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El Gobierno nombró a los veedores en la AFA: tendrán 180 días para revisar balances y contratos

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El Ministerio de Justicia dispuso una veeduría sobre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) a pedido de la Inspección General de Justicia (IGJ). La medida habilita una auditoría sobre el funcionamiento contable y administrativo de la entidad, y profundiza un conflicto institucional con fuerte impacto político.

El gobierno nacional formalizó la intervención en grado de veeduría sobre la AFA por 180 días hábiles, en una decisión que conjuga aspectos técnicos, jurídicos y políticos, situando al fútbol argentino en el centro de una disputa más amplia acerca del control estatal, la transparencia y el poder institucional.

De acuerdo con la resolución firmada por el Ministerio de Justicia, a partir de una solicitud de la IGJ —organismo encargado de fiscalizar asociaciones civiles en la Ciudad de Buenos Aires—, el objetivo formal es relevar documentación, auditar estados contables y verificar el funcionamiento institucional de la entidad presidida por Claudio “Chiqui” Tapia.

Durante el período de veeduría, los interventores designados tendrán la facultad de examinar los estados contables, analizar operaciones con empresas privadas e indagar en la creación de la Universidad de la AFA. Según la IGJ, la ausencia de documentación respaldatoria y la falta de respuestas a requerimientos previos motivaron la medida. El informe final orientará los próximos pasos, desde sanciones administrativas hasta posibles acciones judiciales.

El origen del conflicto: “graves irregularidades” detectadas por la IGJ

El expediente que derivó en la intervención comenzó a gestarse a fines de febrero, cuando la IGJ solicitó formalmente la designación de veedores tras detectar lo que calificó como “graves irregularidades” en la AFA.

Según la documentación oficial y reportes de prensa, el organismo de control reclamaba información contable clave que la entidad no entregó. Se señalaron demoras en la presentación de balances, insuficiencia en el detalle de los estados financieros y ausencia de documentación respaldatoria para evaluar el manejo de los recursos.

El foco estaba puesto especialmente en los estados contables más recientes, en un contexto donde la AFA experimentó un crecimiento exponencial de ingresos tras la obtención del Mundial de Qatar. Ese aumento, impulsado por derechos televisivos, contratos comerciales y premios deportivos, no fue acompañado —según la IGJ— por un nivel equivalente de transparencia en la rendición de cuentas.

La preocupación del organismo incluyó observaciones sobre operaciones económicas vinculadas a intermediarios y empresas privadas que participan en la comercialización de derechos del fútbol argentino, uno de los activos principales del sistema.

Qué implica la intervención en grado de veeduría

La medida dispuesta por el Ministerio de Justicia no representa una intervención plena ni el desplazamiento de autoridades de la AFA, sino una figura más restringida: la veeduría.

En términos jurídicos, la veeduría consiste en la designación de funcionarios externos con facultades para examinar documentación, auditar procesos y elaborar informes sobre la situación institucional de una entidad. Se trata de un mecanismo de control reforzado.

En este caso, los veedores designados —el contador Rubén Miguel Pappacena y el abogado Agustín Ortiz de Marco— tendrán amplias facultades para acceder a libros contables, documentos administrativos y registros financieros. Su tarea será reconstruir el funcionamiento interno de la AFA en áreas clave y determinar si se ajusta a las normas legales y estatutarias.

Entre sus tareas principales figuran analizar los estados contables cerrados al 30 de junio de 2025, auditar el proceso de creación de la Universidad de la AFA (UNAFA), revisar relaciones comerciales y financieras con empresas y actores privados, y verificar la existencia de posibles actos contrarios a la ley o al estatuto.

El trabajo culminará con un informe final dirigido a la autoridad de control, aunque los veedores podrán emitir reportes parciales si detectan situaciones urgentes.

Los puntos críticos bajo investigación

La intervención se apoya en una serie de observaciones que, en conjunto, configuran un cuadro de irregularidades administrativas y contables.

Uno de los ejes centrales es la falta de presentación adecuada de balances. La IGJ sostiene que la AFA no respondió en tiempo y forma a las vistas sobre los estados contables de varios ejercicios y que la información suministrada no cumple con los estándares requeridos para una asociación civil de esa magnitud.

Otro foco relevante es la Universidad de la AFA (UNAFA), un proyecto institucional para expandir la estructura del fútbol hacia el ámbito educativo. La auditoría deberá analizar su creación formal, la trazabilidad de los fondos utilizados, contrataciones realizadas y convenios firmados con terceros.

Uno de los aspectos más sensibles involucra las relaciones comerciales con empresas privadas. La IGJ examinó acuerdos con firmas como TourProdEnter LLC y el grupo Sur Finanzas, así como la participación de intermediarios en la gestión de derechos y flujos financieros internacionales.

El objetivo es reconstruir el circuito completo del dinero, desde la generación de ingresos hasta su distribución y eventual remisión al exterior.

La disputa por la jurisdicción de control

Además de las cuestiones contables, un aspecto central del conflicto es la discusión sobre la competencia para fiscalizar a la AFA.

La conducción de la entidad sostiene que trasladó su domicilio a la provincia de Buenos Aires, lo que implicaría que la fiscalización debería corresponder a la Dirección Provincial de Personas Jurídicas bonaerense.

La IGJ rechaza ese argumento. Según el organismo, el cambio de jurisdicción no cumplió con los requisitos legales y la AFA continúa teniendo su sede real en la Ciudad de Buenos Aires, por lo que sigue bajo su órbita.

Este punto es crucial: si la AFA lograra consolidar el cambio de jurisdicción, el control estatal quedaría en manos de la provincia de Buenos Aires, lo que modificaría el equilibrio de poder en el sistema.

La disputa, además, posee un componente político. La postura de la AFA cuenta con el respaldo del gobierno bonaerense, mientras que la IGJ depende del Ministerio de Justicia de la Nación, generando tensiones entre niveles de gobierno.

El rol del Ministerio de Justicia y la decisión política

La intervención en grado de veeduría no es una decisión automática de la IGJ. La normativa vigente establece que debe ser dispuesta por el Ministerio de Justicia, lo que introduce un componente político en el proceso.

En este caso, la resolución fue adoptada por el ministro Juan Bautista Mahiques, quien heredó el expediente de la gestión anterior y resolvió avanzar con la medida al inicio de su mandato.

El propio funcionario había anticipado que no buscaba “salvar ni perseguir a la AFA”, intentando desvincular la decisión de una lógica de confrontación política. No obstante, la intervención se produce en un contexto de alta sensibilidad institucional y con impacto directo en uno de los espacios de mayor visibilidad pública del país.

Mahiques optó por mantener a los veedores propuestos por la gestión anterior, con el objetivo de preservar la continuidad del proceso y evitar cuestionamientos sobre la imparcialidad de la auditoría.

La veeduría es, en principio, una medida intermedia. No implica sanciones ni intervención directa en la conducción de la AFA, pero puede derivar en decisiones más drásticas si se confirman irregularidades.

Según los resultados del informe final, la IGJ podría requerir nueva documentación, aplicar sanciones administrativas, impugnar actos de la entidad o solicitar una intervención más profunda.

Paralelamente, la AFA podría optar por judicializar la medida, cuestionando la competencia de la IGJ o la legalidad de la intervención.

Ese escenario trasladaría la disputa al ámbito judicial.

El trasfondo económico: el negocio del fútbol argentino

Detrás de la discusión jurídica subyace el control de los recursos del fútbol argentino.

En los últimos años, la AFA consolidó un crecimiento significativo de ingresos, impulsado por el éxito deportivo de la selección nacional y la expansión de contratos comerciales y derechos audiovisuales.

Ese volumen de recursos —incluidos acuerdos internacionales, sponsoreo, comercialización de imagen y derechos televisivos— posiciona a la entidad como un actor económico relevante en el país.

La IGJ procura determinar si ese crecimiento estuvo acompañado de mecanismos adecuados de control interno, transparencia y rendición de cuentas.

La investigación alcanza también la estructura institucional del fútbol argentino, donde conviven entidades como la AFA, la Liga Profesional y la residual Superliga, con funciones que en algunos casos se superponen.

Un conflicto con impacto político y proyección incierta

La intervención de la AFA se inscribe en un contexto político donde el Gobierno promueve controles institucionales en diversos frentes.

El fútbol, por su peso simbólico y económico, constituye un terreno de sensibilidad especial. La relación entre el Estado y la AFA ha sido históricamente compleja, atravesada por intereses políticos, económicos y sociales.

En la etapa inmediata, los veedores comenzarán el análisis documental y operativo de la AFA. Si el informe confirma irregularidades, el Gobierno podría profundizar el control; si la auditoría no detecta inconsistencias, la AFA podría fortalecer su posición institucional.

La intervención marca un punto de inflexión: por primera vez en años, el Estado implementa un control directo sobre la principal entidad del fútbol argentino, en un escenario donde el poder económico del sistema alcanza niveles inéditos.

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Lara Goyburu, politóloga: “La inflación volvió a ser el principal problema del país”

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La directora ejecutiva de Management & Fit, Lara Goyburu, detalló en una entrevista exclusiva en Infobae al Regreso que el 77% de las personas consultadas identifica a la economía como su mayor problema, en un contexto de inflación creciente y endeudamiento que supera niveles de la pandemia.

En una charla con el equipo, integrado por Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos, Matías Barbería y Mica Mendelevich, Goyburu analizó cómo “el principal problema del país es la inflación”.

La economía y el ánimo social: los datos detrás de la protesta de la CGT

La reciente movilización de la CGT en Plaza de Mayo y la lectura de un documento con tono de advertencia fueron el telón de fondo del análisis. Goyburu contextualizó el reclamo sindical con los resultados de la encuesta: “Hace ya muchos meses que la dificultad para cubrir los gastos del mes es el principal problema personal”.

Según la politóloga, el endeudamiento y la morosidad para consumo hoy “superan los niveles de la pandemia”, reflejando una situación crítica. Aziz planteó que, aunque la inseguridad sigue presente, la economía absorbe todas las formas de malestar: “Creo que le preocupa la economía y adentro de la economía, el tema de la inseguridad”.

Esperanza en descenso y expectativas de futuro: el impacto en Milei

La directora de Management & Fit precisó que la esperanza, aunque aún está presente, retrocede: “Durante mucho tiempo, los sentimientos negativos rondaban el 50%. Pero siempre primaba la esperanza. Ahora, los sentimientos negativos duplican a los positivos, y el principal es la preocupación”.

Entre los consultados, la tristeza y la angustia desplazan al enojo como emoción predominante: “No es que entre los sentimientos negativos lo primero que aparece es el enojo, sino que son sentimientos más bien desmovilizantes”.

Sobre el vínculo con el gobierno de Milei, Goyburu aclaró: “Hasta el año pasado, este era un gobierno muy anclado en la confianza, en la expectativa de futuro. Esa expectativa, que en 2025 llegaba al 45%, ahora bajó al 34%. Pero ese descenso no se fue al pesimismo, sino al igual: todavía hay una especie de buffer de resistencia”. A pesar de la caída, un 60% aún cree que la situación va a mejorar en algún momento, aunque ese horizonte se va alejando.

Aziz destacó que la sociedad “todavía no hace responsable a Milei” de la crisis. Goyburu coincidió en que la falta de enojo masivo impide un recambio inmediato: “El 42,8% todavía dice el mismo equipo, con o sin cambios de política, pero el 51,6% quiere un cambio total, solo que no hay una oferta alternativa que los amalgame”.

Juventud, redes y futuro electoral: un electorado que no encuentra nuevas propuestas

Goyburu subrayó que “el 72% del pueblo consumidor tiene menos de 40 años” y que para las próximas elecciones, “casi el 53% del padrón va a tener menos de 39 años”. Este grupo no ha cambiado sus valores esenciales, pero ha desarrollado su identidad política en entornos digitales, lejos de la presencia adulta tradicional: “Lo que no ha tenido es la presencia de los adultos en los territorios donde construyeron identidad. Los valores son los mismos, pero se ordenaron sin la presencia de los adultos”.

El apoyo a Milei entre varones jóvenes, tradicionalmente transversal, ahora se concentra en sectores de nivel socioeducativo medio y alto. “El nivel socioeducativo bajo no vuelve al otro lado, se va al igual, al no sabe, no contesta, al no elegir a ninguno”, explicó la analista. El sistema político, según Goyburu, enfrenta el riesgo de un primer gran fracaso generacional si no logra ofrecer alternativas nuevas: “Si este ciclo fracasa, va a ser el primer fracaso fuerte de esta generación”.

Sobre la imagen de dirigentes, mencionó que “todos los que han sido protagonistas de los últimos 20 años tienen más de un 45% o hasta un 55% de imagen negativa”.

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El peronismo bonaerense debate si ir a una PASO para definir la candidatura por la sucesión de Kicillof

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La falta de certezas sobre qué pasará con las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en el orden nacional para el año que viene, producto de los consensos que hoy por hoy no están en el Congreso, impacta en la provincia de Buenos Aires, donde hay una ley propia de Primarias. En este esquema, el peronismo empieza a discutir cómo definir una candidatura para la gobernación y la chance de ir a una interna cobra volumen.

Son varios los dirigentes que trazan este posible escenario. “Vayamos a una interna. Yo soy de los que cree en la competencia. Hay que hacer valer el peso que cada uno tiene”, planteó en los últimos días el intendente de un distrito de peso del conurbano bonaerense a sus interlocutores, entre los que también había colegas suyos.

Distintos intendentes se están perfilando hacia una eventual precandidatura provincial en caso de que no haya cambios a la ley que limita sus reelecciones. Hoy, pese a que la voluntad de Kicillof es cambiar esa normativa, algunos dirigentes dejan correr cierto desencanto a la posibilidad de una modificación que le habilita a intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares la posibilidad de ser reelectos solo una vez y que para ir por un tercer mandato, deberán dejar pasar cuatro años. ¿Cómo ordenar esas ansias de dar el salto provincial? Con internas.

Además, el peronismo transita una interna que repercute también en la Legislatura provincial. Sumado a eso, La Libertad Avanza, el PRO y un sector del radicalismo adelantaron que no acompañarán cambios a la ley provincial 14.836. Tampoco quienes están en el oficialismo e integran el Frente Renovador darán sus votos para cambiar la norma. Ante este escenario más de 80 jefes comunales no podrán ir a una reelección.

Queda una vía judicial que -tal como dio cuenta Infobae- es una estrategia que pergeñan algunos sectores pero la relación entre la Suprema Corte de Justicia y el Ejecutivo no transita su mejor momento.

Lo evidenció la actividad que hizo el máximo tribunal de Justicia provincial esta semana. El presidente de la Corte, Sergio Torres, escoltado por el vicepresidente, Daniel Soria; la ministra Hilda Kogan y el Procurador, Julio Conte Grand, presentaron el proyecto de ley de Fortalecimiento del Poder Judicial. Allí, pidieron ir hacia un esquema de autarquía del Poder Judicial por sobre el Ejecutivo y que sea la Corte quien diseñe su propio Presupuesto, inversiones y demás cuestiones como la negociación paritaria con los trabajadores del Poder Judicial. Actualmente el Ejecutivo envía fondos por goteo y en los distintos estamentos de la justicia bonaerense admiten que “les pisan los fondos”. A esta situación y con un impacto directo a la cuestión de las reelecciones indefinidas se le agrega el reclamo que hizo Torres para que Kicillof y el Poder Legislativo cubran las cuatro vacantes que rigen hoy en la Corte, un organismo que funciona con tres de sus siete miembros.

Pese a las diferencias del peronismo, en los distintos campamentos coninciden que el problema no es fondo. “Es el método”, asegura un intendente de la Tercera sección electoral.

El mundo intendentista está activo. De los posibles candidatos a la sucesión de Kicillof hay al menos siete nombres que fichan en la liga de intendentes y dan señales de que están interesados en formar parte de la conversación provincial: Mariel Fernández (Moreno), Mayra Mendoza (en uso de licencia como intendenta de Quilmes), Julio Alak (La Plata), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achával (Pilar), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Gustavo Menéndez (Merlo), están es ese listado; que se extiende a dentro del peronismo con el Frente Renovador y el intendente de San Fernando, Juan Andreotti.

“Me genera ilusión en relación a la renovación, construimos un lindo vínculo, pensamos cómo aportar a la provincia de Buenos Aires y el peronismo en este momento tan complejo”, planteó la semana pasada el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín en una entrevista con el streaming Uno Tres Cinco, al ser consultado sobre el grupo de intendentes que lo rodea y desde el que se empieza a impulsar su instalción.

Cuando habló de las reelecciones indefinidas dijo que “hay dos bibliotecas y son y son atendibles. Una es que la gente pueda elegir al candidato o candidata que quiera sin ningún tipo de restricción, porque después el pueblo es soberano. Los intendentes van a elecciones, las ganan, las pierden. Ahora bien, en lo estrictísimamente personal, yo tengo una mirada a favor de la renovación y de la oxigenación. Yo creo que son lugares de tanto compromiso, de tanto esfuerzo y de tanta tarea que los proyectos cuanto más colectivos sean mejor”. Otermín, que es el vicepresidente del PJ bonaerense e integra el PJ nacional; también se muestra proclive a unas PASO a nivel nacional. Es que es una herramienta ordenadora para el peronismo, dadas las diferencias internas.

A nivel nacional, Kicillof es simpatizante de llegar a una PASO si no hay acuerdo. Lo planteó su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, este miércoles durante una charla en la Feria del Libro. “A mí me encanta el sistema de las PASO, el que quiera ser candidato se anota, armamos un frente y ahí se vota”. Aclaró que ese proceso debe ser para el año que viene.

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La empleabilidad como garantía de inclusión social

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En este Día del Trabajador nos debemos un debate sobre el rol que debe tener el Estado en la protección de los trabajadores, así como en la promoción del empleo.

Nadie puede negarlo: la irrupción de la Inteligencia Artificial y la automatización en los procesos productivos redefinió el mundo laboral. Las aptitudes exigidas para la supervivencia en el mercado cambiaron y también lo hicieron las normas. En este escenario, la Ley de Modernización Laboral 27.802, mediante los artículos 152 y 153 del Capítulo II, creó el Programa de Formación Laboral Básica para “garantizar el desarrollo de las competencias mínimas necesarias para la incorporación al mundo laboral de las personas que por diversas situaciones no hubieran podido adquirirlas”.

Según la norma, este programa tendrá dos ejes: el Programa de Competencias Sociolaborales Básicas se enfoca en las personas sin terminalidad educativa con el objetivo de brindarles herramientas de lectura y comprensión de textos, expresión oral y razonamiento matemático, entre otras. Y el Programa de Formación Laboral Inicial apunta al desarrollo de estas competencias iniciales en una rama de la actividad productiva económica con prioridad regional y en perspectiva de su futura demanda. De esta forma, busca integrar a las personas complementando su formación con el Programa de Entrenamiento para el trabajo.

Esta norma introduce una categoría jurídica disruptiva y moderna: la empleabilidad mínima. Este concepto no debe entenderse como un estándar de exigencia para el trabajador, sino como un deber prestacional del Estado destinado a garantizar un piso de ciudadanía económica en la era digital y donde los empleadores tienen un papel de suma importancia.

La protección del trabajador en el siglo XXI no puede limitarse a la tutela resarcitoria ante el despido; debe evolucionar hacia una tutela preventiva basada en la capacitación constante. La creación del Programa de Formación Laboral Básica identifica que la carencia de competencias fundamentales —como la alfabetización digital, la comprensión de textos y el razonamiento lógico— constituye hoy la principal causa de exclusión social. El Congreso, al institucionalizar este programa, reconoce que el derecho al trabajo se vuelve ilusorio si el sujeto carece de las herramientas cognitivas para interactuar con los nuevos entornos tecno-laborales.

La Ciudad de Buenos Aires ya había avanzado en esta dirección y desde la gestión del Jefe de Gobierno, Jorge Macri, dimos un gran impulso a la Agencia de Habilidades para el Futuro, donde se impulsan más de 670 ofertas educativas orientadas al desarrollo de competencias para el empleo, con iniciativas como Talento Tech, programas de terminalidad educativa como SecundarT, propuestas de primer acercamiento al mundo laboral como Construí tu Futuro para jóvenes, capacitaciones destinadas a emprendedores en un innovador Centro de Simulación, programas de subsidio al aprendizaje en la empresa como la Prácticas Formativas o el Programa de Inducción para el Empleo.

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