El presidente Javier Milei atravesó una de las peores semanas desde que inició su gobierno, con el rechazo del Senado a los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para la Corte Suprema y la foto trunca con su par estadounidense, Donald Trump, como los reveses más resonantes, pero no los únicos.
Acaso equiparable a las jornadas de febrero en que se inició el criptogate Libra, el presidente libertario fue sumando a lo largo de los últimos días un error o frustración detrás de otra.
Primero, las reacciones en contra a su temerario discurso del 2 de Abril respecto de la autodeterminación de los kelpers, sobre quienes dijo que apostaba a que un día eligieran votar por Argentina, lo que equivalió a reconocerles autonomía sobre un territorio declarado un enclave colonial por la propia ONU en 1946.
Incluso la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que oficia como una de las laderas del Presidente, intentó defenderlo con el argumento de que no lo dijo “en sentido de ejemplaridad ni como política” sino para la “tribuna”.
Lo cierto es que esas manifestaciones le valieron al mandatario varios pedidos de juicio político por parte de organizaciones de veteranos de la Guerra de Malvinas y el rechazo de todo el arco opositor.
El Presidente sufrió este jueves, además, el rechazo del Senado a los pliegos de Lijo y García-Mansilla, los dos juristas que el Poder Ejecutivo había designado en la Corte Suprema por decreto, en una mezcla de error de cálculo y fracaso en las negociaciones parlamentarias.
En el cierre de una semana accidentada, Milei se volvió de Estados Unidos sin la foto con Trump -ni mucho menos la entrevista- que había ido a buscar. El viaje relámpago a Mar-a- Lago, la cumbre de la derecha internacional que se celebra en Miami, Florida, había reunido todas las expectativas de la cúpula libertaria, pero finalmente quedó solo en eso.
El canciller Gerardo Werthein no tenía en claro qué premio iba a recibir el presidente argentino en ese foro y Trump ni siquiera asistió al convite.
Como si no hubieran sido jornadas lo suficientemente amargas, la economía argentina cruje en el plano internacional: los activos argentinos se derrumbaron este viernes hasta un 13 por ciento producto del tembladeral provocado por la suba de aranceles en Estados Unidos.
En una medida que alcanzó a varios países del mundo, Trump aplicó aranceles de un 10 por ciento a los productos que Argentina exporta a Estados Unidos. No valieron de mucho las buenas relaciones diplomáticas ni la afinidad ideológica porque se trata del mismo porcentaje que la administración republicana le impuso a gobiernos de América Latina de los que está en las antípodas, como el caso del colombiano Gustavo Petro.