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Reforma política: ante la falta de acuerdo, el Gobierno no descarta negociar unas PASO optativas

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El Gobierno se fijó como una de sus prioridades para este mes la aprobación en el Congreso de la reforma política, pero ante la falta de acuerdo con el resto de los bloques, incluidos los aliados, abrió la posibilidad de negociar que las primarias, en lugar de eliminarse por completo, sean optativas y solo para aquellos frentes que tengan que dirimir sus internas.

La discusión comenzó semanas atrás, cuando la mesa política del oficialismo se reunió en la Casa Rosada para fijar la hoja de ruta legislativa de cara a junio y se remarcó la necesidad de impulsar la mayor cantidad de proyectos posibles antes de que empiece el Mundial de Fútbol, ya que se prevé que la actividad parlamentaria será menos intensa durante ese periodo.

De esos encuentros participaron, como es habitual, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el asesor Santiago Caputo; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, los ministros de Economía, Luis “Toto” Caputo, y de Interior, Diego Santilli; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa de la bancada de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem.

En aquellas oportunidades, la hermana del mandatario nacional remarcó la importancia de que se eliminen definitivamente las PASO, al argumentar que son un gasto innecesario por parte del Estado y no tienen buena imagen en la sociedad.

El Poder Ejecutivo ya dio esta discusión a finales del 2024, pero con una minoría mucho más marcada en el recinto, durante las sesiones extraordinarias del año pasado solamente pudo conseguir que se suspendieran por única vez.

Ahora, la cúpula libertaria estaba decidida a ir a fondo para derogarlas, a pesar que desde el inicio la senadora Bullrich advirtió que no contaban con los votos necesarios como para eso, y que insistir podía hacer peligrar todo el texto.

Incluso los espacios más cercanos al oficialismo, como el PRO y una parte del radicalismo, insisten con que las primarias son un instrumento necesario para que la ciudadanía pueda participar de la selección de candidatos.

El primero de estos partidos, de hecho, impulsa una idea que fue elaborada tiempo atrás por María Eugenia Vidal y que es quitar la obligatoriedad en esta instancia, por lo que pasaría a ser optativo el voto.

“Es mucho más grande el debate que tenemos acá, no tiene que ver solamente con las PASO. Nosotros queremos revisar el sistema de financiamiento, el tiempo de propaganda en los medios de comunicacion, queremos llevar adelante una discusión profunda del tema”, advirtió un referente de la fuerza política fundada por Mauricio Macri.

Ante esta situación, si bien todavía se mantiene la idea original de intentar ir por la eliminación total de las primarias, como siempre se planteó, ya no hay una postura completamente rígida sobre este asunto.

“Siempre hay lugar para discutir”, aclaró uno de los integrantes de la mesa política ante la consulta de Infobae respecto de si se podía conversar la opción de convertir a estos comicios en optativos, como piden los otros bloques.

De todas formas, hay sectores del oficialismo que continúan criticando esa alternativa, al entender que no soluciona el problema del gasto que conlleva el proceso, sino que solamente lo reduciría, en el mejor de los casos.

Además, este grupo señala que, si se establece que solamente compitan aquellos frentes que tengan internas, esto podría perudicar a la democracia, ya que el votante de un espacio podría involucrarse en los conflictos de su adversario para beneficiar al candidato que más le convenga enfrentar.

Por lo pronto, Bullrich se concentra en la sesión que tendrá esta semana, en la que buscará la media sanción para el pago de la deuda a los holdouts y la ley de “inviolabilidad de la propiedad privada”, así como también -posiblemente- tratar los pliegos judiciales.

El jueves pasado, la senadora se reunió en el Congreso con Santilli para preparar este debate y analizar los caminos para el resto de los temas que están en agenda, fundamentalmente la reforma política.

En paralelo, “El Colo” empezó a recibir a gobernadores en su despacho para conversar sobre las reformas en carpeta y, además, tiene previsto retomar los viajes a las provincias en los próximos días.

“Diego está trabajando dentro del Gobierno junto con Martín Menem y Patricia Bullrich en distintos temas vinculados a la reforma electoral, que hoy pasó a ser una de las principales prioridades del Gobierno, con el objetivo de intentar sancionarla durante junio”, indicaron en el entorno del ministro.

En este sentido, remarcan que “la idea es seguir con un raid de recorridas y reuniones, tanto en Buenos Aires como en el interior del país, para continuar construyendo consensos alrededor de esta iniciativa”.

“El objetivo es seguir sumando apoyos y avanzar en las negociaciones necesarias para lograr la aprobación de la reforma”, resumen cerca del funcionario.

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El trasfondo de la nueva jugada de Bullrich: cuáles son las chances de que se produzca su “Plan B”

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Hace meses que Patricia Bullrich viene publicando videos que tienen un propósito comunicacional pensado hasta el más mínimo detalle, tanto por el momento en el que se lanza como por los elementos que se muestran y los que no. Ayer por la tarde reunió a cinco dirigentes de su círculo más chico en el Senado y decidió proceder con una nueva jugada. En ese instante difundió en redes una foto suya con el texto “se vienen cositas”. Ese anuncio no tardó en concretarse: este viernes por la mañana publicó un sugerente video que volvió a poner interrogantes sobre su futuro político.

El video de 28 segundos juega con diferentes tomas. Un plano aéreo del Palacio del Congreso, un paneo del recinto del Senado, la banca en la que se sienta, la silla de la Presidencia de la Cámara (ocupada por el Vicepresidente de la Nación) y, hacia el final, solo aparece la mismísima Bullrich. “Patricia sabe de la fuerza de los argentinos. Patricia conoce Argentina”, figura como descripción del video.

“Hasta ahí pensaba que era otro de los videos que suele hacer, aunque me pareció que faltaba algo”, reconoció un importante legislador de La Libertad Avanza, que se enteró más tarde que la clave de todo ese montaje estaba en la música de fondo, la versión instrumental de “Es un secreto”, el clásico de reggaetón del dúo puertorriqueño Plan B. Muchos de quienes se enteraron por las redes de la existencia de esa canción, terminaron sacándose el sombrero por la elección.

La alusión al dúo Plan B remite a lo que sucedía en los albores de la administración de Mauricio Macri, cuando su popularidad se desdibujaba al calor de la crisis económica y había integrantes del PRO que impulsaban un Plan V, en referencia a una eventual candidatura de la entonces gobernadora María Eugenia Vidal. Esto no quiere decir que haya una correlación con el panorama político-económico actual, pero la elección es sugerente.

Quienes están cerca de Javier Milei afirman que no hay un panorama similar y que la nueva movida comunicacional de la senadora configura “otra de muchas”. “Me parece que está muy bien, está en línea con lo que viene expresando con algunos gestos particulares”, agrega otro funcionario. Al igual que en los casos anteriores, la Casa Rosada eligió no recoger el guante.

Esta saga de videos comenzó en febrero cuando celebró la media sanción de la reforma laboral con un clip musicalizado con “Vogue”, de Madonna. En junio recurrió a “Se dice de mí”, de Tita Merello, en la versión de La Joaqui, tras diferenciarse de Milei por el pliego de una jueza federal. En septiembre sacudió los despachos de la Casa Rosada con “No me importa”, de Lali Espósito, luego de denunciar que el Gobierno le había ocultado cambios en materia de discapacidad incluidos en el Presupuesto 2027.

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El Gobierno se ilusiona con un triunfo de Bolsonaro: la apuesta de Milei y qué creen que puede cambiar

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A horas de que se defina el futuro político de Brasil, un socio estratégico para la Argentina, en la Casa Rosada se ilusionan con un triunfo de Flávio Bolsonaro en el balotaje y creen que la eventual victoria del dirigente de derecha puede representar un punto de inflexión en la relación bilateral de los países, muy tensa en los últimos años, y, sobre todo, para los planes de Javier Milei de avanzar con una agenda de crecimiento para la Argentina y de apertura comercial en la región.

La apuesta del Gobierno por el opositor de Luiz Inácio Lula da Silva no es nueva. Meses atrás, el líder libertario viajó a San Pablo para respaldarlo en un acto de campaña, un gesto que derivó en un conflicto diplomático luego de algunas declaraciones contra el actual mandatario de la nación vecina y contra uno de los integrantes del tribunal supremo.

Pese a ese nivel de involucramiento por parte del Presidente cuando la reelección del referente del socialismo estaba casi garantizada, según pudo saber Infobae, no habrá una delegación argentina en los comicios de este domingo.

Fuentes del entorno de Milei explicaron a este medio que la decisión responde a cuestiones de seguridad, debido a la presencia de bandas criminales consideradas peligrosas en Brasilia, lo que vuelve complejo cualquier operativo de traslado para una comitiva.

El perfil bajo del oficialismo argentino contrasta con los gestos del kirchnerismo, que tuvo a la diputada Victoria Tolosa Paz, por ejemplo, fotografiándose con Lula en un gesto de respaldo tras los malos resultados en la primera vuelta, en el que terminó segundo.

En contraste, en el búnker de Bolsonaro no se mostraron representantes de La Libertad Avanza (LLA) y lo mismo ocurrirá en el balotaje: ni Juliana Santillán, titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, ni su par en el Senado, Bruno Paoltroni, viajaron a Brasil este fin de semana.

Tampoco lo harán funcionarios del Gabinete ni otros posibles delegados nacionales, como Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado, quien consideró que su lugar en la línea de sucesión presidencial no era compatible con una actividad política de esta magnitud, ya que piensa que significaría intervenir en el proceso democrático.

De esta manera, el único libertario que estará en Brasilia será el diputado Damián Arabia, cercano a Patricia Bullrich, en medio de la tensión que la ex ministra de Seguridad mantiene con el resto de la cúpula del Gobierno.

Recientemente, Bolsonaro le pidió a Bullrich que le envíe un video de respaldo dirigido especialmente a las mujeres de Brasil, un segmento decisivo en una elección, que llega según los últimos sondeos con pronósticos ajustados.

Más allá de la decisión sobre la comitiva, lo que domina las conversaciones puertas adentro de la Casa Rosada es la expectativa sobre lo que podría significar para la región un cambio de signo político en el Palacio de Planalto.

En el Gobierno local interpretaron el reciente debate presidencial como una señal favorable para Bolsonaro, a quien calificaron de “muy sólido” frente a un Lula que, según la lectura oficial, “mostró su decrepitud”. De todos modos, son cautos con el pronóstico y calculan que el balotaje “va a seguir siendo muy ajustado”, a pesar de que el enfrentamiento televisivo entre los candidatos “ayudó mucho”.

El motivo de fondo detrás de ese entusiasmo tiene que ver con una lectura geopolítica más amplia. Uno de los funcionarios que sigue de cerca la campaña brasileña y que mantiene informado a Milei sobre su evolución, en paralelo al canciller Pablo Quirno, explicó por qué consideran que lo que suceda del otro lado de la frontera trasciende ampliamente lo bilateral.

“Es mucho más importante de lo que parece. Europa va camino a una guerra mundial sí o sí y Brasil es una potencia económica enorme que tiene buen trato tanto con los países asiáticos como con los americanos, a nivel comercial, olvidándonos de lo político, que va aparte. Si se alinean los intereses económicos y políticos de una nación, suelen crecer muchísimo”, sostuvo.

Para esa fuente, el escenario internacional actual potencia la relevancia de lo que ocurra en la región, ya que, “en un contexto donde se viene una devastación, que a Brasil lo gobierne algo racional va a ser un golazo”.

“Podemos tener alianzas en todos los niveles con un bloque latinoamericano, sacando a México, que es muy importante. Que por lo menos que haya cuatro años de coherencia en Latinoamérica es un golazo, porque de esa manera atraes a todos los capitales que se están yendo de Europa, que se resguardan en otros activos”, planteó.

Esa expectativa se conecta de manera directa con uno de los objetivos que Milei viene sosteniendo desde el inicio de su gestión, que es el de flexibilizar las reglas del Mercosur, un bloque que bajo la conducción de Lula se mostró reacio a introducir cambios estructurales y que el Gobierno argentino considera un freno para sus planes de apertura comercial.

“El Mercosur no sirve más. La ley no es monolítica, todo cambia todo el tiempo. Creer que algo que se hace hoy va a servir para mañana es un acto de soberbia estatal. Hay que darle suficiente flexibilidad a las instituciones para que se adapten permanentemente”, afirmó la misma fuente.

El funcionario reconoció que modificar el esquema actual del bloque “va a ser una tarea titánica”, si es que finalmente se avanza en ese sentido, porque se trata de un organismo “muy complejo”, pero destacó que “ya hay varias ideas sueltas” y “se puede ir diseñando un nuevo esquema”.

Con ese horizonte, en la Casa Rosada esperan el resultado del domingo con la convicción de que un triunfo de Bolsonaro no solo sumaría un nuevo aliado ideológico en la región, sino que también podría destrabar una de las principales complicaciones que el Gobierno identifica para avanzar con su agenda de libre comercio dentro del bloque sudamericano.

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El Gobierno navega cortocircuitos internos por el proyecto Malvinas y apura un dictamen para el martes

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Javier Milei

La postergación del proyecto Malvinas, la “causa” que abraza Javier Milei e instrumenta Santiago Caputo desató cortocircuitos en el Gobierno, donde intentan navegarlas para evitar la habitual escalada de cielistas vs. territoriales. Mientras buscan calmar las aguas, puertas adentro negocian con los aliados. Los esfuerzos apuntan a que el texto que el presidente adoptó como caballito de batalla y que generó dudas en la oposición llegue al recinto lo antes posible.

En privado y sin avisar a nadie, Caputo y la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal, recibieron ayer a la mañana a la diputada Silvina Giudici y a Adrián Pagán, secretario parlamentario de la Cámara Baja y cercano a Martín Menem, para pulir los detalles de la iniciativa. Y coincidieron en incorporar algunos cambios que, aclararon, “no serán sustanciales”.

Admiten que se tomaron sugerencias del PRO, la UCR, el MID y el PJ, tanto en el régimen sancionatorio como en el resto del proyecto. “Lo mejoraron, y eso que ya era bueno”, deslizó una alta fuente de Balcarce 50 a Infobae.

No habrá división de la iniciativa, como pedía la oposición, que insiste en votar solo el título referido a las sanciones contra empresas del paquete “soberanía de Malvinas”. Tampoco tocarían el capítulo de sanciones por injerencia extranjera ni la integración del Consejo de Seguridad Nacional. Sobre este último, remarcan que es un órgano del Poder Ejecutivo y que no debe entrar ningún legislador, después de los dardos contra el kirchnerismo y Victoria Villarruel por “intentar colarse” en el eventual órgano. Los parlamentarios están contemplados entre los miembros no permanentes, solo para casos de competencia legislativa, dijeron.

Del “lado” de Diputados, el equipo que negocia el texto con Caputo está integrado por Giudici, Laura Rodríguez Machado, el titular del bloque, Gabriel Bornoroni, Mariel Castelnuovo y Federico Mayoraz. Todos muy cercanos, al menos en el plano legislativo, a Martín Menem. Dicen en su círculo que el titular de la Cámara Baja “siempre busca consensos con los aliados”. También en el bloque están convencidos de que el próximo martes van a tener dictamen.

El tema generó fricciones entre las Fuerzas del Cielo y los Menem, que ya venían de varios chispazos: la discusión por el rol de los jóvenes en la campaña tras el triunfo de Bolsonaro y el debate sobre el islam. Pero este caso amenazó con ser más grave.

En el sector de Caputo sospechan que desde el propio oficialismo, los Menem desde Diputados quieren impulsar cambios a un texto del Ejecutivo que lleva la firma, en las sombras, del asesor presidencial. Cuando el titular de la Cámara Baja dejó el expediente fuera del temario de la sesión del 21 de octubre, esas sospechas crecieron en la Casa Rosada: creyeron que no estaban colaborando por su animadversión hacia Caputo.

“Martín Menem es capaz de entregar hasta la causa Malvinas con tal de que no se anote un ‘gol’ Santiago, que en realidad es una de las prioridades del Presidente”, disparó un alto dirigente de las Fuerzas del Cielo, también en off.

En la presidencia de la Cámara lo niegan. Aseguran que Menem no se mete en el proyecto, que lo que hay son “discusiones técnicas” y que no “traba nada” ni juega en contra de nada. Atribuyen cualquier diferencia a la oposición y a los aliados, y sostienen que la ley terminará saliendo. “Se hace el mayor esfuerzo para que salga”, dijeron en Diputados para desligarse de cualquier acusación de otro bando violeta.

Fuentes del oficialismo y del bloque libertario admiten una discrepancia, pero la acotan a un punto. Unos cambios, o la no aceptación de una propuesta de los aliados, llegaron a último momento, cuando peligraba la sesión. Por eso el equipo decidió esperar hasta después del miércoles. “La realidad es que se trabajó en equipo”, insisten. Aseguran además que, luego de la reunión de Caputo y los representantes legislativos ayer, viernes, quedó “todo ok”. “Los gobernadores dan el visto bueno, pero algún diputado marca un tema de redacción y las cosas se demoran”, esgrimieron.

A ese frente se suman los reparos de Washington. En especial los que transmitieron los enviados de Donald Trump el jueves, sobre las sanciones que podrían alcanzar a empresas estadounidenses vinculadas, directa o indirectamente, con actividades en las islas. Por ahora, en Balcarce 50 no confirman si habrá cambios en los efectos sobre compañías asociadas a otros proyectos. Sí se esperan modificaciones en el polémico capítulo sobre sanciones a publicaciones periodísticas “con injerencia extranjera”.

El reloj corre. La Casa Rosada pretendía contar con media sanción antes de que termine octubre, y esa meta depende de que el dictamen salga el martes. “Estamos muy cerca”, repiten en el bloque libertario.

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