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El Gobierno quiere dejar atrás el traspié con el INDEC mientras el peronismo desconfía hasta de su sombra

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En medio de la paz, al Gobierno le estalló un problema que no esperaba. Y nada tiene que ver con la reforma laboral. En Casa Rosada nadie anticipó la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC. Ni el ministro de Economía, Luis Caputo, quien pensó que el ahora ex titular se quedaría en el cargo a pesar de la injerencia del Poder Ejecutivo en la independencia del organismo. En Nueva York, grupos de inversores referenciados en asesores argentinos, además de no esperarlo, no lo podían entender. Por estas horas sigue la sorpresa, a lo que uno de ellos definió ante un lobbysta con sede en Manhattan como una “arrogancia innecesaria”, porque “el mercado ahora te la deja pasar y luego te la cobra”.

Las consecuencias en la credibilidad del instituto son impredecibles, sobre todo por los motivos de la salida de Lavagna a raíz de la fuerte discusión para publicar el nuevo método. Quien estuvo al tanto de esta discusión se sinceró ante Infobae: “No era cuestión de si daba más o menos, porque eso hace un año que iba arriba y abajo. Lo que se rompió fue la completa independencia del INDEC, sus planes de trabajo y la credibilidad”.

La frase se condice con el informe de diciembre del Banco Central. En su página 58, la entidad señalaba: “En febrero de 2026, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) comenzará a publicar la inflación nacional correspondiente al mes de enero utilizando un nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC). La actualización del índice busca reflejar las modificaciones de los patrones de consumo de los hogares en respuesta a las fluctuaciones de los precios relativos, así como los cambios de hábitos y la aparición o desaparición de bienes y/o servicios del mercado”.

En otro apartado, llegaba a este punto: “La primera conclusión que surge de estas estimaciones es que los servicios ganarán peso en forma significativa en detrimento de los bienes (aproximadamente 12 puntos porcentuales)”. El Gobierno, en consecuencia, le prohibió al INDEC reflejar los datos estadísticos. Por eso renunció Lavagna.

Ese tropezón evitable apareció en una semana intensa para el Gobierno en el Congreso. Por ahora, más allá de las declaraciones que buscan calma en el poroteo, los votos no están para aprobarlo en el Senado. Patricia Bullrich asegura que irán al recinto sí o sí el 11 de febrero. La discusión central con los gobernadores afines —tanto del PJ como radicales y del PRO— es por el ya trillado Impuesto a las Ganancias. El proyecto, en esta parte impositiva, busca reducir la alícuota máxima para sociedades del 35% al 31,5%, con escalas intermedias que bajan del 30% al 27%. Significan 1,7 billones de pesos para el ejercicio fiscal de 2026. Los gobernadores estiman en 144 mil millones de pesos por mes lo que dejarían de percibir en concepto de coparticipación. Los mandatarios provinciales, como Gustavo Sáenz en Salta, no dudaron en sacarse la foto con Diego Santilli, ministro del Interior, pero por lo bajo aseguran que es imposible votar eso sin que haya una recomposición por otro carril. El presidente Javier Milei, por ahora, ordenó no cambiar de idea.

En ese sentido, el jueves habrá una reunión de todo el bloque de Fuerza Patria. Contará con presencia perfecta, salvo algún caso de viaje personal que pueda tener un senador. Allí se tocarán varios temas. El primero será la reforma laboral. Quienes responden a gobernadores “dialoguistas” plantearán la necesidad de acercar posiciones. Pero, como está pasando en la mayor parte de las estructuras políticas opositoras, el gran problema vendrá por planteos internos. El último pasó bajo el radar mediático, pero por estas horas es clave para evitar una ruptura que puede ser total.

Para entenderlo hay que repasar lo sucedido en Jujuy. Allí el PJ está intervenido y quienes llevan adelante la tarea son Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez, ambos cercanos a Cristina Kirchner. En febrero habrá elecciones internas en esa provincia. Allí, la senadora Carolina Moisés planea enfrentar a La Cámpora. Pero ahora la legisladora fue suspendida por “inconducta partidaria” —la acusan de votar y favorecer al Gobierno—. Además, dieron de baja a 300 afiliados que le responden. “Los kirchneristas creen que fue la cabecilla de la rebelión y por eso saltaron así. Ella no quiere saber nada y está dispuesta a terminar de romper”, relató un compañero de banca. Desde San José 1111 negaron una interna partidaria y apuntaron a sus votos “como si fuera libertaria”.

El temor es que lo sucedido en Jujuy pueda reproducirse en otros ámbitos. “Es cierto que los sellos no le importan a nadie salvo a nosotros. Pero ahí se juega el armado para lo que viene”, explicaron. Puede dar fe de eso el gobernador Axel Kicillof, que tiene las horas contadas para aceptar o declinar la oferta que lanzaron desde La Cámpora para ser el presidente del PJ bonaerense. El mandatario quería imponer a Verónica Magario, pero no generó consenso. Máximo Kirchner contraatacó y dijo que debería ser él quien se ponga al frente. El armado de las listas vence el 8 de febrero. Por ahora, todos —por las dudas— juntan avales, aunque nadie quiere llegar a la instancia de votación.

“No van a financiar una interna. Es una discusión sin sentido para los que están en el territorio”, se animó a plantear un dirigente del PJ que busca acercar posiciones. Por las dudas, hubo paz en un punto clave: los veedores partidarios. En la práctica, son quienes aceptan o desestiman las listas. A los cuatro que ya estaban confirmados —Eduardo López Wesselhoefft, Facundo Tignanelli, Patricia García Blanco y Ulises “Coco” Giménez— se sumaron dos más para el “axelismo”. De fondo quedó otra discusión latente: las reelecciones indefinidas de los intendentes.

Más allá de la alternativa legislativa, hay quienes insisten en una definición judicial que les permita seguir de la misma manera. Por fuera de la rosca partidaria, la preocupación en las filas del gobernador pasa por el déficit fiscal, que no baja de 1,5 billones de pesos. Proveedores del Estado bonaerense repiten por estas horas una pregunta clave: “¿Está el dinero para pagar las deudas con las empresas que le prestan servicios a la administración de Kicillof?”. Solo en alimentos, para citar un ejemplo, el gobierno bonaerense gasta más de 60 mil millones de pesos por mes. “Estamos financiando todo lo que Nación cortó”, explicó uno de sus funcionarios.

Sin déficit pero con movimientos sin freno, en la Ciudad de Buenos Aires hay que poner la lupa. Quizás el cambio más importante, en términos de poder y relaciones con empresarios clave, fue el que se produjo en la Secretaría de Desarrollo Urbano. Desde esa silla se habilitan los permisos para proyectos inmobiliarios. El ganador, como de costumbre en los últimos meses, fue Daniel “Tano” Angelici. El empresario del juego y hombre fuerte del radicalismo porteño se quedó con el área.

Allí estaba Karina Burijson, funcionaria de confianza del jefe de Gobierno, Jorge Macri. Había ocupado ese cargo en Vicente López y asumió cuando el primo del expresidente ganó la elección en 2023. Ahora al frente estará Agustina Olivero Majdalani. “Fue un movimiento del ‘Tano’, que ahora va a manejar un área clave para la Ciudad”, relató a Infobae un dirigente del PRO.

Angelici ya había obtenido un premio a fines del año pasado cuando se aprobó el Presupuesto. Como parte del acuerdo con Macri, puso a Christian Gribaudo, ex senador bonaerense del PRO, como secretario administrativo de la Cámara. Desde allí maneja los gastos y contrataciones del Parlamento, con una billetera que envidia cualquier distrito por el volumen y la opacidad de los manejos. En ese puesto estaba Ignacio Pérez Lorgueilleux, que responde a Santilli. Pocas semanas después saltó a Nación para ser titular del RENAPER. Quienes siguen de cerca estos movimientos creen que Macri está entregando parte de su poder para no tener mayores problemas con una Legislatura que puede jugarle en contra —tiene menos de siete legisladores que le responden—. Algunos piensan que demasiado.

Días atrás, otro que encontró trabajo rápido fue el exlegislador Yamil Santoro. En diciembre dejó la Legislatura y hasta posteó en LinkedIn que buscaba empleo. La Ciudad lo volvió a cobijar: asumió como CEO del Parque de la Innovación. “Se animan varios cuando parece una estructura endeble. Y la Ciudad tiene lugares infinitos”, sentenciaron.

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El Gobierno admite desgaste en su esquema de comunicación y evalúa alternativas para recuperar la iniciativa

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La polémica abierta a raíz de los viajes y las propiedades del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, obligó al Gobierno nacional a revisar la dinámica de la comunicación, uno de los principales activos al inicio de la gestión, que muestra signos de agotamiento desde hace algunos meses. Es que en el oficialismo detectaron problemas que -incluso- sobrepasan la situación del ministro coordinador.

Las quejas no solo parten de la imposibilidad de dejar atrás la polémica que lleva 68 días, sino que exponen además el silencio en la virtualidad y la falta de difusión de las actividades de los nueve ministerios.

“Hace dos meses estamos intentando dejar atrás el caso”, planteó con visible agotamiento un funcionario a Infobae. “No hay estrategia de comunicación. Es cierto que la situación de Adorni encapsuló, pero no hay plan para modificar el tema”, coincidió una fuente oficialista.

En la administración libertaria advirtieron que, los constantes movimientos de la causa judicial debieran ser “contrarrestados” con “datos positivos” de gestión para evitar la mediatización de la investigación. Algo que parece no ocurrir por lo menos desde hace semanas. El diagnóstico es compartido por varios integrantes de la gestión, aunque los argumentos son diversos.

Por un lado, algunos marcan la vacancia natural que dejó Manuel Adorni tras suspender durante dos meses las conferencias de prensa, la principal instancia de comunicación oficial. Al mismo tiempo, observan cierta quietud en el ecosistema digital coordinado por el asesor presidencial, Santiago Caputo, a quien la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, dejó a cargo de esa tarea.

“Hay todo un sector que está desaparecido. Hay un déficit natural por la situación de Manuel (Adorni) y su corrimiento como vocero en la diaria, pero a eso se suma que no hay estrategia“, plantearon desde el Poder Ejecutivo.

Lo cierto es que desde la mediatización del caso, el exvocero evitó la exposición hasta la fallida conferencia del 25 de marzo, en la que tensó el vínculo con la prensa acreditada en un intento por explicar su situación. El 4 de mayo volvió a la sala, se expuso a las preguntas y retomó las entrevistas en las que evita confrontar.

Pese a los intentos por cambiar la agenda, las conferencias parecen estar teñidas por la temática como ocurrió al cierre de la primera semana del mes, el 8 de mayo, cuando los ministros Luis Caputo (Economía) y Alejandra Monteoliva (Seguridad) condicionaron su declaración a la línea de los anuncios luego de ser consultados por presuntos sobreprecios y, en particular, por la situación patrimonial del funcionario.

En otro sector del oficialismo coincidieron en la lectura, pero expusieron su propia explicación que respalda la pérdida de dinamismo en la conversación en redes. “Las cuentas no se mueven mientras todo el mundo pelea”, cuestionaron desde el ecosistema.

Llama la atención de varios el cambio registrado en un terreno dominado por los libertarios, que supo exhibir una intensa actividad digital impulsada por un ejército de cuentas con capacidad incluso para remover del cargo a algunos funcionarios“Hay una conclusión lógica de que el mundo digital está apagado”, señalaron por los pasillos de Balcarce 50.

Existe un acuerdo generalizado en torno a que la comunicación “se ve estancada”, con una multiplicidad de explicaciones que parecen no converger. Algunas voces solo lo atribuyeron a la falta de regularidad de las conferencias, de las que solo se realizaron tres en los últimos casi 70 días. “El Gobierno tenía una dinámica de comunicar las cosas a través de las conferencias, en torno al vocero, y hacer algunos anuncios puntuales”, admitieron.

Asimismo, aclararon que la merma en las redes sociales responde a una lógica orgánica, que suele alinearse detrás las figuras centrales del mundo de X, pero que además se mezcla con un componente descentralizado en el que los libertarios no ocultan su descontento con un sector del Gobierno, en particular de los referentes que responden a Karina Milei. “Tienen bastante vida propia”, resumieron ante este medio conocedores del mundo virtual.

“No funciona bajarle lo que tienen que decir o a quién deben defender. Cuando no es forzado funciona y cuando no lo es, no. Para que sea viral o tenga fuerza tiene que ser genuino”, sumaron además.

Al respecto, se cuidaron de aclarar que la merma en el mundo digital no tiene nada que ver con el caso que involucra al ministro coordinador. Incluso, señalan como punto de inflexión la denuncia penal del armador de la provincia, el diputado Sebastián Pareja contra algunos tuiteros por “hostigamiento digital”. El accionar del referente territorial profundizó el malestar que se generó en pleno armado de listas bonaerenses, en la previa a los comicios de septiembre de 2025, cuando los referentes de Las Fuerzas del Cielo, sector con mayor peso en la virtualidad, quedaron relegados de las nóminas.

“El descontento no tiene que ver con Adorni. Los denunciaron desde adentro de La Libertad Avanza en la justicia, llamaron a indagatoria a twitteros. Eso influye un poquito”, ironizó una fuente en tema.

En la Casa Rosada observan con preocupación la pérdida de iniciativa que supo distinguir a la gestión: ya no aparecen “domadores” dispuestos a ordenar la discusión pública y los “chads” de las redes parecen haber optado por el silencio. En ese escenario, el oficialismo estudia alternativas para reactivar una maquinaria comunicacional que, por ahora, sigue sin encontrar un rumbo claro.

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El corrosivo microclima de Olivos y el efecto inverso del respaldo a Adorni

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El Gobierno esperó el dato a la baja de la inflación de abril con la esperanza, repetida, de empezar a dar vuelta la página política. En otro renglón de su agenda semanal, aunque significativo, aparecía un acto oficial, en Mendoza, para celebrar la primera coronación de un proyecto RIGI. En los dos casos, el microclima de Olivos terminó mostrando su efecto corrosivo. Javier Milei festejó el IPC del mes pasado pero lo consumió volviendo a la carga contra el enemigo fabricado en la narrativa violeta, es decir, “la” política, empresarios y, por supuesto, periodistas. Casi en simultáneo, se producía otra muestra de sostenimiento de Manuel Adorni, esta vez como único representante del Gobierno en el escenario mendocino, algo que generó malestar local y hasta el desplante de un jefe comunal.

Las dos son expresiones de un grado creciente de ensimismamiento político. Algo parecido expone la cerrada reacción del Gobierno frente a la masiva marcha universitaria del martes pasado. También, la tensión ampliada de la interna, que llega al punto de descolocar a los bloques legislativos de LLA en la relación con socios. Se trata de disputas que suman desgaste al efecto provocado por el caso Adorni, un punto que habría asomado como inquietud en los contactos que acaba de mantener Santiago Caputo en Washington. Ese temario, por supuesto, fue dominado por la cuestión China, pero no excluyó el cabotaje.

El número de la inflación de abril era esperado por el Gobierno como un dato oxigenante. Y tal como anticipaban relevamientos privados, marcó un quiebre después de diez meses seguidos al alza. Fue 2,6%, una cifra nada menor y que, con el andar, expondrá si marca el inicio de un declive sostenido o establece una “meseta” nueva, en torno a los 2 puntos porcentuales. Por lo demás, la inflación dejó atrás en un cuatrimestre la cifra establecida en el Presupuesto 2026: acumula ya un 12,3%, mientras la proyección del texto presupuestario fue del 10,1% para todo el año.

Con todo, la cifra del último IPC no fue parte de un mensaje para tratar de mejorar las expectativas, sino que alimentó una nueva andanada de Milei, reducida al libreto de batalla. “Retomando la normalidad. A pesar de los intentos golpistas de la política (y sus socios del círculo rojo) y el shock externo, la inflación retoma el sendero descendente”, escribió en X. Llamativo: al menos en versión conspirativa, sostuvo que la inflación no sería un fenómeno de origen exclusivamente monetario.

Después, en su paso por canales amigos, el Presidente buscó moderar el sentido triunfalista de su primera reacción y sostuvo que el éxito o verdadero alivio se produciría cuando el IPC marque cero. Igual, Milei volvió sobre la idea de que la escalada inflacionaria fue consecuencia de una “intento” golpista. Y en otro ramal de declaraciones, cargó sobre la oposición y retomó descalificaciones a periodistas, que hace rato superaron todos los límites y en el último capítulo apuntó contra Débora Plager, de LN+.

Los insultos -contra opositores, economistas, periodistas- son la expresión tal vez más clara pero no única del modo de ejercer el poder. Y se trata de una práctica que se viene agudizando en estos meses adversos, especialmente por la situación del jefe de ministros. La defensa del funcionario lo llevó a exponer el mismo grado de cerrazón y tono duro frente a la primea línea del oficialismo. La última entrega dejó además una promesa presidencial: dijo que Adorni presentaría en breve su declaración jurada. Hasta ahora no ocurrió.

En una sucesión que comenzó a mediados de marzo, el monotema Adorni es alimentado por los dos mismos ingredientes: el respaldo sostenido de Olivos -es decir, del Presidente y de Karina Milei– y la serie de elementos que suma la investigación sobre el patrimonio del funcionario. En los últimos días, a los renglones de propiedades, refacciones y viajes, se agregaron sospechas sobre billeteras virtuales y, en particular, operaciones con criptomonedas. Eso va de la mano con las versiones sobre una citación a declaración indagatoria.

Cada vez más, el problema para el oficialismo es el efecto inverso del respaldo a Adorni. Hace rato pasaron a ser irrelevantes las reuniones de gabinete o de “mesa política” difundidas como gestos de sostenimiento del funcionario. Y alguna cita, como la última, ni siquiera mereció la distribución de fotos. Al revés, lo que viene ocurriendo es que algunos gestos terminan siendo negativos.

El referido acto en Mendoza ilustra el momento. Tenía el sentido de destacar la inauguración del parque solar El Quemado, en Las Heras. Contra lo que se esperaba, no viajó Luis Caputo. Y, a pesar de algunos deseos locales, ya era sabido que no viajaría el Presidente. Adorni se convirtió en el único representante nacional y, visto así, cualquier gesto iba ser interpretado como una señal de apoyo o de reparo. No se lo vio cómodo al gobernador Alfredo Cornejo, aliado del gobierno nacional. Y el intendente local, Francisco Lo Prestievitó subir al escenario.

La trama de la serie inaugurada por el jefe de Gabinete hace más de dos meses tiene impacto en la interna y afecta desde la gestión hasta el Congreso. En Economía lamentan no poder explotar datos o anuncios. En rigor, algunos pasan casi inadvertidos. Pero el punto más sensible es el impacto de la situación política -sobre todo y últimamente, del oficialismo- en el análisis reservado de consultores y en el mundo empresarial, no sólo financiero.

No se trataría sólo de “ruido”. Algunas jugadas internas también afectan la actividad -escasa- del Congreso y la relación con jefes provinciales. La tensión de Karina Milei con Patricia Bullrich -que registra un nuevo pico desde de que la ex ministro apuntara contra Adorni reclamando que aclare su situación patrimonial- puso en crisis un acuerdo con aliados y socios -PRO, UCR, provinciales- para avanzar en el tratamiento de reforma electoral. La lógica de las negociaciones -modificaciones o desglose del texto original- fue frenada por Karina Milei, bajo la consigna de no ceder y mantener la letra del Ejecutivo. Final abierto, claro, aunque con renovada señal de cerrazón de Olivos.

Otro ejemplo: la designación del “karinista” Sebastián Pareja al frente de la comisión bicameral encargada de fiscalizar las actividades de la SIDE, que maneja una considerable y discrecional caja, y que por ahora Santiago Caputo mantiene en su órbita. Esa es una parte de la lectura. La otra es que dejó en el camino la promesa del cargo para Cristian Ritondo, pieza clave en el armado de Diputados. Y por encima de todo, asoma la señal de Olivos con claridad: se refuerza el alineamiento sin vueltas. Eso incluye la defensa del jefe de Gabinete.

Ocurre que, hacia afuera, no todo se traduce del mismo modo. Lo dicho: el respaldo a Adorni suma señales de efecto inverso. La semana cerró con una nueva reunión del Presidente y su funcionario. Nada nuevo ni gravitante. A Olivos también fue convocado Pablo Quirno. Y eso mismo alcanzó para condimentar el día con renovadas especulaciones sobre reemplazos para la jefatura de Gabinete, rechazadas hace poco y de manera enfática por el Presidente. Todo hace al clima.

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En el Gobierno niegan que EEUU haya transmitido preocupación por las causas que involucran a Manuel Adorni

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En la Casa Rosada negaron o relativizaron, según el sector, los trascendidos que circularon desde ayer sobre la preocupación de Washington por la situación política doméstica. En particular, las versiones respecto de un interés o inquietud especial por el caso que investiga el patrimonio de Manuel Adorni, el jefe de Gabinete que estuvo durante esta mañana dos horas con el primer mandatario en la Residencia Presidencial.

La información no llegó a ser una preocupación vital, pero sí causó escozor en Balcarce 50, donde defienden a rajatabla al jefe de Gabinete. Es la línea que marcó el Presidente en repetidas ocasiones durante los últimos dos meses, y que ratificó el viernes pasado en más reciente reunión de Gabinete, frente a todos sus ministros.

Milei valora sobremanera la relación con EEUU y una de sus principales aspiraciones es transmitir confianza al gobierno de Donald Trump. En el marco de la visita de Santiago Caputo como enviado especial para aceitar los lazos la Casa Blanca, en Gobierno aseguraron que el asesor presidencial no recibió tales demostraciones de inquietud durante su encuentro con Michel Jensen, asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump para América Latina, ni en sus otras conversaciones.

En cambio, deslizaron muy ampliamente, los temas fueron “la profundización de la relación sistémica entre Argentina y USA”, y “la situación actual del gobierno” en la visita que propició la administración republicana. Según aseguraron, recibieron las versiones como parte de un ataque -no dijeron si opositor o interno- y se ocuparon de marcar que de sus filas “no salió nada” en términos de información. “Sería irresponsable contar cualquier tipo de detalle al respecto de la reunión”, sostuvieron. Y agregaron: “Hablaron de temas de gestión y de asuntos vinculados a la política internacional”.

Un importante miembro del Gobierno agregó, directamente, que es “falso” que haya habido alguna consulta en particular por Adorni de parte de la administración republicana. “Aunque fuese cierto, no podríamos decirlo jamás, sería poco serio”, insistieron. Como publicó Infobae, la Casa Blanca le planteó a Santiago Caputo su inquietud por la ofensiva de China para acceder a los recursos estratégicos de la Argentina.

En el entorno de Karina Milei evitaron comentar. “No vamos a hablar sobre supuestos”, estatuyeron. Y en la Cancillería que conduce Pablo Quirno eligieron el silencio absoluto. El ministro del Exterior había estado por la mañana junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en Olivos con Presidente, cuando Santiago Caputo aún no había regresado de su viaje.

El Gobierno quiere que empiecen a discutirse temas de gestión, en lugar de que la agenda pública funcione en modo defensivo por las revelaciones sobre Adorni. Esto, sin soltarle la mano al funcionario, devenido amigo además de colaborador de los hermanos Milei. De hecho, el Presidente les dijo en la reunión de Gabinete a sus ministros, frente a Adorni, que no iba a lanzar fuera del Gobierno a Adorni incluso si eso significara la posibilidad de perder la elección en 2027.

Días antes, el contratista de Adorni había declarado que le había pagado 245.000 dólares en efectivo, en negro y sin recibos por la renovación de su casa de Exaltación de la Cruz, había aportado un listado de todos los trabajos que se hicieron en la vivienda, y dejó fotos y videos del antes y después.

En la Casa Rosada, con todo, dicen que este tipo de revelaciones y el hecho de que Adorni se encuentre en el foco de la conversación pública están muy por fuera de las inquietudes de los norteamericanos. “Son cosas mínimas, que pasan por fuera del radar para ellos. Sí, quieren la reelección de Javier, pero eso va a pasar por otro lado”, dijo un funcionario.

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