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El Gobierno ya empieza a mirar al 2027, pero con un Mauricio Macri que volvió a la carrera y una alianza con el PRO de futuro incierto

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Desde el recordado pacto de Acassuso, la relación entre La Libertad Avanza y el PRO pasó por distintos momentos, algunos de más cercanía y otros de menos, pero siempre bajo una misma constante: la convicción del primero de mantener su autonomía e identidad propia y el reclamo por parte del segundo de participar más de las decisiones estratégicas del Gobierno y, por ende, influir también en la gestión.

En las últimas semanas esas dos variables no cambiaron, pero se sumaron a la dinámica del vínculo algunas críticas cruzadas por la situación política y las especulaciones de cara a las elecciones presidenciales del año que viene.

Desde hace un tiempo, Mauricio Macri volvió a mostrarse como alternativa de centro derecha bajo el eslogan del “próximo paso” y ya manifestó las intenciones de competir con un candidato propio (que incluso podría ser él), lo cual no es visto con buenos ojos en el oficialismo.

La semana pasada, el ex mandatario nacional encabezó un acto en el Club Centro Galicia de la localidad de Olivos, en Vicente López, en el que marcó nuevamente sus diferencias, aunque sin decirlo abiertamente, por cómo se está manejando la polémica en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

Uno de los principales protagonistas de esa jornada definió jocosamente al evento como “un encuentro del partido provincial con Macri como invitado”, debido a la presencia de más de mil dirigentes locales.

En diálogo con Infobae, el referente de este espacio remarcó que fue una actividad “muy al estilo PRO, con pantallas, linda y con un Mauricio más moderado que en otras oportunidades, si se quiere”.

“Aun así, fue firme al decir que si no se marca lo que no vemos, que vaya bien, lo va a hacer el populismo por nosotros. Nosotros apoyamos a este Gobierno incluso desde antes que asumieron y lo vamos a seguir acompañando en todo lo que sea correcto”, sostuvo.

Respecto de la posibilidad de que el ex presidente vuelva a competir en 2027, consideró que “todavía no, lo que no quita que se le ocurra si es que ve que le puede ir bien, ahora que está renovado y con novia joven”.

“Hoy piensa en poner en valor al PRO por todo lo que hizo, tanto por la Argentina como por esta administración, que es muy desagradecida. No puede ser que, si realmente quieren cambiar el país, no entiendan la relación que tienen que tener con nosotros”, cuestionó.

Del otro lado de la vereda, sin embargo, hubo bastante molestia por la idea de Macri —aunque no explícita— de competir contra Milei el año próximo, e incluso aclaran que no está decidido que vayan juntos dentro de una alianza.

Uno de los que mejor expresó esto de forma pública fue el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, que en una reciente entrevista con Clarín opinó que el ex mandatario “le haría un favor al kirchenerismo” si opta por ese camino.

La estrategia del oficialismo es encabezar las boletas con figuras propias y, en todo caso, permitir que los integrantes del PRO —que no se cambien de bando— ocupen los lugares menos relevantes.

“¿Pero por qué deberíamos llegar a un acuerdo si nosotros seguimos estando primeros y ellos en todas las encuestas quedan terceros? A lo sumo pueden sumarse si tienen algo para aportar, pero será una propuesta que nos tendrán que traer, no los necesitamos”, insistieron en la cúpula libertaria de la ciudad de Buenos Aires.

En este distrito, el año pasado ambos partidos fueron por separado en las elecciones locales, con una amplia victoria para Adorni, la apuesta del oficialismo nacional, y juntos unos meses más tarde, en los comicios para renovar el Congreso.

Actualmente, la senadora Patricia Bullrich, que abandonó formalmente el macrismo para afiliarse a las filas violetas, comenzó a impulsar una agenda muy vinculada al territorio porteño, con videos que publica en las redes sociales, por ejemplo, criticando la falta de inversión en los subtes.

La ex ministra de Seguridad aparece por estas horas como la principal aspirante a suceder al jefe de Gobierno, Jorge Macri, que responde a esos cortos con tono conciliador y argumentos que van en línea con las propuestas de LLA.

En la provincia de Buenos Aires, también aparece un dirigente que participó del gobierno de Cambiemos: Diego Santilli, que por el momento no abandonó el PRO y tiene buena relación con su jefe de bloque en Diputados, Cristian Ritondo.

No obstante, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, estaría pensando para ese lugar en alguien de su riñón, el armador Sebastián Pareja, quien hasta acá le dice a sus íntimos que solamente va a hacer “lo que sea mejor para el proyecto”.

Tal como anticipó este medio, la funcionaria y su representante bonaerense tienen previsto convocar a un “Cabildo Abierto” el próximo lunes 25 de mayo para retomar la campaña en esta provincia clave.

A nivel nacional, también dependerá mucho de lo que vaya a pasar con la reforma que impulsa el poder Ejecutivo para eliminar las PASO, lo que implicaría que las internas se tengan que resolver dentro de los espacios y no en las urnas.

Si finalmente el Congreso aprueba ese proyecto, Macri y Javier Milei no podrán competir dentro de un mismo frente, aunque en la práctica queda abierta la posibilidad de que cada uno lo haga por su lado y que acuerden que el que quede afuera apoye al que llegue al balotaje, como ocurrió en el 2023.

A finales de la semana pasada, Bullrich logró que en la Casa Rosada aceptaran la propuesta de que negocie con el PRO cambios en esta iniciativa a cambio de intentar avanzar plenamente con Ficha Limpia, que la senadora quería dejar de lado por no contar con los votos para sancionarla, lo que hace peligrar toda la reforma electoral.

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Los aliados presionan a Bullrich por Ficha Limpia en el Senado y se le suma otro problema sin resolución

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La jefa libertaria en el Senado, Patricia Bullrich, festejó días atrás el arribo a los 70 años con salud -lo más importante-, pero sin un control del recinto que terminó de perder la semana pasada y luego de una caótica sesión que llevó a pensar, entre líneas, la incongruencia entre operar una eventual candidatura y no poder ordenar, ni siquiera, a su propio bloque. Mientras transcurren los meses y la Casa Rosada ve el freno de leyes que desea, y cómo los dialoguistas le despluman las iniciativas a la ex ministra de Seguridad, el vaso de Ficha Limpia se llenó y está a dos gotas de rebalsar, con legisladores que comenzaron a hartarse de las volteretas de la porteña y actuarían en los próximos días.

Semanas atrás, Coto señaló delante de senadores -cotejable con la versión taquigráfica de ese encuentro-, en la primera reunión para analizar la reforma política, que no había “ninguna intención de tratar todo junto”. No fue lo que planteó la porteña el martes: reconoció que no convoca a la comisión porque “no están los votos” para la ley completa, algo que ya se sabía. El problema de la mentira que saltó en esa cumbre es que el titular del PRO, Martín Goerling (Misiones) ya pule un borrador de dictamen junto a la filo radical Edith Terenzi (Chubut) y, ni bien se abra una oportunidad, propondrían a quienes integran Asuntos Constitucionales que firmen un despacho. Engloba recomendaciones de otros legisladores que empujan articulados parecidos sobre Ficha Limpia.
La senda de esta novela parece más despejada este año, salvo para la “casta”. El Gobierno libertario dice odiarla aunque, cada vez que puede, parece ser funcional a ella. Meses atrás, Infobae contó que, en esta ocasión, la mayoría absoluta de 37 ya estaría asegurada, en base a quienes ya la votaron y quienes representan bancadas que defienden Ficha Limpia. Por eso hay que prestar atención al llamado de atención de Goerling, que semanas atrás recibió de Mauricio Macri una sugerencia clara para acelerar la iniciativa. Anteayer, el misionero participó de un evento en su provincia junto a Gastón Marra, principal impulsor del proyecto en representación de movimientos ciudadanos.
El inconveniente para Bullrich es que, de no haber novedades, dialoguistas ya analizan realizar una reunión similar en la propia Cámara alta y dejar expuesta la negativa -ahora, reconocida– de la porteña y los hermanos Milei para no tratar Ficha Limpia -si es que no se vota en conjunto con la reforma política-, que es el máximo aspiracional del kirchnerismo. Cuando se cayó la ley, en mayo de 2025, el interbloque lo celebró como un gol en un mundial. Ese día también voló la témpera justicialista que algunos intentan usar para venderse como alejados del kirchnerismo. Son los más peligrosos y los primeros que, después, agachan la cabeza. La foto de la reciente conferencia de prensa para criticar la “injusta condena” contra la ex presidenta es una muestra de ello. Otros, más pícaros, juegan a diferenciarse y llevan y traen información.
Lo que demuestra todo esto es que la brújula del peronismo está rota desde mucho tiempo y no hay nadie que quiera, busque o desee de verdad el único insumo vital para el peronismo: el poder. Encima, en Diputados y el Senado votan de manera diferenciada como si fuese algo habitual y rutinario. La distancia entre los representantes y la militancia se encuentra más abultada que nunca y sólo sobreviven aduladores, un puñado de operadores y los otrora poderosos gobernadores, una “liga” más pintada que nunca. Bajo todo esto, celebran que los libertarios dilaten el tratamiento de Ficha Limpia, enviada a siesta. La última de Bullrich: avaló que Asuntos Constitucionales trabaje la semana próxima -miércoles- para la ley “Hojarasca” y un convenio de “Creación del Parque interjurisdiccional marino Monte León”. Silencio y zigzagueo sobre lo otro. Pretende, al día siguiente, que los “friendly” vayan al recinto y le den los votos para el proyecto de propiedad privada, que será más fileteado y desagradará al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.

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El escándalo Adorni desató una crisis en el Congreso y complica la agenda legislativa de Milei

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Manuel Adorni

En los pasillos del Congreso no se habla de otra cosa. El escándalo que desató la declaración jurada de Manuel Adorni tensionó al máximo la relación de los libertarios y sumó nuevos obstáculos a una agenda legislativa que ya venía complicada para el Gobierno.

Mientras la oposición junta votos para avanzar con una interpelación y amenaza incluso con una moción de censura para remover al jefe de Gabinete, el oficialismo busca esquivar las esquirlas y sumar apoyos para conseguir alguna victoria legislativa antes de que termine el Mundial. Se mantienen firmes en su intención de sesionar el 24 de junio, para darle media sanción al Super RIGI y para aprobar definitivamente el pago a los holdouts.

El enojo de los aliados se palpa en el aire, a través de comunicados públicos y trascendidos en off dejaron en claro que esperan que Adorni dé un paso al costado para evitar situaciones incómodas en el recinto.

El partido de Macri adelantó que no aportará votos para una interpelación en el Congreso, pero no dejó margen de dudas. “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, le recriminaron a través de la cuenta oficial del PRO. Tampoco quieren verse obligados a sostener a un “cadáver político” y quedar expuestos ante la opinión pública.

En la misma sintonía se encuentran la UCR y el MID. Los radicales plantearon que “la ejemplaridad en la función pública no es una opción, es una obligación indelegable”, pero tampoco se mostraron dispuestos a jugar a fondo con la interpelación.

La agenda de Milei en el Congreso ya venía complicada. De todos los proyectos que envió en los últimos meses más de la mitad se encuentran empantanados, principalmente en el Senado, donde se ha generado un verdadero cuello de botella.

La reforma política (eliminación de las PASO) sigue sin conseguir el visto bueno de los aliados del PRO, la UCR y de varios gobernadores. También perdieron impulso la reforma del régimen de Zonas Frías ante los temores de las provincias del norte de que el Gobierno no cumpla sus promesas y la ley Hojarasca. Por su parte, la tan comentada nueva ley de sociedades ni siquiera comenzó a discutirse de forma seria al igual que el flamante proyecto de ludopatía.

En tanto, la reforma de la ley de etiquetado frontal comenzó a discutirse pero no tiene fecha para ir al recinto y el Tratado de Patentes quedó en stand by a la espera de señales concretas del gobierno de Trump respecto de la política de aranceles.

A pesar de todo, los libertarios convocaron a dos plenarios de comisión para la semana que viene con el objetivo de dictaminar el Super RIGI y el pago a los Holdouts. La idea es ir al recinto el 24 de junio, antes de que se termine el Mundial, que podría marcar un momento bisagra en la relación con los gobernadores.

En la bancada libertaria se muestran confiados en que conseguirán los votos para aprobar el nuevo régimen de grandes inversiones y destacan que las reuniones del ministro del Interior Diego Santilli con media docena de mandatarios fueron positivas.

En cambio, no son tan optimistas con la nueva ley de Lobby. En la última sesión informativa todas las Asociaciones Civiles, Sindicatos y Cámaras empresarias que participaron de la reunión informativa criticaron la redacción. Los libertarios adelantaron que aceptarán cambios pero no estaban seguros de lograr un consenso amplio.

De todas formas, las novedades del caso Adorni seguirán marcando el pulso de la agenda, porque incluso los aliados más cercanos reconocieron que en caso de que sea procesado por la Justicia será difícil frenar una interpelación.

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Unidad del Peronismo: señales de distensión, la advertencia de Máximo y la condición de Kicillof

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Quienes rodean y conocen muy bien a Axel Kicillof dicen que el Gobernador atiende el teléfono siempre. Siempre es siempre. También cuando en la pantalla aparece el apellido Kirchner, sea cual sea el nombre que lo acompañe. Y dicen también que hacen falta menos intermediarios y más voluntad constructiva entorno al diálogo. Si hay intenciones de hablar y priorizar los acuerdos por sobre las rencillas del pasado, la posibilidad de llegar a un punto medio caerá por su propio peso.

Las chances de que haya un diálogo que destrabe la interna de los últimos años está latente. Sobre todo por la necesidad imperiosa de buscar un acuerdo amplio que contenga a las distintas vertientes del peronismo y que anule los túneles por donde se mandan misiles llenos de palabras. Hoy parece una utopía, pero en todo el kirchnerismo, y en el peronismo en su máxima expresión, saben que es una realidad inevitable.

Kicillof está dispuesto a hablar con el que haya que hablar para buscar acuerdos que beneficien a la fuerza política en su conjunto. “Si la propuesta de diálogo es constructiva, Axel va a estar, porque en el peronismo no sobra nadie”, le afirmó a Infobae un funcionario de primera línea del gobierno provincial. De esos que se sientan en la mesa chica donde se toman las decisiones más importantes.

El mensaje, en ese sentido, es similar al que Máximo Kirchner mandó el viernes desde Paraná, Entre Ríos, en su segunda salida en el año por fuera de los límites bonaerenses. “El peronismo no está en condiciones de excluir a nadie. Sí de dar todos los debates y discusiones internas”, sostuvo. La propuesta es concreta. Hay que hablar, pero esa conversación no será un camino de rosas.

Pero la cuestión de fondo es el para qué. El motivo por el que van a intentar dejar la desconfianza de lado para poder articular un plan común. El Gobernador ata su voluntad de reunirse a temas que valgan la pena para el conjunto. “Si la reunión es para hablar de temas que tengan que ver con el futuro del espacio, Axel va sin problemas. Pero si es para decirle que todos los males del peronismo son culpa de él, no”, sentenció el mismo funcionario.

El Gobernador tiene sobre la mesa un puñado de temas que necesitan del consenso de los principales sectores del justicialismo. Entre ellos figura la re reelección de los intendentes bonaerenses; el regreso de las PASO a la provincia, luego de la suspensión del año pasado; y la ingeniería para sumar nuevos aliados al frente electoral.

El peronismo debe empezar a puntear el mapa de acuerdos electorales en el segundo semestre del año. Porque es un trabajo que lleva tiempo. Algunos de los dirigentes que lo hicieron durante el 2018 y 2019, para armar el Frente de Todos, advierten que esa construcción de hormiga necesita meses, viajes, llamados, acuerdos y puntos de encuentro respecto a los beneficios y los perjuicios que cada uno pone en juego.

Es por eso que si la interna entre Kicillof y los Kirchner sigue envolviendo cualquier discusión que atraviese al peronismo, se convierte en una traba que anula el armado de un nuevo dispositivo electoral potente. En ese sentido, el diálogo operativo que hubo entre el Gobernador y el líder de La Cámpora para organizar el funeral del Indio Solari, generó esperanza dentro del universo del PJ, donde esperan que se empiece a aceitar la conversación entre las partes.

En el cristinismo ya han dado algunas señales claras de querer retornar a una etapa de diálogo. Advierten que hubo intentos de algunos dirigentes que juegan de intermediadores que no prosperaron. En el entorno de Kicillof consideran que no es así, que no hubo un llamado concreto y que solo algunos allegados dejaron saber que existía una voluntad.

No parece haber trabas mayúsculas para que se coordine una reunión donde el diálogo por el bien común de la mayoría pase por encima de las diferencias y los enojos que van a seguir vigente en el tiempo. En definitiva, si hay algo por lo que el peronismo se caracterizó en su historia es por el pragmatismo y la flexibilidad de sus dirigentes. No es una distancia insalvable.

Uno de los temas que divide las posturas entre ambas partes es la reivindicación al rol de Cristina Kirchner y la defensa permanente de su situación judicial. En el cristinismo le pasan factura al Gobernador por no tener en el vértice de su agenda el pedido de libertad de la ex presidenta de la Nación. Kicillof sostiene su postura de defensa pero para el sector de CFK es poco. Creen que no se juega lo suficiente por su mentora política. La historia sin fin.

En los últimos días dentro del justicialismo empezó a haber un giro respecto a la consigna para defender a la ex mandataria. Son varios los que creen que hay que pasar de “Cristina libre” a “Cristina inocente”. Cambiar el reclamo y mantenerlo en el tiempo. El sector más cercano a ella presiona para que el pedido sea permanente y en todas las tribus del peronismo. En el sector más alejado entienden que lo mejor es que cada uno le hable al público que crea conveniente y la fuerza no se desgaste con tantos reproches cruzados.

En el caso de la primer consigna, algunos dirigentes entienden que, de cara a la sociedad, el peronismo queda como un espacio que quiere la libertad de una de sus líderes a cualquier costo. Lo que hay que mantener, entonces, es la idea de que el proceso penal estuvo viciado, que existe una persecución política y que sus condiciones de detención son peores que la de los presos condenados por crímenes de lesa humanidad.

En los hechos, la situación de CFK es un tema que nadie puede esquivar en el peronismo y que trae muchos cruces internos. Ningún sector tiene la fuerza suficiente para imponerle al otro los parámetros del reclamo y la hoja de ruta que deben llevar adelante. La discusión de la renovación y la reorganización aún no ha tomado el volumen suficiente para pasar por encima de ese debate que proponen en el mundo K. Algunos creen que ese tiempo llegará antes de que culmine el año. Porque la unidad del peronismo para enfrentar las elecciones, con los lugares en juego que hay en los entramados de poder, es más importante que las posturas de las líneas internas.

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