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Milei buscará revalidar las credenciales del cambio, acechado por una imagen en baja

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No tendrá un recinto semivacío como ocurrió el año pasado. Lejos de repeler a la casta, el Gobierno se aseguró para esta noche un hemiciclo completo y gradas para los invitados especiales para mostrar, en esta tercera asamblea legislativa de Javier Milei, a un Presidente al mando del control político del país.

La oposición, sin demasiada reacción, definió en las últimas horas que tendrá una delegación presente para escuchar el discurso presidencial, sin expectativas y con la certeza de que serán, en minoría, el blanco de la mayoría de las críticas. Por más hegemonía política que consiga, siempre el oficialismo necesitará reeditar el fantasma del pasado.

Milei se enfocará en una agenda refundacional. Es el único camino. Con una inflación que no logra perforar los números que había prometido y un crecimiento económico desigual que no crea empleo genuino, la Casa Rosada explotará uno de sus principales activos: ser visto, aún en su tercer año de gestión, como un actor nuevo en la política al que hay que darle tiempo.

A lo largo de una hora de discurso, el Presidente celebrará los pactos que lo llevaron a vivir el mejor mes político desde que llegó a la Casa Rosada. Arrasó en las votaciones en el Congreso, sin ningún tipo de sobresaltos, en su momento de mayor fortaleza política, y hasta dejó sin autoridades al kirchnerismo en el Senado, en la estocada final para seguir mermando el poder que supo tener Cristina Kirchner.

Milei reflotará la idea de cambio en un evento autocelebratorio. “El Gobierno más reformista de la historia”, repetirá una y otra vez. Se aseguró la presencia de al menos unos 230 legisladores, para evitar la imagen de soledad política que le depararon los dos años anteriores. Los organizadores, entre la Cámara de Diputados y la Presidencia de la Nación, temen que Juan Grabois, que ya anunció que va, se convierta en el Facundo Manes del año pasado, y saben que seguramente los representantes de la izquierda meterán ruido. Ya está entrenada la tropa libertaria para contestar.

A pesar del hermetismo, se esperan anuncios para el agro, el sector más beneficiado por las políticas públicas del Presidente. “Estén bien atentos al discurso de Milei del domingo”, anticipó Manuel Adorni al campo el viernes pasado, después de participar junto a Karina Milei de la inauguración de una nueva línea de molienda de la exportadora Louis Dreyfus Company en Timbúes. ¿Baja de retenciones? Es una de las especulaciones. Lo cierto es que seguramente se presenten anuncios para el sector, que fue el rubro de mayor incidencia en el crecimiento económico. La contracara fueron la industria y el comercio, con números negativos que no logran remontar. Después de recargar la pelea contra los industriales esta semana, el Presidente volverá sobre el apodo “empresaurios” para contraponer modelos. No habrá hombres de negocios entre los invitados, al menos no en la formalidad de las entidades que los agrupan. Sí, miembros de la Corte Suprema, cuerpo diplomático, con seguridad especial para los embajadores de Estados Unidos y de Israel, y gobernadores. Fueron invitados todos, incluido Axel Kicillof, pero no irá. Algunos en Presidencia especulaban con la presencia del riojano Ricardo Quintela, que quedó en contestar.

El temido segundo semestre

Entre los posibles anuncios que se barajaban en el oficialismo estaba la tan anunciada reforma impositiva, el punto quinto del Pacto de Mayo que hasta ahora el Gobierno se resistió a presentar como un proyecto en sí.

El Presidente avanzará en las iniciativas que le quedaron frenadas en el pasado: desde una reforma educativa a las privatizaciones de empresas públicas como Aerolíneas Argentinas, Correo Argentino y Radio y Televisión Argentina (RTA). En esta última ya se inició otro capítulo de retiros voluntarios. También aparece en carpeta una reforma judicial, e incluso podría volver a explorar un acuerdo para ocupar las dos vacantes en la Corte Suprema tras la frustrada gestión del año pasado. Las últimas votaciones en el Senado lo dejaron a tiro de lograrlo, sin la dependencia de un acuerdo con Cristina Kirchner. Está claro que eso tampoco iba a ocurrir.

En el oficialismo consideran que les quedan pocos meses para avanzar. “El segundo semestre ya te puede deparar cualquier cosa”, se anticipan, sobre un devenir económico adverso y el inicio, sobre fin de año, de la campaña electoral para 2027. Las elecciones de medio término en Estados Unidos son otra cara del apuro. Una sonora derrota de Donald Trump podría romper el fino hilo que sostiene la estabilidad cambiaria argentina. Por eso el Gobierno se jugará una carta a la reforma electoral. “Es ahora o nunca”, dicen en Balcarce 50 para eliminar definitivamente las elecciones internas.

El camino a la reelección presidencial, que no se discute puertas adentro de Olivos, depende en gran medida del diseño de una ingeniería electoral que disperse el voto opositor. Para eso tiene que eliminar las PASO como herramienta de ordenamiento político en los espacios sin jefatura, como el peronismo de estos tiempos. También bloquea las chances del PRO de Mauricio Macri de definir candidatos propios y los obligaría a vestir nuevamente camperitas violetas. El mal paso de Provincias Unidas en las elecciones pasadas tampoco augura su sostén como opción y sus integrantes terminaron generando el club de aliados de los libertarios. Milei intentará arrasarlos. Con ellos coqueteó Javier Madanes Quintanilla, el dueño de Fate, cuando los invitó a un acto en la fábrica de Aluar en septiembre del año pasado, en plena crisis política oficial tras la derrota en territorio bonaerense.

“Seguramente habrá varios guiños de campaña”, sostiene un dirigente libertario. “Si consigue la reelección va a ir a fondo, este es el momento de ser más negociador”, especulan cerca del Presidente. En los círculos libertarios creen que la etapa del consenso tiene sus límites en el segundo semestre, cuando comienza a reacomodarse el panorama electoral.

Merma en el apoyo popular

La fortaleza política que el Gobierno exhibió esta semana no parece traducirse en apoyo popular inmediato. La mayoría de las encuestas muestran una baja considerable en la imagen presidencial. Milei tocó su piso histórico, alrededor del 40%. La preocupación económica pasó a ser el principal problema y las expectativas son aún peores: volvieron al piso de septiembre, tras el tembladeral político que significó la derrota en la provincia de Buenos Aires. Aún así, es un piso alto.

El último relevamiento de la consultora Alaska y Trespuntozero marcó una baja de 8 puntos desde el mejor momento del Presidente cuando ostentó 48,8%. Su imagen buena o muy buena es de 40,7% mientras que la mala y muy mala bajó a 58,4%. Muestra también un alto nivel de mileístas desencantados. Si se compara la imagen de gestión con el voto 2023, el 21,5% de sus votantes ahora lo reprueban. La desocupación ocupa el segundo lugar de las preocupaciones sociales con el 22,1%, solo superada por la corrupción, que se ubica en 33,4%. También aparecen al tope la pobreza, en tercer lugar, con el 15,5% y la inflación en el cuarto, con 13,6%. Respecto del futuro, sólo un 25,3% mejoró sus expectativas económicas mientras que el 50,5% las empeoraron.

También mostró una caída, aunque menos pronunciada, el índice de confianza que elabora la Universidad Torcuato Di Tella con una baja de 0,6% en febrero, ubicándose en 2,38. De todas maneras, se mantiene cerca del promedio de la gestión Milei, que es 2,44 puntos.

Los números de AtlasIntel marcan un retroceso. El 55,3% desaprueba la gestión de Milei mientras que la aprueba un 41,5%. Viene de dos meses de caída. La encuesta hace foco en la reforma laboral. El Gobierno se llevó la ley pero no pudo encontrar un eje discursivo para ganar el debate público, al punto que de este relevamiento se desprende un alto nivel de conocimiento sobre la ley, del 70%, y rechazos altos sobre propuestas como la baja en el cálculo de las indemnizaciones (71%), el banco de horas (60%), limitación del derecho a huelga (59%) o vacaciones fragmentadas (56%). Lo más dramático: un 55% cree que aumentará la informalidad.

El Gobierno espera que el paso del tiempo agote los reclamos gremiales. Apuesta al desgaste, como en Fate, donde dictó la conciliación obligatoria para calmar las aguas en pleno debate de la reforma laboral. Pero ya hay más de 300 trabajadores de la empresa que aceptaron las indemnizaciones y el número podría ampliarse. Para muchas familias trabajadoras, esperar no es una opción. La provincia de Buenos Aires también mira de cerca el caso. No va a aceptar intervenir con la policía ante una orden de desalojo (quedan 60 trabajadores adentro), y en la última audiencia se retiró como actor para guardarse la carta e intervenir con otra conciliación una vez que venza el plazo fijado por la Secretaría de Trabajo nacional. Asï; garantizarían el pago de dos o tres meses de salarios. Todos los actores involucrados saben que el cierre es el único camino. Los trabajadores fueron a pedirle a Kicillof que estatice la empresa, algo que no está en los planes del gobernador.

Entre los actores políticos parece naturalizado que Milei va camino a la reelección. Pero en círculos empresarios, y sobre todo del extranjero, todavía se preguntan cuánto puede durar. Es lo que escuchó no hace mucho un hombre cercano al Presidente que fue en busca de inversores. El dólar barato y la oposición desdibujada están haciendo bastante por la estabilidad presidencial. El poder de Cristina Kirchner languidece. La estocada se la dio Patricia Bullrich esta semana, al despojar al peronismo de autoridades en el Senado. La jugada para ubicar en la vicepresidencia del cuerpo a la jujeña Carolina Moisés la cocinó el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz con la mesa política del Gobierno. El lunes ella se fue del interbloque y el martes, en la reunión de labor parlamentaria, Bullrich se lo comunicó a José Mayans. “Tengo 47 votos”, le avisó. Ups. Desde el oficialismo dicen que el jefe del peronismo venía sin presentar una propuesta, e incluso se negó a integrar las comisiones, como pasó en diciembre con el inicio del debate laboral. En el kirchnerismo lo niegan y cuentan que habían propuesto a Lucía Corpacci para ese lugar. “Esto no es un Congreso, es un cuartel”, se queja una integrante del espacio opositor.

El peronismo parece noqueado por el avance de Bullrich, aunque algunos acuerdos se respetan. En la noche del viernes, cuando quedaba sancionada definitivamente la reforma laboral, la jefa del bloque libertario les tiró un soga. Si un puñado de senadores de su espacio votaban con el kirchnerismo, la reforma quedaba aprobada con el artículo de las licencias por enfermedad incluido. Es que no se votó por sí o por no a la reforma, sino por los cambios que se habían hecho en Diputados. Al rechazarlo, se rechazaban esos cambios y quedaba en pie la iniciativa original salida del Senado. “Es absolutamente razonable lo que dice Mayans, acá estamos discutiendo un proyecto y nosotros vamos a votar que sí y ellos que no, está bien que voten que no y que se interprete que es no al proyecto, sino van a quedar como que votan por un proyecto que no quieren votar y me parece injusto eso”, les aclaró Bullrich y les cumplió.

Fuego amigo

La senadora hace equilibrio en medio del fuego amigo. En su entorno sospechan de los dardos que surgen del ala karinista por su alto perfil y tomaron nota de la foto que esta semana difundió Adorni, como jefe libertario en territorio porteño, entregando a la legisladora Pilar Ramírez los proyectos para presentar este año. En el bullrichismo dicen que no le interesa el distrito porteño y que, a diferencia de lo que hizo en el PRO, donde disputó liderazgos, ella esta vez hará lo que le diga Milei. Siempre que a Milei le vaya bien. Tiene un problema. En la mayoría de las encuestas mide igual que el Presidente, y eso puede generar recelo liberatrio.

Karina Milei por ahora acompaña. Se pone al frente de la negociación política, como cabeza de una mesa más ordenada que le deparó triunfos legislativos contundentes. La secretaria general se expande. Esta semana colocó a Martín Piazza, un alfil de Eduardo Lule Menem en la Auditoría General de la Nación. Dejó afuera al PRO del organismo que controla la gestión, y ubicó a un radical aliado, Luis Naidenoff, en representación del Senado. En la Casa Rosada cuentan con estos dos votos, sumados al de Rita Almada, como propia y Pamela Calletti como aliada, que responde a Gustavo Sáenz. Del grupo de gobernadores cercanos, el de Salta es el que más cargos cosechó en su alianza con Milei. Fue también el primer verano que Sáenz no compartió vacaciones con Sergio Massa.

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Milei no le suelta la mano a Adorni, el encuentro reservado de Karina y Bullrich y el gesto que esperaban los aliados

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El jueves, Patricia Bullrich había dicho en público, otra vez, lo que pocos se animaban a decir en voz alta: que la situación patrimonial de Manuel Adorni no era un error sino una omisión ética, y que la Justicia tendría la última palabra. Cuarenta y ocho horas después, Karina Milei apareció en el cumpleaños de Bullrich. El gesto no pasó desapercibido para nadie que siga de cerca la geometría del poder dentro de La Libertad Avanza.

El sábado a la noche, en la terraza del bar Uno —a metros del Congreso—, Bullrich festejó sus 70 años con un grupo de unas 50 personas entre amigos de la política y de la vida, según pudo confirmar Infobae. El salón fue alquilado por los propios invitados y los gastos se dividieron a la romana. Había sido un viernes intenso: el día de su cumpleaños real, lo había pasado con su familia extendida. El sábado era la noche de los suyos. En un momento de la velada llegaron Karina Milei y Pilar Ramírez. No fue una visita protocolar. En medio del escándalo Adorni, con el oficialismo en estado de crisis y una ofensiva opositora sobrevolando el Congreso —con el Senado forzando una citación anticipada y Diputados queriendo iniciar una interpelación y posterior moción de censura—, la secretaria general de la Presidencia eligió ese lugar para estar. Eso habló por sí solo.

Puertas adentro del oficialismo, el gesto fue leído como lo que era: una señal de que, más allá de las turbulencias, el vínculo entre Karina y Bullrich se mantiene intacto. Para los aliados que venían mirando con inquietud el nivel de tensión interna, fue exactamente el gesto que esperaban ver.

Milei sostuvo a Adorni desde las redes

Mientras la tormenta política sacudía los despachos de Casa Rosada, Javier Milei eligió el domingo para hacer pública su posición. Sin pronunciarse directamente sobre las explicaciones patrimoniales de su jefe de Gabinete, el Presidente reposteó en su cuenta de Instagram un mensaje de un militante libertario que auguraba que el mandatario saldría fortalecido por sostener a Adorni, como había ocurrido —según el texto— con otras operaciones en su contra. En X hizo lo propio con una columna del escritor libertario Leonardo Facco que enmarcaba el caso bajo el título “Adorni y la defensa del ahorro”. El mensaje presidencial era nítido: no hay marcha atrás.

La estrategia de Milei espeja la del propio Adorni. Desde que se conoció el salto patrimonial de más de 500.000 dólares en su última declaración jurada —justificado en operaciones con bitcoins realizadas entre 2013 y 2018 y en ahorros que, según sus propias palabras, nunca habían sido declarados formalmente— el jefe de Gabinete intentó encuadrar su situación como un caso de evasión antes que de enriquecimiento ilícito. La frase “ahorramos en negro como todos los argentinos” resumió esa estrategia y, tal vez, le costó más de lo que calculó.

En ese contexto, la diputada Lilia Lemoine —que responde de manera vertical a Javier y Karina Milei— fue la voz libertaria que salió públicamente a defenderlo, tanto en las redes sociales como en la televisión. A través de su cuenta de X, calificó a Adorni de inocente y atribuyó las denuncias a una operación política de Marcela Pagano, diputada que desde hace más de un año se convirtió en una de las voces más críticas del oficialismo dentro del propio Congreso. La aparición de Lemoine no fue casual: es la espada mediática que Milei reserva para las batallas que considera propias. Su salida pública a defender a Adorni fue, en ese sentido, una extensión de la misma señal que el presidente había dado desde sus redes.

La mesa política y el diálogo áspero

El jueves, horas antes del cumpleaños de Bullrich, la mesa política se había reunido en Casa Rosada con una atmósfera que nadie describió como distendida. Adorni encabezó el encuentro junto a Karina Milei, Santiago Caputo, Diego Santilli, Ignacio Devitt y Eduardo y Martín Menem. Luis Caputo no estuvo. Lo que ocurrió en esa sala, según fuentes que hablaron con Infobae, tuvo un momento de tensión.

En ese ámbito, Adorni le reclamó a Bullrich que la exposición pública de las consideraciones sobre su situación podían perjudicar al Gobierno. La respuesta de la titular del bloque de senadores oficialistas no fue conciliadora: le marcó la diferencia entre las reglas que rigen el manejo del dinero privado y las obligaciones éticas que impone el ejercicio de un cargo público, y adelantó que en el Congreso la moción de censura podía prosperar. Karina Milei intervino para defender a su hombre de confianza. Santiago Caputo intentó bajar la tensión, aunque reconoció ante los presentes que las mediciones propias mostraban un daño enorme: un nivel de penetración negativa en la sociedad que, según los trabajos de campo que supervisa, no tenía antecedentes en la gestión.

El diagnóstico que circulaba en el entorno de Bullrich era más crudo todavía. Analistas especializados que siguieron la conversación en redes registraron que el 97% de las menciones sobre las explicaciones de Adorni eran negativas —un índice que, según le dijeron a Infobae, no tenía precedentes—. La paradoja central era que Adorni seguía convencido de que había actuado bien y de que lo que le ocurrió a él le ocurre a todos los argentinos. Pero hay una diferencia que el oficialismo no puede ignorar: Adorni es funcionario público. Y había dicho públicamente que no tenía nada que ocultar. Es una opinión que —dicen los que hablaron con ella este fin de semana— Bullrich comparte.

La propuesta rechazada y el fantasma de Kueider

Según pudo saber Infobae, en conversaciones reservadas se propuso que Adorni solicitara al menos una licencia hasta que el fiscal Gerardo Pollicita definiera los próximos pasos de la investigación por enriquecimiento ilícito y el panorama judicial se aclarara. La propuesta no tuvo recepción. Karina es, en este momento, el principal sostén político del jefe de Gabinete, y su posición no tiene fisuras visibles. “No es Karina la que lo sostiene, no se confundan. Es una decisión que tomó el Presidente que Karina ejecuta”, explicó a Infobae una de las personas que estuvieron sentadas en la mesa política.

Lo que sí tiene fisuras es el escenario parlamentario. En el Senado circula con insistencia la comparación con el caso Kueider: el senador entrerriano que iba a ser suspendido y terminó siendo expulsado en cuestión de horas, cuando el efecto cascada llevó a que nadie quisiera pagar el costo político de sostenerlo. La analogía inquieta a los propios: si la presión opositora se intensifica, sostener a Adorni en una votación podría volverse inviable para los aliados. La destitución requiere 37 votos en el Senado —mayoría absoluta— y el kirchnerismo ya presentó el pedido de interpelación como paso previo.

La fecha del 2 de julio para la presentación de Adorni ante la Cámara alta fue el resultado de negociaciones que Bullrich encaró con los bloques dialoguistas para ordenar los tiempos y reducir la presión. Un senador aliado confirmó a Infobae que la fijación de la fecha descomprimió bastante la situación e hizo menos probable una acción inmediata. El propio Diego Santilli pasó el viernes y el fin de semana al frente de las negociaciones con gobernadores y legisladores aliados para explicar la situación y consolidar apoyos, según supo este medio. Las señales que llegaban desde ese flanco eran, por el momento, más tranquilizadoras: los senadores y diputados que responden a los gobernadores habían comprometido no sumarse a la ofensiva que impulsa, principalmente, el kirchnerismo.

El miércoles hay Labor Parlamentaria y el caso Adorni tendrá protagonismo. En el oficialismo predomina una cautela que no alcanza para disimular la incomodidad: la estrategia es sostener, llegar al 2 de julio y ver cómo evoluciona el escenario judicial. Por ahora, la fecha funciona como válvula. Pero en el Senado saben que las válvulas, cuando la presión es suficiente, también ceden.

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En medio de días complejos, Adorni trabaja en el informe de gestión con el que busca cambiar el eje de la discusión

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Como anticipó en su cuenta de X, Manuel Adorni prepara el informe de gestión que espera dar durante el mes de julio en la Cámara de Senadores. Lo hace en medio de los complejos días que transita luego de la presentación de la declaración jurada, en la que intentó explicar su situación patrimonial en el marco de la investigación judicial por supuesto enriquecimiento ilícito, y la presión de la oposición a la que se plegaron los aliados.

Con el respaldo del presidente Javier Milei, el ministro coordinador anticipó la fecha, prevista inicialmente para agosto, y espera presentarse durante los primeros días de julio. Según supo Infobae de fuentes que integran el equipo de Jefatura de Gabinete, la mesa política analiza la posibilidad de convocar la sesión el jueves 2 de julio o el martes 7 del mismo mes en la previa al receso invernal que inicia el 19. “Aún no lo cerramos, lo estamos evaluando”, confesó uno de sus integrantes.

Tanto la vicepresidenta Victoria Villarruel como sectores aliados y exponentes de la oposición reclaman que el funcionario se presente en lo que queda del mes de junio en cumplimiento de sus deberes como funcionario. Sin embargo, en Balcarce 50 aseguran que “no dan los tiempos” para concretarlo. “Hay decenas de personas que trabajan en el armado: receptan las preguntas, las filtran, las dividen por ministerios. Es imposible y a ellos no les importa”, explicaron ante este medio.

De las conversaciones previas participan la senadora Patricia Bullrich, quien mantuvo fuertes críticas para con el accionar de Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. A principios de esta semana, la Secretaría de Asuntos Estratégicos enviará la nota formal a la Cámara Alta para concretar la convocatoria y será la encargada de recopilar el listado de preguntas de los bloques.

Si bien el mandatario y la plana completa del Gabinete estuvieron presentes durante el primer informe del ministro coordinador en la Cámara de Diputados, que tuvo lugar el pasado 29 de abril, desde el entorno del exvocero descartan que se repita la asistencia de los integrantes del Poder Ejecutivo. “No tendría sentido”, argumentan.

Con la determinación por anticipar el cronograma, los libertarios buscan frenar el pedido de interpelación instrumentado por el Partido Justicialista que intenta avanzar con una ofensiva parlamentaria contra el funcionario en ambas cámaras. Con la firma de siete senadores, la bancada que lidera José Mayans reclama convocar a una única sesión para “interpelar y votar la destitución“. Como anticipó este medio, la bancada peronista aspira a tratarlo el miércoles en Labor Parlamentaria.

“Con esto estamos frenando el pedido del PJ de interpelación”, planteó un funcionario de la administración libertaria. “Ir directo busca desactivar los intentos de impulsar la moción de censura de algunos senadores con agenda propia como los radicales y los que responden a algunos gobernadores”, coincidió otra voz del espacio.

Lo cierto es que las explicaciones patrimoniales de Adorni, quien sostuvo que en 2013 ganó 300.000 dólares con inversiones en Bitcoin, reavivaron el tema que desde hace tres meses protagoniza las primeras planas de los principales medios de comunicación.

Tras la presentación de la declaración jurada, el funcionario evalúa los pasos que dará para su “reconversión” con intención de dejar atrás la polémica que parece no tener fin. Desde su entorno revelaron que mantendrá un perfil bajo y se concentrará en la confección del informe que brindará en la Cámara de Senadores. “La idea es ir a dar la cara. No dejarse correr por la oposición ni por senadores que responden a determinados gobernadores”, argumentó una fuente involucrada en la tarea.

En Casa Rosada anticipan que, como en Diputados, habrá una instancia en la que el jefe de Gabinete hará referencia al contenido de su declaración jurada y después expondrá sobre la gestión. A posterior, responderá preguntas de las bancadas. También funcionará un equipo de seguimiento político coordinado por Ignacio Devitt con intención de organizar las respuestas de las consultas que surgen en tiempo real.

En Balcarce 50 redoblan esfuerzos por intentar dar vuelta la página de la polémica. Sin éxito, ven cómo el tema escala en el plano mediático y judicial. “Todo se subordinó a la estrategia judicial. Incluso, el Gobierno”, se sinceró un alfil violeta ante este medio. La fiebre mundialista parece no alcanzar y ya nadie desconoce la parálisis que la crisis genera en la gestión cotidiana y que el oficialismo intenta disimular mediante la agenda legislativa.

El Senado asoma como la próxima escala de una crisis que el oficialismo busca dejar atrás. Aunque el Gobierno apuesta a que el informe de gestión marque un punto de inflexión, por ahora la política sigue girando alrededor de los cuestionamientos a Adorni.

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Un año de Cristina Kirchner en prisión: los viajes de Máximo, la nueva consigna y otro “banderazo” en Parque Lezama

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El martes 17 de junio se cumple un año desde que Cristina Kirchner empezó a cumplir la prisión domiciliaria en su departamento de la calle San José 1111, en el barrio porteño de Constitución. El kirchnerismo no llegó a esa fecha en silencio. Este domingo hubo una movilización en la puerta de su edificio. El sábado 20, Día de la Bandera, habrá un acto en el Parque Lezama. En paralelo, desde hace semanas, Máximo Kirchner recorre el interior del país —Santa Fe, Entre Ríos y lo que viene— en una dinámica que su entorno describió a Infobae como la actividad central de su nueva etapa política: llevar el mensaje del kirchnerismo a los sectores del peronismo que, en su diagnóstico, se sienten “huérfanos”.

Tres movimientos distintos. Una misma lógica: el kirchnerismo, decidido a mostrarse en actividad, pese a la detención de Cristina.

La cronología judicial del caso tiene una precisión que en el cristinismo manejan con cuidado. La condena quedó firme el 10 de junio de 2025, cuando la Corte Suprema confirmó la sentencia de seis años de prisión e inhabilitación perpetua en la causa Vialidad. La detención efectiva llegó una semana después: el Tribunal Oral Federal N.º 2 le otorgó un plazo de cinco días hábiles y, antes de que venciera, resolvió concederle la prisión domiciliaria por razones de edad —72 años— y de seguridad. La decisión fue comunicada el 17 de junio de 2025. Desde entonces, la ex presidenta cumple la condena en el departamento de Constitución.

Fuentes con acceso directo al entorno de la ex presidenta cuestionaron ante Infobae las condiciones que el tribunal impone para el cumplimiento de la pena. Las restricciones son estrictas: reuniones de dos horas como máximo por semana, con hasta tres personas por encuentro. Para un espacio que construye buena parte de su identidad alrededor de su figura, esas limitaciones no son solo un problema logístico. Son, en la lectura kirchnerista, una forma de silenciamiento político que excede la lógica penitenciaria. Y ese argumento —la inhabilitación perpetua como “proscripción”, la “persecución” como continuación de la condena— es parte central del relato que el espacio lleva a la calle, a los actos y, desde este domingo, a la nueva consigna.

La movilización del domingo la encabezó Mayra Mendoza, ex intendenta de Quilmes y actual diputada bonaerense. Empezó a la tarde y terminó entrada la noche. La militancia cubrió la esquina de San José y Humberto Primo con banderas, luces y cánticos. Cristina Kirchner salió a saludar desde el balcón del piso dos de su departamento. Desde ese balcón desplegaron una bandera argentina con la leyenda que el kirchnerismo estrena de cara a las elecciones de 2027: “De San José a La Rosada. Cristina libre y gobernando”.

La consigna “De San José a La Rosada”

La frase no surgió de la improvisación. Según pudo reconstruir Infobae a partir de fuentes con acceso al núcleo político que rodea a la ex presidenta, la consigna fue discutida durante las últimas semanas y respondió a una decisión estratégica concreta: llevar la situación judicial de Cristina Kirchner al plano de la disputa electoral, sin quedarse solo en la denuncia por persecución. San José es el departamento de Constitución donde cumple la condena. La Rosada es el horizonte que el kirchnerismo declara abierto.

Hay, sin embargo, un dato fáctico que la consigna no puede ignorar. Cristina Kirchner fue condenada a seis años de prisión efectiva e inhabilitada a perpetuidad para ejercer cargos públicos. Bajo el régimen legal vigente, esa inhabilitación le impide ser candidata a cualquier cargo. Para que eso cambie, debería producirse algún tipo de reversión de la condena, algo que, en el estado actual del proceso judicial, resulta fácticamente imposible. El kirchnerismo lo sabe. La consigna no es, entonces, un programa electoral en sentido estricto: es una declaración política, una forma de sostener la centralidad de Cristina Kirchner en el espacio y de presentar su situación judicial como una proscripción antes que como una condena firme.

La elección no está exenta de debate interno. En distintos sectores del peronismo —incluido el entorno de Sergio Massa, como pudo reconstruir este medio en los últimos días— circula la lectura de que la consigna “Cristina inocente” sería más eficaz que “Cristina libre”, porque interpela menos a la interna judicial y más a la legitimidad política de la condena. La nueva consigna va por otro camino: no solo reivindica la inocencia, también proyecta a Cristina Kirchner como candidata y como presidenta. Es una apuesta más alta, con más exposición y con más potencia movilizadora para la base militante. En el cristinismo, la calcularon así.

El 20 de junio y la amplitud que busca La Cámpora

Esta semana no se prevén actos masivos —aunque no se descartan movilizaciones de organizaciones políticas y sociales, sobre todo el martes 17— y el momento de mayor concentración llegará el sábado 20 de junio. La Cámpora tiene organizado un acto en el Parque Lezama —el mismo escenario del año pasado, cuando el kirchnerismo convocó a días de que la condena quedara firme— con convocatoria a las 15. Se espera la presencia de militancia, dirigentes, intendentes, diputados y senadores nacionales y provinciales de todo el país. El orador principal será Máximo Kirchner. Y, aunque fuentes de la organización admitieron a Infobae, que una comunicación en vivo de Cristina Kirchner será difícil de concretar dadas las restricciones judiciales, no se descarta que haya un mensaje grabado dirigido a la militancia.

Lo que el kirchnerismo quiere mostrar el 20 de junio no es solo volumen de convocatoria: es amplitud. La semana pasada hubo una reunión en la sede del PJ Nacional que, según pudo saber Infobae, funcionó como instancia de organización y que en el cristinismo se presenta como señal de que el acto excede a La Cámpora: estuvieron la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, y el de Lomas de Zamora, Federico Otermín, dos dirigentes que no pertenecen a la estructura camporista, pero que reconocen el liderazgo de Cristina Kirchner y se comprometieron en actos de apoyo. Que intendentes del conurbano por fuera de La Cámpora puedan participar del acto no es un dato menor en el mapa interno del peronismo bonaerense, donde las tensiones entre el kirchnerismo y el kicillofismo siguen sin resolverse del todo.

Máximo Kirchner recorre el interior

En paralelo a esa agenda porteña, Máximo Kirchner desarrolla otra línea de acción. Este fin de semana estuvo en Paraná. Semanas atrás visitó dos localidades de Santa Fe. Y, según pudo saber Infobae a partir de fuentes con conocimiento directo de su agenda, el plan contempla recorrer gran parte del territorio nacional durante lo que resta de 2026 y a lo largo de 2027. Incluso durante el tiempo que dure el Mundial.

Los viajes responden a un diagnóstico que dirigentes del kirchnerismo transmitieron a este medio: hay una parte importante del peronismo que se siente “huérfana”. Sin conducción clara, sin referente que la interpele directamente, sin un relato que la contenga en el nuevo escenario político que abrió el gobierno de Javier Milei. Máximo Kirchner sale a buscar a esos sectores. No con la lógica de la campaña electoral —las fuentes fueron enfáticas ante Infobae en aclarar que los viajes no tienen, por ahora, abordar cuestiones de candidaturas— sino con la del dirigente que lleva el mensaje donde el mensaje no llega solo.

Ese movimiento tiene un contenido concreto, una línea que viene desarrollando en cada encuentro y que puede leerse como una reformulación de consignas kirchneristas adaptadas al debate económico actual: hay que lograr justicia fiscal para lograr equilibrio fiscal. Es otra forma de decir que los números de la macroeconomía tienen que cerrar con la gente adentro, que el equilibrio no es un fin en sí mismo sino parte del desarrollo de un país que no deje a nadie afuera. La formulación actualiza una consigna que el propio espacio usó en 2023, pero le añade una carga de denuncia que se adapta al contexto del ajuste libertario.

Esta dinámica de recorrida nacional es algo que Máximo Kirchner no podía hacer el año pasado. Era presidente del PJ bonaerense, responsabilidad que lo ataba a la provincia y lo condicionaba en la gestión de las tensiones internas. Ese rol lo asumió Axel Kicillof, que es al mismo tiempo gobernador bonaerense, presidente del PJ provincial y tiene un proyecto presidencial. Máximo Kirchner es hoy, en términos formales, un diputado nacional. Y esa aparente reducción de estatus es, en los hechos, una liberación: puede moverse, viajar y hablar con dirigentes de todo el país sin la carga de tener que rendir cuentas por la conducción del peronismo bonaerense.

Hay una división de roles que el cristinismo construye para este tramo del ciclo político, aunque no la enuncia de manera explícita. Cristina convoca desde el balcón, graba mensajes y sigue siendo —como quedó demostrado este domingo en Constitución— la figura capaz de movilizar a un sector relevante de la militancia peronista. Máximo sale al país, lleva el mensaje y va a buscar a los que se sienten sin brújula. Él tiene la movilidad que ella no tiene. Ella conserva una centralidad que ningún otro puede reemplazar.

“Habla con todos. Está bien, está fuerte y está muy pendiente de todo”, resumió ante Infobae una fuente con acceso habitual a la ex presidenta.

A un año de la detención efectiva, el kirchnerismo tiene consigna nueva, un dirigente decidido a recorrer el país con su voz y un acto en preparación.

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