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El peronismo dejó atrás un año de quiebres internos y se asoma a la discusión por un cambio de ciclo

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El peronismo cerró un año cargado de batallas intensas y dañinas. Peleas intestinas, interminables y, en muchos casos, inútiles. Acusaciones permanentes, reproches incesantes y futurología negativa. Para adelante no hay nada bueno si no es en unidad, dicen algunos. Para adelante lo bueno solo vendrá si se dividen las aguas, dicen otros.

El pasado reciente del peronismo, sobre todo el de la provincia de Buenos Aires, está atado al futuro inmediato. Porque las diferencias se mantienen en el tiempo y la discusión de fondo sobre si se debe quebrar o no el esquema político, permanecen vigente en el medio del fuego cruzado.

El año terminó con Cristina Kirchner internada y despojada de su conducción política a través de las redes sociales y con Axel Kicillof haciendo carretear su proyecto nacional para que el despegue se concrete en febrero, cuando avance, con mayor velocidad, el armado del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en todo el país.

El 2025 finalizó también con el interbloque de senadores peronista inmerso en una cacería de brujas luego de que la jujeña Carolina Moisés, la tucumana Sandra Mendoza y el catamarqueño Guillermo Andrada votaran el Presupuesto 2026, alineado a los pedidos de los gobernadores a los que responden: Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo. Ambos son socios importantes de la Casa Rosada y rivales internos del kirchnerismo.

La tensión creciente que hay en el interbloque de la Cámara alta puede terminar en una fractura durante el primer semestre del año que comenzó hoy. No es la primera vez que el kirchnerismo pone en el foco de la represalia a estos tres senadores. Fueron los mismos que acompañaron la sanción del RIGI, en un apartado de la ley Bases, y generaron una avanzada K decidida, furiosa y viral, contra la decisión.

Los gobernadores de Catamarca y Tucumán están completamente desalineados del esquema principal del peronismo. Los filo peronistas como el salteño Gustavo Sáenz o el misionero Hugo Passalaqua, juegan su propio juego hace tiempo y transformaron sus estructuras políticas en partidos provinciales que contienen a un sector del PJ. El armado federal del peronismo está desvencijado.

Los pocos mandatarios que quedaron dentro de Fuerza Patria se unificaron en una mesa política que obtuvo visibilidad, un par de semanas atrás, en la casa de La Pampa en Buenos Aires. En ese encuentro estuvieron una veintena de legisladores que les responden, y no fueron invitados aquellos alineados a Máximo y Cristina Kirchner.

Durante esa reunión hubo un acuerdo común para que ese bloque empiece a pesar más en el armado político del peronismo y, especialmente, para que tenga influencia directa en la prioridad de los temas que impulsan los bloques parlamentarios en las dos cámaras del Congreso. Se sienten relegados y están cansados de la forma de conducción del cristinismo.

Son los mismos mandatarios los que van a intentar ganar protagonismo durante este año que arranca. Ellos, que saben con exactitud como funciona el poder en el peronismo, advierten que el 2026 es determinante para fundar un proyecto político nacional que sea competitivo a mitad del 2027, cuando Javier Milei quiera revalidar su mandato. A partir de hoy empezó a correr el reloj de arena.

Además, al mismo tiempo, cada uno debe empezar a empujar, con decisión, la discusión interna en sus provincias para ver quiénes van a ser sus sucesores. Es el caso del pampeano Sergio Ziliotto, el fueguino Gustavo Melella, el formoseño Gildo Insfrán y Axel Kicillof, que tiene por delante el desafío de constituir su proyecto presidencial y sumar poder en su voz, para abrirle el camino a un nombre propio que lo reemplace y sea parte de su esquema político.

El que más suena en estos tiempos difusos del PJ es el nombre de Gabriel Katopodis, el ministro de Infraestructura, que se convirtió en un negociador todoterreno al que en el kicillofismo le valoran “jugar bien” en las múltiples batallas internas que enfrentaron en La Plata contra el cristinismo. Del otro lado del mostrador aparecen nombres como el de Máximo Kirchner, Eduardo “Wado” de Pedro o Mayra Mendoza.

En esa lista, y también en la que tiene nombres presidenciables, está Sergio Massa. El ex ministro de Economía es uno articulador permanente de las voluntades del peronismo. Tanto a nivel provincial como nacional. Y está siempre presente en las ternas donde se compite por los votos. En su intimidad siempre suele poner paños de agua fría a cualquier especulación, pero su apellido suele estar atado a muchas hipótesis futuras que hay en Fuerza Patria.

El peronismo cerró un año donde el liderazgo de Cristina Kirchner quedó muy golpeado. No solo por su condena en la causa Vialidad, la que le impide ser candidata en las elecciones, y su detención en San José 111, sino también por el avanzado desgaste de un ciclo político, con ella a la cabeza, que empieza a cerrarse. Así lo piensan en la mayor parte de la fuerza política, salvo en el camporismo, donde intentarán sostener su imagen, su figura espiritual y su poder auténtico hasta donde les dé la nafta.

Casi por un acto reflejo, CFK intentará este año conservar el poder que le queda. Su centralidad, su influencia (aún muy importante) en los dos bloques legislativos del Congreso, y su capacidad de condicionar armados provinciales en las negociaciones que atraviesan los límites federales. Y, sobre todo, su figura inmaculada para un sector del electorado bonaerense.

Hay una aceptación mayoritaria en el peronismo del interior respecto al lugar que debe ocupar la ex presidenta. La propuesta nacional y popular que surja es con ella adentro, concentrada en el conurbano bonaerense y sin capitanear el barco. Es con ella pero con limitaciones. Ya no tiene el poder necesario para imponer condiciones. Y la política es, ante todo, muy cruel, cuando el poder se escapa entre los dedos.

El peronismo afronta un cambio de ciclo innegable. En el año que arrancó este jueves empezará a visibilizarse esa modificación que primero es abstracta y después termina siendo concreta. No es un capricho de la política, es un reclamo de las mayorías. Que, en definitiva, son las que marcan el pulso de las elecciones. Las que ponen los votos en las urnas y las que tuercen el rumbo de las imposiciones de la dirigencia.

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Milei ya no compite “contra sí mismo”: la Casa Rosada cree que la oposición se despertó y acelera gestos

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Javier Milei sigue convencido de que compite “contra sí mismo” para obtener su reelección. El problema es que, frecuentemente, incurre en errores —como el fracaso con el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada— y genera daños autoinfligidos. Es decir: a veces, compite solo y pierde. Esa derrota fue un parteaguas que dejó al Gobierno en una posición de debilidad. Y cambió el aire que se respira en la alta política: todos sienten que la oposición se empezó a despertar.

Es algo que algunos libertarios miran con preocupación. Si Milei ya no compite solo, empieza otro partido para La Libertad Avanza (LLA). Por eso, la Casa Rosada ahora comenzó a ensayar gestos de mayor generosidad con gobernadores y aliados.

“Los peronistas están viendo que son competitivos. Ven el poder más cerca y se empiezan a juntar”, advirtió ante Infobae un miembro de la mesa política de la Casa Rosada. “Nosotros perdimos meses de fortaleza. Teníamos que ser amplios cuando estábamos fuertes. Ahora que estamos en una peor posición, las negociaciones políticas nos van a costar el doble”, se lamentó.

Los gobernadores ya mostraron que no les cuesta soltar la mano del Poder Ejecutivo. El Gobierno ahora pretende acercarse a ellos y a sus viejos aliados. El último fin de semana, Karina Milei entendió que debe anudar más fuerte los acuerdos políticos. Es un sendero que podría derivar en un acuerdo electoral, pero no es solo eso: en el camino hay otros gestos, como el envío de fondos a las provincias o la habilitación de proyectos de la oposición dialoguista en el Congreso. Ahora “El Jefe” debe inspirar confianza en una serie de interlocutores que no olvidan la ambición de poder que ella supo demostrar en el pasado.

Por eso, el lunes, ella telefoneó a Mauricio Macri. Fue una charla de media hora, lo suficiente para romper el hielo y dar inicio a una negociación electoral para el 2027. El titular del PRO había perdido contacto con los Milei en octubre del año pasado, luego de la famosa visita a Olivos que terminó en cortocircuito por la renuncia de Guillermo Francos y el ascenso de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete. En abril, Macri y los hermanos Milei se cruzaron en la Fundación Libertad y no se dirigieron la palabra.

Pero en las últimas semanas, muchas segundas líneas de PRO y de LLA trabajaron con muñeca política para un contacto de alto nivel entre Karina y Mauricio. Lejos quedó la pretensión del líder del PRO de hablar directamente con el presidente. “Al principio lo sorprendió. Ahora él entiende que la interlocutora es Karina, porque es ella la que tiene la última palabra en las decisiones políticas”, reconocieron cerca del ex mandatario.

Hoy, a las 11, Diego Santilli y Eduardo “Lule” Menem recibirán al jefe del bloque de PRO Cristian Ritondo y al diputado Fernando De Andreis (mano derecha de Macri) en la Casa Rosada. Será curioso verlo a Santilli como anfitrión: si no fuera por la presencia de “Lule” sería un encuentro más entre tres viejos conocidos. Ambas partes entienden que a todos les conviene un entendimiento electoral. Pero Macri quiere verificar primero que lo van a tratar bien. Busca reconocimiento antes de pasar a la letra chica.

Preocupación por la micro

En la reunión de mesa política, las espadas políticas del Gobierno hicieron una “autopsia” de lo ocurrido en el Senado, en una mezcla de pases de factura y verdades edulcoradas.

En un tiro por elevación a Patricia BullrichMartín Menem dijo que los proyectos del Gobierno deben tener una estadía corta en las Cámaras y que en cada sesión hay que tratar de pasar varias leyes.

La titular del Senado y su par de Diputados tienen una tirantez cada vez más evidente. En el bullrichismo no lo dudan: creen que detrás de la animosidad con Bullrich está la idea de desterrar su nombre de la fórmula presidencial para dejarle la candidatura a la vicepresidencia al riojano. “Obvio que hay tension. La candidatura a vice es la discusión por la sucesión del proyecto. El que se postule ahí es el heredero al trono”, dijo a Infobae un estrecho colaborador de Bullrich.

La derrota en el Senado añadió una crisis política al problema de fondo que el Gobierno arrastra por la economía de la calle. En palabras del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, “la realidad cotidiana de la gente sencilla”, que impacta cada vez más fuerte en las encuestas de opinión.

Algunos protagonistas del ala política empezaron a mostrar mayor preocupación por la situación del poder adquisitivo. Eduardo “Lule” Menem comentó a su círculo de confianza que habría que tomar medidas con las tarifas, el transporte y la morosidad. Y al titular de Diputados, su primo, lo vienen escuchando cada vez más “pragmático” en materia económica. “Están trabajando en el tema, algo se puede venir”, se ilusionan en ese campamento.

Si uno escucha la voz oficial del Gobierno, en boca de Adrián Ravier, no pareciera que esté en carpeta ninguna medida heterodoxa. “Acá no hay plan platita para ponerle dinero a los que tienen moras y que con eso paguen”, sentenció el portavoz en la última conferencia de prensa.

En el ala política también se escucharon lamentos por el objetivo de inflación (“agosto empezando con cero”) que no se pueda cumplir. Esta tarde se conocerá el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec de julio, y todo indica que la cifra estará en torno a los 2 puntos (en junio cerró en 1,9%).

Las inquietudes por la situación económica son un secreto a voces en la Casa Rosada: el Presidente suele menospreciar cualquier planteo. Para Milei, cualquier corrección implicaría una profanación a su modelo ortodoxo. Él prefiere morir en su ley. “Si no hacemos un Gobierno que merezca ser reelecto, no seremos reelectos”, repitió en sus últimas entrevistas.

A los funcionarios de su mesa chica no les da lo mismo ganar o perder el año próximo. Pero Milei está cada vez más alejado de las preocupaciones de su staff. Como se adelantó en esta columna hace tres semanas, varios actores del oficialismo venían desde hace tiempo advirtiendo los problemas que generaba la voracidad desreguladora de Federico Sturzenegger. Pero el “Coloso” siempre actuó amparado por el Presidente, que lo admira. De hecho, el jefe de Estado tiene casi listo su próximo libro, “La moral como política de Estado”, y Sturzenegger es uno de los autores del prólogo (el otro autor es Santiago Caputo).

El Presidente se regodea con un grupo más acotado de referentes que lo aplauden en la red social X. El cineasta Santiago Oria y la diputada Lilia Lemoine, por caso, vienen ganando terreno en la comunicación: ya no solo tienen un rol clave en la “calle online”, sino que también lo aconsejan al jefe de Estado cuando prepara las entrevistas que brinda en medios tradicionales.

La militancia digital orgánica, en tanto, está desordenada y desmotivada. Los influencers libertarios últimamente orientaron sus contenidos hacia la agenda anti-woke, el nacionalismo y la política internacional. Cuando asoman contenidos económicos, crecen las reacciones negativas.

Proyecto herido

Las encuestas que leen en la Casa Rosada hablan de una intención de voto para Milei que oscila entre un piso de 36 puntos y un techo de 41 puntos. “El proyecto está muy herido en la opinión pública. Pero aun así Javier puede ganar porque la oposición está muy desordenada y Cristina Kirchner está más preocupada por obturar a Axel que por ganar la elección”, dijo a Infobae un consultor que tiene muy buena llegada a la Casa Rosada.

Hay una chance de ganar en primera vuelta. Y si hay ballotage, Milei puede ganar ante un K. Si ellos se ordenan, se juntan y construyen a un candidato no kirchnerista y que no esté gastado, la historia puede ser otra”, abundó.

Los libertarios ahora tienen que ensayar su generosidad si quieren inclinar la cancha a favor de la reelección. En el Congreso caminan con pie de plomo para conseguir el premio mayor: la suspensión de las PASO en 2027. En la cúpula oficialista dan por casi caído el proyecto de reforma política tal cual se envió al Congreso (contempla la eliminación de las primarias). Pero el objetivo es asegurarse de que no haya tres estaciones electorales el año próximo.

Los acontecimientos de los últimos días obligaron a la mesa política a reordenar las prioridades en el Congreso. Se pusieron en el freezer los proyectos no prioritarios (como la Ley Hojarasca) o aquellos que huelen a impopularidad, como el anteproyecto ómnibus de desregulación de Federico Sturzenegger (aquel que contemplaba derogar la Ley del Libro).

En Diputados, Martín Menem apuesta a una sesión maratónica el 26 de agosto donde se trataría un paquete de proyectos que mezcle las iniciativas más importantes de la Casa Rosada (Carta Orgánica del Banco Central e Inocencia Fiscal II) con otros proyectos que son de interés de los aliados. Como nunca, se escuchó a los libertarios en el Congreso muy predispuestos a aceptar cambios en los proyectos y a darle curso a los temas que piden los bloques colaboracionistas. En la sesión del 26 podría incluirse desde iniciativas de PRO hasta el proyecto para bajarle el IVA a la fécula de mandioca, que impulsa el misionero Oscar Herrera Ahuad.

En el Senado se dará continuidad a la Ley de Sociedades y al Super RIGI y se priorizará el Régimen de Zonas Frías: Diego Santilli viajó ayer a la reunión de diez gobernadores del norte del país para asegurarles que habrá una compensación —vía resolución en el Boletín Oficial— por el gasto de energía eléctrica de las “zonas calientes” durante el verano.

Más allá de los gestos actuales, los gobernadores saben que, cuando llega la negociación electoral, los libertarios son escurridizos. Ya lo vivieron en 2025. Y no quieren volver a una dinámica de imposición.

Un colaborador del karinismo reconoció: “Si los gobernadores no peronistas no acompañan a Javier, nosotros presentamos candidato en sus provincias y les sacamos los puntos que ellos necesitan para su reelección. Con muy poco los arruinamos”. Son discusiones que quedarán para septiembre. Ahora la Casa Rosada quiere recrear la confianza con un toma y daca generoso. Y para eso debe reforzar su paquete de garantías.

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El Gobierno comenzó las negociaciones por las alianzas electorales: el armado y un acuerdo sorpresa

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A poco más de un año para las próximas elecciones, el Gobierno comenzó a ordenar al partido en los diferentes lugares del país con el objetivo de fortalecer el sello antes de iniciar las negociaciones por las alianzas con los otros espacios que, no obstante, también ya se están empezando a analizar, con las experiencias previas como disparador.

Si bien la misión principal es que el presidente Javier Milei consiga un nuevo período de mandato, en La Libertad Avanza reconocen que las bancas en el Congreso también son una preocupación, por lo que el armado de listas de diputados y senadores aparece también como un factor clave.

Un primer paso lo dio reciente Karina Milei, en su rol de titular del partido a nivel nacional, cuando se comunicó con su par del PRO, Mauricio Macri, para organizar una mesa política con referentes de las dos fuerzas.

Al día siguiente de la cumbre en la que el peronismo intentó dirimir sus diferencias, funcionaria inaugurará el diálogo formal este jueves, cuando reciba en Casa Rosada, a partir de las 11:00, a los dos máximos estrategas amarillos, Cristian Ritondo, que se ocupa de ordenar a la tropa propia en la provincia de Buenos Aires, y Fernando de Andreis, el hombre de confianza del ex jefe de Estado.

Por parte del oficialismo, en tanto, asistirán, además de la propia secretaria general, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem.

El primero de ellos es señalado como el posible candidato en el territorio bonaerense, el más populoso de la Argentina, mientras que el segundo es el representante de los libertarios que termina autorizando o rechazando los acuerdos electorales a escala nacional.

El encuentro fue propuesto por Macri como una forma de reeditar el ámbito de debate que también tuvieron en el 2025, cuando ambos partidos decidieron competir juntos en la mayoría de los distritos.

Por el lado del PRO, remarcaron que el ex presidente expresó firmemente su deseo de “trabajar en equipo para blindar el cambio”, y además de asegurarle que quiere que al Gobierno “le vaya bien, porque si eso pasa le va a ir bien al país”.

La charla con Karina Milei duró cerca de media hora, durante la cual se trataron temas generales y se decidió avanzar con esta mesa para, sobre todo, empezar a construir confianza mutua, luego de las diferencias de los últimos días en el Congreso.

Al cortar con la secretaria general, el ex presidente informó de lo hablado a las autoridades del espacio, pero no fue hasta unas horas más tarde que se comunicó por privado con Ritondo.

Esta es una muestra de cómo está la relación con el diputado, que se muestra muy cerca del oficialismo, al punto de que viene siendo el principal promotor de la candidatura de Santilli, en el marco de una eventual alianza.

El punto de mayor conflicto entre las dos fuerzas está del otro lado de la General Paz, en la ciudad de Buenos Aire, donde no hay un acuerdo claro y florecen las rispideces.

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Cumbre de unidad en el PJ: Kicillof, Massa y Máximo Kirchner se reunieron para una definición electoral clave

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Una sorpresiva cumbre peronista se desarrolló ayer en la Ciudad de Buenos Aires, en el hotel Emperador, ubicado sobre la Avenida Libertador, y duró cerca de cinco horas. Una reunión que volvió a juntar a los principales dirigentes del espacio político en un hotel para poder acercar posiciones sobre temas centrales como las PASO. “Hubo un buen clima”, garantizó uno de los protagonistas. Un dato no menor entre tantas internas que atormentan al peronismo.

Del encuentro participaron Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner, los gobernadores Sergio Ziliotto (La Pampa), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego); el senador nacional y ex gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora y los jefes de bloque en el Congreso, Germán Martínez y José Mayans.

El encuentro fue convocado por ellos dos y tuvo como objetivo discutir un posicionamiento sobre las PASO, debido a que el Gobierno decidió avanzar fuerte en las dos cámaras legislativas y entre los gobernadores aliados para voltear las elecciones primarias en el corto plazo.

Milei tiene como único objetivo la reelección y ve en las PASO un escollo para lograrlo. Por eso decidió avanzar en su eliminación. Los dirigentes del peronismo coincidieron en la necesidad de sostenerlas como un instrumento clave para la oposición. Es la forma de lograr una propuesta amplia en el medio de las internas que tiene el peronismo.

“Los que apoyen la eliminación o suspensión de las PASO se van a tener que hacer cargo de ayudar a Milei a tener 4 años más de este infierno para la gente”, le aseguró a Infobae uno de los presentes en la reunión. Para el peronismo es clave mantener las Primarias para poder sanar las heridas internas a través de los votos. Y, además, porque sería la forma de legitimar un eventual proceso político a nivel nacional.

El encuentro se dio en un clima ameno, lejos de los enfrentamientos, públicos y privados, que se multiplicaron en el peronismo en los últimos meses. La importancia de la reunión no solo está en el tema que trataron, sino en el acercamiento de las partes que estaban en conflicto. Axel Kicillof y Máximo Kirchner no se veían desde octubre del 2025, cuando fueron las elecciones nacionales.

Tuvieron un par de contactos telefónicos cuando falleció el Indio Solari y se hicieron cargo de organizar su velorio en Avellaneda. Esa paz lograda por un hecho popular que superó las rencillas políticas se rompió a los pocos días. Desde ese momento hasta ahora en el cristinismo le apuntaron con frecuencia a Kicillof, al que acusaron de no ir a visitar a CFK y querer construir un kirchnerismo sin Cristina.

“Si todos se reunieron para lograr un acuerdo sobre un tema, es porque todos interpretaron que están bajo el mismo paraguas y que hay que trabajar en conjunto para enfrentar a Milei”, le aseguró a este medio uno de los dirigentes presentes en el encuentro. Fue una señal de acercamiento en un momento clave dentro de la discusión del peronismo respecto al proceso electoral del año que viene.

Así como Kicillof y Kirchner pasaron tiempo sin hablarse, Massa mantuvo el diálogo con ambos durante todo este tiempo. Siempre en el medio de una relación conflictiva, pero apartado, en la mayoría de los momentos, de la interna bonaerense. Los gobernadores hace tiempo que vienen reclamando un encuentro para sentar posiciones respecto a temas sensibles. El que tuvo lugar ayer fue determinante para partir el bloque de hielo que separaba al conjunto.

En la mesa también se habló del impuesto al combustible, zonas cálidas frías y del Presupuesto, otros dos temas sensibles para la relación entre la oposición y el oficialismo. La intención es trabajar mas cerca en lo que respecta a la agenda legislativa. La caída de la ley de extranjerización de las tierras fue una señal para el peronismo de que había espacio para avanzar sobre las fisuras del gobierno nacional.

La coincidencia entre todos los presentes sobre la necesidad de mantener las PASO es un primer paso en el trabajo mancomunado del peronismo. No actuaron como terminales separadas, sino como esquema de poder unificado. La reunión ha sido una buena noticia para la dirigencia del peronismo, que tiene expectativas de negociar un acuerdo de unidad electoral.

Ahora la intención es articular un trabajo unificado para juntar voluntades en otros sectores de la oposición y plantar la resistencia a la avanzada libertaria. Para el PJ las Primarias valen oro, sobre todo en un momento donde la capacidad de lograr acuerdos es muy limitada.

La reunión puede convertirse en el primer mojón de la unidad peronista. El camino por recorrer es largo y las diferencias son muchas, pero que los principales dirigentes del peronismo se hayan sentado en la misma mesa a discutir una postura común es un paso adelante. Un movimiento clave para una fuerza política agrieta, absorbida por la desconfianza, pero que empieza a advertir que deben tejer un criterio uniforme en algunos temas para fortalecerse frente al gobierno libertario.

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