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La ley Ómnibus Bis se discutirá en más comisiones y podría tener un trámite exprés en abril

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El llamado proyecto de ley Ómnibus, con el que el Gobierno volverá a la carga luego de la Semana Santa luego del fracaso del primer intento, será debatido en una mayor cantidad de comisiones y podría tener un trámite exprés durante abril.

De todos modos, la celeridad que se le imprima al debate estará subordinado al marco de acuerdos que el Gobierno pueda entablar con las provincias en una ventana de tiempo no demasiado grande.

Así lo entiende un diputado nacional de La Libertad Avanza con el que NA tuvo diálogo. “Es elemental lo que acuerden (el ministro de Interior, Guillermo) Francos y (el jefe de Gabinete, Nicolás) Posse con los gobernadores”, sinceró el legislador oficialista, temeroso de que esta ley ómnibus Bis corra la misma suerte que la primera edición si no se corrige el modus operandi.

Para este legislador oficialista, “si no hay acuerdo en el pacto fiscal con las provincias, no habrá Pacto de Mayo”.

“Lo que se tiene que entender desde el Poder Ejecutivo es que el recorte a las provincias fue necesario pero duro, y debe haber un alivio fiscal para las provincias”, opinó.

Los votos de los diputados que responden a gobernadores de la oposición será fundamental para saber cómo se inclinará la balanza.

La votación en general está garantizada sobre la base de los 144 votos que logró en la primera sesión de la ley ómnibus.

La experiencia enseña que el partido no termina allí, y sigue jugándose en la prórroga que es la votación en particular, donde el oficialismo deberá seguir metiendo goles y aguantando en su arco para evitar que le desguacen lo que consideran el corazón del proyecto, como ya sucedió en febrero pasado.

Durante el período de sesiones extraordinarias, el Gobierno ingresó en la Cámara de Diputados un mamotreto de 664 artículos que fue desmalezado a partir del diálogo con bloques dialoguistas pero el nivel de acuerdos fue insuficiente.

El resultado dejó al desnudo la falta de muñeca del Gobierno, que depositó su confianza ciega en “las fuerzas del cielo”, creyendo que “la política” (como llama por momentos el Gobierno a la oposición) iba a interpretar ese mandamiento sumisamente.

Tras la votación en general positiva, sectores de la oposición impugnaron incisos clave para el Gobierno y se preparaban para otro embate en el capítulo de privatizaciones. Leyendo la partida en el tablero, y haciendo un cálculo de costo-beneficio, el presidente Javier Milei ordenó desde el exterior retirar el proyecto Bases, que volvió a foja cero.

Con esa frustración y ese aprendizaje en la mochila, el Gobierno ajustará tuercas en la negociación política y por lo pronto ya quitó de la redacción artículos que generaban interferencia y enturbiaban la posibilidad de llegar a acuerdos.

Con el apoyo garantizado del PRO, que a esta altura puede decirse que es una fuerza oficialista más, Francos se reunió con los líderes de los bloques dialoguistas (UCR y Hacemos Coalición Federal) y también con gobernadores para comprometer su apoyo a la ley ómnibus. Ese tipo de encuentros se repetirán porque la idea es que esta vez no queden cabos sueltos.

Una de las certezas que dejaron esos primeros encuentros es que el debate pasará por más comisiones que las tres que trabajaron durante el verano en torno a la ley Bases, que fueron Asuntos Constitucionales, Legislación General y Presupuesto.

Según el diputado de La Libertad Avanza consultado por Noticias Argentinas, también podrían intervenir Finanzas, Seguridad Interior, Legislación Penal, Narcotráfico y Adicciones y Relaciones Exteriores.

Además podría acoplarse la comisión de Previsión y Seguridad Social en caso de que la reforma de la fórmula de movilidad jubilatoria, que se adelantó a través del dictado de un DNU, tenga un reflejo legislativo y sea incluida dentro del combo de la ley Bases.

El otro tema de enorme sensibilidad tiene que ver con el impuesto a las Ganancias, que pasaría a denominarse impuesto “a los ingresos personales”.

La restauración de este tributo estaría incluida dentro del paquete fiscal, que volverá a entrar en escena en la ley ómnibus bis luego de que en la primera edición fuera extirpado por el Gobierno, para sorpresa de propios y ajenos.

Lo que queda claro para el legislador oficialista es que con una inflación acumulada del 60% el mínimo no imponible no podrá estar por debajo del millón y medio de pesos y podría ampliarse hasta un 1.800.000.

“No hay consenso acá (en el Congreso) para que se establezca en 1.300.000”, advirtió, poniendo en entredicho una versión que había dejado correr el Gobierno semanas atrás sobre la reposición de Ganancias.

Fuente: Noticias Argentinas.

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Detrás del ruido de las internas, el PJ empieza a encontrar puntos de acuerdo para el armado de una alianza

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A pesar del ruido de las internas, los sinsabores de las acusaciones cruzadas y la tensión permanente por las disputas de poder, en el peronismo empiezan a existir puntos de coincidencias que tienen el aval de la mayoría. Hay, claro está, disidencias de sectores porque la unanimidad es una utopía. Mucho más en un armado político sin un jefe que conduzca a todos, ni una causa que los aglutine, como suele ser el poder de gobernar.

En el camino de la reconstrucción, empiezan a aparecer puntos de contacto que traspasan la afinidad ideológica y que están vinculados a una agenda política y económica. A lo que el peronismo debería discutir lo suficientemente bien para forjar un nuevo programa y tener un plan de acción armado por si lograra ganar las elecciones.

Una de las primeras coincidencias tiene que ver con la necesidad de renegociar la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y lograr un “acuerdo razonable” en base a un plan económico que tenga como base levantar al castigado sector productivo e industrial del país. No hay grandes corrientes internas que hablen de un default. Sí, en cambio, hay una mayoría que advierte la necesidad de una negociación más puntillosa y extrema, que, probablemente, dilate un acuerdo.

“¿Estamos todos de acuerdo en que pagar hay que pagar, no? No podemos llevar a un país a un default porque eso es un problema. Lo que hay que hacer es sentarse y ver cuánto estaba el Fondo habilitado a prestarle a la Argentina en parámetros técnicos. Son entre 20 y 22 mil millones de dólares. El resto no fue un préstamo técnico, fue un préstamo político. Discutámoslo políticamente”, sostuvo el entrerriano Guillermo Michel, durante una entrevista con la AM 530.

En ese sentido, remarcó: “¿Cómo hacemos? Asignemos una porción del superávit comercial a un fondo y que con eso se le vaya pagando al FMI en 20, 30 o 40 años. Paguémoslos pero de acuerdo a nuestras posibilidades. Lo que corresponde a la parte política del crédito, la vamos a pagar pero de acuerdo a lo que vaya teniendo Argentina por sus exportaciones”.

La postura de Michel, uno de los principales impulsores del PJ Federal, tiene coincidencias con la de Máximo Kirchner, aunque expresada en otros términos. “La propuesta debe tener una base sólida y estar vinculada a qué vamos a hacer con el endeudamiento externo. ¿Los vencimientos que tiene Argentina por delante se pueden hacer con la sociedad en esta situación o peor? Nosotros creemos que no”, expresó Kirchner, algunos días atrás, en una entrevista con Ar12.

El líder de La Cámpora sentó su postura y explicó: “Creemos que hay que charlar con los acreedores argentinos y empezar a cambiar esto. No puede ser la realidad de la gente una variable que no se tenga en cuenta a la hora de negociar con quienes han endeudado el país y han prestado. El FMI prestó de manera irresponsable y sin tener en cuenta la capacidad de repago de la Argentina”. El discurso es el mismo, pero expresado por dos perfiles distintos.

Máximo Kirchner expresa la idea del kirchnerismo y Guillermo Michel la del peronismo federal. Una coincidencia entre varias divergencias. Después empiezan a tallar los modos, las formas de negociar, la capacidad de generar consensos hacia adentro del peronismo para sostener una postura uniforme. Las diferencias ideológicas y sobre cómo gestionar el poder, están a la vista. Por eso construyen una alternativa por caminos separados. Sin embargo, empiezan a aparecer puntos de unidad.

Más atrás en el tiempo, pero con una línea similar, Axel Kicillof planteó la necesidad de renegociar el acuerdo con el FMI frente a lo que consideró que es una deuda “impagable”. “El FMI tiene que comprender que dio créditos de manera irresponsable y que fueron usados de manera más irresponsable aún. Romper con el Fondo no tiene fundamentos. Es un poco infantil plantearlo así. Tienen que hacer una autocritica y proponer soluciones. Se tienen que sentar a hablar qué hacer con una deuda que es impagable. Hay que tener una discusión madura con el Fondo”. La idea es la misma. Hay que negociar, no hay que romper, pero hay que poner sobre la mesa nuevas condiciones.

La crisis de confianza es un tema recurrente en el peronismo. Y uno de los motivos por los que gran parte de la dirigencia manda señales para aplacar la interna bonaerense con impacto nacional. Porque la base para recuperar la confianza es ordenar el espacio desde la identidad política y delinear un nuevo plan económico, donde haya algunos ejes en los que la mayoría coincida: orden fiscal, superávit e inflación controlada. En los tres puntos el consenso es amplio.

“Cuando ganamos los activos se van a pique y cuando perdemos rebotan hasta la estratosfera. ¿No vamos a tomar nota de eso? Eso quiere decir que tenemos un problema de confianza. Tenemos un problema reputacional en cuestiones económicas. En cuestiones de brechas, de tipo de cambio, de riesgo país, de un imaginario de déficit”, planteó Juan Manuel Olmos en Cenital.

En el streaming de Infobae, Miguel Pichetto, que se acercó al esquema principal del justicialismo, consideró que “tiene que haber un programa para transmitirle a la sociedad” y que hay que buscar “convencerla frente a la decepción”. “El período de (Alberto) Fernández requiere de una autocrítica. Qué pasó y por qué el peronismo perdió la confianza de la gente”, sostuvo.

Ambos mensajes van a un mismo lugar. La necesidad de generar confianza con un programa sólido y en el que una amplia mayoría de la coalición en construcción se muestre de acuerdo. Para eso es determinante disminuir la confrontación interna y empezar a hablar de posturas y propuestas concretas. Por eso Máximo Kirchner expuso lo que muchos creen dentro del peronismo sobre que no se debe armar un frente anti Milei, sino discutir las bases del plan y la articulación de las distintas vertientes en una gestión. La clave es no volver a construir el Frente de Todos.

En la entrevista con este medio, Pichetto dijo también que el peronismo “tiene que generar un hombre de sistema”, en referencia a un candidato que provenga de la política. Esa mirada coincide con la que tienen, por ejemplo, Axel Kicillof y Sergio Massa, quienes creen que el tiempo que viene no es para un outsider, sino para un líder que tenga recorrido y consenso político para enfrentar un eventual postmileísmo.

En uno de los puntos donde hay más acuerdo es en las PASO. El PJ Federal es uno de los principales impulsores de realizar una elección primaria en el peronismo. Claro que para eso es necesario que el gobierno de Milei no logre derogarlas. A priori, parece ser una tarea difícil para la Casa Rosada, que no tiene consenso entre sus aliados más directos. Una diagonal posible es buscar un acuerdo para que las elecciones no sean obligatorias, sino opcionales.

Sergio Uñac, que ya declaró su voluntad de ser candidato a presidente, hace varias semanas que insiste en la necesidad de una interna. Cree que el peronismo debe organizar una elección partidaria, dividida por regionales y abierta a todos los votantes. Sin embargo, avala también la idea de las PASO, en el caso de que la oposición logre sostenerla en el Congreso.

Axel Kicillof, al igual que la mayoría de los gobernadores de Fuerza Patria, están de acuerdo con conservar las PASO. El mandatario bonaerense, que es el candidato más firme que tiene el peronismo en esta instancia, está dispuesto a competir. Tiene en claro que si figura no ordena a todos. Incluso, cree que una elección primaria puede servir para ampliar la coalición y abrirle la puerta a sectores que en la actualidad de aglutinan en Provincias Unidas.

Involuntariamente, Kicillof también es protagonista de otra de las coincidencias que vienen creciendo dentro del peronismo. Una gran parte de la dirigencia cree necesario que tanto él como Cristina Kirchner resuelvan la conflictividad en la que subsiste el PJ Bonaerense desde hace más de dos años. Algunos creen que el Gobernador sentarse a hablar con la ex presidenta en San José 1111 y ordenar la interna con un acuerdo. Otros consideran que debe romper ese vínculo político en forma terminante.

Pichetto dijo algunas horas atrás que sería “importante” que “Kicillof la vaya a ver” a Cristina Kirchner porque en política “es importante lo humano”. Planteó en otros términos lo que La Cámpora le pide al gobernador bonaerense hace tiempo. Lo cierto es que tanto el diputado nacional como los dirigentes de la agrupación ultra K son actores que están, por diferentes circunstancias, en la vereda opuesta al economista.

La aceptación de que la discusión es plenamente horizontal, más allá de los jefes que tiene cada tribu, es también un punto de encuentro. No hay ni un líder, ni un nombre propio, ni un futuro candidato que alinee la mayor parte del peronismo. No hay síntesis y no hay legitimidad sobre ninguna figura, lo suficientemente contundente para consolidar la punta de un proyecto político.

Hay coincidencias que se van transformando en pequeñas paredes de una nueva alianza. El peronismo avanza en una discusión integral, detrás del ruido de las diferencias.

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Sin los votos asegurados, el oficialismo y los dialoguistas buscan destrabar la agenda de leyes en el Senado

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Con el regreso desde Chile de la jefa libertaria en la Cámara alta, Patricia Bullrich, el oficialismo senatorial se reunirá esta tarde -15- con la oposición dialoguista para intentar destrabar algunas de las leyes que envió la Casa Rosada y que, hasta las últimas horas, continúan sin las firmas necesarias para avanzar con dictámenes de mayoría.

Tras el cónclave, los legisladores mantendrán otro convite junto a la vicepresidenta -a cargo del Ejecutivo por el viaje de Javier Milei– y titular de Cuerpo, Victoria Villarruel, para actualizarla un poco -aunque sea- sobre el estado de la agenda que piensan entre las principales fuerzas -sin contar al kirchnerismo- y vislumbrar, en caso de haber algún entendimiento, la posibilidad de sesionar la semana próxima -jueves 14- o la siguiente, que sería con temas sin conflicto y ya despachados.

El primer texto a definir es el relacionado con el blindaje a la “propiedad privada”. Fue defendido por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y criticado por otros tantos disertantes invitados por la oposición. Como contó Infobae días atrás, el capítulo que quiere borrar la mayoría de los dialoguistas apunta es el referido al Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP).

Durante la era Cambiemos, la regularización de barrios populares fue promocionada por la exministra macrista Carolina Stanley y referentes piqueteros, como el actual diputado cristinista Juan Grabois. Fue votada con amplísimo apoyo de los espacios políticos de esa época y operadores de distintas esferas suelen vanagloriarla como el ejemplo de “consenso”.

No piensa igual el Gobierno que, a través de Sturzenegger, señaló: “En 10 años se ha resuelto el 0,08% de los casos sobre la superficie total. Necesitaríamos 12.500 años para terminar el proceso. Ley que fracasó en su objetivo”. Detrás de todo esto se asoman millonadas. No obstante, como está planteado el articulado, no tendrá luz verde y se acumulan sugerencias parar borrar, de un plumazo, el capítulo entero.

La segunda espina a quitar es la de venta de tierras a extranjeros. La bandeja de opciones incluye límites vía porcentaje, cifra o, como deslizan desde algunos pícaros despachos, que cada provincia tenga la libertad de decidir sobre ello. Algo parecido a la reciente sancionada ley de glaciares. Los votos mandan y los aliados ya no huelen el mismo perfume que post elecciones de octubre pasado. La Casa Rosada tendrá la última palabra. Mismo caso para planteos sobre desalojos exprés, otro ítem delicado para el sector más zigzagueante de la corrección política.

Otro proyecto por ahora frenado es la reforma política. Allí, el Gobierno desea dinamitar las PASO e incluyó la normativa de Ficha Limpia que hicieron caer, hace casi un año, los misioneros renovadores Carlos Arce y Elizabeth Rojas Decut, siempre bajo las estrictas directivas del inoxidable mandamás provincial y exgobernador Carlos Rovira.

En tanto, en cuanto a la ley de salud mental, se habla de una lista cercana a 60 expositores que aterrizarían a partir de las próximas semanas. Ni una palabra se menciona sobre la iniciativa de discapacidad y, mucho menos, sobre la norma -vetada e insistida luego con dos tercios- que el Ejecutivo continúa sin cumplir.

Para la jornada de hoy se estima, de no repetir cancelaciones sorpresivas, la conformación de tres bicamerales: Mixta Revisora de Cuentas, a las 11.30; y Control de los Fondos de La Seguridad Social, desde las 16. Media hora más tarde será el turno de la Permanente de La Defensoría del Pueblo, que sigue sin resolver al sucesor de Eduardo MondinoFue el último Defensor del Pueblo votado con dos tercios por Diputados y el Senado. Es un cargo que precisa mayoría especial en el Congreso. Dejó el sitial en 2009 y, desde entonces, no se arribó a un reemplazo.

 

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El Congreso intensifica el seguimiento judicial sobre Adorni y crece la idea de una interpelación

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Manuel Adorni

Cada noticia que surge respecto del patrimonio del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, repercute en un Congreso de la Nación que sigue muy de cerca el devenir judicial del funcionario nacional, que cada vez parece más complicado. Esas complicaciones, a las que ahora se sumó un contratista que presentó facturas por miles de dólares por las refacciones de la casa del country, parecen estar cambiando el clima respecto al futuro de Adorni en el cargo.

Así como los datos de las refacciones hicieron que en Tribunales desaparezca la percepción de que Adorni podría presentar algún tipo de contabilidad creativa, en Diputados se reinició un proceso de consultas entre los bloques de la oposición respecto de las posibilidades de una interpelación.

“El centro no se mueve todavía —en referencia a los bloques del PRO, la UCR y los que responden a algunos gobernadores— pero hay conversaciones para llevar adelante una sesión con emplazamientos cruzados”, dijo a Infobae un diputado de la oposición.

Respecto a la idea de los emplazamientos cruzados, los bloques buscan sumar los 129 diputados necesarios para llegar a una sesión y para eso están “recolectando” proyectos que La Libertad Avanza se niega a tratar para poder impulsarlos desde el recinto. “La idea es tratar de ponernos de acuerdo e ir a una sesión en donde se voten los emplazamientos y poder avanzar en las comisiones”.

Un tercer diputado que busca avanzar con un paso más firme va a impulsar la moción de censura. “Ya tuvimos 125 diputados para citarlo, hay que ver si logramos pescar a alguno disgustado de los bloques del medio”. Este diputado de la provincia de Buenos Aires tampoco descarta que en el oficialismo “dejen hacer” en busca de una destitución. “Pero al final del día le puede servir para no ser él quien lo entregue porque la situación parece insostenible”, agregó.

El peronismo quiere avanzar con la interpelación pero reconoce que la idea “tiene que madurar”. “Lo está haciendo de a poco porque hay muchos que esperan los movimientos de la Justicia. Nosotros creemos que eso es un error porque la Justicia tiene sus tiempos, pero mientras tanto cada vez que se conoce algún dato respecto del estilo de vida del Jefe de Gabinete y su familia, la idea va madurando”, señalaron desde el bloque que conduce Germán Martínez.

Un dato que no pasó desapercibido entre los diputados fue la “jornada de trabajo” que tuvo ayer la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en la Cámara de Diputados. Desde el oficialismo señalan que fueron reuniones de trabajo para intentar avanzar en la agenda oficial, que está “empantanada”.

En ese sentido, este medio pudo confirmar reuniones con el presidente de la Cámara, Martín Menem, y con los diputados oficialistas Sebastián Pareja y Celeste Ponce, entre otros. “Recibió a todos los diputados que tenían temas, habló sobre la reforma electoral”, explicó una fuente libertaria.

“La presencia de Karina Milei alteró el orden de la Casa. Metieron un vallado y se hizo imposible transitar por la zona de la Presidencia de la Cámara. Como siempre con ellos —los libertarios— se hacen dueños del lugar”, se quejaba un diputado de los del “centro”.

En el mundo libertario hacen referencia a una jornada de trabajo y aseguran que no se tocó el tema Adorni. A nadie se le escapa, sin embargo, que la hermana del Presidente mantuvo encuentros con sus legisladores en momentos en que se iba conociendo el detalle de los supuestos gastos de Adorni en el country y los memes crecían en las redes sociales respecto de la construcción de una cascada en la pileta de la casa.

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