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La indagatoria de Cristina Kirchner: militancia en San José 1111, traslado a Comodoro Py y la tesis K del “pan y circo”
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3 meses haceen
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Mayra Pastor
Este martes a las 9 de la mañana, Cristina Kirchner volverá a atravesar las puertas de los tribunales federales de Comodoro Py para prestar declaración indagatoria en el juicio por la causa de los cuadernos. Llegará en su automóvil particular, acompañada por la custodia presidencial que mantiene por su condición de ex jefa de Estado, en una escena que combina la dinámica judicial con un fuerte componente político.
La audiencia se realizará en la Sala AMIA, el auditorio principal del edificio judicial de los tribunales federales porteños, que en los últimos meses fue remodelado y ampliado para aumentar su capacidad. Allí se desarrollan los debates orales de mayor envergadura del fuero federal y será el espacio donde el Tribunal Oral Federal N°7 recibirá a la expresidenta para tomarle declaración.
El dispositivo de seguridad que rodeará la jornada ya empezó a organizarse. La Policía Federal Argentina y la Policía de la Ciudad de Buenos Aires trabajan en operativos coordinados tanto en las inmediaciones del domicilio de Cristina Kirchner —donde cumple arresto domiciliario por la condena en la causa Vialidad— como en el edificio de los tribunales federales.
Los preparativos contemplan controles de tránsito, vallados y presencia policial en los alrededores de la calle San José, en el barrio de Constitución, así como en el perímetro de Comodoro Py 2002, donde se espera una fuerte presencia mediática y política durante la jornada.
En el kirchnerismo, según pudo confirmar Infobae, se preparan para un día de fuerte exposición pública. Militantes convocados por distintas organizaciones políticas se concentrarán desde las 7 de la mañana frente al departamento de la exmandataria, en San José 1111. Allí aguardarán su salida hacia los tribunales y, según explican en su entorno, permanecerán en el lugar hasta su regreso.
La convocatoria circula bajo el sello “Argentina con Cristina”, un espacio que reúne a agrupaciones políticas y sociales vinculadas al kirchnerismo y donde tiene una fuerte presencia La Cámpora, la organización política que lidera el diputado nacional Máximo Kirchner. En ese ámbito confluyen distintas organizaciones militantes que habitualmente se movilizan en respaldo de la expresidenta.
La movilización tendrá un carácter acotado pero simbólico. Según fuentes del círculo más estrecho de Cristina Kirchner, la idea es que la militancia se acerque para acompañarla cuando salga rumbo a Comodoro Py y permanezca en el lugar hasta su regreso. No está previsto que la movilización se traslade a los tribunales federales.
El gesto político será despedirla cuando parta hacia la audiencia y luego esperarla en el mismo lugar. En el kirchnerismo creen que esa escena tendrá un fuerte valor simbólico: mostrar respaldo político a la principal figura del espacio en el momento en que vuelva a quedar en el centro de la escena judicial, de acuerdo a lo que pudo reconstruir este medio de fuentes cercanas a la expresidenta.
Mientras tanto, dentro de los tribunales se espera la presencia de dirigentes del peronismo y del kirchnerismo que intentarán presenciar la audiencia. Entre ellos habría diputados nacionales, senadores y referentes políticos del espacio que ya realizaron el trámite de inscripción para asistir.
Sin embargo, la autorización final para ingresar a la sala quedó en manos del tribunal, que deberá definir quiénes podrán acceder hasta completar la capacidad del auditorio donde se desarrollará la indagatoria.
Entre los dirigentes que evalúan asistir todavía no está confirmada la presencia de figuras de alto perfil político. En particular, no está definido si el gobernador bonaerense Axel Kicillof será uno de los que acompañen a la expresidenta.
Cristina Kirchner llegará a los tribunales por sus propios medios, en su vehículo particular, como ocurrió en otras ocasiones en las que debió presentarse ante la justicia. En su entorno remarcaron en diálogo con Infobae que la comparecencia responde al cumplimiento de la citación judicial y descartan cualquier versión sobre supuestas negociaciones o condiciones especiales vinculadas a su presentación ante el tribunal.
“Está sujeta a derecho como cualquier persona en su situación”, señalaron colaboradores directos de la ex vicepresidenta.
La audiencia del martes forma parte de la etapa de indagatorias del juicio por la causa conocida como “los cuadernos de las coimas”, que investiga un presunto sistema de recaudación ilegal de sobornos vinculado a contratos de obra pública durante los gobiernos kirchneristas.
El proceso se originó a partir de los cuadernos escritos por el chofer Oscar Centeno, en los que se registraban supuestos recorridos de recolección de dinero provenientes de empresarios de la obra pública. La investigación derivó en decenas de declaraciones de empresarios bajo el régimen de imputado colaborador y terminó con más de ochenta acusados entre ex funcionarios y hombres de negocios.
La fiscalía sostiene que durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner funcionó un mecanismo sistemático de recaudación de sobornos a empresarios que buscaban contratos de obra pública. Según esa hipótesis, los pagos eran recaudados por funcionarios del Ministerio de Planificación y luego distribuidos dentro de la estructura del poder político.
Cristina Kirchner rechaza esas acusaciones y sostiene que el proceso forma parte de una persecución judicial. En el kirchnerismo, la causa de los cuadernos es considerada desde hace años el ejemplo más claro de lo que describen como “lawfare”, una estrategia judicial y mediática destinada a perseguir políticamente a dirigentes opositores.
El juicio se desarrolla ante el Tribunal Oral Federal N°7, integrado por los jueces Enrique Méndez Signori, Germán Castelli y Fernando Canero. La acusación está a cargo de la fiscal general Fabiana León.
En el entorno político más cercano a la ex presidenta aseguraron a Infobae que la citación presencial a Comodoro Py tiene un significado que trasciende el expediente judicial. Según explicaron, el juicio venía desarrollándose hasta ahora de manera virtual, con audiencias que se realizaban de forma remota y que, según sostienen, permitieron avanzar con rapidez y sin inconvenientes operativos.
“Todo se venía llevando de manera normal, rápido y ágil. Todos declararon y pudieron ejercer su defensa sin problemas”, indicaron colaboradores directos de la exmandataria que siguen de cerca la evolución del juicio.
Por eso interpretaron el cambio hacia una audiencia presencial como una decisión cargada de simbolismo político. En ese sector sostienen que la verdadera razón es instalar una imagen de alto impacto mediático: la de Cristina Kirchner ingresando nuevamente a Comodoro Py y sentándose en el banquillo de los acusados.
Según esa lectura, la escena del martes tiene un objetivo claro: “la foto”.
En el entorno de la expresidenta creen que el traslado presencial responde a la necesidad de construir una postal política que luego se multiplicará en los medios y en la agenda pública. En ese diagnóstico consideran que el impacto mediático estará concentrado en la imagen de la exmandataria atravesando los pasillos de Comodoro Py y sentada frente al tribunal.
“Necesitan esa foto”, sostuvieron en su círculo político.
Pero esa interpretación no se limita a la escena del tribunal. También incluye una mirada sobre el contexto político en el que se produce la indagatoria.
Fuentes con acceso directo a la estrategia de la expresidenta consideraron que el tribunal que lleva adelante el juicio viene sometido desde hace tiempo a presiones políticas y mediáticas para acelerar el proceso y avanzar hacia una eventual condena.
Según esa visión, determinados “sectores del poder” buscan acelerar el ritmo del juicio con la expectativa de que la sentencia llegue antes de las elecciones de 2027. En ese marco interpretan que la citación presencial forma parte de esa dinámica de presión para mostrar avances en el proceso.
En el kirchnerismo consideran que ese contexto se combina con el momento político complicado que atraviesa el gobierno nacional. En el entorno de la expresidenta creen que la exposición mediática del juicio coincide con una agenda pública atravesada por polémicas que involucran a funcionarios del oficialismo.
Entre los temas que mencionan aparecen los cuestionamientos al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y las revelaciones del llamado caso $Libra, que en los últimos días volvió a generar repercusiones políticas. Según esa lectura, la escena de Cristina Kirchner en Comodoro Py podría irrumpir en ese contexto político y desplazar durante algunas horas la atención pública hacia el juicio.
La expresión que utilizan en el entorno de la ex mandataria para resumir ese diagnóstico es simple y directa, de acuerdo a lo que dijeron a Infobae en su entorno: “Pan y circo”.
En el kirchnerismo creen que la imagen de la ex presidenta sentada en el banquillo de los acusados generará una fuerte repercusión mediática durante la jornada del martes. Sin embargo, también sostienen que ese impacto será efímero frente a los problemas estructurales de la economía argentina.
“La noticia durará un día. Después la economía seguirá igual de complicada para los argentinos”, explicaron a este medio cerca de la expresidenta.
Desde el tribunal, en cambio, la explicación sobre la citación presencial es completamente distinta.
En una resolución reciente, los jueces rechazaron un planteo presentado por la defensa del exministro Julio De Vido, quien había solicitado no asistir de manera presencial a su indagatoria por motivos de salud. En ese fallo, el tribunal recordó que la regla del debate oral es la presencialidad y sostuvo que la modalidad de las audiencias había sido definida previamente durante el desarrollo del proceso.
Los magistrados también señalaron que la convocatoria presencial responde a principios básicos del proceso penal como la oralidad, la inmediación y el derecho de defensa de las partes.
Ese contrapunto resume el clima que rodea el juicio. Para el tribunal se trata de una etapa procesal dentro de un expediente complejo. Para el kirchnerismo, en cambio, la audiencia del martes forma parte de una escena política que tendrá un fuerte impacto mediático.
En medio de ese escenario, uno de los interrogantes que todavía permanece abierto es qué estrategia adoptará Cristina Kirchner durante su indagatoria.
En su entorno aseguran que aún no está definido si la expresidenta hará uso de la palabra ante el tribunal o si optará por reservar esa posibilidad para una instancia posterior del juicio.
La decisión final, explican colaboradores cercanos a la exmandataria, se tomará en coordinación con su defensa en las horas previas a la audiencia.
Ese detalle no es menor. Cada vez que Cristina Kirchner habló en tribunales, sus intervenciones trascendieron el expediente judicial y se convirtieron en discursos políticos dirigidos a la opinión pública.
El martes, cuando la expresidenta salga de su casa rumbo a Comodoro Py, volverán a cruzarse esas dos dimensiones: la judicial y la política. En ese cruce de planos se jugará también el significado público de una escena que, para unos, es apenas un paso más dentro de un juicio; y para otros, una postal cuidadosamente buscada para instalar en el centro de la agenda nacional.
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Milei no le suelta la mano a Adorni, el encuentro reservado de Karina y Bullrich y el gesto que esperaban los aliados
Publicado
19 horas haceen
15 junio, 2026Por
Mayra Pastor
El jueves, Patricia Bullrich había dicho en público, otra vez, lo que pocos se animaban a decir en voz alta: que la situación patrimonial de Manuel Adorni no era un error sino una omisión ética, y que la Justicia tendría la última palabra. Cuarenta y ocho horas después, Karina Milei apareció en el cumpleaños de Bullrich. El gesto no pasó desapercibido para nadie que siga de cerca la geometría del poder dentro de La Libertad Avanza.
El sábado a la noche, en la terraza del bar Uno —a metros del Congreso—, Bullrich festejó sus 70 años con un grupo de unas 50 personas entre amigos de la política y de la vida, según pudo confirmar Infobae. El salón fue alquilado por los propios invitados y los gastos se dividieron a la romana. Había sido un viernes intenso: el día de su cumpleaños real, lo había pasado con su familia extendida. El sábado era la noche de los suyos. En un momento de la velada llegaron Karina Milei y Pilar Ramírez. No fue una visita protocolar. En medio del escándalo Adorni, con el oficialismo en estado de crisis y una ofensiva opositora sobrevolando el Congreso —con el Senado forzando una citación anticipada y Diputados queriendo iniciar una interpelación y posterior moción de censura—, la secretaria general de la Presidencia eligió ese lugar para estar. Eso habló por sí solo.
Puertas adentro del oficialismo, el gesto fue leído como lo que era: una señal de que, más allá de las turbulencias, el vínculo entre Karina y Bullrich se mantiene intacto. Para los aliados que venían mirando con inquietud el nivel de tensión interna, fue exactamente el gesto que esperaban ver.
Milei sostuvo a Adorni desde las redes
Mientras la tormenta política sacudía los despachos de Casa Rosada, Javier Milei eligió el domingo para hacer pública su posición. Sin pronunciarse directamente sobre las explicaciones patrimoniales de su jefe de Gabinete, el Presidente reposteó en su cuenta de Instagram un mensaje de un militante libertario que auguraba que el mandatario saldría fortalecido por sostener a Adorni, como había ocurrido —según el texto— con otras operaciones en su contra. En X hizo lo propio con una columna del escritor libertario Leonardo Facco que enmarcaba el caso bajo el título “Adorni y la defensa del ahorro”. El mensaje presidencial era nítido: no hay marcha atrás.
La estrategia de Milei espeja la del propio Adorni. Desde que se conoció el salto patrimonial de más de 500.000 dólares en su última declaración jurada —justificado en operaciones con bitcoins realizadas entre 2013 y 2018 y en ahorros que, según sus propias palabras, nunca habían sido declarados formalmente— el jefe de Gabinete intentó encuadrar su situación como un caso de evasión antes que de enriquecimiento ilícito. La frase “ahorramos en negro como todos los argentinos” resumió esa estrategia y, tal vez, le costó más de lo que calculó.
En ese contexto, la diputada Lilia Lemoine —que responde de manera vertical a Javier y Karina Milei— fue la voz libertaria que salió públicamente a defenderlo, tanto en las redes sociales como en la televisión. A través de su cuenta de X, calificó a Adorni de inocente y atribuyó las denuncias a una operación política de Marcela Pagano, diputada que desde hace más de un año se convirtió en una de las voces más críticas del oficialismo dentro del propio Congreso. La aparición de Lemoine no fue casual: es la espada mediática que Milei reserva para las batallas que considera propias. Su salida pública a defender a Adorni fue, en ese sentido, una extensión de la misma señal que el presidente había dado desde sus redes.
La mesa política y el diálogo áspero
El jueves, horas antes del cumpleaños de Bullrich, la mesa política se había reunido en Casa Rosada con una atmósfera que nadie describió como distendida. Adorni encabezó el encuentro junto a Karina Milei, Santiago Caputo, Diego Santilli, Ignacio Devitt y Eduardo y Martín Menem. Luis Caputo no estuvo. Lo que ocurrió en esa sala, según fuentes que hablaron con Infobae, tuvo un momento de tensión.
En ese ámbito, Adorni le reclamó a Bullrich que la exposición pública de las consideraciones sobre su situación podían perjudicar al Gobierno. La respuesta de la titular del bloque de senadores oficialistas no fue conciliadora: le marcó la diferencia entre las reglas que rigen el manejo del dinero privado y las obligaciones éticas que impone el ejercicio de un cargo público, y adelantó que en el Congreso la moción de censura podía prosperar. Karina Milei intervino para defender a su hombre de confianza. Santiago Caputo intentó bajar la tensión, aunque reconoció ante los presentes que las mediciones propias mostraban un daño enorme: un nivel de penetración negativa en la sociedad que, según los trabajos de campo que supervisa, no tenía antecedentes en la gestión.
El diagnóstico que circulaba en el entorno de Bullrich era más crudo todavía. Analistas especializados que siguieron la conversación en redes registraron que el 97% de las menciones sobre las explicaciones de Adorni eran negativas —un índice que, según le dijeron a Infobae, no tenía precedentes—. La paradoja central era que Adorni seguía convencido de que había actuado bien y de que lo que le ocurrió a él le ocurre a todos los argentinos. Pero hay una diferencia que el oficialismo no puede ignorar: Adorni es funcionario público. Y había dicho públicamente que no tenía nada que ocultar. Es una opinión que —dicen los que hablaron con ella este fin de semana— Bullrich comparte.
La propuesta rechazada y el fantasma de Kueider
Según pudo saber Infobae, en conversaciones reservadas se propuso que Adorni solicitara al menos una licencia hasta que el fiscal Gerardo Pollicita definiera los próximos pasos de la investigación por enriquecimiento ilícito y el panorama judicial se aclarara. La propuesta no tuvo recepción. Karina es, en este momento, el principal sostén político del jefe de Gabinete, y su posición no tiene fisuras visibles. “No es Karina la que lo sostiene, no se confundan. Es una decisión que tomó el Presidente que Karina ejecuta”, explicó a Infobae una de las personas que estuvieron sentadas en la mesa política.
Lo que sí tiene fisuras es el escenario parlamentario. En el Senado circula con insistencia la comparación con el caso Kueider: el senador entrerriano que iba a ser suspendido y terminó siendo expulsado en cuestión de horas, cuando el efecto cascada llevó a que nadie quisiera pagar el costo político de sostenerlo. La analogía inquieta a los propios: si la presión opositora se intensifica, sostener a Adorni en una votación podría volverse inviable para los aliados. La destitución requiere 37 votos en el Senado —mayoría absoluta— y el kirchnerismo ya presentó el pedido de interpelación como paso previo.
La fecha del 2 de julio para la presentación de Adorni ante la Cámara alta fue el resultado de negociaciones que Bullrich encaró con los bloques dialoguistas para ordenar los tiempos y reducir la presión. Un senador aliado confirmó a Infobae que la fijación de la fecha descomprimió bastante la situación e hizo menos probable una acción inmediata. El propio Diego Santilli pasó el viernes y el fin de semana al frente de las negociaciones con gobernadores y legisladores aliados para explicar la situación y consolidar apoyos, según supo este medio. Las señales que llegaban desde ese flanco eran, por el momento, más tranquilizadoras: los senadores y diputados que responden a los gobernadores habían comprometido no sumarse a la ofensiva que impulsa, principalmente, el kirchnerismo.
El miércoles hay Labor Parlamentaria y el caso Adorni tendrá protagonismo. En el oficialismo predomina una cautela que no alcanza para disimular la incomodidad: la estrategia es sostener, llegar al 2 de julio y ver cómo evoluciona el escenario judicial. Por ahora, la fecha funciona como válvula. Pero en el Senado saben que las válvulas, cuando la presión es suficiente, también ceden.
Destacado
En medio de días complejos, Adorni trabaja en el informe de gestión con el que busca cambiar el eje de la discusión
Publicado
19 horas haceen
15 junio, 2026Por
Mayra Pastor
Como anticipó en su cuenta de X, Manuel Adorni prepara el informe de gestión que espera dar durante el mes de julio en la Cámara de Senadores. Lo hace en medio de los complejos días que transita luego de la presentación de la declaración jurada, en la que intentó explicar su situación patrimonial en el marco de la investigación judicial por supuesto enriquecimiento ilícito, y la presión de la oposición a la que se plegaron los aliados.
Con el respaldo del presidente Javier Milei, el ministro coordinador anticipó la fecha, prevista inicialmente para agosto, y espera presentarse durante los primeros días de julio. Según supo Infobae de fuentes que integran el equipo de Jefatura de Gabinete, la mesa política analiza la posibilidad de convocar la sesión el jueves 2 de julio o el martes 7 del mismo mes en la previa al receso invernal que inicia el 19. “Aún no lo cerramos, lo estamos evaluando”, confesó uno de sus integrantes.
Tanto la vicepresidenta Victoria Villarruel como sectores aliados y exponentes de la oposición reclaman que el funcionario se presente en lo que queda del mes de junio en cumplimiento de sus deberes como funcionario. Sin embargo, en Balcarce 50 aseguran que “no dan los tiempos” para concretarlo. “Hay decenas de personas que trabajan en el armado: receptan las preguntas, las filtran, las dividen por ministerios. Es imposible y a ellos no les importa”, explicaron ante este medio.
De las conversaciones previas participan la senadora Patricia Bullrich, quien mantuvo fuertes críticas para con el accionar de Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. A principios de esta semana, la Secretaría de Asuntos Estratégicos enviará la nota formal a la Cámara Alta para concretar la convocatoria y será la encargada de recopilar el listado de preguntas de los bloques.
Si bien el mandatario y la plana completa del Gabinete estuvieron presentes durante el primer informe del ministro coordinador en la Cámara de Diputados, que tuvo lugar el pasado 29 de abril, desde el entorno del exvocero descartan que se repita la asistencia de los integrantes del Poder Ejecutivo. “No tendría sentido”, argumentan.
Con la determinación por anticipar el cronograma, los libertarios buscan frenar el pedido de interpelación instrumentado por el Partido Justicialista que intenta avanzar con una ofensiva parlamentaria contra el funcionario en ambas cámaras. Con la firma de siete senadores, la bancada que lidera José Mayans reclama convocar a una única sesión para “interpelar y votar la destitución“. Como anticipó este medio, la bancada peronista aspira a tratarlo el miércoles en Labor Parlamentaria.
“Con esto estamos frenando el pedido del PJ de interpelación”, planteó un funcionario de la administración libertaria. “Ir directo busca desactivar los intentos de impulsar la moción de censura de algunos senadores con agenda propia como los radicales y los que responden a algunos gobernadores”, coincidió otra voz del espacio.
Lo cierto es que las explicaciones patrimoniales de Adorni, quien sostuvo que en 2013 ganó 300.000 dólares con inversiones en Bitcoin, reavivaron el tema que desde hace tres meses protagoniza las primeras planas de los principales medios de comunicación.
En Casa Rosada anticipan que, como en Diputados, habrá una instancia en la que el jefe de Gabinete hará referencia al contenido de su declaración jurada y después expondrá sobre la gestión. A posterior, responderá preguntas de las bancadas. También funcionará un equipo de seguimiento político coordinado por Ignacio Devitt con intención de organizar las respuestas de las consultas que surgen en tiempo real.
En Balcarce 50 redoblan esfuerzos por intentar dar vuelta la página de la polémica. Sin éxito, ven cómo el tema escala en el plano mediático y judicial. “Todo se subordinó a la estrategia judicial. Incluso, el Gobierno”, se sinceró un alfil violeta ante este medio. La fiebre mundialista parece no alcanzar y ya nadie desconoce la parálisis que la crisis genera en la gestión cotidiana y que el oficialismo intenta disimular mediante la agenda legislativa.
El Senado asoma como la próxima escala de una crisis que el oficialismo busca dejar atrás. Aunque el Gobierno apuesta a que el informe de gestión marque un punto de inflexión, por ahora la política sigue girando alrededor de los cuestionamientos a Adorni.
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Un año de Cristina Kirchner en prisión: los viajes de Máximo, la nueva consigna y otro “banderazo” en Parque Lezama
Publicado
19 horas haceen
15 junio, 2026Por
Mayra Pastor
El martes 17 de junio se cumple un año desde que Cristina Kirchner empezó a cumplir la prisión domiciliaria en su departamento de la calle San José 1111, en el barrio porteño de Constitución. El kirchnerismo no llegó a esa fecha en silencio. Este domingo hubo una movilización en la puerta de su edificio. El sábado 20, Día de la Bandera, habrá un acto en el Parque Lezama. En paralelo, desde hace semanas, Máximo Kirchner recorre el interior del país —Santa Fe, Entre Ríos y lo que viene— en una dinámica que su entorno describió a Infobae como la actividad central de su nueva etapa política: llevar el mensaje del kirchnerismo a los sectores del peronismo que, en su diagnóstico, se sienten “huérfanos”.
Tres movimientos distintos. Una misma lógica: el kirchnerismo, decidido a mostrarse en actividad, pese a la detención de Cristina.
La cronología judicial del caso tiene una precisión que en el cristinismo manejan con cuidado. La condena quedó firme el 10 de junio de 2025, cuando la Corte Suprema confirmó la sentencia de seis años de prisión e inhabilitación perpetua en la causa Vialidad. La detención efectiva llegó una semana después: el Tribunal Oral Federal N.º 2 le otorgó un plazo de cinco días hábiles y, antes de que venciera, resolvió concederle la prisión domiciliaria por razones de edad —72 años— y de seguridad. La decisión fue comunicada el 17 de junio de 2025. Desde entonces, la ex presidenta cumple la condena en el departamento de Constitución.
Fuentes con acceso directo al entorno de la ex presidenta cuestionaron ante Infobae las condiciones que el tribunal impone para el cumplimiento de la pena. Las restricciones son estrictas: reuniones de dos horas como máximo por semana, con hasta tres personas por encuentro. Para un espacio que construye buena parte de su identidad alrededor de su figura, esas limitaciones no son solo un problema logístico. Son, en la lectura kirchnerista, una forma de silenciamiento político que excede la lógica penitenciaria. Y ese argumento —la inhabilitación perpetua como “proscripción”, la “persecución” como continuación de la condena— es parte central del relato que el espacio lleva a la calle, a los actos y, desde este domingo, a la nueva consigna.
La movilización del domingo la encabezó Mayra Mendoza, ex intendenta de Quilmes y actual diputada bonaerense. Empezó a la tarde y terminó entrada la noche. La militancia cubrió la esquina de San José y Humberto Primo con banderas, luces y cánticos. Cristina Kirchner salió a saludar desde el balcón del piso dos de su departamento. Desde ese balcón desplegaron una bandera argentina con la leyenda que el kirchnerismo estrena de cara a las elecciones de 2027: “De San José a La Rosada. Cristina libre y gobernando”.
La consigna “De San José a La Rosada”
La frase no surgió de la improvisación. Según pudo reconstruir Infobae a partir de fuentes con acceso al núcleo político que rodea a la ex presidenta, la consigna fue discutida durante las últimas semanas y respondió a una decisión estratégica concreta: llevar la situación judicial de Cristina Kirchner al plano de la disputa electoral, sin quedarse solo en la denuncia por persecución. San José es el departamento de Constitución donde cumple la condena. La Rosada es el horizonte que el kirchnerismo declara abierto.
Hay, sin embargo, un dato fáctico que la consigna no puede ignorar. Cristina Kirchner fue condenada a seis años de prisión efectiva e inhabilitada a perpetuidad para ejercer cargos públicos. Bajo el régimen legal vigente, esa inhabilitación le impide ser candidata a cualquier cargo. Para que eso cambie, debería producirse algún tipo de reversión de la condena, algo que, en el estado actual del proceso judicial, resulta fácticamente imposible. El kirchnerismo lo sabe. La consigna no es, entonces, un programa electoral en sentido estricto: es una declaración política, una forma de sostener la centralidad de Cristina Kirchner en el espacio y de presentar su situación judicial como una proscripción antes que como una condena firme.
La elección no está exenta de debate interno. En distintos sectores del peronismo —incluido el entorno de Sergio Massa, como pudo reconstruir este medio en los últimos días— circula la lectura de que la consigna “Cristina inocente” sería más eficaz que “Cristina libre”, porque interpela menos a la interna judicial y más a la legitimidad política de la condena. La nueva consigna va por otro camino: no solo reivindica la inocencia, también proyecta a Cristina Kirchner como candidata y como presidenta. Es una apuesta más alta, con más exposición y con más potencia movilizadora para la base militante. En el cristinismo, la calcularon así.
El 20 de junio y la amplitud que busca La Cámpora
Esta semana no se prevén actos masivos —aunque no se descartan movilizaciones de organizaciones políticas y sociales, sobre todo el martes 17— y el momento de mayor concentración llegará el sábado 20 de junio. La Cámpora tiene organizado un acto en el Parque Lezama —el mismo escenario del año pasado, cuando el kirchnerismo convocó a días de que la condena quedara firme— con convocatoria a las 15. Se espera la presencia de militancia, dirigentes, intendentes, diputados y senadores nacionales y provinciales de todo el país. El orador principal será Máximo Kirchner. Y, aunque fuentes de la organización admitieron a Infobae, que una comunicación en vivo de Cristina Kirchner será difícil de concretar dadas las restricciones judiciales, no se descarta que haya un mensaje grabado dirigido a la militancia.
Lo que el kirchnerismo quiere mostrar el 20 de junio no es solo volumen de convocatoria: es amplitud. La semana pasada hubo una reunión en la sede del PJ Nacional que, según pudo saber Infobae, funcionó como instancia de organización y que en el cristinismo se presenta como señal de que el acto excede a La Cámpora: estuvieron la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, y el de Lomas de Zamora, Federico Otermín, dos dirigentes que no pertenecen a la estructura camporista, pero que reconocen el liderazgo de Cristina Kirchner y se comprometieron en actos de apoyo. Que intendentes del conurbano por fuera de La Cámpora puedan participar del acto no es un dato menor en el mapa interno del peronismo bonaerense, donde las tensiones entre el kirchnerismo y el kicillofismo siguen sin resolverse del todo.
Máximo Kirchner recorre el interior
En paralelo a esa agenda porteña, Máximo Kirchner desarrolla otra línea de acción. Este fin de semana estuvo en Paraná. Semanas atrás visitó dos localidades de Santa Fe. Y, según pudo saber Infobae a partir de fuentes con conocimiento directo de su agenda, el plan contempla recorrer gran parte del territorio nacional durante lo que resta de 2026 y a lo largo de 2027. Incluso durante el tiempo que dure el Mundial.
Los viajes responden a un diagnóstico que dirigentes del kirchnerismo transmitieron a este medio: hay una parte importante del peronismo que se siente “huérfana”. Sin conducción clara, sin referente que la interpele directamente, sin un relato que la contenga en el nuevo escenario político que abrió el gobierno de Javier Milei. Máximo Kirchner sale a buscar a esos sectores. No con la lógica de la campaña electoral —las fuentes fueron enfáticas ante Infobae en aclarar que los viajes no tienen, por ahora, abordar cuestiones de candidaturas— sino con la del dirigente que lleva el mensaje donde el mensaje no llega solo.
Ese movimiento tiene un contenido concreto, una línea que viene desarrollando en cada encuentro y que puede leerse como una reformulación de consignas kirchneristas adaptadas al debate económico actual: hay que lograr justicia fiscal para lograr equilibrio fiscal. Es otra forma de decir que los números de la macroeconomía tienen que cerrar con la gente adentro, que el equilibrio no es un fin en sí mismo sino parte del desarrollo de un país que no deje a nadie afuera. La formulación actualiza una consigna que el propio espacio usó en 2023, pero le añade una carga de denuncia que se adapta al contexto del ajuste libertario.
Esta dinámica de recorrida nacional es algo que Máximo Kirchner no podía hacer el año pasado. Era presidente del PJ bonaerense, responsabilidad que lo ataba a la provincia y lo condicionaba en la gestión de las tensiones internas. Ese rol lo asumió Axel Kicillof, que es al mismo tiempo gobernador bonaerense, presidente del PJ provincial y tiene un proyecto presidencial. Máximo Kirchner es hoy, en términos formales, un diputado nacional. Y esa aparente reducción de estatus es, en los hechos, una liberación: puede moverse, viajar y hablar con dirigentes de todo el país sin la carga de tener que rendir cuentas por la conducción del peronismo bonaerense.
Hay una división de roles que el cristinismo construye para este tramo del ciclo político, aunque no la enuncia de manera explícita. Cristina convoca desde el balcón, graba mensajes y sigue siendo —como quedó demostrado este domingo en Constitución— la figura capaz de movilizar a un sector relevante de la militancia peronista. Máximo sale al país, lleva el mensaje y va a buscar a los que se sienten sin brújula. Él tiene la movilidad que ella no tiene. Ella conserva una centralidad que ningún otro puede reemplazar.
“Habla con todos. Está bien, está fuerte y está muy pendiente de todo”, resumió ante Infobae una fuente con acceso habitual a la ex presidenta.
A un año de la detención efectiva, el kirchnerismo tiene consigna nueva, un dirigente decidido a recorrer el país con su voz y un acto en preparación.







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