Con la grilla completa de listas de candidatos, comenzó oficialmente el juego de especulaciones respecto de qué fuerza política quedó mejor parada de cara a los comicios del 18 de mayo que definirán la nueva composición de la Legislatura porteña.
El primer elemento a considerar es la hiper atomización de la oferta electoral, especialmente en el campo político que va del centro a la derecha.
La apuesta del PRO
El PRO jugará solo tras la implosión de Juntos por el Cambio y hasta un sector que fue dominante en la dinámica porteña del partido amarillo hasta el 2023 le competirá por afuera con Horacio Rodríguez Larreta como mascarón de proa y líder.
La apuesta de Mauricio Macri por Silvia Lospennato para refrescar la imagen del PRO en el último bastión de resistencia amarilla es audaz, pero tiene límites objetivos.
La avezada diputada nacional, que después de una década desvinculada de la Ciudad vuelve a dar la disputa en el territorio que la vio nacer, chocará de frente contra su ex jefe político.
Como referente de las “palomas” del PRO, Lospennato fue parte activa de la fallida campaña presidencial de Rodríguez Larreta en 2023.
La politóloga de la UBA se endureció con la llegada de Javier Milei a la presidencia y se convirtió en la principal espada del macrismo en la Cámara baja.
Algunos hasta olvidaron su activismo a favor del aborto legal del 2018, cuando andaba a los abrazos con Victoria Donda, Malena Galmarini y Mónica Macha, entre otras referentes del pañuelo verde.
Esta sombra perseguirá a Lospennato durante la campaña, y todo el ecosistema digital libertario se dedicará a machacar en su contra invocando ese pasado supuestamente indigno.
La Ciudad, sin embargo, tiene una cultura mucho más “woke” de lo que los libertarios quisieran, por lo que la diputada macrista, lejos de perjudicarse, podría capitalizar su lucha a favor de las agendas de las mujeres.
Inesperadamente, Lospennato tiene la posibilidad de reinventarse como figura prominente del PRO capitalino.
Le cayó del cielo una oportunidad de oro, aunque la movida es arriesgada.
Al cruzar la General Paz, la diputada deja atrás una zona de confort, un hábitat al que supo sacarle provecho y en el que goza de pleno reconocimiento, incluso del oficialismo libertario al que le salvó las papas del fuego en más de una oportunidad.
Si le va bien en las elecciones porteñas y logra rescatar a su partido del desastre que muchos de los rivales le vaticinan, podrá proyectarse hacia el 2027 desde un lugar de fortaleza política.
Con la designación de Lospennato, el PRO eligió disputar a fondo el electorado más centrista-republicano al que apunta Rodríguez Larreta, y también el radicalismo con la candidatura de la ex presidenta de la FUBA y dirigente de la Franja Morada Lucille Levy, sumado a la propuesta de la Coalición Cívica con Paula Oliveto a la cabeza.
Con esta decantación por la diputada oriunda de Mataderos, de alguna manera Mauricio y Jorge Macri resignan el voto más conservador y libertario que se repartirán Manuel Adorni (La Libertad Avanza) y Ramiro Marra (Ucedé).
Libertarios
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se metió en un problema enorme cuando decidió echar al broker de sus filas por un tema de egos y “pica” personal.
Marra ayudó mucho en la fundación de La Libertad Avanza y puso los cimientos para que el partido despegase en la Ciudad de Buenos Aires.
La inclusión en la lista del 2023 de su amigo Eugenio Casielles, quien también recibió la bolilla negra de la hermana del presidente, dinamitó lo poco que quedaba de la relación y Karina Milei le intervino la conducción del bloque porteño con la figura de Pilar Ramírez.
El error de cálculo fue tan grande que ahora Marra vuelve con despecho contenido, decidido a no desaparecer del mapa, aunque eso cueste la división del voto libertario.
Santoro y una oportunidad histórica
Con este panorama ultra balcanizado, es muy posible que la fuerza política que saque unos 25 puntos gane la elección, y allí despunta con fuerza el nombre de Leandro Santoro.
El diputado nacional de origen radical logró consolidarse como la principal referencia que tiene el progresismo en la Ciudad de Buenos Aires, tomando el lugar que su momento supo hegemonizar Aníbal Ibarra durante varios años hasta que cayó en desgracia por la masacre de Cromañón.
Articulando un lenguaje de estirpe socialdemócrata, bastante alejado de la retórica peronista clásica, Santoro busca seguir ampliando su convocatoria para llegar a nuevos segmentos de la población.
El PJ porteño nunca pudo hacer pie de manera contundente en la Ciudad por la impronta antiperonista histórica que tiene la mayor parte del electorado y por eso busca colgarse de la popularidad de un extrapartidario para colarse en la discusión con posibilidades de éxito.
Es decir, el peronismo utiliza a Santoro como caballo de Troya para colocar la mayor cantidad de diputados propios en la Legislatura porteña.
El camino, no obstante, no está exento de obstáculos: la lista alternativa que presentó Guillermo Moreno con el coreano Alejandro Kim a la cabeza conspira contra el objetivo de liderar el voto en la Ciudad de Buenos Aires.
En elecciones anteriores, el morenismo ni siquiera pudo franquear el piso de las PASO, pero en épocas libertarias la militancia de “Principios y Valores” creció significativamente en el AMBA, por lo que es difícil precisar cuál es el caudal electoral que podría arrastrar este sector del peronismo el 18 de mayo.