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Inflación: se conoce el dato oficial de diciembre y el año habría terminado casi 100 puntos por debajo de 2023

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer este martes 14 de diciembre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre, que volvería a ubicarse por debajo del 3%, terminando 2024 en torno al 118%, casi 100 puntos porcentuales por debajo del registro de 2023 y del pronóstico augurado inicialmente para el periodo analizado.

Tras haber perforado el 3% en octubre, al presentar una suba del 2,7% interanual, y profundizar la tendencia en noviembre al exhibir un alza del 2,4%, siendo el menor nivel de los últimos cuatro años, los analistas estiman que el índice inflacionario en diciembre habría reflejado un ritmo similar en el aumento de precios al mes anterior.

El Gobierno y las consultoras privadas, esperan que la medición que difundirá el INDEC este martes sea inferior al 3%, aunque no hay certezas de que alcance para marcar una nueva desaceleración.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que elabora el Banco Central en base a las estimaciones privadas, calculó que la inflación del último mes de 2024 alcanzó el 2,7% y redujo la previsión sobre el aumento de precios que se registró durante los doce meses del año pasado al 117,8%, respecto al 120% del mes previo.

Al tomar como referencia dicha medición, se observa una fuerte reducción en la proyección trazada a finales de 2023 para el año pasado, ya que la estimación daba una inflación del 213,0% interanual, 95 puntos porcentuales menos que la prevista en el último reporte.

A modo de anticipo, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires en el mes pasado alcanzó el 3,3%, una décima más que en noviembre, cuando había igualado la medición de octubre, generando el freno del proceso de desinflación. Con la leve aceleración, la variación de precios en el territorio porteño terminó 2024 con un acumulado de 136,7%

El reporte de Equilibra indicó que la inflación mensual alcanzó el 2,6%, registrando los principales aumentos en los rubros vivienda, agua, electricidad, educación y restaurantes y hoteles. La variación interanual alcanzó durante el calendario finalizado un 118%.

El relevamiento de precios minoristas de la consultora C&T para la región Gran Buenos Aires presentó un incremento mensual de 2,8% en diciembre, algo por encima del 2,6% de noviembre pero un poco menos que lo estimado inicialmente. En tanto que estimaron que “si esta variación mensual se aplicara al IPC nacional del INDEC, el año cerraría con una inflación de 118%, sustancialmente menor que el 211% de 2023”.

EcoGo Consultores, por su parte, pronosticó que la inflación del mes pasado alcanzó el 2,9%, con una variación promedio en alimentos y bebidas que trepó al 3%, 0,2 p.p. por encima de lo registrado el mes anterior, “impulsado en gran medida por el repunte a principios de mes en el precio de la carne vacuna, que aumentó 9,7% en el mes tras un salto en la primera semana para luego moderarse las tres restantes”.​

La mencionada consultora analizó el comportamiento de los precios durante los últimos 31 días del año haciendo hincapié en que “la estacionalidad propia de las vacaciones de verano y las fiestas traicionaron el consumo y los precios al alza en diciembre”.

En tanto, la Fundación Libertad y Progreso aseguró que la inflación el mes pasado estuvo en 2,5%. De esta manera, 2024 cerró con una inflación de 117,3%, presentando una desaceleración de 94 puntos respecto a los 211,4% acumulados en 2023.

Fuente: Noticias Argentinas.

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Cautela en el Gobierno tras la advertencia de EEUU de rechazar la postura británica sobre las Islas Malvinas

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El histórico reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas se reactualizó en las últimas horas tras la advertencia de Estados Unidos de rechazar la postura británica sobre el archipiélago si no aumenta el gasto militar, algo que informó ayer The Telegraph.

Sin embargo, la postura del Gobierno es de “cautela y prudencia”, según supo este medio, y analizan que debe leerse en el marco de una estrategia de la administración Trump sobre los aliados de la OTAN, y no como un giro formal en la política exterior estadounidense. Washington mantiene oficialmente una postura de neutralidad sobre la soberanía, aunque reconoce la administración británica.

Según informó el medio británico, altos funcionarios del Pentágono estudian usar la cuestión de las Islas Malvinas para forzar al primer ministro Andy Burnham a elevar la inversión militar hasta el 5% del Producto Bruto Interno (PBI), tal como exige la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El presupuesto que notificó el Tesoro británico generó una serie de críticas internas en Londres. Priti Patel, diputada del Partido Conservador, publicó en X que “el fracaso del Partido Laborista en comprometerse con el 3% del PBI en defensa nos ha dejado expuestos y ha dañado nuestra relación con nuestros aliados”.

El también conservador James Cartlidge fue más directo sobre la información de la advertencia norteamericana, reclamó un mayor gasto en Defensa y señaló: “Las Malvinas son británicas. Punto final”. El diputado laborista Adam Jogee coincidió en el fondo, aunque desde otro ángulo: “Seamos muy claros: las Malvinas son británicas. Así de simple”.

La ministra de la Mujer e Igualdad, Bridget Phillipson, evitó responder de manera directa respecto a la discusión que involucra a la cuestión de la soberanía sobre Malvinas durante una entrevista en LBC. “Estamos invirtiendo más que en cualquier otro momento desde la Guerra Fría”, afirmó.

En abril de este año, y a modo de antecedente, Reuters difundió un correo interno del Pentágono que expuso las alternativas que Estados Unidos analizaba ante la negativa de algunos países europeos a respaldar las operaciones militares en la guerra contra Irán. Una de esas medidas, según la agencia, incluía la reconsideración del apoyo diplomático tradicional de Washington sobre la soberanía británica de las Islas Malvinas.

En aquel momento, el secretario de Estado, Marco Rubio, minimizó el episodio y lo calificó de “un mail con algunas ideas”. En tanto, el portavoz de la oficina del entonces primer ministro de Gran Bretaña, Keir Starmer, fue contundente: “El tema de las islas Malvinas y su soberanía británica, con el derecho de los isleños a la autodeterminación, no están en cuestión, y así lo hemos expresado de forma clara y consistente”.

A su vez, el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, afirmó a mediados de este mes que no hubo modificación en la postura de Washington respecto a las islas Malvinas y aseguró que la Casa Blanca continúa siendo neutral. “Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado”, señaló a TN.

Buque británico en Ushuaia

Por otro lado, el canciller Pablo Quirno rechazó este viernes las críticas de la oposición por el amarre de un buque británico en el puerto de Ushuaia, en Tierra del Fuego. En un largo texto publicado en X, aseguró que la presencia del buque VS Promise fue contratado por un consorcio petrolero que tiene la autorización del Ejecutivo provincial para operar en aguas argentinas.

“El buque es un petrolero contratado para transportar crudo producido en la Cuenca Marina Austral, en territorio argentino. Venía de Río Cullen (una monoboya en aguas abiertas), donde se carga el petróleo producido en los yacimientos fueguinos operados por Total Energies y sus socios. La propia provincia reconoce que fiscaliza esas operaciones: mide los volúmenes, controla la carga y certifica el origen del crudo que se exporta”, subrayó el canciller.

Desde el entorno del gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melellahabían protestado de manera pública el lunes por la autorización de entrada del barco y alegó que existe una ley provincial que prohíbe la permanencia, el amarre y el abastecimiento en sus puertos de buques con bandera británica.

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Con una gira patagónica, el presidente de la UCR llamó a “construir una alternativa nacional”

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El presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR), Leonel Chiarella, llegó este sábado a Esquel para acompañar el proceso de renovación de autoridades del radicalismo chubutense. En el marco de una recorrida por el sur, planteó como objetivo “construir una alternativa nacional”, con un guiño a que el partido incida en las elecciones presidenciales de 2027.

La UCR está de pie, está marchando. Estamos construyendo un proyecto político que más temprano que tarde le va a dar a la Argentina un próximo presidente de la República Argentina”, afirmó en un intercambio con la prensa, en el que aclaró que hablar de posibles candidaturas un año antes del período electoral “es poner el carro adelante del caballo”.

El dirigente participó del Congreso y la convención provincial del radicalismo de Chubut en Esquel, donde 66 delegados eligieron a la nueva conducción partidaria, encabezada por el intendente de TrelewGerardo Merino. Durante el encuentro participaron el vicegobernador de Chubut, Gustavo Menna, y la senadora nacional Edith Terenzi.

“Ser radical es generar transformaciones como lo hacen nuestros gobernadores, nuestros quinientos intendentes o nuestros vicegobernadores y ministros en gobiernos como el de Chubut”, consideró durante el acto proselitista.

Chiarella llegó ayer a Bariloche para iniciar una gira por la Patagonia andina que incluye Río Negro y Chubut. Por la mañana, se reunió con la diputada provincial Lorena Matzen y el ex intendente Marcelo Cascón, y por la tarde, estuvo en El Bolsón para visitar la Municipalidad y mantener una reunión de trabajo con funcionarios locales, empresarios y vecinos.

Con un telón de fondo partidario, Chiarella subrayó este sábado el hecho de integrar el gobierno de la provincia y llamó a “seguir construyendo este partido centenario y nunca perder protagonismo”. También destacó la presencia de delegados de todos los distritos y la elección de la nueva presidenta de la Juventud Radical, Agustina Barletta.

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El Gobierno, condicionado por la economía: fisuras en el discurso y enojo con eco K

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Una medida para tratar de reanimar el crédito hipotecario, cierta flexibilidad para préstamos en dólares, la difusión del impulso a una base salarial mínima en los convenios colectivos más deteriorados. Todo realmente módico, aunque significativo como síntoma de preocupación por la marcha de la economía y como exposición de fisuras en el discurso libertario. Esa combinación va en paralelo, aunque asome paradójico, con la cerrazón de Javier Milei, expresada en una escalada de descalificaciones, cargadas de insultos, frente a cualquier dato o análisis que vaya en sentido contrario a su opinión. Anuncios y reacciones tienen el mismo denominador: la tensión entre necesidades económicas y políticas en tiempo electoral.

Milei se muestra activo y no deja mucho margen para contradecirlo en el interior del oficialismo. Expone dureza hacia afuera en cada cuestión incómoda, como ocurre en estas horas con el rechazo a cualquier medida que contemple la situación de morosidad y endeudamiento familiar. Existe una movida opositora en el Congreso, que LLA intenta bloquear, pero la cuestión es el crecimiento de ese tema en la agenda pública. Para rechazar cualquier salida que suponga intervención estatal, el oficialismo apela a etiquetarla como “populista”. La misma fórmula es aplicada como advertencia a quienes sugieren internamente algo de flexibilización económica o, al menos, de “empatía” frente a problemas sociales.

El mensaje, en ese punto, tiene la misma lógica de la apuesta a la polarización electoral extrema. En la visión del Gobierno, el “populismo” sería adjudicable sólo o principalmente al peronismo/K, como si se tratara de una cuestión de mirada económica y no, básicamente, de posición en materia política, algo que podría encontrar puntos de convergencia del mileismo con el “enemigo”, en este caso el kirchnerismo. Resulta especialmente llamativa la descarga en continuado sobre buena parte del periodismo.

El último capítulo lo produjo el Presidente en su visita a la escuela ORT, donde habló frente a alumnos de los últimos años de la secundaria. La exposición, bajo el título “Etica como política de Estado”, derivó en frases ácidas e intolerantes. Fue, de algún modo, la coronación de dos semanas de creciente cantidad de mensajes en redes sociales -se cuentan por centenares- dedicados a descalificar periodistas. El dato ya visible es que no se trata de hechos marginales, ni siquiera de rachas, sino de una actividad sistemática de Olivos y, por supuesto, de su círculo, terreno también de las disputas internas.

Parte de esa “comunicación” apunta a tratar de instalar el siguiente concepto: no importan los “modales” o las “formas”, sino la decisión de Milei de enfrentar al periodismo, englobado como corrupto, “ensobrado”, “basura” y cantidad de términos soeces. Es una manera de presentarlo casi como una originalidad, un ejemplo casi único de Presidente decidido a dar semejante batalla. Es algo que además esconde las proporciones de poder: el jefe del Estado contra periodistas apuntados individualmente, con nombre y apellido.

Es llamativo: la intención de montar esa especie de “épica” revulsiva ocupó un lugar central entre los objetivos del kirchnerismo: discursos repetidos de Cristina Fernández de Kirchner, campañas en las calles, intentos de ley. Lo que hoy el batallón violeta alimenta en redes sociales reedita aquella convocatoria K a escupir carteles con fotos de periodistas. Lo que es común ahora en canales mileistas tiene antepasados en la TV pública de la era de CFK. El eco es significativo, además de peligroso. Por lo demás, la percepción colectiva de la realidad es un fenómeno más complejo.

Y en ese último plano se anotan algunas de los anuncios referidos, al menos como ensayo. Los resultados podrán ser vistos con el correr del tiempo. Por lo pronto, está claro -incluso en medios oficialistas- que pesa más la señal pretendida que el efecto práctico. Dicho de otra forma: el anuncio de Luis Caputo sobre el impulso a créditos hipotecarios es destacado como gesto político hacia una franja de la sociedad, antes que por su alcance, limitado. En el mejor de los casos podría motorizar unas 18 mil “soluciones habitacionales”.

El movimiento es difícil de explicar en términos ideológicos cerrados. El Gobierno intervino utilizando fondos de la ANSeS. Por supuesto, junto a cuestionamientos puntuales, corrieron chicanas por la utilización de la idea de “justicia social” que expuso el ministro. Se trata de un concepto anatematizado por Milei, que lo rechazó con calificaciones como “aberración”, “robo”, “engaño”. En rigor, de momento no parece haber sido un problema. En cambio, generó cierto malestar en Olivos la utilización del verbo “reactivar” para hablar del efecto que tendrían las últimas medidas en la economía.

Igual o más fuerte resultó la difusión del impulso del Gobierno a una negociación de los convenios colectivos -los de base más baja- que incluya un piso salarial garantizado de 1.070.000 pesos, a partir de agosto. En el bolsillo, una vez hechos los descuentos de rigor, serían unos 860.000 pesos. El panorama de las paritarias es muy amplio y la cifra, si cierran las negociaciones, alcanzaría a gremios rezagados.

Lo dicho: puede entenderse como una señal de reconocimiento, parcial, de la realidad más amplia del deterioro de ingresos. Más cuesta arriba se la haría al oficialismo argumentar la intervención directa en temas de empresarios y sindicatos. Desde las veredas gremiales, señalaron que la base salarial que sería garantizada puede ser comparada con la Canasta Básica Total, utilizada para trazar la línea de pobreza, que en julio anotó 506.381 pesos para una persona adulta. Esa canasta no incluye gastos de alquiler. Por supuesto, el tema queda para las negociaciones de cada gremio. No se trata del salario mínimo, vital y móvil, cuya discusión acaba de registrar un nuevo fracaso y cruce entre las centrales sindicales y el Gobierno.

Desde hace rato, los salarios vienen registrando datos desparejos, según la actividad y la formalidad o informalidad, pero en líneas generales no exponen recuperación. Es visible en informes del INDEC y en cifras de la Secretaría de Trabajo, que suelen ser tomadas más en cuenta por el Gobierno.

Según la secretaría referida, el salario promedio registrado, privado, cayó 0,9% en junio, después de la baja de 2,9% en mayo. El INDEC indica que en el primer semestre de este año, el sector registrado privado (14,5%) y tanto el público nacional (13,7%) como el público provincial (16,4%) perdieron frente al acumulado de la inflación en el mismo período (16,8%). Queda, para la discusión, la evolución de ingresos en la amplia franja de la informalidad.

Pero no es sólo una cuestión de estadísticas, en la que a veces se enredan funcionarios, como acaba de ocurrir con las cifras sobre niveles de empleo. El punto, para el oficialismo, es si la sobrecarga de mensajes descalificantes de Milei alcanza para imponer su juego político. Es, sin dudas, complicado: el discurso escala en dureza y al mismo tiempo, exhibe fisuras y un tan preocupante como agotador eco del pasado.

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