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El corrosivo microclima de Olivos y el efecto inverso del respaldo a Adorni

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El Gobierno esperó el dato a la baja de la inflación de abril con la esperanza, repetida, de empezar a dar vuelta la página política. En otro renglón de su agenda semanal, aunque significativo, aparecía un acto oficial, en Mendoza, para celebrar la primera coronación de un proyecto RIGI. En los dos casos, el microclima de Olivos terminó mostrando su efecto corrosivo. Javier Milei festejó el IPC del mes pasado pero lo consumió volviendo a la carga contra el enemigo fabricado en la narrativa violeta, es decir, “la” política, empresarios y, por supuesto, periodistas. Casi en simultáneo, se producía otra muestra de sostenimiento de Manuel Adorni, esta vez como único representante del Gobierno en el escenario mendocino, algo que generó malestar local y hasta el desplante de un jefe comunal.

Las dos son expresiones de un grado creciente de ensimismamiento político. Algo parecido expone la cerrada reacción del Gobierno frente a la masiva marcha universitaria del martes pasado. También, la tensión ampliada de la interna, que llega al punto de descolocar a los bloques legislativos de LLA en la relación con socios. Se trata de disputas que suman desgaste al efecto provocado por el caso Adorni, un punto que habría asomado como inquietud en los contactos que acaba de mantener Santiago Caputo en Washington. Ese temario, por supuesto, fue dominado por la cuestión China, pero no excluyó el cabotaje.

El número de la inflación de abril era esperado por el Gobierno como un dato oxigenante. Y tal como anticipaban relevamientos privados, marcó un quiebre después de diez meses seguidos al alza. Fue 2,6%, una cifra nada menor y que, con el andar, expondrá si marca el inicio de un declive sostenido o establece una “meseta” nueva, en torno a los 2 puntos porcentuales. Por lo demás, la inflación dejó atrás en un cuatrimestre la cifra establecida en el Presupuesto 2026: acumula ya un 12,3%, mientras la proyección del texto presupuestario fue del 10,1% para todo el año.

Con todo, la cifra del último IPC no fue parte de un mensaje para tratar de mejorar las expectativas, sino que alimentó una nueva andanada de Milei, reducida al libreto de batalla. “Retomando la normalidad. A pesar de los intentos golpistas de la política (y sus socios del círculo rojo) y el shock externo, la inflación retoma el sendero descendente”, escribió en X. Llamativo: al menos en versión conspirativa, sostuvo que la inflación no sería un fenómeno de origen exclusivamente monetario.

Después, en su paso por canales amigos, el Presidente buscó moderar el sentido triunfalista de su primera reacción y sostuvo que el éxito o verdadero alivio se produciría cuando el IPC marque cero. Igual, Milei volvió sobre la idea de que la escalada inflacionaria fue consecuencia de una “intento” golpista. Y en otro ramal de declaraciones, cargó sobre la oposición y retomó descalificaciones a periodistas, que hace rato superaron todos los límites y en el último capítulo apuntó contra Débora Plager, de LN+.

Los insultos -contra opositores, economistas, periodistas- son la expresión tal vez más clara pero no única del modo de ejercer el poder. Y se trata de una práctica que se viene agudizando en estos meses adversos, especialmente por la situación del jefe de ministros. La defensa del funcionario lo llevó a exponer el mismo grado de cerrazón y tono duro frente a la primea línea del oficialismo. La última entrega dejó además una promesa presidencial: dijo que Adorni presentaría en breve su declaración jurada. Hasta ahora no ocurrió.

En una sucesión que comenzó a mediados de marzo, el monotema Adorni es alimentado por los dos mismos ingredientes: el respaldo sostenido de Olivos -es decir, del Presidente y de Karina Milei– y la serie de elementos que suma la investigación sobre el patrimonio del funcionario. En los últimos días, a los renglones de propiedades, refacciones y viajes, se agregaron sospechas sobre billeteras virtuales y, en particular, operaciones con criptomonedas. Eso va de la mano con las versiones sobre una citación a declaración indagatoria.

Cada vez más, el problema para el oficialismo es el efecto inverso del respaldo a Adorni. Hace rato pasaron a ser irrelevantes las reuniones de gabinete o de “mesa política” difundidas como gestos de sostenimiento del funcionario. Y alguna cita, como la última, ni siquiera mereció la distribución de fotos. Al revés, lo que viene ocurriendo es que algunos gestos terminan siendo negativos.

El referido acto en Mendoza ilustra el momento. Tenía el sentido de destacar la inauguración del parque solar El Quemado, en Las Heras. Contra lo que se esperaba, no viajó Luis Caputo. Y, a pesar de algunos deseos locales, ya era sabido que no viajaría el Presidente. Adorni se convirtió en el único representante nacional y, visto así, cualquier gesto iba ser interpretado como una señal de apoyo o de reparo. No se lo vio cómodo al gobernador Alfredo Cornejo, aliado del gobierno nacional. Y el intendente local, Francisco Lo Prestievitó subir al escenario.

La trama de la serie inaugurada por el jefe de Gabinete hace más de dos meses tiene impacto en la interna y afecta desde la gestión hasta el Congreso. En Economía lamentan no poder explotar datos o anuncios. En rigor, algunos pasan casi inadvertidos. Pero el punto más sensible es el impacto de la situación política -sobre todo y últimamente, del oficialismo- en el análisis reservado de consultores y en el mundo empresarial, no sólo financiero.

No se trataría sólo de “ruido”. Algunas jugadas internas también afectan la actividad -escasa- del Congreso y la relación con jefes provinciales. La tensión de Karina Milei con Patricia Bullrich -que registra un nuevo pico desde de que la ex ministro apuntara contra Adorni reclamando que aclare su situación patrimonial- puso en crisis un acuerdo con aliados y socios -PRO, UCR, provinciales- para avanzar en el tratamiento de reforma electoral. La lógica de las negociaciones -modificaciones o desglose del texto original- fue frenada por Karina Milei, bajo la consigna de no ceder y mantener la letra del Ejecutivo. Final abierto, claro, aunque con renovada señal de cerrazón de Olivos.

Otro ejemplo: la designación del “karinista” Sebastián Pareja al frente de la comisión bicameral encargada de fiscalizar las actividades de la SIDE, que maneja una considerable y discrecional caja, y que por ahora Santiago Caputo mantiene en su órbita. Esa es una parte de la lectura. La otra es que dejó en el camino la promesa del cargo para Cristian Ritondo, pieza clave en el armado de Diputados. Y por encima de todo, asoma la señal de Olivos con claridad: se refuerza el alineamiento sin vueltas. Eso incluye la defensa del jefe de Gabinete.

Ocurre que, hacia afuera, no todo se traduce del mismo modo. Lo dicho: el respaldo a Adorni suma señales de efecto inverso. La semana cerró con una nueva reunión del Presidente y su funcionario. Nada nuevo ni gravitante. A Olivos también fue convocado Pablo Quirno. Y eso mismo alcanzó para condimentar el día con renovadas especulaciones sobre reemplazos para la jefatura de Gabinete, rechazadas hace poco y de manera enfática por el Presidente. Todo hace al clima.

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Julio llegó con la campaña: los Milei enterraron a Adorni y encendieron los motores para la reelección

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El martes por la tarde, un dirigente de la mesa chica que tiene Diego Santilli miraba a su jefe político asumir al frente de la Jefatura de Gobierno, en Casa Rosada. El ahora jefe de gabinete abrazaba al presidente y, llamativamente, también a Manuel Adorni. Estaba maravillado al observar la presencia de 14 gobernadores. Esa misma noche, mantuvo mensajes con los libertarios bonaerenses para aceitar el trabajo para la campaña electoral del 2027.

El ministro, aún afiliado al PRO, dio un paso clave para ser el candidato a gobernador de Buenos Aires, con la venia de Karina Milei. La secretaria general de la Presidencia dio la señal de largada cuando el fin de semana terminó de afinar el lápiz. Santill, jefe de gabinete. Mantiene el Ministerio del Interior bajo su órbita con Gustavo Coria, de su entera confianza. Manejará cuantiosos recursos y tendrá todos “los fierros” del Estado para la campaña bonaerense.

Deberá coordinar con Sebastián Pareja, diputado nacional y mano derecha de Karina en el territorio. La idea es que el ministro sea el candidato, pero que las listas y los nombres distritales queden en manos libertarias. “Karina no va a negociar el sello. El problema que tiene es que el elegido por Javier, que era José Luis (Espert) se cayó con la avioneta de Machado”, cuentan.

El otro candidato puro era Manuel Adorni para la Ciudad de Buenos Aires. Invirtieron mucho para hacerlo crecer y cayó, igual que Espert, en desgracia. A pesar del tropiezo, la hermana del Presidente aceleró y se encargó de intervenir de manera directa el bloque de senadores libertarios que comanda Patricia Bullrich. Cuentan en su entorno que quedó enojada por dos cuestiones. Primero, por el enfrentamiento público a su figura que hizo la senadora. Segundo, y no menos importante, por lo que consideran errores de estrategia parlamentaria en el manejo de la crisis de Adorni. ¿Un error o algo deliberado? Lo concreto es que se puso al frente de la conversación y delegó en la senadora Nadia Márquez la confianza.

Uno de los objetivos de los hermanos Milei con estos cambios fue avanzar en la gestión. El otro, para nada secundario, fue para dar el brazo a torcer en la negociación con el PRO. Hubo una novedad interesante en estas decisiones. Por primera vez, Santiago Caputo y su equipo estuvieron de acuerdo en los pasos a seguir. Inclusive se encargaron todo el fin de semana de celebrar los cambios. Hace más de 60 días que en Casa Rosada miden la imagen de los dirigentes de la derecha y, sobre todo, los del PRO. Cada aparición de Mauricio Macri molestó y por eso no fue casual que Javier Milei saliera a pegarle al corazón económico de la gestión de Cambiemos. “El propio gobierno de Mauricio Macri estafó a los argentinos defaulteando la deuda en pesos. ¿Reperfilamiento? Una palabra educada para decir default“, afirmó el mandatario.

La Libertad Avanza quiere mandar un mensaje que no admite dobles interpretaciones. Es el mismo que envió el Presidente en 2025 cuando armaron las listas. Hay tábula rasa para todos. Siempre y cuando el liderazgo sea vertical. Y sea violeta, no amarillo. Por eso el ascenso de Santilli fue celebrado tanto dentro de las filas del PRO, más allá de Macri. El expresidente ya no maneja con el dedo el espacio y le es cada vez más difícil encontrar dirigentes que lo acompañen sin fisuras. “Ya están todos adentro. La campaña está corriendo. Si el peronismo desdobla en Buenos Aires la elección más importante es en menos de 9 meses. Y tenemos que terminar de cerrar en Capital Federal. Milei 2027 ya está en marcha”, reconoció un armador libertario a Infobae.

Mientras el Gobierno entiende que la reelección es con el PRO adentro (o todo lo que se permita el espacio), en el peronismo la idea de una negociación abierta parece alejarse cada vez más, aunque siempre quede esa última esperanza. La pelea entre Axel Kicillof y Cristina Fernández se puede explicar, de manera resumida, de la siguiente manera. El gobernador bonaerense cree que llegó su momento de competir y quiere ser independiente de la expresidenta para no ser “el Alberto de Cristina”.

Su ruptura, aún no oficial, con San José 1111 hizo que muchos eligieran un bando. Así, exministros como Sergio Berni, que planteaban que Kicillof sería “un gran presidente” y valoraban su método de conducción, ya no tienen problemas en plantear que no puede ser el candidato peronista y que habrá que buscar otro que los represente. En La Cámpora creen -con razón- que Kicillof quiere quedarse con los votos que pueda tener Cristina (muchos o pocos, de acuerdo a las fuentes consultadas) sin entregar nada a cambio.

Cerca de Kicillof estallaron de furia: “Lo que hicieron en Lezama (el discurso de Máximo contra Kicillof) fue el primer capítulo de su nueva etapa. Lo del Congreso en La Plata tirándonos a nosotros fue otro. Es a cara descubierta y bajo la dirección de CFK”, argumentaron. “Por algo mandaron a Mario Ishii y a Berni a quedarse con jefatura de bloque y vicepresidencia. Son hombres bomba”, definieron.

Hoy son tres los caminos que aparecen en el horizonte peronista. El primero es que finalmente haya una negociación cara a cara entre Kicillof, Cristina y Sergio Massa, por ahora en silencio pero en movimiento. El segundo es una interna partidaria. Kicillof de un lado y Cristina del otro. Al no poder competir, puede poner a un aliado o delfín. ¿Puede ser el hombre de Tigre? Imposible saberlo hoy. El tercero, menos probable pero no descartado, es que cada uno tenga su lista y compita por su cuenta. Al estilo del PJ en 2003, cuando se presentaron Carlos Menem, Rodríguez Saá y un tal Néstor Kirchner.

¿Se puede comparar con otras internas del pasado? Quienes recuerdan la de Antonio Cafiero contra Carlos Menem en 1988 insisten en que no había candidatos prohibidos. Hoy Cristina lo está. El cálculo que hacen en “la orga” es si ir con Kicillof y entregar esos votos, la pregunta es a cambio de qué. Eso, repiten, no está planteado en ninguna reunión. Si la estrategia es ir a una interna, Cristina estará en la boleta. “Y que la Justicia diga que no puede. Tener la noticia de impacto, para luego sí buscar un vice que se presente. Pero que el escenario sea claro”, agregan.

Por eso Máximo insiste con Cristina candidata. En la ecuación de ganar, Cristina cree que tiene la mayor cantidad de votos. En ese camino interpretativo, la pregunta es cómo hacer que esas condiciones de ese triunfo favorezcan al espacio de la expresidenta. Ese es el planteo. “La tensión es porque ella ve que le quieren dar dos diputados. Y lo que ella exige es una negociación para que todos obtengan un triunfo. No es la muerte de nadie, pasa que ustedes son unos exagerados”, aventuró un peronista bonaerense a este cronista.

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Crece el malestar en el PRO por las reiteradas críticas de Milei a Mauricio Macri

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Las últimas declaraciones de Javier Milei contra Mauricio Macri en una entrevista que brindó ayer, donde lo acusó de “estafar a los argentinos” con el denominado “reperfilamiento” de la deuda durante su gestión presidencial, volvieron a generar malestar en las filas del PRO. Es una tensión que transita en paralelo a la reestructuración en el organigrama nacional que representa la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete y el cambio de rol de Diego Santilli, que hace equilibrio entre ambos espacios políticos.

En diálogo con el canal de streaming Neura, Milei se refirió al proceso económico que atravesaba el país a mediados de 2019, durante la administración de Cambiemos. “El propio gobierno de Mauricio Macri estafó a los argentinos defaulteando la deuda en pesos. ¿Reperfilamiento? Una palabra educada para decir default“, afirmó el mandatario. No fue la primera vez que realiza esta crítica: la semana pasada, en un acto en la Fundación Faro, ya había utilizado el mismo argumento.

Desde el PRO, la respuesta no tardó en llegar. Un importante dirigente del partido señaló a Infobae que “las descalificaciones no ayudan a resolver los problemas de la Argentina ni a construir los acuerdos que el país necesita”. El mismo dirigente apuntó a una contradicción en el discurso presidencial: “Llama la atención que el Presidente use ese tipo de calificativos para referirse a un gobierno que dejó un legado importante para el cambio que hoy dice representar”. Y recordó: “Gran parte de su gabinete fueron funcionarios de Macri”.

Un dirigente histórico del partido, con trayectoria desde su fundación en la Ciudad de Buenos Aires, fue más directo. “Milei tiene que seguir haciendo de Milei para tapar el agujero que le hizo Adorni a su relato. Y a Macri le tiene que prender una vela todos los días: le armó el gabinete“, sostuvo. Y añadió: “Milei debería preocuparse porque el sueldo de los argentinos no alcanza, el empleo privado no crece, las jubilaciones son menos que un plan social y las deudas familiares siguen creciendo. Los argentinos necesitan más y mejores resultados y menos soberbia”.

Hernán Lacunza, el ministro de Economía que anunció el “reperfilamiento”, también se refirió a las críticas de Milei. “En las últimas dos semanas ha invocado un suceso de hace siete años. Aunque sospecho que, de cara a 2027, la población estará más ávida de escucharnos sobre el presente y el futuro, la oportunidad sirve para acordar que lo importante es evitar que la nave con 47 millones de pasajeros se declare en emergencia, porque una vez ocurrido, el aterrizaje forzoso suele ser una opción mejor que una catástrofe”, señaló en un largo post en X.

Y agregó: “No son ajenas a su gobierno las turbulencias en el proceso electoral de medio término en 2025, que dispararon el riesgo país y desplomaron la demanda de pesos a niveles absurdos, al final sorteadas con pericia pero también con una asistencia del Fondo Monetario y un puente financiero del Tesoro de Estados Unidos”.

“Sabe usted que el “default en pesos” tuvo más que ver con lo que venía que con lo anterior. De hecho, nada de eso habría sucedido si Mauricio Macri hubiera renovado su mandato, ya que habría conservado el crédito voluntario que dispuso hasta el día anterior a las elecciones primarias de agosto”, completó.

La tensión se produce en un momento político de señales contradictorias entre ambos espacios. La situación de Santilli es emblemática. El nuevo Jefe de Gabinete, por ejemplo, participó el mes pasado de un encuentro político en la sede del PRO de la calle Balcarce junto a Cristian Ritondo, jefe del bloque amarillo en Diputados, y un grupo de intendentes bonaerenses.

El propio Macri celebró la designación de Santilli en sus redes sociales, y fue un paso más allá al revelar una conversación telefónica entre ambos antes del anuncio oficial. En la cúpula libertaria interpretaron que Macri intentó adjudicarse el nombramiento de Santilli como un logro propio.

En tanto, la designación de Santilli generó expectativa pero también cautela en el PRO porteño. Los dirigentes reconocen que atravesaban una posición política incómoda con todo lo que venía ocurriendo alrededor del caso Adorni, y no solo por las negociaciones políticas de cara a 2027: la Ciudad de Buenos Aires necesita aceitar las cadenas de pago de la deuda que la Nación mantiene con el distrito en materia de coparticipación. “Tuvimos que hacer muchos ajustes presupuestarios, no estamos para tirar manteca al techo en términos económicos y por cosas que no dependen de nosotros; no estamos para generar más ruido ahí”, señalaron a Infobae fuentes del espacio.

A su vez, la legisladora porteña Silvia Lospennato se refirió a la ambiguedad de la relación PRO-LLA. “Este es un gobierno de La Libertad Avanza, no es un cogobierno con el PRO, no se planteó de esa manera”, afirmó a radio Continental Lospennato distinguió entre el apoyo que el partido brindó al oficialismo y una alianza formal: “El apoyo del presidente Macri fue un apoyo que no tuvo condicionamientos. No estuvo condicionado a un programa económico, político, social compartido, como hubiera sucedido si se hubiera producido una alianza electoral”.

Sobre el rumbo hacia 2027, la legisladora fue cauta: “Ahora tenemos que generar nuestra propia propuesta y ver si esa propuesta es compartida por otros. Nosotros creemos que este proceso fue en muchos sentidos virtuoso, pero que le faltan cosas”. Señaló entre esas diferencias el manejo del caso Adorni: “Nos pareció que no se estaba avanzando con la celeridad y la ejemplaridad que eran necesarias”.

En la entrevista en Neura, Milei defendió el manejo económico de su administración y contrastó su gestión con la del expresidente. Sostuvo que, a diferencia del gobierno de Cambiemos, el suyo “honró todas las deudas” al llevar adelante el programa de estabilización. Atribuyó el riesgo país actual —que el JP Morgan ubica en torno a los 420 puntos básicos— a la “mochila histórica” del país, y aseguró que el riesgo propio de su administración ronda los 60 puntos básicos. Ante la consulta sobre si había hablado con Macri, Milei respondió que todos los que quieran apoyar el cambio son bienvenidos, pero aclaró: “Eso no implica negar la historia”.

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Ya sin Adorni, Javier y Karina Milei recibirán a diputados y senadores para dejar atrás internas y ordenar la agenda

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Como en otros momentos de fuerte tensión dentro del partido, el presidente Javier Milei se pondrá al frente de la discusión para tratar de poner orden en el equipo y dar vuelta la página, esta vez tras la salida de Manuel Adorni del Gobierno y con el objetivo de recuperar el control de la agenda en el Congreso.

Luego de meses de polémicas y cruces por la situación del ahora ex jefe de Gabinete, finalmente el mandatario nacional aceptó la renuncia del funcionario y nombró en ese lugar a Diego Santilli, un dirigente de amplia trayectoria política y con buenos vínculos con las provincias, diputados, senadores y, sobre todo, el PRO.

Aunque hay un cierto malestar en el oficialismo por los intentos de Mauricio Macri de adjudicarse como un triunfo la designación del “Colo”, también prima la necesidad de reconstruir la confianza con uno de los principales aliados parlamentarios.

Es que, durante el tiempo en el que se sostuvo a Adorni, una de las principales críticas que se le hacían a Milei, incluso miembros de la cúpula libertaria, era que la gestión estaba paralizada, tanto en lo administrativo como en cuanto a la sanción de leyes.

El Poder Ejecutivo tenía previsto ir a un ritmo de cerca de 10 reformas por mes, meta que quedó muy lejos cuando denunciaron al entonces jefe de Gabinete por presunto enriquecimiento ilícito.

Cómo consecuencia del debate en torno al funcionario, el oficialismo no pudo ni siquiera terminar de aprobar el tratado de patentes, Hojarasca, el Súper RIGI, la inviolabilidad de la propiedad privada, el nuevo Código Penal o la eliminación de las PASO, todos proyectos que se plantearon a comienzos de este año.

Ahora de que Adorni no está más en el medio, el Presidente quiere retomar estas iniciativas, pero sabe que para eso debe reordenar al equipo y dar un mensaje de aliento.

Por este motivo decidió ponerse él mismo al frente de la reunión con diputados y senadores de La Libertad Avanza a la que había convocado la secretaria general, Karina Milei.

El encuentro se llevará adelante a partir de las 9:30 en el salón Héroes de Malvinas, en la planta baja de la Casa Rosada, y participarán todos los integrantes del bloque en ambas Cámaras.

Será también la presentación formal de Santilli como jefe de Gabinete y de Ignacio Devitt, como su Vice, con quienes los legisladores, de todas formas, ya conversaban.

La hermana del mandatario nacional busca estar más presente en la diaria parlamentaria y es por eso que, además de llamar a este cónclave, también fue agregada a los grupos de WhatsApp que tenían los representantes en el Congreso.

“Estoy segura de que va a ser una reunión muy positiva, de trabajo, para fortalecer la agenda legislativa del Gobierno, coordinar los próximos desafíos y compartir los objetivos de gestión para esta etapa“, consideró ante Infobae una de las senadoras oficialistas.

En este sentido, la dirigente aseguró que el Presidente “mantiene un diálogo permanente con todos para seguir impulsando las reformas que los argentinos votaron y que el país necesita”.

“Hay un compromiso muy claro de todo el bloque para acompañar ese rumbo y avanzar en las transformaciones que requiere el país”, agregó.

En el lugar estará, por ejemplo, la jefa de la bancada libertaria en el Senado, Patricia Bullrich, que fue una de las referentes del espacio más críticas de Adorni.

La ex ministra de Seguridad tuvo declaraciones públicas muy fuertes en contra del funcionario, pero ahora irá a la Casa Rosada para escuchar las órdenes de los Milei.

No es la primera vez que el Presidente decide interceder personalmente ante un conflicto interno: ya a finales del 2023, cuando había varios legisladores molestos por una falta de liderazgo claro y amenazaban con romper, el entonces mandatario electo los juntó en el hotel donde se estaba hospedando para alinearlos, en ese momento con la ayuda de Guillermo Francos.

Más cerca en el tiempo, recibió a propios y aliados en la Quinta de Olivos poco antes de que se votaran los vetos a la moratoria previsional, el aumento a los jubilados y la emergencia en discapacidad.

En noviembre último, también en el salón Héroes de Malvinas, antes conocido como Pueblos Originarios, recibió a 100 legisladores de La Libertad Avanza para explicar el Presupuesto que se iba a tratar por esa fecha en el Congreso.

Para esta ocasión, y para estar cerca de la gestión en las primeras horas de Santilli como jefe de Gabinete, tuvo que suspender un viaje que tenía previsto a Asunción, Paraguay, donde se realizó la cumbre del Mercosur.

También es probable que suspenda su visita a los Estados Unidos, según pudo saber este medio, debido a que su par norteamericano, Donald Trump, todavía no confirmó ningún acto con mandatarios extranjeros con motivo de los 250 años de la independencia de ese país.

Durante esa gira, Milei iba a participar además de la Conferencia de Sun Valley, en Idaho, un evento que reúne a los empresarios más importantes del mundo.

El problema es que el encuentro finalmente se realizará del 9 al 13 de julio, pero el mandatario quiere estar el 8 en Tucumán para la vigilia del aniversario de la independencia argentina.

En este contexto, la única actividad que estaba planificada originalmente y que sigue en pie es la llegada de la Fragata Libertad al puerto de Nueva York, también para celebrar la emancipación estadounidense.

Sin embargo, el canciller, Pablo Quirno, consideró que no era razón suficiente como para organizarle un viaje al Presidente y, en su lugar, le pidió al embajador ante la Washington, Alec Oxenford, que representa a la Nación en ese festejo.

Así las cosas, a menos de que Trump retome la idea de hacer un brindis con invitados extranjeros en la Casa Blanca, lo más seguro es que Milei no viajará a los Estados Unidos en el corto plazo.

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