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Puerto y Logística

El CGPBB cumple 27 años: “Solo el trabajo en conjunto puede hacernos progresar”, sostuvo Susbielles

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Conmemorando su creación del 1° de septiembre de 1993, el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca celebró su 27 aniversario en la plazoleta portuaria del Muelle de Carga General. A partir de esa fecha se convirtió en el primer puerto autónomo del país, liderando el proceso de transformación de todo el sistema portuario argentino.

La celebración del nuevo aniversario del ente portuario se desarrolló en un marco de estricta distancia social por el contexto de pandemia que estamos atravesando y comenzó con la bendición del Padre Luciano Guardia, párroco de la iglesia Exaltación de la Santa Cruz de Ingeniero White.

Federico Susbielles, como presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca fue quien encabezó el acto y estuvo acompañado por autoridades portuarias y trabajadores y trabajadores de la comunidad portuaria.

Comenzó su discurso refiriéndose a los hombres y mujeres que forjaron la historia del ente portuario para luego hablar sobre la actualidad: “Hoy nuestro puerto se encuentra maduro, en plenitud con experiencia con un modelo de gestión público-privado que es ejemplo a nivel nacional. Un puerto en el cual entendemos que solo el trabajo en conjunto puede hacernos progresar y nos fundimos en el esfuerzo cotidiano trabajadores y trabajadoras, empresas, sindicatos, concesionarios, permisionarios, Prefectura Naval Argentina, Aduana, Senasa y cada uno de los sectores que trabajan en este puerto y todo el equipo del Consorcio”.

Luego destacó “Sabemos construir los equilibrios necesarios en las difíciles. Ese recuerdo nos quedará de este año, donde en plena pandemia fuimos capaces de cuidarnos y de cuidar a la comunidad y de mantener operativo el servicio esencial para la economía de la ciudad, de la región y del país. Y debemos seguir por la misma senda, sin relajarnos, respetando los protocolos, usando los elementos de protección personal, manteniendo la distancia social, es la mejor manera de seguir escribiendo la historia de este país, de este puerto y de seguir poniendo nuestro grano de arena en el bienestar general.”

Promediando su discurso, Susbielles aseguró “Venimos hoy a reafirmar nuestro compromiso con el desarrollo de nuestro puerto. A poner nuestra historia, nuestros aprendizajes y todo lo que somos al servicio de la Argentina y de la Provincia de Buenos Aires. Vamos a trabajar para que este crecimiento este unido y vinculo al progreso y la mejora de nuestra comunidad. Queremos enganchar los vagones de la ciudad y la región a esa locomotora que el puerto representa y que, si al Puerto le va bien, a la Ciudad y a la Región les vayan bien.”

“Es momento de grandes decisiones y de volver a pensar al desarrollo portuario con una mirada estratégica y de largo plazo. Es tiempo de ponernos de pie y de volver a construir el futuro. No tengo ninguna duda que es el tiempo del Puerto de Bahía Blanca”finalizo Susbielles.

Para cerrar el acto se llevó a cabo un reconocimiento a trabajadores y trabajadoras en representación de distintas actividades portuarias: Magali Osores yRomán Figueroa por el personal de la estiba, Silverio Mazzellaen nombre de las actividades pesqueras, María Belén Paredes y Richard Lemas por las actividades graneleras, Olga Seguel y Vanina Takla trabajadoras de la sanidady por último, Natal

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Paso Urbano: después de los reclamos de Susbielles, los libertarios “se acordaron” del Cholo

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Durante meses la obra del Paso Urbano de Bahía Blanca, en la zona de El Cholo, fue una postal del abandono. Pavimento destruido, desvíos peligrosos y una infraestructura clave para la logística portuaria paralizada. Nación miraba para otro lado. Hasta que el intendente Federico Susbielles decidió poner el tema arriba de la mesa.

La secuencia política es bastante clara.

Primero, a mediados de febrero, el Municipio y el Consorcio del Puerto de Bahía Blanca salieron a pedir formalmente a Nación que les permitiera intervenir para arreglar el tramo más deteriorado de la ruta en la zona de El Cholo.

El mensaje era directo: si el gobierno nacional no iba a terminar la obra ni a mantenerla, al menos debía autorizar a la ciudad a hacerlo.

Ese movimiento no fue menor. Significaba que el gobierno local estaba dispuesto a buscar soluciones propias para una obra nacional paralizada, incluso explorando esquemas alternativos para garantizar la transitabilidad en uno de los accesos más importantes de la ciudad.

El reclamo fue creciendo. Desde el municipio se insistió en que el estado del paso urbano no solo afectaba la logística portuaria, sino también la seguridad vial de miles de vehículos que circulan todos los días por ese sector.

Y entonces pasó lo que suele pasar en política: cuando alguien empuja fuerte el tablero, los demás reaccionan.

Días después del planteo de Susbielles, desde el ámbito libertario comenzaron a aparecer anuncios y gestiones para realizar reparaciones en el tramo deteriorado del Paso Urbano. De golpe, la obra que llevaba meses congelada volvió a tener movimiento.

La explicación oficial habla de trabajos de mantenimiento y recuperación del pavimento. Pero en Bahía muchos leen otra cosa: el fuerte reclamo del intendente peronista apuró a los libertarios, que salieron a mostrar gestión sobre un problema que hasta ese momento parecía no estar en la agenda nacional.

En política las casualidades existen, pero no tantas.

La cronología muestra que primero vino el reclamo de Susbielles, después la presión pública del municipio y el Puerto, y recién entonces aparecieron las reparaciones.

Dicho de otra manera: cuando el intendente empezó a mover fichas para resolver el problema, algunos en Nación se acordaron de que el Paso Urbano existía.

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Destacado

Se viene la 34º edición de la Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino

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Esta mañana el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca oficializó la XXXIV Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino. 

La tradicional celebración se llevará a cabo durante Semana Santa, del jueves 2 al domingo 5 de abril en el Puerto de Bahía Blanca. 

Será organizada por la Sociedad de Fomento y Cultura de Ingeniero White, mancomunadamente con el CGPBB, junto a los clubes Huracán, Comercial, Whitense y Defensores, e instituciones de Ingeniero White.

Como todos los años, la fiesta tendrá entrada libre y gratuita. Dispondrá de estacionamiento para personas con movilidad reducida dentro del predio y lugar preferencial en los recitales. Contará con dos escenarios donde se brindarán espectáculos musicales, con la participación de 8 bandas nacionales y 24 locales. 

Las y los artistas confirmados son: Kapanga, La Delio Valdez, Peces raros, Bandalos Chinos, Luck Ra, Natalie Pérez, Estelares y Las Pastillas del Abuelo. 

Por otra parte, habrá actividades recreativas para toda la familia y más de 100 stands de comerciantes locales y regionales. También estarán presentes los stands de productores y artesanos que componen el mercado del puerto. 

Los clubes Huracán y Comercial serán los encargados de la oferta gastronómica del evento con variedad de menús y la tradicional paella, complementando con foodtrucks.

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Columnistas

Cuando gestionar vale más que gritar

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En tiempos donde la política argentina se volvió un concurso de consignas, hay gestos que marcan la diferencia entre gobernar y comentar la realidad. La decisión del intendente Federico Susbielles de avanzar para que el Municipio y el Puerto arreglen la traza del Paso Urbano en la zona de El Cholo es uno de esos gestos.

Porque lo que está sobre la mesa no es sólo una obra vial. Es una definición de modelo. Un modelo que involucra la mejor participacion PUBLICA PRIVADA que es el puerto de Bahía con Santiago Mandolesi Burgos hoy a la cabeza.

La obra, iniciada hace años y abandonada desde entonces, hoy se encuentra en un estado crítico que afecta la seguridad, la logística y la calidad de vida de miles de vecinos, además del movimiento del transporte pesado hacia el puerto. Frente a la parálisis nacional, la ciudad decidió no esperar más y propuso algo tan simple como disruptivo: si Nación no la hace, que permita hacerla con inversión local y privada.

Eso, en la práctica, es un esquema de participación público-privada. Es decir, exactamente lo que el discurso liberal reclama desde hace décadas.

Susbielles, peronista, terminó proponiendo una solución más libertaria que los propios libertarios.

Mientras algunos dirigentes locales se concentran en denunciar problemas o explicar por qué las cosas no pueden hacerse, el intendente puso sobre la mesa una alternativa concreta: gestionar capital privado, coordinar con el Puerto y resolver un cuello de botella histórico de la ciudad. No es ideología. Es gestión.

Y no es una obra menor.

El Paso Urbano y la conexión hacia Cerri constituyen uno de los accesos más importantes de Bahía Blanca, clave para el tránsito de camiones, la actividad portuaria y la circulación cotidiana de miles de personas. Su deterioro no sólo genera riesgos viales, sino también sobrecostos logísticos que impactan directamente en la competitividad regional.

En otras palabras: estamos hablando del sistema circulatorio de la economía local.

Si esta iniciativa prospera, el impacto puede ser estructural. No se trata de tapar baches; se trata de redefinir cómo entra y sale la producción, cómo se articula la ciudad con su puerto y cómo se proyecta el crecimiento urbano. Son decisiones con horizonte de décadas, no de mandato.

De hecho, el propio Municipio planteó que, si Nación no reactiva la obra, debería ceder su concesión para permitir que el Puerto y la ciudad consigan financiamiento privado y la finalicen.

Eso es pragmatismo puro.

No hay épica partidaria, no hay relato. Hay una pregunta sencilla: ¿cómo resolvemos esto ahora?

La política argentina suele quedar atrapada entre dos extremos igualmente improductivos: el Estado que promete todo y no cumple, y el anti-Estado que se limita a explicar por qué nada debe hacerse. En el medio queda la gestión real, la que combina recursos públicos, privados y decisión política.

Eso es exactamente lo que está intentando Bahía Blanca.

Por eso, más allá de simpatías o diferencias, la iniciativa merece ser reconocida. Porque rompe con la lógica de la excusa permanente y apuesta a una solución concreta para un problema concreto.

Si se concreta, podría convertirse en el mayor cambio logístico y de transporte de la ciudad en los próximos 20 años. Y también en un precedente: demostrar que, incluso en un contexto nacional adverso, una ciudad puede tomar la iniciativa y empujar su propio desarrollo.

En definitiva, la diferencia entre administrar y liderar suele reducirse a una sola cosa: quién se anima a hacerse cargo.

Esta vez, Bahía Blanca parece haber encontrado a alguien dispuesto a hacerlo.

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