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Círculo rojo: el proceso de “emocionalidad importante” que atraviesa al Gobierno y se expande al PRO y el peronismo
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2 meses haceen
Por
Mayra Pastor
Un proceso de “emocionalidad importante” como el que describió Patricia Bullrich sobre el ánimo presidencial empieza a dominar no solo al gobierno de Javier Milei si no al PRO y al peronismo. El jueves, lo que debía ser la clase inaugural de un curso de formación política del PJ bonaerense se transformó en un campo de disputa por la situación judicial de Cristina Kirchner cuando militantes le reclamaron a Axel Kicillof que se pronunciara por la libertad de la ex presidenta mientras se desplegaba una bandera con la consigna “Cristina Libre” y desde otras ubicaciones empezaba a cantarse “Axel Presidente”.
El viernes, en Vicente López, muy cerca de la quinta de Olivos y recién regresado al país, Mauricio Macri volvió a encabezar un acto partidario, se refirió otra vez al “próximo paso”, marcó diferencias con el Gobierno y dirigentes del PRO entonaron un cántico que le fascina al ex mandatario: “¡Presidente, Mauricio Presidente…!“. La noche anterior, de gira por dos streamings partidarios, un Milei particularmente cansado dedicó una batería de exabruptos para explicar esta etapa del programa económico y financiero y repetir, una vez más, que no está dispuesto a correrse de ese plan. El Presidente se recluyó toda la semana en Olivos, dedicó horas y horas a las redes sociales y apenas salió para festejar la caída en el índice de precios de abril (2,6%), que cortó una inercia alcista de diez meses consecutivos, un gol celebrado por una administración que hace más de dos meses perdió la agenda pública, con el agravante de la incontrolable tormenta judicial que azota a Manuel Adorni.
“Estamos dentro de un partido libertario, con una conducción soviética y una metodología estalinista: si no te adaptás, te ejecutan o te mandan a Siberia”, sintetizó una altísima fuente oficial que participó, el pasado martes, de la reunión de la mesa política en la que se definió, contrario a lo conversado en el Senado con los aliados, enviar en paquete el proyecto de reforma política y avanzar, aún sin los votos asegurados, en la eliminación de las PASO. Arduo trabajo para Diego Santilli, sin mayores recursos que sus encantos personales: “A pura sonrisa, si no paran de ajustarle a los gobernadores”, expresaron sus colaboradores.
La exacerbación de las emociones se transformó en un patrón común a la hora de dirimir las disputas dentro el gobierno. Las internas son cada vez más feroces, hay cada vez más intereses cruzados y parece haberse perdido un sentido de pertenencia que funcionó durante buena parte del primer tramo de la gestión para aglutinar a la tropa. Ya no hay saltos en el gabinete: en la última reunión, de hace dos viernes, no hubo foto oficial. Tampoco en el encuentro del martes de la mesa política, del que Bullrich se retiró antes y Santiago Caputo ni siquiera participó por el viaje fugaz que realizó por Estados Unidos en compañía de uno de sus colaboradores.
Ese estado de situación es el que empujó a Macri a posicionarse con un discurso mucho más agresivo contra el programa de gobierno de Milei quien, según el jefe del PRO, solo le dedicó gestos descorteses en los últimos tiempos. El ex presidente escuchó en los últimos meses, en reuniones privadas, reiteradas críticas del establishment a la administración libertaria y algunos pedidos personales de cara al 2027 que le endulzaron los oídos. “El círculo rojo es como los mercados: se sobregira para bien, y se sobregira para mal. Ese es el círculo rojo que consume Mauricio”, admitió un histórico dirigente del PRO que en una ronda reciente con inversores sobre el rumbo del país recibió dos inquietudes: qué va a pasar con Milei en el 2027 y qué chances reales tiene el peronismo de volver al poder.
Macri entiende, como Bullrich, que buena parte de la sociedad comparte el rumbo del Gobierno pero que es imprescindible realizar una serie de retoques en el programa económico para que lleguen a la mayoría de los argentinos. La ex ministra de Seguridad está convencida de que muchos de sus votantes empezaron a hacer un “clic” respecto del gobierno, y que por eso apuró públicamente a Adorni a que presentara su declaración jurada, a contramano del libreto oficial. En privado, recibió adhesiones de colegas hartos del ministro coordinador. Es más: la senadora podría presentar cuanto antes su propia rendición de bienes para marcar aún más diferencias.
El problema, dicen voces del Ejecutivo, es que Milei no está dispuesto a introducir modificaciones. Incluso, una versión insistente dentro del Ejecutivo da cuenta de que Luis Caputo, “Toto”, habría expresado en alguna conversación privada la necesidad de analizar algún retoque, más allá del pedido expreso del ministro para cortar de cuajo las internas palaciegas y blindar políticamente el programa económico.
Lo cierto es que “Toto” Caputo se erigió dentro del gobierno como un ministro plenipotenciario: cualquier negociación o acuerdo político debe estar supeditado al equilibrio de las cuentas públicas y, para peor, el funcionario avanzó el último mes con un recorte adicional en los ministerios. “Es un vivo: si no paga nada, así cualquiera tiene superávit”, lo describió un colega del gabinete. La motosierra no registra categorías: ya se publicó en esta sección que el equipo económico casi deja sin comida al propio Milei cuando, con la política del recorte permanente, se suprimieron los pagos a los proveedores del comedor presidencial.
Por fuera de ese universo fiscal, en la cúspide de las emocionalidades junto a su hermano, Karina Milei mantiene un destacadísimo lugar como dama de hierro, concentrada con todas sus energías en cercar lo más posible al consultor estrella del presidente. Ayer, en redes sociales, un revuelo fenomenal tensó al extremo la batalla entre el asesor predilecto del mandatario y los Menem, Martín y Eduardo, “Lule”. El último capítulo público de esa novela había sido la designación de Sebastián Pareja como presidente de la comisión bicameral del Congreso que debe controlar los gastos y el funcionamiento de la SIDE, un área administrada por Caputo. Una jugada a dos bandas de la hermanísima: un mensaje a su rival interno, y una movida contra Macri. Por esa maniobra, Cristian Ritondo -según él, tenía asegurado de palabra ese sillón- lanzó el reproche público más notorio desde que los Milei asumieron el poder: “Cuando uno le miente a otro, pierde la confianza”. El jefe del bloque del PRO en Diputados es un aliado de Santiago Caputo.
La Secretaria General ya había ejecutado su primera demostración de poder con la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia, con la que obturó el intento de Las Fuerzas del Cielo por arrimar a Guillermo Montenegro, un movimiento que hizo implosionar al Poder Judicial. Desde entonces, el ministro se ocupó casi con dedicación exclusiva al envío de pliegos al Senado, que no mostró resistencia por parte de Bullrich, la jefa del bloque de legisladores libertarios que, por el contrario, sí rechazó más de una docena de pliegos de embajadores remitidos por el Ejecutivo. La última semana, Mahiques consiguió, además, una mayoría holgadísima por encima de los dos tercios para aprobar la continuidad de su padre, Carlos Mahiques, “Coco”, en la Cámara Federal de Casación Penal. Un incentivo para el funcionario, que quiere ser procurador. El peronismo votó dividido: otro aliciente para el Gobierno. Perspicaz, Eduardo de Pedro, “Wado”, votó en contra, a pesar de su cercanía con esa familia judicial y sus fluidas relaciones que le trajeron, más de una vez, airadas críticas internas.
Existen, de todos modos, algunas jugadas más subterráneas de Karina Milei en el armado político que alteraron el humor interno en las filas del oficialismo. Un ejemplo es el de Luis Petri, al que enviaron del Gabinete a Diputados con la promesa de ser el próximo candidato a gobernador en Mendoza de LLA. El dispositivo karinista empezó a coquetear últimamente con Alfredo Cornejo, principal rival del ex ministro, al que le asignan el plan de volver a recurrir al ex gobernador y senador Rodolfo Suárez para asegurarse la continuidad de su proyecto. Petri, como Santilli, es, a diferencia de Bullrich, más proclive a esconder sus resentimientos. A propósito del ministro del Interior, al que tras las elecciones de octubre pasado los hermanos Milei le dieron vía libre para la gobernación bonaerense, se realizó en estos días una reunión virtual con cientos de dirigentes libertarios de PBA en la que se proclamó a Pareja como candidato a gobernador.
Pero aún más por debajo de esas recientes maniobras políticas empezó a trascender el interés de la hermana presidencial por otra área controlada por Caputo: el PAMI. Por ahora, esa dependencia que administra una caja millonaria se mantiene bajo el dominio absoluto de colaboradores del consultor, bajo el paraguas del ministro Mario Lugones. Aunque surgieron versiones de la atención que la Secretaria General y, en particular, los primos Menem, habrían puesto sobre algunos proveedores de un rubro puntual de la obra social regenteados por viejos y conocidos operadores del sector. Lo cierto es que, hasta ahora, el último movimiento lo realizó Francisco Caputo, hermano del asesor estrella, en las segundas líneas de la administración de la entidad.
El nombre de Francisco Caputo, con muchísima influencia en Economía, apareció en el PAMI en medio de tironeos muy comentados entre viejos y nuevos socios de su hermano, también con la emocionalidad a flor de piel por el rumbo de la gestión. El otro Caputo mantiene una injerencia notable en procesos muy sensibles como la licitación de la hidrovía o la demoradísima privatización del Belgrano Cargas. En el caso de la hidrovía, cuyo segundo sobre se confirmó en las últimas horas -se espera por la oferta económica para la próxima semana-, en pasillos oficiales se mencionó ese proceso licitatorio como parte de las reuniones que el consultor preferido del Presidente mantuvo durante la semana en Washington: un mes atrás, una comitiva de lobistas republicanos ya había visitado de manera fugaz el país para alertar por la posible participación de consorcios chinos con una de las dos empresas oferentes.
Más allá del contenido de esas reuniones en la Casa Blanca y el Departamento de Estado, la visita de Caputo a Estados Unidos le sirvió al asesor para volver a revalorizarse dentro del esquema de toma de decisiones del Gobierno en momentos en que la hermana del Presidente no hace más que gestiones para aislarlo. Caputo controla una buena botonera y varios resortes de poder, y no tiene pensado desprenderse de ellos. Para colmo, en Las Fuerzas del Cielo insisten, con cada vez mayor contundencia, en que el vínculo de LLA con la administración norteamericana se apalanca, en buena medida, por las gestiones y las relaciones del consultor.
De CABA a PBA. Por fuera de todas esas disputas a cielo abierto se dirimen, en la confluencia de la capital y de la Provincia, el futuro del PRO y del proyecto presidencial de Kicillof, en alerta por la guerra declarada del cristinismo y La Cámpora que le pidieron mayor contundencia, en La Plata, en torno a la situación judicial de la ex presidenta. La semana anterior, en una durísima reunión en el Senado, legisladores del gobernador ya se habían trenzado con el kirchnerismo por el reparto de comisiones, una negociación insólita que mantiene paralizada la tarea legislativa, de manera inédita, en esa cámara.
Pero las rencillas internas son, para Kicillof, tanto o menos preocupantes que la situación económica en ese distrito, en particular en el Gran Buenos Aires, el mayor perjudicado por el plan del gobierno. “El conurbano es el primero en sentir la crisis, y el último en recuperarse”, aseguró un ex gobernador provincial.
Una interesante encuesta de Sentimientos Públicos, del consultor Hernán Vanoli, registró, en ese sentido, una caída en la adhesión a Milei en esa región, con un rechazo en el AMBA en torno al 76%. Según el estudio, un 50% de los votantes de Bullrich del 2023 respondieron que no votarían por el Gobierno en el 2027. En contraposición, el Presidente creció en popularidad en las zonas del país vinculadas con el agro y la minería, y entre las clases más acomodadas.
De acuerdo a los registros oficiales, la desocupación en territorio bonaerense creció al 9,5% en el cuarto trimestre del 2025, 2 puntos por encima de la media nacional, y se perdieron 96.243 puestos de trabajo formales. Según el informe de abril del Observatorio Económico PBA del CEPA, los salarios de los trabajadores registrados privados del GBA son los que más poder adquisitivos perdieron detrás de Tucumán y Tierra del Fuego: el salario real cayó 8% desde noviembre del 2023. Los aumentos en el transporte público inciden además de manera directa en el bolsillo de los bonaerenses: en dos años y medio, el boleto de colectivo de 3 a 6 kilómetros pasó de $59 a $1.089, un aumento de más de 17 veces. Según el CEPA, el gasto mensual estimado en transporte en ese período pasó de $6.656,8 a $108.208,3.
Ese paisaje socioeconómico de Buenos Aires es una bomba de tiempo para Kicillof, que debe proyectar hacia el resto del país una gestión asfixiada. Pero es también una luz de alerta para Jorge Macri, decidido a diferenciarse de Milei y del gobernador con un posicionamiento público de “ley y orden”, a la espera de que el Presidente llegue lo menos competitivo al 2027 para encarar una negociación mano a mano con La Libertad Avanza.
En la capital se reparten subsidios habitacionales para 12.000 porteños, hay 5.000 personas en paradores nocturnos -más de la mitad, provenientes de la Provincia-, y 1.500 en situación de calle. Cifras altísimas que son contenidas por el Ministerio de Desarrollo Humano. Pero detrás de esos números fríos se esconde una modalidad que crece: según los censos, entre esas 1.500 personas en calle prevalece un buen número de bonaerenses con trabajos informales que duerme a la intemperie entre los días martes y jueves porque no les alcanza para costear el transporte público. ¿Qué será de la emocionalidad de esas personas que, tres noches por semana, dejan familias y pertenencias para sobrevivir en la calle?
El martes, en la habitual reunión del gabinete porteño, el ministro Gustavo Arengo, de Hacienda, que viene de efectuar una colocación de un bono por USD500 millones a 10 años con una tasa récord del 7,3%, hizo un repaso por los números de la recaudación. Se registró una caída interanual del 9%, con bajas pronunciadas en la coparticipación y en Ingresos Brutos, aunque se percibió una mejora en abril y pronostican un aumento en mayo por los vencimientos anuales de ganancias, un mes en el que siempre se embolsa más que en el resto del año.
Lo paradójico fue que, mientras se repasaban esos números, el jefe de Gobierno recibió un llamado de “Toto” Caputo. Los asistentes hicieron silencio. El ministro quería saber si Macri podía aceptar una oferta menor para saldar parte de los $800.000 que Nación le debe a la Ciudad desde el 2025 en concepto de coparticipación. Todo sea por recortar.
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El Gobierno y la sombra de Adorni: un plan reduccionista para tratar de cambiar de tema
Publicado
18 horas haceen
4 julio, 2026Por
Mayra Pastor
La designación de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete y la definición de un núcleo de prioridades legislativas son presentadas por el Gobierno como la base de su reacción, lenta, para tratar de cerrar la historia corrosiva de Manuel Adorni. La estrategia es elemental, atada al juego de poder. Y parece limitada por diferentes factores, entre los que sobresalen al menos dos: suponer que toda la “culpa” del deterioro de imagen recae en el ex funcionario y, por consiguiente, apostar a cambiar el foco de la agenda política, como si eso solo fuera suficiente para moldear el temario de interés social o, si se prefiere, la conversación pública.
El caso de Adorni provocó sin dudas el daño mayor para Olivos. Marcó la pendiente pronunciada en la valoración de la imagen presidencial y de la gestión de Gobierno, según la coincidencia abrumadora de las encuestas, el impacto mediático, el oleaje en las redes sociales y el sentido común. Pero el tema es que no se habría tratado de la causa excluyente. Tuvo -tiene-, efecto propio y a la vez, habría funcionado como catalizador de otros malhumores, que ya se insinuaban de manera parcial.
La lectura de encuestas que mes a mes exponen evaluaciones de imagen y tablas de preocupaciones sociales indican, en líneas generales, que ya en febrero y en marzo, cuando recién arrancaba la serie de Adorni, aparecían datos negativos para el Gobierno. Y algún trabajo que circula en medios reducidos, con muy circunstancial difusión en los medios, anotaba un primer registro de ese tipo en diciembre. Ahora, sondeos de junio -previos al final del entonces jefe de Gabinete- indican cierta “estabilización” de la imagen presidencial o al menos desaceleración, después de las alarmantes anotaciones de mayo y aún en escalones altamente negativos, bastante por encima de los 50 puntos.
En el recuento de la primera mitad del año surgen otros datos de interés. Por un lado que, en términos estrictamente políticos, el oficialismo venía de un verano exitoso en el Congreso, con aprobación de leyes en rápido trámite. Un par de ejemplos: el Presupuesto, a fines de diciembre, y la reforma laboral, en los últimos días de febrero. En ese clima, sin embargo, comenzaban a surgir indicios de cierto declive del impulso poselectoral, mientras los temas de raíz económica -precios, ingresos, empleo- aparecían en conjunto por encima de rubros como la inseguridad o la corrupción.
En medios libertarios, quizás lo que más se le reprochó a Adorni fue “aferrarse” al cargo y no lo que expone la investigación sobre su patrimonio. Eso alimentaba el malestar doméstico porque, en tal visión, el caso “opacaba” la difusión e impacto de resultados económicos. Menos cerrada, una lectura más completa sobre la realidad económica muestra de mínima datos contrapuestos. Lo exhibe regularmente el Estimador Mensual de Actividad Económica, más allá de que el promedio alimente celebraciones o disgustos en el circuito oficialista. Por lo general, se cruzan datos positivos en algunos rubros (minería, finanzas, casi siempre el agro) y caída como tendencia sostenida en industria y comercio. De un lado, entusiasmo por el superávit y la baja de la inflación, y por el otro, los datos de empleo, ingresos y consumo.
No está en auge una discusión sobre el tipo de país que se imagina. En el universo violeta asoma de algún modo el reconocimiento de una realidad con diferentes dimensiones, traducida como necesidad -con proyección al plano electoral- de “trasladar los datos de la macro a la micro”. En otras palabras: atender al bolsillo de la gente. Como sea, asoma en esa mirada que Adorni fue un problema mayúsculo, sin vueltas, pero no único.
Por supuesto, el final del tercer jefe de Gabinete de Milei produce un respiro, que el Gobierno necesita explotar de inmediato. Eso mismo convive con la inquietud que genera la marcha de la causa, a cargo del fiscal Gerardo Policitta en el juzgado de Ariel Lijo. El ritmo alimentará especulaciones sobre el efecto o las limitaciones de operaciones políticas.
En lo inmediato, el Gobierno le puso títulos legislativos a su movida para tratar de marcar la agenda. En rigor, y es un dato político potente, fue la instrucción expuesta por Karina Milei en la reunión con diputados y senadores de LLA. Aunque parezca contradictorio en la superficie, la secretaria General reafirmó y extiende su poder en el tablero post Adorni, que era su pieza operativa en la gestión. Suma juego en el Congreso, donde ya manejaba Diputados con Martín Menem y agrega juego en el Senado, parte de la tensión con Patricia Bullrich. Tiene línea con gobernadores. También afirma su peso en Justicia. Todo, en precario equilibrio con Santiago Caputo.
En ese cuadro, que además de trazos gruesos tiene pinceladas menos visibles, debe moverse Santilli. Y hacerse cargo como prueba propia de la suerte de los proyectos destacados por Olivos para recuperar manejo en el Congreso. Por supuesto, el tema de mayor gravitación política es la reforma electoral, que puede sumar puntos al texto original en función del objetivo máximo, que es el plan reeleccionista.
Por ahora, no parece una cuestión de interés público aunque, como apunta un consultor experto, podría jugarle a favor el foco en el intento de anular las PASO. Las encuestas que incluyen el tema, no sólo en esta etapa, registran en general un fuerte cuestionamiento al sistema de primarias. De todos modos, no se está abriendo una discusión sobre el modo de garantizar la mayor transparencia posible en el proceso de selección de los candidatos. Al revés, lo que busca negociar el oficialismo es su anulación a cambio de una especie de sistema de colectoras -un enganche de listas locales a candidatos presidenciales- para sumar apoyo de gobernadores. No proyecta nada muy saludable o superador en términos políticos.
El punto para Olivos sería conseguir un doble resultado con la mirada ya repuesta en el 2027. Por un lado, anular las primarias, un mecanismo que podría ser útil para dirimir espacios en un armado opositor. Y por el otro, garantizar o facilitar la confluencia de intereses nacionales de los libertarios y apuestas de los jefes provinciales en sus distritos. Algo así como reelección para todos los que puedan.
En cualquier caso, se trata de una negociación renovada. Las cuentas previas no garantizaban los votos necesarios y eso mismo alentaba otras opciones, como la no obligatoriedad de las primarias. Las tratativas son con los bloques dialoguistas -PRO, UCR, algunos provinciales- y sobre todo con los gobernadores. Y allí se mezclan planes violetas y necesidades financieras de los distritos.
Lo concreto, en estas horas, es una nueva declinación de la coparticipación federal. Junio terminó con una baja de más de 4 puntos porcentuales, según cifras que circulan entre gobernadores, además de recortes en giros discrecionales. Es el reflejo de la recaudación nacional, que registró una caída de más del 7 por ciento y frenó la expectativa después del repunte acotado de mayo. Esos números también pesan en la mesa de conversaciones.
En el Congreso, parece difícil acelerar a fondo antes de las virtuales vacaciones de invierno, hacia fines de mes. Pero los tiempos dependen de las tratativas y de la decisión política. En definitiva, la breve lista de prioridades legislativas de Olivos incluye dos proyectos a destrabar -reforma electoral y recorte de subsidios al consumo de gas en zonas frías- y otros dos anunciados pero aún no escritos: nuevo capítulo de inocencia fiscal y reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Su impacto en la sociedad es otra cosa. Un interrogante para el Gobierno, sobre todo por el lugar asignado en la movida que pretende olvidar el caso Adorni.
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El reordenamiento del Gobierno impacta en el Congreso: Karina Milei ordenó no impulsar leyes sin aval del Ejecutivo
Publicado
18 horas haceen
4 julio, 2026Por
Mayra Pastor
La reconfiguración del Ejecutivo nacional que significó el cambio del jefe de Gabinete no solo se acotó al modelo de trabajo —que incluye la eliminación del Ministerio del Interior y la creación de dos subjefes de Gabinete—, sino que también impactará en el Congreso de la Nación, donde aparece con fuerza una de las figuras centrales del mundo libertario.
En los últimos días se conoció que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se sumó a los grupos de WhatsApp tanto del bloque libertario en Diputados como en el Senado —donde se creó uno nuevo—, lo que en la práctica significa un control más directo de la hermana del Presidente sobre la actividad y la estrategia parlamentaria libertaria.
Pero ese no fue el único cambio que se gestó en Balcarce 50 respecto del accionar de los 116 legisladores que tiene el oficialismo repartidos en ambas cámaras del Palacio Legislativo.
Tras el encuentro en Casa Rosada de todos los legisladores con Javier y Karina Milei, desde la oficina de la secretaria general se bajó un mensaje claro: nadie presenta ningún proyecto de ley que no sea autorizado por el Ejecutivo.
“La orden que se bajó a los diputados es que no pueden presentar directamente proyectos —mucho menos de ley— que antes no sean analizados por la secretaría parlamentaria del bloque y, en un segundo paso, por el vicejefe de gabinete Ignacio Devitt, el hombre de Karina Milei en la Jefatura de Gabinete”, explicó a Infobae una fuente del bloque libertario en la Cámara Baja.
La intención de la Casa Rosada es no generar ningún tipo de ruido en la conversación parlamentaria con proyectos —sean de resolución o de ley— que deriven en un debate indeseado.
Como dijo alguna vez el diputado karinista Sebastián Pareja: “A nosotros no nos importa el currículum de nuestros candidatos, nos importa que sean soldados y levanten la mano, nada más”. nos importa que sean soldados y levanten la mano, nada más”.
No es la primera vez que desde el Ejecutivo bajan la línea de que los diputados no están para presentar proyectos sino para aprobar los que envía el Gobierno. Cuando se inició el proceso que culminó con la reforma laboral, reunieron a los diputados en Balcarce 50 y se les explicó que su función era acompañar. Eso ocurrió como consecuencia de un proyecto presentado por la diputada libertaria por Santa Fe Romina Diez, que iba en la misma línea pero planteaba diferencias. La situación generó que la conversación pública mezclara la intención oficial con la letra del proyecto de la santafesina, lo que complicó el inicio del debate.
Uno de los que siguió a rajatabla la orden de la hermana presidencial fue el ahora vocero presidencial, Adrián Ravier. El economista que asumió como diputado nacional el 10 de diciembre solo presentó dos proyectos de declaración —uno de repudio por el atentado contra Donald Trump en Washington y otro por las pintadas en fachadas públicas y privadas atribuidas al diputado Juan Grabois— y tres de resolución: un homenaje al Papa Francisco en el primer aniversario de su fallecimiento, un repudio a la agresión física sufrida por el diputado Federico Pelli en Tucumán y una modificación del artículo 128 del Reglamento de la Cámara para acotar las cuestiones de privilegio.
En esa línea se enmarcan los dichos de este viernes del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien señaló en una radio porteña que “si la política no jode, la economía va a mejorar”.
Los libertarios en general lo vienen cumpliendo, y las estadísticas así lo confirman. A pesar de ser el bloque más numeroso en Diputados —95 legisladores—, es el que menos proyectos presentó. Además, desde enero hasta finales de junio solo se aprobaron iniciativas redactadas y enviadas por el Ejecutivo: la ley de Presupuesto 2026, Inocencia Fiscal, Reforma Laboral, Régimen Penal Juvenil —que implicó la baja de la edad de imputabilidad—, la modificación de la Ley de Glaciares, la llamada ley Hojarasca y cambios en la ley de Zonas Frías.
La intención de la administración de Javier y Karina Milei es relanzar la gestión una vez que se conozca el dato de inflación que, aseguran, romperá el piso del 2%. Y, como les dejó en claro Javier Milei esta semana, se trabajará sobre cambios económicos y los legisladores tienen que “acompañar y militar porque para que eso suceda —los cambios económicos— hace falta la reelección”.
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Kicillof se blinda frente a la interna con los Kirchner: el silencio como protección y la cautela como sello
Publicado
18 horas haceen
4 julio, 2026Por
Mayra Pastor
“Están hablando solos. Y eso es lo que van a seguir haciendo”. Corto y filoso. Ese fue el mensaje que surgió del corazón del esquema político que conduce Axel Kicillof. Los destinatarios son, a esta altura de los acontecimientos, más que evidentes: La Cámpora y el universo cristinista. Los que están del otro lado de la grieta kirchnerista.
Sin respuestas, no hay interna que pueda crecer en volumen. El gobernador bonaerense buscará en el silencio su aliado protector para los ataques de sus rivales internos. En las últimas semanas el jefe de Gabinete, Carlos Bianco, fue el único que dio alguna respuesta vinculada a la interna. Poco y nada para el tenor de la batalla.
El resto de la tropa no se refirió al tema. El ex ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni fustigó a Kicillof en los últimos días. Aseguró que el mandatario provincial “no quiere representar al peronismo”, que busca armar “un peronismo sin Cristina” y que decidió construir un “frente de izquierda progresista y albertista”. Nadie le respondió.
El Gobernador quiere neutralizar la interna bloqueando al camporismo con el silencio. En esa decisión de evitar las respuestas se origina lo que algunos kicillofistas creen que es la disociación entre lo que representa el cristinismo y lo que están construyendo ellos. “La línea divisoria es entre los que queremos ganar y los que no se sabe”, sentenció un funcionario de alto rango en el gabinete bonaerense.
En el kicillofismo consideran que los ataques del sector de CFK es pura ganancia para ellos. Porque las voces del cristinismo quedan como provocadoras y porque exponen, en un mensaje que puede ser decodificado con exactitud en el micromundo de la política, que Kicillof no se somete a los designios de los Kirchner. Además, creen que cada vez que suman un cuestionamiento, quedan más disociados de la realidad de la gente. Percepciones de La Plata.
En definitiva, en el sector del Gobernador buscan encapsular las críticas del cristinismo y exponerlas como parte de un plan de acción que tiene más que ver con una lucha de poder interna que con el armado de una alternativa seria para enfrentar a Javier Milei. Kicillof pide orden y cautela. Hacer un equilibrio entre la audacia y la prudencia.
En la última reunión del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) que hubo en La Plata, Kicillof pidió no contestar chicanas y esquivar los ataques. Cree en esta táctica de defensa para mantener su construcción política indemne a los chispazos de la interna con los Kirchner. Y, mientras tanto, insistió en la necesidad de seguir adelante, construyendo un esquema político y buscando tender puentes con nuevos aliados. Con cierta ironía un dirigente que convive a diario con el economista largó un dardo hacia el camporismo: “Mientras ellos más se alejan, más se acercan otros espacios”.
Se trata de pescar votos por fuera del peronismo. Ahí está una parte importante de la tarea que ven por delante. Sino serán siempre los mismos, pero divididos en distintas expresiones. Porque en el kicillofismo asumen que CFK va a poner algún candidato en cancha, ya que no lo va a apoyar al Gobernador. La unidad es una utopía, las PASO son una opción y la interna partidaria es un camino lleno de curvas. La incertidumbre sobre el futuro es absoluta. Por eso los distintos sectores del peronismo ponen el pie firme en el presente.
Las elecciones Primarias podrían ser la clave para el ordenar el espacio político. Aunque el paso del tiempo y la degradación del vínculo personal y político entre los Kirchner y Kicillof, siembre un interrogante enorme sobre la posibilidad de convivir en un eventual gobierno. Por eso las PASO pueden ser una solución a medias. Porque permitiría legitimar un candidato ganador, pero dejaría un tendal de heridos y una enorme cantidad de dudas sobre un futuro compartido. La ruptura interna es muy profunda y no hay tiempo de sellarla con un perdón basado en el pragmatismo.
Un outsider para ganarle a un outsider y el movimiento federal
Una de las novedades que se metió en la conversación peronista de esta semana es la posible candidatura de Jorge Brito (H). El empresario, que tuvo un paso exitoso por River y es dueño de uno de los bancos más importantes de la Argentina, se metió en la agenda política. Fue a través de dos nombres propios que trabajan para convencerlo de que puede ser el represente de una opción de centro dentro del universo peronista: Nicolás Massot y Diego Bossio.
Massot, que trabaja en tándem con Emilio Monzó, se refirió a la posibilidad de que Brito salte a la cancha de la política electoral. “Es uno de los empresarios más importantes del país y de los que más empleo genera. Tiene participación pública, tiene inquietud y tiene ideas. Quiere contribuir a generar una alternativa a largo plazo y desarrollo económico”, sostuvo el diputado durante una entrevista en el canal de streaming LACA.
Massot señaló también que Brito “está dispuesto a dedicarle tiempo y energía”, y a “arremangarse para tratar de ayudar a construir algo que nos saque de este juego de suma cero permanente”. El legislador planteó que el empresario “es un outsider para la política electoral”, pero que está empapado de la realidad económica del país. “Entiende muy bien de que estamos hablando”, aseguró.
El otro dirigente político que empujó su nombre a la cancha electoral fue Bossio. El ex titular de la ANSES dijo que Brito “tiene una vocación y un compromiso por las cuestiones públicas”, que si juega el año que viene “puede ser una alternativa completamente distinta” y que su presencia “le daría frescura a la política argentina”. Además, repasó su paso exitoso por River y los avances en insfrastructura y gestión institucional que tuvo en el club de Núñez.
El nombre de Brito empezó a sonar hace un tiempo dentro de las terminales del peronismo como una opción por fuera de la lógica política. La segunda parte del año será clave para que el empresario sepa dónde está parado respecto a la percepción del electorado sobre una figura de su estilo. También para ver cuál es el acompañamiento dirigencial que tiene dentro de un universo tan heterógeneo como el del peronismo. Faltan las señales de su voz para que el proyecto tenga un salto cualitativo.
En paralelo, los representantes del peronismo federal avanzan en la construcción de una colectora que los lleve a la mesa de definiciones de la fuerza política. Sergio Uñac empezó a caminar solo esta semana. Estuvo en Misiones y Corrientes mostrando su voluntad de ser candidato y juntando apoyos, de abajo hacia arriba, para ser una opción en el 2027. Es uno de los pocos nombres del peronismo que están caminando con decisión.
Por su parte, el grupo de Olmos, Michel, Tolosa Paz y Achával empezó a armar un nuevo acto en el norte argentino, tal como contó Infobae esta semana. Ese sector está edificando una propuesta y abriendo las puertas para la dirigencia del interior que no tiene un techo más amplio donde resguardarse. Apuestan a tomar volumen con representación en los próximos meses y llegar al próximo año con el nombre de un candidato que sea representativo de esa identidad.
Falta un año entero para la elección presidencial. Tiempo suficiente para que surjan nuevos candidatos, para que algunos de los que están en pie tengan más consenso o para que la interna bonaerense haga volar todo por los aires. La responsabilidad y las ambiciones de la dirigencia política en los próximos meses empezará a construir ese futuro que en la actualidad es imposible dimensionar.







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