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Círculo rojo: el Gobierno avanza con su plan en el Congreso, la economía presenta señales de alerta y la política de malos modales
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Mayra Pastor“No me siento si no tengo 38 votos garantizados”, dijo Patricia Bullrich en charlas privadas en la previa de este fin de semana. El Gobierno ya había festejado la sanción de la reforma laboral en Diputados después del traspié por la inclusión en la Cámara alta del muy polémico artículo 44, de licencias médicas, finalmente excluido del proyecto, una idea que, puertas adentro, se le atribuyó a la senadora y al ministro Federico Sturzenegger -la autoría aún sigue en discusión- que no para de sumar detractores.
La incorporación de ese controvertido artículo sorprendió incluso a Martín Menem, que hace dos viernes, en una reunión a solas con Cristian Ritondo, se reconoció desconcertado. “Si te balean en un robo y quedás incapacitado para laburar, ¿el Estado no te cuida y encima le vas a descontar el sueldo?“, ejemplificó el jefe del bloque del PRO en Diputados. Ese fin de semana se activaron las alarmas en Casa Rosada, más aún después de que Sturzenegger reconociera públicamente que una lesión en un partido de fútbol con amigos, una práctica muy popular en este país, podía terminar con descuentos en el salario de los trabajadores.
Los senadores del PRO y la UCR que acompañaron el proyecto en el Senado admitieron en privado que se conocía el artículo, que se enteraron recién sobre la medianoche, antes de la votación en general, y que no pudieron propiciar el rechazo por la modalidad de la votación en particular, por capítulos. Suena a excusa si se tiene en cuenta que el círculo rojo empresario conocía ese mismo mediodía, al inicio de la sesión en la Cámara alta, el contenido del artículo -los industriales habían planteado, durante las discusiones en el Consejo de Mayo, un esquema salarial sin descuentos pero no remunerativo en caso de lesiones o enfermedades-.
Una vez reconocido el error -hay sectores que todavía dudan en torno a la veracidad del traspié-, y después de que el propio jefe de bloque del PRO anunciara públicamente que su bloque no acompañaría ese artículo -cuando Ritondo publicó la decisión en su cuenta de X a las 16.24 del martes, un día antes de la reunión del plenario de comisiones, en La Libertad Avanza ya le habían garantizado que excluirían ese pasaje del texto-, la Casa Rosada activó un operativo con gobernadores aliados para blindar dos de los capítulos más cuestionados por esos mismos aliados: la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que desfinancia a la seguridad social, y la derogación de una serie de estatutos, incluido el de los periodistas. Fuentes oficiales reconocieron en estas horas que hubo momentos de incertidumbre en torno a este último título.
Ley por ley, proyecto por proyecto -aún cuando en el oficialismo se sigue insistiendo con la acumulación de errores no forzados como la polémica por las licencias médicas-, Javier Milei hizo valer otra vez el resultado de las elecciones de octubre pasado y la nueva reconfiguración del mapa legislativo con la colaboración por goteo, pero persistente, de gobernadores afines como los de Salta, Tucumán, Catamarca, Misiones, Santa Cruz, San Juan y hasta Córdoba, que promovió la ausencia de tres diputados. Todos recibieron beneficios. Al menos, alguna promesa. Algo similar ocurrió con la CGT, que negoció aspectos vinculados con la caja de los gremios y que, por la polémica en torno al eliminado artículo 44, no tuvo más remedio que convocar a un paro general.
El Gobierno impone sus condiciones, aún cuando la negociación en Diputados es bastante menos homogénea que en el Senado. En ese contexto, el oficialismo ya se garantizó un triunfo el próximo viernes. Incluso la insistencia del PRO con la incorporación en la ley de las billeteras virtuales como opción para el pago del salario de los trabajadores formales, o la eliminación del FAL, como reclamaron especialmente desde el bloque de Provincias Unidas, no tuvieron, en la supuesta captación de adhesiones, la misma vehemencia en la praxis parlamentaria que en el discurso público. El artículo de billeteras virtuales -que tuvo una presión fenomenal de los gobernadores para preservar el funcionamiento de los bancos provinciales- fue, según fuentes partidarias, uno de los pocos aspectos por el que telefoneó Mauricio Macri a algunos legisladores, por el reclamo de un banquero amigo. El jefe del PRO estuvo asesorado por un viejo e íntimo amigo, que lo acompañó hasta en su travesía por Boca Juniors: Juan José Etala, “El Negro”, presidente del departamento de Política Social de la Unión Industrial Argentina (UIA). En la cúpula partidaria olvidaron rápidamente el acuerdo entre el Gobierno, el peronismo y gobernadores aliados por la AGN que dejó afuera a Jorge Triaca: Ritondo se aseguró un sillón en el directorio de YPF y otros tantos que le tiene reservados el ministro Diego Santilli.
Con una oposición fragmentada, un peronismo impotente y un grupo de aliados dispuestos a negociar, el Presidente se encamina a presentarse en el Congreso el próximo domingo, para la inauguración de las sesiones ordinarias, con la aprobación definitiva de la reforma laboral, del régimen penal juvenil y del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, y para anunciar, probablemente, que buscará un mandato “reformista” con el impulso a otros proyectos centrales como la Ley de Glaciares, que le da mayor potestad, y recursos, a las provincias para propiciar la actividad minera, un sector con potencial que el Ejecutivo sigue con especial interés. Desde el bloque de LLA en el Senado dicen tener ya los 38 votos necesarios para ese proyecto, aunque podrían ser más por algunos radicales que están en duda. Según un informe de la consultora Invecq, las exportaciones mineras podrían duplicarse para el 2030, con condiciones favorables, en más de USD15.000 millones anuales con el cobre como principal impulsor. Solo el proyecto Vicuña, aprobado en el RIGI, prevé desembolsar unos USD5.000 millones en San Juan por los próximos cinco años. Es la carta de presentación con la que media docena de gobernadores se presentarán entre el 1 y el 4 de marzo en Toronto, Canadá, para la cumbre anual minera, el evento más relevante del sector que el año pasado contó con la participación de Karina Milei, esta vez en duda por el viaje posterior del presidente a Nueva York, una gira que prevé encuentros con empresarios y fondos de inversión.
En la cúpula del Gobierno se entusiasman con la dinamización de sectores como la minería o la energía, aunque en los últimos meses empezaron a prenderse cada vez más luces de alerta por la lentísima reactivación del consumo, la disparidad en el crecimiento de la actividad económica y los riesgos de un modelo de dólar atrasado y apertura de importaciones que quedó expuesto con el cierre de Fate de esta semana. La exposición de una crisis multicausal que tiene su mayor vidriera en el Gran Buenos Aires.
Conurbano en alerta, enojos exacerbados. En la UIA sabían con 48 horas de anticipación que Javier Madanes Quintanilla bajaría la persiana de la fábrica de neumáticos Fate de San Fernando el día anterior a que Diputados discutiera la reforma laboral. No hizo falta que el informe del INDEC, del 12 de febrero pasado, expusiera la crisis de la industria manufacturera a través de la utilización de la capacidad instalada, en torno al 33,4% en diciembre del 2025 en el sector del caucho y el plástico -aún por debajo del 42% de diciembre del 2024 y del 53,8% del nivel general de todos los rubros-, o la avalancha de importaciones -el último informe de la consultora PXQ, de Emmanuel Álvarez Agis, titulado “La apertura baja los precios (y el empleo), evidenció, por ejemplo, que el modelo libertario alcanzó en febrero del año pasado el volumen de importaciones de noviembre del 2017, durante la administración de Macri, cuando llegó a su pico máximo-: para Milei, concentrado en su programa de ajuste fiscal antiinflacionario, la decisión de Madanes Quintanilla fue premeditada para generar zozobra social y desestabilizar justo 24 horas del debate en Diputados y en las puertas de un paro general convocado por la CGT.
Milei enfureció en Olivos contra el empresario, que en su última visita oficial a la Casa Rosada, a las 4 de la tarde del lunes 25 de noviembre del 2024, frente al entonces jefe de Gabinete, Guillermo Francos -ahora aspira a una gobernación-, en su carácter de presidente de Aluar, pidió precisiones, en una extensa y muy cordial reunión, para incluir la construcción de un parque eólico en el RIGI, un proyecto del que al final desistió por cuestiones impositivas. El Presidente maldijo en la quinta presidencial, autorizó a que la secretaría de Trabajo dictara la conciliación obligatoria y reposteó en sus redes decenas de comentarios agresivos contra el empresario industrial. Una situación similar padeció Paolo Rocca, del holding Techint, cuya subisidiaria Tenaris acaba de perder una licitación privada para la provisión de tubos para un gasoducto en Vaca Muerta frente a una empresa india que se provee de acero chino subsidiado. “Don Chatarrín”, lo desautorizó Milei públicamente. Rocca se sintió destratado, herido en su ego, y peor aún: por primera vez no tuvo reacción ni contactos formales e informales para moderar las críticas o que le tiendan la mano en alguna oficina oficial. En el círculo rojo en general, y en la empresa en particular, pusieron el foco en Sturzenegger, “El Coloso”, que engrosó su lista de detractores en el último tiempo, tanto interna como externamente. Un grupo de aliados lo bautizó en el Senado con el apodo “Fe”, no por las iniciales de su nombre: “Todo lo que propone es cuestión de fe”, explicó jocoso un senador todavía inquieto por haber apoyado el polémico artículo 44 hace dos semanas.
En la industria existe una creciente preocupación por la política de apertura de importaciones y la falta de competitividad en los bienes transables en el mercado interno y externo. Fue el punto principal del encuentro que Martín Rapallini, el presidente de la UIA, mantuvo hace dos viernes con Luis Caputo, “Toto”, en el Ministerio de Economía. Fuentes cercanas a Rapallini aseguran que el ministro reconoció la preocupación y habló de la posibilidad de explorar algún programa que alivie la situación.
Es que, más allá del discurso público, en oficinas del Gobierno son conscientes de que la “reconversión industrial” que pregona Milei lleva aparejados efectos negativos sobre el empleo. La transición de un modelo a otro. Incluso el FMI pidió la semana pasada “mitigar los costos” de la transición.
Según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en base a información de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre del 2023 y el mismo mes del 2025 la cantidad de empleadores se redujo en 21.938 casos. Es decir, 30 empresas menos por día. Del informe mensual de febrero de la UIA bonaerense (UIPBA), con datos de octubre pasado, se desprende que el empleo cayó en términos intermensuales, con un descenso de 8.075 puestos de trabajo, la caída más pronunciada desde abril del 2024. Se registró, sin embargo, un leve repunte de la actividad en diversos sectores.
El dilema del Gobierno es hasta qué punto el programa antiinflacionario, que hasta ahora fue evidentemente exitoso, y la mutación de un modelo de protección de la industria a uno liberal apoyado en dos pilares centrales como la defensa del superávit fiscal como condición de estabilidad macroeconómica, y de apertura y desregulación, se sostiene en un sendero triunfalista, mientras empiezan a aparecer señales de alerta en la actividad y, en particular, en el empleo. Un reciente estudio de la consultora Casa Tres, de Mora Jozami, da cuenta que la preocupación por el “desempleo” escaló al tercer lugar en enero, con el 11%. Dos eneros atrás, esa inquietud se ubicaba en el séptimo puesto, con el 5%.
Hay sectores de la economía que enfocan esa preocupación en la política de expansión comercial de China, en disputa geopolítica con Estados Unidos, cuyo presidente, Donald Trump, acaba de recibir un fallo determinante por parte de la Corte norteamericana en uno de sus principales instrumentos de política económica: la imposición de aranceles a las importaciones a ese país. El presidente republicano redobló la apuesta, anunció que instrumentaría más aranceles, incluso a aquellos socios, como la Argentina, que acordaron tratados de libre comercio con la excusa de una mayor apertura de mercados para los productos argentinos en ese país. En las últimas horas, el Gobierno dejó trascender que enviaría de todos modos al Parlamento los aspectos técnicos del acuerdo, aunque aclararon que apareció una señal de alerta respecto a la sostenibilidad del mismo.
La decisión de la Corte estadounidense agrega mayor incertidumbre a la disputa comercial entre la principal potencia mundial y China, y las consecuencias respecto al comercio internacional. Hace dos lunes, en Mar del Plata, en la casa de un empresario local en la que se reunieron para la cena hombres de negocios de la ciudad y dirigentes políticos, el embajador chino aseguró que es necesario que Estados Unidos entienda a su país, y que ellos creen en el “comercio”. Puertas adentro de LLA empezaron incluso a mirar con otros ojos a la potencia asiática: “Tuvimos que frenar a los diputados que volvieron de China en la visita que hicieron en el verano, volvieron maravillados”, reconoció una fuente libertaria. Hasta Sturzenegger viajó a ese país de vacaciones. Según el último dato del INDEC de la balanza comercial, la Argentina importó USD1.436 millones de China, y exportó a ese país USD414 millones.
Ese contexto presenta mayores inquietudes para el sistema político e industrial en el corazón de la provincia de Buenos Aires, el territorio que gobierna Axel Kicillof. Para la industria, el desafío es aún más cuesta arriba en ese distrito porque un número considerable de intendentes definieron aplicar mayores tributos. Cuando los hombres de la industria presentan esa queja a los jefes comunales, estos se excusan en que el gobernador no les baja plata; cuando el planteo se realiza en la gobernación, la respuesta es que la Casa Rosada es la que cortó el giro de fondos. Esa cadena poco virtuosa colaboró en los últimos tiempos a una mayor asfixia a la industria. De hecho, hay una empresa del rubro de las bebidas que prevé frenar próximamente la producción.
“Puede ser que este año el problema sea el empleo”, admitió un industrial. También reconoció que la presión impositiva impuesta por los intendentes es una espada sobre la cabeza, y que algunos aspectos de la reforma laboral, como la derogación de la ultraactividad, pueden traer beneficios. En particular, en el “control” de las fábricas: en especial, frente a aquellas organizaciones sindicales de la izquierda más extrema.
Para Kicillof, la situación social se le presenta como una situación incómoda, que se suma a la puja política que mantiene abierta con el kirchnerismo, y que se palpa con mayor precisión en el Senado bonaerense, en el que Verónica Magario, aliada del gobernador, se mantiene en alerta.
Esa guerra abierta dejó heridas sin cicatrizar en el peronismo bonaerense, crisis de liderazgos y una afrenta a la conducción de Cristina Kirchner, a la que se sumaron gobernadores del interior del país. La crisis del peronismo K quedó expuesta en la sesión de Diputados de este jueves, y en la impotencia del bloque de UxP. “Esta reforma laboral la tendríamos que haber impulsado antes nosotros”, le admitió un importante legislador K a un hombre de la industria durante las conversaciones de los meses previos a la discusión del proyecto. Según fuentes del PJ, Sergio Massa tenía en carpeta una propuesta alusiva si llegaba a la Presidencia.
“Basta de tibios”. Florencia Carignano, la diputada de La Cámpora que fue filmada por colegas de LLA mientras desconectaba el micrófono y el dispositivo de audio de los taquígrafos en la sesión del jueves, recibió cientos de mensajes de apoyo de militantes, colegas y desconocidos: “Basta de tibios”, “estamos hartos”, “tendrías que haber apagado todo”, fueron algunos de los comentarios que recibió en sus redes sociales. Desde el bloque incluso confirmaron que algunos diputados del oficialismo, que como bancada pidió impulsar una denuncia penal y la suspensión preventiva de la ex directora de Migraciones, le enviaron señales solidarias en privado a la legisladora.
Es muy difícil que LLA consiga el número para avanzar con una eventual suspensión de Carignano, pero las postales de la sesión de este jueves evidencia que la política entró en su fase más extrema y que las buenas formas -algo de lo que no se suele jactar el Presidente- empiezan a escasear en el sistema político. “Los quiero gritándome, puteando, nada de algo pacífico”, había dicho Martín Menem en marzo del año pasado, mientras se discutía en el recinto de Diputados el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Meses después hubo desde trompadas hasta agua revoleada entre algunas diputadas vinculadas con LLA.
“Era un contexto de violencia, no nos querían dejar hablar”, se justificaron en estas horas desde el bloque de Unión por la Patria tras la sesión de la Cámara baja, que blanqueó el nuevo reparto de poder del Congreso y la incapacidad del kirchnerismo de oponerse a un espacio, como el oficialista, que tiene previsto capitalizar, junto a sus aliados, el resultado de octubre pasado.
En línea con un movimiento global, enfrascados en una intensa batalla cultural que dicen promover contra “el progresismo”, Milei y sus dirigentes inauguraron cuando LLA llegó al poder una nueva forma de hacer política basada en una agresiva campaña de comunicación permanente en la que vale todo. Sectores del kirchnerismo parecen haber entrado en ese juego o, al menos, es una estrategia en revisión. ¿Una nueva demanda social?
“Milei puede irse, pero las formas de la política cambiaron, no hay más buenos modales. Los nuestros piden más acción, ¿cuánto representa eso? No lo sabemos”, planteó un dirigente cercano a Cristina Kirchner, que cumplió 73 años el jueves en el que se sancionó en Diputados la reforma laboral. Ese mismo dirigente agregó, fastidiado: “Al menos hicimos más nosotros que la CGT por esta ley”.
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El PRO y La Libertad Avanza tensan su relación en CABA: los movimientos de Karina Milei, Mauricio Macri y la incógnita Bullrich
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10 min haceen
19 abril, 2026Por
Mayra Pastor
¿Jorge Macri se copia de La Libertad Avanza? ¿Patricia Bullrich está confirmada como candidata de Javier Milei en la Ciudad de Buenos Aires? ¿Vuelve Juntos por el Cambio? Son todas preguntas que circulan en el escenario preelectoral porteño, pero ninguna tiene respuestas. Lo que sí hay son indicios sobre las pretensiones de cada espacio para la elección de 2027. Por ejemplo, los movimientos de Mauricio Macri, que generan expectativas sobre sus aspiraciones nacionales.
“Está bien si creen que nos copiamos de La Libertad Avanza. Quiere decir que es un buen rumbo el que llevamos”, responden en Parque Patricios a las insistentes denuncias sobre una especie de “robo de ideas” por parte del PRO. La primera acusación de los libertarios fue por el lanzamiento de créditos hipotecarios que hizo Jorge Macri y, en los últimos días, por la eliminación del pago de Ingresos Brutos a monotributistas. Dicen que Pilar Ramírez había presentado el proyecto antes.
La novedad de esta semana fue la habilitación para que Patricia Bullrich sea la candidata oficialista en CABA, tras el declive de Manuel Adorni, envuelto en un escándalo por la compra de pasajes de lujo y propiedades. La exministra de Seguridad estaba molesta porque el Gobierno había dejado trascender el nombre del jefe de Gabinete para la competencia cuando ella ya sonaba como sucesora de Jorge Macri. “Ahora hicieron como que no pasó nada, onda ‘vos siempre fuiste candidata’”, dijeron en su entorno a Infobae.
Pero en la Casa Rosada hacen una importante advertencia: “No hay ningún candidato para CABA todavía”. Aclararon a este medio que Bullrich es parte del armado, pero que las fuerzas libertarias tienen varios nombres para la competencia. En el PRO observan los movimientos y ya vaticinan: “No le van a cumplir a Patricia”. En Uspallata comparan a los libertarios con el kirchnerismo: siempre van a preferir candidatos puros y fieles a la estructura de poder que, en este caso, lidera Karina Milei.
Bullrich ya dio varios gestos de fastidio, sobre todo con el caso Adorni. En su visita a Córdoba dijo que el funcionario “no tiene el cuero duro” para soportar la presión mediática y, hace pocos días, en el Senado, se cansó de las preguntas de los periodistas y sentenció: “Es un tema de la Justicia, punto, basta. No quiero explicar nada”. Quienes la conocen hace muchos años dicen que la senadora desprecia todo tipo de ostentación, sobre todo la que proviene de los “nuevos ricos”. ¿Aplica a Adorni?
La Libertad Avanza, por su parte, observa que Jorge Macri está en una encerrona: el electorado de derecha está cooptado por Javier Milei, el de izquierda por el peronismo y el de centro, creen, le pertenece a Horacio Rodríguez Larreta. “Sí o sí necesita de la UCR y de Horacio porque con nosotros no hay chances de ir en una alianza”, describen.
Los radicales tienen la misma mirada. Entusiasmados con la posibilidad de relanzar Juntos por el Cambio, ven con buenos ojos que Jorge Macri endurezca su discurso y sus políticas de gestión para atraer al votante de derecha en una futura PASO que, para ellos, contará con Rodríguez Larreta y un candidato de la UCR, que podría ser Martín Lousteau, y luego pelear por un lugar en el ballotage. ¿El mayor riesgo? Que Bullrich gane en primera vuelta.
Aunque para algunos la posibilidad de revivir Juntos por el Cambio es remota, los radicales se basan en hechos: los movimientos de Mauricio Macri. Como reconstruyó este medio, el expresidente tiene el visto bueno de los líderes de Provincias Unidas, en especial Maximiliano Pullaro y Martín Llaryora, para ser su candidato para la Casa Rosada. A esa luz verde se sumó la gira que inició el líder del PRO con viejos socios de la coalición que creó junto a Ernesto Sanz y Elisa Carrió.
Macri fue recibido en Corrientes por los hermanos Gustavo y Juan Pablo Valdés. En Chaco se mostró con Leandro Zdero. Encabezó un acto partidario en Resistencia donde llamó a “blindar el cambio”, a formar dirigentes y a “no callarse”, en referencia a defender el rumbo del Gobierno, pero también hacer las advertencias necesarias sobre las medidas que implementa.
Todos los movimientos de Macri dan cuenta de qué tipo de proyección nacional pretende y sus aspiraciones presidenciales. ¿Es posible que Macri acuerde con sus viejos socios para una candidatura presidencial, pero que en la Ciudad de Buenos Aires se asocie con La Libertad Avanza? Para el PRO porteño, cualquier escenario es posible.
Sin embargo, en La Libertad Avanza sostienen el rechazo a una alianza con el PRO. En sus planes se mantiene la agenda con recorridas por la Ciudad y la presentación de proyectos que, para ellos, los convierte en “el bloque más reformista de la historia” en la Legislatura. También se mantendrá la tensión en las redes sociales, como sucedió el miércoles pasado con la inundación de la avenida Libertador tras las fuertes lluvias. Para reforzar la estructura cuentan con la figura de Karina Milei, figura central en la Casa Rosada y fiel aliada de Pilar Ramírez.
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El macrismo marca diferencias con el modelo libertario y empieza a pensar la ruptura en el Congreso
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23 min haceen
19 abril, 2026Por
Mayra Pastor
El PRO comenzó a recorrer el lento y largo camino para intentar distanciarse de La Libertad Avanza. Después de dos años en los que fue, primero, el cerebro parlamentario de los libertarios y luego el acompañamiento en las votaciones, empezó a alzar la voz y a criticar el desarrollo del modelo libertario.
En las últimas apariciones públicas de los referentes del partido amarillo, empezaron a marcar diferencias con el avance del modelo libertario. En este proceso, en el que parecen terminarse las veladas de milanesas y entrañas, lo que aún debe definir el macrismo es el momento.
Mauricio Macri iniciará este viernes una serie de recorridas por el interior del país con el objetivo de reposicionar al PRO y consolidar la estrategia federal del partido. La intención es que durante este año el PRO realice 10 de estos eventos en distintos puntos del país. En algunos estará Macri y en otros serán los diferentes referentes del partido quienes los encabezarán, pero el mensaje está claro y así lo expresó uno de ellos a Infobae: “Ya empezamos“.
El sector del PRO acelera su distanciamiento de LLA ante un escenario que, según sus referentes, ya no admite silencios. “Nosotros ya arrancamos. Mauricio en Parque Norte arrancó”, subrayaron, destacando el nuevo rumbo impulsado desde la fundación Pensar y remarcando que “los informes de la fundación empezaron a mostrar las diferencias y Mauricio en Parque Norte lo certificó”, explicó un hombre de la mesa chica del ex presidente.
La preocupación por el rumbo del país atraviesa los análisis internos, especialmente en lo que respecta a la administración pública. “Hay problema de implementación. Le falta gestión y política“, advirtieron, resaltando que factores como la inflación y el riesgo país siguen siendo motivo de debate: “Ahora la diferencia es que no está alcanzando con el ordenamiento macro. Hay una gestión micro que la hacen mal, por eso no baja la inflación y el riesgo país”, explicaron.
Según la visión del espacio, que ya avanza con el eslogan “el paso siguiente”, lo que el PRO busca resaltar es que “proponemos un modelo capitalista no anarco capitalista”, insistiendo en que “el funcionamiento del Estado no puede desentenderse de organismos como la aduana, la ANMAT, el SENASA o la Cancillería“. En este sentido, ponen como ejemplo lo que ocurre con la red vial. ”Lo que no hacen en rutas es criminal, la gente se está matando. Pero, además, hablan del costo y con las rutas todas destrozadas el camión ya sale el doble, el Belgrano Cargas no se mantiene, nos comimos la operación de que Mauricio quería el negocio de la Hidrovía pero ellos no la licitan. No pueden desentenderse de todo“.
Esta ruptura comenzará en la caja de resonancia de la política: el Congreso. Más precisamente, en la Cámara de Diputados de la Nación, donde el apoyo de los 12 diputados del PRO cotiza mucho más que el de los 3 senadores amarillos. El primer paso se verá en la sesión donde se presentará el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
“Nosotros no vamos a hacer nada. No nos vamos a subir al show que van a proponer los libertarios. Adornis, Andis, $Libra, es todo de ellos, que se hagan cargo”, explica un encumbrado legislador amarillo. “Nosotros no vamos a tirar piedras pero que la cara la ponga Guidici – Silvana Giudici, diputada y secretaria parlamentaria de LLA, ex PRO-. Vamos a estar como en un partido de tenis, mirando para un lado y para el otro“, agregó.
No buscan protagonizar escenas de confrontación innecesaria en el Congreso: “No nos vamos a prestar nunca a que sea una carnicería. Toda esa boludez no corresponde”.
En el partido ya lo tienen decidido, lo que les falta saber es cuándo ese silencio se transformará en una quita de acompañamiento. “La pregunta del timming es cuándo proponemos una alternativa. Eso es lo que estamos analizando”, dijeron, admitiendo que “veníamos trabajando sobre distintas investigaciones. Hace un mes todo cambió”, en relación al caso de posible enriquecimiento ilícito.
Frente a la posibilidad de que en La Libertad Avanza comiencen a notar este cambio, las fuentes consultadas no dudaron en afirmar que “está bien que se den cuenta -LLA- que nos estamos despegando. El maltrato nos lo bancamos mientras nos conviene. Más no. Y eso tiene un costo”, reconocieron.
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Círculo rojo: crisis en el centro de decisiones del Gobierno, globos de ensayo electorales y la olla a presión bonaerense
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32 min haceen
19 abril, 2026Por
Mayra Pastor
El sistema de toma de decisiones implementado por Javier Milei entró en una fase de crisis total. Ya no se trata solo de la desintegración del triángulo de hierro y la disputa feroz entre Karina Milei y Santiago Caputo, que se extendió a sus respectivos colaboradores y que el viernes quedó en evidencia por un descarnado pase de facturas virtual entre seguidores de ambos bandos: el liderazgo del Presidente ya no funciona como aglutinador de la tropa, y el Gabinete está colapsado por el affaire patrimonial, y sorprendentemente amateur, de su ministro coordinador, Manuel Adorni.
Esa crisis superó la capacidad de respuesta de un gobierno que se conformó a las apuradas con funcionarios que, en muchos casos, apenas se conocen, y exhibió en los últimos tiempos una profunda desconexión interna entre sus integrantes: “No hay nadie empujando la agenda”, aseguran internamente. Peor aún: se multiplican los cortocircuitos.
Esa desconexión generó situaciones insólitas. Justificadas, en su mayoría, por la irrenunciable decisión de sostenimiento del equilibrio fiscal que comenzó a irritar a un sector de la administración central, y que inquieta a intendentes y gobernadores, desahuciados financieramente. Por la motosierra, la política de Estado más eficaz hasta el momento, se cortaron, por ejemplo, los pagos a los proveedores de la comida presidencial hasta que alguien notó el error. “Lo dejaron sin comida al Presidente”, exageró una fuente oficial. Ejemplos como esos abundan, como el de una Secretaría que arrastra serios problemas para pagar las facturas de luz del edificio. No tienen bien en claro a quién reclamarle.
Muchísimo más caras, sin embargo, fueron las repercusiones del freno abrupto que Luis Caputo, “Toto”, y su inflexible secretario de Hacienda, Carlos Guberman, aplicaron en el verano a las transferencias del Tesoro al PAMI y a discapacidad, dos áreas críticas controladas por Santiago Caputo, en teoría, un aliado interno del ministro de Economía en el Gabinete. “Toto” quiso pisar antes el freno, pero lo convencieron de que no era una buena idea hacerlo en medio de la campaña electoral del año pasado. Con el triunfo de octubre consumado, el ministro avanzó: con excepción de los planteos en Salud, no existió ningún ámbito de análisis interno que abordara las consecuencias de esa decisión.
Algo similar ocurrió con las universidades: la emergencia por el revés judicial en torno a la ley de financiamiento universitario sancionada por el Congreso, que obliga al Gobierno a actualizar los salarios de los docentes y no docentes, un compromiso calculado en $2,5 billones, también desnudó la crisis del sistema de toma de decisiones oficial. El viernes, el Ejecutivo apeló con un recurso extraordinario el fallo de la Cámara en lo Contencioso y Administrativo federal que rechazó la medida cautelar del Gobierno. De la decisión de esa Cámara se desprenderá si Milei acude o no en queja a la Corte Suprema como último recurso. Pero hasta tanto decida el máximo tribunal, el Presidente y “Toto” Caputo deberían liberar las partidas para cumplir con esa ley del Congreso. Altísimas fuentes oficiales explicaron que, si eso pasa, no se desembolsarán los $2,5 billones, si no que habrá una erogación parcial: “No tenemos esa plata”, se excusaron. En enero, el otro Caputo, Santiago, abrió una negociación subterránea con emisarios de las universidades para explorar un camino alternativo: se implementaría una recomposición salarial en cuotas que el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) estaba dispuesto a convalidar y el oficialismo a promover con una modificación a la ley sancionada por la oposición y algunos aliados. La negociación se echó para atrás por orden de Karina Milei.
Es una incógnita el nivel de detalle con el que el Presidente sigue algunas de esas negociaciones. También, hasta qué punto está dispuesto a zanjar esa disputa a cielo abierto, que repercute directamente en el ritmo cotidiano de la gestión, entre los dos integrantes de ese sistema de toma de decisiones que implementó cuando echó a Nicolás Posse, y que desde el último trimestre del 2025 se empantanó en un lodazal intransitable.
“¿Quién opera sobre las cosas? ¿Quién hace que las cosas sucedan?“, se preguntó un operador libertario. Hay una inquietud cada vez mayor, en todos los rubros. Por ejemplo, en el sector minero, tras la cautelar presentada por el gobernador pampeano que se apuró en tratar de frenar la aplicación de la ley de glaciares, una iniciativa que promueve inversiones millonarias en ese rubro. El juez federal que debe definir esa presentación es Juan José Baric, designado en el 2018 por Mauricio Macri, el ex presidente que tiene el tiempo suficiente para combinar actividades políticas -estuvo el viernes en Chaco, en un acto partidario- con sus hobbies personales -participó este sábado de un torneo de bridge en el CeNARD-. El juez espera por la reglamentación de la ley. “¿Hay alguien hablando con él?“, se preguntó un lobista minero. El mismo cuestionamiento sobrevoló al dispositivo libertario con la aparición estelar de la escribana Adriana Nevechenko, que participó de las operaciones inmobiliarias de Adorni: en varios despachos oficiales se enteraron de que brindaba una entrevista, en los estudios de Infobae en vivo, en medio de la nota. Jocosa, la escribana confesó que, por su conocimiento de quince años atrás, el jefe de Gabinete recién había realizado operaciones inmobiliarias una vez que entró a la función pública.
El jueves, en la inauguración del Centro Nacional de Antiterrorismo (CNA), un evento que contó con la plana mayor de la SIDE y el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, llamó la atención la ausencia de las máximas autoridades de los ministerios de Seguridad y de Justicia, dos áreas que, según la creación del centro, deberían articular políticas públicas de prevención con la Secretaría de Inteligencia. Sí hubo destacados funcionarios judiciales. La SIDE es administrada por Caputo a través de Cristian Auguadra, antiguo contador de la familia. Los ministros de Justicia y de Seguridad, Juan Bautista Mahiques y Alejandra Monteoliva, responden a Karina Milei. En los últimos meses se acrecentaron los pases de facturas entre esas tres áreas. La salida de Mariano Cúneo Libarona y el desembarco de Mahiques no solo no aquietó las aguas, sino que las alborotó aún más. El ejemplo más ostensible es la investigación tramitada en Comodoro Py que tiene al jefe de Gabinete como protagonista central. ¿Cuánto tiene que ver la celeridad de esas pesquisas con los cambios en el Ministerio de Justicia?
Existe, de todos modos, un dato aún más sorprendente en torno a la SIDE: el Presidente no conoce y no tiene ningún tipo de vinculación con el jefe de los espías. Toda una novedad para un puesto que, se supone, debería ser ocupado por un funcionario de la más extrema confianza del jefe de Estado. Fuentes del entorno presidencial resaltaron, además, que ni Milei ni su hermana reciben asiduamente los informes de la Secretaría.
El Presidente sigue obsesionado, casi con exclusividad, con el rumbo del programa económico que mostró en los últimos meses severas señales de alerta, aunque Milei está convencido de que, próximamente, habrá signos de recuperación de la actividad. Obstinado, se refiere a las dos velocidades de la economía, y apuesta a una mejoría a partir de este trimestre, el segundo, “el trimestre dorado” por la liquidación de la cosecha que se prevé récord. El viernes, el ministro Caputo consiguió, en paralelo, la aprobación del Fondo Monetario y financiamiento externo para blindar el programa macro. Se menciona, incluso, una posible recuperación en la recaudación, muy castigada: entre enero y marzo se registró un retroceso del 7,5% interanual en términos reales. El martes, en el evento de AmCham, mientras los asistentes se regodeaban con la presencia sorpresiva de Adorni en la comitiva oficial y volaban humoradas por sus desprolijidades patrimoniales, Milei ratificó el rumbo y reconoció el número de inflación de marzo, del 3,4%, como una pésima noticia que, según él, quedará sepultada en los próximos meses con una caída sostenida del índice de precios. Recibió, a lo largo de su discurso de casi una hora, una lluvia muy débil de aplausos.
“Hay muchas hipótesis sobre por qué lo sostienen (a Adorni). Pero hoy quiero plantear una más: removerlo no soluciona el problema de fondo. Porque el problema de fondo no es Adorni“, escribió la politóloga Ana Iparraguirre en una interesantísima columna que publicó Infobae. Según su hipótesis, más allá del impacto negativo de las irregularidades patrimoniales del jefe de Gabinete, investigadas por Ariel Lijo y Gerardo Pollicita, la caída en la popularidad del Presidente y en el apoyo a la gestión se explican por el deterioro económico en buena parte de la sociedad, en particular en el Gran Buenos Aires, que concentra a un sector muy considerable de la población. Iparraguirre aportó el viernes, en diálogo con Infobae al mediodía, un dato que el Gobierno debería tener en cuenta, y que pega de lleno en uno de sus principales logros: en los grupos focales se empezó a notar hace tiempo un descreimiento de las cifras oficiales en materia inflacionaria, aún cuando no exista sospecha alguna sobre el INDEC: “Esos números de inflación no son ciertos, no puede ser, la realidad cuando voy al supermercado es otra cosa”.
Según el último estudio de CasaTres, de Mora Jozami, las expectativas por la situación económica se desgastaron a partir de noviembre del año pasado. Un 41% de los consultados respondió para esa muestra que la situación económica va a “estar peor” en un año: a fines del 2025 esa cifra giraba en torno al 28%. Por el contrario, la esperanza de una mejoría cayó, desde ese mes del año pasado, del 41% al 33%.
Círculo rojo y olla a presión. “¿Qué hacemos para terminar con esto?“, planteó, con tono dramático, un empresario industrial a un grupo de dirigentes del peronismo que lo visitaron hace algunas semanas. Esa conversación empezó a multiplicarse, en canales informales y no con tanto dramatismo, en el círculo rojo político, sindical y empresario de cara al escenario electoral del 2027.
Comenzó, temprano, en ese sentido, la temporada de globos de ensayo. Victoria Villarruel acumula diálogos con diversos sectores: hay un grupo de dirigentes, incluso empresarios, dispuestos a financiarla para, en todo caso, esmerilar una futura performance de La Libertad Avanza el próximo año. Algo así como lo que forzaron con Milei desde algunos sectores, en la previa de la campaña del 2023, que terminó con el economista en la Presidencia. En segmentos del establishment se sigue con interés a Patricia Bullrich: dicen que un sector de la industria estaría dispuesto a empujarla hasta una ruptura con el presidente. “Si al gobierno le va mal, ella no es alternativa: algunos delirantes creen que puede ser ella”, planteó un colaborador muy cercano. El viernes, la senadora se fotografió con la Hermanísima y Pilar Ramírez, su delegada en la capital. En realidad, Karina Milei buscó fotografiarse con ella. “Creían que podían jubilar a Patricia”, deslizó un senador cercano a la ex ministra. La caída de Adorni como futuro competidor porteño -no estuvo en la foto-, a pesar de que, increíblemente, los Milei no solo definieron por ahora sostenerlo en su cargo sino que el jefe de Gabinete volvió a utilizar las redes sociales para mofarse de sus infortunios judiciales, volvió a levantar las acciones de la senadora. En ese encuentro con legisladores de la capital, la Hermanísima destacó, no una, sino en reiteradas oportunidades, que no habrá acuerdo con el PRO. Malas noticias para Jorge Macri.
Por el lado del establishment, Jorge Brito también cosechó adhesiones en el círculo rojo político: cerca del banquero resaltaron cierto interés, pero destacaron como una señal de inquietud la situación en torno al grupo de empresas que lidera, y que tienen regulación del Estado. El pastor Dante Gebel, con domicilio en California y a punto de aterrizar en el país, es apuntalado por sindicalistas, empresarios y dirigentes políticos. La última semana publicó una foto en sus redes rodeado por Juan Pablo Brey, del sindicato de aeronavegantes, y Eugenio Casielles, legislador porteño. La participación de este último despertó un sinfín de especulaciones. En particular, la posibilidad de seducir a Santiago Caputo para encolumnarse detrás de ese proyecto. Una propuesta que, hasta ahora, no lo sedujo al consultor. Sí trabajan, por el contrario, ex funcionarios del PRO.
Hasta ahí, las especulaciones de un sector relevante del círculo rojo que sigue con preocupación el desarrollo del proyecto económico del Gobierno. Es un interrogante el futuro de Sergio Massa, que empezó a aparecer con mayor frecuencia públicamente y cuyos pensamientos internos son por lo general un terreno insondable. Pero entre esas hipótesis se perfila, consolidado, un candidato que ya trabaja a tiempo completo en su proyecto presidencial: Axel Kicillof.
“Posiblemente sea el próximo presidente de Argentina”, exageró el viernes en Barcelona el presidente Gustavo Petro, de Colombia -deja la presidencia en agosto próximo-, que se fotografió sonriente con el gobernador. Kicillof viajó a Cataluña para participar de una cumbre progresista con un solo propósito: “Buscar fotos con presidentes, mostrarse internacional y que se sepa que hay un contrincante de Milei en Argentina”, sintetizaron sus colaboradores.
Kicillof está decidido a postularse. También, a diferenciarse aún más de Cristina Kirchner, a pesar de que no figure en sus planes una ruptura estruendosa y abrupta, una condición que le reclaman aliados y un buen número de dirigentes del PJ que próximamente podrían encabezar un acto en un microestadio de la ciudad de Buenos Aires. En especial, aquellos del interior preocupados, con razón, porque buena parte del electorado de las provincias asocia al bonaerense con la figura de la ex presidenta.
Tal vez el gobernador, a pesar de los esfuerzos, no logre sacarse nunca ese traje. Pero sectores aliados resaltaron que comenzó a trabajar para acumular dirigentes. Con acercamientos que incluyeron, en el último tiempo, a ámbitos impensadas del círculo rojo. Se apunta a un modelo “A lo Lula”, por la coalición amplísima que llevó otra vez a Lula da Silva a la presidencia de Brasil. Es el planteo de dirigentes como Miguel Ángel Pichetto, que anda de recorrida por el conurbano. Es una incógnita, en ese sentido, si el Gobierno podrá avanzar, o no, con la suspensión de las PASO, que requieren una mayoría especial de 129 votos en Diputados. El peronismo se resiste. La Casa Rosada duda.
Kicillof tiene por delante una ardua tarea: no solo deskirchnerizarse para ampliar su volumen electoral, sino proponer una alternativa razonable mientras se ejecuta un programa económico que transformó al Gran Buenos Aires en una gran olla a presión. “La duda es si llega y cómo llega: Argentina, y la provincia, son un polvorín”, describió un referente social que trabaja para el gobernador en el conurbano.
Los pedidos de comida en los comedores municipales se duplicaron en casi todos los municipios. La recaudación fiscal exhibió en el primer trimestre del año una caída preocupante. El empleo se precarizó, la morosidad familiar aumentó drásticamente, y el narcotráfico, resaltan los curas villeros, se instaló en el corazón de los barrios. La situación socioeconómica bonaerense es alarmante, los números de la provincia no cierran. Este medio publicó el viernes que el gobierno provincial avanzará próximamente en la eliminación del programa MESA que incluye la distribución mensual de una caja con alimentos para 2 millones de bonaerenses, con una erogación de $31.000 millones por mes. “Se están reordenando partidas”, justificaron.
Este viernes, la agrupación La Patria del Otro de Andrés Larroque, “El Cuervo”, el ministro a cargo de ese programa social, empapeló la capital y la provincia con afiches con la consigna “Milei es hambre”.
En esa disputa retórica, en el seno de las organizaciones sociales que acompañan al gobernador se discute el modelo social a futuro. “No estamos de acuerdo con los planes sociales, necesitamos hablar de un modelo productivo y proyectos de laburo acorde a los nuevos tiempos y las nuevas demandas”, sintetizó un referente social entusiasmado con el proyecto Kicillof. En la semana, el gobernador sumó la adhesión del Movimiento Evita, que encaró en estos dos años un proceso de reorganización interna con renovación de cuadros que Emilio Pérsico, un histórico, promovió desde un bajísimo perfil. Este año, la organización cumple 20 años desde su fundación. “Queremos acompañar el proyecto de Axel: siempre dijimos que Cristina fue un tapón para la generación de alternativas”, resaltó un dirigente de esa organización.
La crisis del modelo bonaerense también tiene su correlato en el área de la salud, un rubro castigado que cruje, en parte, por la crisis del PAMI, que tiene un rol central en el sistema. Pero al desasosiego por la obra social de los jubilados y pensionados se suma el déficit presupuestario del IOMA, y la crisis severa de las obras sociales sindicales, que alcanzaron su punto más crítico. “La situación es muy delicada”, confirmó una fuente del Gobierno que está a cargo de parte de la relación con los sindicatos.
El “informe de situación de las obras sociales” que distribuyó en estos días la CGT es lapidario: “Para muchas organizaciones es casi terminal por la imposibilidad fáctica de brindar servicios asistenciales básicos”. El dato más preocupante gira en torno al Plan Médico Obligatorio (PMO), una especie de canasta básica de salud que deben prestar todas las obras sociales. “Más de 11 millones de beneficiarios, es decir el 78,5% del padrón, no recaudan lo suficiente para poder financiar el acceso a las prestaciones requeridas por el PMO”, concluye el informe.
La central sindical ya había intentado poner sobre la mesa de negociaciones de la reforma laboral ese tema pero no hubo avances. En los últimos meses, sectores del Gobierno evaluaron “alternativas” con el sindicalismo, pero mencionan que, para avanzar en una resolución seria, se requeriría un proyecto de ley.
Las inquietudes en torno a Kicillof no se limitan de todos modos solo al plano local: en Wall Street también están interesados en saber hasta qué punto el gobernador puede convertirse en una alternativa seria y qué posibilidades tiene de golpear una eventual reelección de Milei. El famoso “riesgo kuka”.
Desde Estados Unidos se sigue bien de cerca a la administración de La Libertad Avanza. La semana pasada, por caso, lobistas norteamericanos aterrizaron por 48 horas en nuestro país para interiorizarse sobre la licitación millonario de la hidrovía, una vía navegable estratégica para el comercio regional, y la posible injerencia de un consorcio de empresas chinas con uno de los principales competidores. Es un tema en el que se involucró de manera directa el embajador Lamelas. También hay cierta zozobra con la demora en el pliego de la privatización del Belgrano Cargas. Negocios muy sensibles. Y tentadores.







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