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El Gobierno aún no pagará la multa por la nacionalización de Aerolíneas Argentinas y se prepara para ir a la Corte Suprema de EEUU

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Apurado por los tiempos del proceso, el Gobierno se encuentra preparando la estrategia judicial que utilizará en los próximos días en el marco del juicio en los Estados Unidos por la expropiación de Aerolíneas Argentinas, con el objetivo de revertir el último fallo que le ordenó pagar más de 390 millones de dólares en compensaciones por la decisión que se tomó durante la administración de Cristina Kirchner.

A la defensa en cuestión, que deberá ser presentada en el corto plazo, la está diseñando el procurador del Tesoro, Sebastián Amerio, junto a la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal.

De acuerdo con lo que precisaron a Infobae fuentes al tanto de la situación, el escenario más probable es que el Poder Ejecutivo recurra a la Corte Suprema de Estados Unidos para solicitar la suspensión de la pena dictada por la Cámara de Apelaciones del Distrito de Columbia.

Fue ese tribunal de Washington el que rechazó el recurso que había interpuesto la Argentina y dejó así firme la condena a favor de Titan Consortium, el fondo que actualmente reclama el dinero.

Sin embargo, las autoridades nacionales aseguran que ir a la Corte no es la única alternativa y que ”existen otras herramientas legales” que también están evaluando.

De hecho, por estas horas en la Casa Rosada se está elaborando una estrategia amplia que permanece bajo un estricto secreto para evitar que la parte demandante tenga tiempo de contrarrestarla.

Otra de las posibilidades que está manejando el equipo de Amerio es la de pedir una revisión del fallo ante la misma Cámara de Apelaciones.

De todas formas, si bien existe una fecha límite para actuar antes de tener que abonar la millonaria cifra, “todavía quedan varios días más” para planificar la defensa.

El procurador del Tesoro viene, junto con la secretaria de Legal y Técnica, de conseguir un importante triunfo en un juicio similar por la expropiación de YPF.

A principios de junio, la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York rechazó una medida extraordinaria que había solicitado Burford Capital y, de esta manera, favoreció a la Argentina y le evitó tener que pagar 18 mil millones de dólares.

Las autoridades nacionales ven en esa victoria un precedente favorable para el país y un ejemplo a replicar ahora: “Es el mayor juicio de la historia ganado por un Estado”, destacan los que participaron del proceso.

El caso por Aerolíneas Argentinas y Austral comenzó poco después del 2008, cuando la entonces presidenta Cristina Kirchner logró aprobar en el Congreso una ley para nacionalizar ambas compañías, que estaban hasta ese momento en manos de la española Marsans.

En una primera instancia, el grupo damnificado protestó ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), el tribunal arbitral del Banco Mundial.

En 2017, el Ciadi resolvió a favor de la firma europea y estableció una compensación de 320 millones de dólares más intereses, aunque nunca llegó a recibir ese pago y transfirió los derechos del litigio a Burford Capital, el fondo británico que también litigó contra la Argentina por la expropiación de YPF.

Sin embargo, el bufete vendió posteriormente esos derechos a Titan Consortium, que desde 2021 impulsa en Washington el reconocimiento y la ejecución del laudo arbitral.

Finalmente, la Cámara de Apelaciones del Distrito de Columbia confirmó la obligación de pagar más de 390,9 millones de dólares, lo que representa una de las condenas económicas más elevadas que enfrenta actualmente el Estado argentino en tribunales internacionales.

Durante los 16 meses previos a la confirmación del fallo, el Gobierno no pagó ninguna suma de la condena y es por eso que Titan aceleró su ofensiva judicial.

El trasfondo económico del conflicto remite al estado financiero de Aerolíneas y Austral antes de su estatización. Marsans había adquirido ambas compañías en 2001 por el valor simbólico de un dólar.

Desde ese momento, el Tesoro de España tuvo que aportar aproximadamente 750 millones de dólares para sostener a las dos empresas, que acumulaban pasivos cercanos a 890 millones de dólares.

Durante la gestión de Marsans, se vendieron activos relevantes, como oficinas en ciudades clave —Roma, París, Nueva York, Miami, Madrid, Bogotá, Lima y Caracas—, además de simuladores de vuelo, y se eliminaron rutas hacia Europa.

Con el cambio de Gobierno a nivel local, la compañía aérea comenzó una etapa de saneamiento y logró registrar ganancias durante dos años seguidos, además de operar sin aportes del Tesoro.

De todos modos, el Gobierno de Javier Milei plantea la privatización de la firma, algo que por lo pronto no pudo conseguir en el Congreso.

Al inicio del mandato, de hecho, durante la discusión de la Ley Bases, la empresa se incluyó en la lista de bienes del Estado que serían vendidos, pero la oposición obligó a que sea retirada.

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Cristina Kirchner sostiene su objetivo central: disputa por el liderazgo en el PJ y ser candidata a presidente

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La última estrategia judicial de Cristina Kirchner tiene un objetivo de fondo bien marcado: quedar habilitada para poder decidir ser candidata a presidenta el año que viene. Es una opción que parece lejana y complicada. Por momentos, imposible. Pero es una jugada que le devuelve centralidad política y abre un interrogante sobre su futuro electoral y el del peronismo.

La defensa judicial de la ex presidenta, que ahora integran los abogados Carlos Alberto Beraldi, el brasileño Rafael Valim y el español Javier Borrego, anunció este miércoles que recurrió al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para cuestionar la condena que recibió en la causa Vialidad, lo que implica el comienzo de una nueva etapa en la estrategia judicial luego de haber agotado las instancias de apelaciones en la Argentina.

Los pronunciamientos del órgano internacional no son vinculantes, pero pueden generar presión sobre el sistema político e institucional de la Argentina, en el caso de la revisión de la sentencia sea favorable a la cautelar presentada por los abogados de la ex jefa de Estado. CFK está condenada a seis años de prisión y está inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos.

En la carta que ayer publicó, la ex presidenta aseguró que “la proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal” y que “la privación de la libertad por seis años es sólo la accesoria”, dejando en claro que la limitación para competir es en la que se encuadran, en su mirada y la de la fuerza política que conduce, las acusaciones de proscripción.

Cristina Kirchner tiene intenciones de ser candidata. Las tuvo en el 2025, cuando aseguró que iba a competir por una banca en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, por la tercera sección electoral, y las mantiene después de estar un año encerrada en el departamento de San José 1111. Si existe la posibilidad real de que pueda competir, es muy probable que lo haga. Pero falta mucho. Hay un camino judicial y político por recorrer.

Con la nueva estrategia, el cristinismo busca poner en “una situación de igualdad” a la ex presidenta dentro del escenario electoral del 2027. Igualdad para competir y para ser una opción. Esa idea que subsiste desde hace tiempo en el sector más duro del kirchnerismo, está entrelazada con el mensaje público que sostiene Máximo Kirchner cada vez que repite: “Nuestra candidata es Cristina”.

En el entorno de CFK aclaran que el principal objetivo que buscan no es lograr una candidatura, sino tirar abajo lo que consideran que es una proscripción y el aval de la ONU sobre la mirada de que el proceso judicial en el que fue investigada y condenada está completamente viciado.

“Se trata de reparar el funcionamiento del sistema democrático. Romper la proscripción. Es mucho más que una candidatura”, aclaró a Infobae un importante dirigente del cristinismo que, al mismo tiempo, reconoció que, al final del camino, ese sector espera que Cristina Kirchner pueda ser candidata a la presidencia.

La flamante estrategia judicial le da a los dirigentes del cristinismo un nuevo argumento para mantener viva la campaña virtual de CFK 2027. Porque solo si queda habilitada por la justicia argentina, en el caso de que la Corte Suprema revea su postura debido al pronunciamiento de la ONU, podrá cambiar su situación judicial y tener la posibilidad de competir el año que viene. Mientras tanto, su candidatura no está atada a la realidad posible.

El cristinismo va a hacer todo lo posible para visibilizar la causa y para mantener la centralidad de CFK en el escenario político. Tal como hasta ahora, pero con la nueva etapa del proceso judicial latente, lo que le dará otro ímpetu al reclamo y a la proyección de su rol electoral.

En una entrevista brindada a La NaciónTeresa García, que es una de las voces más insistentes respecto a la situación judicial y política de la ex mandataria, sostuvo que el Partido Justicialista (PJ) trabaja tres ejes para que CFK pueda ser candidata el año que viene. El eje territorial, haciendo actividades semanales en la puerta de San José 1111; el eje judicial, enfocado en la defensa en el ámbito nacional; y el eje internacional, donde acaba de arrancar una nueva estrategia para buscar su libertad.

Dentro del peronismo hay cautela sobre los pasos que siguió Cristina Kirchner. Nadie quiere entrar en un ida y vuelta de declaraciones frente a las diferencias que pueden surgir. Incluso, desde la gobernación bonaerense avalaron la presentación en la ONU y aseguraron que la condena es “una aberración jurídica”. Es decir, no se generaron grietas inmediatas, aunque hacia el interior de la fuerza una gran cantidad de dirigentes no comparta que la ex presidenta es la mejor opción para enfrentar a Javier Milei el año que viene.

Cristina Kirchner movió su ficha en el tablero político. Hace todo lo que puede desde el encierro para seguir siendo protagonista, para seguir sumando fuerza pese a las limitaciones judiciales que trastocaron el futuro de su esquema político de poder.

“Nosotros estamos dispuestos a venir a ofrecer un proyecto de país. Nuestra insistencia, que a veces pone nerviosos a muchas personas, es la candidatura de Cristina. Entendemos que es la persona más capacitada para hacerlo. La proscripción que sufre individualmente, la sufren masivamente grandes porciones de la sociedad que la quieren votar”, sostuvo Máximo Kirchner ayer en AM 530.

Las palabras del líder de La Cámpora marcan el sentimiento del cristinismo y la mirada estratégica que tienen hacia adelante. Una mirada donde CFK es la solución a los problemas que tiene la Argentina y donde nadie, dentro del peronismo, tiene el caudal electoral que ella aún mantiene. Esa mirada es la que una parte del peronismo pone en jaque y la que estará latente a lo largo del proceso electoral 2027.

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Patricia Bullrich habló de una eventual candidatura para jefa de Gobierno en la Ciudad: “Me tengo una fe bárbara”

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A meses de que comience el año electoral, la senadora nacional Patricia Bullrich aseguró que no tenía en mente ser candidata, pero que no descartaría la posibilidad de competir por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en representación de La Libertad Avanza (LLA)“Yo puedo ser candidata y me tengo una fe bárbara“, sostuvo.

Luego de que la dirigente se negara a futurizar sobre su carrera política al expresar: “No me gusta estar pensando en lo que voy a hacer en un año cuando hace seis meses fui elegida senadora”; tampoco se cerró a la posibilidad. “Donde yo haga falta, voy a estar“, afirmó.

Tal como lo había indicado en la previa a las elecciones legislativas 2025, Bullrich recordó que “hay un DT y es el presidente”, en referencia a que solo podría participar de la contienda electoral si Javier Milei se lo pidiera. Más allá del armado electoral, aseguró: “Me gustaría que este proyecto de país se profundice, no se corte y que llegue a cada argentino“.

De hecho, durante una entrevista para TN, la senadora se mostró más interesada en lograr que el oficialismo forme nuevas alianzas electorales. “Mi convicción, y la he planteado, es que hay que hacer un acuerdo con el PRO, el radicalismo y con ciertos partidos“, señaló al agregar que debería pactarse que la fuerza política que actualmente gobierne en los territorios acordados se mantenga al frente.

Bajo este contexto, fue consultada sobre la situación en la Ciudad de Buenos Aires y una eventual alianza LLA-PRO. Por este motivo, planteó que “la ciudad hay que manejarla y cambiarla profundamente”. Aunque mencionó que el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, había hecho algunos cambios, consideró que era necesario darle a los porteños un alivio fiscal.

Al considerar que la actual gestión le faltaría un poco de la impronta libertaria, insistió: “Puede ser en coalición, puede ser el mismo Jorge Macri con ministros que tengan esta idea, no es imposible que sea yo”. Y profundizó: “Yo puedo ser candidata y me tengo una fe bárbara. Estoy probada en gestiones complejas y la Ciudad no es tan compleja como arreglar la seguridad de un país”.

De la misma manera, Bullrich se permitió rivalizar con el jefe de Gobierno porteño al haber hecho mención al fin de los piquetes en la Capital Federal. “No quiero competir con Jorge Macri sobre quién sacó los piquetes, pero es evidente quién sacó los piquetes”, ironizó.

A pesar de esto, la ex ministra de Seguridad Nacional sostuvo que lo ideal sería cerrar un acuerdo con el PRO y, tras ser consultada sobre el rol de Mauricio Macri, aseguró que será necesario hablarlo con el presidente del espacio para poder extender la coalición hacia otros territorios.

Después de que dejara entrever que ya hubo una reunión del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, con los presidentes del bloque del PRO, Martín Goerling y Cristian Ritondo, la senadora recalcó que “el PRO y el radicalismo tienen que estar adentro”.

Por otro lado, habló sobre las intenciones del oficialismo de eliminar las Elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), tras destacar que la medida permitiría “más gobierno y menos elecciones”. Aunque recordó que ella había logrado ganar las PASO en las presidenciales de 2023, criticó que se dio “una elección horrible de tres vueltas”.

“Eso hay que corregirlo”, apuntó al indicar que “cuando hay un solo candidato se termina generando un sistema interminable” y señaló que “si es una elección de dos mundos, las PASO no van a tener mucha importancia”, al hacer referencia a una eventual competencia entre LLA y sus aliados contra el bloque que podría representar al peronismo.

Por último, la senadora se refirió a la presentación de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner a la Organización de Naciones Unidas (ONU), con la intención de que se revise su condena resultante de la causa Vialidad. “Es algo que esperábamos todos, que intentara ir a una instancia supranacional para superar lo que dice nuestro sistema jurídico”, cuestionó.

“En todas las instancias se la condenó, cosa que creo que ningún tribunal internacional puede eludir una unanimidad tan importante de los tribunales argentinos”, planteó la dirigente libertaria al asegurar que la estrategia “tiene una cara que intenta ser jurídica, pero sobre todo tiene una cara política”.

En este sentido, Bullrich consideró que la ex vicepresidente buscaría tomar como precedente el caso del presidente brasileño Lula da Silva. Asimismo, evaluó que habría buscado generar un conflicto en el peronismo y volver a centrarse como una figura en la escena política. “Ya nos habíamos olvidado de San José al 1111; es una jugada para estar en la escena política”, sentenció.

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El Gobierno desescala el conflicto, pero en Brasil esperan la autorización de Lula para que vuelva el embajador

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El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva podría iniciar desde este miércoles una desescalada del conflicto diplomático con la Argentina, con la confirmación informal de que el embajador Julio Bitelli, llamado a consultas en Brasilia tras los ataques del presidente Javier Milei contra el mandatario brasileño, regresará a Buenos Aires. Aunque no lo dicen de manera oficial, fuentes diplomáticas sugirieron que el retorno se producirá, aunque sin precisar fechas, dando a entender que esto se producirá con mayor celeridad o no dependiendo de las señales de moderación que brinden desde el lado argentino.

La decisión toma forma en el marco de una segunda reunión entre Bitelli y el canciller Mauro Vieira, prevista para este miércoles. La primera había tenido lugar el domingo por la tarde, horas después de que Milei calificara a Lula de “ladrón” y “presidiario” durante la Convención Nacional del Partido Liberal (PL) en São Paulo, donde participó como invitado estelar y respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones del 4 de octubre.

A través de un comunicado, el canciller Vieira calificó los dichos del mandatario argentino de “provocación sin precedentes” y, además de convocar a Bitelli, citó al embajador argentino Daniel Raimondi a dar explicaciones.

El encuentro de este miércoles tenía un propósito diferente al del domingo: el gobierno brasileño quería evaluar las reacciones registradas en Argentina tras la convocatoria del embajador a consultas, así como las acciones posteriores de Milei. La percepción en Brasilia es que el llamado a consultas generó una fuerte ola de apoyo a Brasil dentro de Argentina, con muestras de solidaridad de parlamentarios y sectores de la sociedad civil. Según pudo saber Infobae, desde Itamaraty se comunicaron con algunos referentes que escribieron notas formales a la Cancillería de ese país para agradecer el gesto.

Sospechamos que va volver, aunque no tenemos confirmado cuándo”, respondieron desde Brasil a este medio, sin ofrecer plazos concretos, pero confirmando que hay una intención manifiesta de hacer una desescalada del conflicto. La sensación que prevalece en el gobierno brasileño es que, si Argentina mantiene la moderación, el retorno de Bitelli a sus oficinas podría producirse antes de lo previsto al inicio de la crisis.

Aun así, desde una oficina diplomática avisan: “La decisión depende del Presidente Lula”. La aceleración de ese regreso podría darse si Milei ofrece un gesto concreto de reconciliación. Si no, en Brasil no descartan que la vuelta del embajador pueda materializarse después de los comicios presidenciales, ya que el presidente argentino ha realizado demostraciones políticas antes de los comicios y que podría hacerlo después.

El primer gesto concreto del lado argentino llegó de la mano del canciller Pablo Quirno, quien este miércoles descartó en declaraciones radiales cualquier posibilidad de ruptura de relaciones diplomáticas con Brasil. “No hay ninguna chance de que de nuestro lado las relaciones se rompan”, afirmó Quirno en declaraciones a Radio Mitre, en un tono marcadamente distinto al de los días previos. El jefe de la diplomacia argentina también tendió un puente con el representante brasileño: “Tenemos la más alta estima por el embajador Bitelli, y de alguna manera esperamos que luego de estas consultas retorne al país lo antes posible para seguir desarrollando la extensa agenda bilateral que tenemos”. Estas declaraciones configuraron un gesto que habría sido determinante en la decisión diplomática para que Bitelli vuelva al país.

El domingo, un día después de su discurso en São Paulo, Milei volvió a cargar contra el gobierno brasileño: afirmó en Radio Mitre que Brasil era responsable “del 25 por ciento de la campaña antiargentina” desplegada en redes sociales durante el Mundial de fútbol en Estados Unidos. Pese a ello, en el entorno del Presidente reconocen que ya no hay incentivos para seguir escalando la situación diplomática.

El vocero presidencial Adrián Ravier había sido el primer funcionario argentino en dar señales de querer descomprimir la tensión. “No es la intención que esto afecte las relaciones comerciales entre dos pueblos hermanos que coexisten y de hecho se tienen como socios comerciales principales”, afirmó el portavoz durante una conferencia de prensa en la Casa Rosada el martes. Ravier justificó los dichos de Milei como diferencias “ideológicas” y “políticas”, y aseguró que Argentina “nunca ha llevado esas diferencias al plano diplomático”.

La respuesta del lado brasileño no se limitó a los canales formales. El ministro de Hacienda Dario Durigan calificó a Milei de “payaso”, el vicepresidente Gerardo Alckmin tildó sus dichos de “lamentables” y advirtió que esa “grosera actitud” perjudica a la Argentina. El propio Lula optó por la ironía cuando la prensa le preguntó por los insultos del mandatario argentino: “¿Quién es ese tipo?”, respondió ante las cámaras en las puertas de Itamaraty. El partido oficialista PT, a su vez, presentó una demanda judicial para investigar el financiamiento del viaje de Milei a São Paulo, aunque la Casa Rosada sostuvo que se trató de un viaje de carácter “oficial”.

En paralelo al conflicto diplomático, Milei y Quirno viajaron a Lima para asistir a la jura de Keiko Fujimori como nueva presidenta de Perú. Allí, la comitiva argentina y el canciller brasileño Vieira coincidieron en el Congreso peruano, aunque no hubo contacto público entre ambas delegaciones registrado por las cámaras oficiales.

Las fuentes diplomáticas brasileñas consultadas por Infobae señalaron que, si bien Brasil no tiene intenciones de romper el vínculo con Argentina, la reconstrucción del diálogo no se producirá en el corto plazo. “Se nota el esfuerzo. Pero se insiste en una equivalencia de actitudes que no corresponde a la realidad. Necesitamos identificar a las personas dentro del gobierno para reconstruir la relación en el mediano plazo. Antes de octubre no va a pasar, pero después es indispensable”, afirmó una fuente diplomática brasileña a este medio.

Uno de los factores que complica la reconstrucción del vínculo es la ausencia de interlocutores confiables dentro del gobierno argentino. Hasta el año pasado, Brasil contaba con múltiples canales al interior del Ejecutivo: Guillermo FrancosPatricia Bullrich y Daniel Scioli —exembajador en Brasil durante la presidencia de Alberto Fernández— oficiaban como puentes. Los cambios en el gabinete hacia finales de 2025 dejaron sin funcionarios con experiencia y trayectoria en la relación bilateral.

El trasfondo del conflicto es más profundo que el episodio reciente. La tensión entre ambos mandatarios se remonta a 2023, cuando Lula manifestó abiertamente su preferencia política en la campaña presidencial argentina, con apoyo explícito a Sergio Massa. Esa intervención consolidó un antagonismo personal que se proyecta también sobre las elecciones brasileñas del 4 de octubre, en las que Lula buscará la reelección frente a Flávio Bolsonaro. Desde ambos equipos reconocen que, con los dos presidentes en campaña y con diferencias ideológicas irreconciliables, cualquier chispazo puede volver a encender la hoguera.

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