Si uno tiene que describir a nuestro país desde afuera, supongamos el extranjero, lo primero que menciona es el lugar de dónde uno es, lo segundo a Buenos Aires, el conurbano y todo lo suyo. Una de las capitales del mundo y el reflejo más típico del país.
Las fronteras internas no son obstáculos para el coronavirus. No conoce de calles, de rutas. Nosotros podemos ser el vehículo o no por eso el “quédate en casa” es algo verdaderamente importante y positivo en grandes urbes dónde el virus puede correr. Capital Federal y Gran Buenos Aires son los ejemplos.
Argentina dice que es un país federal. Todos sabemos que no es cierto. “Dios está en todos lados pero atiende en Capital”, no es un dicho estricto de la política, se aplica a los negocios, la educación e increíblemente también a la salud. Ya no es solo en la capital. Está claro que es el AMBA.
Pero todos sabemos que nuestro país es mucho más que la city porteña y el AMBA ¿No? Fuera de la General Paz está la Provincia de Buenos Aires y hacia el norte y el sur tenemos enormes provincias y ciudades extraordinarias. Pueblos y distritos que poco y nada tienen que ver con CABA o el Gran Buenos Aires.
Entonces: ¿Por qué las medidas deben de ser para todos iguales?
Sobre la ruta 51 a media hora de Bahía Blanca se encuentra Cabildo. Un pueblo que con está cuarentena solo se podrá empobrecer, nadie está infectado, siquiera sospechas de contagio. Con dos policías, dos de ellos, se puede lograr activar un pueblo. En cambio para el conurbano o La Matanza pareciera que el mismo ejército entero podría no ser suficiente. ¿Qué les decimos a los vecinos de Cabido que podrían vivir sus vidas con cierta normalidad? Lo mismo con tantas ciudades pequeñas de San Luis, Mendoza o Salta donde no aparecieron caso de Coronavirus.
Cabildo no es mejor que La Matanza pero en términos epidemiológicos no es lo mismo Ushuaia que el Chaco así como Cabildo no es Bahía Blanca. De nuevo, al virus no les interesan nuestras fronteras invisibles.
¿Qué les decimos a los vecinos de Monte Hermoso? Destino turístico por excelencia de la Provincia de Buenos Aires que no solo no tiene casos positivos sino que tampoco sospechosos. ¿Es necesario que ellos también tengan que vivir en sus casas encerrados sabiendo que en el único acceso hay seguridad y médicos regulando a quienes llevan y traen comida? El control de las fronteras internas es lo más importante en estas circunstancias.
El Presidente Alberto Fernández nos dio una enorme oportunidad. La de poner retrasar el pico de Covid19 en el país, un desafío en el que unió al país. Fue vanguardista con el aislamiento y creo que podría serlo también con la liberación. Es una oportunidad única y tal vez también la última de hacerlo ¿Cuánto tiempo dura este sistema?
Ahora bien, nadie contesta las preguntas que hoy son más importante: ¿Hasta cuándo se mantienen estas medidas? Y ¿Qué números tenemos que manejar para que se pueda volver a cierta normalidad tan entrañable?
Esta última pregunta, para mí la más importante ¿Cuál es la situación en la que tiene que estar el país para volver a ser lo que somos: es decir qué condiciones o que tiene que pasar para que el Estado libere el aislamiento?
Es importante destacar algunas cuestiones. La economía será nuestro látigo. En todo y su amplio sentido. ¿Cómo harán los peluqueros los próximos días? ¿Las empleadas domésticas, los dueños de restaurantes? Si pudiéramos liberar a todas las ciudades y pueblos controlables como Abramo, Bernasconi o San Germán en La Pampa ¿No sería ayudar a estas economías o estas familias?
Es posible que la carencia de Federalismo nos empuje a acentuar un derrotero económico. Pero también es la tarea de quienes queremos un país verdaderamente federal explicar que la vida en Cabildo, poco y nada tiene que ver con la vida porteña.
Todo esto sirve, entiendo, hasta el caso uno y es importante el control súper estricto en cada frontera. En caso de sospecha se deberá de volver al aislamiento preventivo y obligatorio. Pero mientras tanto podemos salvar gran parte de la economía federal. Podemos distinguirnos entre el sistema soviético o el sueco. Dicho sea al pasar; El Gobierno sueco no impone restricciones por ley, aconseja. Por ejemplo aconseja que se mantenga una higiene escrupulosa y que la gente se encierre una semana en casa en cuanto tenga algún síntoma de la enfermedad
Por el ridículo: No creo que las base Marambio practiquen el distanciamiento social. Allí el virus no existe. Bien, les tengo una buena noticia. Con control real, trabajo en tiempo, en una argentina federal, hay lugares donde tampoco ha llegado.
Por Enrique Iommi, Director de Bahía Política