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El encierro político de Milei y Karina hace crujir la relación con los aliados

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La relación entre Patricia Bullrich y los hermanos Milei entró en una fase de convivencia forzada. La senadora mantendrá los desafíos públicos y privados al Gobierno y el Presidente los absorberá para evitar agravar aún más un cuadro de situación que tiene acorralada a su administración. Debilitado, el Gobierno corre de atrás sobre una agenda perdida en la que llegó a un punto crítico: no sólo lo desafían los aliados, ahora se le animan los propios.

Lo que dejó el lapidario pedido de explicaciones de Bullrich a Manuel Adorni fue mucho más que un desafío al jefe de Gabinete. Más que a Adorni, en la Casa Rosada asumieron que el golpe fue para Karina, la estratega solitaria del desmedido apoyo a su delegado.

Las consecuencias podrían comenzar a verse esta semana si es que, como anticipan fuentes cercanas a ese espacio, el karinismo le bloquea el acuerdo que Bullrich hizo con los aliados en el Senado para desmembrar la reforma electoral, a contramano de los deseos de la secretaria general. Pasó inadvertido pero el miércoles a la tarde, en la previa al supuesto spoiler, Bullrich acordó tratar por separado Ficha Limpia, tal como promovían sus ex socios del PRO, del resto del proyecto para eliminar las primarias obligatorias y cambiar las reglas electorales. Del otro lado del palacio legislativo, en la Cámara de Diputados, para entonces estallaban de bronca. Laderos de Martín Menem se horrorizaban con la negociación, que los dejaba sin la única herramienta que habían encontrado para convencer a los espacios aliados, como el radicalismo y el macrismo.

Las jugadas de Bullrich van más allá de Adorni. “En el corto plazo le sirve; en el largo; le perdieron la confianza”, sintetiza un funcionario de trato cercano al clan Karina.

Esta semana Agustín Coto, presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, debería convocar al debate de Ficha Limpia. Si no lo hace, Karina le habrá bajado el pulgar a la autonomía de Patricia.

La tensión actual no se traducirá en una ruptura de relaciones. Es el Presidente el que la necesita más que nadie y por eso salió rápido a minimizar el daño de sus explosivas declaraciones. Es posible que, incluso bajo cierta hostilidad naturalizada, Bullrich sea la candidata a jefa de Gobierno en la ciudad de Buenos Aires en representación de la libertarios. “Locos si, boludos no”, parafrasean a Milei en las huestes oficialistas. La bronca en el círculo presidencial hacia la senadora es ya proporcional al apego con el que se aferran a Adroni. “Para ella, frío polar”, advierten. Pero Patricia logró convertirse en una necesidad para Karina. Le sobra astucia. El viernes cerró la semana con una caminata en Lugano con Pilar Ramirez, legisladora porteña y mano derecha de la hermana presidencial en el distrito. “Teníamos que patear el tablero, esto no se aguanta más. Ella es la única persona que tiene votos propios”, dicen a su lado. ¿Eso se traduce en la posibilidad de que rompa? No necesariamente, pero acorrala al Presidente. Sus lazos PRO nunca los cortó. Con Mauricio Macri no habla hace mucho tiempo, la relación quedó resentida, pero en política, diría Cristina Kirchner, los agravios prescriben a los seis meses. “Hoy no hablan pero en algunos meses no sé”, deslizan laderos de la senadora.

Macri ya marcó sus diferencias con el Gobierno y ahora las hará sentir en el Congreso. No hay apoyo del PRO para que se anulen las primarias. Para el Gobierno es la única prioridad. Diego Santilli teje acuerdos con los gobernadores. Negocia el fin de las PASO a cambio de garantizar las respectivas reelecciones de los mandatarios. Esta semana se pronunció a su favor Marcelo Orrego, de San Juan; el catamarqueño Raúl Jalil le hizo guiños favorables, lo mismo que el misionero Hugo Passalacqua. A propósito de Misiones, el mandamás de la provincia, Carlos Rovira, presentó esta semana un proyecto de Ficha Limpia en la legislatura provincial que de tan restrictivo deja afuera de la carrera electoral a quien tenga hasta una infracción de tránsito grave. Para los distraídos, sus dos senadores fueron clave para hacer caer el proyecto a nivel nacional el año pasado, por pedido de Milei.

Con la popularidad en baja, el Gobierno no tiene demasiado margen para jugar el color violeta puro en los distritos y salir triunfante. Pero puede hacer un enorme daño a las reelecciones de los gobernadores que lo sostuvieron estos dos años y medio de gobierno.

Santilli hace la suya también en PBA. Esta semana combinó colores y se reunió con los intendentes amarillos del PRO. Su intención es encabezar un gran frente antiperonista en la provincia que incluya a La Libertad Avanza y los ex Juntos por el Cambio. Para eso tiene que arreglar con la UCR y evitar que le armen espacios alternativos como Somos, que compitió el año pasado.

Garantizar reelecciones

En ese ajedrez electoral se mueve Santilli, por orden de Karina. “Ningún gobernador le va a votar la eliminación de las PASO si el Gobierno no les asegura que no les va a plantar candidatos en las provincias”, anticipan cerca del ministerio del Interior. Karina empezó a negociar. No es lo mismo una elección legislativa que una ejecutiva y bajó la orden para componer alianzas, salvo en Córdoba y en la ciudad de Buenos Aires, dos distritos en los que espera mantener sus posibilidades. Las giras de Santilli incluyen además promesas de jueces federales, pliegos que se hacen esperar.

Hasta el momento, el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, se concentró en cargos de poco poder. Se esperan para los próximos días que se destraben en el Consejo de la Magistratura las ternas para la estratégica Cámara Federal porteña. Pica en punta Pablo Yadarola, titular del juzgado en lo penal económico N° 2 desde 2015 y cercano a Mahiques. No hay mucho apuro en el Gobierno por los cargos sensibles, como los juzgados de primera instancia de Comodoro Py. En noviembre se renuevan los consejeros y el ministro apuesta a que ese cambio de composición del organismo lo favorezca. “Nadie quiere avanzar en el Consejo ahora, y además, a nadie le conviene”, sostienen cerca del funcionario. Es la lógica del poder. A los consejeros les sirve tener ahí la previa de la elección de las ternas porque la definición final, de todas maneras, para el envío de los pliegos, recae en el Poder Ejecutivo. Es un pedir y deber favores constantes.

Las vacantes en la Corte Suprema tampoco son prioridad. “La nueva mayoría no existe”, sostienen cerca de Mahiques para demostrar que con la actual composición de tres miembros, los fallos solamente tienen que salir con unanimidad. En caso de diferencias entre los cortesanos, por las dos vacantes que tienen, están obligados a llamar a conjueces. Karina incluso se muestra desentendida de la interna judicial en la cúspide del palacio porque cree que con la nueva composición del Senado después de las elecciones del año que viene tendrá los votos para completar los casilleros que faltan. La Libertad Avanza se tiene fe electoral a pesar del mal momento actual en las encuestas. Por ahora a Mahiques, a quien abrazó, lo deja hacer.

Villarruel juega

La ingeniería que aplique el oficialismo, por decisión propia o responsabilidad ajena, tendrá una enorme influencia de cara a las presidenciales de 2027. La eliminación de las PASO puede jugarle a Milei una mala pasada. Podría revivirse un escenario 2003, con cinco candidatos competitivos, y un presidente que termine primero con un puñado de votos arriba del 20%. Es una posibilidad. Milei tiene dos factores de riesgo: Mauricio Macri y Victoria Villarruel. El primero recorre el país prometiendo un espacio propio, incluso con su propia candidatura presidencial en juego si tiene garantías reales de pelear en serio. Para salir tercero no se presenta. La vicepresidenta ya avisó. “Yo juego”, le dijo hace unos días a un interlocutor. “Candidata va a ser, y el Gobierno le permitió erróneamente crecer con su pelea”. Callada como está hace campaña, cuando arranque a hablar podría convertirse en un verdadero problema para los hermanos Milei.

Más allá de las revelaciones diarias de los gastos de Manuel Adorni, el Gobierno tiene trabado el Senado, la cámara más favorable. Federico Sturzenegger, un cruzado, ve cómo sus proyectos se van desguazando. La iniciativa llamada de inviolabilidad de la propiedad privada recién se podría dictaminar esta semana, desmembrada. Se eliminó la disolución del Registro Nacional de Barrios Populares, rechazado por los aliados y la Iglesia y se modificó sustancialmente el proceso de juicio sumarísimo para todos los desalojos, en protección de las familias. Se pusieron límites a la venta de tierras a extranjeros y se les dejó a las provincias mayor potestad en los registros de tierras. Los pliegos de la jueces que manda Milei no tienen dictamen. Solo la renovación de Carlos Mahiques, el papá del ministro. En este escenario, nació muerto el nuevo proyecto sobre el interminable desgaste del recorte en discapacidad.

El Gobierno, encerrado en los hermanos Milei, dejó de consultar. Sólo Bullrich negocia, sola y contra la voluntad de Karina. Dicen quienes tienen alguna chance de hablar con el Presidente que su aislamiento lo lleva a no aceptar que nadie le acerque una posición distinta a la suya, de ahí la bomba que dejó Patricia, con esquirlas que nadie se anima a pronosticar hasta dónde pueden llegar.

El Gabinete pisa cáscara de huevo

Lo que dijo Bullrich en público lo piensan en privado la mayoría de los ministros, sobre todo Luis Caputo, aunque lo niegue y lo siga negando. El Gabinete se mueve como quien camina sobre cáscaras de huevo. El anuncio del Super RIGI pasó completamente inadvertido por la obstinación presidencial de poner en escena a Adorni. El error de querer mostrar autoridad forzada.

Se ríen en la oposición. Es un RIGI peronista. Lo que busca, al menos en las líneas generales que divulgaron de apuro el viernes, es dar beneficios impositivos a la industrialización. Los ejemplos que pone el propio ministerio de Economía incluye “la cadena de valor del litio, manufactura de baterías; hidrógeno verde o de bajas emisiones; GNL onshore; reactores nucleares pequeños y medianos, paneles Solares y turbinas eólicas; vehículos 100% eléctricos; nuevos productos petroquímicos y de la industria aeroespacial; cadena de valor del uranio; productos industriales a partir de la pesca; fertilizantes de potasio o fósforo”. Si es para competir con Brasil, ya llega tarde. La oposición apunta que es para datacenters y que se relaciona con la visita del tecnomagnate Peter Thiel. Las exenciones impositivas son incluso más beneficiosas que el régimen actual. Se baja Ganancias de 25% a 15%; incluye una amortización acelerada: 60% el primer año, 20% en cada uno de los dos años siguientes cuando hasta ahora tenía un mínimo de 2 cuotas iguales o vida útil al 60% según el activo. A nivel aduanero, tiene exención de derechos de exportación cuando el RIGI actual es a partir del tercer año y exención de aranceles para las importaciones necesarias para la puesta en marcha del proyecto, donde se concentrarán, de avanzar, las quejas de la oposición.

Políticamente, el Gobierno está complicado para hacer pie en el Congreso y por tratarse de temas impositivos deberán ingresar por la Cámara de Diputados, un problema para el oficialismo. Al jefe de Gabinete lo acorralaron varias veces en el informe de gestión con la demora en la aprobación de los proyectos del régimen actual. Consta en la respuesta 301 del informe escrito. De los 85.000 proyectos presentados, sólo se aprobaron 27.000. Es lo que Macri llama la falta de microgestión del Gobierno. Y la inversión extranjera directa dio malos datos, según publicó el viernes el Banco Central, con una salida neta de USD 4.687 millones en el cuarto trimestre del 2025.

Luis Caputo sigue quejándose en privado del efecto político sobre la economía, es decir, Adorni. Incluso lo habló ante un grupo heterogéneo de representantes de los 44 aliados de Bullrich en el Senado, que lo visitaron la semana pasada en su despacho para que les explicara el proyecto para el pago a los holdouts, de lo poco que avanzó. En la fallida conferencia del viernes Karina y Milei, con la presencia de Adorni, le recordaron a quién responde. Adorní ya no funciona más como jefe de Gabinete. Es el gestor del desgaste de todo un gabinete.

Caputo reeditó la expectativa de baja inflacionaria que había hecho Milei. De la promesa de comenzar con 0 a mitad de año, que después pasó a agosto, esta semana anunció que rondará el 1% a fin de año. ¿Podrá? Epyca consultores augura un camino complicado. En su último informe analizaron cómo fue la reducción de la inflación en la última década. Entre enero de 2017 y marzo de 2026 la tasa promedio de inflación mensual fue de 4,4% y en este lapso, la inflación prácticamente no bajó del 1%. El alza de precios mensual más baja fue 0,2% en agosto de 2016; y las siguientes fueron 1,1% en septiembre de 2016; y 1,2% en diciembre de 2016 y junio de 2017. “Milei está prometiendo alcanzar prontamente un resultado que no se ha logrado en casi una década y que claramente sería un hito en el proceso de normalización y estabilización que Argentina necesita”, argumentan. Hay otro problema. La política antiinflacionaria está basada en tres anclas: la cambiaria, el superávit fiscal (con costos crecientes en gasto social), y techo salarial, un combo que para el segundo semestre y sobre todo en el inicio del año electoral no muestra sostenibilidad a mediano plazo.

Con la recaudación en baja hace 9 meses consecutivos, la aplicación del Fondo de Cese Laboral (FAL), que sigue sin reglamentarse, le pondría más presión a las cuentas públicas. El FAL podría reducir en alrededor de 0,4% del PBI la recaudación de contribuciones de la seguridad social. ¿Será por eso que se demora?

La oposición arriesga

El Gobierno se prepara para otra semana convulsionada. A las tensiones internas y las novedades judiciales de Adorni se le agrega la presión externa. El martes se espera que una multitud llegue hasta las puertas de la Casa Rosada para reclamar algo tan básico como recuperar el presupuesto universitario, que incluye los salarios de sus docentes. Se sumaron la CGT y el resto de las centrales de trabajadores y habrá presencia de varias organizaciones políticas, desde el radicalismo hasta el peronismo. La respuesta oficial a un conflicto que lleva ya dos años y medio viene siendo errática. Intentó una nueva ley de financiamiento que no tiene por ahora ninguna posibilidad de avanzar.

Mientras tanto, la oposición se jugará un pleno el jueves, con la convocatoria a una sesión especial. Necesitan 129 diputados sentados. Están trabajando en el quórum. El pedido es para forzar la interpelación de Adorni, pero si llegan a abrir sesión sólo les alcanzará para emplazar a la comisión a tratar los proyectos. Van a ampliar el temario como prenda de negociación con los siempre jabonosos aliados del Gobierno para conseguir al menos darle un susto. Unión por la Patria no convocó, pero se descuenta que con sus propias iniciativas incorporadas quedará a bordo. Principio de revelación, provocan los convocantes. Los impulsó la apurada de Bullrich. “Aceleró todo. Patricia le puso bolilla negra y nosotros pintados”, se queja un diputado opositor. Hay diferencias reales sobre la conveniencia o no de forzar una sesión y quedarse en la puerta. Los otros temas que se incluyan en el debate, que se definirán después de la marcha universitaria, puede hacer cambiar opiniones.

Esta semana se define además el devenir de la estratégica comisión Bicameral Permanente de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia. Karina ordenó que la presida Sebastián Pareja. Nadie llamó a los integrantes, cuyo decreto se publica mañana, para convencerlos. Y el martes se verán todos las caras. Ese lugar se lo había prometido Martín Menem a Cristian Ritondo para que le votara la delegación de facultades y poder armar las comisiones como quisiera. Ese día hubo una reunión donde primero Menem estuvo en el despacho de Ritondo y después una reunión con el propio Menem, Santilli, Gabriel Bornoroni, Oscar Zago y Javier Sánchez Wrba. Según cuentan los presentes, Menem hizo el ofrecimiento para la comisión. Cerca del riojano se desentienden. El escenario cambió para el Gobierno, que ya no tiene más el camino allanado sin negociar.

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LLA quiere sesionar en Diputados y superar la parálisis que provocó el caso Adorni: la agenda en carpeta

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El oficialismo busca mostrarse activo en la Cámara de Diputados para contrarrestar los movimientos de la oposición, que por estos días intenta conseguir los votos para avanzar con una interpelación contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

Mientras que la oposición ya convocó a una sesión el próximo jueves 14 de mayo, que será apenas un primer paso dado que deberá emplazar a las comisiones que controlan los libertarios para obligarlos a tratar los proyectos de interpelación, el oficialismo planea hacer lo propio el miércoles 20 con un temario que incluirá la adhesión Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) -en el marco del acuerdo comercial con Estados Unidos-, la denominada Ley Hojarasca y la reducción de subsidios por zonas frías.

Durante el último mes la actividad parlamentaria estuvo casi paralizada por el escándalo de Adorni. El jefe de Gabinete brindó su informe de gestión el miércoles pasado y allí aseguró que puede explicar su patrimonio y adelantó que brindará todos los detalles necesarios a la Justicia.

Los libertarios esperaban que su presentación en Diputados pusiera punto final a la discusión pero las recientes revelaciones de la Justicia, por ejemplo las refacciones por USD 245 mil que habría hecho en su casa del country Indio Cuá, le suministraron a la oposición el combustible necesario para mantener el tema en el centro de la agenda.

Hasta el momento sólo el proyecto de ley Hojarasca tiene dictamen de mayoría y está listo para ir al recinto. Esta iniciativa, impulsada por el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, tiene como objetivo eliminar 70 leyes que, según el Gobierno, generan costos inútiles a los contribuyentes, se volvieron obsoletas o afectan libertades individuales.

Para llegar a un consenso, los libertarios decidieron dejar afuera del proyecto los puntos más resistidos por la oposición como la derogación de exenciones fiscales para cooperativas, la eliminación de la credencial de libre circulación para legisladores nacionales y los recortes del aporte estatal para la Federación Argentina de Municipios.

Por otro lado, fuentes oficiales adelantaron a Infobae que este martes intentarán llevarse el dictamen del Tratado de Patentes para dejar el proyecto listo para el recinto. Funcionarios del Ministerio de Desregulación irán a evacuar dudas de los aliados al plenario de las comisiones de Relaciones Exteriores, Industria y Legislación General.

El Gobierno había intentado avanzar hace un mes con el Tratado de Patentes pero terminó suspendiendo una reunión de comisión por presión de los laboratorios. Este sector, con fuerte poder de lobby, reclamaba que se deje “en reserva” el capítulo 2 del tratado porque significa que una patente registrada tiene vigencia por 20 años en todos los países miembros.

Actualmente, producir medicamentos genéricos o biosimilares permite reducir drásticamente los costos. Por otro lado, los laboratorios extranjeros plantean que sin protección de patentes no hay incentivo para investigar.

La diagonal para destrabar la negociación será efectivamente dejar en reserva el capítulo 2 pero este cambio extenderá el trámite legislativo, ya que el texto tendrá que volver a pasar por el Senado.

Por último, el Gobierno envió a Diputados un proyecto para modificar el régimen de zonas frías para reducir los subsidios al gas. A partir de la nueva iniciativa sólo mantendría la bonificación del 50% los hogares de la Patagonia, Malargüe y la Puna.

En cambio, quedarán excluidas las zonas que se sumaron en 2022. Este cambio impactará en 55 departamentos en Buenos Aires, 3 en Catamarca, 13 en Córdoba, 12 en La Pampa, 3 en La Rioja, 6 en Mendoza, 8 en Salta, 11 en San Juan, 8 en San Luis, 8 en Santa Fe, 1 en Tucumán. En estas localidades sólo podrán acceder al beneficio aquellos consumidores -se toma por medidor- que tengan como ingresos menos de tres canastas básicas.

El oficialismo deberá encarar una negociación complicada con aliados eventuales, como los gobernadores de Mendoza, Salta, Catamarca, San Juan, San Luis, Córdoba y Santa Fe, que aprobarán aumentos de tarifas en sus territorios. La medida es especialmente antipática dado que está comenzando el invierno.

Si logra avanzar con la sesión del 20, el oficialismo no solo podrá retomar la iniciativa sino también mostrar a la oposición que tiene los votos para bloquear una eventual interpelación de Adorni.

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Círculo rojo: Milei entrampado entre el “riesgo Adorni”, la economía y las expectativas del establishment

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“Adorni chorro”, le gritaron a Patricia Bullrich el viernes mientras recorría Villa Lugano, en el sur de la capital. Dos días antes, la senadora le había reclamado públicamente, en el prime time televisivo, a Manuel Adorni que presentara de manera inmediata la declaración jurada para aclarar su crecimiento patrimonial, a contramano de la estrategia oficial, después de que el contratista de la casa de Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, atestiguara en la Justicia que el jefe de Gabinete se gastó USD245.000 en refacciones.

La declaración del testigo fue un bombazo. También la reacción explosiva de Bullrich, que obligó a Javier Milei, esa misma noche de miércoles, a insistir, una vez más, en la permanencia de su ministro -“ni en pedo se va”, aseguró-, y a confirmar, sin precisiones, que adelantaría la presentación de su rendición de bienes.

El Presidente está enajenado: ve conspiraciones por todos lados. Desde Chile, antes de volar a Argentina, en una breve gira que tuvo por ese país vecino, la ex ministra de Seguridad intentó explicarle telefónicamente por qué el jefe de ministros tenía que dar explicaciones públicas. No lo convenció. Según trascendidos internos, Milei habría además discutido a los gritos en Olivos con un periodista por ese tema. El viernes, frente a un gabinete agotado por el caso, Milei volvió a sostener al funcionario: “No lo voy a ejecutar para ganar una elección”. Una hora antes, en una conferencia de prensa insólita en la que se intentó guionar las preguntas y dominar la agenda pública, al ministro Luis Caputo“Toto”, lo consultaron por el “riesgo Adorni”, e incluso se le preguntó a los ministros si recibían “sobresueldos”. El jueves por la noche, en una conversación con Alejandro Fantino, el jefe de Gabinete resaltó, falazmente, que no esclarecía su situación patrimonial para no “entorpecer a la Justicia”, y que en algún momento se decidirá a hablar: “Voy a hablar, y voy a hablar mucho, sí claro, voy a hablar, más de lo que se imaginan”, desafío, en modo víctima.

El Gobierno no logra dar vuelta la página. Los ministros están fatigados: cualquier anuncio se opaca por el escándalo patrimonial del ex vocero. Milei no pudo festejar el crecimiento de marzo de la industria y la construcción, dos de los sectores más castigados por este programa económico; tampoco llegó a capitalizar, como esperaban, la publicidad del “Súper Rigi”, la suba en la calificación crediticia de la Argentina o el retroceso del Riesgo País. Algo similar ocurrió con la exposición minera que se desarrolló el jueves en San Juan, que aglutinó a media docena de gobernadores, empresarios y el sector “karinista” del gabinete, con Karina Milei a la cabeza, alrededor de un rubro que está en franca expansión y que planea invertir miles de millones de dólares en los próximos años. Ni siquiera se celebró públicamente el fallo del juez federal de La Pampa, Juan Pablo Baric, que rechazó la cautelar presentada por el gobernador de esa provincia que pedía dar marcha atrás con la Ley Glaciares, una resolución que era muy esperada por el sector y por el gobierno, en la que trabajó, según las fuentes, Juan Bautista Mahiques.

El ministro tiene, sin embargo, una tarea más acuciante: la supervisión de los expedientes que se tramitan en Comodoro Py. “Sesenta días”, deslizaron en esos tribunales que es el lapso al que se habrían comprometido en el Gobierno para administrar algunas de esas investigaciones. El escándalo Adorni ya lleva unos dos meses al tope de la agenda, y los más experimentados operadores judiciales no recuerdan causa, como la que se tramita por enriquecimiento ilícito contra el ministro coordinador, que haya tenido un movimiento tan intenso con un funcionario de esa talla en funciones: el desfile de testigos es incesante.

Pero la caída en la popularidad del Presidente y en las expectativas por el futuro no se justifica solo por el escándalo coyuntural del derrotero judicial de Adorni. En todo caso, ese escándalo, que paralizó a la gestión, funcionó en estos meses como un catalizador de una demanda social mucho más estructural por el funcionamiento de la economía. Un estudio reciente de la consultora CasaTres, de Mora Jozami, relevó que el 55% considera que el empeoramiento de la situación económica es por las políticas implementadas por Milei, y solo 1 de cada 10 cree que el gobierno está resolviendo los problemas del programa. El 42% respondió, además, que lo peor está por venir, y un 64% contestó que es más importante “evitar la pérdida del empleo” que “bajar la inflación” (31%).

Los datos recientes del Indicador de Consumo Familiar (ICF) que Poliarquía elabora desde el 2008 -publicados en el último informe de la Fundación Pensar, titulado “Sobreviviendo”-, y que releva la capacidad real del consumo de las familias, registraron una caída del 3% en el primer trimestre del 2006 respecto del trimestre anterior, y un retroceso interanual en torno al 10%. Las cifras muestran una marcada heterogeneidad territorial: “Nuestros datos muestran que el deterioro reciente se concentra más en el Gran Buenos Aires, mientras que el interior del país exhibe una dinámica más positiva”.

Esa heterogeneidad obliga al sistema a mirar con mayor atención al conurbano bonaerense, que concentra a buena parte del padrón electoral.

Los intendentes están cada vez más preocupados: ninguno, de cualquier extracción partidaria, ve señales de reactivación de la actividad o el consumo: “No hay un mango”. El gobierno, por el momento, no tiene previsto expandir el consumo. Según un reciente informe de la consultora Empiria, del ex ministro Hernán Lacunza, el ingreso disponible de los hogares cayó en febrero 2,1% mensual respecto al mes anterior, y se consignó una caída mayor en los hogares de menores ingresos (-2,7%). La recaudación, más allá de la mejora nominal en los números de abril de ARCA, también volvió a evidenciar una caída real de casi el 4% en relación a la inflación. Pero el deterioro no es solo económico: también es social. El miércoles, en la reunión que Marcelo Colombo, de la Conferencia Episcopal, mantuvo con jefes comunales y referentes del peronismo del GBA -Gabriel Katopodis, Fernando Espinoza, Jorge Ferraresi, Mariel Fernández, Ariel Sujarchuk, Mariano Cascallares y Roberto Álvarez, del sindicato AEFIP-, se trazó un panorama alarmante en relación a violencia intrafamiliar, adicciones y problemas vinculados con la salud mental. También se abordó la situación económica: “No hay hoy un escenario de eclosión, pero no sabemos si no lo puede haber mañana”, dijo un intendente.

Hubo lugar también para la discusión política: la Iglesia reclamó que se dejen de lado las internas. Un intendente de la zona sur acotó: “Por algo llegó Milei al gobierno”. Se ve que el pedido eclesiástico cayó en bolsillo roto porque al día siguiente, en el Senado provincial, se llevó a cabo un escandaloso encuentro de legisladores de Fuerza Patria en el que hubo gritos, insultos y chicanas por la conformación de comisiones que mantiene paralizada esa cámara y que exhibe el nivel de tensión de la guerra a cielo abierto entre Axel Kicillof, Cristina Kirchner y La Cámpora. No estuvo Verónica Magario, pero sí Sergio Berni, Malena Galmarini y Emmanuel González Santalla. También Germán Lago y Jorge Paredi, que expresaron la voz del gobernador. La unidad del bloque pende de un hilo. Se advirtió, incluso, que podría correr riesgo de fractura si la vicegobernadora no da marcha atrás con algunas designaciones. “Que lo hagan, y lo expliquen públicamente”, desafiaron fuentes de la gobernación.

En el peronismo del interior hay una creciente inquietud por la candidatura de Kicillof: dicen que, en un buen número de provincias, sigue muy asociado al kirchnerismo duro, y que, en todo caso, tiene que mostrar mayores muestras de autonomía. Las comparaciones son odiosas. Un diputado del interior abundó: “El peronismo no resiste otro Alberto Fernández, Axel tiene cuatro jueces de la Corte sin nombrar hace seis años, cinco ministros que no le responden a él, y la última lista de diputados y senadores provinciales no las armó”.

Círculo rojo expectante, interna en llamas. Los pases de factura en el peronismo, la división interna y la ausencia de una tercera vía competitiva explican, en parte, por qué Milei, a pesar de la caída en su imagen y el desgaste del programa económico, aún mantiene chances muy concretas de ser reelecto.

Las encuestas más serias, que registraron en estos meses un retroceso en la gestión presidencial, exhiben una paridad entre Milei y Kicillof. Algunas de ellas evidencian, además, un escenario abierto en un hipotético ballotage entre ambos.

“Es imposible que Kicillof sea presidente”, dijo la semana anterior, en el exclusivo hotel Llao Llao, “Toto” Caputo frente a un centenar de empresarios y emprendedores de primerísimo nivel en el tradicional foro. Ese selecto grupo del círculo rojo, que apuntala y promociona el proyecto libertario, está convencido del programa, en particular por la solidez de la macro, y propicia la reelección del Presidente. Pero más allá de Milei, les importa el rumbo. El mensaje es: con o sin Milei, lo importante es sostener el programa. “Ellos son los dueños del rumbo: pueden cambiar al presidente, pero para ellos lo relevante es mantener el plan económico”, opinó un consultor que asesora a varios de ellos.

En ese contexto, sectores del establishment empresario comenzaron a analizar alternativas. Una de ellas es Kicillof, lanzado abiertamente a la carrera hacia el 2027: el viernes, estuvo en Córdoba, una plaza muy esquiva para el kirchnerismo.

A Bullrich también comenzaron a prestarle más interés. Es más: hubo empresarios medios, también algunos industriales, que enviaron mensajes para conocer de primera mano si es cierto que la jefa del bloque de LLA en el Senado tiene intenciones de ser candidata en el 2027. Cerca de la ex ministra, que se entrevistó en Chile con el presidente Juan José Kast, deslizaron: “Si fracasa Milei fracasamos todos, están locos los que piensan que ella puede ser la salvación… A menos que sea algo consensuado…”.

La caída en la popularidad de Milei y los desaciertos domésticos de su gobierno hicieron que en el PRO se volviera a fantasear con una hipotética candidatura de Mauricio Macri, enemistado con Milei. El jefe del PRO está exultante con algunos pedidos del establishment para que analice una eventual postulación el próximo año. Macri disfruta esos consejos, y que se cree la ilusión de un posible retorno a medida que se agravan los tropiezos del oficialismo: “Mauricio siempre quiso ser un buen ex presidente”.

Pero más allá de las especulaciones futuras, que incluyen a dirigentes variopintos como Victoria VillarruelDante Gebel o Jorge Brito, existe en simultáneo un grupo eufórico de empresarios, por fuera de los que se congregaron en Llao Llao la semana anterior, de sectores en alza como el petróleo, la energía y la minería. En el primer trimestre del año el superávit comercial fue de USD 5.500 millones, muy superior a los USD 1.100 millones del 2025, apalancado fundamentalmente por la producción petrolera, que alcanzo niveles récord, con un aumento de casi el 16% interanual: 874.000 barriles por día.

Las expectativas de la industria son altamente auspiciosas. El Gobierno lo entendió desde el día uno. Por algo, la política en torno a Vaca Muerta no se corrió ni un ápice del sendero iniciado entonces por Cristina Kirchner y continuado por Macri y Alberto Fernández. En ese aspecto, hay un interés muy elevado de las compañías petroleras por un poder que es tan o más importante que el Ejecutivo en términos de la aplicación de esas políticas: el Judicial.

Por eso, operadores, funcionarios y abogados de esas compañías, principalmente de YPF, siguen con muchísima atención los concursos en el Consejo de la Magistratura y el envío de pliegos al Senado por parte del ministro Mahiques en algunas de las vacantes de juzgados y tribunales federales clave para ese sector. Es el caso de Neuquén (TOCF), Bariloche, Viedma y la cámara federal de apelaciones de General Roca, en Río Negro, en cuyo concurso quedó primero Hugo Greca. Se trata, además, en algunos casos de juzgados con competencia electoral: un incentivo para la relación de la Casa Rosada con los gobernadores.

Ese rubro, el electoral y político, y el judicial están en manos de Karina Milei, que desde las elecciones de octubre pasado se impuso a Santiago Caputo en la interna despiadada que sacude al oficialismo y que, según algunas fuentes libertarias, explica, en parte, la permanencia de Adorni en la Jefatura de Gabinete.

El tufillo de esa interna se tornó irrespirable. Hay referentes cercanos al consultor estrella que incluso se cuestionan la permanencia en el gobierno. Caputo sigue convencido de que debe permanecer adentro: cree, por los resortes y las relaciones que todavía administra, que una salida suya puede dañar seriamente a Milei. Es una disputa que el círculo rojo también minitorea con atención. Altísimas fuentes aportaron, en tanto, que esa interna empezó a permear puertas adentro de Las Fuerzas del Cielo.

A esa puja se sumaron, en paralelo, los chispazos internos originados tras el reclamo público de Bullrich para que Adorni adelante la presentación de su declaración jurada. Karina Milei, muy celosa de esos movimientos que alteraron la estrategia oficial de silencio atroz, avaló sin embargo que se mantuviera el viernes la recorrida de la senadora por la ciudad de Buenos Aires, un territorio que pretende arrebatarle al PRO el próximo año. Ese objetivo sufrió un duro traspié por la caída política del ex vocero. Bullrich, por caso, está segura de que se debe alcanzar un acuerdo con el PRO en la capital en el 2027, una hipótesis que, por ahora, es rechazada por la hermanísima.

La rebelión de la ex ministra de Seguridad es inversamente proporcional al encuadramiento de Diego Santilli, capaz de cualquier tipo de acatamiento con tal de ser postulado oficialmente por la hermana de Milei como el candidato a gobernador bonaerense, su máximo proyecto. Por eso el funcionario no blanquea públicamente que, como buena parte del gabinete, está harto de las derivaciones del caso Adorni. Cerca del ministro del Interior confirmaron que tiene todo preparado para avanzar un paso más en ese proyecto una vez que culmine el Mundial de fútbol, en julio, y que ya tuvo una primera confirmación por parte de los hermanos presidenciales cuando ganó las elecciones de octubre pasado como cabeza de lista de LLA. Después del Mundial prevé oficializar sus planes para la provincia: Isidoro Guillermo Bonicatto, un colaborador de confianza que trabajó en el CEAMSE, el organismo en el que Santilli conoció de cerca a Claudio Tapia, “Chiqui”, podría tener un rol destacado.

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Una lista infinita de enemigos, traidores y golpistas

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El jueves por la noche, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, contó que se sentía traicionado por “una persona” que conduce un noticiero porque vio cómo se indignaba ante uno de sus viajes, cuando originalmente había planeado compartir ese viaje con él. Horas después, la periodista Cristina Pérez se dio por aludida. “Mucha gente te votó y también se sintió traicionada”, le respondió. “Yo avisé y el que avisa no es traidor”. Unos días antes, la diputada oficialista Lilia Lemoine estaba enojada por un comentario editorial de Esteban Trebucq, también, respecto del futuro de Adorni. Entonces, sugirió que el periodista era golpista. “¿Qué sigue, Esteban? ¿Javier, bajate?”, le escribió en la red social X.

Los dos episodios contribuyen a explicar algunas de las cosas que le pasan al Gobierno en estos días. Pérez y Trebucq son dos colegas que muchas veces pusieron en riesgo su reputación por defender políticas oficiales, algo que siempre es difícil para cualquier periodista. Sus posturas respecto del caso Adorni reflejan hasta qué punto el escándalo genera una opinión casi unánime. No se trata de la oposición o del periodismo más crítico. Incluso quienes han sostenido una postura comprensiva hacia el Gobierno en otros momentos difíciles, consideran que las evidencias son categóricas. En el caso Adorni, el Gobierno está aislado como nunca; ese es el primer dato.

El segundo elemento es la reacción oficial: no tolera la disidencia ni siquiera entre aquellos más cercanos. Tarde o temprano, por hache o por be, toda cabeza rodará. La única alternativa para ser “un argentino de bien” consiste en obedecer todo, ser ciego, hincarse. Lo otro es traición o golpismo. Progresivamente, eso va aislando al Presidente incluso de los más cercanos, que muchas veces prefieren callar críticas muy elementales, por temor a una reacción destemplada.

En el caso Adorni se ha producido una disociación muy profunda entre la percepción de la sociedad y la del círculo más cerrado del poder político. Más allá de lo que defina la Justicia en su momento, hay evidencias contundentes de que incrementó su calidad de vida de manera sensible luego de llegar al poder, al punto de acceder a bienes y servicios -como un viaje en avión privado por motivos particulares- que son exclusivos de la elite más privilegiada de la sociedad. Nuevas propiedades, pasajes en primera clase, estadías en hoteles carísimos: la exposición pública de todos estos detalles derrumbó la imagen social de la mano derecha del Presidente. En ese contexto, durante sesenta días, Milei y Adorni tenían dos opciones: explicar lo que pasaba o que el jefe de Gabinete renunciara. No hicieron ninguna de las dos cosas.

Es impresionante la cantidad de miembros del oficialismo que, en este caso, desautorizaron la mirada presidencial sobre el asunto. Nicolás Márquez, el biografo presidencial que era hasta hace poco un incondicional, ahora también engrosa la larguísima lista de traidores. La senadora Patricia Bullrich, la principal aliada del Gobierno, se diferenció por segunda vez: la primera había sido con el escándalo Espert. Las relaciones con ella empiezan a derrapar hacia una ruptura paulatina pero inevitable. El ex jefe de Gabinete Guillermo Francos sumó su propio señalamiento y ahora amenazan con eyectarlo del directorio YPF. Es que para la inmensa mayoría de los argentinos, Adorni ha incurrido en conductas muy cuestionables. Pero un ínfimo puñado de ellos cree que no: el líder de ese grupito cerrado es el Presidente. El choque de percepciones es monumental.

Esa disociación, en la que existe consenso casi unánime en un sentido pero el Presidente va en otro, también se produce en el área económica. En las últimas semanas los tres medios económicos más importantes del mundo –The Wall Street Journal, Financial Times, The Economist- publicaron notas donde detallan los problemas de la gestión Milei. Hasta hace poco, en esas páginas elogiaban al Presidente. Ahora explican que la persistencia de la inflación crónica, la recesión y los escándalos de corrupción amenazan el futuro de la gestión libertaria. La coincidencia entre los editores de esos medios puede decir dos cosas: que realmente el programa de Caputo está en problemas, o que hay una conspiración internacional en contra de la Argentina. Para la inmensa mayoría de los economistas profesionales, sucede lo primero. Para el círculo áulico de Milei, se trata una conspiración.

Algo de esto se puede percibir en la ácida polémica que enfrentó esta semana a Milei y Caputo con el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo. Todo empezó hace casi dos años cuando, en su blog, Cavallo insinuó, en términos muy respetuosos, algunas críticas laterales al plan económico. A Milei le resultó intolerable, a tal punto que despidió del Gobierno a Sonia Cavallo, la hija del ex ministro, que no había hecho nada. Se ve que algo le molestó mucho al ex ministro porque el enfrentamiento tuvo, esta vez, una franqueza inédita. Cavallo sostuvo que a Milei no le interesa el funcionamiento de la macroeconomía porque prefiere dedicarse “a la filosofía económica, esas cosas de Keynes, Hayek o Rothbard” y que Caputo es un “trader”, no un buen economista. “Enfoca para un lado, y si no le sale cambia de rumbo y va para otro lado. No tiene un esquema definido de cómo funciona la economía”, dijo. Además, contó que el presidente lo bloqueó en Whatsapp y en la red social X. La reacción, otra vez, fue violentísima. Cavallo pasó de ser el mejor de la historia a un expropiador y un resentido que generó la crisis del 2001, cuando era fácil de evitar.

En medio del intercambio, intervino Joaquín Cottani, el ex secretario de política económica de Caputo y amigo personal de Cavallo.

“Durante mis ocho años en Wall Street tuve lo que se podía llamar ‘complejo de economista’. Muchas veces los traders nos menospreciaban –medio en joda, medio en serio- por nuestro exceso de teoría y falta de gimnasia y conocimiento del mercado en el día a día. Yo nunca me ofendía por eso porque, por un lado, tenían bastante razón y, por el otro, yo trabajaba de economista, no de trader, y ambos hacíamos falta en la organización. A diferencia de lo que me pasaba a mí en Wall Street, a Toto no le gusta que le digan que ‘como economista es un buen trader’. La diferencia es que él es ministro de Economía, y para eso no hace falta un buen trader sino un buen economista. Lo mismo ocurre con el presidente Milei. Como presidente es un buen filósofo del anarcocapitalismo”.

Todas estas personas, como los medios internacionales mencionados, comparten la filosofía pro mercado de Milei y participan de su marco conceptual. A todos ellos, tanto en lo que se refiere a los escándalos de corrupción como a los desmanejos de la economía, les ocurre lo mismo: se preocupan por los errores, nadie les presta atención, disienten en público, son agredidos brutalmente y entonces todo termina como termina. Una y otra vez, cientos de veces.

La disociación presidencial llega, por momentos, a dimensiones preocupantes. Esta semana hubo un episodio estremecedor cuando un frigorífico anunció en Moreno que se abrían sesenta puestos de trabajo. Se presentaron más de 4000 personas. Una cola interminable de doce cuadras, por momentos bajo la lluvia. Jóvenes que habían dormido allí para ser los primeros en ser atendidos, argentinos desperados por un trabajo fijo, que sobreviven como pueden, con menos de 500 mil pesos al mes, al mando de familias con cuatro o más integrantes. Los dueños de la empresa se sorprendieron porque había postulantes mayores de 70 años y otros que no sabían leer y escribir. Los testimonios recogidos por los medios durante todo el día eran estremecedores, entre otras razones, porque todos contaban que sus casos eran de lo más comunes, o sea, que todo el mundo en su entorno está así.

Esa noche, el Presidente habló por televisión, a los gritos, para defender a Adorni. Eso ya marcaba una disociación obvia con la mayoría de la población. Pero había otra: no hizo ninguna referencia a lo que había sucedido en Moreno. Si alguna de las personas que había hecho cola bajo la lluvia durante horas escuchó la nota, habrá deducido que Milei no le hablaba a él o a ella. No le importaba. Estaba en otra cosa. ¿Llegarán la imágenes de Moreno a los despachos oficiales o solo miran las que postea el Presidente, de las colas cuando frente a los bazares con chucherías importadas? ¿Alguien recuerda algún discurso donde el Presidente se refiriera a los haberes de los jubilados, por ejemplo, o a los trabajadoresque tienen tres trabajos y aun les cuesta llegar a fin de mes, o a los millones de sobreendeudados? “El consumo récord, la exportación récord, la producción récord”, dijo el Presidente, el jueves, en su enésimo viaje a los Estados Unidos.

La disociación compromete en estos días también al ministro Caputo. “Muchos argentinos tomaron crédito porque creían que la inflación les iba a licuar la deuda. Pero como no hubo inflación ahora no la pueden pagar”, dijo esta semana. Nadie se endeudó por necesidad, o para financiar consumos básicos, o con la tarjeta. Él no tuvo responsabilidad alguna en la desregulación del mércado de crédito, que gatilló una campaña agresiva para convencer a quien lo necesitaba de endeudarse a altas tasas de interés.

Tal vez a todo esto se refería la revista The Economist, cuando editó su última nota sobre la Argentina. El título decía: “Javier Milei está en serios problemas”. Luego, se leía: “El presidente sostiene que es la verdadera víctima de una economía en crisis”. Es que unos días antes, en uno de sus últimos discursos, el Presidente se golpeó el pecho y gritó: “El que más perdí fui yo, que no actualicé mi salario”.

Por momentos, pareciera que hay un mundo real -el de las colas interminables de personas que desesperan por un puesto de trabajo, el de los escándalos de corrupción, el de la opinión pública- y otro mundo, muy distante, en el que vive el Presidente. Para conocer este segundo universo, basta mirar un poco sus redes sociales. Su nuevo berretín son los videítos de inteligencia artificial. En uno de los últimos aparece como arquero de un equipo argentino donde juegan también Lionel Messi Guillermo Francella, Susana Gimenez y Agustín Laje, tamaña ensalada. El equipo contrario es un seleccionado comunista integrado por Lenin, Fidel Castro, Nicolás Maduro, Mao Zedong y Hugo Chávez. Cuando aparecen las imágenes de estos últimos, se escucha una música de fondo.

“Tirapiedras, Kuka, tirapiedras”.

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