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Política Nacional

Los partidos gastaron 770 millones de pesos en las campañas para las PASO

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Los partidos políticos, agrupados en varias alianzas, declararon que gastaron más de 770 millones de pesos en las campañas electorales presidenciales y de legisladores nacionales para las PASO del 11 de agosto pasado.

Así lo revela un informe del Observatorio para el Control de Gastos de Campaña de la ONG Poder Ciudadano que suma los gastos para las fórmulas presidenciales, más los de senadores y diputados nacionales. La alianza electoral que dice que más gastó fue Juntos por el Cambio (Mauricio Macri-Miguel Pichetto) con 321 millones, seguido por El Frente de Todos (Alberto Fernández-Cristina Kirchner) con 139 millones, señala el informe de la ONG que tiene como director ejecutivo a Pablo Secchi.

Se estima que el Estado ya desembolsó “unos 4 mil millones” para los gastos logísticos para la organización de las PASO. Esta cifra sale de estimar que el costo de las PASO fue “el 40 por ciento de los 10 mil millones previstos en el presupuesto para organizar todas las elecciones nacionales de este año”, explicó un experto a Clarín. Entonces, las PASO costaron en total 4.770 millones de pesos.

La oficina de presupuesto del Congreso estimó que la emergencia alimentaria aprobada por ley costará unos 10 mil millones de pesos. Es decir, que las PASO insumieron la mitad de esa ley reclamada por los movimientos sociales.

De todos modos, los informes de gastos e ingresos de campaña falta aún que sean auditados por el equipo de contadores de la Cámara Nacional Electoral que dirigen los jueces Santiago Corcuera y Alberto Dalla Via para determinar si son cifras reales o “dibujadas”.

Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) fueron creadas por el ex presidente Néstor Kirchner para evitar fugas de candidatos y decidir todo dentro del Frente para la Victoria y, además, lograr más participación de la sociedad en las internas de los partidos. Pero este último objetivo no se logró, ya que prácticamente no hay competencias internas sino candidatos avalados por consenso. El gobierno de Mauricio Macri intentó, el año pasado, derogar las PASO pero no consiguió los votos necesarios en el Congreso.

El gasto de 770 millones surge de la información presentada en los informes que los partidos políticos presentaron ante los juzgados federales con competencia electoral. La información analizada abarca los informes presentados a la Justicia Electoral hasta el 7 de octubre de 2019, representando el 72.4% del universo total de rendiciones obligatorias para las agrupaciones partidarias para esta instancia electoral, explicó Secchi.

El informe precisa que los partidos declararon ingresos por 772.000.000 y gastos por 774.000.000.

Los ingresos de ese total provinieron de un aporte del gobierno de 477.000.000 millones. Este se divide en 157 millones de aporte extraordinario y 320 millones para imprimir las tradicionales boletas sábana que el peronismo se resiste a cambiar por una boleta única con todos los candidatos. El resto fueron así: 250 millones provenientes de donaciones privadas y otros 44 millones de transferencias de otros distritos partidarios.

En cuanto a los gastos se dividieron así: 377 millones en gastos operativos de campaña, 387 millones en publicidad, 459.000 de transferencias a otros distritos y 8.660.000 en “otros gastos”.

En cuanto al ránking de los ingresos lo encabeza al alianza Juntos para el Cambio (Mauricio Macri) que declaró 321 millones; el Frente de Todos (Alberto Fernández), 142 millones; El Frente de Izquierda de los Trabajadores (Nicolás Del Caño), 52 millones; Consenso Federal (Roberto Lavagna), 42 millones; UNITE (José Luis Espert), 30; el Movimiento al Socialismo (Manuela Castañeira), 28 millones; el Frente Nos (Juan José Centurión), 22 millones; y el Frente Patriota (Alejandro Biondini), 8 millones, entre otros. Los gastos declarados por estas alianzas son prácticamente iguales a los ingresos.

Fuente: Clarín

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Sin la anestesia mundialista, aflora la crisis del conurbano y Milei necesita reconectar con lo popular

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Javier Milei reaccionó hace 24 horas a la campaña anti-Argentina que se venía propalando en redes sociales desde que la Selección perdió la final, motorizada por personalidades de distintas latitudes. Lo hizo en las redes sociales, su foro, sin escalar la cuestión a un pronunciamiento público o al ámbito diplomático. En Instagram —una red menos politizada y más transversal—, el Presidente subió una publicación que produjo con escasa sofisticación un grupo de influencers (que hoy comparten un chat de WhatsApp) para que el jefe de Estado comparta contenido propio afín a su visión, sin caer en el permanente reposteo. “Ahora el mundo va a ver dónde puede llegar un país lleno de argentinos”, publicó. Algo así como “hacer a la Argentina grande otra vez”, pero solo con nativos.

En X, el Presidente eligió una frase que atribuyó a Winston Churchill. No fue una acción de comunicación premeditada —difícilmente un experto en la materia le hubiera aconsejado citar a un inglés—, sino una reacción personalísima de un jefe de Estado que se conecta al mundo a través de esa red social, su “diario de Yrigoyen”.

Allí, el Presidente se aferró a la narrativa que adjudicó el antiargentinismo a una movida “woke”, libreto promovido por Las Fuerzas del Cielo del “Gordo Dan” y compañía. Una reivindicación del famoso discurso de Davos que exalta el patriotismo y denuesta al globalismo. Eso se combinó con el proyecto de Agustín Romo para arancelar la universidad y la salud pública a los extranjeros. De paso, Milei también vinculó a la campaña anti-Argentina con el kirchnerismo. La unidad nacional por el Mundial se terminó: bienvenida la grieta de nuevo.

Milei tenía que recuperar, al menos en las redes, una narrativa para defender el país que gobierna. Su gestión había acumulado una serie de errores comunicacionales durante el Mundial que lo habían alejado del sentir nacional del hombre común.

Arrancó con el desapego de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, cuando habló de la causa Malvinas. Continuó con el término “país bananero” que eligió el vocero Adrian Ravier y que lo obligó a aclarar que no era eso lo que pensaba del país. Y culminó con la confusión general que generó el feriado fallido para festejar el segundo puesto. Sin asesoramiento, el Presidente se apresuró para hacer el anuncio sin conocer la voluntad de los jugadores.

Los intentos para que Diego Santilli fuera un interlocutor con Claudio “Chiqui” Tapia habían fracasado. Recién varias horas después de la final, un colaborador de Karina Milei consiguió tener precisiones del mandamás de AFA. Cuando se consulta por esos traspiés comunicacionales, la respuesta es la misma: que tanto Monteoliva como Ravier como Milei “se mandaron solos”.

Ahora, el Presidente busca aprovechar la estela de orgullo nacional que dejó el Mundial y que se exacerbó con una porción del planeta en nuestra contra. Lo necesita: terminado el certamen, que tuvo a los argentinos embriagados de fútbol y gloria, se presenta la realidad material. Volvieron los piquetes al conurbano y las marchas de jubilados al Congreso. Se conoció que la actividad económica tuvo una recaída intermensual de medio punto en mayo y que, si bien hubo un crecimiento de 0,2% en el último año, hay serias caídas en actividades clave para los sectores medios y bajos, como el comercio (-4,3%) y la industria manufacturera (-5,6%).

Las buenas noticias de la macro chocan de frente con un dato, publicado por Infobae en base a datos del Indecmás de 10,5 millones de personas ganan menos de $1.500.000 por mes y no llegan a cubrir la canasta básica. El equipo económico no desconoce esa realidad, pero confía en el efecto derrame del modelo oficial. “Absolutamente somos conscientes de que tenemos que mejorar las condiciones”, dijo en las últimas horas el viceministro de Economía, Jose Luis Daza, aunque aseguró que “ya están los brotes verdes” para que la gente empiece a sentir las mejoras.

Con las fotos que muestran las encuestas hoy (Aresco, de Federico Aurelio, una de las preferidas de Milei, advierte que un 66% hoy valora negativamente la situación económica), no todos en el staff oficial dan por sentado que Javier Milei podrá perpetuarse con este modelo otros cuatro años. Los más optimistas se aferran a la idea de que los argentinos no quieren volver a la emisión descontrolada y a la inestabilidad. Pero otros están más preocupados. “Si estamos bien es porque hoy no hay nadie que capitalice el descontento. Cuando aparezca una alternativa, ahí empieza el baile”, dijo un importante colaborador oficial.

El conurbano y Pro, la clave

Con una economía a dos velocidades, la principal inquietud del staff oficial está en el conurbano bonaerense, donde la morosidad pasó a marcar el pulso de la vida cotidiana de muchas familias. Ya está definido que será Santilli quien dará la madre de todas las batallas. Hay quienes le aconsejan al “Colo” que juegue en Capital Federal, bajo el argumento de que jamás podrá ganar la provincia si Milei no renueva. Es más, a algunos les resulta difícil pensar en un triunfo bonaerense si el libertario no se impone en primera vuelta, salvo que Axel Kicillof opte por un desdoblamiento y cambie la ecuación. Pero el jefe de Gabinete, en la relación que construyó con Karina Milei, ya está jugado en la carrera por la provincia. “No hay chance de que el Colo vaya a la Ciudad”, se atajan muy cerca de la hermana presidencial.

En su anhelo por gobernar la provincia, Santilli tiene como socio indiscutido a Cristian Ritondo. Los dos políticos profesionales nacidos en el peronismo y madurados en Pro están cerca de cumplir 60 años. Y van por la hazaña. En ese plan, son los principales articuladores de un acuerdo macro entre LLA y Pro. El Colo desde adentro de la Casa Rosada, exacerbando los gestos de lealtad hacia Karina Milei. Ritondo, amasando voluntades desde afuera con un objetivo difícil: anudar todos los acuerdos juntos (a nivel nacional, en la provincia, en la Ciudad y en los distritos gobernados por Pro) sin dejar cabos sueltos. Es decir, incluyendo a Mauricio Macri.

Es que, mientras que en La Libertad Avanza (LLA) muchos creen que pueden prescindir del expresidente, algunos libertarios (que no lo dicen en voz alta) creen que Macri tiene capacidad de daño, principalmente si amaga con una candidatura propia (aunque nadie lo ve con ganas) o si desordena a la tropa amarilla. No se descarta que aquellos que más aceitan los vasos comunicantes promuevan algún encuentro de cúpula a mediados de agosto.

En la Ciudad, la discusión está más desordenada. Si bien en la gestión de Jorge Macri aseguran que hay un único Pro, algunos amarillos aseguran que a Mauricio no le gustó que su primo se haya lanzado a la reelección. Dicen que podría promocionar a otro candidato, como Fernando De Andreis. Casi nadie pone en duda que se terminará en un esquema de coparticipación del poder, con Pilar Ramírez —mano derecha de Karina— como potencial candidata a vicejefa de gobierno porteño.

Santilli, Ritondo, Ramírez, De Andreis son algunos de los que dialogan informalmente mientras Karina Milei y Macri estiran los tiempos para subir el precio de sus espacios hasta que llegue el momento de la definición.

En el Gobierno amagan con reeditar el estilo de la imposición política que exhibieron en 2025. Pero son muchos los que comprenden que, si no habrá un plan platita que aliviane a los bolsillos, en lo político no sobra nada. Solo así se explica que se haya firmado un convenio con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, para el traspaso de una ruta nacional a la órbita provincial. Es un convenio Nación-provincia inédito para esta gestión. Del acto participó la mismísima Karina Milei.

Los Milei quieren evaluar a los gobernadores por el nivel de apoyo que brinden para aprobar las reformas impulsadas por la Casa Rosada en el Congreso. A Javier lo obsesiona el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (que anunciará cuando regrese de su gira por Perú). Y la mesa política, aunque lo disimule con otras prioridades, necesita como el agua que se suspendan las PASO en 2027 (de la eliminación ya casi nadie habla).

Las guerras frías

El clima amistoso que dejó el Mundial arroja escenas curiosas como la del martes en la reunión de mesa política. Antes del encuentro, todos estuvieron de acuerdo en hacer una foto de equipo en los sillones en uno de los despachos de la planta baja de la Casa Rosada. Santiago Caputo se sentó en el medio de Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem. Una imagen con altas dosis de desfachatez, si se tiene en cuenta la interna que mantiene el asesor presidencial con la hermana del Jefe de Estado. “Santiago está en su momento de mayor cinismo”, se rió uno de sus laderos.

El enfrentamiento entre Caputo y Karina entró en una fase de “guerra fría”. Uno de los miembros de la mesa política contó que, cuando están juntos, sobreactúan gentilezas cruzadas. “Ella le da pie a Santiago para que opine de los temas. Él dice seguido que Karina tiene razón. Están interactuando responsablemente”, dijo un testigo del encuentro del martes.

Las zancadillas, al menos, son mucho más sofisticadas. El traspaso del área de telecomunicaciones (Arsat, Correo Argentino y Enacom) a la órbita del vicejefe de Interior, Gustavo Coria, fue algo dialogado entre Caputo y Santilli. Detrás estuvo la mano invisible de Karina: cerca de la hermana presidencial aseguran que ella quiso ordenar un área en donde vio asuntos turbios después de la detención de Facundo Leal, el ex titular de Arsat arrestado en el penal de Ezeiza luego de que se encontraran 2,4 millones de dólares en efectivo y drogas en su domicilio.

“Ella no va a ir por lo grande que tiene Santiago. Pero quiso reordenar esa área que tenía problemas”, dijo un colaborador del karinismo. Es decir, en la puja de poder, no se espera que la hermana de Milei le imprima golpes sorpresivos a Caputo como ocurrió con el Ministerio de Justicia, pero sí podría darse un proceso de desgajamiento sutil de algunas áreas muy particulares que responden al consultor sin cargo.

El secretario de Ciencia y Tecnología, Darío Genua -que era quien controlaba el área de telecomunicaciones traspasada-, sigue en su cargo en los papeles. Pero todos anticipan su salida. El funcionario llegó por recomendación de Rodrigo Lugones, el jefe de Caputo en la consultora Move Group, radicado en España. Santilli no quiere su continuidad. El problema es quién elige al sucesor. La duda es si el jefe de Gabinete va a tener libertad de elección o se impondrá un nombre desde el karinismo.

La otra guerra de pesos pesados se da en el Senado, entre Patricia Bullrich y Victoria Villarruel. El principal asesor de la vice, Mario “Pato” Russo, fue denunciado en Comodoro Py por un colaborador de la titular del bloque de LLA, Cristian Larsen, que dijo que el ladero de Villarruel amenazó con “tirarlo por la ventana”. En las últimas horas, las dos mujeres se encontraron para encauzar una mínima convivencia.

Además de los proyectos económicos y la reforma electoral, el Gobierno planea enviar otro paquete de proyectos de desregulación con el sello del ministro del área, Federico Sturzenegger. Llama la atención que se insista con esa agenda si se tiene en cuenta que Bullrich no logró juntar los votos para el Proyecto de Ley de Propiedad Privada. Más aún si, como dicen en el Senado, el proyecto se empantanó por la resistencia de Sturzenegger a hacer concesiones en el capítulo sobre tierras.

No fue la única vez que el “coloso” metió sus garras de halcón desregulador: el Gobierno debió emitir un decreto para emparchar la reforma laboral y mejorar el cálculo de los aportes solidarios a los gremios porque, al momento de la reglamentación, se decretó que la base de cálculo sería solo el salario básico y no la remuneración completa con las sumas normales, habituales y mensuales. Ese detalle desfinanciaba fuertemente las cajas sindicales. Finalmente, el Gobierno cedió ante la CGT. Además de amigarse con la casta política y judicial, la gestión de Milei le hace gestos a la casta sindical.

Cuentan en el Senado que Villarruel ya se mandó a hacer un cuadro con la foto de Giovani Lo Celso, Cristian “Cuti” Romero, y Lisandro Martínez levantando la bandera de Malvinas en el estadio Mercedes Benz, de Atlanta. A diferencia de Milei, la vice no muestra fisuras en su agenda.

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Más intentos de tregua en el PJ: el gobernador de La Rioja prepara un acto e invitó a Kicillof y Máximo Kirchner

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En el peronismo están vivas las peleas, pero también subsisten los que intentan dar señales de paz frente a un escenario interno desordenado y agrietado. En esa lista se anotó la semana pasada la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, que invitó a Axel Kicillof y Máximo Kirchner al acto que encabezará en su localidad al cumplirse 74 años del fallecimiento de la líder del movimiento justicialista. Será el próximo domingo.

Ninguno de los dos dirigentes aún confirmó su presencia. Parece, a esta altura del conflicto kirchnerista, impensado que ambos compartan un acto. La pelea se profundizó en las últimas semanas y las posturas, cada vez más extremas, se van convirtiendo en irreconciliables. Sin embargo, la posibilidad sigue en pie y el escenario de Moreno es una opción para la tregua.

A esa lista de nombres propios que intentan generar consensos se sumó el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, que está organizando un importante encuentro para conmemorar los 50 años del asesinato de monseñor Enrique Angelelli, que será el sábado 1 de agosto en la localidad de Punta de los Llanos.

El “Gitano”, como lo conocen al mandatario riojano, invitó a Máximo Kirchner al encuentro, en un nuevo gesto de acercamiento con el cristinismo. Antes visitó a Cristina Kirchner en San José 1111 e invitó a Eduardo “Wado” de Pedro a la provincia que gobierna desde el 2019. Fueron dos hechos que marcaron la reconciliación con ese sector después de la feroz disputa por la presidencia del PJ Nacional.

La convocatoria a Kirchner se enmarca en un plan de acción de Quintela para acercar posturas dentro del universo peronista. El gobernador riojano quiere jugar un rol de articulador nacional dentro de la fuerza política. Es de los que pide la unidad en forma permanente y evita lanzar dardos a las distintas tribus. Ese lugar lo mantiene teniendo diálogo abierto con todos los sectores, desde Kicillof a los Kirchner, pasando por sus pares gobernadores.

La invitación también fue cursada para Axel Kicillof. Es decir, el movimiento de Quintela fue similar al de Mariel Fernández. Invitar a los dos dirigentes que están enfrentados para poder lograr una foto de armonía. Ni Kirchner ni el gobernador bonaerense aún confirmaron asistencia. También fueron convocados algunos dirigentes del PJ Federal que integran Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos. Habrá representación de ese espacio en La Rioja.

Quintela convocó a diputados, senadores y referentes territoriales de todo el país. Busca amplitud y un llamado de paz justicialista con un acto ecuménico como punto de encuentro. El peronismo necesita una tregua sostenida durante el segundo semestre del año para poder negociar algún tipo de acuerdo electoral. Ya sea a través de las PASO, de internas o de un consenso. La frágil unidad de la coalición está en peligro.

La guerra en el kirchnerismo genera preocupación en el interior del país porque pone en peligro la unidad del espacio político a nivel nacional. Ya sea a través de unas elecciones primarias o de un acuerdo. Si no hay una base sólida en la provincia de Buenos Aires, va a ser muy difícil que la construcción pueda tener viabilidad electoral.

En los últimos diez días el silencio al que se vieron obligados los políticos por las instancias definitorias del Mundial generó una pausa en la guerrilla comunicacional de la provincia de Buenos Aires. Esa calma endeble y generada por un hecho mundial de mayor interés para la sociedad argentina, puede desvaneserse rápidamente si no hay voluntad de los dirigentes de frenar las acusaciones.

Quintela trata de mostrarse como un equilibrista en la vida interna del peronismo. Tiene la ambición de ser un protagonista nacional de la reconstrucción de la fuerza política. Tiene también aspiraciones presidenciales, aunque reconoce que, a esta altura del partido, el mejor posicionado es Kicillof. En el medio de ese sendero de espinas que es el justicialismo trata de jugar a ser un gran armador. Una tarea difícil frente a lo amplio, heterogéneo y conflictivo que es el mundo peronista de este tiempo.

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Pese al alivio logrado para la caja sindical, la CGT comienza un plan de lucha con movilizaciones y un paro general aún sin fecha

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A través de negociaciones reservadas con el Gobierno, la CGT logró que se corrigieran las restricciones a la caja sindical incluidas en la Ley de Modernización Laboral, pero el gesto libertario no dará lugar a una tregua: este miércoles, a las 15, comenzará el nuevo plan de lucha cegetista con una movilización al Congreso para acompañar el reclamo de los jubilados.

Los sindicatos agrupados en la CGT organizaron la serie de protestas contra Javier Milei junto con las dos CTA, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y diversas organizaciones sociales, pero, a pesar de que habían amagado con replicar el esquema que se utilizó contra la reforma jubilatoria de Emmanuel Macron, en 2023, basado en movilizaciones y paros sectoriales y rotativos que se prolongaron durante semanas, finalmente se aplicará una versión light de ese modelo.

La explicación del giro fue expuesta sin rodeos ante Infobae por un jefe gremial: “No hay clima. En las empresas la gente estaba con la cabeza en el Mundial y después tampoco tendremos muchas garantías de que acaten los paros que van a afectar su bolsillo o que puedan poner en riesgo su fuente de trabajo”.

Ese diagnóstico empujó una salida pragmática. La prioridad pasó a ser la calle, con acciones de menor riesgo para los trabajadores y con la mira puesta en sumar adhesión de otros sectores sociales, especialmente de la clase media, para crear las condiciones de un futuro paro general contra la administración de Javier Milei.

Según lo acordado por las 3 centrales obreras y las confederaciones sindicales, luego de la marcha de este miércoles se realizará el 7 de agosto una movilización por el Día de San Cayetano y se seguirá, en fechas por definir, con una concentración ante el Ministerio de Economía en rechazo del endeudamiento familiar, la participación en la Semana Social de la Iglesia, una movilización por el Día de la Industria (el 2 de septiembre), una acción para acompañar la visita del papa León XIV a la Argentina, en noviembre próximo y otra marcha cuando se realice la próxima convocatoria al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil.

Esta agenda de medidas, según lo resuelto, será el “camino” que llevará a una gran protesta nacional, como un paro general de 24 o 36 horas, con la incorporación de otros sectores de la sociedad para darle más fuerza.

La jugada más audaz será la apuesta de “capitalizar” la visita del Papa al país en busca de alguna señal que se interprete como un respaldo a los reclamos del sindicalismo. Una de las ideas es tratar de que la recorrida de León XIV por la ciudad de Buenos Aires se acerque lo máximo posible al edificio de la CGT, donde lo esperarían las columnas de dirigentes y trabajadores.

Además de priorizarse la presencia en la calle, el plan de lucha incluye la realización de asambleas en los lugares de trabajo y “acciones disruptivas” como la entrega de folletos explicativos de los reclamos en estaciones de trenes y aeropuertos en todo el país.

A este esquema de protestas se sumará el paro nacional docente que se impulsa desde la Secretaría de Políticas Educativas de la CGT, conducida por Sergio Romero (UDA), que se concretaría en agosto y al que se sumarán CTERA y otros sindicatos del sector.

La CGT también resolvió abrir contactos con entidades empresariales del interior para consensuar acciones comunes, bajo la idea de que tanto empresarios como trabajadores son “víctimas del modelo Milei”. A la vez, se decidió que entre 15 y 20 dirigentes por gremio acompañen conflictos puntuales en empresas del AMBA y del interior, además de reforzar el trabajo con las delegaciones regionales cegetistas.

La CGT iniciará su nuevo plan de lucha, curiosamente, la misma semana en que salieron a la luz las negociaciones reservadas con el Gobierno que mantuvieron sus líderes dialoguistas, como anticipó Infobae, y que terminaron con el decreto para corregir la reglamentación de la Ley de Modernización Laboral, que había perjudicado a los sindicatos en dos puntos clave para su financiamiento.

Por un lado, se utilizaba el salario básico convencional como base de cálculo de las cuotas solidarias y otros aportes pactados en los convenios colectivos de trabajo, una fórmula que reducía potencialmente el volumen económico de esos montos acordados entre empresarios y dirigentes gremiales.

Por otro lado, el tope del 2% de los salarios fijado en la reforma laboral para las cuotas solidarias había sido interpretado de manera tan amplia que también alcanzaba a los aportes empresariales que, vía convenio colectivo, son destinados a mutuales, seguros de vida, seguros de sepelio o mejoras en la obra social.

En ambos casos, la rectificación del Gobierno que, gracias a la negociación la CGT, puso a salvo esos dos ítems cruciales de la caja sindical llegó con el decreto 612 que fue publicado este lunes en el Boletín Oficial. Aun así, la CGT ratificó su plan de lucha que comienza este miércoles, por más que se haya abierto un interrogante: ¿habrá una convocatoria libertaria al diálogo para evitar que se profundicen las protestas?

Hoy nadie lo cree posible, sobre todo porque también arrancó informalmente la campaña electoral, pero también parecía imposible que la Casa Rosada corrigiera la reglamentación de la reforma laboral en favor del poder sindical. Las próximas semanas serán decisivas para medir la temperatura del conflicto Gobierno-CGT.

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