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Un día con Diego Santilli: viaje al corazón del poder kirchnerista

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Diego Santilli acelera el paso cuando irrumpe en la peatonal de San Justo. En el corazón de La Matanza, sede central del kirchnerismo, sus asistentes esquivan transeúntes y le recuerdan que Horacio Rodríguez Larreta lo espera a una cuadra, en el cruce de Ignacio Arieta y Perú. “¿Qué pasa? ¿Está ansioso, ‘el pelado’?”, les devuelve el precandidato. Lo siguen a toda marcha Alejandro Finocchiaro, Jorge Lampa y Héctor “Toty” Flores, anfitriones de la incursión por el bastión peronista de Fernando Espinoza. Apenas Santilli se estrecha en un abrazo con Larreta, su jefe político, una melodía interrumpe en escena y sorprende a los visitantes porteños. En los parlantes de una casa de cambio resuenan a todo volumen las estrofas de la marcha “Los muchachos peronistas”, insignia del PJ. Es la primera señal de que están pisando territorio enemigo.

Apalancado por el jefe porteño, Santilli se alista para la interna con Facundo Manes, su rival en las PASO. Hace semanas encabeza un raid diario por los distritos más poblados del conurbano, donde se define la elección, e intercala visitas relámpago, durante los fines de semana, al interior de la provincia. En el territorio, sin el traje de vice porteño ni el control de la botonera de seguridad de la Capital, se aferra a mostrar “cercanía” con los vecinos mientras exhibe sus credenciales de “gestión” porteña. Lleva consigo los principales mandamientos proselitistas del larretismo para su primera experiencia de campaña en Buenos Aires, epicentro de batalla electoral con el kirchnerismo.

Con una personalidad histriónica y un lenguaje llano, el emisario de Larreta apela a constantes metáforas y chicanas futboleras para reconquistar a los bonaerenses que quedaron desencantados con Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Si bien cuenta con el respaldo de la maquinaria electoral de la Ciudad y de referentes nacionales de JxC, como Larreta, Patricia Bullrich o Elisa Carrió, el exvice porteño prefiere llegar al test de las primarias de punto, y no de banca: “Me gusta jugar de visitante. ¡Nosotros somos Chacarita!”, alecciona a sus armadores.

En el ritmo frenético de la campaña, a Santilli le cuesta conciliar el sueño. “Otra vez no pude dormir, che. Es una herencia familiar”, dice mientras se acomoda en el asiento acompañante de la camioneta de “Jorgito”, como llama a Jorge Lampa, alfil de Pro en La Matanza y gerente de “El Palacio de la Papa frita”, un clásico de la avenida Corrientes. Al volante, el gastronómico oficiará de guía durante la travesía proselitista en el distrito más populoso de la provincia. Desde que empezó a recorrer, Santilli ya estuvo en el principal bastión peronista unas once veces. Allí, Alberto Fernández y Cristina Kirchner le sacaron una ventaja abrumadora de cuarenta puntos a Macri en 2019. La diferencia fue de unos 324 mil votos.

Faltan minutos para las nueve de la mañana y Santilli se prepara para una “prueba de fuego”: después de una reunión con vecinos en Ramos Mejía, tendrá que caminar por la peatonal de San Justo, a metros del Palacio Municipal, y hará su debut como candidato en Laferrere, un territorio hostil para el macrismo.

Todos los días, antes de acostarse, Santilli recibe en su teléfono una hoja de ruta para la jornada siguiente. confecciona la agenda su jefe de campaña, Jorge Grindetti, con la asistencia de Federico Suárez, encargado del discurso de Santilli, y Federico Di Benedetto, estratega de comunicación de Larreta. El esquema está preconfigurado : los lunes, martes y miércoles “peinan” los centros urbanos del conurbano. Y el jueves y el sábado organizan viajes al interior de la provincia, donde Juntos por el Cambio tiene mejor imagen.

Mientras la camioneta avanza por la avenida General Paz, Santilli observa por la ventanilla el paisaje del ecosistema político al que aspira gobernar. Debe probarse en un escenario donde permanece latente el malestar por la gestión económica de Macri y en el que, por el “aparato” de contención en el conurbano, Cristina conserva “25 puntos” de base. Pero sus referentes territoriales advierten un cambio en el reclamo que brota de los sectores más postergados: “La gente está pidiendo trabajo, no planes”, sintetiza Lampa. Santilli nota un creciente clamor ciudadano por la inseguridad y el avance del narcotráfico. Santilli nota un creciente clamor ciudadano por la inseguridad y el avance del narcotráfico: “Hay barrios donde los vecinos no pueden caminar después de las cuatro de la tarde por miedo a los narcos”, lanza. Después de bordear el Hospital Posadas, arroja un diagnóstico contra el FDT: ve un gobierno “ausente”, sin sentido común y “lejos de la sociedad”. Y machaca: “Esto es educación, salud y seguridad”.

Inmerso en la realidad social bonaerense, se enoja cuando Sebastián, uno de sus asesores, le recuerda que Manes lo presiona con debatir antes de las PASO. “Es increíble. Los periodistas corren atrás de [Victoria] Tolosa Paz y el kirchnerismo no debatió en su puta vida”, exclama, con el dedo índice levantado. Y recuerda que el último debate en Buenos Aires fue entre Antonio Cafiero y Juan Manuel Casella en 1987. “No les damos pelota, hay que estar en la calle”, completa.

Después de la polémica por el pedido de Manes (“Espero que no usen los impuestos porteños”), Santilli reconoce que hacer campaña en Buenos Aires es “carísimo”. Pero se jacta de haber apostado por invertir en las reuniones “bimodales” con vecinos: “Hicimos cero actos, que es lo más costoso”. Ante sus colaboradores, se queja de que en las rutas de la costa atlántica vio más carteles de Florencio Randazzo o de Manes que de él. De todos modos, luce entusiasmado con su nivel de conocimiento. Admite que la pandemia fue clave para tener visibilidad y que las recorridas con “H”, como llama, a veces, al jefe porteño, le suman músculo: “Nos ven como una dupla”, cuenta.

Al llegar al club Bet Am del Oeste, Santilli se disgusta con Lampa cuando ve a decenas de personas agolpadas, en fila frente a la puerta: “Jorge, nos van a matar [por la pandemia]. Esto no es un estadio”. En la esquina de Laprida y Saavedra lo esperan integrantes de su equipo de comunicación y alfiles locales. Le recomiendan saludar a los que se anotaron y no podrán ingresar al salón por falta de espacio. Rosario, una señora mayor, lo intercepta y le pide seguridad. “Dame tu dirección y yo te voy a visitar”, le promete. De repente, uno de sus asistentes pasa corriendo con una planilla para anotar los datos de los vecinos. “Yo te fiscalizo en dos escuelas”, le enrostra una mujer para ver si logra que la dejen entrar. Mientras se saca selfies para calmar los ánimos, Santilli se disculpa: “No hay más lugar adentro. Anótense en la lista y nos tomamos un café en Rocky”. Antes de ingresar, Santilli gira y le dice a este cronista: “Y eso que estos no son militantes nuestros, eh”. Los encuentros “bimodales” con vecinos, todo un sello larretista, se convocan a través de un call center, mails o redes sociales.

Cuando ingresa al salón, Santilli se pone el traje de showman. Como un conductor televisivo, les da la palabra a los asistentes que participan del encuentro vía Zoom y anota sus nombres y preguntas en una planilla. “La Ciudad no es la NASA. Se necesita decisión política”, les dice. Santilli busca empatizar: se golpea el pecho al escuchar a una docente, asiente con la cabeza cuando brotan las críticas a los jueces por la “puerta giratoria” y no se fastidia cuando lo interpelan. “¿Qué pasó con Vidal?”, le reprochan. Cecilia, sentada en la primera fila, lanza: “¿Cómo hacemos para que cumplan las promesas? Después de la campaña desaparecen”. Desde un costado, un hombre le pide impulsar un proyecto para dividir La Matanza, mientras despotrica contra el PJ: “Nosotros nos sentimos la Cataluña de La Matanza. Yo sé que vos venís del peronismo, pero sos otra cosa”, le dice y levanta una ola de carcajadas. Santilli se encoge de hombros, sonríe y suelta: “Hace 17 años que estoy en Pro”.

Después de cerrar una charla con una arenga, Santilli se saca fotos y recibe hojas con propuestas y hasta un curriculum vitae. Dos de sus asistentes lo ayudan a salir del salón y se sube a la camioneta. Apenas Lampa arranca el motor rumbo a San Justo, donde lo espera Larreta, Santilli se da vuelta y exclama ante la mirada de Finocchiaro: “Ni uno me dijo por qué crucé la General Paz”. Sus armadores hacen un balance de la tertulia y lo felicitan por la performance. Él no oculta el entusiasmo y admite que salió con una “leve sensación de esperanza”. “Yo soy un mestizo. En el conurbano me dicen peronista y en el interior me asocian con Pro”, reflexiona. Finocchiaro lo celebra: “Está bueno porque podés jugar con las dos cosas”. Sebastián, su asesor, los interrumpe para decir que Larreta ya lo está esperando en la peatonal de San Justo. “El Pelado está cerca del café Tokio”, lo notifica. Finocchiaro le avisa: “Colo, mirá que acá nos pueden mandar a alguien para que te diga ‘gorila’ o ‘chorro”. Envalentonado, Santilli no se inquieta: “Ale, me chupa un huevo”. Cuando se baja de la camioneta, un joven lo intercepta y lo chicanea por la eliminación de River de la Copa Libertadores. “¿Cómo caí? Qué boludo”, se autoreprocha. Mientras cruza la plaza frente al palacio municipal, Santilli lee en voz alta el mensaje ploteado en un patrullero: “’La Matanza avanza’. ¿Será verdad?”, suelta con una mueca socarrona.

Ya en la peatonal, Santilli saluda a los militantes de Juntos, que lo esperan con pecheras en las mesas. Una mujer lo increpa mientras lo filma con su celular: “Qué van a pelear por los salarios del personal de salud, caradura”, le dice, mientras el exvice jefe porteño entra a un local. Ya con Larreta, que llega rodeado de asistentes, se sacan fotos con Flores y Finocchiaro. “Hay buena onda de la gente”, evalúa el alcalde, quien mira las legislativas como un globo de ensayo de su proyecto presidencial para 2023. “Ni loco vamos a aflojar”, exclama Larreta al despedirse de una vecina. Después entran a otros dos negocios, guiados por sus colaboradores, para charlar con los encargados. Antes de que lleguen Larreta y Santilli, Silvia, a cargo de eventos y organización, sondea con referentes de Pro a los comerciantes del lugar para coordinar la visita del candidato. La escena se repite al mediodía frente a la estación de tren de Laferrere, en la esquina de Avenida Luro y Piedrabuena. “Acá el paisaje es otro”, soplan los armadores de Santilli. En medio de un hormiguero de personas y un caos de tránsito por las obras para construir una peatonal, Santilli se baja de la camioneta que traslada a Larreta para recorrer juntos la zona. Los esperan el diputado nacional Hernán Berisso (Pro) y Flores, alfil de Carrió. Un puñado de asistentes, con cámaras de filmación en mano, los persiguen por la vereda. Son imágenes, “enlatados”, como dicen en la jerga de la comunicación de la campaña, que minutos después se difundirán entre los medios. “¿Diego, viste lo que es caminar por Laferrere?”, le dice “Toty”. Larreta se muestra involucrado con la travesía. Se saca selfies y pide el voto para su candidato: “Bancame a Santilli en la provincia, eh”, le responde a un vecino. La comitiva avanza y se escuchan algunas críticas: “Juira, Santilli”, grita un joven. Otro hombre se enfada con el tumulto: “¡Cómo aparecen ahora los políticos en campaña!”. “Respeto, por favor”, reclama una militante de Pro.

A bordo de nuevo de la camioneta de Lampa, Finocchiaro se envalentona por el termómetro de la recorrida en Laferrere y motiva a Santilli: “Gran prueba pasaste. No se escuchó ni una puteada”.

Faltan minutos para las 16 y Santilli está demorado. En el barrio Santa Rita, en González Catán, lo esperan Bullrich y Pichetto, sus laderos para la actividad vespertina. Cuando la titular de Pro lo divisa, rompe el silencio: “¿Este no se animó a meter el auto?”. “Prefiero caminar, Patri”, le dice el candidato. En el barrio, le explican dos vecinos a Santilli, hay dos canillas con agua potable para unas 60 familias. Después de la foto y el video para redes, Rosa les pide a Santilli y Bullrich que la acompañen hasta la casa, ubicada a tres cuadras. “Acá llueve y se inunda todo”, les suplica. Sentado en un banco, un joven mira al candidato, lo llama y le dice: “Te vi anoche con [Claudio] Rígoli en Canal 9”. Santilli lo festeja como un gol. “La esperanza está en ustedes”, le contesta. “Me mató con esa frase. Yo voy a ser diputado y lo único que puedo hacer en el Congreso es pelearme”, se lamenta cuando abandonan lugar.

Cuando cae la tarde, Santilli, Bullrich y Pichetto ingresan a la casa de Nelly, madre de dos víctimas de inseguridad. Le prometen mover contactos en la Justicia para acelerar los tiempos del juicio y activar al Ministerio de Seguridad porteño para encontrar a uno de los prófugos por el crimen de Alejandro, policía acribillado frente a la mujer en Navidad.

Concluida la charla, Santilli y sus laderos atienden a los medios locales. Parece desplomado después de escuchar el relato de la mujer y sus colaboradores le hablan para levantarle el ánimo: antes de que anochezca necesitan una foto con los militantes de Pro y candidatos locales: “Esta es la parte bizarra de la campaña. Lo otro es lo normal”, bromea Santilli. Cuando llegan a la estación San Justo, recupera el ímpetu. Lo esperan con carteles y banderas de Pro y argentinas: “Sí, se puede”, le gritan. Él salta al ritmo de Sergio Denis. Se da un baño de militancia. Después de la seguidilla de selfies, y de grabar un video para Tik Tok, lanza la última gracia: “Yo no soy un robot como Horacio. Vengo y me pongo a bailar y saltar”.

(La Nación)

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El oficialismo no logra destrabar la reforma electoral y las negociaciones se acumulan sin resultados

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Mientras los focos están puestos en la Cámara de Diputados de la Nación por lo que pueda llegar a pasar con el Decreto 70/2023, en los pasillos del Senado hay un tema que parece tabú a esta altura: la reforma electoral.

El debate está paralizado en el Congreso de la Nación y la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, optó por dejar en manos de la Casa Rosada las chances de avanzar con el tema.

“Santilli —el jefe de Gabinete— estuvo en Francia con los gobernadores, es quien se junta con ellos, que son los que les tienen que dar las órdenes a los senadores. Que él se encargue de juntar los votos y, en todo caso, Patricia se encarga de los ‘sueltos’ —los senadores que no son del peronismo y que no tienen su terminal política en el jefe del estado provincial—”, advirtieron desde el entorno de la exministra de Seguridad.

La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores propios y necesita reunir 37 votos para aprobar la iniciativa, lo que implica sumar al menos 16 apoyos de otros bloques. Por ese motivo, la Cámara Alta permanece con actividad limitada desde hace semanas, a la espera de que avancen los acuerdos políticos.

El pasado 15 de septiembre fue la última reunión de comisión respecto de este proyecto de ley y, tras cuatro meses sin reunirse, el Gobierno insistió en que no plantea otra cosa que la eliminación de las PASO y en que, además, Ficha Limpia se discuta dentro de la misma ley. Los aliados, en cambio, siguen pensando en un proceso de suspensión de las PASO y en que el proyecto de ley que establece restricciones para posibles candidatos con causas penales se debata en forma separada.

“Hace una semana y media que fueron a París y no solo no hay un adelanto en la conversación, sino que no hay ni un gesto al respecto”, explicaron.

En medio de esto, el problema que tiene el bloque de LLA para convencer a sus socios de que lo acompañen presenta varios frentes. El primero es que los gobernadores no parecen confiar en la palabra del oficialismo de no plantar candidatos en las provincias que les compitan directamente. “No hay una sola señal que indique que van a cumplir, el caso de Catalán es el mejor ejemplo”, explicó un senador radical que no adelanta qué va a hacer.

El senador de la UCR se refiere a Lisandro Catalán, exvicejefe de Gabinete, que ya se lanzó en Tucumán, provincia en la que el gobernador peronista Osvaldo Jaldo rompió con el peronismo en el Congreso y acompañó a La Libertad Avanza en las votaciones. “Si hay una provincia en la que se esperaba que esto no sucediera, era Tucumán”, agregó.

Ahora se espera una ronda de encuentros “mano a mano” entre Santilli y los gobernadores, en especial los radicales, donde siete de los diez senadores del bloque responden a los ejecutivos de sus provincias. Cada uno tiene sus reclamos, que van desde obras y apoyo financiero hasta el posible candidato que los suceda. Ese es el caso de Alfredo Cornejo, de Mendoza, que no tiene reelección. Los libertarios proponen a Luis Petri, un radical hoy en el bloque libertario que está enfrentado con Cornejo.

El Congreso espera a la Casa Rosada. Bullrich espera a Santilli y la oposición juega con los tiempos. La Justicia Electoral avisó que los plazos se consumen, y a La Libertad Avanza solo pareciera quedarle el Presupuesto para poner algo sobre la mesa de negociación. Por ahora, las PASO siguen siendo tabú.

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La oposición advierte que el fallo de la Corte sobre la venta de tierras es provisorio e insiste con la derogación del DNU 70

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El fallo de la Corte Suprema que este viernes repuso provisoriamente los límites para la venta de tierras a extranjeros no tomó a la oposición por sorpresa y sus principales referentes aseguran que ni siquiera contemplaron levantar el llamado a sesión para derogar el mega DNU 70 la semana que viene. “Es una cautelar interina que se puede caer en cualquier momento porque no resolvieron la cuestión de fondo, por eso tenemos que voltear el mega decreto de Milei, para que la venta de tierras no dependa de una medida judicial”, explicaron a Infobae desde la bancada de Unión por la Patria.

Para la oposición fueron justamente la convocatoria a la sesión en la Cámara de Diputados y la movilización social las que obligaron al Máximo Tribunal a volver sobre sus pasos y revertir la decisión de la semana pasada que había dejado firme el artículo 154 del DNU 70 que derogaba la ley de tierras. Por eso remarcan la importancia de mantener la presión.

“La Corte solucionó el reclamo de la sociedad en su contra y de paso le dio una mano al Gobierno para voltear la sesión opositora”, analizaron desde el peronismo. Sin embargo, diputados de algunos bloques del medio reconocen que ahora será muy difícil llegar al quórum para abrir el recinto.

Los sectores más duros de la oposición eran plenamente conscientes de que los votos clave los tienen los bloques provinciales y que los gobernadores -principalmente los del norte- no tenían demasiado entusiasmo en derogar el DNU 70, que además eliminó una amplia gama de regulaciones sobre el comercio, el transporte, el mercado laboral, el sector de salud y el sector inmobiliario. Por eso buscaron robustecer la convocatoria incluyendo otros dos temas sensibles ante la opinión pública como el endeudamiento familiar y la emergencia en discapacidad.

El problema es que la Corte Suprema ahora volvió a limitar provisoriamente la venta de tierras a extranjeros y el oficialismo accedió a incluir nuevas limitaciones a la venta del territorio nacional dentro del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.

El plan del oficialismo es dictaminar el próximo miércoles tanto este proyecto como el de Defensa de la Soberanía Nacional (Malvinas) para incluir todo en una mega sesión el 21 de octubre, donde además se tratará la nueva ley de Discapacidad y el proyecto oficialista sobre Endeudamiento y Mora. De esta forma esperan que los aliados eviten dar quórum en la sesión opositora del 15 para así tratar virtualmente los mismos temas el 21, pero en su versión oficialista.

La convocatoria opositora cuenta con el aval de Unión por la Patria (92), un sector de Provincias Unidas (8), el Frente de Izquierda (4), Primero San Luis (2), la Coalición Cívica (2), Encuentro Federal (2), Defendamos Córdoba (1) y Coherencia (1). Una base de 112 a la cual los más optimistas suman tres diputados misioneros de Argentina Federal y otros cinco cordobeses de Provincias Unidas que responden al gobernador Martín Llaryora. Mientras que el oficialismo ronda las 120 voluntades: La Libertad Avanza (95), PRO (12), UCR (6), MID (2), Producción y Trabajo (2), Por Santa Cruz (1), La Neuquinidad (1) y Adelante Buenos Aires (1).

Por eso, los votos definitorios serán los de Independencia (3), que responden directamente al gobernador de Tucumán Osvaldo Jaldo, Elijo Catamarca (3), con terminal en Raúl Jalil, y Argentina Federal (5), donde pisa fuerte el salteño Gustavo Sáenz. Dado que los últimos dos participaron de la gira de Milei por París y se mostraron sonrientes junto a funcionarios del Ejecutivo, el panorma se presenta dificil para la oposición.

En las filas del peronismo algunos se mantienen escépticos y señalan que si no se consigue el quórum la derogación del DNU 70 podrá retomarse en otra oportunidad. En cambio, otros confían en que algunas novedades referidas al área de discapacidad podrían torcer las voluntades necesarias.

En principio, destacan que el Consejo Federal de Discapacidad (COFEDIS), que reúne representantes de las 24 jurisdicciones, ratificó el 8 de octubre que la mejor alternativa es la prórroga de la Emergencia en Discapacidad. En la misma línea, señalan que organizaciones de personas con discapacidad como REDI, FAICA, la Mesa de Trabajo en Discapacidad y DD.HH. de Córdoba, RALS y Andar rechazaron el dictamen del oficialismo por haberse elaborado sin la consulta que exige la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Por otro lado, el Área Discapacidad de la Comisión Episcopal de Pastoral Social le pidió al Ministerio de Salud el 5 de octubre que sostenga la prórroga.

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Las prioridades internacionales de Milei que contrastan con un calendario que se agota

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“La división de tareas es marcada. El Presidente ya hizo su parte. No va a cerrar él mismo con los gobernadores. Habla, pero no se mete”, argumentó una fuente oficial para justificar la decisión del presidente Javier Milei de volcarse al plano internacional en una semana compleja para el oficialismo, marcada por indicadores económicos adversos y por las negociaciones con los aliados que el Gobierno necesita encauzar antes de que termine octubre.

En la previa a un nuevo viaje a Estados Unidos, el número 19 en lo que va de la gestión, y la determinación de visitar España, que transita un complejo clima social, desde el entorno del mandatario hablan de su creciente gravitación en el escenario global y la necesidad de potenciarla.

El reconocimiento y la aclamación internacional parecen ofrecerle a Milei un terreno más favorable que el frente interno, donde reniega de las disputas políticas, delega las negociaciones y arremete contra quienes cuestionan el rumbo de su gestión. Desde esa posición, el Presidente prefiere expandir la batalla cultural y consolidarse como uno de los principales referentes del avance de la derecha en la región.

“Nos sorprende su proyección. Pocas veces hubo una figura así. Es lógico que surjan en China, Estados Unidos o algún país grande de Europa, pero en un país como Argentina, que somos reconocidos mundialmente por Messi y Maradona, sorprende. La idea es reafirmar ese clima internacional”, lo ensalzó ante Infobae un integrante del reducido entorno del mandatario.

El momento elegido para el viaje vuelve a poner en discusión sus prioridades. El libertario decide involucrarse en campañas electorales ajenas mientras el ala política se esfuerza por acelerar las gestiones para avanzar con la reforma electoral y cerrar acuerdos con los gobernadores con la mira en el 2027.

Una muestra de esa dinámica se observó el pasado lunes, cuando el libertario dedicó buena parte de la reunión de Gabinete a hablar de la ventaja que obtuvo el candidato de derecha, Flávio Bolsonaro, en Brasil, y a la compleja situación social que se vive en España, luego de que Pedro Sánchez anticipara las elecciones generales al 29 de noviembre.

Si bien hubo lugar para hablar del programa económico, no hubo mención alguna a la reforma electoral, cuya sanción comprometía a varios de los presentes, ni al Presupuesto 2027. Tampoco se habló de los próximos pasos para materializar el “operativo seducción” activado con los 13 gobernadores aliados ni se conversaron posibles estrategias para desarticular los intentos opositores por voltear el DNU 70/2023.

“Son temas de la mesa política”, argumentó una fuente que la integra. La delegación de esas discusiones se produce en un contexto de creciente presión económica, que obliga al Gobierno a mostrar resultados concretos en materia de gestión.

La semana concluyó con un “error de cálculo” señalado por la Auditoría General de la Nación (AGN) en el informe sobre los resultados contables del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que arrojó la pérdida de 1.023 millones de dólares. El propio mandatario rechazó esa interpretación.

A ese dato se suman los interrogantes que planteó el economista Alberto Ades, quien participó de la reunión de Gabinete del último lunes. Pese a la catarata de elogios, Ades admitió que la economía “está planchada” y que crece a una tasa menor a la que esperaba el Gobierno. Además, reflexionó sobre el futuro del programa económico, en particular en materia de política monetaria, tipo de cambio y financiamiento.

Las dificultades también se reflejan en la economía cotidiana de los hogares. La senadora Patricia Bullrich volvió a advertirlo el viernes en la quinta de Olivos, al referirse al avance de la mora en las familias y alertar que la evolución de los ingresos y el costo de vida condicionan las expectativas de la población.

La dimensión del problema aparece en un informe de la Fundación Pensar y la consultora Casa Tres, según el cual el 54% de los argentinos aseguró haberse atrasado o haber dejado de pagar algún compromiso por motivos económicos durante los últimos meses, mientras que casi seis de cada diez tomaron un préstamo, utilizaron crédito o financiaron gastos recientemente.

La preocupación por el bolsillo convive con un cambio en las prioridades laborales. Una encuesta de Management & Fit reflejó que la desocupación pasó a concentrar el 19,8% de las menciones en septiembre, frente al 17,6% de julio, y desplazó parcialmente a los precios y las tarifas, que bajaron del 22,4% al 18,9%.

Ante ese panorama, Milei pasó de anunciar un nuevo recital en el Movistar Arena para celebrar la inflación cero a conformarse con remasterizar el último show, ante la posibilidad de que el Índice de Precios al Consumidor registre una suba que contradiga la narrativa libertaria.

El contraste es llamativo. Si bien el estado de situación doméstico se presenta complejo, Milei se esfuerza por internacionalizar la lógica de la motosierra y proyectarla al resto del mundo. “Javier (Milei) resultó ser una suerte de fenómeno que trascendió las fronteras”, le festejó un funcionario ante este medio.

Debido a los desafíos internos, Karina Milei resolvió —una vez más— permanecer en el país para seguir de cerca las negociaciones por las reformas pendientes, hacer frente a la presión opositora y empezar a delinear acuerdos con los aliados. Al parecer, las conversaciones demandan más esfuerzos de los que reflejaron las luces parisinas.

En Casa Rosada, hay quienes le restan dramatismo a la salida del mandatario y sostienen que no estila participar de las decisiones políticas. “Milei se fue sistemáticamente en los momentos más insólitos y nunca cambió el curso de los acontecimientos”, sostuvo una fuente que transita a diario Balcarce 50 para graficar que la división de tareas funciona.

Tic, tac: octubre acota el margen para los acuerdos legislativos

Mientras Milei cumple su primera escala internacional en Estados Unidos, la mesa política deberá definir los próximos pasos legislativos. Tras postergar la reunión prevista para el martes pasado, sus integrantes celebraron el fallo de la Corte Suprema que suspendió el artículo del DNU 70/2023 que derogaba la Ley de Tierras.

Para frenar los intentos de la oposición de voltear el decreto, el oficialismo está dispuesto a habilitar el debate sobre los límites a la venta de tierras a extranjeros, si surge durante el tratamiento en comisiones de Diputados del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.

Sin embargo, consideran que la decisión del Máximo Tribunal le restó fuerza a la sesión convocada para el jueves 15, cuyo temario incluía también los proyectos sobre discapacidad y morosidad por endeudamiento familiar. En el plano social, distintos sectores convocaron a una nueva movilización universitaria para exigir la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario prevista para la misma fecha.

Con ese escenario como telón de fondo, en Casa Rosada ya trabajan en una mega sesión para el miércoles 21 de octubre con intención de tratar la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, los proyectos alternativos sobre morosidad y discapacidad y alguna normativa de los aliados.

No obstante, el desafío de la administración libertaria pasa por la necesidad de avanzar en acuerdos electorales con los gobernadores aliados y, al mismo tiempo, reunir los apoyos necesarios para sancionar una reforma clave: la electoral, en particular la eliminación de las PASO.

“Es octubre o no es”, afirmó un funcionario. En sus propias palabras, al Poder Ejecutivo le quedan tres semanas para intentar llegar ordenados a 2027.

El tiempo se escurre con el Presidente de gira. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, lo sabe y se presiona. Por eso, activó los mano a mano con los gobernadores tras recibir a Osvaldo Jaldo (Tucumán) y luego a Juan Pablo Valdés (Corrientes) sobre el cierre de la semana y agenda nuevos encuentros para la próxima.

En medio de los acercamientos con los aliados de Santilli y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, Milei le hablará al público latino estadounidense en el marco de la Official Hispanic Heritage Gala sobre las bondades del programa económico impulsado por Donald Trump, en la previa a las elecciones de medio término previstas para el 3 de noviembre.

También tenía intenciones de aprovechar la coincidencia geográfica para mostrarse a disposición del exdiputado Eduardo Bolsonaro, hermano del candidato carioca que deberá enfrentar a Luiz Inácio Lula da Silva en segunda vuelta, el 25 de octubre. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) utiliza “la motosierra” para cuestionar a Bolsonaro y en el oficialismo lo destacan.

El acercamiento previsto quedó condicionado por la decisión del Tribunal Supremo de Brasil de ordenar que Eduardo Bolsonaro cumpla una pena de cuatro años y dos meses de prisión por coacción a la Justicia.

La vuelta de viejos debates y los gobernadores a la espera

Lejos de la arena internacional, el equipo político profundiza el debate existente en torno a los criterios necesarios a la hora de cerrar los entendimientos con los aliados y la sanción de la reforma electoral, clave para el objetivo de la reelección de 2027. Los tiempos y las condiciones de negociación parecen dividir las posturas del reducido círculo.

Por un lado, Santilli y el ministro de Economía, Luis Caputo, buscan sellar un entendimiento con urgencia, mientras que la plana de funcionarios que responden a Karina Milei maneja otros tiempos.

“Somos los más ansiosos en querer cerrar y en tener la foto. Ahora, espero ver que la economía funcione”, desafió un alfil libertario del entorno de la funcionaria ante este medio. “Toto administra la economía no la política. Como nosotros no opinamos de economía. Se le atribuye un lugar que no tiene en la discusión política”, señaló uno de los miembros del reducido círculo.

Cuando los problemas de fondo continúan sin resolverse, las diferencias internas vuelven a emerger. Los funcionarios libertarios retomaron así una discusión que atravesó al oficialismo durante 2025, aunque ahora con objetivos electorales de peso.

Los primos Menem saben que deben ordenar la estrategia para la reelección de Milei, pero procuran no descuidar la estructura partidaria. Santilli, por su parte, tiene la misión de cerrar acuerdos con los gobernadores aliados, una tarea en la que cada día sin avances limita el margen de negociación. Caputo enfrenta el desafío de sostener un programa económico que acumula cuestionamientos.

Ajeno al debate de sus alfiles, Milei concluirá la misión internacional el 19 de octubre con una visita programada a España, que cobró relevancia en las últimas horas. Días más tarde de su paso por Estados Unidos, el libertario se acercará al líder de Vox, Santiago Abascal, y a la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

En la previa de las elecciones anticipadas, la visita a Madrid refuerza el acercamiento de Milei a los referentes de la derecha española, en un escenario de descontento social que la administración libertaria observa como una oportunidad para disputar el rumbo político del país.

En paralelo a los esfuerzos del libertario por expandir su influencia en el mundo, el frente interno acumula desafíos legislativos y electorales y enfrenta los cuestionamientos económicos. La tarea quedó en manos de un equipo que todavía debe resolver sus diferencias sobre los tiempos y las prioridades.

La agenda global de Milei avanza mientras la política doméstica sigue pendiente de acuerdos que el oficialismo se esfuerza por cerrar antes de que termine octubre. La advertencia de Virgilio cobra actualidad: el tiempo huye irreparablemente.

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