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Scioli respondió a quienes pidieron echarlo del partido: “Soy peronista y libertario”

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El secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli, respondió a quienes pidieron echarlo del Partido Justicialista (PJ) al remarcar que “a los que se creen dueños del peronismo o del perómetro, hay que invitarlos a leer la historia y leer a Juan Domingo Perón”.

“Yo quiero sumar para que la Argentina se arregle de una vez y para siempre”, indicó Scioli, quien se denominó “peronista y libertario”.

En los últimos días, la senadora Juliana Di Tullio pidió la expulsión partidaria del ex embajador argentino en Brasil y este salió a responder en un mensaje en sus redes sociales.

“En estos días con un poco más de tiempo libre es bueno reflexionar y estudiar para aprender de la experiencia. El peronismo es un pensamiento estratégico, no ideológico. Privilegia alcanzar los objetivos para la felicidad del pueblo. No hay que enamorarse de los fracasos. Lo dice clarito en Conducción Política”, arrancó Scioli.

Asimismo, sostuvo que “todos los partidos de 1946 se unieron contra Perón” y explicó que “así nació la Unión Democrática, la casta de ese entonces”.

“Ellos se quedaron con los aparatos y Perón con la gente. Perón siempre la vio. Jamás el peronismo se enamoró de los instrumentos. Siempre actuó de acuerdo a la realidad, postulando que esta es la única verdad”, precisó el funcionario nacional.

Además, indicó que “el primer gobierno peronista impulsó el protagonismo del Estado y aumentó los ingresos de los trabajadores, pero cuando vio que la inflación se convirtió en un problema y llegó al 40% anual, la política económica cambió y bajó el gasto público real, estableció el principio de productividad para aumentar salarios y estimuló las exportaciones”.

“Así, en dos años, la inflación bajó al 4% y la economía recuperó fortaleza. Perón la volvió a ver. Y la veía bien clarito: `El punto de partida es la estabilidad de precios; el trabajo y el sacrificio, creadores de riqueza, son los factores decisivos de toda solución económica, y los hombres y los pueblos que no sepan discernir la relación entre bienestar con el esfuerzo no ganan el derecho a la felicidad que reclaman`”, detalló.

Scioli agregó: “Interpretando los nuevos tiempos que Perón advirtió que Argentina necesitaba capitales: la volvió a ver y buscó impulsar las inversiones extranjeras en petróleo y la industria automotriz. Luego (el presidente, Arturo) Frondizi puso en marcha muchas de estas propuestas. Hay que ser prácticos, no dogmáticos”.

“¿Saben de donde me inspiré para hablar de evolución?” Si, correcto, de Perón. En la Asamblea Legislativa de 1948 decía: `La evolución es para los pueblos un agente de rejuvenecimiento indispensable y permanente. Es menester no aferrarse a prescripciones arcaicas o sobrepasadas por el tiempo. La política tiene la función de forjar la montura propia para cabalgar la evolución de la historia`”, indicó el ex gobernador bonaerense.

Scioli fue más allá y siguió con las políticas implementadas por Perón al remarcar que el líder del movimiento añadió más tarde que “quien gasta más de lo que gana es un insensato; el que gasta lo que gana olvida su futuro; y el que produce y gana más de lo que consume es un prudente que asegura su porvenir”.

“Al final de su vida; también la vio y dejó un mensaje claro y contundente: `Esto lo arreglamos entre todos, o no lo arregla nadie`. Y yo quiero sumar para que la Argentina se arregle de una vez y para siempre”, concluyó.

El domingo pasado, Di Tullio indicó en sus redes sociales: “El  16 de junio, día en que intentaron matar a Perón con un bombardeo a Plaza de Mayo, exijo la expulsión de Scioli, (Edgardo) Kueider y (Carlos Mauricio) Espínola del Partido Justicialista en memoria de las de 300 víctimas de ayer y de hoy”.

Los representantes provinciales a los que hace referencia son los senadores Kueider (Entre Ríos) y “Camau” Espínola (Corrientes), quienes acompañaron al oficialismo en la votación en general de la ley de Bases la semana pasada.

En el caso de Scioli, es por haber aceptado integrar el Gobierno del presidente Javier Milei, tras la maniobra de inclusión al Gabinete nacional que propinó el ex ministro del Interior y actual jefe de Gabiente, Guillermo Francos.

“No hay que permitir que sus decisiones espúreas las realicen en nombre del peronismo. No en nuestro nombre”, finalizó Di Tullio.

Fuente: Noticias Argentinas.

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Javier Milei saludó a EEUU por el Día de la Independencia: “Argentina fue un país fundado bajo este mismo anhelo”

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El presidente Javier Milei compartió un mensaje en sus redes sociales con motivo del Día de la Independencia de Estados Unidos, que se celebra cada 4 de julio, y utilizó el saludo para remarcar que el país que gobierna Donald Trump y Argentina “comparten el mismo anhelo” de “proteger la libertad de las personas y sus frutos”.

La prosperidad de los EEUU es la envidia de todos los pueblos oprimidos”, definió el jefe de Estado, con un mensaje a tono con la “batalla cultural” que encabeza el gobierno libertario.

Titulado como “Hacer América grande otra vez”, el mandatario puso en copia de su mensaje a Donald Trump, y destacó la relevancia de los principios fundacionales de la nación norteamericana. Además, estableció un paralelismo con los valores que, según expresó, guiaron la creación de Argentina como república.

“Hace 250 años un grupo de hombres fundaba una república sobre una idea simple pero a la vez revolucionaria: que todos los hombres son iguales ante Dios, y que son poseedores de derechos naturales inalienables a la vida, la libertad y la propiedad”, comienza la publicación de Milei.

Y continúa: “Bajo esta premisa, ese país se convirtió rápidamente en el opuesto absoluto de los países que abrazaron las ideas contrarias: las del comunismo. La prosperidad de los EEUU es la envidia de todos los pueblos oprimidos, pero ella palidece frente a la libertad con la que cuentan sus ciudadanos y es, de hecho, una mera consecuencia de su preservación”.

En el posteo, Milei sostuvo que “la Argentina fue un país fundado bajo este mismo anhelo”, que es el de la “democracia liberal, cuyo deber es proteger la libertad de las personas y sus frutos”. “Por eso, quienes no están de acuerdo con este principio básico no pueden llamarse verdaderos patriotas. Dado que Argentina, como Estados Unidos, se fundó bajo ese principio, quien atente contra él no es más que un traidor a la patria”, sentenció.

“Entendemos que estos valores son propios de ambos países y que ponerlos en el centro es la llave para hacer a toda América grande otra vez, desde Alaska a Tierra del Fuego”, continuó Milei. “Felicito a todos los estadounidenses en este 4 de julio y cuento con que sigan siendo un faro de libertad en el Norte, mientras volvemos a hacer de la Argentina un faro de la libertad en el Sur”, completó.

En el cierre de su mensaje, el presidente Milei expresó con su habitual latiguillo: “Feliz 4 de Julio! VIVA LA LIBERTAD CARAJO…!!!”.

En las semanas previas a la conmemoración, en el Gobierno se evaluó la posibilidad de que Milei viaje a Estados Unidos para participar de la celebración oficial, pero finalmente se desistió de esa opción. En cambio, esta semana, el Presidente se convirtió en el primer presidente argentino en asistir a la celebración anticipada del 4 de julio en la residencia del embajador estadounidense en Buenos Aires.

La declaración de la Independencia de EEUU

El 4 de julio de 1776, el Congreso Continental de Estados Unidos adoptó en Filadelfia la Declaración de Independencia, estableciendo la base legal y política de la nueva nación. La decisión de romper con Gran Bretaña se había aprobado dos días antes, el 2 de julio, pero el documento fue ratificado el 4 de julio.

El texto fundacional proclamó la separación del Imperio británico, que gobernaba el rey Jorge III, y fijó como principios como la igualdad ante la ley, los derechos inalienables y el consentimiento de los gobernados.

Cabe señalar que el Día de la Independencia en Estados Unidos no conmemora la victoria militar sobre los británicos -lograda recién en 1783 con el Tratado de París-, sino el acto de declaración de la soberanía propiamente dicha.

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El Gobierno y la sombra de Adorni: un plan reduccionista para tratar de cambiar de tema

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La designación de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete y la definición de un núcleo de prioridades legislativas son presentadas por el Gobierno como la base de su reacción, lenta, para tratar de cerrar la historia corrosiva de Manuel Adorni. La estrategia es elemental, atada al juego de poder. Y parece limitada por diferentes factores, entre los que sobresalen al menos dos: suponer que toda la “culpa” del deterioro de imagen recae en el ex funcionario y, por consiguiente, apostar a cambiar el foco de la agenda política, como si eso solo fuera suficiente para moldear el temario de interés social o, si se prefiere, la conversación pública.

El caso de Adorni provocó sin dudas el daño mayor para Olivos. Marcó la pendiente pronunciada en la valoración de la imagen presidencial y de la gestión de Gobierno, según la coincidencia abrumadora de las encuestas, el impacto mediático, el oleaje en las redes sociales y el sentido común. Pero el tema es que no se habría tratado de la causa excluyente. Tuvo -tiene-, efecto propio y a la vez, habría funcionado como catalizador de otros malhumores, que ya se insinuaban de manera parcial.

La lectura de encuestas que mes a mes exponen evaluaciones de imagen y tablas de preocupaciones sociales indican, en líneas generales, que ya en febrero y en marzo, cuando recién arrancaba la serie de Adorni, aparecían datos negativos para el Gobierno. Y algún trabajo que circula en medios reducidos, con muy circunstancial difusión en los medios, anotaba un primer registro de ese tipo en diciembre. Ahora, sondeos de junio -previos al final del entonces jefe de Gabinete- indican cierta “estabilización” de la imagen presidencial o al menos desaceleración, después de las alarmantes anotaciones de mayo y aún en escalones altamente negativos, bastante por encima de los 50 puntos.

En el recuento de la primera mitad del año surgen otros datos de interés. Por un lado que, en términos estrictamente políticos, el oficialismo venía de un verano exitoso en el Congreso, con aprobación de leyes en rápido trámite. Un par de ejemplos: el Presupuesto, a fines de diciembre, y la reforma laboral, en los últimos días de febrero. En ese clima, sin embargo, comenzaban a surgir indicios de cierto declive del impulso poselectoral, mientras los temas de raíz económica -precios, ingresos, empleo- aparecían en conjunto por encima de rubros como la inseguridad o la corrupción.

En medios libertarios, quizás lo que más se le reprochó a Adorni fue “aferrarse” al cargo y no lo que expone la investigación sobre su patrimonio. Eso alimentaba el malestar doméstico porque, en tal visión, el caso “opacaba” la difusión e impacto de resultados económicos. Menos cerrada, una lectura más completa sobre la realidad económica muestra de mínima datos contrapuestos. Lo exhibe regularmente el Estimador Mensual de Actividad Económica, más allá de que el promedio alimente celebraciones o disgustos en el circuito oficialista. Por lo general, se cruzan datos positivos en algunos rubros (minería, finanzas, casi siempre el agro) y caída como tendencia sostenida en industria y comercio. De un lado, entusiasmo por el superávit y la baja de la inflación, y por el otro, los datos de empleo, ingresos y consumo.

No está en auge una discusión sobre el tipo de país que se imagina. En el universo violeta asoma de algún modo el reconocimiento de una realidad con diferentes dimensiones, traducida como necesidad -con proyección al plano electoral- de “trasladar los datos de la macro a la micro”. En otras palabras: atender al bolsillo de la gente. Como sea, asoma en esa mirada que Adorni fue un problema mayúsculo, sin vueltas, pero no único.

Por supuesto, el final del tercer jefe de Gabinete de Milei produce un respiro, que el Gobierno necesita explotar de inmediato. Eso mismo convive con la inquietud que genera la marcha de la causa, a cargo del fiscal Gerardo Policitta en el juzgado de Ariel Lijo. El ritmo alimentará especulaciones sobre el efecto o las limitaciones de operaciones políticas.

En lo inmediato, el Gobierno le puso títulos legislativos a su movida para tratar de marcar la agenda. En rigor, y es un dato político potente, fue la instrucción expuesta por Karina Milei en la reunión con diputados y senadores de LLA. Aunque parezca contradictorio en la superficie, la secretaria General reafirmó y extiende su poder en el tablero post Adorni, que era su pieza operativa en la gestión. Suma juego en el Congreso, donde ya manejaba Diputados con Martín Menem y agrega juego en el Senado, parte de la tensión con Patricia Bullrich. Tiene línea con gobernadores. También afirma su peso en Justicia. Todo, en precario equilibrio con Santiago Caputo.

En ese cuadro, que además de trazos gruesos tiene pinceladas menos visibles, debe moverse Santilli. Y hacerse cargo como prueba propia de la suerte de los proyectos destacados por Olivos para recuperar manejo en el Congreso. Por supuesto, el tema de mayor gravitación política es la reforma electoral, que puede sumar puntos al texto original en función del objetivo máximo, que es el plan reeleccionista.

Por ahora, no parece una cuestión de interés público aunque, como apunta un consultor experto, podría jugarle a favor el foco en el intento de anular las PASO. Las encuestas que incluyen el tema, no sólo en esta etapa, registran en general un fuerte cuestionamiento al sistema de primarias. De todos modos, no se está abriendo una discusión sobre el modo de garantizar la mayor transparencia posible en el proceso de selección de los candidatos. Al revés, lo que busca negociar el oficialismo es su anulación a cambio de una especie de sistema de colectoras -un enganche de listas locales a candidatos presidenciales- para sumar apoyo de gobernadores. No proyecta nada muy saludable o superador en términos políticos.

El punto para Olivos sería conseguir un doble resultado con la mirada ya repuesta en el 2027. Por un lado, anular las primarias, un mecanismo que podría ser útil para dirimir espacios en un armado opositor. Y por el otro, garantizar o facilitar la confluencia de intereses nacionales de los libertarios y apuestas de los jefes provinciales en sus distritos. Algo así como reelección para todos los que puedan.

En cualquier caso, se trata de una negociación renovada. Las cuentas previas no garantizaban los votos necesarios y eso mismo alentaba otras opciones, como la no obligatoriedad de las primarias. Las tratativas son con los bloques dialoguistas -PRO, UCR, algunos provinciales- y sobre todo con los gobernadores. Y allí se mezclan planes violetas y necesidades financieras de los distritos.

Lo concreto, en estas horas, es una nueva declinación de la coparticipación federal. Junio terminó con una baja de más de 4 puntos porcentuales, según cifras que circulan entre gobernadores, además de recortes en giros discrecionales. Es el reflejo de la recaudación nacional, que registró una caída de más del 7 por ciento y frenó la expectativa después del repunte acotado de mayo. Esos números también pesan en la mesa de conversaciones.

En el Congreso, parece difícil acelerar a fondo antes de las virtuales vacaciones de invierno, hacia fines de mes. Pero los tiempos dependen de las tratativas y de la decisión política. En definitiva, la breve lista de prioridades legislativas de Olivos incluye dos proyectos a destrabar -reforma electoral y recorte de subsidios al consumo de gas en zonas frías- y otros dos anunciados pero aún no escritos: nuevo capítulo de inocencia fiscal y reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Su impacto en la sociedad es otra cosa. Un interrogante para el Gobierno, sobre todo por el lugar asignado en la movida que pretende olvidar el caso Adorni.

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El reordenamiento del Gobierno impacta en el Congreso: Karina Milei ordenó no impulsar leyes sin aval del Ejecutivo

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La reconfiguración del Ejecutivo nacional que significó el cambio del jefe de Gabinete no solo se acotó al modelo de trabajo —que incluye la eliminación del Ministerio del Interior y la creación de dos subjefes de Gabinete—, sino que también impactará en el Congreso de la Nación, donde aparece con fuerza una de las figuras centrales del mundo libertario.

En los últimos días se conoció que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se sumó a los grupos de WhatsApp tanto del bloque libertario en Diputados como en el Senado —donde se creó uno nuevo—, lo que en la práctica significa un control más directo de la hermana del Presidente sobre la actividad y la estrategia parlamentaria libertaria.

Pero ese no fue el único cambio que se gestó en Balcarce 50 respecto del accionar de los 116 legisladores que tiene el oficialismo repartidos en ambas cámaras del Palacio Legislativo.

Tras el encuentro en Casa Rosada de todos los legisladores con Javier y Karina Milei, desde la oficina de la secretaria general se bajó un mensaje claro: nadie presenta ningún proyecto de ley que no sea autorizado por el Ejecutivo.

“La orden que se bajó a los diputados es que no pueden presentar directamente proyectos —mucho menos de ley— que antes no sean analizados por la secretaría parlamentaria del bloque y, en un segundo paso, por el vicejefe de gabinete Ignacio Devitt, el hombre de Karina Milei en la Jefatura de Gabinete”, explicó a Infobae una fuente del bloque libertario en la Cámara Baja.

La intención de la Casa Rosada es no generar ningún tipo de ruido en la conversación parlamentaria con proyectos —sean de resolución o de ley— que deriven en un debate indeseado.

Como dijo alguna vez el diputado karinista Sebastián Pareja: “A nosotros no nos importa el currículum de nuestros candidatos, nos importa que sean soldados y levanten la mano, nada más”. nos importa que sean soldados y levanten la mano, nada más”.

No es la primera vez que desde el Ejecutivo bajan la línea de que los diputados no están para presentar proyectos sino para aprobar los que envía el Gobierno. Cuando se inició el proceso que culminó con la reforma laboral, reunieron a los diputados en Balcarce 50 y se les explicó que su función era acompañar. Eso ocurrió como consecuencia de un proyecto presentado por la diputada libertaria por Santa Fe Romina Diez, que iba en la misma línea pero planteaba diferencias. La situación generó que la conversación pública mezclara la intención oficial con la letra del proyecto de la santafesina, lo que complicó el inicio del debate.

Uno de los que siguió a rajatabla la orden de la hermana presidencial fue el ahora vocero presidencial, Adrián Ravier. El economista que asumió como diputado nacional el 10 de diciembre solo presentó dos proyectos de declaración —uno de repudio por el atentado contra Donald Trump en Washington y otro por las pintadas en fachadas públicas y privadas atribuidas al diputado Juan Grabois— y tres de resolución: un homenaje al Papa Francisco en el primer aniversario de su fallecimiento, un repudio a la agresión física sufrida por el diputado Federico Pelli en Tucumán y una modificación del artículo 128 del Reglamento de la Cámara para acotar las cuestiones de privilegio.

En esa línea se enmarcan los dichos de este viernes del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien señaló en una radio porteña que “si la política no jode, la economía va a mejorar”.

Los libertarios en general lo vienen cumpliendo, y las estadísticas así lo confirman. A pesar de ser el bloque más numeroso en Diputados —95 legisladores—, es el que menos proyectos presentó. Además, desde enero hasta finales de junio solo se aprobaron iniciativas redactadas y enviadas por el Ejecutivo: la ley de Presupuesto 2026, Inocencia Fiscal, Reforma Laboral, Régimen Penal Juvenil —que implicó la baja de la edad de imputabilidad—, la modificación de la Ley de Glaciares, la llamada ley Hojarasca y cambios en la ley de Zonas Frías.

La intención de la administración de Javier y Karina Milei es relanzar la gestión una vez que se conozca el dato de inflación que, aseguran, romperá el piso del 2%. Y, como les dejó en claro Javier Milei esta semana, se trabajará sobre cambios económicos y los legisladores tienen que “acompañar y militar porque para que eso suceda —los cambios económicos— hace falta la reelección”.

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