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Julián Kanarek, asesor del ex presidente “Pepe” Mujica: “La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok”

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La inmediatez de las redes, las pantallas y la ansiedad cotidiana está modificando la forma en que se vota. “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos”, afirma Julián Kavanek, el consultor político uruguayo nacido en Bruselas y uno de los asesores comunicacional de la presidencia del ex presidente José “Pepe” Mujica. El autor de Omitir Intro, vincula en su último libro de investigación la cultura digital con el deterioro de los tiempos de la política y con una ciudadanía cada vez menos dispuesta a esperar resultados durante un mandato completo. También advierte: “Las pantallas generan no solo la adicción del momento, sino la ansiedad de perderse algo importante. Y dormimos con el celular al lado y lo miramos. Y eso tiene trastornos en el sueño, en el descanso, en la capacidad de reflexión”.

En “Omitir Intro, pantallas, dopamina y aceleración democrática” el autor, que lleva décadas trabajando para presidentes, partidos y gobiernos en América Latina, Centro América y África, sostiene: “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos.” Para llegar a esa conclusión estudió trabajos científicos de neurociencia, se apoyó en Jonathan Haidt, el psicólogo social estadounidense profesor de Liderazgo Ético en la Universidad de Nueva York y su investigación sobre la generación ansiosa, y en Nicholas Carr sobre la superficialidad con la que procesamos información y en Anna Lembke sobre la dopamina y las adicciones. “Lo que hice fue completar ese cuadro con la pieza que faltaba: qué le está haciendo todo esto a la política” explica el creador de la película de José “Pepe” Mujica, el ex presidente de Uruguay que dirigió Emir Kusturica.

También sostiene que este cambio ya tiene expresiones concretas: “En los últimos diez años, Perú tuvo diez mandatarios y, de las últimas 23 elecciones en América Latina, 18 fueron ganadas por oposiciones”. Y agrega: “En Estados Unidos por primera vez en cien años un oficialismo no logró reelegirse dos períodos consecutivos: Donald Trump (republicano), Joe Biden (domócrata) y Donald Trump.

De visita en la Argentina, el consultor político sostiene que la reducción de las “lunas de miel” de los gobiernos resume esa transformación. Donde antes se hablaba de 100 días de tolerancia, “ahora ese margen puede durar 30, 15 o incluso tres, en una lógica atravesada por el mismo consumo veloz que lleva a descartar un contenido en segundos”.

—¿Estamos todo el tiempo omitiendo la intro?

—Estamos todo el tiempo omitiendo la intro. La intro de las películas, la intro de las series. Estamos cambiando de pantallas, estamos scrolleando. En algún momento el libro se iba a llamar “Scrollear la democracia”, pero “Omitir Intro” lo condensaba de mejor manera. Estamos todo el tiempo omitiendo algo para que venga lo siguiente, y eso para mí es un signo de época.

—¿Y qué omitimos de la política?

—La reflexión, el tiempo para pensar en profundidad. Omitimos que no hay soluciones complejas en tiempos mágicos. Las formas en las que se producen contenidos audiovisuales no pueden forjar las expectativas en las que queremos que se cambien los países. La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok. Tenemos que entender que hay un tiempo para la reflexión, un tiempo para la elaboración de políticas públicas y un tiempo para la ejecución. Y todo eso lleva a cambios que son profundos. No los va a hacer en tres segundos. La inteligencia artificial omite, incluso implícitamente, lo que nosotros hoy explícitamente queremos omitir. Omite los momentos de pensamiento. La inteligencia artificial trajo una promesa, que es la tercerización de nuestra capacidad hasta de pensar, de buscar respuestas, a interrogantes de la vida real, como Google pero de modo más profundo y funcional. Y no estamos scrolleando. Solo estamos preguntando y ya nos están respondiendo de manera mágica, sin fricción y en milésimas de segundo.

—¿La inmediatez en la cual vivimos cambia la forma en que votamos?

—Sí, creo que es lo que atraviesa el libro. Es una búsqueda de encontrar cómo las lógicas sociales que vamos generando en nuestro transcurso a través de las redes, las pantallas, las ansiedades, tienen un correlato en nuestra forma de hacer política. Y nuestra forma de hacer política es la forma en la que exigimos a los gobiernos, la forma en la que toleramos el tiempo que están en el ejercicio del poder y la forma en la que votamos. Así como somos muy ansiosos para ver un contenido en las redes sociales, que solo puedo tolerarlo tres segundos, somos ansiosos en la forma en la que elegimos a un gobierno y lo toleramos en el poder.

—¿Y eso es exclusivamente por la cultura de los tres segundos de Tik Tok?

—No podemos decir que la política sola no tiene que ver en algo que va generando cada vez más ansiedad. Pero la cultura de la dopamina, que se ve acelerada con el uso de las pantallas, tiene muchísimo que ver con cómo interactuamos con muchos aspectos de nuestras vidas. Y sin duda la política también. Si no toleramos un contenido tres segundos, si no estamos dispuestos a llevar adelante una conversación de largo plazo, si no podemos ver la introducción de una serie, ¿por qué habríamos de tolerar a un gobierno durante cuatro años? Eso es lo que le pasa a Perú: en los últimos diez años tuvo diez mandatarios.

La lógica de las plataformas acelera la impaciencia política

El título del libro remite al botón de Netflix que permite saltear la introducción de una serie. Julián Kanarek, como en todo su libro, lo explica con datos: “En el año 2017 y luego de estudiar el comportamiento de miles de usuarios que intentaban adelantar la visualización para saltearse la introducción a sus series en cada uno de los capítulos, Netflix introdujo el botón ‘omitir intro’. Este botón, que se presiona más de 136 millones de veces por día, ha ahorrado a los usuarios más de 195 años de tiempo de visualizaciones por día según los datos oficiales de 2023 de Netflix”.

Para el autor, ese gesto cotidiano revela un fenómeno más amplio: cientos de millones de personas usan a diario dispositivos diseñados para aumentar la velocidad de sus ansiedades como consumidores audiovisuales.

Esa exposición, dice, ocurre en un entorno saturado por más de siete mil estímulos comunicacionales diarios. El efecto es doble: por un lado, una “censura por exceso”, en la que las personas terminan eligiendo de modo poco consciente a qué se exponen; por otro, “una preferencia por diseños pensados para ahorrar tiempo”.

Trasladado a la política, ese ecosistema altera la relación entre ciudadanía y poder. Si una persona no tolera tres segundos de un contenido, no sostiene una conversación larga o no mira la introducción de una serie, la pregunta que organiza el libro es por qué habría de tolerar a un gobierno durante cuatro años.

El momento del voto, afirma Kanarek, es el punto en el que confluyen todos los dispositivos destinados a influir sobre la mente al tomar decisiones. En campaña, agrega, la política dispone de más recursos y utiliza aprendizajes de la neurociencia y de la exposición mediática para intervenir sobre votantes que ya llegan cargados de ansiedad y de expectativas desmesuradas.

—¿Cómo influyen las plataformas en el momento específico del voto?

—El voto es el momento cúlmine en el que todos los dispositivos diseñados para influir en la mente de las personas a la hora de tomar una decisión se ponen en juego. La política tiene más plata para erogar durante las campañas. Entonces ahí se utilizan todos los aprendizajes que la neurociencia y la exposición a los medios nos vienen dando. Y como somos seres más ansiosos, lo que queremos es satisfacer una necesidad que no sabemos muy bien qué es. No sabemos si es este gobierno o el próximo o el que viene después. Sabemos que no es lo que está ahí, porque como no es perfecto o como no cumple con las expectativas que forjó durante la campaña, porque también sucede una suerte de inflación de promesas, hace que con tal de llegar al poder los políticos digan cosas que después no pueden cumplir. Si me prometiste que podías cambiar absolutamente todo, a los diez días de no ver ese cambio mágico, ya no te apruebo más. De las últimas veintitrés elecciones en Latinoamérica, dieciocho las ganaron las oposiciones. Y esto no es solo en América Latina: por primera vez en cien años, en Estados Unidos un oficialismo no se reeligió por tres períodos consecutivos.

—Es en ese punto que en su libro menciona el ciclo Trump-Biden-Trump.

—Trump va a haber gobernado ocho años, pero no consecutivos. Es un sistema de los Estados Unidos está diseñado para la reelección. Biden no pudo estar ocho años y no pudo terminar su segunda campaña por consecuencias conductuales parecidas a estas. Si no podés demostrar que estás adaptado a estos tiempos comunicacionales, te cambiamos incluso durante la campaña. Empezaste la campaña presidencial siendo presidente y candidato. Terminaste siendo expresidente y habiendo perdido las elecciones.

—¿Cuánto influyeron las redes en los triunfos de líderes como Nayib Bukele en El Salvador o Javier Milei en Argentina?

Las redes premian por diseño las publicaciones que generan más fricción, porque las que generan más fricción generan más discusión. Y cuanto más discusión generan, más posibilidades de que se vean esas publicaciones para los otros usuarios de manera orgánica. Eso tiende a premiar una forma discursiva que es la de la disrupción constante y la de ir subiendo el tono pase lo que pase. Estos personajes hacen que el resto de la política no encuentre las maneras de no concentrar discursivamente alrededor del provocador inicial. Alguien provoca, concentra la atención de todos, y todos están todo el tiempo hablando de lo que impuso en la agenda quien provocó al inicio. Nadie puede insertar un tema alternativo que sea ningunearme.

—Y muchas veces esos temas están basados en algo falso.

—Muchas veces, porque con tal de llegar a la disrupción del momento, hay algún tipo de información que no es necesariamente real. Y los políticos se van acostumbrando a que decir algo que falsea la realidad no necesariamente está mal. ¿Por qué? Porque también estamos expuestos a pseudo-acontecimientos comunicacionales diarios que se tapan con el próximo. La profundidad y la verdad de ese hecho tienden a ser algo que se puede evitar o falsear y que no es tan grave, porque al otro día vamos a estar hablando de otra cosa.

—En el libro cita a la académica Sarah Waters, quien sostiene que plataformas como Facebook y X son agentes activos de desinformación cuya fuerza destructiva supera sus aportes a la democracia. ¿Comparte esa visión?

—No hay que ser tecnofóbico. Creo que hay que adoptar la tecnología para poder acercarse más a la gente cada vez que uno no puede hacer territorio. Pero está comprobado por investigaciones judiciales alrededor del mundo que el aporte a la democracia de los diseños algorítmicos de las redes ha sido bastante más negativo que positivo. Concentran la información alrededor de nodos que pueden desinformar, no se hacen cargo y no hay regulaciones que les digan que tienen que levantar algo porque es mentira. Quien tiene ahora algo de regulación hacia ese lugar es la Unión Europea. Las redes llegaron a bajarles las cuentas a Donald Trump cuando dijo que le habían robado las elecciones mientras era presidente. Es una paradoja enorme: la persona con más poder en el mundo denuncia que le robaron unas elecciones sin pruebas, y las redes le cierran las cuentas porque estaba mintiendo. Pero esos mismos dueños de las tecnológicas estaban parados detrás de Trump cuando asumió en su segundo mandato y eliminaron todos los filtros de desinformación que los habían llevado a bajarle las cuentas.

“Lo digital es lo político”

—Usted sostiene en su profunda investigación que “en el siglo XXI lo digital es lo político”. ¿Qué quiere decir con eso?

—La política hoy atraviesa todas sus discusiones en el universo digital. Los políticos han encontrado que pueden ser emisores no mediados a través de sus cuentas. Un presidente hace cuarenta años no podía llegar a la población si no era a través de medios tradicionales que llevaran su mensaje narrado por periodistas. Hoy hay campañas activas para que no se apruebe la labor periodística, porque lo digital logró que todos puedan ser emisores y que haya una apariencia de información en un montón de plataformas. Regular lo digital también es tener una postura sobre cómo queremos que se den las discusiones democráticas y cómo administramos la información que fluye por las venas de la sociedad.

—El presidente Javier Milei llegó a decir que la sociedad no odia lo suficiente al periodismo. ¿Qué dice eso de este momento?

Ahí es donde lo digital es político, porque lo digital le permite a él decir eso sin estar mediado por el periodismo. Hace cuarenta años necesitaba al periodismo para que ese mensaje llegara a la sociedad. Hoy utiliza el universo digital y las plataformas para promover el odio explícitamente. Imaginémonos si ese odio fuera ante un segmento de la población que no se llamara periodismo. Los discursos de odio también están fagocitados por las redes.

—¿Por qué los outsiders tienen tanta ventaja en este ecosistema?

—La política en América Latina y en el mundo está tendiendo a tener discusiones que no tienen que ver con el día a día de las personas. Los outsiders tienen la ventaja de venir de afuera de la política, y eso les permite presentarse como más cercanos a las personas: encontrar una forma de vinculación temática, emocional, pero también factual. La vinculación emocional es con la indignación, con la rabia, con el enojo por tantos años de promesas incumplidas. Esa indignación hace que ya probamos con A, con B, con C, ahora vamos con D. Y el D me hace correr las barreras de lo políticamente aceptable para ir hacia el E.

—¿Siempre se va hacia algo más radical cuando hay frustración?

—No necesariamente se está yendo siempre hacia el radicalismo, sino hacia algo distinto. En Brasil tenemos un ejemplo: se llegó a Bolsonaro y se vuelve a Lula. Es volver a un presidente que ya fue dos veces presidente. Pensemos en Chile, donde ningún oficialismo repite desde que Lagos le entregó su primera presidencia a Bachelet. Después Bachelet a Piñera, Piñera a Bachelet, Bachelet a Piñera, Piñera a Boric y Boric a Kast. Es izquierda, derecha, izquierda, derecha. Y las últimas dos versiones son versiones que se desgranan de la izquierda y la derecha más tradicional de Chile. Lo que hay es una ausencia de continuismo. Si no me das lo que yo creo que tendrías que haber dado, estoy dispuesto a cambiarte, sea quien sea quien viene después.

—Cuando se llega al poder con ese manual de la oposición, ¿qué pasa?

—El manual de comunicación se vuelve obsoleto si no tienen un enemigo útil. Entonces la utilización del enemigo para moldear el discurso se vuelve necesaria. Todo el tiempo lo que están haciendo es enfrentarse a alguien: puede ser un sector de la sociedad, quienes estaban antes en el gobierno, la historia de los gobiernos anteriores encapsulados en términos como “casta”, “medios”, “políticos tradicionales”. Como la administración del poder tiende a ser ineficiente en términos de lo que prometiste, es más fácil rivalizar y polarizar diciendo que los que tienen la culpa, incluso de que vos no puedas cumplir tus promesas, siguen siendo los que venías señalando históricamente como ineficientes.

“La política ha renunciado a la coherencia”

—Usted fue asesor del presidente Pepe Mujica, un político que ni siquiera tenía redes sociales ¿Cómo hizo para trabajar con el? ¿Cuál fue tu desafío?

—Mujica tenía una capacidad de disrupción que es lo que las redes premian hoy. Disrumpía por ser distinto a la norma actual. Y la norma actual es que no tenemos tiempo para escuchar discursos profundos y más largos. Él rompía con eso, pero no por una cuestión de comunicación, sino por una convicción que va en contra de la época, porque decía cosas que además podía sostener con la coherencia. La política ha renunciado tanto a la coherencia que esa cuestión de “yo no necesito mucho para vivir”, y que la gente viera que él realmente vivía como decía que vivía, le daba una posibilidad de que cada vez que abordaba alguna temática fuera auténtico y resultara sincero para la ciudadanía. Un presidente de un país pequeño, sin redes, que dice cosas que las redes están dispuestas a escuchar porque no van en correlación con lo que circula por ahí. Quizá lo que Mujica hacía mejor era estimular todo el tiempo a los jóvenes a que pensaran en una mirada crítica de lo que tenían alrededor.

—Si mal no recuerdo Mujica hablaba del tiempo ganado para la familia.

—La película tiene es un poco de eso, es decir, bueno, una historia de vida que te hace ser un interlocutor que quiso ir por lo más extremo y después cambió las formas para llegar al mismo fin. Y ese mismo fin te permite a vos decir las cosas y estimularte a que dejes un poco la inmediatez o las políticas del consumo, porque hablaba mucho del tiempo. El tiempo que utilizamos para producir bienes, se lo quitamos a nuestra familia, eso es lo que decía Pepe Mujica.

—En el libro usted habla de inteligencia artificial y sostiene algo que es terrible, que la IA terciariza nuestras capacidades de pensar.

—Claro, cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos. La utilización de la inteligencia artificial la vamos adoptando en tiempos prolongados. ¿Por qué? Porque piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Hay varios experimentos sociales que se han hecho con poblaciones testigos de dos partes, una haciendo una investigación de estudio con altos usuarios de inteligencia artificial y otra sin altos usuarios de inteligencia artificial, y los niveles de comprensión y retención de la información a largo plazo son muchísimo más bajos en quienes utilizan la inteligencia artificial de manera masiva a quienes no la utilizan. Por eso, por ejemplo, hay países como Suecia o China que están fomentando militantemente la vuelta a la lectura en papel.

—Hablando de China, Tik Tok es una plataforma china ¿Esa plataforma es un peligro para la democracia?

—Tik Tok tiene el algoritmo más refinado de todos los que existen en las redes sociales, porque en muy pocos segundos se da cuenta de lo que a vos te gusta sin que tengas que dejar rastro, sin un like, sin absolutamente nada. Pero TikTok como tal no funciona en ChinaComo la conocemos nosotros, en China no funciona. Es un producto de exportación. El problema ahí es más geopolítico que de daño a la democracia: estos datos que las tecnológicas buscan todo el tiempo, no quiero que estén en manos de China. Ahora, no les importó tanto en algunos momentos el daño que estaba haciendo en la psicología y en la mente de los jóvenes redes como Facebook, Snapchat e Instagram. Se dispararon los números de autolesiones, de depresión, de trastornos de la ansiedad. Todo eso luego de 2010, en lo que Jonathan Haidt —psicólogo conductual— identifica como la creación de la “generación ansiosa”: la generación que pasó de tener infancias basadas en el juego a infancias basadas en el teléfono. Esos jóvenes que en 2010 eran niños, hoy son votantes.

La inteligencia artificial y la exigencia de respuestas instantáneas

—En “Omitir Intro” usted, como ya hablamos, aborda en profundidad el tema de la inteligencia artificial.

—Hoy solo el 11% de la población mundial utiliza la inteligencia artificial, pero se va a masificar. Si nosotros ya estamos descontentos con la política porque creemos que tiene soluciones tardías a problemas reales, ¿cómo vamos a evaluar los tiempos y las soluciones de la política si nos acostumbramos a pedirle a una inteligencia artificial que nos dé una respuesta a preguntas complejas en milésimas de segundo y esas respuestas tienen la sensación de ser perfectas? Si estamos todo el día interactuando con un chatbot que no discute con nosotros, que tiende a darnos las respuestas que nos gustan, que es privado y además pseudoperfecto e instantáneo, ¿cómo después vamos a salir al mundo a tolerar que el gobierno de mi localidad no limpie la basura en la primera hora en la que eso está sucio? La inteligencia artificial terciariza nuestras capacidades de pensar. Cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos en tanto la utilizamos de manera prolongada. Piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Por eso hay países como Suecia que invirtieron 120 millones de dólares en sacar pantallas de las aulas y volver al libro en formato papel, o China que instaló más de tres mil bibliotecas en distintos lugares del país, sobre todo en zonas rurales. China es el país que más invierte en inteligencia artificial del mundo, pero sabe que necesita que su gente vuelva a leer en papel.

La entrevista de más de una hora concluye con una idea que da sentido al título del libro: hoy se está “omitiendo la intro” de la política. Lo que se omite, dice el especialista, es la reflexión, el tiempo de elaboración de políticas públicas y la comprensión de que los cambios profundos no ocurren en tres segundos, ni en un reel, ni en una respuesta automática producida sin fricción y en milésimas de segundo.

—¿Y qué pasa cuando ese cerebro sobreestimulado por los tres segundos llega a la urna?

—Nos vinculamos con la política de una manera emocional, siempre fue así. Lo que cambió es qué predomina la emoción. Y no es la esperanza ni la empatía. La emoción más preponderante en las campañas hoy es el odio, el irrespeto, el desafío al poder. Votamos mucho más en contraposición a algo que a favor de otra cosa. Sé lo que no quiero. Hay toda una parte de las campañas que sucede por abajo, en TikTok,en Instagram, en comunidades que se comportan de manera tribal y no dialogan entre sí. Así aparecen presidentes que nadie vio venir”.

—Una conexión directa con el algoritmo, como surge de su investigación “Omitir Intro”.

—Está comprobado que los contenidos negativos concentran mucho más interacción que los positivos. Cuando criticás algo tenés muchas más posibilidades de atraer atención que cuando proponés y por eso los oficialismos están en un problema.

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Tras retomar el diálogo, desde el PRO defendieron el vínculo con el Gobierno, pero pidieron “dosificar” el ajuste

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El reencuentro entre Mauricio Macri y Karina Milei volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de un acuerdo político entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) de cara a las elecciones de 2027. La legisladora porteña Laura Alonso, referente del espacio macrista, respaldó ese camino y afirmó que el PRO “acompaña el cambio que está llevando adelante la Argentina”, aunque marcó diferencias conceptuales concretas con el gobierno de Javier Milei.

En declaraciones al programa A confesión de parte, conducido por Romina Manguel en Radio Splendid, Alonso fue enfática en que el diálogo entre ambas fuerzas no implica una fusión ni una subordinación del PRO al espacio libertario. “Nosotros estamos trabajando todo este año para fortalecer nuestro partido”, dijo, y recordó que Macri inició en marzo una serie de giras bajo el nombre “El próximo paso”, con el objetivo de proyectar al PRO como fuerza autónoma con agenda propia.

La legisladora trazó una distinción que considera central entre las dos fuerzas: mientras Milei responde a la escuela austríaca de economía con una visión marcadamente antiestatal, el PRO se define como un partido de gestión, planificación e instituciones. “Ninguna sociedad funciona sin Estado, porque básicamente el Estado es la construcción colectiva”, sostuvo Alonso, y añadió que el partido amarillo cree en el rol del Estado en educación, salud e infraestructura, a diferencia del libertarismo, que lo considera prescindible en esas áreas.

En esa línea, comparó los perfiles de ambos líderes: Milei como economista de formación teórica e ideológica, y Macri como ingeniero con “una mirada de la construcción, de la planificación, del cemento, de las bases”. Esa diferencia de origen, sostuvo, define modos distintos de entender la transformación del Estado: el PRO apunta a reformarlo y hacerlo eficiente; el libertarismo, a reducirlo.

El punto de encuentro entre ambas fuerzas, según Alonso, es el rechazo al populismo y el sostenimiento del equilibrio fiscal. “El cambio es salir del populismo. El cambio es decir que vamos a respetar el equilibrio fiscal como respetamos a la Constitución Nacional”, afirmó. Desde esa base compartida, el PRO se posiciona como aliado del gobierno nacional, pero con capacidad de levantar, en sus palabras, “una tarjeta amarilla” cuando considera que algo no funciona bien.

Esa tensión entre apoyo y diferenciación quedó expuesta en el debate sobre el costo social del ajuste. Alonso reconoció que millones de familias se endeudaron para pagar comida y medicamentos, y que el impacto cotidiano del programa económico es real. Frente a las declaraciones de Milei, quien calificó el endeudamiento de los particulares como “un problema entre privados”, la legisladora optó por otro enfoque: “Hay dosis de la medicación”, señaló, al reclamar que el gobierno modere el ritmo del ajuste sin abandonar el rumbo. Como ejemplo de política concreta, mencionó una ley aprobada en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires que habilita al Banco Ciudad a refinanciar deudas con tarjetas de crédito para familias en dificultades.

La dirigente también salió al cruce de quienes cuestionan la viabilidad del PRO como segunda marca frente a LLA. “¿Para qué voy a comprar PRO si tengo a La Libertad Avanza, que está en el gobierno?”, planteó como pregunta de la ciudadanía, para responderla con la gestión de la Ciudad como argumento: La ciudad, con equilibrio fiscal, no dejó de prestar ningún servicio ni dejó de hacer ninguna obra.

Respecto al escenario opositor, Alonso fue taxativa. La reunión que juntó a Máximo KirchnerAxel Kicillof y Sergio Massa la llamó “el tren fantasma” y los señaló como exponentes del populismo inflacionario y la corrupción. Recordó el desempeño de Kicillof como ministro de Economía de Cristina Kirchner y el de Massa al frente del Palacio de Hacienda, cuando la inflación mensual rozó el 40%. Ese escenario, dijo, refuerza la necesidad de consolidar “el polo no populista antikircherista”.

Sobre el federalismo y la gestión bonaerense, Alonso reclamó avanzar en la autonomía de los municipios de la provincia de Buenos Aires y criticó la concentración de decisiones en La Plata. “La Plata como nudo político no sirve para nada”, afirmó, y elogió a intendentes como Soledad Martínez en Vicente López y Ramón Lanús en San Isidro, quienes, según dijo, se hacen cargo de funciones que el gobierno provincial abandona. Cerró con un llamado a una reforma impositiva coordinada entre los tres niveles del Estado, para evitar que la baja de cargas en un nivel sea compensada por suba en otro: “Cuando baja esto, nadie se tiene que hacer el vivo en alguna provincia de por ahí que lo sube”, advirtió.

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“EE.UU tiene una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado”, sostuvo Peter Lamelas al referirse a Malvinas

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El embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, afirmó que no hubo modificación en la postura de Washington respecto a las islas Malvinas y aseguró que la Casa Blanca continúa siendo neutral. Además, se comprometió a impulsar el regreso de la Argentina al programa de exención de visas, un trámite que, según dijo, no estará resuelto en tres, seis ni 12 meses porque exige cumplir alrededor de 15 criterios técnicos y de seguridad.

En una entrevista con TN, el diplomático cerró la puerta, al menos por ahora, a una redefinición del vínculo bilateral en torno al reclamo argentino por las islas. “Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado”, dijo cuando fue consultado por versiones sobre un supuesto giro de la administración de Donald Trump.

Respecto del visado que necesitan los ciudadanos argentinos para ingresar a Estados Unidos, Lamelas ubicó un cambio en ese sentido entre sus prioridades personales y políticas. Afirmó que trabaja con el canciller Pablo Quirno y con el embajador argentino en Washington, Alex Oxenford, para que el país vuelva al Visa Waiver Program antes del fin de su misión diplomática, que en principio sería en 2028, aunque aclaró que el proceso depende de que la Argentina adapte sus sistemas de intercambio de datos sobre personas consideradas terroristas o sospechosas.

Lamelas habló además de cooperación militar, narcotráfico, inversiones y tecnología, y dejó una señal política sobre la disputa con China en sectores sensibles. Planteó que Washington no busca “amenazar a nadie”, pero defendió la idea de “redes de confianza” frente al despliegue de Huawei y sostuvo que la protección de datos es una condición para atraer capitales a la Argentina.

Washington ratificó que no cambiará su postura sobre Malvinas

La definición más sensible para la política exterior argentina fue la que dedicó al Atlántico Sur. Ante la consulta sobre si la administración de Donald Trump podría revisar su postura histórica, Lamelas respondió: “Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado”.

Luego, al ser consultado por versiones atribuidas a un supuesto memo del Pentágono y a gestiones de dirigentes republicanos, insistió con la misma línea. “Yo no sé eso específicamente, pero sí sé que había un correo electrónico, solamente un email. Hasta ahora, la posición sobre las islas no ha cambiado. Tenemos una posición de neutralidad”, remarcó.

La otra derivación de ese mismo frente fue su respuesta sobre la base naval integral proyectada en Ushuaia. “Nosotros no estamos hablando de esa base en este momento, estamos hablando de otros temas militares en los que estamos cooperando”, dijo.

A partir de allí enumeró la agenda castrense bilateral que sí está en marcha. Recordó la visita del portaaviones USS Nimitz, dijo que Estados Unidos ayudó a conseguir los F-16, los Orion P-3 para control marítimo y los Strykers para equipamiento utilizable en desastres naturales, y anticipó que habrá más ejercicios militares el próximo año. También añadió que la Argentina quiere helicópteros Black Hawk y que Washington verá “en lo que podamos ayudar”.

El embajador prometió trabajar para que la Argentina vuelva al programa de exención de visas

Otro eje de la entrevista fue el eventual ingreso argentino al programa que permite viajar a Estados Unidos sin visa. Lamelas lo presentó como una meta personal. “La visa waiver es algo que yo tengo muy cerca, muy en mi corazón. Quiero ayudar al pueblo argentino a lograr eso”, afirmó.

El embajador recordó que la Argentina ya tuvo ese beneficio y remarcó que Chile lo conserva. Después detalló la principal dificultad actual: “Hay algunos criterios que tienen que lograr para poder entrar al programa”.

Cuando le preguntaron cuán lejos está ese objetivo, bajó la expectativa sobre los tiempos y al mismo tiempo formuló una promesa. “Yo estoy trabajando con Pablo Quirno y Alex Oxenford para lograr alcanzar esos criterios”, dijo, y precisó que uno de los requisitos pasa por contar con sistemas capaces de transmitir “inmediatamente” a Estados Unidos la información sobre personas identificadas como terroristas o sospechosas.

“Hay como 15 criterios que se tienen que lograr y nosotros estamos trabajando para que el gobierno argentino los alcance antes de que yo me vaya como embajador. Es una promesa que voy a hacer hoy: voy a hacer todo lo posible para lograrlo. No será en 3 o 6 meses, porque demora”, sostuvo. Ante la mención de 2028 como horizonte posible, respondió: “Eso intentaremos”.

La cooperación en seguridad seguirá dentro de las leyes argentinas

Consultado por una eventual participación de militares estadounidenses en territorio argentino, Lamelas evitó validar ese escenario y remitió la discusión al marco legal local. “Ustedes tienen leyes aquí en Argentina y hay que respetarlas. Estamos trabajando con el Gobierno y vamos a seguir haciéndolo”, respondió.

Luego definió cuál es, a su juicio, el campo concreto de esa asistencia. “Se puede ayudar con datos, con inteligencia y tenemos que utilizar la ley para arrestar a los narcotraficantes”, agregó.

En ese mismo tramo, el diplomático vinculó la agenda bilateral con la realización en la Argentina de la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas, organizada junto con la DEA. Dijo que asistirán casi 1.000 personas, entre agentes del FBI, la DEA y funcionarios del Ministerio de Seguridad, y puso ese encuentro como muestra del alineamiento entre ambos países en materia de seguridad.

También mencionó resultados que atribuyó al trabajo argentino de este año: el arresto de 350 narcotraficantes, el secuestro de 10 toneladas de cocaína y 65 toneladas de precursores. Sumó que Estados Unidos está “orgulloso” de que la Argentina haya logrado bajar los homicidios en Rosario y afirmó que él mismo ayudó para que se redujera el nivel de alerta sobre la ciudad.

El cruce por Huawei y China

Respecto de la situación generada por la cooperativa eléctrica CALF de Neuquén, que aseguró haber recibido presiones por un contrato con Huawei. Lamelas confirmó el encuentro con sus directivos, aunque evitó responder de modo directo sobre una eventual cancelación de visas a los directivos de la firma.

“Esta semana la cooperativa de electricidad CALF me visitó aquí en la embajada. Fue una visita muy cordial, diplomática y productiva. A veces es mejor cara a cara con la gente. Fue una buena visita y vamos a ver qué pasa”, dijo.

Después fijó una posición general cuando se lo consultó acerca de si se les retirarían las visas a los miembros de la cooperativa. “El presidente Trump y el secretario (de Estado, Marco) Rubio siempre dicen esto: ‘una visa es un privilegio, no un derecho’. Cada uno cuida su casa. Nosotros estamos cuidando la casa de los Estados Unidos. Pero yo quiero ir para adelante, no vamos a amenazar a nadie, vamos a hablar de lo que podemos hacer juntos”, sostuvo.

Respecto de las empresas chinas, defendió la competencia abierta. “Nosotros nada más queremos un mercado libre para la competencia y las compañías estadounidenses”, señaló primero.

Luego explicitó por qué, a su entender, el proveedor de telecomunicaciones chino representa un problema. “Lo importante de la diferencia entre el equipo chino de Huawei con los otros equipos como Nokia, Ericsson o Cisco es que estos últimos tienen redes de confianza, redes seguras. En cambio, el equipo de Huawei y el gobierno chino pueden ver todos los datos. No es solo el gobierno, es el Partido Comunista Chino”, afirmó.

Lamelas ligó esa crítica con la captación de inversiones. Sostuvo que quiere que las empresas que lleguen al país tengan la seguridad de que sus datos estarán protegidos y mencionó el caso de Chevron, que, según dijo, puede invertir millones de dólares. “Hay empresas como Chevron que vienen para invertir millones de dólares y es más fácil que vengan si se les puede ofrecer redes de confianza. Lo que nosotros queremos es que haya más inversión”, declaró.

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Cómo se está preparando la campaña en La Libertad Avanza, tras los principios de acuerdo con el PRO

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A meses para el inicio de la campaña formal por la reelección del presidente Javier Milei, el Gobierno hace un fino equilibrio entre intentar fortalecer la marca de La Libertad Avanza en todo el país para mantener la identidad propia y aceptar los acuerdos con otros espacios, con el PRO a la cabeza, para tratar de asegurarse una victoria en el 2027 frente a un escenario que todavía aparece como incierto.

Aunque celebran el afianzamiento de Axel Kicillof como principal líder de la oposición, en la Casa Rosada ven con preocupación la aparición de outsiders y de dirigentes que van desde el centro a la derecha y que podrían quitarle votos al actual mandatario nacional.

Es por eso que en el oficialismo comenzaron a tener puentes con los principales aliados con los que hasta el momento solamente tenían un arreglo de apoyo mutuo, ya sea en el Congreso u, ocasionalmente, en las urnas.

Desde hace tan solo unos días, varios referentes libertarios comenzaron a reconocer la posibilidad de aceptar compartir un frente con otras fuerzas políticas e incluso dar lugar a coaliciones de gobierno en algunos lugares.

Detrás de esta tarea está la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en su rol de máxima autoridad partidaria de LLA, y para eso habilitó las conversaciones con los emisarios del PRO, pero también de la Unión Cívica Radical (UCR).

En la provincia de Buenos Aires es donde están más avanzadas las conversaciones con esos dos espacios, facilitadas por el vínculo que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, tiene con los armadores locales.

“El Colo”, que hoy aparece como el único con chances de competir por la gobernación bonaerense por La Libertad Avanza, nunca se distanció del todo del macrismo, y es uno de los designados para llevar adelante las negociaciones con esa fuerza, en el marco de la mesa conjunta a la que convocó Karina Milei.

Cuando salió de la primera reunión de ese grupo de trabajo, el ministro coordinador lo llamó al diputado provincial del PRO Agustín Forchieri, con quien tiene una relación de larga data, para contarle los avances en el acuerdo.

En esa charla, Santilli le contó que el acercamiento en lo que respecta a Buenos Aires ya estaba habilitado, por lo que le pidió que empezara a articular con los libertarios la estrategia de campaña de cara al año que viene.

Asimismo, el jefe de Gabinete tiene buena relación con el senador radical Maximiliano Abad, con quien ya tomaron contacto algunos enviados del oficialismo nacional para sumarlo al armado en PBA.

“Yo, en su momento, trabajé para la candidatura de Santilli como gobernador y preparé varios de los proyectos para proponer esa vez, que todavía los tengo y que los voy a volver a presentar. Es la persona ideal”, manifestó a este medio un ex PRO que se pasó a las filas violetas.

En la provincia, sin embargo, Karina Milei sigue intentando terminar con la interna propia, que protagonizan los dirigentes leales a Sebastián Pareja y los que responden a Agustín Romo, de “Las Fuerzas del Cielo”, la agrupación que encabeza el asesor presidencial, Santiago Caputo.

Un ejemplo de esto se vivió el jueves pasado, en la inauguración de un local partidario que servirá como base para la organización del espacio a nivel bonaerense, a pesar de que el inmueble se encuentra en el barrio porteño de Barracas, sitio que se eligió porque es el punto intermedio entre todas las localidades de la provincia.

A ese evento no fue Santilli, pero sí asistieron Romo y algunas de las personas cercanas a su sector, como su actual compañero de banca, Nahuel Sotelo, aunque no se los vio en las fotos institucionales que se difundieron posteriormente.

“Después de un discurso, Karina tuvo una reunión con todos en la que les remarcó la importancia de dejar de lado las diferencias y empezar a estar todos juntos”, reveló alguien que participó del acto.

Aunque todavía no se concretó, ya está decidido que Romo va a dejar de ser el jefe del bloque violeta en la Cámara baja bonaerense y ese cargo lo pasará a ocupar Juan “Juanes” Osaba, a quien sí se lo vio acompañando a la secretaria general.

“En los papeles, ya está funcionando así. De hecho, hoy ‘Juanes’ vino en ese rol. Falta que se formalice en el recinto, pero para eso tiene que haber sesión, que no está habiendo porque el peronismo está todo peleado”, explicó una fuente al tanto de la situación.

Por su parte, Pareja aprovechó la ocasión para salir a hablar ante un reducido grupo de militantes que fue hasta la sede partidaria, a los que les agradeció por el apoyo. Fue el único orador de la jornada.

En las calles solamente había personas con remeras y banderas con insignias en respaldo a Pareja y sus dirigentes, pero no hubo presencia de “Las Fuerzas del Cielo”: “Curiosamente, a la misma hora hubo una reunión de la Fundación Faro (que es cercana a Caputo)”, insinuó un karinista.

En la ciudad de Buenos Aires, en tanto, la situación continúa siendo más compleja y la armadora libertaria en territorio porteño, Pilar Ramírez, sigue trabajando con la premisa de disputarle el poder al PRO, incluso aunque esté la posibilidad de terminar llegando a un acuerdo con ellos.

“La idea es ir juntos con el PRO y el radicalismo en la provincia, donde el candidato va a ser ‘El Colo’, y replicar la alianza en la ciudad, quizás con Jorge Macri. Ojalá que no esto último, a mí no me gusta nada”, se sinceró otra figura importante dentro del entorno de la secretaria general de la Presidencia.

Tal como anticipó Infobae, este martes, primer día hábil de la semana, la legisladora encabezará una recorrida de campaña en una heladería junto al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.

El miércoles, en tanto, estará al lado de Karina Milei durante una visita a una fábrica en el sur de la ciudad y también se esperan apariciones públicas de Santilli y de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.

La hermana del Presidente ya se mostró con ellos cuando viajaron a Chaco para liderar una cumbre regional de prevención y coordinar las acciones frente al fenómeno climático El Niño, que afectó la zona.

El martes, el jefe de Gabinete volverá a encontrarse con mandatarios del norte argentino, esta vez acompañado por el secretario de Energía y para continuar evaluando el proyecto de zonas cálidas, que el oficialismo quiere aprobar en el Congreso próximamente.

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