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Los debates internos por la estrategia de las reformas y el trasfondo del último cortocircuito entre Milei y Lula

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“Si no quieren entrar, solo avísenme, porque tengo 25 personas que no están aquí y que están dispuestos a reemplazarlos”. Frente a casi una decena de cámaras, Donald Trump presionó el viernes a varios ejecutivos de compañías petroleras para que inviertan de manera inmediata en Venezuela. La mayoría de ellos no se comprometió de inmediato. Según relató una crónica del WSJ, cuando la reunión pasó a ser privada, uno de ellos alegó: “Nos han confiscado nuestros bienes allí dos veces. Imagínense volver a entrar una tercera vez. Requeriría cambios bastante significativos con respecto a lo que hemos visto históricamente y a lo que es ahora”.
Aunque con las respectivas diferencias del caso, el que hace tiempo hizo ese razonamiento para el caso argentino fue el mismo gobierno de Milei. O al menos de manera retórica. “Las reformas van a salir sea de la manera que sea. Con artículos que muestren mayor profundidad o menos. Pero tenemos que dar el gesto de que acá pasan cosas y que es un cambio con pretensiones disruptivas”, afirma un miembro del entorno presidencial a Infobae.
En ese sentido, después del período vacacional de varios altos integrantes del oficialismo, la Casa Rosada está comenzando a calentar motores para movilizar las diversas reformas que se pondrán a debatir en el Congreso en el próximo llamado a sesiones extraordinarias, el cual irá del 2 de febrero hasta finales de mes.
En un escenario optimista, el Gobierno apunta a sancionar la reforma laboral antes de la Apertura de Sesiones Ordinarias del 1 de marzo. Aun así, admiten que son estimaciones hechas “en el aire”, porque todavía no se adoptó una estrategia política clara sobre cómo proceder respecto a las concesiones o no del proyecto.

En el Senado, particularmente en las filas que responden a Patricia Bullrich, hicieron trascender que la intención es mantener el texto como entró al Congreso. O cuanto menos, hacerle la menor cantidad de cambios posibles. “Lo que dice es cierto. Por ahora estamos así. Queda un tiempo para que arranquen las extraordinarias. Y decir desde ahora que estamos dispuestos a modificar el texto, nos deja medio regalados”, explican una fuente gubernamental.
A pesar de que mermó su agenda, Bullrich no dejó de estar activa. Días atrás mantuvo un encuentro con Milei, quien la recibió vestido con su mameluco de YPF en la Quinta de Olivos. El jueves también se la vio entrar y salir rápidamente de la Casa Rosada. Más específicamente al despacho del asesor presidencial Santiago Caputo. No se quedó mucho tiempo porque la tumultuosa agenda vinculada a Venezuela impidió realizar la audiencia que tenía prevista para afinar la estrategia respecto a la reforma del Código Penal. Es muy probable que ese encuentro frustrado se realice al comienzo el lunes o el martes.

Caputo forma parte del ala del Gobierno que mayor cantidad de terminales y diálogos tiene con los sindicatos. También dicen estar dispuestos al diálogo el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem, que durante la semana pasada recibió al titular de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), Claudio Stivelman, un área que oficia de control de las obras sociales sindicales, entre otras entidades sanitarias. La reunión, sin embargo, no habría tenido que ver con asuntos ligados los gremios.

Pese a los enfrentamientos palaciegos que mantuvieron en 2025, caputistas y menemistas habían coincidido a finales de diciembre en la necesidad de parar la pelota y negociar con mayor margen todo el articulado de la reforma laboral. Tal y como publicó Infobae, el Gobierno se resistirá a modificar el artículo que elimina la obligatoriedad de que los empleados sean agentes de retención de la cuota de afiliación. Sí están abiertos a liberar las cuotas solidarias y eliminar los artículos que limitan el pago de estos aportes, a suavizar la reglamentación del derecho de huelga y, como mínimo, a debatir el Fondo de Asistencia Laboral (FAL).

Hay miembros del Gabinete que consideran seriamente no habilitar diálogos en ese sentido. “No debería haber demasiada charla porque nosotros no estamos haciendo una reforma anti-sindicatos: estamos haciendo una reforma pro-generación de empleo”, afirma uno de ellos, que agrega: “Lo que sea sindical y pueda hacerlos mierda a ellos, pero no necesariamente te generen trabajo, va a quedar para la reforma sindical y otras reformas más que van a venir durante el año”.
La estrategia política comenzó a delinearse de manera preliminar con la agenda de reuniones con gobernadores que comenzó a elaborar el ministro del Interior, Diego Santilli. Su primer viaje se dio días atrás al visitar a Ignacio Torres (Chubut) a los fines de escuchar sus reclamos y poder avanzar en las tratativas para conseguir los votos de las dos legisladoras que le responden, Edith Terenzi (Despierta Chubut) y Andrea Cristina (PRO).

El lunes visitará a Leandro Zdero (Chaco), el martes recibirá en Casa Rosada a Sergio Ziliotto (La Pampa), el miércoles volverá al sur a recorrer las zonas damnificadas por los incendios junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; y el jueves viajará a ver a Alfredo Cornejo (Mendoza).

La jornada inaugural de las negociaciones políticas será el viernes. Allí comenzará a trabajar una comisión técnica en el Senado que tendrá a la abogada laboralista Josefina Tajes como principal asesora del Gobierno. Además, ese mismo día se reunirá en Casa Rosada la Mesa Política. En principio, el que la presidirá será el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Varios de los asistentes habituales de ese encuentro creían que los hermanos Milei no estarán porque para ese día tenían que irse a Jesús María, Córdoba, a presencial el Festival Nacional de Doma y Folklore.

En la mesa chica presidencial también planean definir cuánta prioridad le darán a otros de los proyectos que presuntamente serían incluidos en el segundo llamado a extraordinarias: aparecen como pendientes la Ley de Compromiso Nacional por la Estabilidad Fiscal (la cual prohíbe el déficit fiscal y la emisión monetaria sin respaldo, así como penas para funcionarios que incumplan estas reglas), el nuevo Código Penal y las modificaciones a la Ley de Glaciares. De todas ellas, la única que tiene chances concretas de salir en el cortísimo plazo es la última, ya que tiene la adhesión de diversos gobernadores y de bloques numerosos de ambas cámaras.

No hay que descartar que se inserte el inminente acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea en la agenda parlamentaria de febrero. Por el momento, altísimas autoridades del Congreso marcaron que todavía no se definió, pero que es algo plausible. El acuerdo pasará al Parlamento Europeo para su aprobación. Al mismo tiempo, los gobiernos de cada país del bloque latinoamericano debe comenzar el proceso de ratificación de acuerdo a sus procedimientos nacionales: en el caso argentino, aprobarlo por ambas cámaras del Congreso.

La firma del acuerdo se producirá el 17 de enero en Asunción. No participarán de la ceremonia los presidentes del Mercosur porque ya se acordó que la rúbrica será hecha por los cancilleres de cada uno de los Estados Miembro, Pablo Quirno (Argentina), Rubén Ramírez Lezcano (Paraguay), Mauro Vieira (Brasil) y Mario Lubetkin (Uruguay). “(Javier) Milei, (Santiago) Peña, Lula (da Silva) y (Yamandú) Orsi podrán ir si quieren, pero en todo caso será de manera testimonial”, marcó una fuente diplomática del bloque.
En Casa Rosada no afirmaron ni negaron que Milei tenga entre sus planes viajar ese sábado a la capital paraguaya. El presidente Peña es con quien primero forjó una alianza en la región y es con quien mejor se lleva dentro del Mercosur. Ese bloque de países virados al ámbito de la centroderecha y derecha se amplió a cerca de diez: a los dos anteriores se le suman Perú, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, República Dominicana y Trinidad y Tobago.

En caso de que vaya y de que también lo decida Lula, sería un nuevo encuentro presencial entre dos jefes de Estado que tienen un vínculo cada vez más tirante. Ayer trascendió que Brasil se retiró de la representación de la Embajada Argentina en Venezuela después de un año y medio de acudir en ayuda a pedido de la Casa Rosada.

En el Gobierno admitieron que no se esperaban esa decisión de Brasil. “Es un tema sensible”, se limitó a decir una fuente gubernamental. En el transcurso del jueves, Quirno recibió una nota diplomática de parte del embajador en Argentina, Julio Bitelli, en la que comunicaba que su administración se iba a retirar de la gestión de la Embajada, la Residencia Oficial y de la custodia de los locales de la misión argentina. Esa nota también fue enviada al régimen que ahora preside Delcy Rodríguez.

Hace una semana Infobae había adelantado el malestar de la administración de Lula da Silva por la posición argentina sobre el operativo de Estados Unidos en Venezuela y, en particular, por posteos de parte de Milei en la que se lo veía al presidente brasileño abrazando a Nicolás Maduro y una foto de un mapa de Sudamérica en la que se veía al bloque de países que suscribe Milei como “desarrollados” y a Brasil, Colombia y Venezuela como sitios en emergencia.

También molestó que los embajadores argentinos Carlos Cherniak (OEA) y Francisco Tropepi (ONU) no mencionaran las gestiones que Brasil realizó en asistencia de Argentina por el año y medio que tomó las riendas de la Embajada.

“Hubo mucha energía de Brasil. Tuvimos cinco refugiados que habían sido alojados por Argentina, asistimos en trámites consulares y gestiones para ciudadanos argentinos. Tuvimos que solucionar los problemas de luz y servicios que había en la Embajada. Con todo lo que sucedió recientemente, hubo la sensación de que nunca se dio importancia a esas tareas”, explicó una fuente de Brasilia a Infobae.

Otro funcionario marcó: “Con el cambio en Venezuela y las diferencias de posiciones entre ambas administraciones, sentimos que el ciclo se había terminado”. En Brasil busca comunicar que esperan que este clima actual con Argentina sea algo transitorio dado que “la agenda común es demasiado grande”.

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Milei ya no compite “contra sí mismo”: la Casa Rosada cree que la oposición se despertó y acelera gestos

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Javier Milei sigue convencido de que compite “contra sí mismo” para obtener su reelección. El problema es que, frecuentemente, incurre en errores —como el fracaso con el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada— y genera daños autoinfligidos. Es decir: a veces, compite solo y pierde. Esa derrota fue un parteaguas que dejó al Gobierno en una posición de debilidad. Y cambió el aire que se respira en la alta política: todos sienten que la oposición se empezó a despertar.

Es algo que algunos libertarios miran con preocupación. Si Milei ya no compite solo, empieza otro partido para La Libertad Avanza (LLA). Por eso, la Casa Rosada ahora comenzó a ensayar gestos de mayor generosidad con gobernadores y aliados.

“Los peronistas están viendo que son competitivos. Ven el poder más cerca y se empiezan a juntar”, advirtió ante Infobae un miembro de la mesa política de la Casa Rosada. “Nosotros perdimos meses de fortaleza. Teníamos que ser amplios cuando estábamos fuertes. Ahora que estamos en una peor posición, las negociaciones políticas nos van a costar el doble”, se lamentó.

Los gobernadores ya mostraron que no les cuesta soltar la mano del Poder Ejecutivo. El Gobierno ahora pretende acercarse a ellos y a sus viejos aliados. El último fin de semana, Karina Milei entendió que debe anudar más fuerte los acuerdos políticos. Es un sendero que podría derivar en un acuerdo electoral, pero no es solo eso: en el camino hay otros gestos, como el envío de fondos a las provincias o la habilitación de proyectos de la oposición dialoguista en el Congreso. Ahora “El Jefe” debe inspirar confianza en una serie de interlocutores que no olvidan la ambición de poder que ella supo demostrar en el pasado.

Por eso, el lunes, ella telefoneó a Mauricio Macri. Fue una charla de media hora, lo suficiente para romper el hielo y dar inicio a una negociación electoral para el 2027. El titular del PRO había perdido contacto con los Milei en octubre del año pasado, luego de la famosa visita a Olivos que terminó en cortocircuito por la renuncia de Guillermo Francos y el ascenso de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete. En abril, Macri y los hermanos Milei se cruzaron en la Fundación Libertad y no se dirigieron la palabra.

Pero en las últimas semanas, muchas segundas líneas de PRO y de LLA trabajaron con muñeca política para un contacto de alto nivel entre Karina y Mauricio. Lejos quedó la pretensión del líder del PRO de hablar directamente con el presidente. “Al principio lo sorprendió. Ahora él entiende que la interlocutora es Karina, porque es ella la que tiene la última palabra en las decisiones políticas”, reconocieron cerca del ex mandatario.

Hoy, a las 11, Diego Santilli y Eduardo “Lule” Menem recibirán al jefe del bloque de PRO Cristian Ritondo y al diputado Fernando De Andreis (mano derecha de Macri) en la Casa Rosada. Será curioso verlo a Santilli como anfitrión: si no fuera por la presencia de “Lule” sería un encuentro más entre tres viejos conocidos. Ambas partes entienden que a todos les conviene un entendimiento electoral. Pero Macri quiere verificar primero que lo van a tratar bien. Busca reconocimiento antes de pasar a la letra chica.

Preocupación por la micro

En la reunión de mesa política, las espadas políticas del Gobierno hicieron una “autopsia” de lo ocurrido en el Senado, en una mezcla de pases de factura y verdades edulcoradas.

En un tiro por elevación a Patricia BullrichMartín Menem dijo que los proyectos del Gobierno deben tener una estadía corta en las Cámaras y que en cada sesión hay que tratar de pasar varias leyes.

La titular del Senado y su par de Diputados tienen una tirantez cada vez más evidente. En el bullrichismo no lo dudan: creen que detrás de la animosidad con Bullrich está la idea de desterrar su nombre de la fórmula presidencial para dejarle la candidatura a la vicepresidencia al riojano. “Obvio que hay tension. La candidatura a vice es la discusión por la sucesión del proyecto. El que se postule ahí es el heredero al trono”, dijo a Infobae un estrecho colaborador de Bullrich.

La derrota en el Senado añadió una crisis política al problema de fondo que el Gobierno arrastra por la economía de la calle. En palabras del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, “la realidad cotidiana de la gente sencilla”, que impacta cada vez más fuerte en las encuestas de opinión.

Algunos protagonistas del ala política empezaron a mostrar mayor preocupación por la situación del poder adquisitivo. Eduardo “Lule” Menem comentó a su círculo de confianza que habría que tomar medidas con las tarifas, el transporte y la morosidad. Y al titular de Diputados, su primo, lo vienen escuchando cada vez más “pragmático” en materia económica. “Están trabajando en el tema, algo se puede venir”, se ilusionan en ese campamento.

Si uno escucha la voz oficial del Gobierno, en boca de Adrián Ravier, no pareciera que esté en carpeta ninguna medida heterodoxa. “Acá no hay plan platita para ponerle dinero a los que tienen moras y que con eso paguen”, sentenció el portavoz en la última conferencia de prensa.

En el ala política también se escucharon lamentos por el objetivo de inflación (“agosto empezando con cero”) que no se pueda cumplir. Esta tarde se conocerá el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec de julio, y todo indica que la cifra estará en torno a los 2 puntos (en junio cerró en 1,9%).

Las inquietudes por la situación económica son un secreto a voces en la Casa Rosada: el Presidente suele menospreciar cualquier planteo. Para Milei, cualquier corrección implicaría una profanación a su modelo ortodoxo. Él prefiere morir en su ley. “Si no hacemos un Gobierno que merezca ser reelecto, no seremos reelectos”, repitió en sus últimas entrevistas.

A los funcionarios de su mesa chica no les da lo mismo ganar o perder el año próximo. Pero Milei está cada vez más alejado de las preocupaciones de su staff. Como se adelantó en esta columna hace tres semanas, varios actores del oficialismo venían desde hace tiempo advirtiendo los problemas que generaba la voracidad desreguladora de Federico Sturzenegger. Pero el “Coloso” siempre actuó amparado por el Presidente, que lo admira. De hecho, el jefe de Estado tiene casi listo su próximo libro, “La moral como política de Estado”, y Sturzenegger es uno de los autores del prólogo (el otro autor es Santiago Caputo).

El Presidente se regodea con un grupo más acotado de referentes que lo aplauden en la red social X. El cineasta Santiago Oria y la diputada Lilia Lemoine, por caso, vienen ganando terreno en la comunicación: ya no solo tienen un rol clave en la “calle online”, sino que también lo aconsejan al jefe de Estado cuando prepara las entrevistas que brinda en medios tradicionales.

La militancia digital orgánica, en tanto, está desordenada y desmotivada. Los influencers libertarios últimamente orientaron sus contenidos hacia la agenda anti-woke, el nacionalismo y la política internacional. Cuando asoman contenidos económicos, crecen las reacciones negativas.

Proyecto herido

Las encuestas que leen en la Casa Rosada hablan de una intención de voto para Milei que oscila entre un piso de 36 puntos y un techo de 41 puntos. “El proyecto está muy herido en la opinión pública. Pero aun así Javier puede ganar porque la oposición está muy desordenada y Cristina Kirchner está más preocupada por obturar a Axel que por ganar la elección”, dijo a Infobae un consultor que tiene muy buena llegada a la Casa Rosada.

Hay una chance de ganar en primera vuelta. Y si hay ballotage, Milei puede ganar ante un K. Si ellos se ordenan, se juntan y construyen a un candidato no kirchnerista y que no esté gastado, la historia puede ser otra”, abundó.

Los libertarios ahora tienen que ensayar su generosidad si quieren inclinar la cancha a favor de la reelección. En el Congreso caminan con pie de plomo para conseguir el premio mayor: la suspensión de las PASO en 2027. En la cúpula oficialista dan por casi caído el proyecto de reforma política tal cual se envió al Congreso (contempla la eliminación de las primarias). Pero el objetivo es asegurarse de que no haya tres estaciones electorales el año próximo.

Los acontecimientos de los últimos días obligaron a la mesa política a reordenar las prioridades en el Congreso. Se pusieron en el freezer los proyectos no prioritarios (como la Ley Hojarasca) o aquellos que huelen a impopularidad, como el anteproyecto ómnibus de desregulación de Federico Sturzenegger (aquel que contemplaba derogar la Ley del Libro).

En Diputados, Martín Menem apuesta a una sesión maratónica el 26 de agosto donde se trataría un paquete de proyectos que mezcle las iniciativas más importantes de la Casa Rosada (Carta Orgánica del Banco Central e Inocencia Fiscal II) con otros proyectos que son de interés de los aliados. Como nunca, se escuchó a los libertarios en el Congreso muy predispuestos a aceptar cambios en los proyectos y a darle curso a los temas que piden los bloques colaboracionistas. En la sesión del 26 podría incluirse desde iniciativas de PRO hasta el proyecto para bajarle el IVA a la fécula de mandioca, que impulsa el misionero Oscar Herrera Ahuad.

En el Senado se dará continuidad a la Ley de Sociedades y al Super RIGI y se priorizará el Régimen de Zonas Frías: Diego Santilli viajó ayer a la reunión de diez gobernadores del norte del país para asegurarles que habrá una compensación —vía resolución en el Boletín Oficial— por el gasto de energía eléctrica de las “zonas calientes” durante el verano.

Más allá de los gestos actuales, los gobernadores saben que, cuando llega la negociación electoral, los libertarios son escurridizos. Ya lo vivieron en 2025. Y no quieren volver a una dinámica de imposición.

Un colaborador del karinismo reconoció: “Si los gobernadores no peronistas no acompañan a Javier, nosotros presentamos candidato en sus provincias y les sacamos los puntos que ellos necesitan para su reelección. Con muy poco los arruinamos”. Son discusiones que quedarán para septiembre. Ahora la Casa Rosada quiere recrear la confianza con un toma y daca generoso. Y para eso debe reforzar su paquete de garantías.

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El Gobierno comenzó las negociaciones por las alianzas electorales: el armado y un acuerdo sorpresa

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A poco más de un año para las próximas elecciones, el Gobierno comenzó a ordenar al partido en los diferentes lugares del país con el objetivo de fortalecer el sello antes de iniciar las negociaciones por las alianzas con los otros espacios que, no obstante, también ya se están empezando a analizar, con las experiencias previas como disparador.

Si bien la misión principal es que el presidente Javier Milei consiga un nuevo período de mandato, en La Libertad Avanza reconocen que las bancas en el Congreso también son una preocupación, por lo que el armado de listas de diputados y senadores aparece también como un factor clave.

Un primer paso lo dio reciente Karina Milei, en su rol de titular del partido a nivel nacional, cuando se comunicó con su par del PRO, Mauricio Macri, para organizar una mesa política con referentes de las dos fuerzas.

Al día siguiente de la cumbre en la que el peronismo intentó dirimir sus diferencias, funcionaria inaugurará el diálogo formal este jueves, cuando reciba en Casa Rosada, a partir de las 11:00, a los dos máximos estrategas amarillos, Cristian Ritondo, que se ocupa de ordenar a la tropa propia en la provincia de Buenos Aires, y Fernando de Andreis, el hombre de confianza del ex jefe de Estado.

Por parte del oficialismo, en tanto, asistirán, además de la propia secretaria general, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem.

El primero de ellos es señalado como el posible candidato en el territorio bonaerense, el más populoso de la Argentina, mientras que el segundo es el representante de los libertarios que termina autorizando o rechazando los acuerdos electorales a escala nacional.

El encuentro fue propuesto por Macri como una forma de reeditar el ámbito de debate que también tuvieron en el 2025, cuando ambos partidos decidieron competir juntos en la mayoría de los distritos.

Por el lado del PRO, remarcaron que el ex presidente expresó firmemente su deseo de “trabajar en equipo para blindar el cambio”, y además de asegurarle que quiere que al Gobierno “le vaya bien, porque si eso pasa le va a ir bien al país”.

La charla con Karina Milei duró cerca de media hora, durante la cual se trataron temas generales y se decidió avanzar con esta mesa para, sobre todo, empezar a construir confianza mutua, luego de las diferencias de los últimos días en el Congreso.

Al cortar con la secretaria general, el ex presidente informó de lo hablado a las autoridades del espacio, pero no fue hasta unas horas más tarde que se comunicó por privado con Ritondo.

Esta es una muestra de cómo está la relación con el diputado, que se muestra muy cerca del oficialismo, al punto de que viene siendo el principal promotor de la candidatura de Santilli, en el marco de una eventual alianza.

El punto de mayor conflicto entre las dos fuerzas está del otro lado de la General Paz, en la ciudad de Buenos Aire, donde no hay un acuerdo claro y florecen las rispideces.

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Cumbre de unidad en el PJ: Kicillof, Massa y Máximo Kirchner se reunieron para una definición electoral clave

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Una sorpresiva cumbre peronista se desarrolló ayer en la Ciudad de Buenos Aires, en el hotel Emperador, ubicado sobre la Avenida Libertador, y duró cerca de cinco horas. Una reunión que volvió a juntar a los principales dirigentes del espacio político en un hotel para poder acercar posiciones sobre temas centrales como las PASO. “Hubo un buen clima”, garantizó uno de los protagonistas. Un dato no menor entre tantas internas que atormentan al peronismo.

Del encuentro participaron Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner, los gobernadores Sergio Ziliotto (La Pampa), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego); el senador nacional y ex gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora y los jefes de bloque en el Congreso, Germán Martínez y José Mayans.

El encuentro fue convocado por ellos dos y tuvo como objetivo discutir un posicionamiento sobre las PASO, debido a que el Gobierno decidió avanzar fuerte en las dos cámaras legislativas y entre los gobernadores aliados para voltear las elecciones primarias en el corto plazo.

Milei tiene como único objetivo la reelección y ve en las PASO un escollo para lograrlo. Por eso decidió avanzar en su eliminación. Los dirigentes del peronismo coincidieron en la necesidad de sostenerlas como un instrumento clave para la oposición. Es la forma de lograr una propuesta amplia en el medio de las internas que tiene el peronismo.

“Los que apoyen la eliminación o suspensión de las PASO se van a tener que hacer cargo de ayudar a Milei a tener 4 años más de este infierno para la gente”, le aseguró a Infobae uno de los presentes en la reunión. Para el peronismo es clave mantener las Primarias para poder sanar las heridas internas a través de los votos. Y, además, porque sería la forma de legitimar un eventual proceso político a nivel nacional.

El encuentro se dio en un clima ameno, lejos de los enfrentamientos, públicos y privados, que se multiplicaron en el peronismo en los últimos meses. La importancia de la reunión no solo está en el tema que trataron, sino en el acercamiento de las partes que estaban en conflicto. Axel Kicillof y Máximo Kirchner no se veían desde octubre del 2025, cuando fueron las elecciones nacionales.

Tuvieron un par de contactos telefónicos cuando falleció el Indio Solari y se hicieron cargo de organizar su velorio en Avellaneda. Esa paz lograda por un hecho popular que superó las rencillas políticas se rompió a los pocos días. Desde ese momento hasta ahora en el cristinismo le apuntaron con frecuencia a Kicillof, al que acusaron de no ir a visitar a CFK y querer construir un kirchnerismo sin Cristina.

“Si todos se reunieron para lograr un acuerdo sobre un tema, es porque todos interpretaron que están bajo el mismo paraguas y que hay que trabajar en conjunto para enfrentar a Milei”, le aseguró a este medio uno de los dirigentes presentes en el encuentro. Fue una señal de acercamiento en un momento clave dentro de la discusión del peronismo respecto al proceso electoral del año que viene.

Así como Kicillof y Kirchner pasaron tiempo sin hablarse, Massa mantuvo el diálogo con ambos durante todo este tiempo. Siempre en el medio de una relación conflictiva, pero apartado, en la mayoría de los momentos, de la interna bonaerense. Los gobernadores hace tiempo que vienen reclamando un encuentro para sentar posiciones respecto a temas sensibles. El que tuvo lugar ayer fue determinante para partir el bloque de hielo que separaba al conjunto.

En la mesa también se habló del impuesto al combustible, zonas cálidas frías y del Presupuesto, otros dos temas sensibles para la relación entre la oposición y el oficialismo. La intención es trabajar mas cerca en lo que respecta a la agenda legislativa. La caída de la ley de extranjerización de las tierras fue una señal para el peronismo de que había espacio para avanzar sobre las fisuras del gobierno nacional.

La coincidencia entre todos los presentes sobre la necesidad de mantener las PASO es un primer paso en el trabajo mancomunado del peronismo. No actuaron como terminales separadas, sino como esquema de poder unificado. La reunión ha sido una buena noticia para la dirigencia del peronismo, que tiene expectativas de negociar un acuerdo de unidad electoral.

Ahora la intención es articular un trabajo unificado para juntar voluntades en otros sectores de la oposición y plantar la resistencia a la avanzada libertaria. Para el PJ las Primarias valen oro, sobre todo en un momento donde la capacidad de lograr acuerdos es muy limitada.

La reunión puede convertirse en el primer mojón de la unidad peronista. El camino por recorrer es largo y las diferencias son muchas, pero que los principales dirigentes del peronismo se hayan sentado en la misma mesa a discutir una postura común es un paso adelante. Un movimiento clave para una fuerza política agrieta, absorbida por la desconfianza, pero que empieza a advertir que deben tejer un criterio uniforme en algunos temas para fortalecerse frente al gobierno libertario.

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