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Renunció Manuel Adorni, el funcionario que Milei defendió incansablemente y tuvo que soltar
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2 horas haceen
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Mayra Pastor
Luego de los repetidos e insistentes intentos de Javier y Karina Milei de protegerlo desde marzo, finalmente dio un paso al costado el jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni. Se va solo en el gobierno nacional, investigado en la Justicia por enriquecimiento ilícito y acorralado en el Congreso por la oposición. “Gracias por su confianza Presidente. Ha sido un verdadero honor”, escribió, para disimular, en su cuenta de X, después de una agonía de más de 100 días.
La renuncia de Adorni, con una carta donde se presenta como víctima de una operación, se concretó esta tarde de sábado, horas antes del partido de Argentina. Cuatro meses después de la primera revelación, en Clarín, sobre los manejos de fondos de origen sospechoso de Adorni, con la inclusión de su esposa, Betina Angeletti, en el avión presidencial en el viaje de Javier Milei a Nueva York para la Argentina Week 2026, y la filtración de un viaje familiar a Punta del Este a bordo de un avión privado.
Adorni, a quien Milei no le dio siquiera la posibilidad de una visita en Olivos, hoy, parte del Gobierno sobre el filo del abismo político, apuntado por la Justicia; abandonado por el resto del Gabinete; y cercado en el Senado y Diputados por el kirchnerismo. Esto, a pesar de que el PRO y una parte de la UCR intentaron ayudarlo (y así, congraciarse con Milei) con una serie de artilugios reglamentarios para postergar el tratamiento de los pedidos de interpelación y la moción de censura que impulsaban los opositores duros. Pero incluso los aliados ya no tenían margen para ayudarlo, y se encaminaban a votar su interpelación después de la última tregua.
La Jefatura de Gabinete quedará, muy probablemente, en manos de Diego Santilli, hasta ahora titular de Interior. El histórico dirigente de PRO no quería saber nada con ese lugar caliente, donde “te quemás”, decían en su entorno. En cambio, prefería dedicarse a hacer campaña por la gobernación de la Provincia desde el más tranquilo y adecuado ministerio político. Pero debió ceder, y en su equipo ya le buscan el lado positivo a la forzada designación. También se rumorea la posibilidad de que lo suceda el canciller, Pablo Quirno, cercano a los Caputo y de buena relación con Karina Milei.
Milei respaldó incansablemente a Adorni, por redes, en entrevistas y en discursos, con retuits y con su propia voz. Con gestos de cariño, confianza y cercanía hizo lo mismo Karina Milei. Al punto de que su último mensaje en X, que data de marzo, es una foto de ella misma con Adorni acompañada por un mensaje de respaldo total y cariño dirigido al querido ex vocero. “Mi apoyo, intacto. Más allá de las operaciones del periodismo y la vieja política sé quién sos y de tu integridad, Manuel”, decía.
Hoy, después de la renuncia forzada, “el Jefe” sostuvo esa línea para disfrazar el malestar interno. “Gracias por tu incansable trabajo durante todo este tiempo”, le escribió. El Presidente, mientras tanto, se dedicó a retuitear sobre otros temas. Santiago Caputo reposteó un mensaje para reivindicar a Quirno.
La decisión se masticaba desde hace semanas, pero terminó de tomarse en el despacho de Karina Milei el jueves, cuando Milei ya había partido hacia Europa. Y se comunicó en la mañana del viernes a los más cercanos a la cúpula. La noticia corrió a toda velocidad por los despachos importantes del mundillo libertario y llegó pronto a la prensa, siempre en off the record.
Si bien en el Gobierno aseguran que fue una determinación de Adorni, fue Karina Milei quien echó al ex vocero. Había esperado largamente que Javier Milei se convenciera de que ya no podía sostenerlo, a pesar de sus deseos, sin inmolarse. Altas fuentes del Gobierno deslizaron que el motivo de fondo, el punto de quiebre, fue el temor a que el jefe de Gabinete fuera procesado mientras aún se encontraba en funciones.
Fue esta semana que el jefe de Estado terminó de darse cuenta de que, a pesar de que Adorni les decía a él y a su hermana que no aparecerían más escándalos, no podían controlar las filtraciones y sus consecuencias en la causa que investiga el fiscal Gerardo Pollicita. “Hiciéramos lo que hiciéramos, el goteo que salía de la Justicia era incesante, pero sobre todo impredecible”, dijeron. En el Gobierno asumieron que el costo Adorni era muy alto y que ponía en riesgo el principal objetivo, la reelección. Algo con lo cual Milei, de todas formas, hasta hace muy poco no estaba de acuerdo, como dejó en claro en aquella reunión de Gabinete donde dijo que estaba dispuesto a perder las elecciones con tal de no traicionar a su jefe de ministros.
De hecho, hubo varias discusiones por el caso entre los hermanos. Karina Milei le soltó la mano a Adorni antes que el Presidente, después de escuchar aquella entrevista del ministro con la señal LN+, donde intentó justificar su patrimonio en negro con la famosa “billetera fría” de su padre con 200 mil dólares. Milei, en cambio, se negaba a darle la espalda, y responsabilizaba insistentemente a la prensa de querer ensuciarlo sin razones.
Fue en la transición hacia la salida de Adorni que el Presidente dijo, desde Madrid, el viernes por la mañana, que lo sostenía, pero mencionó por primera vez de la posibilidad de echarlo. “Si la Justicia lo considera culpable, lo eyecto de una patada, pero yo creo en su honestidad”, dijo. Era una señal de que, presionado por su hermana y Caputo, empezaba a sentir un dejo de duda.
Karina Milei esperó el momento oportuno para que su hermano bajara la guardia y deshacerse de Adorni. Un ejemplo más de la particular mecánica de gestión de los Milei que los históricos del espacio aprendieron a entender a la fuerza, con el tiempo. “Llega un punto en el que esperan a que lo canse un tema para actuar”, explicaron.
Incluso, deslizaron en Balcarce 50, la secretaria general esperó a que el jefe de Estado estuviera fuera del país para gestar la salida de Adorni. Se quedó en Buenos Aires para pergeñar la salida y la sucesión. Y mandó que lo secundara, en su lugar, como en pocas ocasiones, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, amiga contenedora del Presidente.
De todas formas, Karina y Caputo quisieron esperar a que Milei retornara para ejecutar el movimiento. El Presidente, que había partido el jueves hacia Europa, regresaba el sábado por la mañana, después de mantener una serie de actividades exprés y gestadas con poca antelación en Madrid. “No se iba a hacer en ausencia del Presidente, pero estaba decidido desde antes”, deslizaron en Gobierno.
La decisión de que Adorni renuncie durante el Mundial fue una idea del sector de Santiago Caputo, que también esperaba que el propio Milei terminara de convencerse de la necesidad de eyectar a Adorni. Una vez aprobada su salida consensuaron comunicar la decisión formalmente el domingo, al día siguiente del partido de Argentina vs. Jordania. Pero a lo largo del viernes, cuando el tema creció en la agenda pública, decidieron adelantar al sábado la difusión de la noticia más esperada. Adorni salió con su carta al Presidente a las 18.38 del sábado. Karina, con su tuit, dos minutos después.
La salida de Adorni es el producto de una sumatoria de factores. Además de evitar el papelón de sostener un funcionario procesado y de la necesidad de reconstruir la imagen pública del Gobierno de cara a las elecciones, los Milei privilegiaron resguardar la relación con Patricia Bullrich. A la postre, la jefa de senadores violetas resultó la gran ganadora en la historia de Adorni desde que advirtió, hace un mes y medio, que era imperioso que se fuera sin más demoras.
Si bien on the record lo defendían, hubo varias señales de los Milei durante los últimos días que sugirieron el desenlace anti Adorni. Karina Milei se lo había deslizado a varias personas de su confianza después de las declaraciones sobre el pendrive”. Y Milei había omitido mencionar a su jefe de Gabinete en la cena del martes por la noche en la Fundación Faro. Y en el viaje a Rosario por el Día de la Bandera, el sábado pasado, algunos ministros contaron que vieron a Adorni llamativamente solitario.
Ahora, hay quienes deslizan que los Milei podrían sostener a Adorni en YPF, principalmente para que cuente con fondos para defenderse en la Justicia. Si no fuera así, significaría que la relación se rompió y que Adorni, que hasta el jueves seguía convencido de su propia permanencia, quedó entregado a su propia suerte.
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El Gobierno intenta un reseteo para dejar atrás más de 100 días de una lenta agonía
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59 minutos haceen
28 junio, 2026Por
Mayra Pastor
Crónica de un final anunciado. Después de 100 días de agonía, Manuel Adorni terminó ayer su corta vida política y con su caída se va buena parte del relato anticasta y la credibilidad del propio Javier Milei, su principal sostén en este tiempo. El letargo decisional con el que se movió el Presidente dejó incluso condicionada su autoridad. El empujón final lo precipitaron los propios y aliados que no encontraron más motivos para inmolarse por un simple jefe de Gabinete al que no le cerraban los papeles. Milei lo sostuvo hasta el minuto final.
Nadie podrá decir que Adorni cayó por acción de la oposición, que perdió con su salida el único eje discursivo sólido que había encontrado para frenar al Gobierno, con poca efectividad. Ganó Patricia Bullrich, la única que se atrevió a desafiar a los hermanos Milei y consiguió salir airosa, por ahora, de una jugada al filo de la lealtad, con desenlace incierto. Sumó puntos Diego Santilli, con su nuevo ascenso y la absorción de Interior, que se confirmará en las próximas horas, y quedó sumamente golpeada la estrategia de conducción política de la propia Karina Milei.
La caída de Adorni se precipitó el jueves, cuando el Senado levantó la sesión convocada por el oficialismo por falta de quórum. Fue el segundo ultimátum de la jefa del bloque libertario a la Casa Rosada. El primero había sido la semana anterior, cuando logró postergar la apertura del recinto y le dio tiempo al binomio presidencial para tomar una decisión. Eso no pasó. Sólo atinaron a acomodar el área de Comunicación, nombraron a un nuevo vocero, Adrián Ravier, y a un secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández, y dejaron a Adorni ahí, vaciado, pero en su sitial.
La relación entre el Senado y la Casa Rosada empezó a espesarse el martes, con el faltazo de Bullrich a las reuniones que le armó Karina a Adorni con un puñado de senadores. Todos a cara de perro. Los más nuevos fueron sin chistar. Los que ya tienen dos años en sus puestos lo hicieron a regañadientes. La foto puso a Karina al mando de la estrategia de darle el último respaldo al funcionario sin funciones. Leída con el diario del lunes, una estrategia completamente fallida que la dejó expuesta y sin red. Al otro día, Bullrich levantó sin aviso el informe de gestión previsto para el 2 de julio, y el jueves, con el peronismo en alerta, no le quedó otra opción que levantar la sesión que ella misma había convocado. Antes, se encargó de citar a la comisión de Asuntos Constitucionales para que iniciara el camino parlamentario de la remoción. Fue otro aviso. No a Adorni. A Milei, entonces, de viaje en España.
La decisión llegó al filo. Si nada cambiaba en la noche del sábado, en 15 días, la suerte de Adorni se consumía sin retorno en el fuego denso de quedarse con el título de ser el primer jefe de Gabinete en ser destituido del cargo en la historia reciente. Sería su récord, pero también el de Milei, que se alza ahora con la ingrata cifra de haberse comido a tres jefes de Gabinete en apenas dos años y medio. Ostenta el récord de recambio en el vértice del poder.
“Tienen que tomar una decisión, esto no se sostiene más”, le dijo Bullrich a Karina Milei el jueves, por teléfono. “Está el Presidente afuera, esperá a que vuelva”, le contestó ella. El viernes se desataron todos los rumores, que nadie frenó. Fue el día del estreno del nuevo vocero, que se limitó a presentarse y retomó paradójicamente la idea de la moral como política de Estado. Difícil maridaje el tono Ravier con el No odiamos lo suficiente a los periodistas (NOLSALP).
“Parece que se viene”, referían cerca de Bullrich, con cierta ansiedad, sobre la salida de Adorni. Lo recitaban como un canto. Ella cree que fue una “piedra en el zapato” y que su misión se cumplió, no sin consecuencias. “Controlen a Patricia”, fue la orden que bajó Karina. El miércoles instaló a Diego Santilli todo el día en el Congreso. El funcionario hace base en el despacho de Martín Menem. Desde ahí operó para sostener al todavía jefe de Gabinete. La desconfianza hacia Bullrich fue creciendo. Pueden dar cuenta dos senadores karinistas, Ezequiel Atauche y Agustín Coto, que remaron estos últimos 15 días las estrategias enfrentadas que salían de la Casa Rosada y que chocaban de lleno con las ideadas en el Senado. Ellos se plantaron en contra, por ejemplo, de que Bullrich avalara que no se necesitaban dos tercios de los legisladores presentes para avanzar con la moción de censura. Karina incluso mandó a armar otro grupo de Whatsapp. El bloque está roto. Atauche avisó previo a la sesión fallida: “La Casa Rosada va a seguir aguantándolo”. Finalmente, después de que todo se rompiera internamente, Milei aceptó soltarlo.
Nueva grieta
Más allá de Adorni, la relación a seguir será entre los fieles y los díscolos. Se abre una nueva grieta en el oficialismo. El caso deja secuelas. La encrucijada se traslada ahora a Bullrich. De cómo pueda recomponer la relación interna dependerá su futuro. Está claro que Milei no va a ceder su reelección. No dejará un plan B. Los pasos de la senadora dan cuenta de que más tarde o más temprano podría armar un espacio propio. Tiene con qué. Los radicales en el Senado son más bullrichistas que Bullrich, y ella mantiene la habilidad para juntar partes del PRO. En Diputados podría desarmarle el bloque a La Libertad Avanza después del pase, este año, de sus diputados a las filas violetas. “Con esto ella podría rearmar Juntos por el Cambio”, anticipan en el oficialismo, no sin temor a que una movida independentista los perjudique electoralmente.
Todos podrán decir que ganaron algo. Bullrich, porque fue la primera y única en diferenciarse públicamente. El PRO de Mauricio Macri y su arista libertaria, como Diego Santilli y Cristian Ritondo, porque entienden que el tiempo que le dieron al Gobierno les dio la razón. La oposición más dura se alzará con el trofeo de haberle provocado el desgaste necesario en el parlamento para que el camino se cerrara esta misma semana.
El otro actor de poder fue la Justicia. La versión que más circuló en la previa a la decisión de la salida de Adorni indicaba que había existido un arreglo judicial para que el funcionario fuera llamado a indagatoria, y ese solo hecho político le abriera la puerta a Milei para anticiparse y tener una razón para obligarlo a dar un paso al costado. Sería indagatoria y plancha, sin mucho apuro por avanzar con celeridad. Algo así como sacarlo, pero con garantías de protección. El caso escandaloso de Martín Insaurralde es una muestra clara de que los tiempos judiciales superan cualquier límite imaginable. En esa versión, el acuerdo implicaba protección final para Adorni, más allá del avance que tuvo la causa hasta ahora. Se esperaba, de hecho, para esta semana un llamado a indagatoria en la investigación por presuntas dádivas, por el viaje a Punta del Este, que nunca ocurrió. Ese tramo de la investigación está cerrado.
Al Gobierno se le habían terminado las dilaciones. Pasado mañana estaba convocada la comisión de Asuntos Constitucionales en Diputados. Ahí el camino más rápido era discutir el proyecto de Esteban Paulón, que tenía giro solo a esa comisión. La oposición ya se había asegurado las 18 firmas necesarias: 13 de Unión por la Patria, 3 de Provincias Unidas, 2 de PRO y 1 de la UCR y podían sumar una más de Innovación Federal. Mauricio Macri dijo el viernes por la noche que su partido iba a votar a favor de la interpelación. Eso significaba que en dos semanas, Adorni estaba afuera por decisión de la oposición y los aliados.
Derrotado sí, paralizado no
Más allá del desgaste evidente de estos 100 días, cuando se juega por los puntos, el Gobierno sale airoso. Pasó esta semana cuando hizo fracasar la sesión especial pedida por la oposición. Pagó más costo el PRO que La Libertad Avanza. Y al otro día, llamó a sesión, obtuvo el quórum sin sobresaltos y le dio media sanción al Super RIGI, el esquema de amplios beneficios fiscales que, según denuncia la oposición, promete convertir a la Argentina en un enclave extractivista sin ningún control estatal. Si el Gobierno quiere, en 15 días lo tiene aprobado en el Senado.
Lo que demostró el caso Adorni es que más allá del escándalo, el Gobierno avanza a paso firme con políticas de fondo. No se trata de lo que tapa el Mundial. A esta altura, se trata de lo que tapó Adorni. En estos 100 días, la Casa Rosada avanzó con 150 pliegos de jueces y fiscales, la mayoría de ellos avalados por el peronismo en el Senado. Se dio el gusto incluso de no firmar el pliego aprobado de María Verónica Michelli, la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon que le valió otra de las diferenciaciones de Patricia Bullrich. Concesionó la hidrovía por 30 años, arrancó el debate por la nueva ley de sociedades, y está a punto de darle media sanción a la llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada que esconde la derogación casi total de la ley de tierras sancionada en 2011 y que ponía límites del 15% a la compra por parte de extranjeros. Las limitaciones pasarán a ser solamente para los Estados. Esto último fue lo que evitó el bloque del peronismo en el Senado cuando decidió no dar quórum el jueves pasado. Si habilitaba la sesión pedida por el oficialismo, los votos estaban para que se aprobara ese capítulo sin cambios. Sin Adorni, el panorama vuelve a complicarse para la oposición. Adorni, en algunos casos muy puntuales, como este, actuó como dique de contención. Sin ese factor, la oposición tiene todas las de perder.
Con este panorama a la vista, lejos de estar en retirada, el Gobierno aparece tras bambalinas en una avanzada sin precedentes. La rapidez con que la que mueven los verdaderos factores económicos de poder mundial evidencian que Adorni terminó siendo una anécdota. El maridaje entre Super RIGI, extranjerización de la tierra, sociedades automatizadas, el ingreso de la Argentina a Pax Silica y el desembarco de Peter Thiel en Buenos Aires es la muestra más acabada de esa avanzada del Gobierno que lo posiciona geopolíticamente pegado a Estados Unidos, sin poner ninguna condición.
El mercado y el peronismo explotado
El estreno del nuevo vocero económico se dio en medio de la suba de un 5% del tipo de cambio en junio. Según el último informe del Banco Provincia, “la menor oferta del sector agropecuario y la desaceleración de la emisión de obligaciones negociables explicaron buena parte de la suba”. A eso se sumó la depreciación del Real brasileño (+3,3% en junio), en un escenario adverso para las monedas emergentes a nivel global. La entidad supone que en contraste, “la moderación de las compras del Banco Central, que tuvo su segundo peor mes del año -solo detrás de enero- atenuó las presiones alcistas. “La autoridad monetaria compró USD 1.250 millones en lo que va de junio, casi la mitad que en mayo: USD 2.600 millones. Si bien acumula USD 11.000 millones en el primer semestre, la desaceleración de las últimas semanas puede marcar que la segunda mitad del año no será tan buena como la primera en materia de intervenciones en el mercado cambiario”.
El salto del tipo de cambio fue calificado como “leve viento de frente” por la consultora 1816. De todos modos, refleja positivamente la caída del precio del petróleo, que, supone, “ayudará a bajar la inflación más rápido” y destaca que el salario real privado registrado rebotó en abril tras 7 meses seguidos en baja. Es interesante que una de las referencias económicas más importantes del mercado reflejó que hubo casi nulo interés por la frase de Máximo Kirchner al sostener en Parque Lezama que la deuda debía ser reestructurada. “Indiferente”, calificó la reacción del mercado. Y a partir de ahí elabora hipótesis del escenario político económico. Entre las razones de que no tuviera rebote semejante amenaza ensaya que los inversores confían en la reelección de Milei y que incluso los grandes tenedores de bonos confían en que el principal candidato opositor tendrá otro discurso, algo así como parte de la batalla cultural mileísta ganada. Una de las razones con las que especula es que “la próxima administración pagará la deuda independientemente del color político porque heredará superávit primario y porque, según estimaciones oficiales, las exportaciones de energía y minería serán unos USD 40.000 millones anuales superiores a las que había en la era de Alberto Fernández”.
El peronismo en llamas
La interna peronista desbordó. Máximo Kirchner inauguró la nueva etapa de confrontación. Lo que se decía hacia adentro, ahora se blanquea hacia fuera. La estrategia del diputado es presentar la candidatura de Cristina Kirchner. Muchos cerca de la ex presidenta, que tienen diálogo a dos bandas, se preguntan el por que del lanzamiento anticipado y sin destino que hizo Máximo si Cristina juró a todos que no volvería a ser presidenta.
El plan del kirchnerismo de Parque Lezama parece ser Cristina candidata, Máximo conducción. No queda claro, una semana después, cuántos de los que fueron al acto seguirán apoyando esa consigna. Por el momento, Axel Kicillof volverá a mantenerse al margen de la respuesta. Trabaja incluso en desarmar el desafío del no pago de la deuda. La semana pasada, su ministro de Economía, Pablo López, estuvo en Nueva York reunido con fondos de inversión y tenedores de deuda de la provincia de Buenos Aires para garantizar el pago de los próximos vencimientos. Ya habían hecho algo parecido en el último viaje a España. Según la mirada del gobernador, el mercado no ve un problema en el frente financiero, sino en la consolidación del programa de Milei en el frente interno vía una microeconomía que no arranque y lo haga perder las elecciones.
El Gobierno cerró una semana muy dispar. La arrancó con números que muestran una mejora en la imagen presidencial y la cerró con la salida obligada de Adorni. En las más altas esferas oficiales se ven mejor que hace dos meses, cuando la inflación de marzo tocaba el 3,7% y la caída de Milei en los sondeos de opinión no encontraba piso. El último dato del Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la universidad Di Tella mostró una recuperación en junio de 3,9% respecto de mayo. En términos interanuales, el índice disminuyó 11,4%. Es el primer aumento en lo que va de 2026, señal de que el Gobierno necesita resetearse urgente.
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Kicillof define representantes para el Consejo de la Magistratura y enfría la negociación por la Corte
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1 hora haceen
28 junio, 2026Por
Mayra Pastor
Toda definición en el sistema político de la provincia de Buenos Aires está influenciada por la discusión interna del peronismo. Por estas horas, las diferencias entre el sector del gobernador, Axel Kicillof, y el kirchnerismo, hoy encarnado por el diputado nacional y jefe de La Cámpora, Máximo Kirchner, son recurrentes y se trasladan a diferentes ámbitos. Uno de ellos, donde se está empezando a materializar esta situación, es el Consejo de la Magistratura de la provincia de Buenos Aires y las designaciones de los integrantes tanto por el Poder Ejecutivo como por el Poder Legislativo.
Como contó Infobae, el peronismo se aprestaba a definir representantes a la Magistratura bonaerense por el Poder Legislativo y puntualmente por el Senado provincial, pero de momento no hubo acuerdo. Sucede que en principio el bloque de senadores de Fuerza Patria -al que le corresponderían cuatro lugares: dos en condición de titular y dos suplentes- no tiene cuatro abogados entre sus filas. Ser abogado es una condición excluyente. Los únicos abogados son los senadores Sergio Berni, Fernando Coronel y Marcelo Feliú. Entonces lo que buscaba hacer el gobernador para suplir el lugar que faltaba era designar al diputado provincial, Mariano Cascallares, como un representante del Senado. En rigor, es algo que se puede hacer, ya que a finales del año pasado se modificó la ley de ordenamiento del Consejo y se acordó que los representantes fueran por el Poder Legislativo, sin aclarar si correspondían a la Cámara de Diputados o de Senadores. Anteriormente eso estaba reglamentado.
Entonces, el plan que todavía sigue vigente es que Cascallares asuma pero ocupando un peldaño de la Cámara alta. El intendente, en uso de licencia de Almirante Brown, tiene el aval y es impulsado por el propio Kicillof. Fuentes de la magistratura advierten que ese nombramiento fue frenado en el marco de la interna del peronismo, que esta semana mostró una de sus facetas más descarnadas en el Senado con el cruce entre Berni y la vicegobernadora, Verónica Magario.
La interna por los lugares en el Consejo de la Magistratura también alcanza a la oposición que no logra definir para qué sector será el cupo por el Poder Legislativo en condición de suplente. El miércoles último apenas se logró definir que Berni por el kirchnerismo y Coronel por el MDF sean designados. Queda a la espera de un nombramiento el senador Marcelo Feliú del bloque de Fuerza Patria. La Libertad Avanza, que forma parte de las conversaciones, dispuso que por la oposición se nombre a la senadora María Luz Bambaci como titular. Resta un suplente por el sector no peronista. Allí tampoco hay acuerdo.
Entre titulares y suplentes, hay nueve vacantes en el Consejo de la Magistratura, que deberían ser cubiertas tanto por el Poder Ejecutivo como por el Legislativo. Ante esa acefalía, el órgano encargado de avanzar en la composición de las ternas para cubrir cargos judiciales definió suspender su próxima sesión, a la espera de que se resuelva dicha carencia.
La definición encendió algunas señales de alerta, toda vez que entre la poca actividad de la Cámara alta bonaerense -por donde se deben prestar acuerdos para el nombramiento de jueces, fiscales, defensores y auxiliares- y ahora el parate en el Consejo de la Magistratura. En lo que va de la gestión de Mena al frente del Ministerio de Justicia se avanzó con la designación de 412 expedientes para cubrir cargos judiciales en diferentes estamentos.
Por el Poder Ejecutivo, actualmente solo ocupan lugares el ministro de Justicia, Juan Martín Mena, en carácter de titular, e Inti Pérez Aznar, quien es Subsecretario de Justicia y responde al intendente de La Plata, Julio Alak, y es uno de los suplentes. Hay tres sillas sin designar en condición de titular y otros tres suplentes a la espera.
En el entorno del gobernador dejaron correr que el mandatario se inclinará por la designación de Santiago Pérez Teruel como uno de los titulares. Pérez Teruel es el Asesor General de Gobierno y hace tiempo viene trabajando junto a Kicillof. Actualmente, más allá de su rol como Asesor per se, es uno de los estrategas judiciales de la Provincia en los distintos reclamos ante la Corte contra el Gobierno Nacional por el recorte de fondos. De todas las demandas que ha elevado Buenos Aires, solo la que corresponde a los fondos de las caja jubilatoria ha tenido cierto avance.
Quienes vencieron su mandato como representantes titulares por el Ejecutivo son el subsecretario de Asuntos Municipales, Santiago Révora y el subsecretario de Política Criminal, que está dentro de la estructura del Ministerio de Justicia, Lisandro Pellegrini. Ambos son parte de la órbita política del senador nacional, Eduardo De Pedro. Se trabaja en la renovación de sus nombramientos y más aún si Cascallares es designado por el Poder Legislativo, ya que en el anterior período ocupaba una silla por el Ejecutivo.
Otro asunto que está frenado producto de la discusión interna del peronismo son las vacantes para la Suprema Corte de Justicia. En el Ejecutivo no existe un gran apuro para avanzar en ese marco. “No veo gente pidiendo por las vacantes en la Corte”, ironizó un dirigente cercano a Kicillof. La oposición, pero también los socios del peronismo, esperan inquietos que el gobernador mueva esas fichas.
En abril último también hubo una fuerte demanda del titular de la Corte tanto al Ejecutivo como al Legislativo para que cubran las vacantes. Actualmente la Corte funciona con tres de sus siete miembros. Son Sergio Torres, como presidente, Daniel Soria, vicepresidente, e Hilda Kogan, como ministra del máximo tribunal de justicia.
Distintas terminales reconocen que la situación interna del peronismo también repercute en el eventual acuerdo para definir los nombres de los o las postulantes que Kicillof deberá elevar al Senado para cubrir los sillones de la Corte bonaerense.
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Círculo rojo: la trama que decretó la caída de Adorni y los interrogantes de la nueva etapa
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1 hora haceen
28 junio, 2026Por
Mayra Pastor
Algo cambió en las últimas semanas. En altas esferas del poder aseguran que fue Karina Milei la que en conversaciones reservadas en Casa Rosada le terminó de quitar el último apoyo que le quedaba a Manuel Adorni, a raíz de las increíbles explicaciones con las que intentó justificar su crecimiento patrimonial. También su hermano Javier, que retrasó una resolución por una cuestión casi de orgullo personal contra el sistema político, que lo llevó incluso a enfrentarse a los gritos con colaboradores en la quinta de Olivos y a dispensarle a su flamante ex jefe de Gabinete una batería de gestos. A Patricia Bullrich, que se encargó en público y en privado de horadar al saliente funcionario e intentó promover su renuncia de todas las maneras posibles -una estrategia compartida por buena parte del Gabinete que llegó a irritar a Karina Milei más que al Presidente-, la secretaria general le había pedido “tiempo”, días atrás.
El deadline se decretó ayer a las 18.38, cuando el ahora ex jefe de Gabinete publicó en sus redes la carta de renuncia tras casi ocho meses en el cargo y más de tres de un calvario político, judicial y mediático que lo consumieron a él y al Gobierno. Anoche, los hermanos Milei fantaseaban con empezar a dar vuelta esa página.
“A veces hay discusiones entre Karina y Javier y eso llevó a que prefirieran mantenerlo a Adorni”, ensayó semanas atrás un dirigente que conoce a los hermanos desde el minuto cero. Uno de los motivos de la permanencia de Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete radicaba, hasta hace no mucho tiempo, en la interna feroz en la cúpula del Ejecutivo entre la hermanísima y Santiago Caputo: el ex vocero presidencial llegó a ese lugar en octubre pasado, sin ningún antecedente en materia de gestión más que su rol de portavoz y una buena performance en una campaña electoral, como la porteña, de la que casi no participó, por su cercanía con Karina Milei y la necesidad de ella de obturar el ascenso del consultor.
Pero sostener a Adorni como ministro coordinador se tornó insoportable en las últimas semanas, un goteo diario de escándalos que impactó en la popularidad del Gobierno. Al desprestigio interno del saliente funcionario, que se convirtió en una sátira por las revelaciones en torno a las adquisiciones patrimoniales -su imagen negativa llegó a alcanzar más del 80%-, se sumó la parálisis de la gestión ejecutiva y, en particular, del Congreso: cualquier iniciativa quedó opacada, en algunos casos en stand-by, por la catarata de pedidos de interpelación y mociones de censura por parte de la oposición y la incomodidad de los aliados, hartos del affaire. Era cuestión de tiempo, tal como avisó puertas adentro la Secretaria General.
Fue decisiva, además, la presión interna, en especial la que ejerció Bullrich desde el Senado, furiosa con la suspensión del informe que Adorni debía dar el 2 de julio en la Cámara alta y el posteo del renunciado ministro asegurando que estaba a disposición del Parlamento. La senadora le dedicó los peores insultos. El tiempo empezaba a agotarse.
Esa avanzada del Congreso se subió al derrotero de la investigación judicial que tuvo una aceleración atípica para un jefe de Gabinete en funciones. “Si la Justicia lo encuentra culpable, lo vuelo yo de una patada”, dijo el viernes Milei en Madrid para terminar de correrle a Adorni el último banquito sobre el que se sostenía. En Casa Rosada tenían, de antemano, escasísimas expectativas de un salvavidas para el ex vocero que evitara su hundimiento. Peor aún: sostenían, incluso, la posibilidad de una indagatoria en el cortísimo plazo. Eso precipitó la decisión. Fuentes y gestores judiciales resaltaron, además, que las gestiones que habría intentado desde el Ejecutivo fueron infructuosas. El encargado, en su momento, fue Juan Bautista Mahiques. Por eso el viaje reciente a París, en el marco del GAFI, que compartió con el juez Ariel Lijo, que tramita el expediente por enriquecimiento ilícito del saliente ministro coordinador, delegado en el fiscal Gerardo Pollicita, despertó todo tipo de elucubraciones, como si hiciera falta viajar hasta la capital francesa. Se disputan, en esa interna del Poder Judicial, intereses mucho más relevantes que la suerte de Adorni. Por ejemplo, los dos asientos en pugna en la Cámara Federal porteña.
Ayer, al cierre de esta nota, mientras se terminaba de acordar la renuncia de Adorni en Olivos y la posible incorporación de Diego Santilli, “El Colorado” -el mejor posicionado- como reemplazo del renunciado funcionario, se preguntaban en el seno del Gobierno por qué el Presidente y su hermana habían sostenido a Adorni durante más de tres meses y provocado, con esa decisión, un desgaste prolongado de la gestión.
“Esta fue la ‘foto de Olivos’ de Javier”, exageró un dirigente libertario en términos del daño provocado en el liderazgo del Presidente. Más allá de la exageración, el escándalo volvió a poner bajo la lupa la conducción de Milei y la lógica política que utiliza para tomar sus decisiones: por qué si el mandatario borró de un plumazo a un buen número de funcionarios, incluso algunos mucho más cercanos como Nicolás Posse o Guillermo Francos, a los que conocía desde hacía años, tardó tanto tiempo en definir la suerte de Adorni, el dirigente que mayor daño le causó al Gobierno con sus tropelías patrimoniales.
Fue tal el perjuicio que ni la Copa el Mundo, los récords alcanzados por Lionel Messi o el escándalo en torno a Martín Insaurralde y Jesica Cirio alcanzaron a cambiar el eje de la agenda pública: el volumen de la conversación digital entre el 20 y el 22 de junio, cuando trascendieron los videos en los que se exhibieron decenas de fajos con dólares escondidos en vestidores, atribuidos presuntamente a esa ex pareja, apenas fue levemente superior al caso Adorni. Suficiente, sin embargo, para sacar de la cancha al ex jefe de gabinete bonaerense. Con un pedido de detención a cuestas, solicitada por el fiscal Sergio Mola, la decisión ahora está en manos del juez Luis Armella. Insaurralde, que entró al gabinete de Axel Kicillof tras las elecciones legislativas del 2021 para tratar de contrarrestar la figura del gobernador de la mano de Máximo y Cristina Kirchner, estaba a punto de obtener buenas noticias de ese juzgado cuando se filtraron los videos, y sostenía una alta influencia en el sistema político provincial: bastaba con ver la cantidad de dirigentes y operadores que lo visitaban hasta hace poco más de una semana en sus oficinas frente al Palacio de Tribunales, a metros del obelisco porteño. Quienes hablaron con él esta última semana lo notaron destrozado anímicamente.
El Gobierno entendió entonces que, a pesar de las muy enormes diferencias patrimoniales, la sociedad empezaba a asemejar ambos escándalos, el de Adorni y el de Insaurralde, como parte de una misma lógica de concebir la política. Influyó, además, la embestida de la oposición en el Congreso, pero en particular la de los aliados. El viernes, en Mar del Plata, Mauricio Macri adelantó que el PRO votaría “por la interpelación” del saliente funcionario en “ambas cámaras”. Los hermanos Milei no estaban dispuestos a darle ese gusto al ex presidente. ¿Y qué pensará el jefe del PRO de la designación de un dirigente al que no le tiene ninguna estima? Los Milei tampoco querían seguir colaborando con la inquietud de los mercados frente a la posibilidad de que el Parlamento alcance el número para echarle al Presidente a su ministro coordinador, lo que le otorgaría a Milei otro récord: el mandatario que más rápido eyectó a un jefe de Gabinete -Posse- y el primero en perder a esa figura desde la reforma constitucional de 1994.
Si bien hasta anoche no hubo anuncio formal, se estimaba para estas horas la oficialización de Santilli como flamante jefe de Gabinete. Como paso previo, los hermanos Milei habían empezado a mostrar un cambio sustancial respecto a los últimos tres meses con la incorporación de Adrián Ravier como vocero presidencial y Fabián Fernández en la Secretaría de Medios, dos funcionarios con un estilo muchísimo más amigable con la prensa, en el caso de Fernández, con una trayectoria profesional en el rubro. En esas dos incorporaciones, que socavaron el organigrama de Adorni, comenzó a escribirse el final del ex vocero como funcionario.
Esos dos movimientos revitalizaron la interna a cielo abierto entre Karina Milei y Santiago Caputo. La disputa no da señales de tregua, más bien lo contrario. La llegada de Ravier, pero en especial la de Fernández, originó una serie de trascendidos en torno a quién había diseñado y ejecutado esa decisión.
Por eso es muy factible que la hermana presidencial se ocupe de instalar que el eventual desembarco de Santilli tiene su sello. Ecuménico, de diálogo fluido con los gobernadores, el sistema político en general y el círculo rojo, el ministro llegó al Gabinete de la mano la secretaria general: trabajó ese nexo con paciencia mientras buena parte de sus colegas fatigaban la oficina de Santiago Caputo. Santilli entendió que la llave de su entrada a La Libertad Avanza era con ella, y no con él. El ministro, sin embargo, tiene una buena relación con Caputo y una histórica vinculación con la consultora Move, en especial con Rodrigo Lugones, que lo asesoró durante años, en su paso por la capital, hasta trabar una amistad. El año pasado, “El Colorado” lo visitó en Madrid, donde el consultor pasa la mayor parte de su tiempo. A propósito: ¿Existen discrepancias, en Las Fuerzas del Cielo, entre Madrid y Buenos Aires?
“Siempre tiene suerte ‘El Colo’”, sentenció ayer, con sorna, un amigo del funcionario, que tiene un solo objetivo: ser gobernador bonaerense. El año pasado, cuando reemplazó a otro dirigente eyectado por opacidad como José Luis Espert, en ese caso como cabeza de la lista de diputados nacionales en territorio provincial, los hermanos Milei le prometieron, en una extensa cena posterior al triunfo de octubre, que se preparara para ser el candidato de La Libertad Avanza en ese territorio en el 2027. Desde ese momento, Santilli le juró lealtad a Karina Milei, que destaca ese atributo del funcionario desde que acompañó, hasta el final, el proyecto presidencial de Horacio Rodríguez Larreta. Un metamensaje para Bullrich. El ex diputado del PRO fue capaz, en estos más de tres meses, de despotricar en privado contra Adornir pero mantener, públicamente, una actitud bien dócil.
Es una incógnita, en ese sentido, cómo será, en esta nueva etapa, el organigrama de la Jefatura de Gabinete y sí, como trascendió en estas horas, el ministerio del Interior volvería a estar bajo el paraguas de esa oficina, como anteriormente. Sonaba, en ese contexto, como secretario, el nombre de Ignacio Devitt, que también tiene ambiciones electorales: quiere ser intendente de Vicente López, territorio del “jorgemacrismo”, por el jefe de Gobierno del que el funcionario nacional guarda amarguísimos recuerdos. Sobre el resto de los ex colaboradores de Adorni, todavía hay dudas. Por ejemplo, Aimé Ayelén Vázquez, “Meme”, más que una mano derecha del renunciado funcionario.
La hermanísima quiere tener pleno control de la gestión del gabinete, con excepción de las áreas que controla el consultor o el rubro económico. Por eso se mencionan potenciales cambios en la comunicación y la supervisión de ese sector. Parte de esas inquietudes se analizaron en la reunión que la Secretaria General mantuvo el viernes con Santilli y Martín Menem.
La salida de Adorni abre otra vez el mismo interrogante de siempre: si la interna, que quedó en otro plano por la centralidad del renunciado ministro, volverá a tomar el mismo vigor de antes. Después de avanzar sobre el Ministerio de Justicia, la hermanísima pretendía seguir con otras áreas, pero frenó ese plan por el estallido del caso Adorni. ¿Volverá a reflotarlo ahora? Una inquietud, una más, de esta nueva-vieja etapa que comienza con la salida del ex vocero. Fin.







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