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PJ Bonaerense: Kicillof acusa a La Cámpora de condicionarlo, pero hay canales abiertos para un acuerdo

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El clima está enrarecido. Una vez más. Como tantas otras veces a lo largo del 2025, cuando la interna del peronismo bonaerense tuvo picos de máxima tensión y la fractura expuesta fue cercana y real. Los diálogos abiertos entre el kicillofismo y el cristinismo por la renovación de autoridades en el PJ Bonaerense están cruzados por intereses y movimientos tácticos de ambas partes. Hay ruido.

La posibilidad de que Axel Kicillof sea presidente del partido sigue estando latente. Pero, si se da, no será a cualquier precio. Tiene que haber un acuerdo integral en la conformación de la lista de consejeros, la junta electoral y las secretarías del partido. “Si no salen con nada raro los primos de La Cámpora, la posibilidad de que sea Axel está vigente”, sostuvo un importante dirigente del Movimiento al Futuro (MDF) ante la consulta de Infobae.

En La Plata, donde se concentra el círculo más chico y de mayor confianza del Gobernador, mantienen una postura más refractaria respecto a las negociaciones abiertas, de la que el kicillofismo forma parte. “Axel no puede aceptar ni rechazar algo que nunca pasó. No hubo propuesta y no hay negociación”, sentenciaron bien cerca del mandatario bonaerense.

En la Gobernación consideran que la posibilidad de que Kicillof sea presidente del PJ proviene de “una operación de La Cámpora”. En ese sentido, un funcionario de estrecha relación con el mandatario provincial le planteó a este medio: “Lo único que les interesa es condicionar a Axel y seguir con el barro de la interna para coartar la posibilidad de crecimiento nacional”. En definitiva, creen que la propuesta para que sea presidente del partido es una trampa para llenar de espinas su camino presidencial.

La definición que sale del corazón del kicillofismo es la misma que existía en el esquema político más chico que tiene el Gobernador durante los últimos meses del año pasado. “Una unidad cerrada entre cuatro paredes no le sirve a nadie. El partido tiene órganos que sirven para dirimir esas cuestiones. Ahí se tienen que resolver”, indicaron en el entorno de Kicillof.

Esa afirmación abre la posibilidad de que, finalmente, la situación se dirima en una elección interna, y que el Gobernador siga empujando a Verónica Magario como su principal candidata a reemplazar a Máximo Kirchner en la silla presidencial del partido. Esa posibilidad se terminará de resolver a lo largo de esta semana y, sobre todo, antes del domingo, cuando venza el plazo para presentar las listas de candidatos.

En el MDF hay un concepto general en el que están todos de acuerdo: el presidente del PJ Bonaerense debe ser alguien del MDF que responda directamente al Gobernador. Y también hay dos líneas internas distintas respecto a lo que debe hacer el líder de esa coalición: los que creen que es un error político de Kicillof ser presidente del partido, porque implica quedar encerrado de los deseos del cristinismo; y los que consideran que su desembarco al frente del PJ cierra el conflicto interno y le da un empujón más a su liderazgo nacional, proyectado desde Buenos Aires.

Kicillof no mantuvo ninguna conversación con Cristina o Máximo Kirchner en el último tiempo. Subsiste el silencio. En La Plata aseguran que a la madre y al hijo “no les interesa hablar con Axel”. Es decir, dan cuenta de una relación absolutamente rota, motivo por el que no hay posibilidad de consensuar objetivos comunes. Sin embargo, hay puentes de diálogo abiertos que evitan que la fractura quede a la vista definitivamente.

Así como en el kicillofismo sostienen que no hubo propuesta formal por parte de Máximo Kirchner para que Kicillof agarre la conducción del PJ, en el cristinismo afirman que existió una reunión de la que participaron dos dirigentes (uno cercano a Kirchner y otro a Kicillof) que suelen estar muy inmiscuidos en todas las negociaciones entre ambos sectores, y que en ese encuentro la propuesta del líder de La Cámpora se transmitió con fidelidad.

Este martes hubo una reunión en la que hubo representantes de ambo campamentos peronistas y que tuvo lugar después de una en la que se habló exclusivamente de las tareas de la junta electoral. Hay representantes de ambos lados que están destinados a materializar los puentes de diálogo. Del kicillofismo son Verónica Magario, Gabriel Katopodis, Andrés “Cuervo” Larroque y Mariano Cascallares; y del cristinismo son Federico Otermin, Mariel Fernández, Leonardo Nardini y Facundo Tignanelli. Todos se vieron ayer.

En ese encuentro, que fue una primera aproximación hacia la posible unidad, se empezó a poner sobre la mesa las localidades en las que hay más conflictos para lograr un acuerdo integrador. En el listado aparecen Mar del Plata, Chascomús, Tandil, San Nicolás y Tres de Febrero, entre otras tantas. Son algunas de las ciudades en las que también hubo problemas para lograr la unidad previo a las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre del año pasado.

En la reunión también se habló de cómo será la distribución del consejo partidario por secciones y de cómo se integrarán las ramas de mujeres, gremios y jóvenes. Hoy es probable que haya un nuevo encuentro para tratar de seguir encaminando la negociación. Algunas voces potentes del MDF aseguran que Kicillof puede aceptar ser candidato si se dan las condiciones. Y sino habrá interna o, eventualmente, el cristinismo tendrá que aceptar a Magario al frente del partido.

En La Plata son mucho más cautos porque consideran que la jugada política de Máximo Kirchner es una encerrona que busca deslegitimar al Gobernador. “No te lo ganaste, yo te lo dí”, fue la definición que utilizaron en el entorno más íntimo del ex ministro de CFK para representar el objetivo de la estrategia del líder camporista. Cerca de Kirchner le bajan la espuma a los idas y vueltas, y advierten que lo que puede terminar complicando el acuerdo son las diferencias internas de la coalición del Gobernador. El partido de los símbolos se juega con pierna fuerte.

Todo está por verse. Hay tironeos internos en el MDF y una decisión clara del sector de los Kirchner de ejercer presión sobre Kicillof para que acepte conducir el PJ Bonaerense. Ese lugar que nunca antes le ofrecieron y que él dejó saber el año pasado que no quería ocupar. No hay sentencias firmes a esta altura de la semana. Sobreviven las pujas internas dentro de la interna. Hay más dudas que certezas.

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Ránking de la obra pública: Kicillof invirtió el 6,6% y Milei el 3%

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La disputa entre Axel Kicillof y Javier Milei suma otro capítulo alrededor de la obra pública. Un informe del exsenador provincial Marcelo Daletto, a partir de datos del ministerio de Economía, ubica a Buenos Aires y a Nación entre los distritos que menor proporción de recursos destinaron a gastos de capital: 6,6% y 3%, respectivamente, del gasto total durante 2025.

El dato aparece en un ranking que mide el peso de la inversión y la obra pública en los presupuestos provinciales. Lo lidera Santiago del Estero, con el 28,8%, mientras que la última provincia es Santa Cruz con el 1,1%.

Ese documento señala que, en promedio, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires destinaron 9,5% de sus gastos a erogaciones de capital durante el año pasado. Buenos Aires quedó por debajo de ese umbral y, según el informe, en una situación en la que se priorizan en mayor medida los gastos corrientes y operativos. En el extremo superior del ranking aparece San Luis, con 28,8%, seguida por Santiago del Estero, con 19,8%, y Catamarca, con 19%.

Buenos Aires, entre lo que recibe y cómo lo distribuye

Los porcentuales forman parte de la discusión política entre Milei y Kicillof. Mientras el Presidente sostiene que las provincias deben revisar sus estructuras de gasto y reducir el peso del Estado, el gobernador bonaerense reclama al Ejecutivo nacional una recomposición de los recursos que recibe el distrito y cuestiona el recorte de las transferencias y de la inversión nacional.

El informe de Daletto reconoce la dimensión del reclamo bonaerense: señala que la Provincia aporta cerca del 40% de la recaudación tributaria nacional, pero recibe el 21,2% de la masa coparticipable. Sin embargo, el documento plantea que ese reclamo no exime a la administración provincial de revisar cómo distribuye sus recursos.

El ranking agrega otro dato que el Gobierno nacional utiliza para cuestionar la gestión de Kicillof: aunque el gasto de capital bonaerense creció 10% en términos reales durante 2025, su participación sobre el gasto total siguió siendo baja. Además, el informe advierte que durante el primer trimestre de 2026 esa proporción cayó a 4,4%, por debajo del 6,6% registrado en el cierre del año pasado.

Armendáriz y Duhalde, máximos niveles de obra pública

El informe realiza una comparación histórica desde el retorno de la democracia. Indica que los máximos niveles de gasto de capital en la provincia de Buenos Aires se registraron bajo las gestiones de Alejandro Armendáriz (14,4%) y Eduardo Duhalde (13,4% y 13,7%).

En este último período, el impulso de la inversión pública -sostenido por la creación del Fondo del Conurbano- se dio en paralelo con el proceso de descentralización educativa, que obligó a la Provincia a absorber el financiamiento del sistema escolar y elevó de forma permanente la carga del gasto corriente. Sin perjuicio de ello, la gestión de Duhalde alcanzó el máximo histórico posterior al retorno de la democracia en 1997, con un 17,6%.

El informe no se limita al diagnóstico y propone una salida que implica modificar la matriz presupuestaria provincial: plantea establecer por ley que el 20% del gasto bonaerense se destine a erogaciones de capital, con un sendero gradual que llevaría la inversión al 10% en 2027, 13% en 2028, 16% en 2029 y 20% en 2030.

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Un politólogo analizó el malestar social rumbo a las elecciones de 2027: “El 69% está insatisfecho con la marcha del país”

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La aprobación del Gobierno se ubica en el 35% y acumula una caída de 20 puntos desde el comienzo de la gestión, según la última medición de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) de la Universidad de San Andrés. El dato fue presentado por el politólogo y director de la encuesta, Diego Reynoso, durante una entrevista con Infobae al Regreso.

En diálogo con Gonzalo Aziz, Reynoso explicó que el oficialismo logró mantener durante su primer año un nivel de aprobación cercano al 50%, pero comenzó a perder respaldo de manera sostenida desde fines de 2024.

Se mantiene la aprobación del Gobierno en 35 puntos. Si yo lo comparo desde que llegó el gobierno hasta ahora, perdió 20 puntos de respaldo. Los 55 que tenía son más o menos lo que sacó en el balotaje, el primer mes de gestión”, señaló.

El politólogo aclaró que la caída no se produjo de manera abrupta, sino que fue acumulándose a lo largo de los meses. “Si yo medía mes a mes, no había diferencia estadísticamente significativa, porque el margen de error es de 3,16. Pero en la tendencia general, finalmente se acumulan 20 puntos de erosión de la gestión”, explicó.

Según Reynoso, el deterioro estuvo vinculado a un cambio en las expectativas y a una sucesión de conflictos que fueron afectando al oficialismo. Mencionó, entre otros episodios, el caso Libra, las denuncias vinculadas a la ANDIS y los audios que involucraron al Gobierno.

Fue acumulándose, acumulándose, acumulándose. Ahí perdió mucho el Gobierno hasta la elección de la provincia de Buenos Aires”, sostuvo.

Sin embargo, el resultado electoral bonaerense también produjo un efecto de concentración del voto oficialista. Reynoso señaló que parte del electorado que evaluaba alternativas, particularmente en el espacio de Provincias Unidas, terminó regresando al Gobierno ante el temor de un avance de otros sectores.

La economía vuelve a ocupar el centro de las preocupaciones

Más allá de los escándalos políticos, Reynoso destacó un cambio en las principales preocupaciones de la sociedad. Los salarios y, especialmente, el empleo comenzaron a ganar peso en las respuestas de los encuestados.

A partir de ahí, entre escándalos y demás, empieza a aumentar en la demanda ciudadana la preocupación por los bajos salarios y por el empleo. Hoy el empleo está ganando a la preocupación por los salarios. Es la economía”, afirmó.

El dato se combina con otro indicador relevante de la ESPOP: el 69% de los argentinos se declara insatisfecho con la marcha del país. Para Reynoso, ese malestar también se refleja en las palabras utilizadas por quienes desaprueban al Gobierno.

Esperanza siempre fue la palabra dominante entre el núcleo de respaldo de Milei. Pero se fue achicando y lo que empezó a crecer del otro lado era asco, vergüenza, rechazo. Pero dentro del otro lado fue decepción e incertidumbre, que corresponden a los que switchearon en el respaldo”, explicó.

Bullrich, Kicillof y Bregman, entre las figuras que mejoraron su imagen

La caída de la aprobación presidencial no significó, sin embargo, que una única figura opositora haya capitalizado automáticamente el desgaste. “En principio nadie capitaliza esos 20 puntos de caída del Gobierno. Pero hay algunas señales de tendencias claras”, planteó Reynoso.

Entre los dirigentes que mejoraron su imagen mencionó a Patricia Bullrich, que pasó del 28% al 37% de imagen positiva. También destacó a Axel Kicillof, cuya valoración creció desde aproximadamente el 25% hasta el 36% en los últimos diez meses.

Para el gobernador bonaerense, esa mejora representa además un desafío político. “Son cargos de gestión que estructuralmente te posicionan como candidato. Tu imagen crece y vos tenés que administrar la definición de tu candidatura y la gestión. Y eso te complica hacia adentro y hacia afuera”, analizó.

El tercer caso fue el de Myriam Bregman, quien experimentó un fuerte crecimiento después de los debates presidenciales y logró mantenerse por encima del 30% de imagen positiva.

La aprobación del Gobierno cayó al 35% y perdió 20 puntos desde el inicio de la gestión, según la encuesta ESPOP de la Universidad de San Andrés (Infobae en Vivo)

Reynoso, de todos modos, marcó una diferencia entre la valoración de un dirigente y su capacidad para convertirla en votos. “A la hora de votar hay una estructura muy fuerte de las identidades partidarias que derivan en voto”, explicó.

Cómo se perfila el escenario hacia 2027

En cuanto a la intención de voto, Reynoso describió un escenario relativamente estable y todavía abierto. Según las mediciones de los últimos meses, el peronismo concentra alrededor del 25% o 26% de las preferencias, mientras que el oficialismo reúne un porcentaje similar.

Otro cuarto del electorado todavía no sabe a quién votar o prefiere no responder, mientras que el resto se distribuye entre distintas fuerzas, como el PRO, el Frente de Izquierda, sectores radicales, Provincias Unidas y el voto en blanco.

Para Reynoso, ese electorado será determinante a medida que avance la campaña. Al mismo tiempo, descartó que el deterioro del Gobierno esté generando una ruptura generalizada con el sistema político. “No noto movimientos antisistémicos. No de desafección política final y total”, afirmó.

Según su análisis, los votantes que se alejaron del oficialismo todavía buscarán una alternativa dentro del sistema. “Ese 20% que se decepcionó a lo largo de este tiempo con Javier Milei va a tratar o se va a realinear con la opción que más le quede, dependiendo de su grado de antiperonismo”, sostuvo.

Con un Gobierno que conserva un núcleo de respaldo cercano a un tercio del electorado, una oposición que todavía no logra capitalizar todo el desgaste y un cuarto de los votantes sin una definición, el escenario hacia 2027 permanece abierto. La evolución de la economía y, particularmente, del empleo aparece como uno de los factores que pueden definir hacia dónde se moverá ese electorado.

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El freno de Karina Milei a Federico Sturzenegger y el giro hacia una agenda legislativa más controlada

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La derrota parcial en el Senado con la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada tuvo consecuencias inmediatas dentro del Gobierno.

Este martes, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, reunió a la mesa política en la Casa Rosada con una novedad: el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, fue convocado por primera vez como invitado al encuentro. El mensaje fue directo: de ahora en más, todas sus iniciativas deberán pasar por ese filtro antes de llegar al Congreso.

La sesión del jueves pasado en la Cámara alta dejó una herida difícil de disimular. Para evitar el naufragio completo del proyecto impulsado por Sturzenegger, la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, debió retirar del texto dos capítulos centrales: el que modificaba la ley de Tierras —que habilitaba la compra de campos por parte de extranjeros sin los límites actuales— y el que alteraba el régimen de Manejo del Fuego. “Las leyes con miles de temas no van más, trae problemas”, señalaron desde el Gobierno. Lo que quedó en pie fue una versión recortada a tres ejes: restricciones a la expropiación estatal, aceleración de desalojos y digitalización del Registro de la Propiedad Inmueble. Dentro del oficialismo, el episodio fue leído como una derrota con media sanción de por medio.

El cuestionamiento interno apuntó a un problema de método: el proyecto de reforma de la ley de Tierras se redactó sin pasar por ningún análisis político previo. “El coloso” lo filtró y lo publicó en la red social X sin avisar a los legisladores. La queja se extendió también al decreto 690/2026, con el que Sturzenegger intentó desregular los servicios de practicaje y pilotaje en los puertos, y que derivó en un paro con pérdidas millonarias para el sector.

La reunión del martes, que se extendió por casi tres horas, sirvió para reordenar el calendario parlamentario y establecer una nueva jerarquía de prioridades.

La reunión del martes, que se extendió por casi tres horas, sirvió para reordenar el calendario parlamentario y establecer una nueva jerarquía de prioridades.

En ese sentido, el Gobierno definió que no quiere más ruido parlamentario y estableció sus prioridades: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central —calificada por el presidente Javier Milei como prioridad absoluta— y la nueva versión de Inocencia Fiscal 2 encabezan la lista. El oficialismo obtuvo dictamen esta semana en comisión y apunta a una sesión en Diputados para el 26 de agosto. También se incluyó en el radar la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) con Estados Unidos y el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y Singapur.

En cuanto a Diputados, en el Senado todo el esfuerzo apuntará a la reforma política con la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), que el Gobierno aspira a debatir en septiembre, pero que enfrenta resistencias dentro de los bloques aliados. Zonas Frías, con media sanción en Diputados, aguarda turno en el Senado aunque por ahora sin fecha clara. Proyectos como el Súper RIGI, la reforma de Salud Mental, la Ley de Sociedades y el de Ludopatía de La Libertad Avanza permanecen sin fecha de tratamiento.

La reunión con los representantes del PRO apuntó, aunque lo nieguen, a avanzar con la eliminación de las PASO. El problema es que los amarillos solo tienen tres votos en el Senado y con ellos solos no alcanzan. Las conversaciones giraron en torno a cómo sumar al resto, con el esquema de prioridades y los plazos establecidos como marco.

El resto de la agenda legislativa del Gobierno acumula proyectos en espera. La ley de Hojarasca —que modifica o deroga cerca de 70 leyes— vio cómo el Senado desactivó la sesión prevista para este jueves, en la que era el único tema a tratar. Originalmente fijada para el 8 de agosto, esa instancia nunca llegó a concretarse.

Milei salió públicamente a respaldar a su ministro, y el vocero presidencial Adrián Ravier reafirmó en conferencia de prensa que Sturzenegger cuenta “con el respaldo del Presidente y de todo el Gobierno”. Lo que no obtuvo el funcionario fue una foto de respaldo de la mesa política: asistió a la reunión por convocatoria de Karina Milei, no por iniciativa propia. En el encuentro se definió priorizar el proyecto para reformar el mercado de capitales, mientras que las iniciativas aún no ingresadas al Parlamento quedarán para etapas posteriores.

El único engranaje del Gobierno que parece funcionar sin fricciones en el Congreso es el de las designaciones. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, confirmó que el Poder Ejecutivo envió 203 pliegos judiciales al Senado en un año de gestión, un récord desde la creación del Consejo de la Magistratura en 1994. De ese total, 103 ya fueron aprobados en dos sesiones: 74 el 4 de junio y 29 el 16 de julio.

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