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El PRO bonaerense se sumó al pedido de suspender las PASO en la provincia

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El PRO bonaerense se sumó hoy al pedido que hizo el gobernador Axel Kicillof para suspender las PASO en la provincia, una iniciativa que podría debatirse en próximo jueves en la legislatura.

“Desde el PRO Provincia de Buenos Aires reafirmamos nuestro compromiso para suspender las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) y hacemos un llamado a todas las fuerzas políticas a debatir esta medida con madurez y sentido común, priorizando el bienestar de los bonaerenses y el uso responsable de los recursos públicos, más aún cuando la Nación las ha suspendido”, indicó el PRO en un comunicado.

A la hora de argumentar su posición, PRO precisó que “ademas de la erogación que representan, el sistema de las PASO ha demostrado ser ineficaz, ya que, lejos de fomentar la participación y democratización de los partidos, en la mayoría de los casos se ha convertido en un mero trámite sin competencia real, generando una carga adicional para la ciudadanía y el Estado”.

“Los diputados y senadores que representan a nuestro partido, tienen el mandato de garantizar reglas claras y evitar maniobras oportunistas que perjudiquen a los bonaerenses”, prometieron desde PRO. (DIB)

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La hiperactividad de Pablo Moyano desafía a Hugo y agrava la interna en el Sindicato de Camioneros

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Desde que reapareció, hace 10 días, Pablo Moyano tuvo una maratón de 14 reuniones con dirigentes y delegados, habló con tres radios y declaró un paro por tiempo indeterminado. Todo un récord para un dirigente que, desde que renunció a la CGT, el 22 de noviembre de 2024, no había vuelto a su oficina de la Secretaría Adjunta del Sindicato de Camioneros, se alejó prácticamente de la actividad político-gremial y permanecía atrincherado como presidente del Club Deportivo Camioneros.

El repentino protagonismo del polémico dirigente inquieta a Hugo Moyano, su padre y secretario general del sindicato: ambos están peleados desde fines de 2021 tras fuertes discusiones por la crisis de la obra social de Camioneros y hasta ahora las tensiones entre ambos se pudieron disimular gracias al paso al costado de Pablo.

“Ya nadie oculta la pelea, pero se va a tener que definir: o Hugo echa a Pablo, o Pablo lo echa a Hugo”, advirtió un empresario del sector, preocupado porque por culpa del enfrentamiento entre padre e hijo hay negociaciones trabadas o conflictos que no se resuelven o que están condicionados por sobreactuaciones de los dirigentes.

En su agenda súbitamente tan cargada, el hijo mayor del líder sindical se reunió entre el 28 de enero y el 6 de febrero con Abel Furlán (UOM), Alejandro Gramajo (UTEP), su hermana Karina y Emiliano Addissi (ITF), dirigentes del Partido de la Costa, trabajadores de la empresa Nittida, delegados de las ramas de Aguas Gaseosas, Lácteos y de la empresa Cliba, y el ex delegado Gustavo Ferreyra (golpeado por el hugomoyanista Garnica), además de un encuentro en el gobierno porteño para resolver un conflicto de la Rama de Residuos Patológicos. Y a la mayoría de estos encuentros, sugestivamente, los hizo en su oficina, a la que no iba desde fines de 2024.

En estos vertiginosos días, incluso, Pablo Moyano encabezó este viernes una asamblea con más de 1.500 trabajadores de la planta Mega de Coca Cola, ubicada en Tapiales, La Matanza, y logró el respaldo para iniciar un paro por tiempo indeterminado por reclamos salariales y laborales, que finalmente duró menos de un día porque el Gobierno declaró la conciliación obligatoria.

“Estamos de paro y nos quedamos en la planta hasta que aparezca una respuesta”, advirtió el dirigente, que estuvo acompañado por el secretario Gremial de Camioneros, Marcelo Aparicio, un nombre que se hizo más conocido en los últimos meses porque los aliados de Hugo Moyano trataron de involucrarlo en la presunta estafa al hotel sindical de Mar del Plata (donde echaron a dos dirigentes cercanos a Pablo) y responsabilizarlo de que no se hayan pagado indemnizaciones a los trabajadores de recolección de residuos de CABA.

En los pasillos del sindicato nadie oculta que hay dos bandos enfrentados ferozmente: los leales a Hugo Moyano, como Octavio Argüello (cotitular de la CGT) y José “Teta” Garnica (secretario de la rama Recolección de residuos), y los alineados con Pablo Moyano, como Aparicio Oscar “Chuky” Borda (secretario de la rama Logística). En este tablero, el líder sindical cuenta con el apoyo incondicional de su hijo menor, Jerónimo, a quien acaba de encumbrar como secretario Gremial de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros. Y el que está en el medio de la pelea, sin tomar partido por ninguno, es Hugo Antonio Moyano, el abogado del clan familiar y flamante diputado nacional por Fuerza Patria.

La disputa entre Hugo y Pablo comenzó cuando éste le reprochó a su papá que la crisis financiera de las obras sociales de Camioneros era responsabilidad de su esposa, Liliana Zulet, dueña de una empresa que se ocupa del gerenciamiento de esas entidades sindicales de salud.

Desde que discutieron a los gritos, en 2021, el hijo de Moyano estuvo meses sin concurrir a su oficina del sindicato para no cruzarse con su padre y dejó el ejercicio de la vicepresidencia del club Independiente, que encabezaba Hugo. Pero las primeras señales del enfrentamiento se registraron durante la cuarentena obligatoria: en 2020, con el viejo líder camionero recluido por temor a los contagios, Pablo tomó las riendas del sindicato, pero tuvo problemas.

Tensó tanto el conflicto con Mercado Libre al bloquear el centro de distribución de la empresa de Marcos Galperin en La Matanza, que el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, tuvo que hablar con su papá para pedirle ayuda con el fin de intentar descomprimir la situación. La solución que eligió Hugo Moyano fue desplazar a Pablo de las negociaciones y dejarlas en manos de Aparicio.

Lo mismo sucedió en abril de 2021 cuando la intransigencia de Pablo puso en peligro 10.000 fuentes de trabajo al insistir en aplicar la llamada “ley Moyano” en el cambio de manos de los supermercados Walmart: la exigencia de echar, indemnizar y volver a contratar a 500 trabajadores fue rechazada por la empresa tras considerarla ilegal. En una reunión, Hugo Moyano se mostró conciliador, pero su hijo se retiró de la mesa de manera violenta y el empresario Francisco De Narváez dio por terminadas las charlas. Se llegó a un acuerdo recién cuando Pablo fue apartado de las negociaciones.

Pero las diferencias también se manifestaron en sus disímiles adhesiones políticas. Mientras Hugo Moyano apoyó fielmente a Alberto Fernández, Pablo se mostraba como un crítico de su gobierno, entre fotos con Máximo Kirchner y reuniones con Cristina Kirchner.

Ese mismo componente hizo empeorar la relación: cuando la ex vicepresidenta fue detenida por corrupción, en junio pasado, el líder de Camioneros piloteó en la CGT la resistencia a declarar un paro general como protesta, pero Pablo fue uno de los primeros en visitar a Cristina Kirchner en su prisión domiciliaria. Poco después, en una reunión de mesa chica de la CGT, Hugo Moyano dijo: “Como ustedes saben, alguien de mi familia visitó a Cristina. Imagínense cómo nos cayó. Pablo la fue a visitar y ni me llamó por el Día del Padre”.

En septiembre pasado volvió a hablar de su hijo mayor durante el Comité Central Confederal de la CGT, poco antes del congreso que eligió sus nuevas autoridades: “Uno de los secretarios generales se retiró de la CGT. Ustedes deben recordarlo. Yo lo recuerdo. Mi hijo Pablo. ¿Por qué? Porque tiene… tenía una forma poco… No digo violenta, pero un poco más dura porque no entendía que había cambiado esta sociedad y que había cambiado de otra manera”. Así justificó haber elegido para sucederlo en el triunvirato a Octavio Argüello.

El enfrentamiento no se limitó a lo discursivo. Cuando la federación nacional eligió sus autoridades en diciembre de 2021, Hugo no ratificó a Pablo como su secretario adjunto y nombró a Jorge Taboada en ese cargo. Y tres años más tarde, cuando su hijo renunció a la CGT y dejó de ir al sindicato, Hugo fue desplazando a sus leales de la estructura gremial y, a la vez, empoderó a Argüello, Garnica y Jerónimo, pero eso no pacificó la interna.

El 17 de julio pasado, la interna se tradujo en un enfrentamiento callejero entre manifestantes que respondían a Hugo y a Pablo en la marcha por el Hospital Garrahan. Dicen que en las refriegas hubo un apuñalado y que dispararon contra la casa de uno de los cabecillas de los dos sectores que estaba alineado con Hugo Moyano.

El último cruce violento se dio en noviembre pasado, durante un partido de fútbol en el Club Argentino de Merlos, en el que miembros de las dos facciones protagonizaron una batalla campal que incluyó patadas en la cabeza a personas en el suelo y trompadas a granel.

Los que conocen la interna de Camioneros creen que si Pablo Moyano reapareció de esta manera es porque está dispuesto a pelearle el liderazgo a su padre. Pero en el sindicato habrá elecciones para renovar autoridades recién en el segundo semestre del año próximo ya que allí, pese a la pelea familiar, ambos fueron reelegidos en 2023. ¿Competirán Pablo y Aparicio contra Hugo Moyano?

Por ahora, sin mencionar a su padre y titular del sindicato, Pablo se muestra activo en los conflictos de Camioneros y sostiene una postura muy combativa contra la reforma laboral, mientras que Hugo, aunque cuestiona el proyecto, comparte la estrategia moderada de la CGT, que privilegia las negociaciones para hacerle cambios a la iniciativa antes de ir a una guerra frontal.

Y todavía puede haber cortocircuitos más fuertes cuando este mes comience a discutir las paritarias 2026: el líder del sindicato viene firmando acuerdos en sintonía con la pauta oficial y si mantiene esa posición seguramente chocará con la intransigencia de su reaparecido hijo.

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Malestar entre los aliados porque el Gobierno no incluye a Diputados en las negociaciones de la reforma laboral

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“Una coma que le cambien y tiene que volver al Senado, y eso sería una señal malísima para los mercados”. A pocos días de que el Senado trate el proyecto de modernización laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei, entre los diputados de la oposición dialoguista crecía la preocupación por la ausencia de contactos y negociaciones con el oficialismo.

Tras la reunión que mantuvieron el miércoles pasado el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y todos los jefes de bloque para acordar la convocatoria a sesión para debatir el nuevo Régimen Penal Juvenil, algunos referentes dejaron trascender que no compartían la estrategia legislativa de los libertarios respecto a la reforma laboral.

“Leyes de esta magnitud tienen que tener un tratamiento integral, donde se converse en simultáneo con los senadores y diputados. Pero el Gobierno decidió concentrar las negociaciones con los gobernadores relegando a los bloques en Diputados”, explicó un referente del PRO que respalda casi todos los puntos de la reforma laboral.

En esa línea, advierten que los acuerdos con los gobernadores no se trasladan de forma lineal a la Cámara de Diputados, donde los bloques son más heterogéneos y la disciplina de los legisladores es más laxa. A modo de ejemplo, explicaron que sectores que podrían reforzar los números para aprobar el proyecto no fueron contactados. “¿Quién está hablando con Encuentro Federal (Miguel Pichetto y Nicolás Massot) o con la Coalición Cívica, que no responden a gobernadores y no tienen bloque en el Senado? Además la mayoría de los gobernadores de Provincias Unidas tampoco está negociando. Los números están muy justos en Diputados”, ejemplificaron.

Ante la consulta de Infobae, un diputado de la UCR reconoció que no existía un trabajo conjunto con la bancada del Senado. De hecho, aseguró que a título personal se había puesto en contacto con uno de sus pares de la Cámara alta para asegurarse “que algunas cuestiones estén resueltas cuando lleguen a Diputados”.

“Nosotros ya estamos trabajando para cambiar algunas cosas en el Senado, como la derogación del estatuto del periodista. Pero no hay nada orgánico”, sintetizaron.

Sin embargo, también hay radicales que señalan que la discusión por la reforma laboral ya lleva “más de 15 años” y por lo tanto sus puntos principales ya fueron ampliamente debatidos a nivel social.

Los cuestionamientos a la estrategia parlamentaria se enmarcan en un cronograma que prácticamente no tiene margen de error. Las sesiones extraordinarias terminan el 27 de febrero y según el reglamento (artículo 106) el dictamen de comisión se puede firmar hasta diez días. Es decir, el martes 17. Pero dado que es feriado por carnaval, al igual que el lunes 16, el plenario solo podrá reunirse y dictaminar el viernes 13, por lo que no habrá reuniones informativas y las exposiciones de expertos deberán ser muy limitadas.

Ante este panorama, los libertarios analizaban extender por decreto las sesiones extraordinarias hasta el sábado 28, lo que permitiría dictaminar el miércoles 18, después de los feriados.

Si bien Patricia Bullrich -principal espada de Milei en el Senado- aseguró días atrás que la negociación está “95% cerrada”, también reconoció que aún hay puntos pendientes que “tienen que ver con lo que discuten gobernadores, senadores, y los ministros de Economía e Interior”.

Bullrich se refería al capítulo fiscal del proyecto, en particular a los artículos 190 y 191 que reducen alícuotas de impuestos, como Ganancias para grandes empresas, y afectarán la masa de recursos coparticipables que reciben las provincias (una merma de aproximadamente $1 billón).

Desde la Casa Rosada argumentan que la rebaja de Ganancias tendrá un costo fiscal del 0,65% del PBI, que recaerá en un 0,5% para Nación y 0,15% en las provincias. Pero advierten que esta caída se verá compensada por el aumento de la actividad y por los 400 mil trabajadores que serán formalizados.

No obstante, varios gobernadores dejaron trascender que apoyarían la reforma laboral al momento de votar el proyecto en general, pero adelantaron que rechazarían el capítulo fiscal en la votación en particular. Esa negociación sigue abierta a pocos días de la sesión en el Senado.

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Javier Milei fue invitado por Donald Trump a Washington para participar de una sesión de la Junta de la Paz que tratará la reconstrucción de Gaza

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(Desde Washington, Estados Unidos) Javier Milei fue invitado por Donald Trump a participar en la primera sesión formal de la Junta de la Paz que tratará la reconstrucción de Gaza.

La Casa Rosada ya ha sido informada de la invitación cursada por el presidente de los Estados Unidos, y es muy probable que Milei participe de las deliberaciones que fueron convocadas para el 19 de febrero.

Además de Milei, Trump remitió invitaciones a otros 26 líderes mundiales que integran el board de la Junta. Si finalmente ratifica su presencia, Milei compartirá idéntico escenario con el emir de Qatar, el presidente de Paraguay y el primer ministro de Turquía, entre otros jefes de Estado.

Los países más poderosos de Europa -Alemania, Francia, Reino Unido- rechazaron la creación de este organismo alegando que sus intenciones geopolíticas se solapan con las facultades institucionales del Consejo de Seguridad de la ONU.

Benjamín Netanyahu -primer ministro de Israel- aceptó integrar la Junta pese a la presencia de Turquía y Qatar, dos países que actúan en tándem para proteger a Hamas y condenar al gobierno de Jerusalén.

El 18 de febrero, Netanyahu tiene una cita con Trump en la Casa Blanca para tratar un eventual acuerdo con Irán. En Israel aseguraron a Infobae que “no habría que descartar” una reunión entre Milei y Netanyahu, si finalmente coinciden sus agendas en DC.

Los dos jefes de Estado fueron invitados a la reunión de la Junta de la Paz, que sesionará el 19 de febrero.

La invitación de Milei a la primera sesión de la Junta ratifica la fortaleza de la alianza geopolítica que une a la Argentina con Estados Unidos.

En menos de una semana, el canciller Pablo Quirno firmó el tratado bilateral de minerales críticos y el acuerdo comercial con la administración republicana. Y ahora se suma la posible visita de Milei en respuesta al gesto político de Trump.

El Presidente siempre ha defendido a Israel frente a las constantes críticas globales por su decisión de entrar a Gaza como consecuencia del ataque terrorista perpetrado por Hamas en octubre de 2023.

Esta línea de acción diplomática, reconocida por Trump y Netanyahu, decantó en la incorporación de la Argentina en la Junta de Paz.

El 19 de febrero, Trump iniciará una discusión a fondo para definir la hoja de ruta que permita reconstruir Gaza y terminar con las operaciones terroristas de Hamas.

El plan para Gaza que aprobó Trump es liderado por Jared Kushner –yerno del Presidente de Estados Unidos- y el enviado especial para Medio Oriente, Steve Witkoff.

Kushner y Witkoff negociaron con Israel y Qatar -representante de Hamas- un plan de paz de 20 puntos que iniciaba con la liberación de todos los rehenes secuestrados en la Franja -vivos y muertos-, y continuaba con la reconstrucción de Gaza.

El proyecto Kushner-Witkoff se articula en torno a cuatro ejes principales: transformación económicareconstrucción por fasesgobernanza y seguridad. Todas las etapas serán supervisadas por la Junta de la Paz.

Entre las metas financieras, el plan aspira a elevar el Producto Interno Bruto (PIB) de Gaza a más de USD10.000 millones y aumentar el ingreso promedio anual por hogar a USD13.000, en la próxima década.

Para lograrlo, la Junta estima una inversión inicial de USD25.000 millones destinados a infraestructura y servicios públicos modernos, así como la conversión de Gaza en un centro económico regional para el año 2035.

El proyecto para Gaza enfrenta ciertos obstáculos: la resistencia de Hamas a abandonar la Franja y el cuestionamiento de Israel respecto a la presencia de representantes de Turquía y Qatar en el subcomité de la Junta que controlará todas las etapas de la reconstrucción.

En la reunión que mantendrán en el Salón Oval, Trump intentará aplacar los reparos de Netanyahu, que considera a Turquía y Qatar sus principales enemigos en Medio Oriente.

El presidente de Estados Unidos asume que el cónclave del 19 de febrero será exploratorio para acercar a las partes y avanzar en la hoja de ruta. Cada mandatario invitado fijará su posición sobre el tema, y al cierre habrá una declaración final.

El formato previsto se parecerá a una cumbre del G20, y es poco probable que Trump conceda entrevistas individuales a cada uno de los mandatarios invitados a la primera reunión formal de la Junta de la Paz.

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