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Política Nacional

Milei dice que el peso se seguirá apreciando pero los mercados tienen dudas

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Como indica el manual político en la Argentina, el Gobierno busca que la inflación y el dólar estén frenados para tener mayores chances de ganar las legislativas de octubre próximo.

Tanto el presidente Javier Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, fatigan los micrófonos declarando que el dólar no está atrasado, que haber bajado la devaluación mensual al 1 por ciento fue un acierto y que la moneda local se hará más fuerte en los próximos meses.

Mientras tanto, diversos economistas están incómodos con la brecha cada vez mayor entre las evolución de los precios y la de la divisa norteamericana.

Milei está enfocado en ganar la “batalla cultural” e instalar temas que obligan a la oposición a barajar y dar de nuevo en forma constante.

El jefe de Estado salió a barrer con quienes alertan sobre el atraso cambiario, y puso el foco en Domingo Cavallo -el padre de la convertibilidad-.

El exministro de Economía de Carlos Menem y Fernando de la Rúa había señalado que el peso estaba demasiado apreciado, lo que desató la furia de Milei.

El Presidente tildó a Cavallo de “impresentable”, lo acusó de trabajar para la oposición y de un plumazo desplazó a su hija, Sonia Cavallo, del puesto de representante ante Naciones Unidas. Una represalia feroz.

Fue una respuesta furiosa del jefe de Estado que busca disciplinar a los especialistas influyentes detrás de su programa económico, que este jueves se anotó otro éxito en la lucha contra la inflación: el costo de vida desaceleró a 2,2% en enero y en doce meses solo subió 84,5%, al lograr romper la inercia de los tres dígitos.

Sectores productivos alertan que la decisión del gobierno de seguir atrasando el dólar puede generar pérdida de competitividad cuando la Argentina necesita salir de su estatus de país fronterizo para los mercados.

Según Milei, se equivocan los economistas que alertan sobre un retraso en el valor del dólar y los acusa de ser como un “disco rayado”, repitiendo conceptos.

Para el economista Rodolfo Santángelo, “no hay una situación de grosero atraso cambiario”, pero advirtió sobre el recorte de la tasa de devaluación oficial (crawling peg) y explicó que “debería unirse” a la inflación.

También sostuvo que el tipo de cambio contra la inflación “ha caído lo que siempre cae en los planes de estabilización”.    

“Había empezado con un colchón y perdió el colchón, y eso requiere urgente que la tasa de devaluación converja a la tasa de inflación o, al revés, que la inflación converja con la devaluación”, explicó.

En cuanto al crawling peg y el recorte que generó el Gobierno nacional del 2% al 1% mensual, Santángelo consideró que “todavía puede haber meses donde se siga deteriorando con relación al tipo de cambio oficial”. Igual, el influyente economista dijo no ver este escenario como “una situación gravísima e irreversible”, pero sí lo consideró un “llamado de atención sin lugar a dudas”.

De acuerdo con el último informe del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), el tipo de cambio promedio de la convertibilidad menemista fue 2 por ciento más alto que el actual. En febrero de 1993, recién alcanzó el mismo nivel que el vigente en 2024.

Para Jorge Colina, director del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), hay un proceso de “apreciación cambiaria, es decir, el dólar está muy barato y muchos sectores productivos no están pudiendo competir con las importaciones. El desafío es ir hacia una economía que, sin inflación y dólar alto, sea competitiva”.

El índice Big Mac, creado por The Economist, funciona como parámetro mundial sobre la apreciación de monedas. Argentina encabeza ese ranking en América Latina y está segunda a nivel mundial: el costo argentino de la hamburguesa “Big Mac” es de 7,37 dólares, de acuerdo con el tipo de cambio oficial medido en 1.031,50 pesos.

Milei desmereció ese índice y dijo que carece de sentido tenerlo en cuenta.
Para Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina, el Gobierno tiene que velar porque la Argentina sea competitiva con el mundo.

“Lo que tenemos que analizar es por qué no se nos permite ser competitivos, y es ahí donde nosotros vemos, que hay otros factores que influyen, como los impuestos. Principalmente las retenciones, pero también el impuesto a los combustibles y el impuesto al cheque. Todo eso hace que perdamos competitividad”, señaló.

Uno de los rubros donde se puede observar que el país está caro en dólares es el turismo. Las fotos y videos de miles de personas viajando a Brasil, por ejemplo, lo demuestran.

“El tipo de cambio favorece ahora a Brasil, no a la Argentina. Para recuperar competitividad, es fundamental reducir los impuestos, ya que representan el 50% del costo de los productos turísticos”, advirtió Aldo Elías, vicepresidente de la Cámara Argentina de Turismo. 

Pero el enfoque que más enojó a Milei fue el de Cavallo: “El curso de acción más recomendable, desde mi punto de vista, es la eliminación temprana de las restricciones cambiarias comenzando por las financieras y avanzar hacia la reunificación en no más de tres meses”, señaló el exministro de Economía antes de ser pulverizado por el Presidente.

Es que, en el Gobierno, madura la idea de levantar el cepo recién tras las elecciones legislativas de octubre próximo, a la que espera llegar con un dólar calmo y una inflación en retirada.

Milei castigó: “Todas las apuestas devaluatorias de los economistas que intentan redimirse de sus malos pronósticos de 2024 están flojas de papeles, mientras que el Gobierno no devaluará para salvarles la ropa a sus clientes a costa del dolor de los argentinos de bien”. Por su parte, el ministro Caputo ironizó sobre los economistas que “no pegan una desde hace un año”.

En medio de este debate, el Presidente sorprendió -otra vez- al augurar que la moneda argentina se va a apreciar como sucedió con el yen en Japón -la cuarta economía del mundo-, que. cuando empezó la estabilización en la recuperación posguerra, el tipo de cambio estaba en niveles “estratosféricos”, bajó.

Así, el Presidente reavivó el tema que días atrás tuvo como protagonista a Caputo, quien afirmó que “los precios están adelantados”, al comparar la situación local con la que le permitió a Japón resurgir como potencia mundial en lo que se conoció como “el milagro económico japonés”.

Esa iniciativa tuvo como eje el trabajo conjunto entre el sector público e industrias claves como la tecnológica y la automotriz, para fortalecer las actividades con mayor potencial de inversión.

Se trata del concepto Balassa-Samuelson, que explica la relación entre el crecimiento económico y los precios de los bienes y servicios en diferentes países, explicó Juan Carlos Hallak, profesor de Economía Internacional e investigador de la UBA.

En medio de esta discusión, Milei aludió al impacto de la apertura comercial sobre un sector clave como el automotriz, y dijo que, si no se adapta y “quiebra”, se podría acceder a vehículos “más baratos”, lo que generará ahorro e inversión en otros sectores de la economía.

El Presidente le advirtió a los empresarios que “se van a tener que acostumbrar a vivir con un tipo de cambio más bajo porque la moneda argentina se va a apreciar” como sucedió con el yen, que “cuando empezó la estabilización un dólar estaba a 600/700 yenes, y ahora está en 150”.

Pero si bien economistas coincidieron en que la competencia impulsa a los actores de la economía real a ser más eficientes para mantener y aumentar su rentabilidad, alertaron que en Japón hubo un acompañamiento del Estado y estabilidad macroeconómica por  décadas. 

Expertos advierten que en una economía vulnerable como la argentina, en donde el sistema tributario es un entramado muy complejo y poco flexible, las regulaciones son excesivas y continúan las restricciones cambiarias, una apertura abrupta puede generar dificultades para la industria local, con un impacto directo sobre el mercado laboral a corto plazo.

Algo similar sostiene la UIA, cuyos directivos recibieron esta semana al ministro Caputo y le pidieron estabilizar las reglas de juego.

Para Yanina Skiba, economista Jefa de MM Investments, “si hay una correcta readecuación e inversión en mejorar la calificación de los trabajadores, se puede revertir el impacto negativo y construir una mano de obra calificada”. Pero consideró que la situación argentina no se puede comparar con el modelo japonés.

“Se trata de un modelo industrial en donde las cadenas de valor de las empresas están integradas y donde se busca la mayor eficiencia posible; se fomenta la competencia, la innovación y el desarrollo tecnológico; además la relación entre el Gobierno y las corporaciones es clave para el crecimiento, un ejemplo de lo dicho es la automotriz Toyota”, explicó.

Otros expertos consideran imposible ejecutar en la Argentina las medidas que le permitieron a Japón resurgir en la posguerra. Menciona que Japón tienen una economía desarrollada hace más de 50 años, mientras la Argentina es un país de frontera (ni siquiera subdesarrollado). También apuntan a la diferencia cultural: “Se respetan entre todos, sobre todo a los adultos mayores, y no existen faltas de respeto”, señalan.

Para los expertos que cuestionan a Milei, el peso se debería apreciar a partir de un aumento de la productividad. Consideran equivocado intentar forzarlo sin antes mejorar la capacidad de producción.

Para el economista Esteban Domecq, el dólar barato “no es sostenible para las cuentas externas de un país”. Dijo que la combinación de la cuenta corriente y financiera da como resultado el saldo de las reservas internacionales. “Si se tiene un tipo de cambio razonable, se va a estar generando dólares y las reservas van a subir. Si tenés un tipo de cambio bajo, vas a tener una pérdida de dólares y las reservas van a bajar”, explicó.

Si bien consideró que el tipo de cambio está “equilibrado”, advirtió que “las reservas no crecen y las reservas netas están en negativo. Con este tipo de cambio, ya no podés acumular (reservas)”, sostuvo.

Explicó que los precios de los commodities están “pinchados, hay que pagar las importaciones y cada vez se ve más rojo. Pero cuando se ves la cuenta financiera, se destaca el RIGI, el blanqueo, el mercado y el FMI”.

Para Domecq, la discusión del atraso cambiario es “infinita” y alertó que el BCRA no puede seguir “con este balance de commodities”.

Pero también pidió discutir la sostenibilidad de este modelo. “Si el Gobierno dijera ‘Voy a avanzar con reformas estructurales, voy a reducir el costo argentino, voy a avanzar rapidísimo con el boom de petróleo y gas, y las commodities van a subir’, con este escenario es sostenible”, dijo el director de la consultora Invecq.

Para Domecq, la dificultad en la acumulación de reservas es un “llamado de atención”. El Banco Central lo sufre a diario.

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Los movimientos sociales y piqueteros se movilizarán en febrero al Congreso contra la reforma laboral

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Los movimientos sociales y organizaciones piqueteras de izquierda resolvieron movilizarse frente al Congreso Nacional durante el mes de febrero. La fecha estipulada será el día en que el Senado trate la reforma laboral, impulsada por el Gobierno. La decisión fue adoptada en rechazo al proyecto de ley de La Libertad Avanza, al que consideran un ataque estructural a los derechos de los trabajadores formales e informales, en paralelo a un escenario de alta tensión política, sindical y parlamentaria.

La convocatoria tendrá como protagonistas a los movimientos sociales nucleados en la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), junto a organizaciones piqueteras y sectores de la izquierda, que anticiparon una masiva presencia en las calles pese a algunas concesiones que ya realizó el Poder Ejecutivo. Para estos sectores, los cambios no alteran el corazón del proyecto de ley de “modernización laboral” que, sostienen, profundiza la precarización laboral y debilita el entramado sindical.

El Congreso, epicentro del conflicto

El conflicto se reactivó con fuerza luego de que el presidente Javier Milei convocara a un nuevo período de sesiones extraordinarias del Congreso para febrero, mediante el decreto 24/2026, firmado junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La medida establece que el período se extenderá desde el 2 hasta el 27 de febrero, y ubica a la reforma laboral como uno de los cuatro proyectos centrales de la agenda legislativa del oficialismo.

La Casa Rosada definió un cronograma político acelerado con el objetivo de convertir en ley la reforma laboral antes del inicio de las sesiones ordinarias. En ese marco, el Gobierno prevé llevar el proyecto al recinto de la Cámara alta entre el 10 y el 12 de febrero, con fecha tentativa de tratamiento el 11 de febrero, día en el que se espera la movilización frente al Congreso. Sin embargo, esa fecha está sujeta a modificaciones. Los organizadores entienden que será “un febrero caliente” y de alto voltaje político.

Además de la iniciativa laboral, el temario incluye el pedido de aprobación del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, el proyecto de adecuación del Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial y otras iniciativas consideradas estratégicas por la administración libertaria.

Una mayoría esquiva en el Senado

Con una bancada propia minoritaria —aunque mayor que antes de las anteriores elecciones legislativas—, La Libertad Avanza (LLA) necesita reunir al menos 16 o 17 voluntades adicionales para alcanzar el quórum de 37 senadores y avanzar con la votación. En ese escenario, el rol de Patricia Bullrich, jefa del interbloque oficialista y presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, será central para defender el proyecto y articular los acuerdos políticos necesarios.

El oficialismo desplegó una estrategia de negociación múltiple que incluye una comisión técnica, coordinada por la abogada Josefina Tajes, encargada de recopilar y ordenar las propuestas de modificación impulsadas por sectores de la UCR, el PRO y la CGTLa intención del Ejecutivo es evitar cambios de último momento que puedan poner en riesgo la sanción del proyecto.

En paralelo, Bullrich inició una ronda de reuniones con jefes de bloques opositores considerados “dialoguistas”, con especial foco en los senadores radicales, los representantes del PRO y legisladores provinciales alineados con sus gobernadores.

La negociación con las provincias se volvió uno de los puntos más sensibles del debate. El proyecto de Modernización Laboral incluye cambios impositivos que impactan directamente en los recursos coparticipables, en un contexto en el que las provincias ya denuncian una fuerte caída de ingresos durante la gestión actual.

En particular, la iniciativa contempla una reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias para las empresas, con un tope del 31,5% frente al 35% vigente, lo que implicaría una merma estimada de 1,6 billones de pesos en recaudación, fondos que se distribuyen entre Nación y provincias. Esta situación genera resistencias entre los gobernadores, que evalúan el costo fiscal de acompañar la reforma.

Los movimientos sociales endurecen su postura

Para los movimientos sociales y piqueteros, el escenario es aún más categórico. Desde la UTEP, su secretario general Alejandro Gramajo afirmó que la reforma “está orientada a quitarle derechos a los trabajadores que hoy se mantienen dentro de una relación salarial formal plena de derechos”, y advirtió que el nuevo esquema de indemnizaciones “propone pagar menos, en cuotas y con fondos que hoy pertenecen a los jubilados”.

En la misma línea, Gramajo rechazó el argumento oficial que sostiene que la quita de derechos generará más empleo formal. “Es algo nunca visto: quitarle derechos a unos para supuestamente beneficiar a otros. Si bajan al de arriba, pisan al de abajo”, sostuvo.

Desde una posición aún más confrontativa, el ex secretario general de la UTEP, Esteban “Gringo” Castro, afirmó que “no tiene un solo punto a favor de los trabajadores informales ni de la economía popular”. Para Castro, cualquier avance en derechos para los sectores más postergados solo será posible si la reforma laboral es rechazada en el Congreso.

Por su parte, la Confederación General del Trabajo (CGT) enfrenta un escenario complejo. Si bien mantiene su rechazo al proyecto, la central obrera optó por una estrategia de “reducción de daños”, intentando recortar los artículos más lesivos a través de negociaciones con gobernadores y legisladores, mientras mantiene la presión en la calle.

La CGT ya protagonizó una masiva movilización el 18 de diciembre en Plaza de Mayo y no descarta nuevas medidas de fuerza, incluido un paro nacional, si el Gobierno avanza sin modificar aspectos centrales de la reforma. Entre sus principales críticas figuran la flexibilización de las condiciones de trabajo, la reducción de indemnizaciones, la limitación del derecho de huelga, la ruptura de la negociación colectiva y el desfinanciamiento de las obras sociales sindicales.

Con el tratamiento previsto para febrero, el conflicto entra en una fase decisiva. El Gobierno apuesta a cerrar acuerdos políticos para sancionar una de sus leyes emblemáticas, mientras que la CGT, los movimientos sociales y las organizaciones piqueteras preparan una respuesta en las calles. La pregunta es: ¿conseguirán masividad para demostrar fuerza contra las políticas libertarias?

El Congreso volverá a ser el escenario donde se cruce la disputa entre el proyecto de transformación laboral del oficialismo y la resistencia del movimiento obrero organizado y los sectores populares. Febrero se perfila así como un mes clave, no solo para el futuro de la reforma laboral, sino para el equilibrio político y social.

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El PJ bonaerense afina los padrones ante una posible interna por la sucesión de Máximo Kirchner

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Mientras el kirchnerismo pide discutir temas como la reforma laboral con la que el Gobierno busca avanzar en el Congreso en las próximas semanas y toma distancia de la posibilidad de ir a una interna en la renovación de autoridades en el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, en el espacio del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, aceleran. Lo cierto es que esta semana seguirán las novedades en la vida interna del peronismo en la provincia de mayor peso electoral del país: se reunirá la junta electoral partidaria y empezará la exhibición de los padrones durante cinco días.

En el último encuentro se acordó que —si hay elecciones— podrán votar quienes cumplan con 180 días de antigüedad como mínimo de afiliaciones y cuya carga al padrón se haya realizado tanto de manera virtual como física hasta el 30 de diciembre del 2025, y que lo que se va a tener como válido para su inclusión es la afiliación física. La resolución puso un filtro al operativo de afiliaciones que apuró el espacio del gobernador. La semana pasada, la vicegobernadora Verónica Magario recepcionó en el Senado bonaerense las afiliaciones físicas de distintos distritos bonaerenses, en lo que fue leído como una avanzada de la titular de la Cámara alta a su intención de conducir el PJ provincial a partir del 15 de marzo.

La junta electoral —que Magario integra— había resuelto el 9 de diciembre que en el nuevo padrón —que sería entregado ante la Justicia Electoral— se incluyan “todas las fichas presentadas en la mesa de entradas de dicho Juzgado, hasta el día 30 de diciembre de 2025 inclusive, con la antigüedad de 180 días, conforme el artículo 13 inc a) de la Carta Orgánica, para la cual se solicita que se considere como fecha de afiliación, la fecha de aceptación partidaria que consta en la ficha papel”. Por eso, en el kirchnerismo, cuando se enteraron de que el MDF estaba recepcionando afiliaciones, encendieron alarmas y rápidamente salieron a recordar quiénes estaban en condiciones de votar. “Si ya se definió qué afiliaciones son válidas, no se entiende mucho lo que quiso hacer la vicegobernadora”, consideró un dirigente cercano a Máximo Kirchner.

Políticamente, la línea la bajó la diputada nacional Teresa García. La dirigente, que además es secretaria general del PJ nacional y ocupa un lugar en el consejo del partido en el orden provincial, planteó que desde el cristinismo “no estamos instruyendo a intendentes o referentes a que armen lista propia”. También remarcó —en declaraciones al sitio Provincia Noticia— que “a los compañeros del MDF los vemos muy apurados”, en la discusión electoral interna.

El kirchnerismo buscará una lista de unidad y un proceso de rasgos similares a lo que fue la conformación de las listas para las elecciones del 7 de septiembre del año pasado. En el MDF hay voces que quieren ir a fondo y disputar una interna. En las últimas horas, un grupo de intendentes que apuesta por la candidatura de Magario aseguró que Kirchner busca proponer al intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín. En La Cámpora se desligan de esa idea. Otermín, en tanto, podría ser una figura para consensuar. Un escenario que incluya a Magario y al jefe comunal de Lomas de Zamora en la conducción del principal partido de oposición al gobierno nacional en la provincia de mayor volumen no es descabellado.

Pero el espacio que responde a Kicillof sigue en su avanzada para hacerse de la conducción del PJ provincial. En la reunión que sucedió la semana pasada en Villa Gesell, el gobernador pidió a los intendentes y dirigentes territoriales que dinamicen la junta de avales. Es que la posibilidad de presentar una candidatura propia —que podría ser la de Magario o la de Alak— requiere de un acompañamiento de avales que la respalden. En los últimos días se empezó a mover con intensidad esta “tarea para la casa”, como la describió Kicillof antes de clausurar el encuentro con los jefes comunales del futurismo en la localidad costera.

La exhibición de padrones en el PJ bonaerense será desde el jueves 22 de enero hasta el martes 27 del mismo mes. Ese día también es el vencimiento de las observaciones y tachas al padrón electoral; mientras que el martes 3 de febrero, vence el plazo para la presentación de avales. El domingo 8 de febrero será el día D. Es el vencimiento del plazo para la presentación de candidatos. Ahí se sabrá si finalmente hay una interna para definir la sucesión de la actual conducción a manos de Máximo Kirchner o se alcanza un consenso; un escenario posible más por urgencia que por necesidad.

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Extraordinarias: el Senado deberá integrar dos comisiones y aumentará la presión por las bicamerales

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Desde hace casi tres semanas que el Gobierno logra, entre el receso estival y una oposición sin una estrategia clara y ordenada, sortear el armado de bicamerales que analizan temas sensibles para cualquier Ejecutivo. La presión opositora se incrementará, sin dudas, tras el -adelantado- anuncio de sesiones extraordinarias desde el 2 de febrero próximo, con un Senado que estará forzado a integrar dos comisiones unicamerales y así avanzar con la agenda que pretende la Casa Rosada.

En diciembre pasado, la Cámara alta conformó las de Trabajo y Previsión Social, que quedó en manos de la actual jefa oficialista, Patricia Bullrich (Capital Federal); y la de Presupuesto y Hacienda, en cuya presidencia continúa el libertario Ezequiel Atauche (Jujuy). En plenario dictaminaron la reforma laboral, el objetivo máximo del Gobierno para la primera quincena del mes próximo.

También fueron reelectos, en aquella ocasión, los radicales Edith Terenzi -la chubutense tiene buena relación con Ignacio Torres, estaba en Provincias Unidas y no forma parte de la bancada del centenario partido- y Flavio Fama (Catamarca) en las comisiones de Ambiente y Desarrollo Sustentable; y de Minería, Energía y Combustibles, respectivamente.

Ayer, Infobae contó la visión del oficialismo en cuanto a no acelerar, pese a los reclamos opositores, bicamerales que sí pueden funcionar en receso, como la de Trámite Legislativo, que revisa los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU). El objetivo es, en las extraordinarias, testear a los aliados antes del reparto.

Quienes rechazan a La Libertad Avanza aspiran a una bicameral más “deliciosa”: la de inteligencia. Uno de los -penosos- motivos por el que se matan legisladores de ambas Cámaras para ser parte es que es la única, en todo el Congreso, que maneja fondos reservados. Y, por momentos, para arañar el submundo del espionaje. Muy pocos suelen entender bien sobre dicha área. “Ya nos pasó de jugarle bien a diputados y senadores que, a la primera de cambio, miraron hacia un costado y nos complicaron. No hay apuro ahora”, sentenciaron el fin de semana pasado a este medio desde un despacho mileísta.

En otro reflexionaron: “Hay bloques que disminuyeron la integración, pero siguen siendo fiables. En cambio, hay otros que te hablan en nombre de supuestos votos que, cuando vas a chequear, son menos. Y la situación no es la misma que hace dos años atrás. Primero, el temario de las extraordinarias. Después, se verá. Además, el kirchnerismo está más partido acá y por eso no reclama tanto como en Diputados. Si los cristinistas empiezan a quedarse con los mejores lugares, como hicieron siempre, se les revienta todo”.

¿Qué se suma ahora? En el documento de la nueva convocatoria, aparece el Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Unión Europea (UE). Para esto, se tendrá que activar la comisión de Relaciones Exteriores. Hasta el recambio fue presidida por el libertario ya no enojado -lo expulsaron tiempo atrás- Francisco Paoltroni. ¿Qué ocurrirá esta vez? El formoseño, mientras tanto, continúa con su eterna campaña provincial.

La más delicada a definir no es Relaciones Exteriores, sino la de Acuerdos. Es la que revisa los pliegos de jueces, ascensos militares y diplomáticos, y casos como el del recién designado embajador Fernando Iglesias que, al no ser de carrera diplomática, debe tener un dictamen y el aval del pleno en el recinto.

Hasta el 10 de diciembre pasado, la dialoguista y actual legisladora porteña Guadalupe Tagliaferri -responde a Horacio Rodríguez Larreta– manejó sin problemas los hilos de Acuerdos. Hasta la fallida discusión por la Corte Suprema fue realizada sin ninguna falla y con la seriedad correspondiente. Es otro lugar que genera rispideces en el oficialismo. Sobre todo, con senadores que recién arribaron a la Cámara alta y se convirtieron en máquinas desquiciadas de pedir “cositas”.

El panorama -menor, pero a atender- altera la convivencia y evidencia que las prioridades no son iguales para todos los leales a Javier Milei. La oposición también hace lo suyo, y con creces. Cualquier motivo es bueno para saltar por el bizcocho. Y es por eso que el sendero de La Libertad Avanza, por momentos, parece más despejado.

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