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¿El Baqueano seguirá el mismo camino que Portezuelo del Viento?

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El proyecto de la represa El Baqueano, en Mendoza, podría seguir el mismo camino que Portezuelo del Viento: el equipo técnico que está conduciendo el proceso para el llamado a licitación es el mismo en ambos proyectos y estarían repitiendo errores similares.

Una investigación del portal Total News Agency sobre las causas que habrían impedido la concreción de Portezuelo del Viento, y que impedirían el llamado a licitación y construcción de la represa El Baqueano, refleja esta situación.

En el caso de Portezuelo, el sector técnico de EMESA, para gastar el ingreso de los pagos de la Nación a Mendoza por 1.100.000.000 millones de dólares, incrementó obras extras de la propia represa, cuyo costo de construcción como tal no excedía los 550 millones de dólares: muchísimas obras más, como caminos, relocalización de viviendas, etcétera, que llevaron a que la licitación estuviese cerca del monto que Nación pagará a la provincia de Mendoza.

También cerraron el ingreso de oferentes, para provincializar las tareas, con lo cual se presentó un solo consorcio constructor -afectando la transparencia de la licitación- que presentó una oferta superior al monto que la provincia recibirá vía transferencia de la Nación.

El Baqueano

Estos mismos técnicos están conduciendo todo el proceso para el llamado a licitación para la construcción de la represa El Baqueano, que está próxima a salir, con un presupuesto de 550.000.000 de dólares.

En este caso, se hará un proyecto básico, ejecutado por la firma de los hermanos Toso, que el constructor podrá o no mejorar, pero con muchos trabajos adicionales, como la ejecución de trabajos de geotecnia, que no fueron concluidos totalmente en estudios contratados: en primer lugar por EMESA, por no llegar a un acuerdo por las variaciones de precios que los técnicos del Ente no convalidaron en un pico inflacionario, que los técnicos -nuevamente ellos- deseaban que los ejecutara una firma de San Rafael, con alguna relación entre ambas partes.

Hubo desde el mes de junio del año pasado, una serie de intercambios de pedidos, desde la UTE a cargo de los estudios básicos hacia EMESA, por movimientos comunicacionales no transparentes que se ponían de manifiesto en acciones de la firma de geotecnia de San Rafael con personal de la inspección a cargo de dichos estudios en EMESA.

La UTE estaba formada por una firma santafesina que ya había ejecutado los estudios de geotecnia de Portezuelo del Viento, que posee muchos más estudios similares que otras firmas del rubro, lo que la hace competitiva en cualquier estudio similar para la construcción de una represa, por sus antecedentes desde hace más de 30 años.

Rosatti sostiene que desde Emesa dicen que un técnico de la inspección se comunicaba con la firma de geotecnia de San Rafael para hacer caer el contrato de la UTE, y que esta firma sanrafaelina quedara contratada de manera directa, por un monto muy importante en pesos. Esto no ocurrió porque el directorio de EMESA miro un poco más con detalle lo que estaba ocurriendo, y no se concretó esta contratación que sería en forma directa. “Toda contratación en directo da que pensar, más cuando son por montos millonarios”, advirtió el periodista.

“Pero los que hicieron fracasar Portezuelo del Viento, desde dentro de EMESA, por querer quedarse con una parte de la torta de El Baqueano, pueden llevar a hacer que la licitación para la construcción sea impedida o al menos demorada. Este grupo desea que no participen firmas de fuera de la provincia y que todo el dinero quede en empresas mendocinas, por motivos que habrá que investigar. ¿Pero este manejo, se dejará en las mismas manos de funcionarios de EMESA que ya hicieron fracasar la construcción de Portezuelo del Viento?”, se preguntó.

“Si El Baqueano, comienza con estas actividades judiciales y/o extrajudiciales, manipuladas para impedir la competencia, no tiene mucho futuro de finalizar bien, porque lleva el mismo camino que Portezuelo”, resumió.

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Milei se radicaliza y pone en riesgo sus débiles alianzas

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El Gobierno se consumió esta semana el último crédito político que le quedaba en la víspera electoral y se chocó de frente con un nuevo escenario, completamente adverso. Esta vez le costó caro. La oposición le desguazó el primer proyecto reformista que intentó Javier Milei de una tanda que incluía, según la promesa presidencial, 90 iniciativas este año. El Gobierno perdió en 24 horas la confianza de los gobernadores aliados, poniendo en serios riesgos su gobernabilidad. La radicalización lo llevó a un callejón sin salida. El todo o nada lo dejó expuesto para perder mucho más que varios capítulos de una ley. Perdió sobre todo la conexión popular.

En cuestión de horas, la mayoría de 44 senadores que ostentaba el oficialismo disparó una crisis política en sus siempre débiles alianzas que lo deja aislado hasta nuevo aviso. “Así no se puede seguir, no cumplen nada”, se quejaba el viernes, entre la bronca y la resignación, una senadora que supo tener buen diálogo con los libertarios. La Casa Rosada se vio obligada a repensar sus próximos pasos y cada proyecto que envíe tendrá que pasar la autopsia de los aliados. “La mayoría automática se terminó”, advierte otro senador.

La derrota oficialista con la caída de la mitad de la llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que sufrió la baja de tres de sus seis capítulos originales, derivó en un futuro incierto para lo que sobrevivió. La oposición en Diputados se prepara para resistir mientras el Gobierno levanta el pie del acelerador. Lejos de los habituales apuros, esta vez ni se inmutó para comunicar la media sanción.

En paralelo, el peronismo se despartidizó y ganó. El desmembramiento de la ley tuvo a la Iglesia, sectores militares, científicos y artistas entre sus principales detractores. La política le dio paso a la sociedad. La mala praxis oficial terminó por coronar el fatal desenlace.

La agenda del Gobierno en el Congreso se reducirá a lo puramente indispensable. Lo más urgente será la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que ingresó por Diputados y que ya anticipan tendrá modificaciones. No la pasó bien Santiago Bausili en su primera defensa, al que acorralaron con la imposibilidad de blindar el cargo. La oposición instalará el debate de inocencia fiscal, con la imposibilidad de que los funcionarios se sumen al blanqueo permanente. El Presupuesto 2027 será otro de los temas de acá a diciembre, y se esperan definiciones sobre la reforma electoral. No hay ni un borrador de la propuesta. La desconfianza entre los gobernadores y los libertarios llega a tal punto que la opción que se analiza por estas horas es patear el debate para el próximo año. Sí. Una reforma electoral en medio de la campaña. Con este antecedente, los mandatarios no quieren darle los votos por anticipado a Milei ante el temor de que no cumpla el tácito acuerdo de dejarlos reelegir. “Si estiran el tema al año que viene los tiempos dan para la suspensión de las PASO y nada más”, vaticina un senador sobre el poco avance de las negociaciones.

Con la derrota, se terminó para el Gobierno la posibilidad de enviar leyes ómnibus. Tampoco aparece en el horizonte oficialista la idea de poder avanzar con el nuevo régimen de Zona Fría, aún sin acuerdo en el Senado.

Sin guión para la batalla cultural

La interna del Gobierno volvió a ser protagonista en el declive político de esta semana. El jefe de gabinete, Diego Santilli, se ausentó del debate. Solía instalarse en el Congreso para las sesiones clave. Esta vez nadie lo vio. Responde a Karina Milei. La secretaria general de la Presidencia desconfía de Patricia Bullrich, a quien dejaron en soledad. La comunicación, que estaba centralizada en Santiago Caputo hasta el avance del karinismo, tampoco apareció. No hay guión para la batalla cultural. Ningún funcionario del Gobierno tomó como propio el proyecto al punto que el canciller Pablo Quirno dejó en evidencia la desconexión oficial cuando dio por cierta la posibilidad de que cualquier inversor extranjero podría comprarse una provincia entera. “Cuando lo escuché avisé que no acompañaba”, confesó una senadora, que se dio vuelta. Lo sacaron crudo a la cancha.

La suerte de la ley empezó a configurarse el fin de semana pasado. Bullrich sabía que no tenía los votos, pero simuló optimismo. Por eso redujo el porcentaje de extranjerización al 25%, cuando antes era ilimitado. A esa altura, el número no le daba. Fue una manera de resguardar al radicalismo, que cuando se debatió la ley de tierras en 2011 había propuesto ese tope. Entonces la ley salió con un solo voto en contra, de Juan Carlos Romero. No alcanzó. Para la conferencia se rodeó de karinistas, como Agustín Coto y Nadia Márquez, pero los senadores aliados denuncian que no había negociado los cambios con ellos. Eso precipitó la huida en masa.

Uno a uno, los gobernadores se fueron dando vuelta. Hubo rebelión de senadores. Pendientes del escenario social que se venía, avisaron a tiempo del malestar. La debilidad del Gobierno en las encuestas también juega su rol. Nadie quería quedar expuesto. Esta vez los mandatarios no se escondieron. Salieron casi de manera coordinada, el miércoles previo a la sesión, a exponer sus posturas. Primero fue Osvaldo Jaldo, de Tucumán, que sacó un comunicado para avisar por escrito y de manera oficial, que Beatriz Avila, la senadora que le responde, se había manifestado en contra. Después llegó el video de Rolando Figueroa, de Neuquén, con la confirmación de su oposición. La tarde anterior, la propia Bullrich había contado de su lado a la senadora por esa provincia, Julieta Corroza. A esa hora, la salteña Flavia Royón ya había avisado que en esas condiciones no iba a acompañar. Llamó al gobernador Gustavo Sáenz para comunicarle su decisión. Le avisó a Bullrich que tampoco contara con ella para la definición por capítulos.

La exposición que asumieron los gobernadores fue el tiro final para el debate y abrió la puerta a una nueva relación con la Casa Rosada. “Son unos prepotentes”, se le escuchó decir a uno de los senadores aliados, sobre los funcionarios. El estallido final se dio el mismo jueves de la sesión cuando en la madrugada, caía también el capítulo que modificaba el actual marco legal del manejo del fuego. Los últimos en abandonar al Gobierno fueron los senadores por Misiones, Sonia Rojas Decut y Carlos Arce. Le avisaron a Bullrich. Todos tuvieron la gentileza de evitarle al Gobierno la derrota explícita. El Gobierno los convenció para que acompañaran en general, lo que cumplieron. Sin ellos dos, se daba el escenario de empate y cualquier abstención podía derivar en un fracaso total. “Es la última vez, la próxima les digo que voto a favor y les voto en contra”, mascullaba otro senador, a modo de advertencia. Es cierto que para salvarse del papelón, el oficialismo contaba con la información previa de la falta de acompañamiento.

El desguace del proyecto trajo además algunas señales de alarma para los negociadores oficiales. El bloque misionero se partió, en medio de la pelea del gobernador, Hugo Passalacqua, y el mandamás provincial, Carlos Rovira. El Gobierno, que antes negociaba una vez por dos votos, ahora tendrá que hacer un doble acuerdo. El otro espacio que expuso sus diferencias internas fue el de Alejandra Vigo y Carlos Espinola, ambos con posiciones contrapuestas.

En las horas cruciales, en el peronismo cuentan que medió un llamado de Sergio Massa a pedido de Eduardo Wado de Pedro para convencer a los misioneros. Fue cerca de las 23. La oposición ya había conseguido 36 votos para que cayera el cuarto capítulo, pero para entonces temían que Corroza y Edith Terenzi se dieran vuelta. “Fue para asegurar”, contaron en el bloque. Juliana Di Tullio publicó un mensaje encubierto hacia el ex candidato presidencial, cuando al otro día de la sesión escribió en mayúsculas las iniciales del tigrense. Dicen que fue una apuesta, de las que suele hacer pagar Massa.

El debate social y el encuadre moral

El peronismo, con todas sus diferencias, consiguió enhebrar una estrategia que emprendió De Pedro cuando en medio del escándalo por la salida de Manuel Adorni, convocó a la comisión de Ciencia y Tecnología, que poco tenía que ver con el tema, para reinstalar el debate. Sucede que el proyecto se dictaminó casi sin discusión el 20 de mayo. Ya entonces Royón y otros senadores habían quitado el capítulo que eliminaba el registro de barrios populares. En ese debate silvestre aparecieron actores anónimos que se viralizaron sin más, como el ex jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, Martín Paleo, o el obispo de Chascomús, Juan Liébana, que habló en nombre de la Iglesia y la Pastoral Social. La bandera con el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, la actitud rebelde de los jugadores de una selección tan querida, y los artistas populares y menos politizados que se sumaron sobre el final dieron forma a un sentimiento nacional que apabulló al Gobierno. Desde aquel partido contra Inglaterra Milei ya no pudo hilvanar una idea nacionalista convincente.

La falta de estímulo de los propios libertarios quedó expuesta. Según un estudio de QSocial sobre la conversación digital, el Gobierno perdió la batalla hasta por el nombre: “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada” generó solo el 0,9% de las interacciones. “Ley de tierras” dominó en el 100% de las provincias. La asimetría fue brutal: por cada interacción a favor, sólo hubo 76 en contra. El interés ciudadano explotó tarde: el 52% de las interacciones se dio en los últimos 7 días y tuvo 3 capas: la académica, con 21% de interacciones, la afectiva, donde se concentró en Malvinas, con 897 mil interacciones y cultural, con inclusión de famosos de por medio, con 787.000. Según esta consultora, el tema logró instalar un “encuadre moral de la soberanía”. Para Ad Hoc, el día de la sesión, las menciones a Milei registraron un 54,3% de negatividad contra un 34,2% de positividad. En este trabajo, el tema Ley de Tierras abarcó cerca del 95% de las publicaciones, lo que indica “el alto interés de la opinión pública”. Más de 82.000 usuarios hicieron mención en redes sociales a la “ley de tierras” o la “venta de tierras a extranjeros” en agosto, con pico de publicaciones el 5 y 6 de agosto, en la previa.

De Lula a China

El Gobierno llegó de capa caída. Había arrancado la semana con la disputa diplomática con Brasil, después de que Luiz Inacio Lula Da Silva anunciara que reducía su representación en la Argentina a un vínculo solo comercial. Lo hizo por las nuevas declaraciones de Milei, en las que insistió en tratarlo de “ladrón y presidiario”. La relación comercial podría verse resentida. “Los países no se mudan”, solía decir José Pepe Mujica cuando peleaba con la Argentina por las pasteras. Lo cierto es que experimentados funcionarios del Palacio San Martín ven poco probable que pueda retomarse el diálogo con los modos de Milei. Podría verse afectada la Argentina si las grandes inversiones eligen irse a Brasil, como ya está pasando. El país vecino recibió en 2025 diez veces más inversiones, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en los que la Argentina registró el nivel más bajo entre las principales economías de América Latina. Brasil logró captar inversiones por USD 76.877 millones y el país apenas USD 3.134 millones netos. A eso se suman los últimos datos del Banco Central que muestran una cifra récord en salidas de dividendos. Se registraron salidas por USD 1.891 millones, el máximo nivel desde 2017, con apenas una inversión neta de utilidades de USD 852 millones. El flujo neto de Inversión Extranjera Directa (IED) fue positivo por USD 1.794 millones en el primer trimestre, pero representa un desplome de 62% en comparación con el mismo período de 2023, según el análisis de CEPA.

Desde Itamaraty sostienen que no van a profundizar las diferencias. El problema es que en el medio se mete la disputa entre Lula y Donald Trump, principal sostén de Milei. Estados Unidos declaró al Comando Vermelho (CV) y al Primeiro Comando da Capital (PCC) como terroristas globales. Si la Argentina sigue el lineamiento norteamericano, como ha hecho con otros grupos, podría agrietarse aún más la relación con el país vecino.

El Gobierno se juega dos elecciones extranjeras como propias. Primero la de Brasil, en octubre, y un mes después, la de Estados Unidos. Esta última será la más importante en función de la dependencia económica de la Casa Rosada con el Tesoro norteamericano. Por las dudas, esta semana, sin demasiado ruido, el Banco Central renovó el swap con China. Y no sólo eso, sino que amplió el plazo de vencimiento del nuevo acuerdo, de 3 a 5 años, “lo que permitirá brindar una mayor previsibilidad sobre la continuidad de esta herramienta”, destacó la entidad monetaria en el anuncio. Está claro que el gigante asiático no va a abandonar su intento de influencia en la región, donde tiene una estrategia subnacional. Esta operación se dio en medio del silencio diplomático argentino por la denuncia de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén (CALF), sobre la posibilidad de que EEUU le revoque las visas a las autoridades de la compañía por un contrato con la compañía china Huawei.

La otra derrota

A la pelea con Lula, el Gobierno sumó otra derrota política cuando debió dar marcha atrás con la decisión de “desregular” el servicio de practicaje y pilotaje que paralizó gran parte de la actividad portuaria y del comercio exterior. Fue insólito. Sturzenegger intentó regular una actividad entre privados. Hay sospechas de todo tipo respecto del accionar oficial sobre todo porque las grandes navieras se verían favorecidas por la medida. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que venía en baja por la frase “mapita” durante el Mundial, se peleó con el ministro de Modernización, y terminó dándole un cierre al asunto. En los ámbitos técnicos sostienen que el funcionario le mintió a sus colegas de gabinete. El avance que intentó y fracasó da por tierra ahora con su intención mayor, la de permitir que barcos con bandera extranjera puedan realizar transporte de cargas y pasajeros entre puertos de Argentina, es decir, transporte de cabotaje, que históricamente estuvo reservado de forma exclusiva para embarcaciones nacionales.

La pelea interna en Casa Rosada es que la mesa política le frena a Sturzenegger las iniciativas. No llama la atención que estos últimos proyectos, como la desregulación del mercado de libros o la venta de medicamentos, aparecieron “filtrados” a los medios, sin anuncio oficial. “Él los mandó a la prensa porque la mesa política se los bajaba”, sospecha un funcionario. La desconfianza avanza.

Bienvenida con emojis

La única noticia destacable que tuvo el Gobierno fue la confirmación de la visita del Papa. Milei lo celebró escuetamente, sin mostrar emociones, con dos emojis de leones, ajenos a la diplomacia. En el resumen que hace el portavoz Adrián Ravier, titulado “Una semana más cambiando la Argentina”, el hecho apareció mencionado recién en el quinto lugar. Cierra el listado de los 11 hitos destacados que el Gobierno declaró a la organización ecuatoriana Chone Killers como organización terrorista. El Vaticano venía trabajando desde el 2023 en un viaje de Francisco a la Argentina, que iba a realizarse en el 2024 y no se dio por su estado de salud. En círculos eclesiásticos aclaran que la decisión se tomó en Roma. “Por lo menos es exagerado pensar que es un triunfo diplomático del Gobierno”, refuerza una fuente al tanto de la agenda que emprenderá León XIV. La iglesia argentina ya anticipó que el mensaje que traerá podría no gustarle al Presidente. Marcelo Colombo, presidente del Episcopado, planteó en la previa que la misión es “dar cuenta de cuando algo no está bien, cuando algo daña el tejido social, cuando se vulneran los derechos fundamentales de las personas”. El Gobierno la dejará pasar. “No descarten algún simbolismo fuerte con los sectores marginados de la sociedad”, se anticipa en ámbitos eclesiásticos. Es un Papa que ha tenido fuertes diferencias con Trump. También será escenario para Axel Kicillof, Martín Llaryora y Jorge Macri, los otros tres anfitriones.

Caída en los jóvenes

La debilidad política que mostró el Gobierno esta semana tiene su correlato en la sostenida baja en la imagen presidencial. La última medición de Atlas Intel para Bloomberg vuelve a tocar su récord de desaprobación con el 62,4% (el máximo fue 63). Este sondeo refleja un problema entre los jóvenes. Entre los 16 y 24 años el rechazo alcanza el 76,9% y entre los de 25 a 34 años llega a 71,9%. El otro dato llamativo es la preocupación por el mercado de trabajo. Quienes evalúan como mala la gestión en este punto llegan al 73% y el desempleo aparece dentro de los principales problemas del país, solo superado por la corrupción. Para Management & Fit, la mirada negativa futura supera a la positiva en 8,7 puntos. Entre los principales problemas la muestra destaca los aumentos de precios y las tarifas y en el plano personal, la dificultad para llegar a fin de mes sigue en primer lugar con el 24%.

Ese declive popular de Milei pesa sobre todo a la hora de las alianzas circunstanciales en un Congreso que se le va cerrando.

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Massa se distancia del proyecto de Kicillof y considera indispensable a Cristina Kirchner para un acuerdo electoral

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El peronismo sintió, y corroboró en el momento que se puso a votación el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, que había ganado una batalla difícil en el Senado. El proyecto ideal del oficialismo se desmembró. El PJ se lo comió por dentro. Fue una votación que se trabajó tras bambalinas entre legisladores, referentes del peronismo y gobernadores. Teléfonos abiertos, pedidos, convencimientos, cuentas rápidas y equilibrio en el juego de la política.

De esas conversaciones participó Sergio Massa, en su rol de hombre fuerte del peronismo, con base en sus oficinas de Avenida Libertador y siempre inmiscuido en las negociaciones cruzadas de peso específico en la discusión legislativa. El líder del Frente Renovador estuvo en contacto con algunos senadores del espacio durante el día previo a la sesión y durante todo su desarrollo. Teléfono en mano, se volcó al campo de la negociación parlamentaria para frenar la ley.

La senadora nacional Juliana Di Tullio lo dejó a la vista en un mensaje encriptado en sus redes sociales. Escribió: “El pueblo argentino logró lo impoSible: que este gobierno enTreguista tenga que bajar dos capítulos claves del proyecto de inviolabilidad.La ley de tierras y la ley de Manejo del fuego siguen vigentes”. Fue una forma de saludar en código a Sergio Tomás Massa, con el que estuvo en contacto durante todo el jueves. Las casualidades casi nunca existen.

Massa se inmiscuyó en la negociación opositora para intentar frenar el capítulo de extranjerización de tierras, que había desperdado un fuerte rechazo social, masificado por la exposición pública de algunos artistas como Lali Espósito, Tini Stoessel, Catriel o Emilia Mernes, que tienen miles de seguidores en sus redes. El líder del Frente Renovador se comunicó con distintos gobernadores para operar la caída de los votos que el oficialismo contaba para sostener el proyecto inicial. Puso sus cartas arriba del tablero y jugó a su forma.

Tuvo contacto, vía llamados y mensajes directos con los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalaqua (Misiones) y Rolando “Rolo” Figueroa (Neuquén) para convencerlos de que no tenían que acompañar al Gobierno. Les dijo que si seguían ese camino terminarían votando una ley que iba a dejar el camino abierto para que pierdan territorios importantes en sus provincias y que era un sinsentido del Gobierno la iniciativa. Una apuesta sin sustento en la política ni en la gente.

Di Tullio y Mayans estuvieron muy encima de las negociaciones para lograr frenar la extranjerización. Y el bloque se mantuvo unido. Con esa base el peronismo logró su cometido. La fuerza política en su conjunto funciona mejor adentro que afuera del Congreso. Después de algunas fisuras y desprendimientos, las tribus trabajan en sintonía en las dos cámaras.

El ex ministro de Economía jugó fuerte en la resistencia legislativa del peronismo en el Senado. Y así de fuerte planea jugar para lograr un acuerdo de unidad en el peronismo. Cree que hay tierra fértil para ganarle a Javier Milei el año que viene, pero que la dirigencia tiene que trabajar con inteligencia para construir una opción razonable e involucrada en los temas que están en la agenda de la sociedad.

No sale de la cúpula de perfil bajo que él mismo se construyó cuando comenzó el tiempo libertario en la Casa Rosada. Es una incógnita su futuro en lo que resta del año. Por el momento, juega en las sombras, sin tanta exposición. Pero juega. Y está convencido de jugar a fondo en la etapa electoral. Nadie puede asegurar si va a ser candidato o no el año que viene. Todo puede pasar. Pero lo seguro es que va poner sus cartas sobre la mesa y va a acelerar a fondo.

Hasta que llegue ese momento, su rol será el que ocupó en las jornadas de alta temperatura legislativa. Articular voluntades, ser un nexo para acuerdos sostenibles y mantener el equilibrio en la comunicación interna del conflicto kirchnerista. Massa está convencido que si el peronismo juega dividido el año que viene, la derrota está asegurada. Y ve esa posibilidad como un error infantil. Con una coalición compacta y un mensaje más empático para la sociedad, el peronismo tiene posibilidades de ganar.

La interna y la articulación de un proyecto con Kicilof y CFK

Sergio Massa sigue siendo una de las puntas del triángulo de poder peronista que no funciona. Mantiene diálogo con Axel Kicillof y Cristina Kirchner, pero sin consensos a la vista. Con el paso del tiempo empezó a decepcionarse con la postura del gobernador bonaerense. Lo ve encerrado en su idea de construir el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) como base para su candidatura, en vez de abrir el juego al resto del peronismo para darle mayor amplitud a la propuesta.

Entiende que está armando una línea interna y que es no es la forma de construir una candidatura presidencial de un espacio tan heterogéneo como el peronismo. Porque de esa forma deja afuera a varios sectores a los que, debido a la vocación que tiene, debes representar. Se aísla. Massa, en definitiva, cree que la estrategia es equivocada y que tendrá sus consecuencias.

La relación es buena, de diálogo fluido, pero la desconfianza la atraviesa. El líder del Frente Renovador advierte que Kicillof siempre piensa que los que están fuera de su círculo, quieren perjudicarlo. Y que esa postura lo termina encerrando en su micromundo. Porque no escucha que hay varios dirigentes que le advierten que el camino que está siguiendo es un error.

“Si quiere ser candidato a presidente, tiene que tener la agenda de un presidente, no de un puntero bonaerense”, reflexionó en una reunión con intendentes del conurbano en el final de la semana. La alusión tiene que ver a que no ve a Kicillof metido en la agenda nacional, más allá de confrontar con Milei. Que no articula con los referentes de las provincias ni con los gobernadores. Y que sigue arrastrando un conflicto con Cristina y Máximo Kirchner que va perdiendo lógica con el paso del tiempo.

El Gobernador ya ha dejado saber que si hay unidad, será más adelante. Mientras tanto, sigue con su estrategia, diferenciada del resto de las tribus. Amplía su agrupación en distintas provincias donde sus ministros y dirigentes más cercanos trabajan para construir un base donde pisar. Esa línea de trabajo ha ejecutado en Córdoba, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe, entre otros lugares.

“El candidato del peronismo tiene que ser un acuerdo con todos. Y ahí tiene que estar Cristina también”, planteó Massa en privado. Para el ex ministro no hay ninguna duda de la importancia de que CFK tenga un rol preponderante en el dispositivo electoral del año que viene. Tiene dos motivos que sostienen su idea: para ganarle a Milei la articulación tiene que lograr una unidad amplia y la ex presidenta, medida en encuestas que tiene sobre su escritorio, es la que más ventaja le saca al Presidente en un virtual enfrentamiento de primera vuelta.

Massa cree que la ex presidenta puede terminar siendo una candidata virtual el año que viene porque está inhabilitada para ejercer cargos públicos, pero no para competir por ellos. Claro está que las limitaciones para hacerlo son muchas. La principal es la detención domiciliaria. Pero aún no siendo candidata, CFK tiene los recursos básicos para poder hacer llegar su mensaje. Y ese contenido va a tener un peso específico en el volumen de votos que tenga el peronismo en la batalla electoral.

Por eso ningún dirigente que pretenda ser candidato a presidente puede evitar un acuerdo, más temprano que tarde, con la ex presidenta. Esa es la hipótesis que sostiene el tigrense y la que lo lleva a pensar que es errado que Kicillof estire el encuentro con la ex mandataria y no ponga el foco en construir un esquema que contenga a todos los sectores.

Con ese escenario por delante, siempre está latente la posibilidad de que líder del Frente Renovador pueda volver a ponerse el traje de candidato. El punto de encuentro de distintas vertientes. Esa es una especulación que siempre gira por la vida del peronismo.

Algunos dirigentes piensan que puede terminar siendo el candidato de la unidad y otros que ya no va a tener otra oportunidad. Algunas de las encuestas que le llegan lo dan como ganador en un balotaje con Milei. Tiene motivos para pensar que puede ser. Pero ese es un tema que se resolverá bien cerca de la elección, con las encuestas en la mano y el consenso político en la espalda. Al menos, eso es lo que Sergio Massa cree que sucederá.

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Las preocupaciones que afloraron en el Gobierno y la hipótesis de una interna libertaria para 2027

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Miércoles por la mañana. Faltaba un día para que el Senado tratara la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Mientras iba a su oficina, uno de los miembros de la Mesa Política levantó su teléfono y vio un mensaje de una persona que estima mucho en términos intelectuales. “No dejes que vendan la tierra”, decía la notificación. Ahí mismo, terminó de percatarse de que la batalla narrativa estaba perdida y que el capítulo de venta de tierras a extranjeros podía entrar en un callejón sin salida. Finalmente, el oficialismo también se vio obligado a quitar el capítulo de Manejo del Fuego. Aunque La Libertad Avanza había conseguido la media sanción, la derrota estaba consumada en términos simbólicos.

En la Casa Rosada no son fatalistas, pero saben que lo acontecido durante esta semana supone un llamado de atención. El oficialismo decidió reiniciar la agenda legislativa con uno de los pocos proyectos que tenía dictamen, pero que, vista la nueva oleada nacionalista post-Mundial, resultaba difícil de posicionar en la agenda pública sin una estrategia política y comunicacional adecuada. Eso fue objeto de múltiples críticas puertas adentro.

Hacia el afuera, el primer atisbo de varios funcionarios del Poder Ejecutivo fue criticar en el off the record a Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado. Pero lo cierto es que Propiedad Privada fue presentada en marzo y los funcionarios la defendieron oportunamente en las reuniones de comisión. Esta se podría haber aprobado en una sesión celebrada en junio, pero el bloque comunicó su retiro luego de que el karinismo negociara con senadores kirchneristas la postergación de ese tratamiento para poder sancionar pliegos de jueces federales.

Nadie al interior del Gobierno cree que Sturzenegger tenga capacidad de poder real para imponer los tiempos legislativos de las reformas libertarias. “Él cumple su rol. Piensa reformas y tiene la mente preparada para el escritorio”, se sinceraban en un despacho de Balcarce 50. Javier Milei conversó con él en los últimos días, pero no lo retó. Sí existió la orden para que uno de los miembros de la Mesa Política se encargara de conversar sobre lo sucedido en los últimos días.

La Mesa Política está constituida hace un año y la estrategia política en el Congreso pasa por esa instancia. La crítica a “El Coloso” fue solamente una pantalla para no hacer pública una autocrítica que, puertas adentro, se hace desde todos los sectores. “El error fue nuestro, porque la orden de tratarlo siempre vino de Casa Rosada”, asumió uno de sus integrantes más importantes. Por su parte, un senador de La Libertad Avanza marcaba: “Tengo miedo de que pifien en el diagnóstico. Porque de ser así vamos a seguir con los problemas”.

Esto no implica que los operadores políticos del oficialismo no tengan capacidad para corregir en el futuro. El Gobierno suele tener dosis de pragmatismo para circunstancias dificultosas y ha sabido retrotraer situaciones incluso más adversas ocurridas en los dos años anteriores. Pero el clima ahora es diferente, porque el advenimiento de la temporada de elecciones comienza a empastar el vínculo de los libertarios con los aliados, más en un contexto en el que las mediciones de aprobación sobre la gestión disminuyen y la recuperación de los salarios sigue sin percibirse. Hay preocupación en los alfiles políticos por esta cuestión sistémica.

En el Senado admiten que no pasó desapercibida la presencia etérea de Sergio Massa a lo largo de las horas de negociaciones. “Se sentía en los pasillos. Los del bloque Justicialista te lo hacían saber sin decirlo. Pusimos a jugar a un player. Y esta vez, los gobernadores que eran aliados nuestros no nos respondieron. Me da cosa que pueda replicarse a futuro”, confiesa una fuente libertaria.

Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Rolando Figueroa (Neuquén) son algunos de los ejemplos de mandatarios que han sido extremadamente útiles para el Gobierno en otras votaciones. Esta vez, ninguno les brindó su apoyo para la votación en general.

¿Excepcionalidad o presagio de lo que puede acontecer en un futuro no muy lejano? Es la pregunta que se hacen algunos diputados y senadores que en las próximas semanas deberán volver a sesionar. Quienes declaran en privado, afirman que el panorama se volvió algo neblinoso, como si no supieran bien con qué se van a encontrar en cuestión de días. “Lo de esta semana me hizo perder la brújula. ¿El gobernador que dijo que quiere acordar electoralmente conmigo nos va a apoyar, o el clima es tal que me voy a volver a encontrar a José Mayans haciéndose ojitos con una senadora que nos acompañó en el último año?“, confiesan.

Resultó llamativo que en los últimos días trascendió una orden de Karina Milei de que todos los proyectos comiencen a pasar por el tamiz de la Mesa Política y, en particular, por Diego Santilli. Cabe preguntarse, ¿cómo funcionaba entonces la dinámica al interior del Gobierno?

La mesa emergió como una forma de organización política de la cúpula del Gobierno luego de la derrota bonaerense del año pasado. También buscó ser una forma de licuar responsabilidades y ordenar el mecanismo de interlocución con los actores políticos, tanto gobernadores como bloques legislativos.

En el pasado existía la queja de que tanto Guillermo Francos, como Santiago Caputo y los primos Menem mantenían negociaciones paralelas con todos ellos y que eso entorpecía la efectividad de las gestiones. Con los nuevos roles asignados en el último semestre, se esperaba que cada uno de los actuales miembros tuviera una esfera particular en la que no se pudieran cruzar los mandos. A grandes rasgos, se estableció que Patricia Bullrich tendría predominancia en el Senado; Martín Menem en Diputados; Diego Santilli y Lule Menem, con los gobernadores.

Esta semana demostró que esa repartija de roles resultó una quimera a los efectos prácticos: las negociaciones legislativas implican conversar con varios estamentos políticos al mismo tiempo. “¿Sabés quién negoció los votos del Senado? Todos. Volvimos a lo mismo, pero con más actores involucrados. Antes eran tres quienes lo hacían. Ahora son más”, afirma, enojado, un legislador violeta que vio la secuencia desde adentro.

Tal y como está, la mesa política se confeccionó de una forma que no permite mayores cambios en su funcionamiento. Eso tiene como ventaja que sus integrantes pueden manejarse con algo más de independencia en base a sus criterios políticos, lo malo es que le impone una rigidez tal que, en el caso de un defecto en su funcionamiento, no existen mayores posibilidades de corregirse. “Ese es un síntoma significativo. Porque o continuamos así, o se rompe ese esquema para encontrar uno nuevo”, marcan.

Con el resultado del viernes a la madrugada, el karinismo volvió a arremeter contra Patricia Bullrich. La acusan de tener un modo de operación política de carácter unipersonal que impide a los mismos senadores conocer cuál es el rumbo de las gestiones. Creen que la senadora no debe realizar sesiones semanales y concentrar más temas dentro de una misma jornada. También están preocupados por la cantidad de proyectos que todavía siguen sin media sanción en esa Cámara. Al salir del Palacio del Congreso luego de la aprobación de la Ley, la jefa de bloque atribuyó la caída de los dos capítulos a la especulación de los gobernadores y al desgaste político sufrido por el caso de Manuel Adorni.

A propósito de esto último, resultó llamativo que una figura importante del Gobierno diera a entender que extraña el esquema anterior con el otrora vocero presidencial. “Era bueno para ir y escuchar las verdades de cada una de las alas del Gobierno porque todo lo que se habla en mesa política es una mentira. Ahí somos todos hipócritas”, afirma una fuente. Adorni nunca terminó matando políticamente a Santiago Caputo. Milei le dio otras tareas a su entonces jefe de Gabinete, quien lo explicitó en su carta de renuncia: “He cumplido a rajatabla y hasta el último día aquel pedido especial que me hizo aquella noche en la Quinta Presidencial de Olivos”. Aunque no fue exactamente eso, el siguiente trascendido se acerca bastante: le habría pedido que le haga ver a su hermana “quienes son los malos” y que la proteja.

Al margen de las consideraciones, el Gobierno ya tiene en mente una sesión el 26 de agosto para tratar una batería de proyectos, entre los que se encuentran la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la modificación de Inocencia Fiscal y el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT). De prosperar, son nuevas iniciativas que recaerán en el ámbito del Senado, que por ahora solo tiene dictamen la Ley Hojarasca, aunque muchos al interior del oficialismo piden no tramitar en solitario. “Decime cómo le explico a un laburante que gana 900.000 pesos que lo único que tengo para mostrarle es la derogación de la Ley del Lobizón y la Ley del Azote. Sería un papelón”, agregan.

Se prevé que la Casa Rosada le quiera dar tratamiento exprés a estas iniciativas mencionadas. Pero ya se divisa en el horizonte la complejidad que supondrá negociar la Reforma Política y el Presupuesto 2027, las dos iniciativas más complejas que el mercado mira con una atención particular. Al respecto de la primera, operadores del oficialismo creen que serán los mismos gobernadores quienes se verán forzados a apoyar la suspensión de las PASO porque “no tienen candidato nacional y, por ende, no tienen palanca para sus propios candidatos”. En otro importante despacho de Balcarce 50 son más pesimistas y ven que lo máximo que pueden conseguir es eliminar la obligatoriedad y pasar a un esquema de PAS.

Son algunas de las tantas negociaciones paralelas que tiene la Quinta de Olivos con las provincias. Una de ellas es con la Ciudad de Buenos Aires. Los armadores nacionales de LLA querrían que Jorge Macri traslade las elecciones porteñas hacia octubre. Todavía no llegaron emisarios formales a presentar esa propuesta, pero de ser el caso, en Uspallata no tendrían problema si es que les dejan imponer a ellos las condiciones. Esto no implicaría la falta de competencia, sino todo lo contrario: no ven con malos ojos realizar una competencia y, por primera vez en mucho tiempo, ven un panorama optimista hacia adelante.

“No nos desfavorece el paso del tiempo. Es lo contrario: nos favorece porque la narrativa orden y seguridad ya se empezó a consolidar ante un electorado porteño que se ha ido derechizando, pero que cree en el Estado. Hay un 60% de derecha y un 40% de izquierda. Hoy el panorama que vemos es que LLA y el PRO compiten por los primeros puestos”, afirma una fuente inobjetable.

De todas maneras, no han recibido gestos desde Nación que muestren una voluntad acuerdista. Si existe, Mauricio Macri no negaría una instancia de diálogo, pero el temor es que antes de que se produzca un encuentro con Javier Milei, su hermana Karina lo obligue a reunirse con ella primero. Son pocos adentro del espacio amarillo los que creen que el expresidente tenga intenciones reales de candidatearse. Algunos dan su punto de vista de que la gran mutación que se está produciendo en Occidente es el debilitamiento de las centroderechas.

El círculo rojo está buscando candidatos que puedan resultar una alternativa “amigable” a Milei. Los outsiders pueden ser un camino. Uno de ellos planea lanzarse entre las elecciones de Brasil y las de Estados Unidos y ya consolidó a su nueva mesa chica luego de echar a dos importantes operadores que lo cebaban frente al establishment. Pero más de un gobernador le dijo a Infobae que Milei tiene su principal riesgo -en el eventual caso de no suspenderse las PASO- es la posibilidad de una competencia interna. “Para mí en un contexto donde el peronismo no va a conseguir o no prevé conseguir un candidato fuerte, la mayor amenaza de Milei no es Mauricio: es Patricia”, asestó uno de ellos.

Lo que resultó una verdadera novedad es que una fuente de la primera línea del oficialismo consultada por este tema no se horrorizó ante ese hipotético caso: “Si las PASO se mantienen y ella quiere, yo no tendría problema que compita. Javier le va a ganar”. Esto no es convalidado por el sector bullrichista. No por el momento.

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