, Alonso fue enfática en que el diálogo entre ambas fuerzas no implica una fusión ni una subordinación del PRO al espacio libertario. “Nosotros estamos trabajando todo este año para fortalecer nuestro partido”, dijo, y recordó que Macri inició en marzo una serie de giras bajo el nombre “El próximo paso”, con el objetivo de proyectar al PRO como fuerza autónoma con agenda propia.

La legisladora trazó una distinción que considera central entre las dos fuerzas: mientras Milei responde a la escuela austríaca de economía con una visión marcadamente antiestatal, el PRO se define como un partido de gestión, planificación e instituciones. “Ninguna sociedad funciona sin Estado, porque básicamente el Estado es la construcción colectiva”, sostuvo Alonso, y añadió que el partido amarillo cree en el rol del Estado en educación, salud e infraestructura, a diferencia del libertarismo, que lo considera prescindible en esas áreas.

En esa línea, comparó los perfiles de ambos líderes: Milei como economista de formación teórica e ideológica, y Macri como ingeniero con “una mirada de la construcción, de la planificación, del cemento, de las bases”. Esa diferencia de origen, sostuvo, define modos distintos de entender la transformación del Estado: el PRO apunta a reformarlo y hacerlo eficiente; el libertarismo, a reducirlo.

El punto de encuentro entre ambas fuerzas, según Alonso, es el rechazo al populismo y el sostenimiento del equilibrio fiscal. “El cambio es salir del populismo. El cambio es decir que vamos a respetar el equilibrio fiscal como respetamos a la Constitución Nacional”, afirmó. Desde esa base compartida, el PRO se posiciona como aliado del gobierno nacional, pero con capacidad de levantar, en sus palabras, “una tarjeta amarilla” cuando considera que algo no funciona bien.

Esa tensión entre apoyo y diferenciación quedó expuesta en el debate sobre el costo social del ajuste. Alonso reconoció que millones de familias se endeudaron para pagar comida y medicamentos, y que el impacto cotidiano del programa económico es real. Frente a las declaraciones de Milei, quien calificó el endeudamiento de los particulares como “un problema entre privados”, la legisladora optó por otro enfoque: “Hay dosis de la medicación”, señaló, al reclamar que el gobierno modere el ritmo del ajuste sin abandonar el rumbo. Como ejemplo de política concreta, mencionó una ley aprobada en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires que habilita al Banco Ciudad a refinanciar deudas con tarjetas de crédito para familias en dificultades.

La dirigente también salió al cruce de quienes cuestionan la viabilidad del PRO como segunda marca frente a LLA. “¿Para qué voy a comprar PRO si tengo a La Libertad Avanza, que está en el gobierno?”, planteó como pregunta de la ciudadanía, para responderla con la gestión de la Ciudad como argumento: La ciudad, con equilibrio fiscal, no dejó de prestar ningún servicio ni dejó de hacer ninguna obra.

Respecto al escenario opositor, Alonso fue taxativa. La reunión que juntó a Máximo KirchnerAxel Kicillof y Sergio Massa la llamó “el tren fantasma” y los señaló como exponentes del populismo inflacionario y la corrupción. Recordó el desempeño de Kicillof como ministro de Economía de Cristina Kirchner y el de Massa al frente del Palacio de Hacienda, cuando la inflación mensual rozó el 40%. Ese escenario, dijo, refuerza la necesidad de consolidar “el polo no populista antikircherista”.

Sobre el federalismo y la gestión bonaerense, Alonso reclamó avanzar en la autonomía de los municipios de la provincia de Buenos Aires y criticó la concentración de decisiones en La Plata. “La Plata como nudo político no sirve para nada”, afirmó, y elogió a intendentes como Soledad Martínez en Vicente López y Ramón Lanús en San Isidro, quienes, según dijo, se hacen cargo de funciones que el gobierno provincial abandona. Cerró con un llamado a una reforma impositiva coordinada entre los tres niveles del Estado, para evitar que la baja de cargas en un nivel sea compensada por suba en otro: “Cuando baja esto, nadie se tiene que hacer el vivo en alguna provincia de por ahí que lo sube”, advirtió.

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“EE.UU tiene una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado”, sostuvo Peter Lamelas al referirse a Malvinas

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El embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, afirmó que no hubo modificación en la postura de Washington respecto a las islas Malvinas y aseguró que la Casa Blanca continúa siendo neutral. Además, se comprometió a impulsar el regreso de la Argentina al programa de exención de visas, un trámite que, según dijo, no estará resuelto en tres, seis ni 12 meses porque exige cumplir alrededor de 15 criterios técnicos y de seguridad.

En una entrevista con TN, el diplomático cerró la puerta, al menos por ahora, a una redefinición del vínculo bilateral en torno al reclamo argentino por las islas. “Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado”, dijo cuando fue consultado por versiones sobre un supuesto giro de la administración de Donald Trump.

Respecto del visado que necesitan los ciudadanos argentinos para ingresar a Estados Unidos, Lamelas ubicó un cambio en ese sentido entre sus prioridades personales y políticas. Afirmó que trabaja con el canciller Pablo Quirno y con el embajador argentino en Washington, Alex Oxenford, para que el país vuelva al Visa Waiver Program antes del fin de su misión diplomática, que en principio sería en 2028, aunque aclaró que el proceso depende de que la Argentina adapte sus sistemas de intercambio de datos sobre personas consideradas terroristas o sospechosas.

Lamelas habló además de cooperación militar, narcotráfico, inversiones y tecnología, y dejó una señal política sobre la disputa con China en sectores sensibles. Planteó que Washington no busca “amenazar a nadie”, pero defendió la idea de “redes de confianza” frente al despliegue de Huawei y sostuvo que la protección de datos es una condición para atraer capitales a la Argentina.

Washington ratificó que no cambiará su postura sobre Malvinas

La definición más sensible para la política exterior argentina fue la que dedicó al Atlántico Sur. Ante la consulta sobre si la administración de Donald Trump podría revisar su postura histórica, Lamelas respondió: “Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado”.

Luego, al ser consultado por versiones atribuidas a un supuesto memo del Pentágono y a gestiones de dirigentes republicanos, insistió con la misma línea. “Yo no sé eso específicamente, pero sí sé que había un correo electrónico, solamente un email. Hasta ahora, la posición sobre las islas no ha cambiado. Tenemos una posición de neutralidad”, remarcó.

La otra derivación de ese mismo frente fue su respuesta sobre la base naval integral proyectada en Ushuaia. “Nosotros no estamos hablando de esa base en este momento, estamos hablando de otros temas militares en los que estamos cooperando”, dijo.

A partir de allí enumeró la agenda castrense bilateral que sí está en marcha. Recordó la visita del portaaviones USS Nimitz, dijo que Estados Unidos ayudó a conseguir los F-16, los Orion P-3 para control marítimo y los Strykers para equipamiento utilizable en desastres naturales, y anticipó que habrá más ejercicios militares el próximo año. También añadió que la Argentina quiere helicópteros Black Hawk y que Washington verá “en lo que podamos ayudar”.

El embajador prometió trabajar para que la Argentina vuelva al programa de exención de visas

Otro eje de la entrevista fue el eventual ingreso argentino al programa que permite viajar a Estados Unidos sin visa. Lamelas lo presentó como una meta personal. “La visa waiver es algo que yo tengo muy cerca, muy en mi corazón. Quiero ayudar al pueblo argentino a lograr eso”, afirmó.

El embajador recordó que la Argentina ya tuvo ese beneficio y remarcó que Chile lo conserva. Después detalló la principal dificultad actual: “Hay algunos criterios que tienen que lograr para poder entrar al programa”.

Cuando le preguntaron cuán lejos está ese objetivo, bajó la expectativa sobre los tiempos y al mismo tiempo formuló una promesa. “Yo estoy trabajando con Pablo Quirno y Alex Oxenford para lograr alcanzar esos criterios”, dijo, y precisó que uno de los requisitos pasa por contar con sistemas capaces de transmitir “inmediatamente” a Estados Unidos la información sobre personas identificadas como terroristas o sospechosas.

“Hay como 15 criterios que se tienen que lograr y nosotros estamos trabajando para que el gobierno argentino los alcance antes de que yo me vaya como embajador. Es una promesa que voy a hacer hoy: voy a hacer todo lo posible para lograrlo. No será en 3 o 6 meses, porque demora”, sostuvo. Ante la mención de 2028 como horizonte posible, respondió: “Eso intentaremos”.

La cooperación en seguridad seguirá dentro de las leyes argentinas

Consultado por una eventual participación de militares estadounidenses en territorio argentino, Lamelas evitó validar ese escenario y remitió la discusión al marco legal local. “Ustedes tienen leyes aquí en Argentina y hay que respetarlas. Estamos trabajando con el Gobierno y vamos a seguir haciéndolo”, respondió.

Luego definió cuál es, a su juicio, el campo concreto de esa asistencia. “Se puede ayudar con datos, con inteligencia y tenemos que utilizar la ley para arrestar a los narcotraficantes”, agregó.

En ese mismo tramo, el diplomático vinculó la agenda bilateral con la realización en la Argentina de la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas, organizada junto con la DEA. Dijo que asistirán casi 1.000 personas, entre agentes del FBI, la DEA y funcionarios del Ministerio de Seguridad, y puso ese encuentro como muestra del alineamiento entre ambos países en materia de seguridad.

También mencionó resultados que atribuyó al trabajo argentino de este año: el arresto de 350 narcotraficantes, el secuestro de 10 toneladas de cocaína y 65 toneladas de precursores. Sumó que Estados Unidos está “orgulloso” de que la Argentina haya logrado bajar los homicidios en Rosario y afirmó que él mismo ayudó para que se redujera el nivel de alerta sobre la ciudad.

El cruce por Huawei y China

Respecto de la situación generada por la cooperativa eléctrica CALF de Neuquén, que aseguró haber recibido presiones por un contrato con Huawei. Lamelas confirmó el encuentro con sus directivos, aunque evitó responder de modo directo sobre una eventual cancelación de visas a los directivos de la firma.

“Esta semana la cooperativa de electricidad CALF me visitó aquí en la embajada. Fue una visita muy cordial, diplomática y productiva. A veces es mejor cara a cara con la gente. Fue una buena visita y vamos a ver qué pasa”, dijo.

Después fijó una posición general cuando se lo consultó acerca de si se les retirarían las visas a los miembros de la cooperativa. “El presidente Trump y el secretario (de Estado, Marco) Rubio siempre dicen esto: ‘una visa es un privilegio, no un derecho’. Cada uno cuida su casa. Nosotros estamos cuidando la casa de los Estados Unidos. Pero yo quiero ir para adelante, no vamos a amenazar a nadie, vamos a hablar de lo que podemos hacer juntos”, sostuvo.

Respecto de las empresas chinas, defendió la competencia abierta. “Nosotros nada más queremos un mercado libre para la competencia y las compañías estadounidenses”, señaló primero.

Luego explicitó por qué, a su entender, el proveedor de telecomunicaciones chino representa un problema. “Lo importante de la diferencia entre el equipo chino de Huawei con los otros equipos como Nokia, Ericsson o Cisco es que estos últimos tienen redes de confianza, redes seguras. En cambio, el equipo de Huawei y el gobierno chino pueden ver todos los datos. No es solo el gobierno, es el Partido Comunista Chino”, afirmó.

Lamelas ligó esa crítica con la captación de inversiones. Sostuvo que quiere que las empresas que lleguen al país tengan la seguridad de que sus datos estarán protegidos y mencionó el caso de Chevron, que, según dijo, puede invertir millones de dólares. “Hay empresas como Chevron que vienen para invertir millones de dólares y es más fácil que vengan si se les puede ofrecer redes de confianza. Lo que nosotros queremos es que haya más inversión”, declaró.

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Cómo se está preparando la campaña en La Libertad Avanza, tras los principios de acuerdo con el PRO

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A meses para el inicio de la campaña formal por la reelección del presidente Javier Milei, el Gobierno hace un fino equilibrio entre intentar fortalecer la marca de La Libertad Avanza en todo el país para mantener la identidad propia y aceptar los acuerdos con otros espacios, con el PRO a la cabeza, para tratar de asegurarse una victoria en el 2027 frente a un escenario que todavía aparece como incierto.

Aunque celebran el afianzamiento de Axel Kicillof como principal líder de la oposición, en la Casa Rosada ven con preocupación la aparición de outsiders y de dirigentes que van desde el centro a la derecha y que podrían quitarle votos al actual mandatario nacional.

Es por eso que en el oficialismo comenzaron a tener puentes con los principales aliados con los que hasta el momento solamente tenían un arreglo de apoyo mutuo, ya sea en el Congreso u, ocasionalmente, en las urnas.

Desde hace tan solo unos días, varios referentes libertarios comenzaron a reconocer la posibilidad de aceptar compartir un frente con otras fuerzas políticas e incluso dar lugar a coaliciones de gobierno en algunos lugares.

Detrás de esta tarea está la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en su rol de máxima autoridad partidaria de LLA, y para eso habilitó las conversaciones con los emisarios del PRO, pero también de la Unión Cívica Radical (UCR).

En la provincia de Buenos Aires es donde están más avanzadas las conversaciones con esos dos espacios, facilitadas por el vínculo que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, tiene con los armadores locales.

“El Colo”, que hoy aparece como el único con chances de competir por la gobernación bonaerense por La Libertad Avanza, nunca se distanció del todo del macrismo, y es uno de los designados para llevar adelante las negociaciones con esa fuerza, en el marco de la mesa conjunta a la que convocó Karina Milei.

Cuando salió de la primera reunión de ese grupo de trabajo, el ministro coordinador lo llamó al diputado provincial del PRO Agustín Forchieri, con quien tiene una relación de larga data, para contarle los avances en el acuerdo.

En esa charla, Santilli le contó que el acercamiento en lo que respecta a Buenos Aires ya estaba habilitado, por lo que le pidió que empezara a articular con los libertarios la estrategia de campaña de cara al año que viene.

Asimismo, el jefe de Gabinete tiene buena relación con el senador radical Maximiliano Abad, con quien ya tomaron contacto algunos enviados del oficialismo nacional para sumarlo al armado en PBA.

“Yo, en su momento, trabajé para la candidatura de Santilli como gobernador y preparé varios de los proyectos para proponer esa vez, que todavía los tengo y que los voy a volver a presentar. Es la persona ideal”, manifestó a este medio un ex PRO que se pasó a las filas violetas.

En la provincia, sin embargo, Karina Milei sigue intentando terminar con la interna propia, que protagonizan los dirigentes leales a Sebastián Pareja y los que responden a Agustín Romo, de “Las Fuerzas del Cielo”, la agrupación que encabeza el asesor presidencial, Santiago Caputo.

Un ejemplo de esto se vivió el jueves pasado, en la inauguración de un local partidario que servirá como base para la organización del espacio a nivel bonaerense, a pesar de que el inmueble se encuentra en el barrio porteño de Barracas, sitio que se eligió porque es el punto intermedio entre todas las localidades de la provincia.

A ese evento no fue Santilli, pero sí asistieron Romo y algunas de las personas cercanas a su sector, como su actual compañero de banca, Nahuel Sotelo, aunque no se los vio en las fotos institucionales que se difundieron posteriormente.

“Después de un discurso, Karina tuvo una reunión con todos en la que les remarcó la importancia de dejar de lado las diferencias y empezar a estar todos juntos”, reveló alguien que participó del acto.

Aunque todavía no se concretó, ya está decidido que Romo va a dejar de ser el jefe del bloque violeta en la Cámara baja bonaerense y ese cargo lo pasará a ocupar Juan “Juanes” Osaba, a quien sí se lo vio acompañando a la secretaria general.

“En los papeles, ya está funcionando así. De hecho, hoy ‘Juanes’ vino en ese rol. Falta que se formalice en el recinto, pero para eso tiene que haber sesión, que no está habiendo porque el peronismo está todo peleado”, explicó una fuente al tanto de la situación.

Por su parte, Pareja aprovechó la ocasión para salir a hablar ante un reducido grupo de militantes que fue hasta la sede partidaria, a los que les agradeció por el apoyo. Fue el único orador de la jornada.

En las calles solamente había personas con remeras y banderas con insignias en respaldo a Pareja y sus dirigentes, pero no hubo presencia de “Las Fuerzas del Cielo”: “Curiosamente, a la misma hora hubo una reunión de la Fundación Faro (que es cercana a Caputo)”, insinuó un karinista.

En la ciudad de Buenos Aires, en tanto, la situación continúa siendo más compleja y la armadora libertaria en territorio porteño, Pilar Ramírez, sigue trabajando con la premisa de disputarle el poder al PRO, incluso aunque esté la posibilidad de terminar llegando a un acuerdo con ellos.

“La idea es ir juntos con el PRO y el radicalismo en la provincia, donde el candidato va a ser ‘El Colo’, y replicar la alianza en la ciudad, quizás con Jorge Macri. Ojalá que no esto último, a mí no me gusta nada”, se sinceró otra figura importante dentro del entorno de la secretaria general de la Presidencia.

Tal como anticipó Infobae, este martes, primer día hábil de la semana, la legisladora encabezará una recorrida de campaña en una heladería junto al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.

El miércoles, en tanto, estará al lado de Karina Milei durante una visita a una fábrica en el sur de la ciudad y también se esperan apariciones públicas de Santilli y de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.

La hermana del Presidente ya se mostró con ellos cuando viajaron a Chaco para liderar una cumbre regional de prevención y coordinar las acciones frente al fenómeno climático El Niño, que afectó la zona.

El martes, el jefe de Gabinete volverá a encontrarse con mandatarios del norte argentino, esta vez acompañado por el secretario de Energía y para continuar evaluando el proyecto de zonas cálidas, que el oficialismo quiere aprobar en el Congreso próximamente.

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