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Puerto y Logística

El Puerto de Bahía Blanca apuesta por ser protagonista del hidrógeno

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El Puerto de Bahía Blanca es el primer y único puerto del país en sumarse al Consorcio para el Desarrollo de la Economía del Hidrógeno en Argentina y también de formar parte de la Coalición Global de Puertos de Hidrógeno en búsqueda de promover ese combustible como vector clave en la transición energética.

El primero es un espacio colaborativo de la cadena de valor del hidrógeno liderado por la división tecnológica de YPF junto con el CONICET (Y-TEC) y el segundo, es una iniciativa de la Agencia Internacional de la Energía y del Clean Energy Ministerial para ser parte de un grupo mundial que reúne a las autoridades portuarias, organizaciones y gobiernos con el objetivo de acelerar la escala de la producción de hidrógeno y su demanda en puertos y clústeres industriales portuarios.

En la actualidad, el hidrógeno es el combustible más limpio y tiene la capacidad de producir y almacenar electricidad de forma más eficiente.

La posición estratégica, la eficiencia logística y la existencia de un Polo Petroquímico local generan todas las condiciones ideales para ser un jugador central en el proceso de producción y utilización a escala de Hidrógeno de bajas emisiones.

Como presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, Federico Susbielles manifestó: “Estar dentro de este importante grupo forma parte de la nueva agenda nacional para impulsar la producción, utilización y exportación de hidrógeno”.

Para nuestro Puerto es un orgullo representar a la ciudad y a la Argentina en estas coaliciones y es una buena alternativa de desarrollo para la exportación y para alentar el desarrollo de las energías verdes”. explicó Susbielles y agregó “No tenemos ninguna duda de que el tránsito y el camino a la producción y almacenamiento de hidrógeno es buena parte de la sustentabilidad, de la sostenibilidad que queremos construir en nuestro puerto y en el país”.

La participación del Puerto de Bahía Blanca en el Consorcio para el Desarrollo de la Economía del Hidrógeno en Argentina abriría más que interesantes oportunidades de futuros negocios para el Puerto, permitiendo ser parte junto a empresas líderes de la Argentina de un negocio y mercado con enormes perspectivas y en las que el Puerto de Bahía Blanca tendría un rol central, teniendo en cuenta su posición estratégica como nodo de redes y su estratégica ubicación respecto a los centros de producción de gas natural y los parques de generación eólica.

Es importante mencionar que la iniciativa de la Coalición Global de Puertos de Hidrógeno destinada a promover la difusión y el uso del H2 en la logística y los puertos tuvo el apoyo de la Comunidad Europea y de varios países como EEUU, China, Japón, Alemania, Noruega, India, Francia, Rusia, España, Canadá, Brasil y Chile.

El Puerto de Bahía Blanca es la única organización del país en compartir esta coalición de privilegio junto a prestigiosos como Hamburgo, Houston, Rotterdam, Vancouver, Valencia y otras entidades portuarias internacionales.

A nivel mundial se prevé que en la próxima década se acelere y extienda la utilización del hidrógeno. En ese contexto, la Argentina posee excelentes condiciones naturales para la generación de hidrógeno, a través de sus recursos renovables altamente competitivos y sus importantes reservas de gas natural.

 

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Paso Urbano: después de los reclamos de Susbielles, los libertarios “se acordaron” del Cholo

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Durante meses la obra del Paso Urbano de Bahía Blanca, en la zona de El Cholo, fue una postal del abandono. Pavimento destruido, desvíos peligrosos y una infraestructura clave para la logística portuaria paralizada. Nación miraba para otro lado. Hasta que el intendente Federico Susbielles decidió poner el tema arriba de la mesa.

La secuencia política es bastante clara.

Primero, a mediados de febrero, el Municipio y el Consorcio del Puerto de Bahía Blanca salieron a pedir formalmente a Nación que les permitiera intervenir para arreglar el tramo más deteriorado de la ruta en la zona de El Cholo.

El mensaje era directo: si el gobierno nacional no iba a terminar la obra ni a mantenerla, al menos debía autorizar a la ciudad a hacerlo.

Ese movimiento no fue menor. Significaba que el gobierno local estaba dispuesto a buscar soluciones propias para una obra nacional paralizada, incluso explorando esquemas alternativos para garantizar la transitabilidad en uno de los accesos más importantes de la ciudad.

El reclamo fue creciendo. Desde el municipio se insistió en que el estado del paso urbano no solo afectaba la logística portuaria, sino también la seguridad vial de miles de vehículos que circulan todos los días por ese sector.

Y entonces pasó lo que suele pasar en política: cuando alguien empuja fuerte el tablero, los demás reaccionan.

Días después del planteo de Susbielles, desde el ámbito libertario comenzaron a aparecer anuncios y gestiones para realizar reparaciones en el tramo deteriorado del Paso Urbano. De golpe, la obra que llevaba meses congelada volvió a tener movimiento.

La explicación oficial habla de trabajos de mantenimiento y recuperación del pavimento. Pero en Bahía muchos leen otra cosa: el fuerte reclamo del intendente peronista apuró a los libertarios, que salieron a mostrar gestión sobre un problema que hasta ese momento parecía no estar en la agenda nacional.

En política las casualidades existen, pero no tantas.

La cronología muestra que primero vino el reclamo de Susbielles, después la presión pública del municipio y el Puerto, y recién entonces aparecieron las reparaciones.

Dicho de otra manera: cuando el intendente empezó a mover fichas para resolver el problema, algunos en Nación se acordaron de que el Paso Urbano existía.

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Destacado

Se viene la 34º edición de la Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino

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Esta mañana el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca oficializó la XXXIV Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino. 

La tradicional celebración se llevará a cabo durante Semana Santa, del jueves 2 al domingo 5 de abril en el Puerto de Bahía Blanca. 

Será organizada por la Sociedad de Fomento y Cultura de Ingeniero White, mancomunadamente con el CGPBB, junto a los clubes Huracán, Comercial, Whitense y Defensores, e instituciones de Ingeniero White.

Como todos los años, la fiesta tendrá entrada libre y gratuita. Dispondrá de estacionamiento para personas con movilidad reducida dentro del predio y lugar preferencial en los recitales. Contará con dos escenarios donde se brindarán espectáculos musicales, con la participación de 8 bandas nacionales y 24 locales. 

Las y los artistas confirmados son: Kapanga, La Delio Valdez, Peces raros, Bandalos Chinos, Luck Ra, Natalie Pérez, Estelares y Las Pastillas del Abuelo. 

Por otra parte, habrá actividades recreativas para toda la familia y más de 100 stands de comerciantes locales y regionales. También estarán presentes los stands de productores y artesanos que componen el mercado del puerto. 

Los clubes Huracán y Comercial serán los encargados de la oferta gastronómica del evento con variedad de menús y la tradicional paella, complementando con foodtrucks.

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Columnistas

Cuando gestionar vale más que gritar

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En tiempos donde la política argentina se volvió un concurso de consignas, hay gestos que marcan la diferencia entre gobernar y comentar la realidad. La decisión del intendente Federico Susbielles de avanzar para que el Municipio y el Puerto arreglen la traza del Paso Urbano en la zona de El Cholo es uno de esos gestos.

Porque lo que está sobre la mesa no es sólo una obra vial. Es una definición de modelo. Un modelo que involucra la mejor participacion PUBLICA PRIVADA que es el puerto de Bahía con Santiago Mandolesi Burgos hoy a la cabeza.

La obra, iniciada hace años y abandonada desde entonces, hoy se encuentra en un estado crítico que afecta la seguridad, la logística y la calidad de vida de miles de vecinos, además del movimiento del transporte pesado hacia el puerto. Frente a la parálisis nacional, la ciudad decidió no esperar más y propuso algo tan simple como disruptivo: si Nación no la hace, que permita hacerla con inversión local y privada.

Eso, en la práctica, es un esquema de participación público-privada. Es decir, exactamente lo que el discurso liberal reclama desde hace décadas.

Susbielles, peronista, terminó proponiendo una solución más libertaria que los propios libertarios.

Mientras algunos dirigentes locales se concentran en denunciar problemas o explicar por qué las cosas no pueden hacerse, el intendente puso sobre la mesa una alternativa concreta: gestionar capital privado, coordinar con el Puerto y resolver un cuello de botella histórico de la ciudad. No es ideología. Es gestión.

Y no es una obra menor.

El Paso Urbano y la conexión hacia Cerri constituyen uno de los accesos más importantes de Bahía Blanca, clave para el tránsito de camiones, la actividad portuaria y la circulación cotidiana de miles de personas. Su deterioro no sólo genera riesgos viales, sino también sobrecostos logísticos que impactan directamente en la competitividad regional.

En otras palabras: estamos hablando del sistema circulatorio de la economía local.

Si esta iniciativa prospera, el impacto puede ser estructural. No se trata de tapar baches; se trata de redefinir cómo entra y sale la producción, cómo se articula la ciudad con su puerto y cómo se proyecta el crecimiento urbano. Son decisiones con horizonte de décadas, no de mandato.

De hecho, el propio Municipio planteó que, si Nación no reactiva la obra, debería ceder su concesión para permitir que el Puerto y la ciudad consigan financiamiento privado y la finalicen.

Eso es pragmatismo puro.

No hay épica partidaria, no hay relato. Hay una pregunta sencilla: ¿cómo resolvemos esto ahora?

La política argentina suele quedar atrapada entre dos extremos igualmente improductivos: el Estado que promete todo y no cumple, y el anti-Estado que se limita a explicar por qué nada debe hacerse. En el medio queda la gestión real, la que combina recursos públicos, privados y decisión política.

Eso es exactamente lo que está intentando Bahía Blanca.

Por eso, más allá de simpatías o diferencias, la iniciativa merece ser reconocida. Porque rompe con la lógica de la excusa permanente y apuesta a una solución concreta para un problema concreto.

Si se concreta, podría convertirse en el mayor cambio logístico y de transporte de la ciudad en los próximos 20 años. Y también en un precedente: demostrar que, incluso en un contexto nacional adverso, una ciudad puede tomar la iniciativa y empujar su propio desarrollo.

En definitiva, la diferencia entre administrar y liderar suele reducirse a una sola cosa: quién se anima a hacerse cargo.

Esta vez, Bahía Blanca parece haber encontrado a alguien dispuesto a hacerlo.

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