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Karina Milei pasa al ataque pese a la incomodidad del Gabinete con la “figura radiactiva” de Adorni

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Karina Milei está dispuesta a ir por todo. A sostener las presiones pese al desgaste. Y, si la presionan demasiado, incluso a redoblar la apuesta. Cada vez que algún valiente se anima a preguntarle por Manuel Adorni ese valiente se da cuenta que le cambia el semblante y que el clima se pone espeso. Cada vez que desde un medio de comunicación sugieren que podría haber un cambio en el Gabinete se fuerza una actividad de gestión para mostrar que las balas no entran. Cada vez que trasciende alguna nueva desprolijidad de su protegido más se convence de su permanencia. “El Jefe”, juran cerca suyo, no sabe ni quiere aprender a frenar en las curvas. Y menos en este caso que siente como una afrenta personal de todos sus enemigos.

Conscientes de la estrategia de abrazar la granada, los ministros hacen lo que pueden para levantar la cabeza lo menos posible. Si hay recorridas, son sin presencia de micrófonos. Si hay reuniones, son más privadas que nunca. Si hay consultas off the record, los cuidados son extremos a la hora de hablar. ¿Instinto de autopreservación? “Sin dudas. Y además mucha incomodidad”, se sincera, después de mucha insistencia y desde un número de teléfono alternativo al habitual, un importantísimo miembro del staff presidencial. Hay, en sus palabras, una “dinámica de repliegue”: “Estamos todos guardados y pagando los platos rotos. No puedo ir a ningún lado, ni siquiera a un asado familiar, sin que me pregunten por Adorni. Mucho menos puedo aparecer en el prime time para hablar de temas que nos favorezcan; es obvio que en algún momento van a consultar por él y ese es el título que queda. Hoy Adorni es una figura radiactiva”.

Este fastidio puertas adentro de Balcarce 50 empezó el 10 de marzo cuando trascendió el uso del avión oficial para el viaje de Bettina Angeletti y jamás frenó su espiral endiablada: son casi 40 días ininterrumpidos corriendo la pelota desde atrás. Ese clima espeso marida con otra sensación reinante en el equipo chico libertario: que hay menos espacio que nunca para disentir. Más de un integrante de ese círculo presenció momentos en los que alguien se anima a hacer una crítica respetuosa al rumbo del gobierno y la respuesta es un Milei que “le salta la térmica” y que termina haciendo “un monólogo interminable” hasta que ya nadie dice más nada. El final de la historia es predecible: hasta en los grupos de WhatsApp violetas todos son elogios, arengas y stickers de leones.

Abajo, en capas libertarias inferiores, las internas afloran de una manera más descontrolada: el cruce entre la diputada Lilia Lemoine y el influencer caputista Daniel “Gordo Dan” Parisini en redes sociales es la muestra más actualizada de las heridas sin sanar. La guerra en X afloró tras la citación a indagatoria de once tuiteros por supuestas amenazas contra el karinista Sebastián Pareja. Una novela que tendrá más capítulos.

Karina se cargó al hombro el lastre en el que se convirtió la persona que supo ser el mejor vocero de La Libertad Avanza. Poco le importó la leña al fuego que tiraron oficialistas como Nicolás Márquez (“Adorni es un sujeto muerto, terminado”, le dijo el biógrafo del primer mandatario a Infobae en vivo), ex funcionarios como Guillermo Francos (“Adorni falló en dar explicaciones”) y aliados como Cristian Ritondo (“No te deslomás, lo hace el tipo que se levanta a las 4 de la mañana”). Ella misma tomó dos decisiones clave en los últimos días: por un lado, no exponer a su amigo pero mostrarlo lo más hiperactivo posible; por el otro, ratificar la presencia del ministro coordinador en el Congreso para dar su informe de gestión, no sin antes asegurarse de juntar munición pesada para atacar a una oposición que en esa jornada estará dispuesta a hacerse un festín.

Para cumplir el primer punto, la Secretaria General paseó al hombre más mencionado del país por cuanta actividad pudieron encontrar. Hubo de las trascendentes y de las random: desde la inauguración de un laboratorio en el Instituto Malbrán hasta una presentación musical de la Fanfarria del Regimiento de Granaderos a Caballo. Las fotos llenas de sonrisas se repitieron en el área neuquina de Vaca Muerta aunque, como señal de los tiempos que corren, la agenda de la comitiva estuvo marcada por el secretismo y fueron pocos los que pudieron acercarse al foco de la acción.

Para lograr el segundo objetivo, la Hermanísima habilitó a Martín Menem a ponerse a disposición de Adorni para que su paso por Diputados el 29 de abril sirva como un “contragolpe maestro”. Los Milei se muestran dispuestos a ir al recinto a apoyar a su súbdito, sobre todo durante la exposición oral sin interrupciones que tendrá que hacer al inicio de la convocatoria. Más tarde, ya sin ellos en el Palacio, llegará el segmento más tenso: las preguntas y respuestas de los legisladores.

Legisladores de todos los colores presentaron cerca de 4800 consultas que, purga mediante, se transformaron en unas 2000. Como es habitual, Casa Rosada responderá la mayoría por escrito pero, aún así, el jefe de gabinete deberá responder al menos 50 referidas a sus operaciones inmobiliarias y sus periplos por el exterior. Será un juego no apto para nerviosos, casi un ajedrez: en LLA se entusiasman con que la oposición quede en off side si florecen las virulencias, las descalificaciones y los insultos; del otro lado de la grieta están seguros que el espacio libertario se va a retirar con una goleada ante la sociedad.

Crece, por lo bajo, lo que el oficialismo avizora como “una jugada maestra”. “¿Y si Manuel les tira por la cabeza a los de enfrente todas las propiedades que, según sus declaraciones juradas, no pueden justificar?”. Ojo”, advierten. Por las dudas, el presidente de la Cámara recomendó: “Compren pochoclos”.

¿Habrá, a fin de cuentas, algún dato nuevo que calme a la Justicia federal en su llamativamente veloz investigación por presunto enriquecimiento ilícito? “No hay que apurarse. Pero, si por ejemplo aparece una donación de un familiar, se acabaron los líos y listo”, juegan, misteriosos, cerca del funcionario. Nadie explica por qué, si existiera algún elemento así, esa información no se divulgó enseguida.

Si sobrevive, no será la única exposición del autor del latiguillo “fin” ya que en mayo debería ir al Senado de Victoria Villarruel. Más excusas para calentar maíz pisingallo.

Dicho sea de paso, el affair Adorni no sólo paralizó la gestión. También frenó el envío de las 90 reformas estructurales que el Presidente había prometido en la apertura de sesiones ordinarias del 1 de marzo.

En paralelo a la asistencia del ex candidato a gobernador de La Rioja, Manuel Adorni cuenta con la contención de Juan Bautista Mahiques, conocedor como nadie de los vericuetos de Comodoro Py. El ministro de Justicia está feliz: el bloque libertario en la Cámara alta consiguió dictamen favorable en la Comisión de Acuerdos para el pliego que propone extender durante cinco años el mandato de su padre como juez del Tribunal de Casación Penal. Todo tiene que ver con todo.

El respaldo de Mahiques puede venir como anillo al dedo. Es que tan solo esta semana Ariel Lijo y Gerardo Pollicita sumaron las declaraciones de las prestamistas, las fotos de las remodelaciones de la vivienda de Caballito y hasta las constancias de los pasajes en premium economy que transportaron a la familia a Aruba. En esas oficinas adelantan que se vienen más novedades que pueden desprenderse tanto del levantamiento del secreto bancario, financiero y fiscal como de los movimientos de las firmas +BE y AS Innovación Profesional de Bettina Angeletti.

La Libertad Avanza pretende salir del pozo por arriba: es el operativo “pasar al ataque”. En esa tónica tienen que leerse las decisiones de presentar un per saltum y un recurso extraordinario ante la Corte Suprema para revertir la suspensión de buena parte de la Reforma Laboral y para frenar la Ley de Financiamiento Universitario.

¿Ayudarán este tipo de determinaciones a cambiar el humor social? De nuevo: en la Quinta de Olivos se ufanan de solo saber pisar el acelerador. Como sea, en abril los estudios de opinión pública confirman la tendencia: la imagen de Milei se deterioró a niveles cercanos a los 30 puntos, la aprobación de la gestión cayó y la expectativa futura, que fue el principal activo libertario, está en su peor momento.

Apenas dos relevamientos de encuestadores que nadie podría tildar de kirchneristas y que suelen hablar con el Presidente. Según un trabajo de Federico Aurelio, la gestión tiene 51% de rechazo, el 75% asegura que en su hogar le costó más llegar a fin de mes que en períodos anteriores y el 67% reconoció haberse endeudado en los últimos meses para afrontar gastos corrientes. Hay, además, una pista política relevante para leer la disputa por las responsabilidades: el 43% sigue señalando al peronismo como principal culpable de los problemas económicos del país, pero ya un 35% señala directamente a Milei. El más reciente Índice de Irascibilidad Social de Mora Jozami aporta otra señal interesante para leer el clima de época: el indicador se ubica en -6; es decir, sigue en terreno negativo y confirma fastidio, desgaste y desconfianza en vez de alivio o entusiasmo colectivo. No aparece una población en estado de explosión abierta, aunque tampoco una sociedad pacificada: alumbra un malestar persistente, de intensidad media, que se viene sosteniendo en el tiempo.

En ese contexto, la crisis terminó generando una novedad. El inquilino del Sillón de Rivadavia admitió que hay problemas en la economía, que los “últimos meses fueron duros” y que “hay gente en los extremos de la distribución”. Es lo más parecido a una autocrítica a la matriz del plan libertario, que muestra sectores que crecen sin generar empleo —minería, agro, intermediación financiera— y otros, relevantes para el mundo del trabajo, que están a la baja —comercio, industria, construcción—, como consignó un reporte de la consultora Equilibra. También hubo una admisión más llamativa a la hora de analizar el 3,4% de inflación de marzo, con un esfuerzo presidencial que permitió entrever una mayor empatía.

Mientras, Luis “Toto” Caputo sigue estrangulando el gasto y en paralelo advierte que, con todas las cuentas ordenadas, es el “factor político” el que impide que siga bajando el riesgo país para buscar financiamiento. En el Gobierno le endilgan ese ruido al peronismo, aunque algunos reconocen que el concepto quedó anacrónico ahora que Unión por la Patria está agazapada y desorganizada. En ese espacio chicanean: “Puede ser riesgo kuka… o riesgo Karina. Una K hay seguro”.

Para salir del barro y de las agotadoras vicisitudes cotidianas, Milei se va a concentrar, una vez más, en el exterior: con el caer del sol del último día de la semana se alistaba, rodeado de un fuerte hermetismo en torno a su seguridad, para viajar a Israel con motivo de la celebración del Día de la Independencia. La agenda internacional como pausa, como oxígeno, como escenario donde los escándalos domésticos no tienen resonancia. Infinitos desafíos lo esperarán cuando vuelva a pisar suelo argentino.

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Macri se mostró con Frigerio y Pullaro: preocupación por la economía, señales del apoyo al Gobierno y dudas sobre 2027

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Mauricio Macri llegó a Paraná el viernes al mediodía. Luego se trasladó a Santa Fe donde por la tarde realizó un nuevo encuentro de la dirigencia y la militancia del PRO. Esta vez la convocatoria regional alcanzó a Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y La Pampa.

En la previa, el ex presidente habló con los medios locales y destacó los logros de la gestión de Pullaro y le dio su respaldo para la reelección. Cuando le preguntaron si estaba en carrera para la presidencia, respondió: “Me estoy preparando para correr 100 metros”.

En otro momento, le consultaron si tiene diálogo con Patricia Bullrich. “No. Hace rato que no hablamos”, contestó.

También aprovechó para dejar su diagnóstico de la situación argentina. “El momento no es fácil. No es sencillo producir un cambio tan profundo como el que se necesita para curarse del populismo y que no vuelva a destruir el avance, como lo hizo durante 2019/2023”, dijo.

“Por eso -agregó- nosotros estamos apoyando leyes difíciles que le permitan (al Gobierno) seguir llevando adelante las transformaciones”, acotó. “Hay que estar cerca de la gente y tener un comportamiento ejemplar. Porque si no, el que está haciendo el esfuerzo no lo tolera. Hay mucha mejora en la implementación pero el rumbo es exactamente el mismo que llevamos nosotros”

Un almuerzo con definiciones

Antes de cruzar el túnel subfluvial almorzó con Frigerio. Sobre la mesa, el ex mandatario dejó dos preocupaciones centrales: la economía y la política.

Con respecto al primer eje, Macri mostró su inquietud sobre el estancamiento que se registra en la actividad y el consumo. En particular, hizo foco sobre los datos del primer trimestre del año que fueron muy malos.

El gobernador de Entre Ríos reconoció que el período enero-marzo había sido complejo. Esto, aseveró, había impactado en los recursos de coparticipación y en la recaudación propia de Entre Ríos. Pero luego señaló que durante abril se notó un cambio. Y que mayo ya mostró una mejora en los recursos federales y en los tributos provinciales. Señaló el caso de los ingresos brutos, cuya suba marca un aumento del consumo.

Los diferentes análisis partían de perspectivas distintas. Macri se centraba en lo que pasa en el AMBA (área metropolitana de Buenos Aires). El Gobernador, en tanto, aportaba elementos de lo que pasa en su provincia y de lo que charla con otros gobernadores.

Mientras degustaban una boga a la pizza en el restaurant de un hotel de la zona del parque de la capital entrerriana, Frigerio aprovechó para contarle qué está haciendo en Entre Ríos. En primer lugar, le mencionó el proceso de reforma previsional que encaró para terminar con el déficit de la caja de jubilaciones. Luego le habló de un régimen propio de incentivo a las inversiones, complementario del RIGI, que ya sumó proyectos por $300 mil millones y creó unos 2 mil puestos de trabajo.

Además, le describió el proceso de inversión en rutas. Y la posibilidad de hacerse cargo de algunos caminos nacionales para mejorar su transitabilidad.

Macri y Frigerio monopolizaron el diálogo durante el almuerzo a pesar de que en la mesa se contaban diez comensales. Uno de ellos era Fernando de Andreis, uno de los dirigentes más cercanos al expresidente. Otro era Mauricio Colello, secretario general de la Gobernación y miembro del tridente de poder en Entre Ríos que se completa con Manuel Troncoso, ministro de Gobierno.

El otro tema de alto voltaje sobre el que cambiaron pareceres fue el escenario político. A Macri le intriga saber qué pasará con Milei. A su preocupación le puso números. Contó que el Presidente está en las mediciones con los mismos valores que tuvo él cuando se fue del gobierno en 2019.

“¿Dónde están todos los que lo votaron en el balotaje?”, se preguntó en voz alta. A este interrogante concatenó otros: ¿Podrá el mandatario recuperar a los desencantados con su gobierno? ¿Logrará rearmar mayorías para imponerse en un eventual segunda vuelta en 2027?

Frigerio fue más cauto. Sumó al análisis que aún falta mucho tiempo. En Argentina, un año y medio es un montón, argumentó. Además, señaló que la oposición aún no ha podido ordenar su oferta electoral.

Para los postres la charla derivó hacia el fútbol. Macri trocó los interrogantes sobre Milei por los cuestionamientos al presidente de Boca, Juan Román Riquelme. Y terminó el postre mascullando la temprana eliminación de la Copa Libertadores. Del otro lado de la mesa el panorama no era mejor. El Gobernador es confeso hincha de River. Y la tristeza por la final perdida contra Belgrano aún perdura.

En la otra orilla

Pullaro y Macri visitaron obras que realiza Santa Fe para el Odesur 2026. Con ellos estuvo el intendente de la Capital, Juan Pablo Poletti, y la exvice y actual diputada nacional Gisela Scaglia. La legisladora también preside el PRO Santa Fe aunque en el Congreso es jefa del bloque Provincias Unidas, el frente que armaron algunos gobernadores como tercera vía en 2025.

Luego, regresaron a Casa de Gobierno. En el Salón Blanco dieron una conferencia de prensa. “El PRO le dio mucho a esta provincia. Primero, la mejor vice que ha tenido la provincia de Santa Fe”, resaltó Pullaro apuntando a Scaglia.

Luego, recordó que el PRO tiene tres miembros en el gabinete provincial y gran cantidad de intendentes. “No hay diferencias ideológicas en el Frente Unidos para Cambiar Santa Fe”, señaló el mandatario provincial. Se refería al conglomerado electoral que conformaron la UCR, el Socialismo y el PRO en 2023 para vencer al PJ.

“Somos gente de trabajo, de gestión”, completó Pullaro.

En el acto del “Próximo Paso”, Macri fue antecedido por un grupo de jóvenes PRO, la senadora nacional María Victoria Huala (La Pampa), Scaglia y De Andreis y Frigerio. Llegó bailando al atril, de buen humor y cortó en seco el canto de “Mauricio Presidente” que surgió de la convocatoria. “Eso dijimos que no”, dijo sonriendo.

En uno de los párrafos de su alocución, reclamó que el equilibrio y el ordenamiento económico “no puede estar en el aire. Tiene que estar sustentado en instituciones que garanticen que las cosas funcionen”.

Una de ellas es la Justicia, definió. Al respecto, señaló: “En estos días vimos cosas que no deberían suceder. Anuncios que se hacen y que luego se corrigen y vuelven atrás. Eso daña. El compromiso tiene que ser serio y definitivo para nombrar como corresponde a jueces y fiscales en Tribunales vacantes. No puede ser improvisado”, remató.

La referencia fue al pliego de Verónica Michelli, que el Ejecutivo envió al Senado y luego pretendió retirar. En la semana, se aprobó su designación por amplia mayoría.

Luego, indicó: “No hay que apuntar a una sola persona. Tiene que haber mucha gente poniendo límites, para que aquel que recibió el poder no crea que es más que las instituciones. Jamás nos debemos sentir más importantes que aquello que venimos a representar. Eso es el principio del fin de todo”.

Al cierre, citó una frase del libro «Para qué». “La sociedad puede perdonar errores. Pero el quiebre moral no lo perdona nunca”.

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El peronismo se reagrupa para alinear una estrategia y evitar más votaciones divididas en el Senado

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El peronismo está transitando su crisis interna. Los posibles candidatos, Cristina Kirchner detenida, los gobernadores que se acercan y se alejan de la Casa Rosada. Y todas esas líneas que van en paralelo se cruzan cada tanto en el Congreso de la Nación, donde buena parte de los temas hacen que se crucen.

El miércoles por la noche, y luego de dos reuniones los días anteriores, el presidente del bloque del peronismo en el Senado, José Mayans, organizó una cena para todos los senadores en la sede del Partido Justicialista, en Matheu 130. Como había sesión el jueves, la asistencia fue casi perfecta: solo estuvo ausente Mariano Recalde, el único senador porteño del PJ.

La intención del encuentro era conversar posicionamientos de una manera menos tensa, en medio de una comida. Mayans, oriundo de Formosa, se encargó de llevar sopa paraguaya y chipa guazú. Luego, asado, vino, agua y gaseosas.

Pero ese clima ameno duró poco. Según contaron algunos de los participantes, cuando se sacó el tema de los pliegos judiciales esa tranquilidad se perdió. “Juliana estuvo fuerte”, dijo uno, señalando a la senadora Di Tullio. “Primero le apuntó a los que votaron a Mahíques —Carlos, padre del ministro de Justicia Juan Bautista— y después fue por los pliegos que se votaron el jueves. Y adelantó que iba a votar a la jueza que quería retirar Milei —Verónica Michelli—”.

La senadora es una de las espadas del cristinismo en la Cámara alta y no suele guardarse sus posiciones, sino que las expone y las defiende. Y más en un bloque en el que se mezclan peronistas, cristinistas y representantes de gobernadores. Aseguran que fue muy gráfica al señalar que la iba a votar “con las dos manos”.

Aunque la respuesta no llegó en el mismo tono, lo que se dijo fue que “los gobernadores —peronistas— mandaron a votar a Mahíques”. Los interlocutores de Di Tullio agregaron: “Hasta Gildo Insfrán —gobernador de Formosa— mandó a votarlo y ves los votos: María Teresa González votó a favor y Mayans en contra”.

Hubo senadores que no suelen tomar mucho la palabra en el recinto pero que cuentan con una vasta trayectoria y que también plantearon posiciones respecto del bloque. “Se mezcla la gobernabilidad con el rol de opositores. Hay un ala más dura que es el sector más kirchnerista y otro más dialoguista, pero la intención es no tener más grietas. Votamos divididos el pliego de Mahíques, votamos divididos la Ley de Glaciares. Tenemos que unirnos porque el segundo semestre se acelera todo”.

La referencia a que “se acelera todo” es que en el peronismo entienden que muchos gobernadores van a desdoblar los procesos electorales. Hay 17 jefes de estados provinciales —incluyendo a la Ciudad Autónoma— que tienen habilitada la posibilidad de una reelección. En todos los distritos entienden que el presidente Javier Milei buscará colocar candidatos propios, por eso no quieren ir a una elección en donde se vote presidente y gobernador.

Así se lo hicieron saber algunos senadores libertarios a sus pares peronistas. “En las conversaciones ya te avisan que van a jugar y van a jugar fuerte”, explicó una senadora del PJ.

Otro punto que se conversó en la sede del PJ, y que tiene que ver con esas charlas cruzadas entre los diferentes bloques, es el apuro que tiene el oficialismo con diferentes temas. “Ya avisaron que después del Mundial van a bajar el ritmo y, a no ser que necesiten algo en particular, van a intentar cerrar el Congreso hasta el Presupuesto”, agregó la misma senadora.

Este punto también estuvo en la conversación del miércoles a la noche, en busca de organizar una agenda propia y consensuar posiciones respecto de la agenda del oficialismo. “Intentamos ordenar, esa fue la función del encuentro. Discutimos, y lo hicimos fuerte, pero siempre discutimos así. El asado salió muy bien”, graficó el encuentro un senador peronista del sector que responde a Cristina Kirchner.

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El fino equilibrio de Bullrich: diferenciarse de Milei sin poner en duda su pertenencia a La Libertad Avanza

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Desde hace algunas semanas, Patricia Bullrich comenzó a manifestar públicamente sus diferencias con el Gobierno sobre algunos temas clave y a mostrar una agenda propia que generó cierto conflicto con la Casa Rosada. La tensión fue escalando y en los últimos días llegó a su pico máximo, pero entonces ambas partes acordaron bajar la espuma y mostrar unidad.

Todos los sectores del oficialismo coinciden en que la senadora, a pesar de ser la jefa del bloque en la Cámara Alta, tiene cudal político por sí misma, lo que le permite tomar determinadas decisiones sin consultarle al resto de la cúpula.

Sin embargo, es esta misma autonomía la que muchas veces trajo rispideces con los integrantes más antiguos del espacio, quienes sí siguen las órdenes directas de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

Al respecto, no son pocos los miembros del Gabinete que reconocen que “Bullrich te llama cuando necesita algo, pero después se mueve sola”, aunque aclaran que es algo que todos aceptan y que generalmente no trae problemas.

Un ejemplo de un caso en el que esta dinámica sí incomodó fue el proceso de acuerdos con la oposición por los principales lugares en las comisiones parlamentarias luego del recambio legislativo tras las elecciones del 2025.

El titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, coordinó con el Poder Ejecutivo las vacantes que iba a negociar, priorizando aquellas a las que se suponía que irían los proyectos de ley más importantes que estaban en carpeta.

En el Senado no habría pasado lo mismo y allí la ex ministra de Seguridad consensuó el reparto de las comisiones siguiendo criterios propios. Si bien la elección que hizo estuvo acertada, en Balcarce 50 hubo algunos reparos por la falta de trabajo en equipo.

Más recientemente, Bullrich empezó a impulsar una agenda paralela, primero muy vinculada a la ciudad de Buenos Aires, donde se especula con que sea candidata el año que viene, y luego con cuestiones más sensibles.

Durante una reunión de Gabinete, según trascendió, el presidente Javier Milei la habría frenado con tono firme cuando intentó explicar su opinión respecto de la situación de Manuel Adorni, a quien previamente le había reclamado que presentara la declaración jurada lo antes posible.

En plena disputa, fue la secretaria general la que la convocó el miércoles pasado a su oficina en la Casa Rosada para conversar a solas y hacer una foto que luego se difundió por las redes sociales.

El gesto se dio justo cuando las relaciones estaban en su momento de mayor estrés, luego de que Bullrich anticipara que no iba a votar en contra del pliego de la jueza María Verónica Michelli, como pretendía el Poder Ejecutivo.

El equipo que asesora a la senadora redactó un mensaje con el objetivo de generar el ruido exacto dentro del partido, el suficiente como para marcar su pensamiento, pero no tan fuerte como para fomentar una ruptura.

En ese texto, remarcó que expresar sus principios “también forma parte de la responsabilidad” que tiene como dirigente, pero ratificó que sigue siendo parte “de este proyecto” y apoya “con convicción la transformación histórica que está impulsando el Presidente”.

“Por eso hablé con él. Para que esta decisión sea tomada en su justa dimensión. En una gestión que avanza por una verdadera autopista de aciertos, una diferencia en un tema puntual no debilita el rumbo: lo fortalece”, resumió en ese posteo.

Sin embargo, unas horas más tarde se filtró un dato que no tenía previsto que se conociera: que durante el diálogo con Javier Milei, le había puesto a disposición la renuncia como cabeza de la bancada.

Fue la propia Bullrich la que confirmó luego este dato, aunque aclarando que “cualquier persona de bien” hubiera actuado de la misma forma, ya que le estaba diciendo al máximo mandatario que no iba a seguir sus órdenes.

En el entorno de la ex ministra, en tanto, primero negaron las versiones y, cuando se supo que efectivamente había ocurrido eso, insistieron con que se trató únicamente de una cuestión protocolar y que no tenían la intención de dar un paso al costado.

En el armado porteño de La Libertad Avanza indican que estas situaciones no afectaron el vínculo, pero insisten con que todavía no está definido quién va a competir por le Jefatura de Gobierno.

La semana próxima podría haber una nueva reunión de la mesa política, de la que también participan los protagonistas de la principal interna que tiene el Gobierno prácticamente desde que llegó al poder: Karina Milei y el asesor presidencial, Santiago Caputo.

De todas formas, en ese ámbito se trata solamente la estrategia legislativa y, más allá de algún comentario puntual en alguno de estos encuentros, habitualmente sus miembros actúan como si no hubieran diferencias y no se discuten los conflictos de fondo.

Después de la sesión en la que se sancionaron los pliegos de jueces, incluido el de Michelli, y la autorización para el pago de la deuda a los holdouts, la senadora enfrentará un nuevo desafío con la reforma política.

El oficialismo no contaría con los votos como para aprobar uno de los puntos más importantes de esa iniciativa, que es la eliminación de las PASO, por lo que se espera que sea una discusión intensa con el resto de los bloques hasta el tratamiento de la medida.

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