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“Entusiasmo” y “preocupación”: las esperanzas y los miedos del Gobierno por el viaje del papa León

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“¡Ahora que Dios nos ayude! Tenemos toda la fe del mundo en que va a estar todo bien, pero también hay riesgos. No vaya a ser cosa que la visita del Papa se nos vuelva en contra y se nos transforme en un infierno”.

Las palabras de uno de los funcionarios de La Libertad Avanza que más intensamente viene trabajando para que la llegada de León XIV se convierta en un hito histórico que el oficialismo pueda capitalizar antes del año electoral condensan, con extrema sinceridad y un adecuado vocabulario religioso, el sentir de la Casa Rosada ante lo que va a pasar entre el 8 y el 11 de noviembre: expectativa y miedo, todo a la vez. “Nos envuelve un entusiasmo espectacular porque es un evento que no vivimos hace cuatro décadas y al mismo tiempo estamos cagados hasta las patas por lo que semejante líder pueda llegar a decir en nuestras tierras. Igual, ya estamos jugados”. A medida que se acelera la organización y se acerca el Día D, más evidente se vuelve esa contradicción.

Nadie espera en Balcarce 50 que el sumo pontífice hable como un opositor al primer presidente liberal libertario de Argentina. Sin embargo, sus antecedentes y sus movimientos desde que llegó a la cúpula del Vaticano alcanzan para suponer que su mensaje estará alineado con la doctrina social de la Iglesia y no con el ajuste o la motosierra. Sin ir más lejos, Robert Francis Prevost eligió su nombre papal como un homenaje a León XIII, que entre 1878 y 1903 enfocó su liderazgo en conceptos como la justicia social, la compasión por el prójimo y la defensa de los más vulnerables. Así, el León elegido por el Colegio Cardenalicio el 8 de mayo de 2025 no necesita criticar a Javier Milei para incomodar al Gobierno; le alcanza con ser él mismo.

La estadía del sucesor de San Pedro en estos pagos, después de su paso por Uruguay y antes de su aterrizaje en Perú, se estima que movilizará en las calles a cerca de cinco millones de personas. Y supondrá 72 horas frenéticas de una suerte de cadena nacional sin respiro que despertará, en paralelo, una enorme atención planetaria.

El viaje de León XIV se convertirá, además, en el corolario de una secuencia internacional que puede terminar influyendo en el clima electoral vernáculo: el 4 de octubre se vota en Brasil, el 27 de ese mes sufraga Israel y el 3 de noviembre hay legislativas en Estados Unidos. Prevost desembarca en Ezeiza cinco días después de que Donald Trump, principal socio estratégico de Milei, mida su poder real de cara al segundo tramo de su mandato en la Casa Blanca.

Basta recordar apenas un dato para comprender la dimensión del acontecimiento que va a enfrentar la gestión violeta: la última vez que un Papa recorrió la Argentina durante una gira de semejante magnitud gobernaba Raúl Alfonsín, todavía no había caído el Muro de Berlín y Diego Maradona acababa de levantar la Copa del Mundo. Juan Pablo II, que ya había pisado fugazmente estas tierras en junio de 1982 para rezar por la paz en plena Guerra de Malvinas, llegó el 6 de abril de 1987 y a lo largo de seis jornadas visitó diez ciudades, entre ellas Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán. El cierre tuvo una potencia simbólica difícil de equiparar: encabezó la segunda Jornada Mundial de la Juventud ante una avenida 9 de Julio convertida en una marea humana. Desde entonces pasaron 39 años y once presidentes.

¿Puede la fiebre papal influir en el humor social y en el voto de 2027? En el Gobierno no se animan a descartarlo aunque ofrecen para ese interrogante la misma respuesta a la que apelan cuando se los consulta por casi cualquier variable del futuro cercano. “Hay que ver cómo está la economía”, apunta un vocero oficial. Si para fin de año los salarios, el consumo y la actividad muestran signos de recuperación, razonan, cualquier mensaje picante puede ser absorbido de otra manera. Si el panorama es diferente, cada referencia a pobres, desempleados, endeudados o excluidos tendrá una caja de resonancia distinta.

“Los vemos asustados. Y está bien. Me parece que no entienden nada de cómo se mueve el Vaticano y ese desconocimiento los asusta. Me imagino al Papa hablando de lo que habla siempre, de una manera contundente pero sin hacer de más o dañar a nadie. Ahora bien, tampoco podés pretender que no hable de ciertas problemáticas”, sintetiza un importante miembro de la Iglesia que trabaja desde hace tiempo en el vínculo con el Vaticano y que adelanta que dramas como la “ludopatía” o el “suicidio de los menores de edad” podrían aparecer en alguna de las homilías.

Uno de los primeros “cortocircuitos” organizativos ilustra las expectativas, en ocasiones dispares, del Gobierno y de la curia local: bajo el argumento de la seguridad, desde el Poder Ejecutivo se pretendía privilegiar actos más controlados, en espacios cerrados o con aforos manejables y una logística que evitara concentraciones gigantescas. El Vaticano escuchó la preocupación sin confrontar pero sostuvo su propio criterio: un Papa que viaja por primera vez a una nación que encima vio nacer a su antecesor Jorge Bergoglio tiene que encontrarse con la gente. El esquema terminó con tres grandes misas populares en el horizonte -en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján-, además de una vigilia juvenil que se evaluó realizar en el estadio de River Plate pero que quedó confirmada a cielo abierto en el barrio porteño de Palermo. El verdadero poder para definir el recorrido, las actividades y el tono general está en la Secretaría de Estado de la Santa Sede, cuya capacidad de decisión sobre la estructura local de la visita es, describen desde Italia, “abismal”. Los organizadores argentinos proponen; Roma acepta, modifica o directamente descarta.

La Libertad Avanza puede ordenar aeropuertos, decidir recorridos vehiculares, cerrar avenidas, preparar vallados, desplegar policías y poner ambulancias. No puede pedirle al Papa que hable de determinados asuntos ni que evite otros.

Hay antecedentes que alimentan la inquietud libertaria. León XIV ya mantuvo tensiones discursivas con la administración Trump por cuestiones como las guerras y la inmigración; incluso el Vaticano salió a rechazar la lectura de que sus mensajes fueran intervenciones partidarias y reivindicó que el pontífice estaba expresando el Evangelio. Durante su paso por España fue todavía más concreto: habló sobre desigualdad, dignidad del trabajo, política social, xenofobia, cultura del descarte y cuestionó la descalificación permanente del adversario.

En ese marco cobra especial importancia un concepto que empezó a circular entre políticos, empresarios y dirigentes sociales: el decimosexto punto de Magnifica Humanitas, la primera encíclica escrita por León, llama a poner al ser humano en el centro de las decisiones y ubica entre “las piedras desechadas” a pobres, enfermos, migrantes y niños. Son apenas unas líneas dentro de un documento mucho más extenso sobre los desafíos humanos de la inteligencia artificial, pero en la Argentina de Milei alcanzaron para convertirse en material de lectura del Círculo Rojo. Suspicaces, abstenerse.

El detrás de escena de semejante despliegue papal también terminó atravesado por la interna más conocida de La Libertad Avanza: la de Karina Milei y Santiago Caputo. “El Jefe” decidió ponerse al frente del operativo y ubicó en el centro de la organización a Mara Gorini, una colaboradora de su máxima confianza que, aunque no tiene una designación formal en el Boletín Oficial sino apenas un contrato de locación, funciona como su voz y sus ojos en todas las reuniones de relevancia.

En el Ejecutivo aseguran hacia afuera que todos empujan hacia el mismo lado. En el más estricto off, en cambio, reconocen que la llegada de la hermana presidencial ordenó una coordinación que venía mucho más trabada. “Desde que se metió Karina todo se aceitó. Hasta último momento se notó la tensión porque Cancillería no habilitaba detalles técnicos y trababa la fluidez necesaria”, describen en la Iglesia. La frase tiene traducción política: el Ministerio de Relaciones Exteriores está comandado por Pablo Quirno, uno de los ministros que en el ecosistema libertario mantiene un vínculo político directo con “El Mago del Kremlin”. Ninguno de los sectores, al menos en un inicio, quería cederle protagonismo al otro. Después, todo empezó a aceitarse. En el episcopado destacan especialmente el desempeño de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y del secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández. “Son ecuménicos, no se meten en peleas sin sentido y nos ayudan a resolver muchos desafíos”, elogian.

Con la confirmación del viaje del Papa y sus primerísimos detalles empezaron también los encuentros organizativos interjurisdiccionales. De una de esas reuniones salió una postal que sorprendió hasta a sus protagonistas: Karina Milei y Carlos Bianco, ministro de Gobierno de Axel Kicillof y uno de los hombres más enfrentados dialécticamente con la administración nacional, sentados en la misma mesa junto a enviados de Jorge Macri y Martín Llaryora. “Si León nos deja esa imagen, ya ganamos”, celebraron desde la delegación técnica del Vaticano, encabezada por monseñor José Nahúm Jairo Salas Castañeda, coordinador de Viajes Apostólicos.

El itinerario definitivo todavía necesita la aprobación final de la Santa Sede y deberá ser comunicado oficialmente durante septiembre junto con el lema y la identidad visual de la visita. Pero el borrador sobre el que trabajan las autoridades, como adelantó Infobae, ya permite reconstruir casi minuto a minuto lo que puede pasar entre el domingo 8 y el miércoles 11 de noviembre.

La primera jornada estará dominada por la institucionalidad. Después del aterrizaje, León XIV irá a la Plaza San Martín para colocar una ofrenda floral ante el monumento al Libertador. De allí se trasladará a la Casa Rosada para encontrarse con Javier Milei, en un mano a mano que será la demostración empírica de que el vínculo con la Iglesia cambió radicalmente desde los tiempos en que el entonces candidato libertario insultaba a Francisco. Luego, llegará uno de los eventos con mayor concentración de rosca: el del Palacio Libertad; la Nunciatura y el Gobierno preparan ahí un mitin con autoridades federales, el cuerpo diplomático, gobernadores, legisladores, jueces, empresarios y sindicalistas que intentarán acercarse al metro cuadrado donde esté el sucesor de Pedro.

En ese listado se esconde un inconveniente institucional que genera perplejidad en Roma. “El Gobierno va a tener un quilombo con la invitación a Victoria Villarruel: afuera no les entra en la cabeza que estén peleados”, advierten. Para una estructura milenaria, vertical y especialmente respetuosa de las jerarquías formales, resulta difícil asimilar que el Presidente y su vice lleven meses sin vínculo político y que cada actividad en la que ambos coincidan obligue a estudiar posibles ubicaciones y hasta distancias físicas.

Si el domingo será el día de las instituciones, el lunes tendrá mucha más carga social. León XIV empezará temprano en el Pequeño Cottolengo Don Orione del municipio bonaerense de Almirante Brown, una institución de bien público que atiende de manera integral a alrededor de 400 personas con discapacidad. Los enviados del Vaticano ya caminaron sus cincuenta hectáreas y observaron los hogares, la escuela especial, el centro médico y los espacios en los que el Papa podría tomar contacto con residentes y trabajadores.

No hace falta escribir un discurso opositor para comprender la potencia de esa instantánea, teniendo en cuenta que la discapacidad se convirtió en uno de los asuntos conflictivos más intensos del gobierno de Milei: el escándalo ANDIS, reclamos de prestadores, auditorías sobre pensiones, marchas, cruces judiciales y la disputa interminable por la emergencia sancionada en el Congreso y vetada por el Ejecutivo.

De Claypole, la comitiva volverá a la Ciudad para la primera gran misa porteña en el Monumento a los Españoles, con recorrido en papamóvil incluido. Durante la tarde de esa jornada está previsto un “encuentro con el mundo del trabajo” en la Universidad Católica Argentina; allí, muchos de los que no conseguirán una audiencia privada tendrán su mejor oportunidad para ver al líder cristiano de cerca. La CGT está decidida a aprovecharla: Gerardo Martínez, jefe de la UOCRA y secretario de Relaciones Internacionales de la central obrera, y Cristian Jerónimo, cotitular cegetista y dirigente del gremio del vidrio, están en estas horas en Roma junto a representantes empresarios y de movimientos sociales para participar del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti y pretenden pedirle en persona una audiencia cuando viaje a Buenos Aires.

La Santa Sede incluso analizó una invitación de la UTEP y de organizaciones de cartoneros para participar de una suerte de asamblea popular. La idea quedó prácticamente descartada porque podía ser leída como una fotografía demasiado sectorial y politizada. León XIV, juran, no quiere profundizar la grieta argentina.

“Hay 99% de chances de que no haya reuniones individuales con dirigentes”, revela una fuente eclesial que conoce los pormenores de la agenda final. Esa misma persona adelanta un punto delicado: sí puede haber una reunión “con víctimas de abuso”. Ya lo hizo durante otros destinos.

Y si de asuntos ríspidos se trata, ¿puede haber una referencia directa de León a la actualidad económica argentina? El misterio alrededor de sus palabras es total, pero el Papa fue informado de los reclamos que viene respaldando la Iglesia. Un ejemplo: Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, reclamó no observar la morosidad de las familias con superficialidad y pidió buscar respuestas para los hogares que quedaron atrapados en deudas cada vez más difíciles de cancelar. El comentario, como era de esperar, irritó a dirigentes libertarios que rechazan una intervención del Estado para resolver créditos privados. Es el mismo tipo de urticaria que despertaron las homilías virales del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, durante celebraciones patrias como la del 25 de mayo o el 9 de julio.

A Colombo el vínculo con Milei también le deja un gusto amargo. A pesar de conducir el Episcopado desde noviembre de 2024 y de ser uno de los interlocutores fundamentales de toda la organización papal, todavía no consiguió que el mandatario lo reciba personalmente. “El Presidente es un tipo que no se reúne con mucha gente. Lo entendemos. Pero incomoda. No cuesta nada tomarse un café”, cuestionan.

El martes 10 de noviembre el avión papal volará a Córdoba. En la provincia serrana lo espera Martín Llaryora, que aprovechó desde el primer momento la oportunidad para involucrarse en la organización. Lo mismo hizo el cardenal Ángel Rossi, un arzobispo que mantiene en alerta a las antenas violetas ya que en el pasado dijo que favorecer a sectores opulentos mientras se restringe la asistencia a discapacitados, jubilados, enfermos y vulnerables representa un “sadismo de Estado”.

La jornada cordobesa incluirá una misa multitudinaria y un encuentro con religiosos, sacerdotes y seminaristas. En la Casa Rosada descuentan que habrá fotos de cordialidad institucional y ruegan para que nadie intente transformarlas en material de campaña.

El miércoles será el cierre y quizás la jornada de mayor contenido simbólico. El primer destino previsto es una cárcel de CABA. No sorprende: León viene hablando de las personas privadas de su libertad como seres humanos que no pueden quedar reducidos al delito que cometieron. Después será el turno de Luján, la escala final y probablemente la concentración más grande del viaje. Axel Kicillof adelantó un largo vuelo a China para no perderse el evento. Su gobierno viene trabajando con Colombo y con el arzobispo Jorge Scheinig tanto para la visita al Cottolengo como para la misa en la Basílica y puso parte de la estructura bonaerense a disposición. No tiene prevista una audiencia privada, pero nadie duda de que conseguirá una de las fotografías políticamente más codiciadas del viaje.

Para cuando se llegue a esa instancia del periplo papal estará en su punto máximo también el gran desafío logístico para las autoridades nacionales: conseguir que todo funcione. El Ministerio de Seguridad ya constituyó comandos unificados especiales para coordinar el despliegue interfuerzas en las jurisdicciones involucradas. La SIDE también se metió de lleno en modo León: su titular, Cristian Auguadra, le confirmó a la Bicameral de Inteligencia del Congreso un incremento de los gastos reservados que la oposición calculó en unos $12.000 millones durante el año.

No existen, de acuerdo con lo expuesto por el propio organismo, amenazas terroristas específicas detectadas en la Argentina vinculadas con el viaje. Pero la combinación de un líder mundial, una comitiva internacional, millones de personas en las calles y múltiples escenarios abiertos exige un dispositivo que ya trabaja sobre hipótesis de máxima complejidad. “La seguridad es como la del G20”, grafica uno de los responsables del operativo. En Casa Rosada estiman que cada día de actividad de León XIV puede demandar entre siete y diez millones de dólares sin contar los costos ordinarios que insumirán las fuerzas federales; habrá traslados, estructuras, atención sanitaria, pantallas, sonido, baños, corredores de evacuación, puestos de hidratación y una infraestructura capaz de absorber multitudes en lugares diferentes con pocas horas de diferencia.

La Iglesia, por su parte, aporta una pequeña fuerza propia: en este final de la semana ya había más de 7200 personas anotadas para trabajar ad honorem como voluntarios durante la visita y la inscripción sigue abierta.

Es por esa acumulación de desafíos que una posibilidad que nació casi como comentario informal empezó a escalar en las conversaciones oficiales: que el Gobierno termine decretando un asueto administrativo o incluso un feriado durante una o varias de las jornadas papales. “Algo van a tener que hacer, si no es imposible”, dicen sin rodeos en la Iglesia. Después de cuatro décadas de espera, Javier Milei quizás no tenga demasiadas alternativas.

Hasta entonces, Karina Milei, Gorini, Quirno, Monteoliva, Fernández, los gobiernos de Macri, Kicillof y Llaryora, la Conferencia Episcopal y la todopoderosa Secretaría de Estado del Vaticano seguirán reuniéndose para intentar que nada quede librado al azar. Todos esos actores son conscientes de que hay una sola variable que el poder político de turno no podrá poner en ninguna planilla: lo que León XIV decida decir cuando tenga el micrófono encendido frente a millones de personas.

“Tenemos toda la fe del mundo en que va a estar todo bien”, había dicho el funcionario libertario que más se involucró con el viaje apostólico del sumo pontífice. La fe, esta vez, va a tener que alcanzar.

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Nuevo foco de malestar con Bullrich y aparecen diferencias en el Gobierno sobre cómo lidiar con sus desmarques

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Mientras ella deja saber que está cada vez más cansada, que en la mesa política no se decide nada y que en el Gobierno están todos más atentos a pelear las internas que a ganar el año que viene, un sector de la administración vinculado con Santiago Caputo empezó a diferenciarse por primera vez, y de manera abierta, de las posiciones de Patricia Bullrich. Del otro lado, el entorno de Karina Milei insiste en dar la otra mejilla.

Los caputistas están convencidos de que la senadora estuvo detrás del pedido de los aliados para incluir al Ministerio de Seguridad en el Consejo de Seguridad Nacional, en el dictamen del proyecto sobre Malvinas. Es un tema clave para Santiago Caputo, que quería que el organismo quedara integrado solo por el área de Inteligencia, algo que dejó explícito en su cuenta de X. También hubo sospechas de que Martín Menem tenía interés en sumar legisladores al Consejo, algo que finalmente no ocurrió en el dictamen aprobado y que en la Cámara de Diputados lo negaron tajantemente.

El enojo con Bullrich, sin embargo, empezó por otro lado: haber reconocido de manera explícita la derrota de Flávio Bolsonaro y el triunfo de Lula da Silva, a contramano de Javier Milei, que optó por un silencio total y ni siquiera se expresó por la vía de su canciller. Para el sector que se referencia en “Las Fuerzas del Cielo”, esa diferenciación fue una afrenta política.

El detonante

El detonante fue un posteo del legislador bonaerense Agustín Romo, que responde al ala de Santiago Caputo. En X, Romo escribió: “Este es un gobierno de derecha. No de centro ni de centro derecha. Las tibiezas déjenlas en sus casas. Córranse que la libertad avanza”. El mensaje, confirmaron en la Casa Rosada, estaba dirigido a la senadora. Y en el Senado también lo entendieron así, aunque le restaron relevancia. Fue la primera vez que esa parte del oficialismo, hasta ahora estaba muy alineada con Bullrich en su cruzada contra Karina Milei, mostró malestar con ella.

En el sector de Bullrich dicen que la modificación de la integración del Consejo de Seguridad Nacional en el dictamen no fue su “culpa”. Y creen que, más que arremeter en su contra a través del X, ese sector en realidad estaba “defendiendo” a Caputo en su cruzada por ayudar a Bolsonaro a salir de Brasil.

En el bullrichismo, de todas formas, sintieron irritación por el episodio. “Se creen 007, son ridículos”, sostuvo un alfil sobre quienes cuestionaron la inclusión del Ministerio de Seguridad. Y agregaron que, en todo caso, la presencia de esa cartera tuvo como objetivo darle “legalidad” al organismo. Los defensores del proyecto original calificaron mal esa consideración. “En Estados Unidos no funciona así. El asesor de seguridad nacional no está condicionado por homeland security. Es más estratégico el rol. No es que vas a mandar a la cana a hacer un allanamiento menor, minucias”, dijeron.

En el entorno de Bullrich sostienen que la inclusión de Seguridad fue una concesión a los aliados en la negociación por el proyecto. Y sumaron, para legitimar el planteo, que Santiago Caputo estaba al tanto de que estaba en pie ese pedido de los aliados.

De todas formas, en Balcarce 50 no creyeron que se tratara de un pedido de los aliados. Pensaron en cambio que era un plan de Menem integrar a miembros del Poder Legislativo. Desde su entorno aclararon que no se metió en el tema: solo trasladó el planteo.

Fuentes del bloque de Diputados que participaron del debate, consultadas en off the record, van en la misma línea y negaron que Bullrich haya tenido algo que ver. Aseguran que la inclusión de Seguridad se resolvió a pedido de “varios diputados”, sin precisar de qué bloques, y que fue aceptada por Menem. Agregan que en los temas de la Cámara baja no hay contacto con la senadora, ni ella lo tiene con ellos en los asuntos del Senado.

La ministra de Seguridad también es eje de las críticas, pero de antaño. No la consideran apta para el puesto y no le perdonan haber “estropeado” el proyecto de agencia de migraciones que Caputo había planificado. La idea era emular una especie de ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, el organismo encargado de ejecutar las deportaciones y que provoca serias controversias en ese país. “No compartimos criterios con Monteoliva”, dijeron en las Fuerzas del Cielo.

La otra mejilla de Karina

Por el otro lado, Karina Milei sigue decidida a no responder. Hasta ayer, en su entorno sostenían que el planteo de Bullrich por el tema de Brasil, es decir, su diferenciación de la postura oficial del Presidente de no reconocer ni mencionar, y mucho menos felicitar, el triunfo de Lula, “fue correcto”. Y hacían silencio respecto del posicionamiento más belicoso de la otra facción.

Como en todas las últimas diferenciaciones de la senadora, en el área de la secretaria general omiten todo cuestionamiento. Dicen que es “más de lo mismo” y le restan importancia. Aseguran, incluso, que Bullrich “pierde efecto” político por lo repetitivo de esos desmarques. Y nuevamente no tienen planeado escalar, aseguran, al menos por ahora.

Dos lecturas, una misma interna

La situación deja a la senadora en una posición incómoda. Por un lado, recibe fuego de Las Fuerzas del Cielo, que la acusan de operar contra Caputo y de correrse de la línea oficial en política exterior. Por el otro, el karinismo la ignora, una estrategia que en el círculo de Bullrich leen como una forma de desgaste.

Cada una de estas diferenciaciones, sea por Brasil, por Malvinas o por cualquier otro tema, funciona como un termómetro de la interna en el Gobierno.

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El Senado aprobó cambios en la ley de salud mental: se modifican criterios de internaciones y equipos médicos

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El Senado aprobó esta madrugada y giró a Diputados una nueva la ley de salud mental que dista de la de 2010, en su momento empujada por el kirchnerismo y que, con el correr de los años, generó quejas varias y desesperados reclamos de cambios. La iniciativa, que obtuvo 42 adhesiones y 21 rechazos durante la votación en general, modifica criterios en internaciones involuntarias, adicciones y equipos médicos a cargo de tomar decisiones complejas relacionadas con la temática, entre otros puntos.

La iniciativa le da prioridad a psiquiatras, aunque en las últimas horas se consensuó el aporte de psicólogos en grupos interdisciplinarios, tras presiones desde provincias y algunas universidades. También hubo aportes para reprimir inquietudes por fondos extra.

Como miembro informante, la libertaria y presidenta de la comisión de Salud, Ivanna Arrascaeta (San Luis), primero destacó las exposiciones de “más de 70 representantes de instituciones, asociaciones civiles y del derecho”, y fue rápido hacia la ley vigente. “La internación dejó de ser una respuesta clínica y pasó a ser una respuesta por falta de casa y familia”, manifestó.

La puntana dio cifras de los casi 16 años de la norma actual y habló de resultados “insuficientes para asegurar la efectividad de derechos y dotar de herramientas nuevas”, más “avances dispares en distintas jurisdicciones”. Apuntó a un articulado “desactualizado” y cifras alarmantes de hospitalizaciones públicas -suba de 70%- post pandemia. Y finalizó: “Llegar a tiempo es pasar del riesgo inminente al riesgo grave”.

No pensó lo mismo el ahora ex kirchnerista Guillermo Andrada (Catamarca), quien defendió y criticó, al mismo tiempo, las pautas actuales de salud mental. Llamó la atención, sobre todo, desde su profesión de médico. Como se esperaba, fue directo a la “falta de recursos”. Y agregó: “No podemos hacer una ley que prometa lo que no se puede cumplir”. Para el -de nuevo- justicialista, “no le dieron la oportunidad a una muy buena ley de poder ser efectiva”.

Otro doctor, el silvestre misionero Carlos Arce, leyó entera su alocución, algo que suele ser mal visto y no está permitido en el recinto, salvo pedido expreso a quien comande en ese momento la sesión. Su colega de bancada, Elizabeth Rojas Decut, hizo lo mismo durante la discusión previa sobre el mercado de carbono. Suelen manejarse en espejo. No fallaron. También se quejaron por las partidas involucradas, aunque libertarios aceptaron la incorporación del “financiamiento federal”.

Después de las protestas de Andrada y Arce, tuvo que ser una contadora la que bajó a tierra ejemplos pedagógicos para pincelar el delicado panorama que enfrentan familias en el interior del país. Fue la radical y ex vicegobernadora de Chaco, Silvana Schneider. “Hoy, el médico en el pueblo no tiene el respaldo legal para proteger a una persona en riesgo”, advirtió. En la misma línea fue la oficialista fueguina Belén Monte de Oca, quien expresó: “Se confundió libertad con abandono”.

“Vamos a promover leyes sin discutir cómo se financia la salud mental”, enfatizó desde el Frente Cívico el ex gobernador de Santiago del Estero y filo K Gerardo Zamora, quien lamentó que no se haya tenido “a la vista” un proyecto presentado tiempo atrás. “Error de enfoque”, añadió. Coincidió, por el cristinismo, la médica y ex mandataria catamarqueña, Lucía Corpacci.

El cierre estuvo a cargo de la líder libertaria, Patricia Bullrich: describió la “contradicción” que se generó entre “dos profesiones que atienden a la salud mental”, con una injusta acusación contra los psiquiatras “como violadores de los derechos humanos sin ningún sentido”.

“Son dos miradas o formas de encarar el problema -en la comparación con psicólogos-, pero ambas necesarias para encarar los trastornos de personas en una comunidad”, indicó, y dejó en claro que “hoy no se puede actuar ante situaciones” que llevan a “muertes” o “violencia familiar”.

“Se dejó un tema sin resolver”, puntualizó la porteña, y subrayó la necesidad de “intervenir a tiempo” para “cuidar a las personas”. Y repitió un número contado semanas atrás por Infobae: 100.000 psicólogos versus casi 4.000 psiquiatras.

Detalles del proyecto

En las internaciones, se reemplaza la exigencia del psiquiatra por médico -aunque con preferencia hacia la mencionada especialidad- o con formación en salud mental, con otro firmante -se apunta a que sea psicólogo-, quien tendrá injerencia en la evaluación y una potencial alta. Como para el último caso también estaba escrita la palabra “preferentemente”, se negoció quitarla para que no haya margen a interpretaciones y debido a que no existe un reemplazo de dicha profesión.

La trifulca por esta cuestión fue una de las tantas entre Nación y provincias agrupadas en el Consejo Federal de Salud (CoFeSa). Mismo caso para las quejas por fondos, por lo que el oficialismo hizo más taxativo el articulado, con el fin de despejar dudas restantes. Y se permitirá la ventana de tele consulta donde haya menor presencia de personal dedicado a la temática.

Por otra parte, se considera un concepto más amplio a la hora de hablar de adicciones -para incluir a la ludopatía, por caso-, se activa una delimitación de familiares en representación de pacientes, se imponen diferenciaciones específicas entre adultos e infanto-juveniles, y queda prohibida la práctica de manicomios. También hay un plan de egreso con objetivos y seguimientos, más directivas claras “anticipadas” -prevención- en salud mental.

En cuanto a familiares, se limita la intervención a padres o hijos y se mantienen los representantes legales, cónyuges y convivientes. Una aclaración no menor es que, en los casos de no aparición de responsables, se explicita la obligación estatal de garantizar apoyos y dispositivos comunitarios.

Para el régimen de atención por equipos infantojuveniles y dispositivos diferenciados de adultos se incorpora la autonomía progresiva, el derecho a ser escuchado y la confidencialidad. En caso de una eventual internación en unidades de adultos, la misma queda restringida a imposibilidad acreditada y por un tiempo mínimo indispensable.

En último lugar y, en conjunto con la prohibición de prácticas “manicomiales”, se restituye un catálogo de atención ambulatoria y domiciliaria, casas de convivencia, hospitales de día y centros de capacitación sociolaboral. También se habilita el derecho a consentir o rechazar, de manera anticipada, tratamientos y designar personas que expresen el consentimiento cuando el paciente no pueda hacerlo. Esto cambia ante riesgo grave para la vida.

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La UBA lanzó una plataforma para rastrear los votos, proyectos e intervenciones de cada diputado y senador en el Congreso

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La Carrera de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) presentó el Monitor de Actividad del Congreso, una nueva sección de Data CP que reúne y sistematiza información pública de la Cámara de Diputados y del Senado de la Nación para que cualquier persona pueda conocer cómo votó cada legislador, qué proyectos impulsó y cuánto utilizó los pasajes oficiales, entre otros datos.

La plataforma organiza la información en cuatro grandes dimensiones: las votaciones de cada legislador y legisladora, los proyectos que presenta o acompaña, sus intervenciones en el recinto y la utilización de pasajes oficiales. La información abarca distintos períodos legislativos y puede explorarse a través de gráficos, tablas, mapas y visualizaciones interactivas que no requieren conocimientos técnicos especializados para su uso.

Detrás del lanzamiento hay una premisa concreta: si bien los datos del Congreso son públicos, históricamente se encontraron dispersos entre expedientes, actas, versiones taquigráficas y bases de datos de ambas cámaras, en formatos que dificultaban su consulta y comparación. El Monitor apunta, precisamente, a resolver esa dispersión.

Pablo Cerchia, licenciado en Ciencia Política de la UBA y responsable del proyecto, explicó el alcance de la iniciativa: “No alcanza con que la información pública esté disponible: también tiene que ser comprensible, comparable y reutilizable. Queremos que cualquier ciudadano pueda conocer qué hicieron sus representantes, cómo votaron y qué iniciativas impulsaron. El Monitor permite transformar información que antes estaba dispersa en una herramienta concreta para la investigación, el periodismo y el control ciudadano”.

Entre las funciones disponibles, la plataforma permite comparar el comportamiento de los bloques frente a leyes relevantes, analizar la afinidad de voto de los legisladores con el oficialismo y la oposición, identificar coincidencias entre espacios políticos y observar la cohesión interna de cada bloque.

También incorpora mapas de alianzas construidos a partir de la cofirma de proyectos legislativos, rankings de intervenciones en el recinto y herramientas para explorar el vocabulario utilizado por diputados y senadores.

Una de las incorporaciones que distingue al Monitor de otras iniciativas similares es «Armá tu poroteo», un simulador que permite construir escenarios de votación, visualizar posibles resultados en el recinto y exportar imágenes para investigaciones, publicaciones periodísticas y análisis políticos. La herramienta apunta tanto al público general como a periodistas e investigadores que necesitan procesar información legislativa de manera ágil.

En cuanto al acceso a los datos, el Monitor ofrece descargas en CSV, Excel y JSON, y dispone de una API documentada para desarrollar análisis y visualizaciones propias. El acceso es gratuito y no requiere registro, lo que amplía el espectro de usuarios potenciales más allá del ámbito académico o técnico.

Nicolás Zubiria, secretario académico de la Carrera de Ciencia Política de la UBA, encuadró el lanzamiento dentro de una concepción más amplia del rol de la universidad pública: “Desde la Carrera de Ciencia Política de la UBA creemos que la universidad pública tiene un papel fundamental en la producción de conocimiento y en el desarrollo de herramientas que contribuyan a mejorar la calidad del debate público. Con Data CP buscamos que información relevante para comprender el funcionamiento de nuestras instituciones esté al alcance de cualquier persona, no solamente de quienes cuentan con conocimientos técnicos especializados”.

Con esta nueva sección, Data CP amplía sus herramientas de consulta y análisis de información política argentina, sumando la actividad legislativa a su plataforma de datos electorales. El antecedente directo es la sección Elecciones Legislativas 2025, presentada el año anterior, que centraliza y visualiza información electoral y permite a ciudadanos, periodistas, docentes y estudiantes acceder a datos claros y descargables sobre los procesos electorales argentinos.

La plataforma está disponible en datacp.ar/congreso, mientras que el monitor de elecciones puede consultarse en datacp.ar/legislativas2025.

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