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11 provincias ya decidieron desdoblar sus elecciones

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Once provincias que explican casi el 30% del padrón nacional ya decidieron convocar a elecciones ejecutivas en 2023 por cuerda separada de los comicios presidenciales. Si se les suman los cuatro distritos que están impedidos constitucionalmente de ir a las urnas de manera simultánea con la Nación, más Corrientes y Santiago del Estero, que eligieron sus autoridades en 2021, las fórmulas de los partidos y alianzas nacionales que buscarán llegar a la Casa Rosada podrán contar, como máximo, con el empuje de solo siete provincias que, al cierre de esta nota, aún no habían resuelto su estrategia local y representan el 45,69% del electorado.

El desdoblamiento masivo de las elecciones provinciales se cocina al calor de las crisis que atraviesan el Frente de Todos, fracturado en una interna a cielo abierto que escala minuto a minuto, y la alianza Juntos por el Cambio (JxC), conmocionada por los tironeos de halcones y palomas que tracciona el factor Milei.

Osvaldo Jaldo dio el puntapié inicial el jueves pasado, al comentar, casi a la pasada, que Tucumán (3,69% del padrón nacional) votará en junio de 2023. Sin embargo, el anuncio es la punta de un iceberg que tiene especial repercusión en el Norte Grande, región a la que el Gobierno le dio principal prioridad en la gestión y que en su totalidad irá a las presidenciales del 22 de octubre del año próximo con sus autoridades ya electas.

En Catamarca (0,95%), Raúl Jalil analiza por estos días llamar a elecciones para marzo del año que viene, tal como establece la Constitución local. Si bien un artículo habilita al Ejecutivo local a modificar la fecha, un hombre de peso del oficialismo, cercano al mandatario, indicó a Letra P que se votará en esa fecha para asegurar la reelección del gobernador. En La Rioja (0,86%), Ricardo Quintela todavía no se expresó públicamente. Según pudo saber este portal, el mandatario irá por su segundo periodo en la primera quincena de mayo. Pista: en 2019, las elecciones provinciales se realizaron el 12 de ese mes. Ambas provincias están gobernadas por el peronismo y fueron las únicas que, junto a la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, votaron sus autoridades junto con las presidenciales de 2019.

En Jujuy (1,67%), Gerardo Morales avanza en dos frentes, aunque sus espadas cercanas lo desmienten. Una reforma de la Constitución local le permitiría buscar su re-reelección en comicios que se convocarán para mayo o junio. Ese cronograma calza justo para el caso de que prosperase su candidatura presidencial por la UCR, ya que el 26 de junio vence el plazo para la presentación de las precandidaturas para las primarias del 13 de agosto. De este manera, podría dedicarse de lleno y empoderado a la campaña nacional.

El oficialismo de Salta (3,06%) progresa en las últimas horas en ambas cámaras legislativas con el proyecto para eliminar las PASO en esa provincia, como ya lo hizo Sergio Uñac en San Juan (1,69%). Esta iniciativa surgida del entorno del gobernador Gustavo Sáenz pretende alejar las elecciones provinciales de las nacionales para seguir jugando al provincialismo catch all que tanto le rindió en los comicios locales de 2021, cuando se quedó con nueve de las 12 bancas del Senado en disputa y la mayoría en Diputados.

Gildo Insfrán irá en 2023 por su octavo mandato como gobernador de Formosa (1,36%). La convocatoria se calcula para marzo, de acuerdo a consultas realizadas por este medio. También para ese mes se espera que se vote en Misiones (2,77%), donde el Frente Renovador que timonea Carlos Rovira busca escapar de la grieta nacional, que le propinó una derrota en 2021 a manos de JxC.

Peronismo núcleo
El albertista Gustavo Bordet y Juan Schiaretti, el gobernador peronista más anti-K, también despegarán las elecciones en sus provincias. En Entre Ríos (3,24%), es un secreto a voces que el distrito tendrá calendario propio y el presidente de la Cámara de Diputados, Ángel Giano, ya anticipó que las fechas pueden ser las mismas de 2019: las PASO en abril y las generales en junio. En Córdoba (8,69%), la estrategia cordobesista apunta a junio. Las dudas están planteadas respecto de cómo se encadenarán las fechas de los comicios para la gobernación y para la capital, donde el oficialismo no cuenta con una figura fuerte debido a que todo indica que el intendente, Martín Llaryora, jugará por el premio mayor.

La tercera provincia de la región Centro, Santa Fe (8,06%), debe ir a las urnas antes del 10 de septiembre por mandato constitucional. Un límite similar tienen Chaco (2,82%), Tierra del Fuego (0,41%) y la Ciudad de Buenos Aires (7,43%). No obstante, el Ejecutivo porteño podría forzar ese corsé apoyado en su fortaleza parlamentaria, como ocurrió en 2019 por primera vez en su historia como ciudad autónoma, cuando Horacio Rodríguez Larreta puso toda su maquinaria electoral a jugar alineada con el fallido intento de Mauricio Macri por jugar un segundo tiempo. En 2023, las aspiraciones presidenciales del alcalde seguramente serán las que primen a la hora de fijar el calendario capitalino.

Patagonia rebelde
En Neuquén (1,53%), se da por hecho que una vez más el Movimiento Popular Neuquino (MPN) buscará conservar su hegemonía de seis décadas de manera anticipada. Se especula que las elecciones serán en el primer semestre. Todas las fuentes sugieren mirar el antecedente de 2019, cuando se celebraron el 10 de marzo.

Como todos los provincialismos, el oficialismo rionegrino también huye de la grieta nacional para imponer condiciones en las urnas. En los despachos del poder hay quienes se animan a ponerle fecha a las elecciones de Río Negro (1,63%): 9 de abril. Por ahora, nada es oficial. En 2019, se votó el 7 de abril.

Madre hay una sola
Buenos Aires, principal distrito electoral con el 37% del padrón y eterna madre de todas las batallas, es además particular por dos razones fundamentales. La primera obedece a la complejidad para desenganchar sus comicios de los nacionales, lo que requiere la modificación de leyes, algo poco probable en una Legislatura donde ninguna fuerza manda.

La segunda es netamente política y las miradas se contraponen. En el entorno del gobernador Axel Kicillof prefieren dejar todo como está para no perder los votos que arrastraría una boleta que llevase a Cristina Fernández como candidata. En un sector de JxC, ligado a la UCR, prefieren desdoblar para evitar la fuga de votos por derecha que podría generar Javier Milei en una boleta nacional. En la tribu PRO que empuja el larretismo, con Diego Santilli y los intendentes Néstor Grindetti (Lanús) y Julio Garro (La Plata) a la cabeza, guardan silencio.

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Protestas “a la francesa” o paro de 36 horas: la interna de la CGT se agitará hoy con un debate clave sobre el nuevo plan de lucha

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Todos están de acuerdo en que deben pasar a la ofensiva contra el Gobierno, pero hay diferencias sobre cómo hacerlo para que la medida de fuerza por aplicarse sea contundente. La CGT tendrá este jueves a la tarde un debate clave sobre el nuevo plan de lucha, en medio de inesperadas tensiones entre quienes impulsan protestas “a la francesa” o un paro general de 36 horas.

En ese escenario de internas permanentes que es el sindicalismo, habrá dos propuestas sobre la mesa cuando, a las 14, delibere el Consejo Directivo cegetista en la sede de Azopardo 802 en un punto del temario que promete fuertes discusiones: las “acciones gremiales” que se llevarán adelante contra Javier Milei.

La semana pasada, cuando el triunvirato de la CGT encabezó una reunión con las confederaciones sindicales de la industria, el transporte, la energía, la alimentación y las comunicaciones, quedó instalada con más nitidez la idea de un plan de lucha “sectorial y a largo plazo” basado en las protestas en Francia contra la reforma jubilatoria de Emmanuel Macron, como anticipó Infobae.

Sus impulsores proyectan desde volanteadas en estaciones de trenes, aeropuertos y universidades hasta paros alternados y rotativos en el transporte y la industria, asambleas en fábricas y movilizaciones a varios ministerios hasta terminar en una “gran protesta nacional”, como aluden al quinto paro general de la CGT desde el 10 de diciembre de 2023.

El “modelo francés” de protestas fue sugerido varias veces por Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), titular de la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), a quien apuntala otro referente del sector como Juan Pablo Brey (aeronavegantes), convencidos de que hacer un paro general cada tanto perdía eficacia y que tendría un impacto significativo ir alternando los paros en cada sector, día tras día, semana tras semana. Es lo que los franceses llamaron “huelga por escalada”. De esa forma se podría mantener el conflicto durante meses sin que cada trabajador perdiera semanas enteras de salario.

La propuesta terminó entusiasmando a los cotitulares de la CGT Jorge Sola (seguros), Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros), quienes dudaban de hacer otro paro general exponiéndose al riesgo de que no tuviera un alto acatamiento o que, ante un Milei decidido a no cambiar sus políticas, se convirtiera en una forma de protesta inofensiva o, en última instancia, perjudicial para el trabajador que no cobra el día de huelga o pierde el presentismo.

En una entrevista radial, Cristian Jerónimo fue explícito en ese sentido: “Ya tenemos claro el diagnóstico y el rumbo que persigue este gobierno. No hay margen para hacerse el distraído y es con pelea, con lucha, con resistencia, y siendo muy inteligentes también porque en alguna medida tenemos que cuidar el bolsillo de nuestros compañeros y nuestras compañeras y tampoco golpear a los que no tenemos que golpear”.

“Para hacer una medida de fuerza tenemos que tener claro que muchas veces tiene que ir destinada a los que realmente representan el proceso de desguace que está sufriendo la Argentina, y en este caso es Balcarce 50″, dijo el líder de los empleados del vidrio.

Acerca de las dos modalidades de protesta que serán analizadas esta tarde, Jerónimo admitió: “Todo el mundo sabe que en la CGT conviven distintos sectores, distintos puntos de vista, y hay que lograr lo más importante: la unidad del conjunto, el consenso y los acuerdos necesarios para que cualquier medida que se apruebe tenga la contundencia necesaria”.

El paro general de 36 horas con movilización a la Plaza de Mayo surgió de Luis Barrionuevo (gastronómicos) y aliados como Omar Maturano (La Fraternidad) y Mario Calegari (UTA), con el objetivo de lograr la paralización total de actividades en el país y, de esa manera, forzar a la administración libertaria a replantear sus medidas.

En el fondo, esta diferenciación esconde una obvia disputa por el control de la CGT, donde el sector dialoguista, mayoritario en la conducción de la central obrera, mantiene una estrategia moderada mientras otros dirigentes, que perdieron espacio en la cúpula cegetista, critican la pasividad de la central obrera y adoptan una postura ultracombativa contra el Gobierno.

Los rebeldes de la CGT acordaron este martes no sólo proponer al Consejo Directivo un paro general de 36 horas sino también una audaz jugada: entregarle las obras sociales al Gobierno para que se haga cargo de administrarlas ante el agravamiento de su situación financiera y la “falta de soluciones” oficiales.

Este grupo de sindicalistas va radicalizando cada vez más sus posturas: Maturano propuso la semana pasada en la CGT hacer un paro por tiempo indeterminado y ahora, en la reunión realizada en Gastronómicos, llegó a proponer “ocupar las vías” el día en que se haga el paro general para garantizar que no circule ni un solo tren.

Esa medida extrema, digna del trotskismo, expondrá a los bloqueadores ferroviarios a duras sanciones: la Ley de Modernización Laboral reglamenta el derecho de huelga imponiendo servicios mínimos obligatorios (50% y75%) en actividades consideradas “esenciales” y “trascendentales” de un amplio listado que incluye al transporte, la salud y la educación, entre otras, con el fin de evitar la paralización total de los servicios.

Este condicionamiento potencia lo establecido en la Ley de Bases 27.742, que considera como una grave injuria laboral “afectar la libertad de trabajo de quienes no adhieran a una medida de fuerza mediante actos y/o hechos y/o intimidaciones o amenazas”.

Curiosamente, un dirigente sindical que participó activamente del encuentro piloteado por Barrionuevo, Maturano y Calegari llamó hace 24 horas a un líder del sector dialoguista de la CGT para aclararle que él no compartía lo que se había acordado allí.

¿Los sindicalistas más duros son realmente intransigentes o se trata de una sobreactuación para diferenciarse del resto, para posicionarse en la interna de la CGT o para negociar en otros términos con el Gobierno o con referentes del PJ o de la oposición?

Es difícil saberlo. Hoy, toda la atención estará puesta en el crucial debate que habrá en el Consejo Directivo cegetista, donde lo único claro es que, “a la francesa” o “a la criolla”, la central obrera volverá a las protestas. Sin garantías sobre su acatamiento y, mucho menos, de que sirvan para que Milei cambie de rumbo.

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La jugada libertaria por Adorni exprime la relación con aliados: retrasa el tema en Diputados y tensa el clima en el Senado

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Tomado por el caso de Manuel Adorni, que se mantiene en agenda a pesar de sus intentos, el oficialismo enfrentará este jueves la segunda prueba de la estrategia para ganar tiempo en el Congreso. Después de haber demorado el tema en Diputados, llega el turno del Senado. El cuadro no es idéntico. El Gobierno exprimió al máximo la relación con sus aliados, pero en el Cámara alta juega además, y se verá hasta qué punto, la interna y su impacto entre los socios, molestos algunos por el desmanejo violeta sobre la presencia del jefe de Gabinete, que viene postergando su informe de gestión desde el mes pasado.

El Gobierno busca oxígeno legislativo, con dos objetivos después de una larga temporada de estancamiento: correr el foco sostenido sobre Adorni y avanzar con algunas de las iniciativas del Ejecutivo. El martes, logró frustrar en Diputados la sesión motorizada por la oposición dura: lo hizo en base a negociaciones con aliados que, la semana próxima, podrían buscar algún resultado en comisiones para amortiguar críticas y darle sustento a su posición. Un día después, llegó la votación de demorados proyectos propios: pago a bonistas y súper RIGI.

El oficialismo celebró esta especie de refresco, resultado de tratativas que, como era de esperar, superan las conversaciones en los despachos del Congreso. Otra vez, debió estar activo Diego Santilli, con colaboración de Economía, para conversar con gobernadores. De manera visible y reservada, el despliegue para proteger al jefe de Gabinete y comprometer apoyo a leyes incluyó a jefes locales de la UCR, del PRO, del peronismo negociador y provinciales.

La salida para el caso Adorni, en Diputados, fue mostrar la convocatoria de la Comisión de Asuntos Constitucionales, para tratar las propuestas de interpelación. La bancada de Cristian Ritondo tomó esa citación como argumento para no dar quórum el martes y, de ese modo, mostrar distancia con la jugada opositora, que fue calificada como show K. En menor medida, fue la explicación difundida desde el bloque oficial de la UCR.

El punto es qué va a pasar entonces el martes que viene, día agendado para la reunión de comisión. Para los más críticos, sería una formalidad con el objetivo de estirar lo más posible el tratamiento del tema en el recinto. Ayer mismo, antes de tratar el acuerdo con un par de holdouts, Maximiliano Ferraro propuso emplazar a la comisión para que dictamine sobre la interpelación. Es decir, que no sea pura dilación. El planteo fue acompañado por legisladores del PRO, el MID, provinciales, peronistas alineados con un par de gobernadores. Se impuso, aunque sin lograr la mayoría especial requerida. ¿Una señal?

En las filas de la oposición más dura, destacan que en realidad debería ser convocada también otra comisión (Peticiones y Poderes). Y consideran que el apoyo a la iniciativa del legislador de la CC sería sólo una movida para tratar de “salvar” la imagen después de haber colaborado con LLA para dejar al recinto sin quórum, un día antes. Esa decisión había dejado en situación incómoda al PRO y la UCR, al menos en términos de exposición pública. Habían producido declaraciones muy duras, reclamando que el Gobierno le diera salida al jefe de Gabinete. De manera informal y al igual que otros dialoguistas, buscaban que Olivos se hiciera cargo y descomprimiera al Congreso. No fue esa la respuesta de Javier Milei.

El foco pasó al Senado, cuya agenda incluía el tratamiento del pedido de interpelación, este jueves, sin paso previo. Además, incluía para una semana después el informe de Adorni. La interna libertaria ya jugaba en ese tablero y volvió a anotar un capítulo de tensiones entre Patricia Bullrich y Karina Milei, expresada otra vez por el jefe de los ministros. Eso, sin contar los recelos con Victoria Villarruel y la desconfianza por los manejos con el peronismo.

Parecía que todo se iba a limitar, aunque no fuera poco, a un intercambio de señales, alimento del microclima político. Adorni, con aval presencial de Karina Milei, recibió en tandas a la mayoría de los senadores de LLA, con la pretensión repetida de exponer sostenimiento doméstico. Y Bullrich, como ya había dejado trascender, eludió la cita. No estaba en los cálculos previos el cruce por el informe de gestión previsto para el 2 de julio.

La jefa del bloque libertario dio un giro notable, en apenas una semana, para frenar el tratamiento de la interpelación al jefe de Gabinete. En principio, se había impuesto el criterio impulsado por el peronismo para aprobar esa propuesta en el recinto con mayoría absoluta -la mitad más uno de los miembros de la Cámara-, pero Bullrich cambió esa línea y junto a aliados impuso el criterio según el cual debería contar con el respaldo de dos tercios de los votos si no cuenta con dictamen. Así quedó escrito en al Acta de Labor Parlamentaria del martes último.

Ese papel, dicho de otra forma, expone que al oficialismo le alcanzaría con un tercio de votos para bloquear el tratamiento en el recinto, lo que significaría que inicie el camino de las comisiones. Los cálculos que circulan en medios del Senado indican que difícilmente LLA no consiga ese piso, más allá del malestar que recorre a socios y bloques que en general acompañan los pedidos del Gobierno.

Con ese cortinado de fondo, un interrogante surge de posición del PRO -de escaso peso numérico en la Cámara alta-, que decidió impulsar un planteo de interpelación en el recinto. ¿Es una posición aislada o un síntoma de enojo más amplio con los manejos del oficialismo? Ese clima resultó nutrido por el capítulo más reciente de la interna libertaria: el cruce entre Bullrich y Adorni por el informe de gestión.

Como un paso para restarle foco al funcionario -y mostrar nuevamente dominio de territorio-, la jefa del bloque de LLA manejó casi al mismo tiempo la decisión de bajar la presencia de Adorni en el Senado. Esa fecha, la del 2 de julio, había sido fijada por el jefe de los ministros, a pesar de los reclamos opositores y el fastidio en las propias filas por el largo retardo para cumplir con lo que marca la Constitución. Debía haber sido en mayo.

Cuando, a pesar de todo, parecía superado este capítulo, Adorni tuiteó que él mantenía su “disposición” a presentarse en el Senado. El punto es qué sucede si alguien plantea el tema, este jueves, en el inicio de la sesión y lo hace, por ejemplo, como una moción. Otra inquietud sin respuesta cierta. El interés está puesto en esos puntos y, lejos, aparece el tratamiento del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada.

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Quirno reclamará hoy en la ONU que el Reino Unido acepte negociar con Argentina la soberanía de las Islas Malvinas

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(Enviado especial a New York, Estados Unidos) La soberanía nacional en las Islas Malvinas es una reivindicación histórica que atraviesa las miradas ideológicas y las posiciones geopolíticas: a través de un minucioso proyecto de Resolución, los regímenes totalitarios de Cuba, Nicaragua y Venezuela respaldarán hoy al canciller Pablo Quirno cuando exija en la ONU que el Reino Unido debe negociar con Argentina para resolver un conflicto territorial que se arrastra desde el siglo XIX.

“Tengo las mejoras expectativas”, adelantó el canciller tras participar de la inauguración de Argentina Way, un reconocimiento que hizo la ciudad de New York al país por los 80 años de la apertura del Consulado argentino en Manhattan.

Argentina Way está en la esquina de la Quinta Avenida y la calle 56, a pocos metros de la Torre Trump. Durante la ceremonia de inauguración de Argentina Way, Quirno reivindicó la alianza estratégica entre Javier Milei Donald Trump.

Trump tiene voluntad política de apoyar los reclamos históricos del país frente a Londres, y esa posición diplomática se exhibió durante la Asamblea General de la OEA que sesionó en Panamá.

En este contexto, la diplomacia argentina concurre –de nuevo- a la ONU para ratificar su posición histórica sobre las Islas Malvinas, mientras aguarda que la voluntad de Trump influya sobre el Reino Unido.

No será la primera vez que la ONU revisa el Caso Malvinas. Desde 1965 -gobierno de Arturo Illia-, la Asamblea General de Naciones Unidas votó diez resoluciones sucesivas reconociendo la existencia de la disputa territorial e instando a la Argentina y al Reino Unido a iniciar negociaciones.

Y a partir de 1989 -mandato de Raúl Alfonsín-, la compleja situación en las Islas del Atlántico Sur fue abordado por el Comité Especial de Descolonización, que convocó a las partes en conflicto a terminar con las diferencias territoriales en una mesa de diálogo diplomático.

Londres siempre rechazó la propuesta de la ONU, alegando el principio de libre determinación de los pueblos.

Ese argumento de la diplomacia inglesa no tiene sustento en las normas internacionales. El principio de libre determinación requiere la existencia de un pueblo bajo dominación extranjera, una condición sine qua non que no aplicaría en el Caso Malvinas: los pobladores que ocupan las Islas del Atlántico Sur nunca estuvieron a merced de una potencia colonialista, y menos con Argentina.

En realidad, Argentina y el Reino Unido protagonizan un caso especial de descolonización, y la única manera de resolver este conflicto es a través de negociaciones diplomáticas. Un escenario que Argentina propone y el Reino Unido rechaza, pese a las sucesivas resoluciones de las Naciones Unidas.

Quirno expondrá hoy a las 11 AM ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. Este Comité tiene como miembros permanentes a Bolivia, ChinaIrán, India, Congo, VenezuelaCuba, Chile y Costa de Marfil, entre otros países.

La misión argentina en la ONU hizo bien su trabajo y el proyecto de Resolución avalado por Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia será respaldado por consenso de todos los integrantes del Comité de Descolonización.

El Reino Unido se movió muchísimo en New York para aplacar la derrota diplomática que sufre todos los años en la audiencia del Comité.

Pero los derechos argentinos están probados a lo largo del tiempo, y el lobby británico poco pudo hacer frente a los antecedentes históricos y jurídicos que sostienen la soberanía nacional en las Islas Malvinas.

Los ciudadanos ingleses que ocupan las Islas Malvinas también expondrán en la audiencia del Comité de Descolonizacion.

Y además del canciller Quirno se aguardan las presentaciones de Paula Vernet y Guillermo Clifton, que conocen a fondo la historia del territorio argentino que Londres aún mantiene ilegalmente bajo su control.

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