El Gobierno de Italia confirmó la conversación entre Meloni y Lula y reiteró en un comunicado oficial su disposición a firmar el tratado tan pronto como se atiendan las demandas de los agricultores, en función de las decisiones de la Comisión Europea. El respaldo de Italia a la postura de Francia, Polonia y Hungría resultó determinante para bloquear la votación prevista en el Consejo de la Unión Europea, ya que la normativa exige la oposición de al menos cuatro de los veintisiete países miembros que representen el 35% de la población del bloque. Este giro supuso un revés para la Comisión Europea, así como para Alemania, España y los países nórdicos, que defendían la aprobación inmediata y advirtieron sobre las posibles consecuencias de una nueva postergación.
Mientras tanto, la tensión se trasladó a las calles de Bruselas, donde, según la policía local, 7.300 personas y unos 50 tractores se manifestaron frente a la sede de la reunión en una protesta autorizada que transcurrió sin incidentes relevantes. Los agricultores europeos han intensificado sus reclamos ante la posibilidad de que el acuerdo facilite la entrada de productos sudamericanos como carne vacuna, azúcar, arroz, miel y soja, cuyos estándares regulatorios consideran menos estrictos.
El presidente francés, Emmanuel Macron, reiteró que Francia no respaldará el acuerdo, ni siquiera tras las modificaciones introducidas por el Parlamento Europeo para atender las demandas francesas. Macron declaró: “Quiero decir a nuestros agricultores, que han dejado clara la postura de Francia desde el principio: consideramos que aún no hemos llegado a ese punto, y el acuerdo no puede firmarse [tal como está]”, y prometió oponerse a cualquier “intento de forzar la aprobación”. Lula, por su parte, expresó que la oposición de Francia no le sorprendió, pero sí la de Italia, y relató que incluso conversó con la primera dama francesa, Brigitte Macron, para intentar persuadir al presidente francés de apoyar el pacto con Brasil. Lula afirmó: “Francia no tiene mucho que perder con la agricultura brasileña”.
En el plano regional, Milei aprovechará la cumbre para insistir en la necesidad de flexibilizar el Mercosur y permitir mayores acuerdos bilaterales, una postura que Argentina sostiene en sus conversaciones con socios regionales y globales. El canciller argentino, Pablo Quirno, participó de las primeras reuniones del bloque y explicó a TN: “Entendemos que hay que flexibilizar porque la dinámica de las negociaciones hoy en día tienen una urgencia distinta a la que vemos, por ejemplo, con la Unión Europea, donde llevamos 26 años negociando”. Milei también buscará avanzar en las conversaciones en curso con Emiratos Árabes Unidos, Canadá y Japón, reflejando su visión de libre mercado.
Además, la representación argentina llevará a la cumbre la denuncia de violaciones a los derechos humanos en Venezuela bajo el mandato de Nicolás Maduro y el pedido de liberación del gendarme Nahuel Gallo, un punto que podría generar diferencias con Lula, aunque sin confrontación directa.
El acuerdo UE-Mercosur permitiría a la Unión Europea aumentar sus exportaciones de vehículos, maquinaria, vinos y licores a América Latina, en un contexto de tensiones comerciales globales. No obstante, la exigencia de Francia e Italia de incluir cláusulas de salvaguardia más robustas, controles de importación más severos y normas más exigentes para los productores del Mercosur ha sido determinante para el nuevo aplazamiento.
Como previa de la cumbre de este sábado, el canciller Pablo Quirno participó el viernes de la reunión del Consejo del Mercado Común (CMC) del MERCOSUR en Foz de Iguazú, encuentro que estuvo marcado por un llamado a la modernización económica del bloque y la defensa de los derechos soberanos de la Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
En este foro, Quirno subrayó la urgencia de adaptar la estructura normativa del MERCOSUR y de fortalecer la integración regional, en un contexto donde la postergación del Acuerdo MERCOSUR–Unión Europea obliga a repensar las prioridades de inserción internacional.
En el tramo final de su intervención, el canciller agradeció el respaldo de los Estados Partes y Asociados del MERCOSUR a la posición argentina sobre los territorios en disputa, y enfatizó que “los actos unilaterales del Reino Unido resultan incompatibles con las resoluciones de las Naciones Unidas en la materia”. Además, reiteró el reclamo por la liberación inmediata del gendarme Nahuel Gallo, detenido en Venezuela desde hace más de un año, calificando su situación como una desaparición forzada.
Durante la sesión del CMC, Quirno insistió en la necesidad de revisar el Arancel Externo Común y eliminar obstáculos al comercio intrazona, con el objetivo de “mejorar la previsibilidad, facilitar el acceso a insumos estratégicos y fortalecer la competitividad regional”. El canciller también remarcó la importancia de avanzar en la convergencia práctica del bloque, promoviendo la modernización y facilitación fronteriza, la integración logística y digital, y la interconexión energética, con una participación activa del sector privado.
En relación con el Acuerdo MERCOSUR–Unión Europea, Quirno manifestó que la Argentina espera concretar la firma a la mayor brevedad posible. No obstante, consideró que la demora debe servir como una oportunidad para que el bloque reflexione sobre sus estrategias de relacionamiento externo y avance hacia esquemas de bilateralidad más ágiles y orientados a resultados concretos.
En el plano político e institucional, el canciller expresó la profunda preocupación de la Argentina por la situación en Venezuela, país actualmente suspendido del MERCOSUR por incumplimientos del Tratado de Asunción y violaciones al Protocolo de Ushuaia. Quirno afirmó que “el fraude electoral y las persistentes violaciones a los derechos humanos constituyen una afrenta a toda la Región”. Asimismo, ratificó el compromiso argentino de fortalecer la cooperación regional frente al crimen organizado transnacional.
El canciller concluyó su participación destacando la necesidad de garantizar un uso racional y eficiente de los recursos del MERCOSUR, para que los esfuerzos institucionales se traduzcan en la optimización de la estructura y administración del bloque.