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De la indiferencia al abrazo en el Tedeum: la nueva relación entre Milei y Jorge Macri y su proyección al 2027

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El abrazo entre Javier Milei Jorge Macri durante el Tedeum por el 25 de Mayo funcionó este lunes como una de las claves políticas para entender el estado actual de la relación entre la Casa Rosada y el PRO. La escena contrastó con la del año pasado, cuando el Presidente decidió ignorar y dejarle la mano tendida tanto al jefe de Gobierno porteño como a Victoria Villarruel, hoy ausente, al ingreso a la Catedral Metropolitana. Ese gesto ocurrió pocos días después de la elección local del 18 de mayo de 2025, en la que Manuel Adorni ganó en la Ciudad y relegó al PRO al tercer lugar en el distrito que gobierna desde hace casi veinte años.

Aquel Tedeum se produjo en uno de los momentos más delicados para Jorge Macri desde que asumió al frente de la Ciudad. El PRO venía de sufrir una derrota simbólica y política en su principal bastión, mientras La Libertad Avanza consolidaba por primera vez una competitividad electoral real dentro de CABA, un territorio que durante casi dos décadas funcionó como el corazón político, institucional y cultural del macrismo.

Esta vez, el esquema fue distinto.

La secuencia funcionó como una síntesis del mapa político actual alrededor del Gobierno nacional: la vicepresidenta aparece desplazada del círculo de confianza presidencial, mientras el vínculo entre el jefe de Gobierno porteño y la Casa Rosada se mueve dentro de una lógica de tensión, competencia, negociación y convivencia simultánea.
Ese equilibrio explica buena parte del proceso político que Jorge Macri empezó a desarrollar después del golpe electoral de 2025.

El jefe de Gobierno ya está lanzado de lleno a su proyecto de reelección y, según pudo reconstruir Infobae, considera que el principal desafío político del PRO ya no pasa solo por enfrentar al peronismo porteño o a la izquierda, sino por evitar que la lógica nacional de La Libertad Avanza absorba los liderazgos territoriales y los gobiernos locales.

La Ciudad ocupa ahí un lugar central.

En el macrismo existe una convicción: si el PRO pierde CABA, no pierde solo un distrito electoral. Pierde el núcleo identitario del proyecto político que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia en 2015 después de haber construido desde 2007 una experiencia de gestión propia en la Ciudad.

Por eso Jorge Macri utiliza hoy la experiencia electoral de 2025 como ejemplo de la conveniencia política de una articulación futura entre el PRO y La Libertad Avanza rumbo al 2027.

La secuencia de resultados ocupa un lugar importante en esa lectura.

En la elección porteña del 18 de mayo, La Libertad Avanza obtuvo alrededor del 30% y el PRO cerca del 16%. Sumados, ambos espacios alcanzaron aproximadamente el 46%.

Meses después, cuando compitieron juntos en la elección nacional de octubre, la alianza entre el PRO y La Libertad Avanza alcanzó el 47% en Diputados y el 50% en el Senado.

En el entorno del jefe de Gobierno interpretan esos números como una demostración concreta de que ambos espacios, juntos, ampliaron el volumen electoral que habían mostrado por separado en la Ciudad.

Pero esa conclusión no deriva, según la mirada de Jorge Macri, en una absorción automática del PRO por parte de La Libertad Avanza. Al contrario: el alcalde porteño cree que el macrismo necesita preservar identidad política, volumen territorial y capacidad de negociación propia para discutir desde una posición de fortaleza con el oficialismo libertario.

Ahí aparece uno de los ejes más importantes de su estrategia: la defensa de las PASO.

Jorge Macri está decidido a sostener las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias en la Ciudad de Buenos Aires y considera que la ofensiva libertaria para eliminarlas difícilmente prospere en el Congreso.

La discusión tiene un contexto político amplio. El Gobierno nacional impulsa una reforma electoral que incluye como ejes centrales la eliminación de las PASO y el proyecto de Ficha Limpia. La Casa Rosada sostiene que las primarias implican un gasto excesivo y obligan al electorado a intervenir en la vida interna de los partidos.

Pero en la Ciudad el escenario político es distinto.

El PRO, el radicalismo, el peronismo y la izquierda coinciden en sostener el sistema. Cerca de Jorge Macri consideran que la posición libertaria sigue siendo minoritaria dentro del ecosistema político porteño y observan que incluso Juan Manuel Olmos, el principal articulador político que tiene hoy el peronismo —con diálogos abiertos con todos los sectores del PJ—, no está dispuesto a resignar una herramienta que le permite ordenar tensiones múltiples dentro del peronismo de CABA.

En el macrismo interpretan que las PASO le permiten al peronismo administrar, al mismo tiempo, la presión de sectores de izquierda —en particular, una eventual candidatura de Myriam Bregman— y el crecimiento de Horacio Rodríguez Larreta sobre un electorado socialdemócrata que históricamente también dialogó con sectores peronistas de la Ciudad.

La tensión también atraviesa al peronismo bonaerense.

En el PRO observan que Axel Kicillof enfrenta un equilibrio delicado entre los intendentes territoriales, las demandas políticas del kirchnerismo duro y el liderazgo todavía gravitante de Cristina Kirchner.

La discusión por las re reelecciones de los intendentes ocupa un lugar central dentro de esa disputa de poder.

Según la lectura de Jorge Macri, si los jefes comunales recuperan las reelecciones indefinidas, Kicillof necesitará unificar el calendario bonaerense con la elección nacional para garantizar el alineamiento político detrás de su proyecto presidencial rumbo al 2027.

La provincia de Buenos Aires ocupa un lugar decisivo dentro de la mirada estratégica del PRO y también del oficialismo nacional. En el macrismo consideran que, sin un resultado competitivo en territorio bonaerense, la posibilidad de éxito de Javier Milei en un proyecto reeleccionista entra rápidamente en una zona de incertidumbre política.

Y ahí aparece un nombre que cerca de Jorge Macri observan con atención: el ministro del Interior, Diego Santilli.

En el PRO consideran que Santilli es hoy uno de los dirigentes con mayor nivel de articulación política entre el oficialismo y sectores del macrismo, en particular con Karina Milei. A la vez, lo ubican entre los candidatos con mayores posibilidades de construir una propuesta competitiva frente al peronismo en la provincia de Buenos Aires.

Toda esa discusión excede la Ciudad y se conecta con otro de los proyectos políticos que Jorge Macri impulsa dentro del PRO: la idea de un “súper domingo” electoral para el año próximo.

El esquema contempla elecciones simultáneas en distritos como Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, Corrientes o Chubut, con el objetivo de obligar a La Libertad Avanza a dividir recursos políticos, liderazgo nacional y capacidad organizativa en múltiples territorios al mismo tiempo.

La lógica que imaginan en el PRO es defensiva y territorial.

Mientras el Gobierno nacional debería dispersar esfuerzos en distintas provincias de manera simultánea, cada distrito podría concentrar su estructura política sobre una sola elección local, con liderazgos consolidados y capacidad propia de movilización.

La experiencia de 2023 ocupa un lugar importante en esa mirada. Milei tuvo desempeños extraordinarios en las PASO, la elección general y el balotaje presidencial, pero La Libertad Avanza mostró mayores dificultades para construir proyectos provinciales competitivos frente a gobernadores, intendentes y estructuras territoriales consolidadas.

Según pudo reconstruir Infobae, Jorge Macri imagina incluso un calendario separado de la elección nacional, ubicado entre junio y julio, para evitar que la dinámica presidencial absorba por completo la discusión distrital.

La estrategia no implica una ruptura con Milei ni un replanteo total de la relación con La Libertad Avanza.

En el PRO porteño hablan de una lógica de convivencia competitiva: preservar identidad política propia, defender gobiernos territoriales y mantener, al mismo tiempo, canales de entendimiento con sectores del oficialismo.

Esa dinámica atraviesa también la relación entre Mauricio Macri y Javier Milei.

Jorge Macri cree que el ex presidente busca revitalizar al PRO y devolverle musculatura política para negociar desde una posición de fuerza, sin resignar autonomía ni quedar absorbido por el oficialismo libertario.

Según esa mirada, Mauricio Macri mantiene tensiones con Milei más vinculadas a las formas políticas, los estilos de conducción y el manejo del poder que al rumbo económico o al proceso de cambio impulsado por el Gobierno nacional.

Dentro del PRO no descartan que en algún momento exista una candidatura presidencial propia que compita con La Libertad Avanza, pero hoy la hipótesis dominante sigue siendo otra: repetir el esquema de 2025, con tensiones previas, disputas territoriales y, finalmente, acuerdos electorales en la elección nacional.

Mientras tanto, la relación con el Gobierno nacional mantiene una dinámica de cooperación en áreas sensibles.

El vínculo entre Jorge Macri y el ministro de Economía, Luis Caputo, es uno de los principales canales de articulación entre la Ciudad y la Casa Rosada.

En el PRO destacan el acuerdo alcanzado para compensar, mediante bonos, la deuda que Nación mantenía con la Ciudad y la reciente colocación de deuda porteña a una tasa inferior al 7,4% anual. En el Gobierno porteño interpretan ese dato como una señal positiva hacia el mercado y hacia la administración local.

Pero el principal desafío electoral del jefe de Gobierno sigue dentro del universo libertario.

En el PRO observan que, después del deterioro político de Manuel Adorni por las investigaciones vinculadas a su patrimonio y sus viajes al exterior, La Libertad Avanza empezó a instalar a Patricia Bullrich como posible candidata en la Ciudad.

Cerca de Jorge Macri, sin embargo, no consideran inevitable esa definición.

El jefe de Gobierno cree que Bullrich empezó a mostrar ciertos matices respecto de las posiciones más duras del mileísmo para preservar capital político propio y autonomía hacia adelante.

Y ahí aparece una de las dudas que observan en el PRO: cuánto espacio tiene, dentro del esquema político que administra Karina Milei, una candidata con volumen propio y autonomía relativa.

La secretaria general de la Presidencia ocupa hoy un rol central dentro del oficialismo. En el PRO la describen como la principal ordenadora de candidaturas, alineamientos y acuerdos políticos alrededor del Presidente.

Por eso consideran que la definición final sobre Patricia Bullrich dependerá, en última instancia, del propio Javier Milei.

Mientras esa discusión se desarrolla, Jorge Macri apuesta a reconstruir su competitividad electoral a través de mejoras sensibles en la gestión porteña, con el objetivo de recuperar el vínculo cotidiano entre el PRO y los vecinos después del impacto político del 18 de mayo de 2025.

En el Gobierno porteño admiten que, después de la salida de Horacio Rodríguez Larreta, existió un período de reordenamiento interno que derivó en problemas de gestión visibles para el electorado.

Y la nueva etapa busca reconstruir la relación entre el vecino y la experiencia cotidiana de la Ciudad.

Villa Devoto ocupa un lugar importante dentro de esa estrategia.

La remodelación integral del Hospital Zubizarreta es vista en el Gobierno porteño como una intervención de impacto directo sobre un barrio que mantiene una relación histórica con el hospital.

La obra incluye ampliación, nuevos edificios y una refuncionalización general del complejo.

Lo mismo ocurre con la limpieza urbana.

Después de detectar un deterioro fuerte en el servicio, el Gobierno porteño endureció las condiciones sobre las empresas recolectoras: multiplicó multas, demoró pagos y trasladó el control político del contrato desde un ministerio hacia la órbita directa del jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny.

Además, Jorge Macri ya decidió que este mismo año enviará los nuevos pliegos para el contrato de basura y limpieza de la Ciudad para los próximos 30 años.

Las empresas recibieron una advertencia concreta: quienes no cumplan con los estándares exigidos podrían quedar afuera de la futura licitación.

En el PRO interpretan que el electorado porteño volvió a poner el foco sobre cuestiones vinculadas a la experiencia cotidiana de la Ciudad: limpieza, seguridad, espacio público, tránsito, circulación y personas viviendo en la calle.

Ahí aparece otro de los temas que Jorge Macri considera centrales para la próxima etapa de gestión: la reforma de la Ley de Salud Mental.

El jefe de Gobierno está decidido a involucrarse personalmente en el debate para habilitar herramientas de intervención sobre personas con consumos problemáticos o cuadros psiquiátricos graves que hoy permanecen viviendo en la calle sin posibilidad de internación.

Toda esa agenda convive con una convicción política que atraviesa hoy al PRO porteño: la idea de que la Ciudad sigue teniendo mayor afinidad con un modelo de gestión urbana, territorial y moderada que con los extremos políticos, tanto libertarios como kirchneristas.

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El secretario de Discapacidad debuta en el Congreso para frenar el intento opositor de prorrogar la Emergencia

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La Comisión de Discapacidad de la Cámara de Diputados comenzará este miércoles a las 16 a debatir un proyecto de la oposición para prorrogar por un año la Emergencia en Discapacidad que el Congreso aprobó el año pasado. Por primera vez el principal funcionario del área, Alejandro Vilches, contestará preguntas. También lo acompañarán el subsecretario de Políticas de Acceso y Apoyos, Esteban Giler, y el subsecretario de Regulación, Certificación y Proyectos, ⁠Gianfranco Scigliano.

Antes de ocupar el cargo de secretario Nacional de Discapacidad, Vilches había sido designado interventor de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) en agosto de 2025, luego de la salida de Diego Spagnuolo en medio del escándalo por presuntas coimas y sobreprecios.

En julio de 2025, distintos bloques de la oposición lograron aprobar la ley 27.793 que declaraba la emergencia en materia de discapacidad hasta el 31 de diciembre de 2026, pero prorrogable por otro año. Luego el presidente Javier Milei vetó la norma alegando que no podía cumplirse sin romper el orden fiscal, pero el Congreso logró juntar dos tercios de los votos en ambas Cámaras para poder insistir con el proyecto.

El Gobierno perdió la batalla política pero mediante un decreto dejó en suspenso la ejecución de la ley hasta que el Congreso determinara las fuentes de financiamiento e incluyera las partidas necesarias en el presupuesto nacional. Sin embargo, finalmente la Justicia intervino y ordenó la inmediata aplicación de la ley, tal cual había sido aprobada.

La normativa creaba una nueva Pensión No Contributiva por Discapacidad para Protección Social, equivalente al 70% del haber mínimo jubilatorio, compatible con empleos formales siempre que los ingresos no superen dos salarios mínimos. Además, disponía un régimen de emergencia para regularizar deudas tributarias de los prestadores (hogares, escuelas, centros de día, transportistas), con condonación de intereses y multas, y refinanciación de planes de pago vigentes y caducos. A su vez, establecía una actualización mensual automática de los aranceles del Sistema de Prestaciones Básicas de Atención Integral según el índice de movilidad. Este era uno de los principales reclamos de las familias ya que los prestadores habían dejado de brindar servicios básicos como transporte o escuelas especiales debido a que los aranceles habían quedado congelados.

Ahora la oposición impulsa una ley para hacer efectiva la prórroga por un año que estaba contemplada en el proyecto original. El proyecto, que lleva las firmas de Juan Marino (UxP), Natalia de la Sota (Defendamos Córdoba), Gisela Scaglia (Provincias Unidas), Germán Martínez (UxP) y Oscar Herrera Aguad (Argentina Federal), busca extender la facultad que autoriza al Jefe de Gabinete a efectuar las modificaciones presupuestarias necesarias sin reducir los créditos de la finalidad Servicios Sociales”. “Esa es la fuente de financiamiento de la ley, y así lo resolvió la Justicia Federal”, aclaran.

En ese sentido, exponen como principal argumento la reticencia del gobierno nacional a aplicar la normativa. “La ley 27.793 tuvo, en los hechos, una fracción mínima de la vigencia real que el Congreso quiso darle. Un veto, una traba en la promulgación, un intento de derogación presupuestaria, dos años de litigio y una intimación judicial mediante. Cada una de esas etapas fue tiempo perdido para las personas con discapacidad, y ese tiempo perdido es lo que la prórroga viene a recuperar”, señalaron.

La oposición también reclamó que organizaciones civiles puedan participar de la audiencia pero el oficialismo argumentó que esa posibilidad quedará abierta para futuras reuniones de la comisión. Desde la oposición aseguran que se trata de una maniobra para estirar la discusión, por eso mantienen la convocatoria a sesión para el 9 de septiembre en la que planean emplazar a las comisiones para obligarlas a dictaminar el proyecto en una fecha determinada.

A diferencia de lo que ocurrió en 2025, La Libertad Avanza ahora cuenta con más de un tercio del recinto por lo que un eventual veto del presidente Milei no podrá ser revertido por la oposición. “No importa, hay que ver si están dispuestos a pagar el costo político otra vez cuando ya se acercan las elecciones”, opinó un diputado dialoguista.

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Senado: el Súper RIGI tendría cambios y podría regresar a Diputados tras una negociación entre libertarios y radicales

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En un enroque de proyectos contado por Infobae días atrás, La Libertad Avanza y los radicales del Senado intentarán avanzar con la firma de dictámenes de dos iniciativas: el Súper RIGI, que habla de inversiones -e importantes beneficios, como pago del 15% en Ganancias- por más de USD 1.000 millones en sectores que la Casa Rosada considera “industrias del futuro”; y la creación de un Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (RIIR), que apunta a planes desde los USD 12 millones para grandes empresas, respectivamente.

La primera ley es la que genera la mayor expectativa en el Ejecutivo, que se debatirá desde las 13 en un plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda; Economía Nacional e Inversión; y Legislación General. El texto en cuestión ya fue aprobado por Diputados, pero este mediodía se confirmaría lo que fue comentado días atrás por este medio: el articulado sufriría modificaciones de cara al recinto, lo que forzaría un regreso a la Cámara baja, en segunda revisión.

Son dos los cambios que se comentan. El primero es claro e innegociable y tomó forma días atrás cuando el director institucional de SIDERSA, Pablo Cattoni, expuso en el plenario y afirmó: “Una enmienda podría ser la introducción de requisitos adicionales que permitan el desarrollo productivo local. Por ejemplo, que todas las iniciativas incorporen un 20% de contenido nacional en bienes transables sin computar en el cupo a la obra civil, que naturalmente termina dándose en la Argentina”.

“Esta corrección no solo podría ser incluida reglamentariamente en el RIGI, sino que también se podría aprovechar en el debate parlamentario que nos convoca sobre la creación del llamado Súper RIGI. Si bien valoramos que se incorpore ese porcentaje de contratación local, creemos que habría que precisar ese concepto. Entendemos que sumar servicio y obra al compromiso puede diluir ese 20%, porque, como dijimos, de todas maneras, esto se da naturalmente con la mano de obra”, sostuvo el disertante.

Reforzó estos conceptos el presidente del Departamento PyMI de la Unión Industrial Argentina (UIA), Diego Leal. “Lo que queremos destacar –como dijo el colega– es que este proyecto destina el 20% de la inversión a bienes, obras o servicios. Es obvio que la obra civil, el movimiento de tierra y demás, sí o sí se van a hacer en el país, no se pueden importar. Pero, en este contexto internacional, nuestra propuesta es que ese 20% se destine –y que así se aclare– exclusivamente para bienes producidos en el país”, enfatizó.

En el oficialismo apuntarían a una segunda modificación sobre generaciones de redes eléctricas propias que, por ahora, no queda del todo claro. Un detalle no menor para este tema y también el de las 11: son tres comisiones en cada reunión y todas tendrán que tener quorum para dictaminar. Para una semana sin sesión y no tantos legisladores vistos ayer, será un desafío.

“Se consideran inversiones productivas a aquellas destinadas a la adquisición, elaboración, fabricación y/o importación de bienes muebles nuevos -excepto automóviles-, amortizables en el impuesto a las ganancias, así como a la realización de obras, a ser afectadas directamente al desarrollo de actividades productivas en el territorio de la República Argentina”, reza el cuarto artículo de la iniciativa del jefe radical, Eduardo Vischi (Corrientes), y de la mendocina Mariana Juri, entre otros.

Además, quedan “expresamente excluidas” las “inversiones en activos financieros, de portfolio y bienes de cambio”. Y se agrega que “sin perjuicio de los compromisos relativos a los montos mínimos establecidos”, las “inversiones productivas efectuadas en sistemas y/o equipos de riego, bienes de alta eficiencia energética, mallas antigranizo para el sector agropecuario y en bienes semovientes, serán susceptibles de promoción, independientemente del monto de la inversión involucrada, en cada caso”.

Para este proyecto están involucradas las comisiones de Presupuesto y Hacienda; Legislación General; y Economías Regionales. En tanto, para las 17 de hoy se consumará un tercer cónclave por la regulación del mercado de carbono, aunque en la convocatoria aparecen invitados y, en principio, no se rubricaría un despacho. Algunos dialoguistas pujan por ello.

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¿Qué pasa si EEUU cambia su histórica posición sobre las Islas Malvinas? La opinión de los analistas y la expectativa del Gobierno

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Una frase, breve, pronunciada el lunes por Donald Trump en el Salón Oval puso en movimiento la maquinaria diplomática argentina sobre la cuestión de las Islas Malvinas. Siempre reviso cada posición. Es solo una de muchas”, sostuvo el presidente de Estados Unidos cuando fue consultado sobre si su gobierno reconsideraría su postura histórica sobre la soberanía del archipiélago. En Buenos Aires, el impacto fue inmediatoEl gobierno anunció una cadena nacional de Javier Milei sobre el tema y analistas consultados por Infobae dividen su opinión entre quienes ven una oportunidad histórica y quienes advierten que no hay nada concreto detrás de este movimiento.

Para el mandatario, la declaración de Trump es “algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos”. Así lo afirmó en la radio El Observador este martes. El tema dominó la reunión de Gabinete, donde el canciller Pablo Quirno expuso los avances de la Cancillería en materia de soberanía sobre las islas.

Tras las palabras de Trump, y entrevistado en Infobae en Vivo, el funcionario eligió un tono medido: “Las Malvinas están en el centro del corazón de cada argentino. Es una obligación y una responsabilidad para nosotros mantener vivo el reclamo sobre la soberanía”, señaló, pero al mismo tiempo fue cuidadoso al delimitar los alcances del movimiento del líder republicano: “Sobre lo que no tenemos control, no operamos”, señaló, y agregó: “Tenemos que hacer los deberes para aumentar nuestras chances de que el reclamo legítimo que tiene Argentina sobre la soberanía sea escuchado”.

Diplomáticos de la Cancillería argentina, consultados por Infobae, trazaron una distinción entre el plano discursivo y el plano práctico de que efectivamente haya un movimiento por parte de EEUU. “Lo que cambia en lo discursivo y en lo declarativo de manera pública es muy fuerte, porque inclina definitivamente la balanza sobre el tema”, señalaron. “Un eventual voto abierto a favor de Argentina en la ONU -graficaron- sería muy fuerte; es más simbólico que político, aunque a efectos prácticos, en lo concreto no cambia en nada”.

No es la primera vez que Trump utiliza la carta “Malvinas” en el tablero geopolítico. Ya hubo un episodio similar en abril, cuando se filtró un correo electrónico interno del Pentágono que contemplaba revisar el apoyo estadounidense al Reino Unido como represalia por la negativa de Londres a acompañar a Washington en operaciones militares contra Irán. En aquella ocasión, el secretario de Estado Marco Rubio y el embajador estadounidense en Argentina, Peter Lamelas, ratificaron la posición de neutralidad. El propio Rubio descalificó el correo filtrado definiéndolo como “solo un email”.

En las antípodas de esa cautela oficial, el asesor presidencial Santiago Caputo publicó en sus redes sociales otra visión: “Inglaterra es el pasado. Argentina es el futuro. Es saludable que los Estados Unidos revisen su postura sobre Malvinas. Sería extraño que no lo hicieran. No se puede esperar menos de un aliado estratégico”.

La reacción británica no se hizo esperar. John Healey, ministro de Hacienda del Reino Unido y primer funcionario en tomar la palabra, fue taxativo en declaraciones a The Times: “Las islas Malvinas son británicas y seguirán siendo británicas mientras las islas Malvinas así lo deseen”. El funcionario aclaró además que no recibió “ninguna sugerencia” de funcionarios estadounidenses al respecto. El portavoz oficial del primer ministro, Andy Burnham, sostuvo que la posición de su gobierno “no ha cambiado” y que el compromiso de Londres con los isleños es “inquebrantable”.

¿Una maniobra de presión a Londres o gesto político a un aliado?

Lejos del entusiasmo del Gobierno, varios analistas consultados por Infobae coincidieron en que la declaración de Trump debe leerse en clave de política interna británica y de las tensiones con la OTAN, no como un giro genuino sobre la soberanía del archipiélago.

El politólogo Claudio Fantini planteó que hay que leer las palabras de Trump “como una advertencia, no como un anuncio”. Según su análisis, la verdadera motivación no es el debate sobre el gasto en defensa de la OTAN sino la indignación de Trump con Londres por haberle negado el uso de bases militares estadounidenses en territorio británico para operaciones vinculadas a la guerra contra Irán. “No es algo que sale de una convicción de lo que considera lo justo y lo adecuado respecto al tema de Malvinas, sino que tiene que ver con un castigo que Trump quiere hacerle a los gobiernos británicos”, afirmó Fantini, quien añadió que el componente ideológico también cuenta: se trata, en ambos casos, de gobiernos del Partido Laborista.

Para graficar la inconsistencia del mandatario, el analista político trazó una analogía con Corea del Sur. “Cuando Seúl también rechazó colaborar en el conflicto con Irán, Trump pasó a elogiar a Kim Jong-un y amenazó con reducir los ejercicios militares conjuntos, claves para mantener el equilibrio en la península coreana”, recordó. Y amplió: “Un tipo que a la mañana dice una cosa y en la tarde dice otra. Un día escribe con la mano lo que al otro día borra con el codo sin hacerse mucho problema”.

Sin embargo, Fantini fue enfático sobre qué debería hacer el gobierno argentino: “Argentina tiene que salir a subrayar esta frase y no dejarla pasar”, afirmó, y señaló que si el cambio llegara a consolidarse como política de Estado, más allá de quién gobierne en EEUU, sería “una gran noticia” para Buenos Aires.

Gabriel Puricelli, coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas, fue más directo sobre el rol de Argentina en este tablero. Para el analista político, Malvinas es el pretexto más a mano que tiene Trump para presionar al gobierno laborista de Burnham y forzarlo a elevar el gasto en defensa al 3% del PBI. El timing, aseguró, no es casual: “Coincide con los trascendidos de que el propio Healey planeaba abandonar ese compromiso para 2030, con un anuncio presupuestario previsto para el 28 de octubre”.

La motivación de fondo, según Puricelli, va más allá de la OTAN: “Hacer ganar a la extrema derecha en todos los países en los que pueda es la meta primordial de Trump.” Forzar a Burnham a recortar salud, educación y bienes públicos para financiar el gasto militar, indicó a este medio, “alimentaría el malestar del que se nutren el demagogo Nigel Farage y el partido Reform”. “Los intereses de Argentina no entran en absoluto en consideración (de Trump) en su posible revisión de la postura sobre el estatuto legal de las islas del Atlántico Sur”, concluyó.

El politólogo Andrés Malamud, investigador del Instituto de Ciencias Sociales de Lisboa, resumió su pronóstico en una línea: “Va a pasar lo mismo que con Groenlandia, nada”. La referencia no es arbitraria: a comienzos de 2025, Trump anunció con insistencia que Estados Unidos adquiriría Groenlandia -territorio autónomo bajo soberanía danesa- por razones de seguridad nacional, llegó a hablar de una “necesidad absoluta” y no descartó el uso de la fuerza. Dinamarca rechazó cualquier negociación, la comunidad internacional reaccionó con alarma y Washington no avanzó más allá de la retórica.

Más matizado en su análisis, el exembajador Diego Guelar, con pasado en las embajadas de Estados UnidosBrasil y China, consideró que un eventual giro de Washington sería positivo para Buenos Aires, pero advirtió que las palabras de Trump están lejos de constituir una decisión de Estado. “Un cambio de posición estratégica de este tipo requeriría consulta del Congreso. Debe haber una decisión de otro tipo. No alcanza con su opinión”, explicó. Y fue más específico: “Si llegara a ocurrir, cosa que dudo, Milei se lo atribuiría como un logro de su administración, y tendría razón. Sin lugar debilita la posición británica”.

En los organismos multilaterales, la posición de Estados Unidos sobre Malvinas siempre fue más compleja que la neutralidad que declara en público. En junio de 2026, el Comité de Descolonización de la ONU aprobó por consenso una resolución que exige al Reino Unido negociar con Argentina la soberanía del archipiélago -la misma que Londres sistemáticamente ignora desde 1965-.

El debate se da, además, en un contexto de creciente presión económica sobre el archipiélago. En diciembre de 2025, la israelí Navitas Petroleum —con el 65% del proyecto— y la británica Rockhopper Exploration tomaron la decisión final de inversión para desarrollar el campo petrolero Sea Lion, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las islas. La Fase 1 del proyecto, con una inversión de 1.800 millones de dólares, apunta a producir 50.000 barriles diarios con primer petróleo previsto para 2028.

Es precisamente esa explotación la que el Gobierno, a través de la Cancillería, calificó de “unilateral” por parte de los británicos, algo “incompatible con lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas se encuentran sujetas al proceso de negociación”.

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