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Milei encabezó una nueva reunión de Gabinete tras la crisis en los mercados

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El presidente Javier Milei encabezó una nueva reunión de Gabinete tras la crisis en la Bolsa de Japón. Desde el Salón Eva Perón, el mandatario intercambió con su equipo casi completo a excepción de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.

La reunión que inició a las 9 y culminó a minutos antes de las 11 tuvo lugar el día después del colapso de los mercados a nivel mundial aunque desde la administración libertaria reconocieron que si bien se pueden retrasar inversiones para la Argentina, el país no se verá afectado gracias a haber mantenido las cuentas en orden y por no haber apurado la salida del cepo cambiario.

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, secundó al jefe de Estado junto a los ministros Luis “Toto” Caputo (Economía), Federico Sturzenegger (Transformación del Estado), Patricia Bullrich(Seguridad), Luis Petri (Defensa), Mariano Cúneo Libarona (Justicia), Mario Russo (Salud) y Diana Mondino (Relaciones Exteriores y Culto).

El vicejefe de Gabinete, José Rolandi, y los secretarios Javier Herrera Bravo (Legal y Técnica) y Eduardo Serenellini (Prensa) también estuvieron presentes en la reunión. El titular del Banco Central, Santiago Bausili, el voceo presidencial, Manuel Adorni, y el asesor Santiago Caputocompletaron la lista.

A pesar de los resquemores de Pettovello con el asesor presidencial, desde su entorno atribuyen la ausencia a incompatibilidades en la agenda.

Tampoco participaron del intercambio los titulares de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y del Senado, Victoria Villarruel.

Por su parte, la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, ingresó al salón 20 minutos después del inicio de la reunión. La regla impuesta para algunos funcionarios que establece que pasadas las 9 no se les permiten ingresar al salón no aplica a la mano derecha del mandatario.

Fuente: Noticias Argentinas.

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El PJ en modo electoral: el paso adelante de Kicillof y Uñac, la carrera de De la Sota y las diferencias económicas

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El peronismo está activo, en movimiento, avanzando por diferentes carriles y en velocidades disímiles. Con nombres, con estructuras, con debates internos abiertos. Camina con un horizonte claro. Camina sabiendo que el objetivo de fondo es ganarle a Javier Milei en el 2027, pero el objetivo a corto plazo es discutir un programa político y económico nuevo. Después están las caras visibles, las candidaturas y las señales que expresan mensajes.

En todo el universo peronista hay nombres propios que están completamente lanzados a la construcción de sus precandidaturas. El más conocido y el más firme es Axel Kicillof. El otro es Sergio Uñac. Son los únicos confirmados para participar por la carrera hacia la candidatura principal del peronismo. La semana que pasó lo manifestaron con claridad.

El sanjuanino dejó los rodeos de lado y afirmó que su intención es ser candidato a presidente. Lo hizo con una frase poco inocente. “Con Cristina inhabilitada, el peronismo tiene que ir a internas y yo quiero ser candidato”, planteó en una entrevista con Clarín. La decisión de nombrar a la ex presidenta como una figura limitada por su realidad, pero importante en el contexto político, cayó bien en el cristinismo, donde compartieron su mirada sobre el panorama que tiene por delante el peronismo.

Uñac tiene el aval de CFK y el empuje de Primero la Patria, la agrupación que se formó el año pasado con dirigentes del peronismo federal y un sector del kirchnerismo. Fue un dispositivo pensado desde las usinas K para contener expresiones del interior. Al sanjuanino le falta armado, pero tiene la posibilidad de mostrarse como una cara a la que no se la puede emparentar con el kirchnerismo en los lugares donde el espacio político tiene más resistencia.

El ex gobernador ya se anotó la carrera presidencial y sabe que tiene muchos meses por delante para buscar consenso interno dentro del justicialismo. Uñac expresó su voluntad, levantó la mano y empezó a acumular reuniones con dirigentes políticos y sindicales, además de estrechar vínculos con el sector empresario. La contracara de ese proceso es la que expresa el PJ Federal que se presentó unos días atrás en Parque Norte y que empezó a armar una nueva estructura, donde no hay candidaturas. Victoria Tolosa Paz, una de las principales referentes del espacio, lo dejó en claro esta semana: “No tenemos candidato a presidente ni a gobernador”.

El esquema federal está tratando de cerrar la próxima parada para debatir un programa. Aún no hay fecha ni lugar confirmado, pero la intención es que, de acá a fin de año, haya entre cuatro y cinco encuentros más en distintas provincias. Esa es la forma en la que van a poder sostener el debate, el espacio y la identidad. La esencia del armado es que no haya ningún candidato que ponga un límite en la construcción nacional. Quieren escaparse de las internas y de las candidaturas prefijadas.

El caso de Kicillof es bien diferente al de Uñac. Ayer en Córdoba, durante el congreso del gremio de Sanidad, Héctor Daer dijo lo que el Gobernador pretende no decir hasta más adelante. “Axel sos el mejor candidato del peronismo para conducir los destinos de la Argentina”, sostuvo. El Gobernador tuvo una segunda parada federal luego de haber viajado el 2 de abril a Tierra del Fuego en el aniversario de la Guerra de Malvinas.

Apenas dos días atrás el intendente de Ensenada, Mario Secco, también hizo público lo que Kicillof no va a decir. “El pueblo argentino canta las nuevas canciones. Axel presidente. Compañeros de todo el país empiezan a ver la nueva esperanza. Sos la esperanza. No lo dicen solo las encuestas, lo empiezan a cantar todos los compañeros a lo largo y ancho de este país”.

El mandatario bonaerense fue a Córdoba con un mensaje aperturista. En una rueda de prensa le consultaron por el peronismo cordobés, que mantiene históricas diferencias con el kirchnerismo, y dejó una puerta abierta para gestionar el vínculo político: “En esta situación tenemos que buscar coincidencias. Porque sino nos va a mirar la gente que está perdiendo el laburo, que no le alcanza el sueldo, que le sacaron los remedios y nos va a decir, ¿ustedes qué están discutiendo?”

Kicillof mantiene su idea firme de seguir construyendo el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en otras provincias y traer a su espacio a dirigentes de todo el país. Cree que este es el año de la construcción política, de la acumulación de dirigentes que puedan militar su proyecto y de la discusión de un programa nuevo. El año que viene será el que esté marcado por la campaña, el alto perfil y los mensajes direccionados a cada sector del electorado nacional.

Uñac y Kicillof son los únicos que están un paso adelante en el peronismo a esta altura del calendario. Juan Grabois, con menos armado político, más resistencia interna, pero con una firme convicción ideológica y programática, también ha manifestado su voluntad de ser candidato a presidente y competir en una interna. En paralelo, el nombre que siempre aparece es el de Sergio Massa, aunque en privado él se encargue de bajarlo y poner paños fríos.

El camino nacional de De la Sota

En el 2023, cuando se estaba discutiendo la candidatura presidencial del peronismo, Massa propuso que su compañera de fórmula fuera Natalia de la Sota. Las negociaciones cruzadas y tensas derivaron en que el compañero sea Agustín Rossi, que en ese entonces tenía el respaldo de Alberto Fernández. La diputada nacional estuvo cerca de sumarse a una fórmula del peronismo nacional, pero el final fue otro, lo que le permitió mantenerse distante del esquema de Unión por la Patria.

El año pasado, en pleno armado electoral, la legisladora decidió jugar en paralelo al oficialismo provincial que conduce Martín Llaryora. Cada uno tiene una versión de los hechos. En el gobierno provincial aseguran que ella no aceptó acompañar a Juan Schiaretti en la lista de diputados nacionales. En el entorno de la dirigente cordobesa aseguran que ni siquiera la llamaron para buscar un acuerdo.

Lo cierto es que De la Sota quedó en el tercer lugar, detrás de Schiaretti y Gonzalo Roca, el candidato libertario, que obtuvo el 42% de los votos. La actual diputada sacó casi el 9% de los votos y quedó plantada en el escenario político cordobés como una figura importante del la oposición y una figura con capacidad para construir un perfil nacional.

Y eso fue lo que empezó a hacer después de que pasaron las elecciones. Inició un camino para levantar el perfil y realizar actividades por fuera de las fronteras de Córdoba. Pasó por Mendoza, viajó a Brasil donde se encontró con el ministro de Hacienda de Brasil, Fernando Haddad, y estuvo en Santa Fe, con dos referentes locales del peronismo como Diego Giuliano y Caren Tepp. En ese andar endureció su postura contra el gobierno de Milei y se desentendió del equilibrio que hace el peronismo cordobés con la gestión libertaria. Opositora pura y dura.

“Natalia mantiene la coherencia en su camino. Se puso enfrente de Milei cuando tenía el 70% de imagen positiva, no ahora”, indicaron cerca de la legisladora. De la Sota está decidido a formar parte de una discusión nacional del peronismo para configurar una construcción post libertaria. “Tenemos que discutir con claridad que le vamos a ofrecer a los argentinos después de la etapa Milei”, sostienen en su entorno.

La hija del ex gobernador cordobés tiene puentes abiertos con todos los sectores del peronismo. Del kirchnerismo al PJ del interior, pasando por el Frente Renovador. Su postura y su figura tienen buena recepción en la dirigencia de anclaje bonaerense. Tal vez por eso y porque su apellido tiene un peso específico en la política nacional, las especulaciones con su nombre empezaron a florecer. Algunos dirigentes la ven como una buena compañera de fórmula de Kicillof. Otros la visualizan como una candidata a presidenta que hoy no está en los planes de nadie. Sumas y restas en el año impar.

En el peronismo cordobés tienen en carpeta contenerla el año que viene. Llaryora está decidido buscar su reelección y empezó a trabajar en ese objetivo. Enfrente, la oposición, en las cabezas del libertario Gabriel Bornoroni y Luis Juez, edifica una opción competitiva. El radical De Loredo, por el momento, juega en una tercera línea. En ese futuro escenario electoral el oficialismo visualiza una batalla dura. No tiene tanto margen para que los votos de De la Sota y los que posee el kirchnerismo se les escabullan con facilidad. Por eso apuestan a sentarse, al final del camino, y discutir una alianza provincial.

La discusión sobre el plan económico

Este viernes Santiago Fraschina, uno de los principales economistas de La Cámpora, escribió una nota titulada “Apuntes para una economía justicialista”, que fue publicada en el portal Contraeditoral, en el que marcó diferencias con la mirada del peronismo federal, que se presentó en Parque Norte el 1 de mayo. El texto giró por v varios celulares importantes del PJ.

“La mirada del peronismo federal sostiene que primero debe alcanzarse el equilibrio, luego consolidarse el crecimiento y recién después mejorar la distribución. La tradición justicialista plantea una secuencia distinta”, sostuvo el economista, quien aseguró que esa mirada diferente “no niega la necesidad de una macroeconomía ordenada, pero entiende que el orden durable no surge simplemente del ajuste de variables contables, sino de una economía que amplía su capacidad de distribuir, producir, invertir, exportar, recaudar y generar empleo”.

“En esa concepción, es el desarrollo el que crea las condiciones materiales de una macroeconomía consistente”, explicó Fraschina, al tiempo que resaltó que “ese punto es central porque supone una determinada concepción del crecimiento”. “El desarrollo no aparece como un proceso espontáneo ni como el resultado automático de los incentivos del mercado. Requiere orientación política, planificación estratégica y un Estado capaz de ordenar prioridades”, señaló.

El economista de La Cámpora marcó las diferencias sobre la mirada del sector del PJ que impulsan Guillermo Michel, Federico Achával, Victoria Tolosa Paz y Juan Manuel Olmos. “La idea de que primero hay que crecer y luego distribuir remite a una lógica ajena a la tradición justicialista. Es, en esencia, la vieja teoría del derrame. La pregunta de fondo es otra: ¿de verdad la sociedad argentina no genera riqueza suficiente para sostener niveles salariales dignos?“, se preguntó.

En el PJ Federal advirtieron que el orden fiscal es determinante para la etapa que viene, que hay margen para que cada sector del peronismo discuta desde su postura y que, en los hechos, no hay nada para repartir luego de los dos primeros años de ajuste libertario y parate de la economía. Que lo importante es volver a reactivar la producción y el empleo, donde los indicadores están al rojo vivo. En ese sector la inflación y la emisión controlada, la recuperación de la confianza del electorado a través de un programa económico sólido y la claridad sobre cómo renegociar la deuda con el FMI son banderas que van a levantar cuando la discusión se vuelva más integral.

Existen diferencias en política económica y también existen márgenes para buscar acuerdos. Es una señal positiva atada a la horizontalidad del debate. Además, es parte de una de las premisas del peronismo del interior: discutir primero el programa, la base, el lugar hacia dónde ir, y después ver el nombre propio que lo represente. Cada cual tiene su manual de estilo y su hoja de ruta.

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Se deteriora el vínculo entre La Libertad Avanza, el PRO y la UCR y se redefine el mapa de poder en Diputados

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Crece la preocupación en las líneas libertarias respecto de los movimientos de los socios parlamentarios. La secretaria general de la Presidencia, y figura fuerte de La Libertad Avanza, bajó a la Cámara de Diputados a reunirse con referentes del bloque y establecer una estrategia que contenga a los socios que empiezan lentamente a marcar las diferencias.

La preocupación de LLA no tiene que ver con las posibilidades de una interpelación de Manuel Adorni sino con el devenir de los proyectos de ley que quiere Milei y que empieza a encontrar dificultades. Esto se suma a las últimas actitudes del PRO, como por ejemplo el silencio que mostraron los diputados del bloque amarillo en el informe de gestión del Jefe de Gabinete. “No hicieron nada en contra, pero tampoco a favor. No aplaudieron nada de lo de Manuel”, explicaron.

Pero no fue solo eso —que algunos podrían identificar como una posición de no entorpecer—, sino que hubo otros movimientos que no gustaron. “No fue una buena señal que el PRO se desmarcara con el tema Ficha Limpia”, reconoció una fuente parlamentaria. “A esto se le suman los movimientos de Patricia Bullrich, que también incomodan al karinismo”, agregó.

Los dichos tienen que ver con la intención del partido de Mauricio Macri de mantener las PASO quitando la obligatoriedad de ir a votar, por un lado, y de tratar Ficha Limpia por afuera de la reforma electoral. En ambos casos, el mensaje que bajó Karina Milei es el de no negociar esos dos puntos. “Tiene que salir la ley como la mandó Casa Rosada”.

Esto parece poco probable. Fuentes cercanas a la ex ministra explicaron que “no va a jugar a perder” y en ese esquema, si avanza con la reforma laboral, lo hará negociando las PASO y Ficha Limpia. “Tienen que entender que los votos no están de otra manera. Ya no pueden encapricharse”.

Un detalle no menor es que la Casa Rosada intenta mostrar apoyo de gobernadores: el ministro del Interior, Diego Santilli, se mostró con el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio (PRO), y con Marcelo Orrego de San Juan (Producción y Trabajo), quienes señalaban apoyar el proyecto oficial. El detalle es que ninguno de los dos tiene senadores que le respondan.

Pero el problema de fondo sigue siendo el PRO y lo que en el mundo macrista entienden que es una inquina que aseguran tiene “la jefa” con el ex presidente. En ese sentido, el impulso de Sebastián Pareja como posible candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires por encima de Diego Santilli —quien sigue siendo afiliado al PRO— lo ven como el fin de una relación que tiene su visibilidad en el Congreso de la Nación.

“Hay que hacer equilibrio entre lo que pide la Rosada y lo que necesitamos en el Congreso. No podemos perder a los socios”, explica un libertario con acceso al despacho de Martín Menem, presidente de la Cámara baja.

En el mundo libertario crece la paranoia. Creen que la relación entre Macri y Bullrich se recompuso. Desde el mundo de los más cercanos al ex presidente no paran de decir que es el candidato “natural” de un partido que tendrá “candidato propio”. La respuesta de LLA es negar cualquier tipo de acuerdo para la Ciudad, el enclave del PRO.

En medio de todo esto, el radicalismo se mantiene equidistante. Mientras sus senadores acompañan, sus diputados se mantienen también en silencio con Adorni; el partido muestra diferencias y se prepara para tener una buena presencia en la marcha universitaria de la semana próxima. El video que hicieron las universidades nacionales para promocionar la manifestación —enclaves donde el radicalismo tiene una presencia fuerte— posiciona al gobierno en un lugar de no respetar las normas de la democracia.

La sesión de la próxima semana en la Cámara de Diputados mostrará el clima en el que se encuentra la relación entre La Libertad Avanza y sus socios. La oposición buscará emplazar a las comisiones que manejan los libertarios para avanzar en una agenda que tiene como eje la interpelación del Jefe de Gabinete. Es un primer paso que no define el resultado pero que mostrará una foto de acompañamientos, presencias y ausencias.

Por el lado libertario entienden que todavía está vigente “la mancha venenosa k” y que varios diputados aún se niegan a votar en conjunto con el peronismo. De todas formas, entienden que eso empieza a diluirse y que el llamado a la sesión por parte de legisladores de otros bloques “tiene que ver con no ir con los k pero que los k vayan con ellos”.

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Milei está atrapado entre tres “damas de hierro”: Karina ordena, Bullrich desafía y Villarruel espera

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“Milei está cada vez más aislado. Y, claro, ellas aprovechan: las tres damas de hierro se mueven rápido para defender su propio juego. Al final la metáfora no estaba tan errada. Pobre jamoncito, ¿no?”.

Una de las personas que mejor conoce al Presidente, pero que por respeto institucional sigue llamándolo por su apellido, analiza una de las aristas más comentadas en la intimidad de los pasillos de la Casa Rosada: es que, según su mirada, el escándalo que envuelve a Manuel Adorni dejó al descubierto que el funcionamiento político libertario es bastante menos vertical que el que intenta proyectar ese mismo ecosistema. Y eso, insiste, puede verse con claridad en los movimientos de tres mujeres audaces que juegan fuerte.

Ahí está Karina Milei, concentrada en ordenar el tembladeral con su presencia todopoderosa; Patricia Bullrich, que se convirtió en la voz de los que quieren marcar distancia antes de quedar atrapados en el barro; y, finalmente, una Victoria Villarruel que encontró, otra vez, una oportunidad para subrayar desde la banquina institucional cada nuevo tropiezo de un oficialismo al que ya no pertenece. Un trío de líderes decisivas y picantes con tres estrategias distintas ante un primer mandatario que tuvo que salir a gritar “el presidente soy yo” como si necesitara recordarlo y subrayarlo.

Cuando termina de referirse a la secretaria general, a la senadora nacional y a la vicepresidenta de Argentina, el funcionario que narra algunas de las complejidades actuales en el corazón del poder mira al costado como si alguien pudiera estar escuchándolo. La escena resume mejor que cualquier encuesta el estado de los nervios dentro del Gobierno. Un hombre de peso que acepta hablar, pero no en su despacho. Que busca una oficina alternativa que en ocasiones usa como búnker, que pide dejar teléfonos y aparatos electrónicos en un locker bajo la atenta custodia de personal de la Policía Federal y que entonces, recién entonces, suelta lo que no puede admitir cuando declara ante los medios de comunicación: “Adorni es un collar de melones para nosotros y nos está arruinando todo. Tiene que explicar o se tiene que ir. Corta la bocha”. El hermetismo de la charla no es anecdótico: en La Libertad Avanza se vive con miedo permanente a la filtración. Y ese temor “casi stalinista”, define y se ríe de la ocurrencia, marida con una sensación muy extendida en despachos oficiales: lo que más inquieta puertas adentro no es sólo el volumen del problema patrimonial del ministro coordinador sino también la velocidad con que todo lo que pasa por Comodoro Py aparece en los portales y las redes sociales antes de que la Quinta de Olivos pueda procesar la información.

Con todo, la preocupación ya no pasa únicamente por la causa judicial que investiga presunto enriquecimiento ilícito, por las propiedades, las refacciones con su pileta climatizada y su cascada, los viajes, los gastos en efectivo o la declaración jurada que nunca termina de aparecer. Lo que más inquieta es que hace exactamente 60 días que el caso se devora todo, incluso novedades que LLA pondera positivas como la baja del riesgo país, el alza en las cotizaciones bursátiles, la llegada del Súper RIGI y hasta los fallos que ratificaron la vigencia de la reforma laboral y de la Ley de Glaciares.

Mientras Javier Milei se codeaba con la élite financiera global en el Instituto Milken de Estados Unidos, pero en paralelo se daba el gusto de fotografiarse con el músico Lionel Richie, “El Jefe” tomó un avión en otra dirección. Destino: San Juan. Motivo formal: la Expo Minera más importante del país. Motivo político real: demostrar que hay vida más allá de Adorni. La delegación que armó para el viaje tenía altas dosis de karinismo y una ausencia llamativa: se llevó a Diego Santilli, a Martín “Lule” Menem y a Juan Bautista Mahiques y dejó a su amigo “Manu” en Buenos Aires. Un puñado de gobernadores de distintas extracciones los esperaban: el anfitrión Marcelo Orrego, Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Alfredo Cornejo (Mendoza), Gustavo Sáenz (Salta), Carlos Sadir (Jujuy) y Raúl Jalil (Catamarca), decisivos para la agenda legislativa que el espacio libertario necesita destrabar en las próximas semanas y que incluye tópicos sensibles como la por ahora quimera de la eliminación de las primarias.

El movimiento de Karina tiene dos lecturas. Hacia afuera muestra gestión: agenda productiva, divisas, federalismo, Congreso; en definitiva, el intento de sacar a la gestión del monotema. Hacia adentro, en cambio, el renovado perfil de la hermana del Presidente ratifica algo que el caso Adorni, que no es un funcionario cualquiera en el firmamento violeta, empezó a poner en cuestión: que el poder real no se mudó y que el mando sigue pasando por ella. Por eso, cuando Patricia Bullrich golpea (“quizás no tiene el cuero tan duro”) o apura al vocero (“tiene que hacer un esfuerzo por que esto se termine lo antes posible”), la secretaria general lo lee como un golpe al control que ejerce sobre la botonera entera.

No es la primera vez, y probablemente no sea la última, que la relación entre Karina y Bullrich sufre movimientos telúricos. Hubo recelos por el alto perfil y agenda propia que siempre mostró la ex ministra, tensiones subterráneas durante la campaña legislativa de 2025 y rispideces solapadas cuando la “Hermanísima” le habría vetado recorridas nacionales para promocionar la reforma laboral. Es cierto: también hubo encuentros cordiales en los que ambas acordaron que si alguna vez algo estallaba lo iban a hablar de frente. Pero esa promesa no siempre se cumple a rajatabla.

El ejemplo más reciente de la tirantez mutua se dio esta misma semana e hizo arder Troya. Si bien la jefa del bloque oficialista en la Cámara alta no pidió la renuncia de Adorni, hizo algo más peligroso para la lógica del primer piso de Balcarce 50: exigió papeles con detalles, en público y sin avisar. La secuencia de sus movimientos es un manual de autonomía política: el lunes llamó a Milei por teléfono para anticiparle su posición sobre el jefe de Gabinete y el miércoles explicitó sus pensamientos en un estudio de televisión. Todo sin advertencia previa ni a Karina ni a la Secretaría de Comunicación.

Los integrantes de su riñón político que estaban cerca de “El Jefe” cuentan que en esos minutos su rostro se desfiguró y que la bronca era palpable. “La verdad, estaba re caliente. Y no es para menos. Hasta acá se necesitaron y eso las hizo convivir, pero este affaire terminó de dinamitar ese equilibrio”, conceden. Y completan su lectura con una sospecha en torno a la imagen de la experimentada dirigente saludando con una sonrisa a Mauricio Macri en la cena de la Fundación Libertad: “¿Coquetea con sus ex socios justo en este momento?”.

“Hay que destacar que, lejos de incendiar todo, Milei intentó desactivar los misiles cruzados desde Los Ángeles”, confía una fuente libertaria que lo acompañó a su periplo número 17 a la nación que comanda Donald Trump. “El asunto es que una persona que ya ni siquiera es ministra obligó al Presidente a responder y a seguir la agenda que propuso ella. Es raro”, matiza otro de los viajeros.

En los despachos del palacio gubernamental la reacción fue instantánea y no hubo nadie que no se sorprendiera con la jugada. Sin embargo, un nutrido grupo de funcionarios de primera línea reconocía en privado en esas horas frenéticas que Bullrich se animó a esbozar lo que muchos de ellos piensan y no se atreven a decir en voz alta. Hay razones concretas para esa valentía: sus largos años en política, sus votos propios, su buena imagen en los sondeos entre el público liberal. “Hicimos lo que había que hacer. A este punto, a Adorni sólo lo defienden Tronco y Lilia”, ironizan en ese sector, en alusión a Sergio Figliuolo y Lemoine.

En ese contexto, en la arena digital oficialista no tardaron en encontrar fantasmas al notar que, algunas jornadas antes, el diputado Damián Arabia había publicado en X una foto junto a Bullrich y la también legisladora Sabrina Ajmechet con la leyenda “se vienen cositas”. La respuesta interna no se demoró: la cuenta @mediceneljefe, con precisión quirúrgica para reflejar la narrativa karinista, posteó una foto de Milei con el arquero Roberto Abbondanzieri y el epígrafe: “Qué guerrero el pato”. ¿Mensajes para entendidos?

Aunque el estrés está lejos de disiparse, el equipo entero La Libertad Avanza trató de cerrar otros cinco días hábiles turbulentos con gestos forzados de paz. Uno se dio durante la reunión de gabinete de este viernes, que se prolongó dos horas y media: sin foto de familia pero con la presencia de los Milei y todos los ministros, Adorni y Bullrich interactuaron sin estridencias mientras repasaban la agenda del futuro cercano. La otra señal de concordia se produjo un rato antes de ese encuentro, cuando la senadora caminó el barrio porteño de Villa Lugano con Pilar Ramírez, la mano derecha de Karina en ese territorio que en X quiso dejar en claro que había hecho lo propio el día anterior con Federico Sturzenegger.

Al revés de lo que le sucede a la ex candidata a presidenta por el PRO, Victoria Villarruel no necesita declarar la guerra: le alcanza, aceptan cerca suyo, con aparecer en el momento justo. Por eso, en el más reciente pico del escándalo, cuando apareció el contratista de la casa del country Indio Cuá dando detalles de las obras que había hecho, la vice eligió publicar una chicana que conectaba directo con el asunto. “Una cascada de éxitos”, le escribió a un usuario en la ex Twitter. Más allá del chascarrillo, su postura sobre la actualidad es clara: ⁠”Karina va a terminar destrozando todo”, le escucharon decir algunos dirigentes que la frecuentan y que le consultaron su opinión sobre la persistencia del jefe de gabinete en su rol.

La vicepresidenta lleva meses en modo recorrida: desde su oficina del Senado, a donde va todos los días, promete completar en breve su visita a las 24 provincias de Argentina; le faltan Chaco, La Pampa y San Juan. La relación entre Milei y Villarruel, se sabe públicamente, se deterioró desde los primeros meses de gestión. Desde entonces construyó una agenda paralela y dejó en claro que no piensa disolverse en el relato libertario. No decide los destinos del país con su ex compañero de aventuras, pero tampoco se fue. Y subraya, ante quien quiera escucharla, que la dirigencia debería entender de una vez por todas que en 2023 la población votó una “fórmula mixta”: “un anarcocapitalista liberal y una nacionalista productivista”. “Javier se la pasa en Estados Unidos y Victoria duerme abrazada a una bandera de Argentina”, comparan a su lado.

En el Círculo Rojo la observan con atención: ven a una rara avis que mira el desgaste del oficialismo con distancia prudencial. Cada aparición suya funciona como una astilla silenciosa en el relato, pero aún así evita exponerse demasiado. ¿Por qué? ⁠”Si ella habla, se pudre todo. Es consciente de lo lábil que es la lógica del Gobierno y prefiere ser respetuosa y cuidadosa por más que cada tanto se le escape algún dardito”, dice alguien que la frecuenta seguido y que la ve como una “persona sencilla”, “cero casta”, que “labura todo el día en silencio” y que “a la noche saca a pasear a sus perros como cualquier persona normal”. Evidentes tiros por elevación villarruelistas.

Así las cosas, las “damas de hierro” le muestran verdades incómodas a Milei en varios flancos: sectores que quieren ordenar pero no logran controlar, sectores independentistas que marcan diferencias sin romper y sectores que se imaginan futuros complicados en los que el violeta ya no es el color predominante. Y, en el medio, un jefe de Gabinete presionado por la realidad que el mandamás libertario no piensa “ejecutar” pero que se transformó en una bomba que nadie termina de desactivar.

Demasiado para resolver antes del 2027 electoral.

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