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Milei cumple 1000 días de gobierno: expectativa por la economía, inquietud por las PASO y entusiasmo inesperado por Malvinas

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Javier Milei cumple este viernes 1000 días como Presidente de la Argentina. Llegó a la Casa Rosada el 10 de diciembre de 2023 como un outsider que prometía dinamitar el sistema político con una motosierra en la mano y encara el último tramo de su gestión convertido en el dueño de un gobierno que ya atravesó más victorias que las que esperaban los partidos tradicionales y más derrotas que las que hubieran preferido en el espacio violeta. En el medio, un ajuste económico de una intensidad pocas veces vista acompañado por reformas profundas que convivieron con escándalos resonantes y peleas internas interminables.

Milei sigue gobernando con varias de las certezas, obsesiones y enemigos con los que desembarcó en Balcarce 50 hace mil días, aunque ya no está parado en el mismo lugar. El personaje disruptivo que podía atribuir cada inconveniente a la herencia recibida ahora carga sobre sus espaldas casi tres años de mandato; el economista que explicaba que el superávit fiscal iba a abrir las puertas de una etapa de prosperidad enfrenta una sociedad que reconoce buena parte del ordenamiento macroeconómico, pero mantiene dolores evidentes en el poder adquisitivo y el consumo; el líder que venía a acabar con “la casta” necesitó de muchos de sus representantes para construir músculo y no quedar aislado.

“Gobernar viene siendo agotador para nosotros”, se sincera ante Infobae uno de los ministros más populares cuando se le pide una evaluación de lo transitado hasta acá. Y remata: “Yo me quedo con el hecho de que, aun con nuestros infinitos errores, en las legislativas de 2025 conseguimos una victoria que confirmó lo que seguimos sintiendo: que una porción importante de la población todavía estaba y está dispuesta a renovarnos el crédito”.

En 1000 días pasó de todo. El primer mandatario liberal libertario de la historia vernácula, que asumió con apenas 38 diputados y 7 senadores propios, trazó un panorama sombrío y sin metáforas cuando, de espaldas al Congreso, analizó lo que le había dejado el trío Alberto Fernández/Cristina Kirchner/Sergio Massa. Pese a estar en franca minoría, aprovechó el envión de las urnas, autorizó una brusca devaluación y se apuró en lanzar un DNU de dimensiones inéditas que fue la antesala de la aprobación en general de una primera y complejísima versión de la Ley Bases.

Como era de esperar, ahí llegó el baño de realidad: la discusión artículo por artículo hizo estallar el texto original y dio el pie ideal para los insultos a los “traidores”. Aprendizaje: hubo que negociar. Con el transcurrir de los meses se alcanzó el primer superávit financiero anual en más de una década gracias a medidas como el congelamiento de las transferencias a las provincias y la pulverización de la obra pública. La pobreza subió a 52,9% y terminó bajando con fuerza. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) inició una senda descendente y el cepo se flexibilizó, con un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) mediante.

Se firmó un Pacto de Mayo que no fue más que un compendio de buenas intenciones, se eyectaron funcionarios, se firmaron vetos, se intentó completar la Corte Suprema, se afrontaron marchas multitudinarias, se armaron guerras con el Círculo Rojo. Las redes sociales se convirtieron en una cloaca. Quedó tiempo también para el escándalo LIBRA, para el expediente ANDIS y para los problemas patrimoniales de Manuel Adorni, además de las batallas intestinas entre Karina Milei y Santiago Caputo, una relación destruida con Victoria Villarruel y el ocaso de la sociedad con Mauricio Macri.

Sin embargo, en La Libertad Avanza (LLA) no están demasiado interesados en mirar hacia atrás: mientras completa 32 meses de gestión, buena parte de sus movimientos empiezan a explicarse por los 415 días que todavía los separan de las elecciones generales del 24 de octubre de 2027.

Hay una diferencia evidente entre el Milei de hace algunas semanas y el que llega a su jornada número 1000: volvió a salir. Después de un período en el que se recluyó en la Quinta de Olivos y evitó pisar su despacho de la Rosada, el Presidente llenó otra vez su agenda de reuniones, actos y viajes tanto al interior como al exterior. Es un movimiento que entusiasma a los que reclamaban mayor presencia política, pero que también aumenta los riesgos de exposición de un hombre que, cuando se aleja de los discursos preparados, levanta la mirada de sus hojas impresas y se quita los anteojos de lectura, suele transformarse en el principal vocero, comentarista y, eventualmente, generador de problemas de su propia gestión.

“La foto todavía sigue siendo mala”, reconoció en una de sus últimas presentaciones antes de completar la idea a su manera: “La película es la mejor de la historia”. Desde los atriles, el mandatario no se cansa de repetir su guion las veces que sean necesarias para anclar expectativas y desalentar cualquier pedido de cambio que huela a “populismo”. En estas horas, jugó fuerte en términos dialécticos y llevó su lógica binaria hasta el terreno electoral: “Si no ganamos, es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos”.

El razonamiento que circula en su entorno busca que los habitantes de Argentina midan la experiencia libertaria por las catástrofes que evitó. En ese punto se cierran las grietas. Santiago Caputo posteó que Milei “salvó a la república de una muerte segura”. Martín Menem fue menos lúgubre, pero fue por la misma línea: “Nunca se va a hablar de lo que no pasó. Fueron cinco salvadas del arquero en el minuto noventa”.

La renovada hiperactividad presidencial encontró una “causa sagrada” por la que, juran cerca suyo, siempre trabajó sigilosamente: la soberanía sobre Malvinas. Consciente de las controversias que generaron en el pasado sus apreciaciones positivas sobre la ex premier británica durante la guerra de 1982 (“me siento muy identificado, en términos históricos, básicamente con Churchill, con Reagan y con Margaret Thatcher”) o sus opiniones sobre la autodeterminación de los pueblos (“anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros”), Milei apareció en cadena nacional y anunció una batería de medidas para sancionar e impedir las exploraciones de petróleo en ese territorio: “La Argentina no se quedará de brazos cruzados”, sostuvo. “Hagamos nuestras armas a un lado y mostremos un frente unido como nación”, sorprendió, conciliador. Para marcar la importancia del mensaje, grabado tras el encuentro con José Antonio Kast en Chile, el espacio violeta decidió que todos los ministros estuvieran presentes.

La jugada tiene un trasfondo geopolítico que el Gobierno observa con atención. Antes que nada, se dio 72 horas después de que Donald Trump abriera una inesperada puerta al admitir que Estados Unidos podría rever su histórica posición de neutralidad en el conflicto diplomático con Inglaterra. Es que desde hace meses la administración norteamericana utiliza la relación con Londres y la cuestión del Atlántico Sur como una pieza clave dentro de sus presiones para que el Reino Unido eleve su gasto en defensa y acompañe con mayor firmeza operaciones y objetivos estratégicos de Washington. Nadie en la Cancillería argentina da todavía por hecho un giro de semejante dimensión, pero entienden que cualquier hendija que se abra en una posición enquistada desde hace décadas merece ser aprovechada. Así, en el día 1000, Milei encontró también una oportunidad para envolverse en la bandera que sus detractores tantas veces le reprocharon no abrazar con suficiente entusiasmo.

Más allá de las actividades públicas, el inquilino del Sillón de Rivadavia decidió “dinamizar” su gestión haciendo, siempre de la mano de su todopoderosa hermana Karina, algunos retoques en el funcionamiento interno. El más concreto: las flamantes reuniones de gabinete de los lunes. La intimidad de esos encuentros permite comprender los pliegues del líder que enamora y descoloca a más de un colaborador fiel. Los invitados dejan los celulares afuera del Salón Eva Perón de Balcarce 50 antes de ingresar a un lugar casi en penumbras y refrigerado a 16 grados. Los habitués aprendieron otra regla no escrita: “Hay que hacer pis antes para no perturbarlo”, se ríe, pero no exagera, alguien acostumbrado a luchar con su vejiga. Cuando se cierran las puertas y no vuela una mosca, llega el monólogo. El Presidente habla, desarrolla sus teorías, baja línea y recién después algunos funcionarios designados ponen en común la letra chica de algunas de sus misiones.

Sobre un escenario o en la cabecera de una larga mesa, Milei sigue sufriendo dolores de espalda y, para colmo, por razones jamás explicitadas, ya no cuenta con las visitas frecuentes a Olivos de la kinesióloga Leandra Protolongo: los registros oficiales contabilizaron 72 ingresos a la residencia de la provincia de Buenos Aires que se cortaron abruptamente este año. El círculo más cercano al primer mandatario jura que ningún sufrimiento parece reducir la voluntad presidencial de recuperar centralidad.

El último mitin ministerial incluyó un largo elogio a Federico Sturzenegger, que puso por escrito en un artículo publicado en La Nación la tesis que mejor representa el pensamiento actual de LLA: ante el ruido, describió, un gobernante debe mantenerse fiel al rumbo y a sus ideas incluso cuando la oposición intente construir la sensación de que las cosas funcionan mal. No significa, concedió, que todo esté bien: una sociedad es un caleidoscopio de realidades buenas y malas. Pero la conclusión es inequívoca. Los datos, y no el clima, tienen que ordenar las decisiones. Traducido al lenguaje menos elegante de la mesa política: nada de patear el equilibrio de las cuentas públicas, nada de “plan platita”, nada de abandonar el corazón del modelo para comprar unos cuantos puntos en las encuestas.

Un estudio nacional de Hugo Haime & Asociados recién terminado pone esa rigidez frente a un espejo incómodo. Apenas el 11% de los consultados quiere mantener el actual modelo económico exactamente como está y otro 22% pretende conservarlo con algunas modificaciones. Del otro lado, 23% pide cambiarlo manteniendo algunos elementos y 42% modificarlo por completo. En total, 65% reclama algún tipo de viraje frente a 34% que se inclina por sostener el esquema. La sutileza está en lo que ocurre cuando se pregunta qué debería sobrevivir: 55% menciona una inflación baja y controlada, 33% que no haya piquetes ni cortes, 32% el control de los planes sociales y 30% la estabilidad del dólar. Es decir: cambiar no necesariamente equivale a volver atrás.

El mismo relevamiento permite mirar la otra mitad de la ecuación. Ante la consulta sobre qué debería mejorar, 73% reclama más oportunidades laborales y 51% aumentos salariales y paritarias libres. Los bajos salarios aparecen, además, como el principal problema de la vida cotidiana para 45% de los encuestados. La aprobación del Presidente quedó en 33% contra una desaprobación del 64%, mientras que 40% considera que la sociedad está triste y desanimada y 38% la percibe con bronca. Hay un dato que sintetiza todavía mejor los desafíos que enfrenta Milei: solo el 34% cree que, pese a las dificultades, el esfuerzo realizado valió la pena.

La radiografía explica por qué el Gobierno insiste en que los próximos meses serán definitorios. En el Palacio de Hacienda sueñan con llegar al tramo decisivo de 2027 con registros mensuales de inflación cercanos a cero y con una mejora de la actividad, el crédito y los ingresos que permitan mostrar alivio sin necesidad de violentar el dogma fiscal. El economista Antonio Aracre hizo llegar en estas horas una estimación especialmente agradable para los oídos oficiales: calcula que el IPC de agosto podría ubicarse alrededor del 1,5%.

Un paréntesis sobre Luis Caputo. El ministro también completa en este inicio de septiembre 1000 días consecutivos al frente de Economía y ya ocupa un lugar poco habitual para una tarea que se realiza sobre una silla eléctrica. “Toto” ya se quedó con el sexto puesto de permanencia en su cartera: lo superan Domingo Cavallo, José Alfredo Martínez de Hoz, Juan Vital Sourrouille, Roberto Lavagna y Roque Fernández, pero dejó atrás a Nicolás Dujovne y Martín Guzmán.

La marca es todavía más llamativa porque Caputo maneja una economía en la que conviven relatos incompatibles. Un informe de la consultora One618 que circula por relevantes edificios empresariales calcula, a partir de los precios del Merval, los bonos y el tipo de cambio, una probabilidad implícita de continuidad libertaria cercana al 70%. El número parece formidable para un oficialismo golpeado en las encuestas, aunque la propia consultora considera que semejante optimismo es excesivo cuando todavía falta más de un año para elegir Presidente. La macro sigue importando, pero cada vez más en función de la política: si la recuperación no llega a los hogares antes de que lleguen las boletas, el mercado también tendrá que recalcular. El reporte describe también la famosa Argentina “a dos velocidades”: los sectores exportables empujan mientras los ligados a la demanda interna tienen serias dificultades.

La reciente pelea con la Unión Industrial Argentina (UIA) condensó ese conflicto. En el Día de la Industria, la entidad reclamó la reducción del costo argentino, la reconstrucción del crédito, inversión en infraestructura y herramientas para competir ante la apertura económica. Aunque el titular Martín Rapallini trató de ser ecuánime, el vicepresidente de la organización abandonó cualquier protocolo y acusó al oficialismo de no conocer la industria: Guillermo Moretti definió a Caputo como “un trader que no sabe lo que es un torno”. El ministro no se quedó callado y contestó que es injusto obligar a los argentinos a comprar bienes de menor calidad a precios dos, tres o hasta cuatro veces superiores a los internacionales. La tesis del Gobierno es que está cambiando la matriz productiva y que petróleo, gas, minería, agro y nuevas inversiones terminarán generando demanda para otras ramas. “Todo bien, pero necesitamos sobrevivir hasta que llegue ese futuro”, ironizan los industriales.

Por eso el equipo económico empezó a habilitar herramientas que buscan generar movimiento sin traicionar la ortodoxia. Entre las decisiones ya tomadas aparecen la utilización de recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad como fondeo de largo plazo para créditos hipotecarios, la flexibilización de préstamos en dólares para empresas y mecanismos del Banco Central destinados a mejorar el funcionamiento del crédito justo cuando la morosidad se transformó en una nueva preocupación social. “Ni de cerca es un cambio de modelo, eh”, se apuran en aclarar en Hacienda.

Ahora, los estrategas partidarios tienen que hacer el resto. “La economía ayudó mucho tiempo a la política; ahora la política tiene que ayudar a la economía”, es un concepto que Luis Caputo viene repitiendo entre los integrantes del Gobierno. Eso significa aprobar leyes, reducir incertidumbre y, especialmente, llegar a 2027 con las reglas electorales que la Casa Rosada considera más convenientes para sus propios intereses.

Patricia Bullrich quedó en el centro de esa responsabilidad: la senadora prometió que el próximo 15 de septiembre comenzará en el Senado la discusión de la reforma electoral. Spoiler: hacia afuera, los libertarios dirán que van a defender el paquete completo; en privado, dicen en voz muy baja que si para conseguir los votos necesarios tienen que dejar capítulos tirados en el camino, están dispuestos a hacerlo. La obsesión es eliminar o, lo que es más probable, volver a suspender las PASO. No saben todavía si les alcanza.

El proyecto, presentado el 22 de abril, tiene bastante más que lo que suele destacarse: por caso, un artículo fundamental introduce modificaciones en la Boleta Única de Papel para permitir, si las provincias adhieren y las elecciones son simultáneas, un casillero que facilite votar todas las categorías de un mismo espacio. En paralelo, cambia requisitos para la conformación y supervivencia de partidos políticos, amplía las posibilidades de financiamiento privado, elimina el actual reparto estatal de espacios publicitarios y deja sin recursos específicos la elección de representantes al Parlasur. Entre sus pliegues aparece una curiosidad poco difundida: la eliminación de la obligatoriedad del debate presidencial, incorporada al sistema argentino en 2016. El paquete se completa con el proyecto de Ficha Limpia.

En la mesa política desconfían de los gobernadores, de sus emisarios y hasta de afirmaciones hechas en encuentros privados porque las negociaciones entraron en una etapa en la que, según una persona involucrada, “nadie dice realmente lo que está pensando”. Los mandatarios provinciales saben que su voto vale cada vez más a medida que se acerca el calendario electoral y también que las primarias pueden ser una herramienta fundamental para ordenar coaliciones que hoy no tienen conducción clara.

La matemática federal vuelve todo más enrevesado. Milei necesita convencer a gobernadores cuyos números están cada día más comprometidos por el ajuste nacional. Según el último análisis de Politikón Chaco, de Alejandro Pegoraro, las transferencias no automáticas a las provincias totalizaron en agosto $68.288 millones y sufrieron una caída real interanual del 66,4%, el peor registro para ese mes desde al menos 2005. Como si esto fuera poco, no hubo un solo peso de Aportes del Tesoro Nacional, aunque el fondo recaudó durante ese período $107.987 millones. La paradoja es difícil de esconder: La Libertad Avanza necesita que los caciques del interior le presten votos mientras Economía les retacea plata.

Diego Santilli intenta hacer lo que mejor sabe: equilibrismo. Sus últimos movimientos se concentraron en aceitar conversaciones con los mandatarios de la región centro porque sabe que Córdoba, Santa Fe y otros distritos de peso reúnen millones de votos que podrían ser decisivos para la reelección. Javier y Karina Milei empezaron incluso a suavizar la voluntad de competir contra todos los oficialismos provinciales sin excepción. El pragmatismo le vuelve a ganar una pelea de puños a la pureza.

El Congreso, de todas maneras, se encarga de recordarles todas las semanas que los acuerdos son frágiles. En Diputados, la oposición mantiene para el 9 de septiembre una sesión especial con la que pretende discutir el crecimiento del endeudamiento familiar, la morosidad y distintos proyectos sobre tarjetas de crédito y asistencia a deudores, pese a que el oficialismo intentó desactivar la convocatoria fijando un cronograma de tratamiento. En el Senado, el Gobierno ni siquiera logró dictamen para su Súper RIGI pese a haber aceptado modificaciones: PRO, radicales y Provincias Unidas reclamaron nuevas condiciones para favorecer a proveedores locales. El bloque de aliados funciona, pero no siempre obedece.

Y mientras Milei polariza con el peronismo y sus múltiples tribus, sus equipos estudian también lo que ocurre bastante más cerca de su propio electorado. En Olivos reciben informes periódicos sobre dirigentes, empresarios, ex funcionarios y figuras que podrían intentar armar una opción por la centroderecha. Miden conocimiento, intención de voto y potencial de crecimiento. Por ahora ninguno genera pánico. Pero ninguno es ignorado.

En su rosca cotidiana, los movimientos del PRO forman parte de los análisis periódicos de la Mesa Política. Entre los nombres que empiezan a circular aparece Hernán Lacunza, que intenta delimitar un territorio propio: afinidades con La Libertad Avanza, sí; identidad compartida, no. Esta semana cuestionó en una entrevista en las mañanas de Infobae en vivo una contradicción que considera difícil de defender: que el Gobierno se niegue a auxiliar deudores porque podría premiar comportamientos irresponsables mientras habilita beneficios fiscales que alcanzan a personas que no cumplieron con todas sus obligaciones tributarias. Después del llamado de Karina Milei a Mauricio Macri se concretaron dos reuniones para recomponer puentes, aunque el vínculo sigue lleno de desconfianza.

QSocial encontró una explicación concreta de por qué el segmento amarillo merece la atención de los violetas. Según su último trabajo, tres de cada diez personas que votaron a Milei en la primera vuelta de 2023 hoy desaprueban su gestión. Ese universo representa aproximadamente el 12% del electorado argentino. La consultora los bautizó “arrepentidos libertarios” y encontró que la ruptura no se produjo esencialmente por las formas del Presidente: 89% sostiene que el esfuerzo del ajuste no valió la pena y 91% considera que la gestión perjudica a los sectores más vulnerables. Es decir: conocían al personaje cuando lo eligieron; lo que cuestionan son los resultados.

¿Adónde pueden ir esos votos? Es el dato que más preocupa. El arrepentimiento no migra en bloque hacia el peronismo: Sergio Massa registra una apertura potencial del 40% dentro de ese universo y Axel Kicillof del 35%; Mauricio Macri alcanza el 27%; y Patricia Bullrich, medida por el estudio como figura del centro, el 25%. El propio informe advierte que no se trata de intención de voto consolidada, sino de disposición a considerar esas alternativas. Alcanza, sin embargo, para entender por qué Milei monitorea tanto a los enemigos de enfrente como a los vecinos de al lado.

El Presidente observa semejantes movimientos con una combinación difícil de encasillar entre seguridad, obstinación y desapego. La reelección es el objetivo que ordena prácticamente todas las conversaciones de quienes lo rodean, aunque él insiste ante algunos interlocutores en una idea que desconcierta por igual a fanáticos y estrategas: no tiene ningún drama en perder.

Milei asegura en público y confirma en privado que, si la sociedad decide que su proyecto no merece continuidad, podrá volver sin traumas a una vida de conferencias internacionales y libros sobre economía. No lo plantea como pose estoica, sino casi como un plan B perfectamente aceptable. Por estos días, de hecho, reserva una porción llamativamente grande de su cabeza para su nuevo proyecto editorial, que bautizó “La moral como política de Estado”. No hay todavía una fecha firme ni una organización cerrada para presentarlo, pero fantasea con hacerlo en un microestadio y cerrar el evento con su banda de rock.

La contradicción ofrece una postal adecuada para el día 1000. Todo el Gobierno empieza a trabajar para que Javier Milei pueda quedarse en la Casa Rosada hasta diciembre de 2031. El líder libertario, mientras tanto, dice estar preparado para subirse a un avión y volver a cobrar en dólares por explicar sus ideas alrededor del mundo. Faltan 415 días para saber cuál de las dos agendas se impone.

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En plena puja por sus vacantes, la Corte bonaerense también le reclama a Kicillof ampliar juzgados

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La Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires elevó en las últimas semanas una serie de pedidos al Poder Ejecutivo y a la Legislatura para ampliar la estructura judicial, crear 40 cargos de magistrados suplentes, reorganizar las Cámaras de Apelación en lo Contencioso Administrativo y cubrir puestos que ya fueron creados por ley, pero aún no funcionan. Las iniciativas se suman a la presentación realizada para impulsar la autarquía económico-financiera del Poder Judicial y al reclamo previo para completar las cuatro vacantes del máximo tribunal, que hoy cuenta con solo tres de sus siete miembros.

Los planteos, admiten en el Poder Judicial, revelan una agenda institucional que excede el funcionamiento interno de la Corte. El tribunal busca que el Ejecutivo y las dos cámaras legislativas -el Senado y la Cámara de Diputados- intervengan en decisiones vinculadas con el presupuesto, la designación de jueces, la creación de órganos y la distribución territorial de competencias. En todos los casos, la Corte sostiene que las medidas son necesarias para atender el aumento de expedientes, las vacancias y las modificaciones del mapa judicial bonaerense.

El presidente de la Corte, Sergio Gabriel Torres, el vicepresidente Daniel Fernando Soria y la jueza Hilda Kogan firmaron las resoluciones que impulsan las reformas. Son los únicos integrantes actuales del cuerpo, luego de que quedaran sin cubrir cuatro cargos.

El pedido para cubrir las vacantes del máximo tribunal de Justicia no es nuevo. La Corte ya había llevado esa preocupación a un acto institucional realizado el 28 de abril. Allí reclamó al Poder Ejecutivo y al Senado bonaerense que avanzaran con las designaciones necesarias para devolverle al tribunal su composición de siete integrantes. También presentó su proyecto de Autonomía Presupuestaria y Autarquía Económica para el Poder Judicial.

La cobertura de las vacantes parte de un acuerdo político. Un entendimiento que aún no asoma. En los seis años que lleva Kicillof al frente de su gestión no se han girado postulantes para el máximo tribunal. La última designación fue la de Torres durante la gobernación de María Eugenia Vidal. Los distintos espacios políticos esperan que el Ejecutivo abra esa instancia de negociación, que invariablemente también está atravesada por la interna del peronismo en la provincia de Buenos Aires.

Cuando presentó el proyecto de ley de Autarquía Judicial, Torres sostuvo que la independencia judicial requiere autonomía financiera. La Corte argumentó que el actual esquema presupuestario condiciona la administración de recursos destinados a salarios, infraestructura, tecnología y funcionamiento de los tribunales.

En abril, la Corte exhortó formalmente al gobernador y al Senado a iniciar el proceso de designación. La Constitución bonaerense establece la intervención del Ejecutivo en la propuesta de candidatos y del Senado en la prestación del acuerdo. El reclamo no se limitó a una cuestión de representación institucional. Según expuso el máximo tribunal, la actividad asignada a siete ministros recae sobre tres.

Luego hubo reuniones de Torres con el presidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Dichiara, y con la vicegobernadora y también titular del Senado, Verónica Magario, para avanzar con el tema. De momento no hubo mayores novedades.

Los últimos pedidos

Fueron tres las resoluciones que los integrantes de la Corte elevaron días atrás. La Resolución 2917/26 que pide la creación de más de 60 órganos judiciales en los fueros Penal, Civil y Comercial, de Familia, Contencioso Administrativo y Laboral.

La Corte pidió, entre otras medidas, la creación de 12 Juzgados de Garantías en Junín, La Plata, Cañuelas, Lomas de Zamora, Ezeiza, Moreno-General Rodríguez, Quilmes, Florencio Varela, Pilar, Malvinas Argentinas y San Pedro. También reclamó dos Juzgados en lo Correccional y dos Tribunales en lo Criminal para La Plata, además de un órgano de cada tipo para Junín.

El documento incluye Juzgados de Ejecución en La Matanza, La Plata y Quilmes, junto con una nueva sala para la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Quilmes y el reiterado pedido de otra sala para La Matanza.

En el fuero Civil y Comercial, la Corte propuso una sala adicional para la Cámara de Apelación de San Isidro, un Juzgado en La Matanza y dos Juzgados en Malvinas Argentinas, con competencia sobre ese distrito, San Miguel y José C. Paz.

Una parte importante del requerimiento se concentra en el fuero de Familia. La resolución propone tres juzgados en La Plata, dos en Merlo, cinco en Moreno-General Rodríguez, uno en Pergamino, Quilmes, Florencio Varela y Pilar, dos en Zárate-Campana y tres en Escobar. A ese listado se agregan órganos en Coronel Rosales, Ezeiza, San Pedro y Chivilcoy, a partir del incremento de causas familiares que tramitan ante Juzgados de Paz.

El tribunal también solicitó cuatro juzgados en lo contencioso administrativo: dos para La Plata y uno para cada una de las jurisdicciones de La Matanza y Quilmes. En el fuero Laboral, pidió 12 nuevos tribunales distribuidos en La Plata, Lomas de Zamora, Ezeiza, Moreno-General Rodríguez, Quilmes, Florencio Varela, Pilar, San Martín y San Nicolás.

La resolución aclara que las nuevas dependencias deben contar con partidas presupuestarias, personal e infraestructura. La Corte advirtió que la creación de organismos sin edificios adecuados ni plantas funcionales podría profundizar la sobrecarga de las sedes existentes y la dispersión de oficinas en inmuebles alquilados o adquiridos en diferentes zonas urbanas.

La lista abarca Juzgados de Garantías en Avellaneda-Lanús, Mercedes y Malvinas Argentinas; Juzgados en lo Correccional de Moreno-General Rodríguez y Pergamino; un Tribunal en lo Criminal y un Juzgado de Ejecución Penal en Moreno-General Rodríguez; y la Sala II de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Azul.

También aparecen un Juzgado Civil y Comercial de Moreno-General Rodríguez, Juzgados de Familia en Tigre y Berazategui, Juzgados en lo Contencioso Administrativo en Moreno-General Rodríguez y Merlo, y Tribunales de Trabajo en La Matanza, Lomas de Zamora, San Miguel y Tigre.

La Corte reiteró, además, el pedido de llamado a concurso para el Tribunal de Trabajo de Moreno-General Rodríguez, creado por la Ley 14.864. El planteo exhibe una diferencia entre la sanción legislativa de un órgano y su funcionamiento efectivo. Para que las oficinas judiciales comiencen a operar, se requieren concursos, propuestas de candidatos, acuerdos del Senado, designaciones, recursos humanos y partidas para infraestructura.

La resolución también propone cambios en las competencias territoriales. Entre ellos, que los Tribunales de Trabajo con sede en Chacabuco y Bragado tengan jurisdicción sobre la totalidad de los departamentos judiciales de Junín y Mercedes, respectivamente. La iniciativa incluye una modificación para el Tribunal de Trabajo creado en Bahía Blanca y para el Juzgado de Garantías de San Fernando.

En el caso de los Juzgados de Familia con asiento en San Miguel, la Corte planteó que atiendan exclusivamente las causas de San Miguel, Malvinas Argentinas y José C. Paz. La finalidad declarada es adecuar el reparto de expedientes a la instalación progresiva de los órganos previstos para esa zona.

La Resolución 2918/26, registrada el 22 de septiembre, impulsa una reforma de la Ley 13.837, que regula el Cuerpo de Magistrados Suplentes. Ese sistema permite cubrir temporalmente cargos vacantes por renuncia, destitución, suspensión, fallecimiento o licencias superiores a 60 días.

La Corte propuso crear 40 nuevos cargos de jueces suplentes. El proyecto prevé 12 para los fueros Civil y Comercial, de Familia y de Paz; 18 para los fueros Penal y de Responsabilidad Penal Juvenil; nueve para el Laboral; y uno para el Contencioso Administrativo.

Los fundamentos indican que el promedio de vacantes se incrementó más de 100% desde la última determinación de la cantidad de miembros del cuerpo. En el mismo período, la cantidad total de jueces en funciones creció un 12%, debido a la apertura de nuevos organismos y a dependencias próximas a entrar en funcionamiento.

La iniciativa busca, además, rediseñar las regiones en las que se distribuyen los magistrados suplentes. El nuevo esquema contempla nueve áreas: La Plata, Quilmes y Avellaneda-Lanús; Lomas de Zamora y La Matanza; San Martín, San Isidro y Morón; Moreno-General Rodríguez, Merlo y Mercedes; Zárate-Campana, Pergamino y San Nicolás; Junín y Trenque Lauquen; Azul; Mar del Plata, Dolores y Necochea; y Bahía Blanca.

La Corte sostiene que la reorganización reducirá traslados entre departamentos judiciales alejados. El proyecto también le delega la asignación regional de los nuevos cargos y permite redistribuir puestos ya existentes, sin afectar la situación de los magistrados que se encuentren en funciones. Esa adecuación debería completarse dentro de los 180 días posteriores a la eventual entrada en vigencia de la ley.

La tercera iniciativa, elevada también el 6 de octubre, apunta a las Cámaras de Apelación en lo Contencioso Administrativo. La Corte pidió una ley para ampliar la cantidad de salas, modificar la integración de esos tribunales y redistribuir competencias entre las Cámaras de San Martín y San Nicolás.

El proyecto propone que la Cámara de La Plata tenga siete miembros, distribuidos en tres salas de dos jueces y una presidencia común. Para San Martín, San Nicolás y Mar del Plata se prevén cinco integrantes por tribunal, organizados en dos salas de dos miembros y una presidencia.

La reforma requeriría la creación de un juez adicional en La Plata y dos en cada una de las otras tres cámaras, junto con las respectivas secretarías. La Corte propuso que las nuevas salas puedan comenzar a funcionar de modo gradual y que, durante un plazo de hasta 24 meses, puedan integrarse con magistrados suplentes del fuero.

El fundamento central es el incremento de expedientes. Entre 2015 y 2025, el ingreso anual a las Cámaras Contencioso Administrativas pasó de 3.900 a 15.700 causas, con un pico de 18 mil durante 2024. La Cámara de La Plata acumuló el mayor crecimiento en ese período, con 515%, según la información incorporada al proyecto.

La Corte también propuso trasladar los departamentos judiciales de Mercedes y Trenque Lauquen desde la competencia de la Cámara de San Martín a la de San Nicolás. En 2025, 559 causas que ingresaron a San Martín provinieron de Mercedes y 143 de Trenque Lauquen. El cambio apunta a distribuir los expedientes de manera más equilibrada entre ambas alzadas.

Las tres resoluciones fueron remitidas a la Comisión Permanente del Mapa Judicial de la Provincia de Buenos Aires.

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Luis Caputo pide acelerar los acuerdos con gobernadores, pero el ala política tiene otro timing

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“Tienen que ganar los dos”. Esa frase escueta en boca de Karina Milei días antes del viaje a París fue, para los gobernadores radicales y del PRO, la señal de un clic en la conducción de La Libertad Avanza (LLA). La palabra de “El Jefe”, lo saben bien los caciques provinciales, vale más que la camaradería francesa y que las promesas del jefe de Gabinete, Diego Santilli, el político profesional del Gobierno. La hermana del Presidente dio a entender que cambió la lógica de la imposición con la que se movía en el pasado. “Ganar los dos”, presupone acuerdos políticos donde Milei y los gobernadores obtienen lo que necesitan para perpetuarse en el poder.

El problema es que las palabras todavía están muy lejos de convertirse en hechos. La Casa Rosada todavía no ofrece reglas claras a los gobernadores ni es transparente sobre las concesiones que está dispuesta a hacer en materia electoral. De regreso a Buenos Aires, esta semana, los laderos de Karina comenzaron a poner peros. “Hay que trabajar primero en el acuerdo político que trae gobernabilidad y leyes. Mucho más adelante viene el acuerdo electoral y las candidaturas”, dijo a Infobae una altísima fuente de la Casa Rosada. Un colaborador del karinismo fue más llano: “Una vez que eliminemos las PASO, vemos…”.

A una semana de la “medianoche en la embajada de París”, Santilli aún no convocó a los gobernadores radicales como había trascendido. “Esta semana nada”, advirtieron cerca del ministro coordinador. Tampoco se dieron encuentros bilaterales para avanzar con los entendimientos concretos, más allá del viaje de Karina a Salta, donde hubo gestualidad con el gobernador Gustavo Sáenz y su par de Catamarca, Raul Jalil.

Los gobernadores no son ingenuos. Apenas se pinchó la atmósfera de ensoñación de la Torre Eiffel, los mandatarios provinciales comenzaron a sospechar, otra vez, que los habían engatusado. O, al menos, que todavía hay muchas dudas sobre la letra chica de ese “win win”. “Está claro que el Gobierno está en una posición de mayor debilidad y que tiene otra actitud. Pero todavía no dicen si nos van a presentar candidato. Tampoco hablamos de cómo se van a armar las listas. Y respecto a los tiempos, el Gobierno es muy ambiguo. Nosotros pretendemos que esto se resuelva antes y no después de suspender las PASO”, dijo un mandatario de una provincia grande a este medio.

En la famosa cena de la semana pasada en la embajada argentina en la capital francesa, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, fue el que se animó a decir sin pelos en la lengua lo que pensaban sus pares. “Si quieren acuerdos dejen de pelear por el último concejal”, soltó. Lo escuchaban Santilli, el canciller Pablo Quirno y el ministro de Economía, Luis Caputo.

“Toto” es, probablemente, el más impaciente por las contorsiones que hacen Karina Milei y su armador político, Eduardo “Lule” Menem. Frente a los gobernadores, dijo que “cuanto antes” haya un gran acuerdo político entre la Casa Rosada y las provincias, antes se verá el repunte económico y antes mejorará el humor social. Santilli acotó que, naturalmente, “cada uno tiene que llevarse lo que necesita”.

Los gobernadores se quedaron con esa idea: que el ministro de Economía y el jefe de Gabinete pretenden acelerar los entendimientos políticos para robustecer el programa económico actual y dar una señal de sustentabilidad a los tomadores de decisiones económicas.

Pero el Colo no solo negocia con los gobernadores. También tiene que hacer un trabajo fino con sus nuevos jefes políticos: los Milei y los Menem. Cuentan que un gobernador patagónico le escribió en las últimas horas para quejarse por zancadillas y videos virales elaborados por referentes libertarios que critican la gestión provincial. Santilli puso a los violetas en caja, pero la tropa se dio media vuelta y consiguió autorización de Lule Menem para seguir haciendo tropelías. Es una dinámica similar a la que se ve en la Ciudad: la lugarteniente de Karina Milei, Pilar Ramirez compartió un video en donde fijó condiciones para aprobar el presupuesto de Jorge Macri, cuando se supone que se trabaja en un entendimiento.

El lunes, a muchos colaboradores de las segundas líneas les llamó la atención que “Toto” Caputo faltara a la reunión de gabinete. En el encuentro tuvo un rol estelar el economista Alberto Ades. Si bien el experto de Harvard expuso ante los ministros sobre el impacto de la coyuntura global en la Argentina, días antes había dicho en Radio Mitre que “la economía está planchada” y creciendo a una tasa menor a la que esperaba el Gobierno. Cerca del ministro rechazaron cualquier especulación y aseguraron que Toto simplemente no se sentía bien. “Todo bien con Ades”, insistieron. Pero el tema fue comidilla de las segundas lineas del Gobierno el lunes a la noche, cuando el titular del Palacio de Hacienda apareció con buen talante en el canal de streaming Carajo, en el programa que conduce Daniel Parisini (Gordo Dan).

En esa transmisión, Caputo enfatizó que él cree que Milei ganará “en cualquier circunstancia”. Aludió a la idea que lanzó Martín Lousteau de conformar un frente amplio que incluya a todos los opositores a Milei y lanzó: “Me importa tres pitos quién está enfrente. Por mí se puede juntar Kicillof con toda la oposición: van a perder por paliza igual”.

Quedó en claro que en la cabeza del ministro asoma un escenario de polarización total: Milei más los gobernadores versus el resto del mundo. Los oficialismos que buscan perpetuarse versus la oposición que busca un giro.

El propio titular de Economía, no obstante, se frenó en un punto. “Yo pido perdón por hablar de política. Soy un atrevido. Yo en realidad lo que pienso se lo transmito en la mesa política a Karina y ya”.

Así las cosas, hoy el timing político puede sellar la suerte de toda la estrategia electoral.

Provincia por provincia

Si uno explora provincia por provincia, está claro que no habrá alianzas en todas, ni una sola modalidad de acuerdo. En la mayoría de las provincias gobernadas por el peronismo y en Córdoba, los libertarios se preparan para competir con alta intensidad.

Luego hay casos que son especialmente intrincados. En Mendoza, por ejemplo, Alfredo Cornejo no tiene reelección y aspira a definir un sucesor. Es un caso clave, porque el mandatario tiene incidencia directa sobre dos senadores que pueden inclinar la balanza de las PASO. Luis Petri, aferrado al buen resultado que tuvo en 2025 y a su excelente relación personal con el Presidente, quiere lanzarse. ¿Le dará el aparato la Casa Rosada? El exministro de Defensa, en principio, no cosecha la simpatía de los Menem.

Neuquén también es sensible. En el “emirato argentino” pisa fuerte la senadora del riñón de Karina, Nadia Márquez. Pero Figueroa ya avisó que va a adelantar las elecciones provinciales todo lo posible, quizás a febrero ¿Se bajan de la contienda los libertarios?

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La nueva embajadora de Israel le agradeció al Gobierno por su apoyo contra el terrorismo y se reunirá con Karina Milei

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El primer discurso que dio en el país la nueva embajadora de Israel en la Argentina, Ahuva Spieler Reshef, coincidió con el tercer aniversario del atentado terrorista del 7 de octubre de 2023. Ese día la organización terrorista Hamás desplegó una serie de ataques en los alrededores de la Franja de Gaza que dejaron un total de 1169 personas muertas y 251 secuestradas.

Durante un acto que la sede diplomática realizó en el Palacio Libertad, la funcionaria del primer ministro, Benjamin Netanyahu, le agradeció especialmente a la administración de Javier Milei por tomar una posición marcada en el conflicto, dando así un nuevo gesto de cercanía entre las dos naciones.

Ante un auditorio en el que también estaban representantes del gabinete libertario, legisladores y jueces, Spieler remarcó que ante este tipo de hechos “no podemos mirar hacia otro lado, tenemos que reconocerlos, condenarlos y enfrentarlos”.

“En este sentido, quiero agradecer al pueblo y al gobierno argentinos por sus valiosos accionares y por haber entendido que frente al terrorismo, la ambigüedad también puede tener consecuencias”, resaltó.

Al respecto, la embajadora recordó “que entre las víctimas y los secuestrados del 7 de octubre hubo argentinos, israelíes y personas de decenas de nacionalidades, niños, ancianos, jóvenes de un festival de música, activistas que trabajaron por la paz, familias, judíos, cristianos y musulmanes”.

“Y así fue cómo el dolor también llegó a hogares argentinos. Por eso sus nombres y la preservación de sus memorias no pertenecen solamente a la historia de Israel. También forman parte del legado de Argentina”, agregó.

El próximo viernes, a las 16, la diplomática, que viene de entregarle sus cartas credenciales al Presidente, recibirá en su oficina a la secretaria general, Karina Milei, para conversar sobre el comercio bilateral, principalmente el avance de las exportaciones de carne Kosher.

Spieler, que viene a continuar el trabajo de Eyal Sela, comenzó su discurso pidiéndoles perdón a las familias de las víctimas y de los sobrevivientes de aquel terrible atentado perpetrado por Hamás, por haber tenido que presenciar imágenes crudas de lo sucedido.

Minutos antes, la madre de uno de los jóvenes asesinados por la organización extremista, que se había ido llorando de la sala en medio de las proyecciones, manifestó su malestar por esa situación y sostuvo que “se sintió como si nuevamente no se los hubiera cuidado”.

Posteriormente, la funcionaria israelí continuó su exposición recordando cómo vivió ella misma el día en el que la agrupación terrorista lanzó su ofensiva contra el territorio de su país.

“Quisiera presentarme. Muchos de ustedes no me conocen. Soy la nueva embajadora en la Argentina y en el día de hoy estoy dando mi primer discurso oficial en este país. Como todos bien sabemos, cuando una persona se presenta, suele hablar de aquello que le define, con los pueblos ocurre algo parecido”, comenzó.

Para la diplomática, “hay sucesos que no solo pasan a formar parte de nuestra historia, sino también de quiénes somos, de cómo nos definimos”.

“El 7 de octubre es uno de esos momentos para Israel. Por eso, en esta primera ocasión en la que me dirijo a ustedes, me parece inevitable comenzar por allí. Para muchas personas, el 7 de octubre quedó asociado para siempre a una imagen. Una llamada, unos minutos que cambiaron una vida. Para mí comenzó una mañana de sábado feriado en casa con mi familia. Sonaban las sirenas. En ese momento, mis dos hijos estaban alistados en el servicio militar obligatorio. En medio de esta confusión, uno de ellos recibió un llamado. ‘El llamado’. Tenía que presentarse en su base. Hacía apenas unas horas que recién había vuelto a casa”, recordó.

En aquel momento, la funcionaria se percató de que había puesto su uniforme a lavar, por lo que todavía estaba en el lavarropas. Inmediatamente, la mujer frenó la máquina y trató de secar y planchar las prendas lo más rápido que pudo.

“Lo preparé para que pudiera cumplir con su deber. No podía detener lo que estaba pasando. No podía saber qué iba a suceder. Podía sacar, secar y planchar su uniforme. Podía prepararlo y verlo partir. Durante un largo mes no tuvo noticias de él. El 8 de octubre tuve que viajar hasta la cancillería, hasta Jerusalén. Aquella mañana la ruta estaba completamente vacía. Recuerdo ese silencio. Era como si todo un país hubiera contenido la respiración. Y en este silencio no había solamente ausencia de ruido. Había una esfera suspendida, miles de familias detenidas en el mismo instante, aferradas a un teléfono, a una noticia, a la posibilidad de que una voz al otro lado confirmara que sus seres queridos estarían vivos. Pero no todos podían esperar. Muchos salieron a buscar a los suyos, aun sin saber qué iban a encontrar”, contó.

Sostuvo que lo ocurrido “no fue una tragedia inevitable, ni un episodio más de un conflicto“, sino que se trató de “un ataque deliberado y brutal, una masacre acompañada de secuestros, torturas y violencia sexual”.

“Hamás no actúa en el vacío, recibió apoyo, financiamiento y entrenamiento de quienes buscan convertir el terror en una herramienta permanente contra Israel y el mundo occidental”, advirtió.

Al respecto, señaló que “entre estos sectores, Irán ocupa un lugar central” y mencionó los atentados que cometió también en Buenos Aires hace algunas décadas, contra la Embajada y la AMIA.

“Esta ciudad ya lo conoció, lo sufrió en su propio corazón, no una, sino dos veces. No es una diferencia de opiniones, no es un desacuerdo político, es terrorismo. Y frente al terrorismo no podemos mirar hacia otro lado. Tenemos que reconocerlo, condenarlo y enfrentarlo juntos, porque todos sabemos que quien difunde el terror necesita algo todavía más peligroso: hacer que aquello que ayer era impensable, mañana empiece a aparecer aceptable. Necesitan construir un nuevo sentido común, y ese sentido común no se construye solamente con armas y propaganda. También pueden ser financiados, legitimados y difundidos desde espacios que deberían estar dedicados al pensamiento crítico, incluso desde universidades, medios de comunicación y ámbitos académicos donde algunos prefieren disfrazar el odio de teoría y de libertad de expresión, presentar la violencia como resistencia y convertir a las víctimas en responsables“, cuestionó.

Sobre el final, Spieler reclamó “ser claros frente a quién nos financian, arman, sostienen o legitiman organizaciones terroristas” y destacó que, en ese marco, “las palabras importan, porque puede cambiar la manera en que una sociedad interpreta los hechos”.

“Tenemos que reconocerlo, condenarlo y enfrentarlo juntos. En la vida siempre vamos a recordar a quienes nos han apoyado y a quienes nos abandonaron en el peor momento de nuestra historia“, cerró.

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