La industria de la construcción es reconocida como “Madre de Industrias”, atendiendo que ninguna otra actividad tiene semejante efecto multiplicador. Cuando se coloca un ladrillo se está beneficiando a múltiples sectores y creando un ciclo de crecimiento económico que alcanza no sólo a quienes fabrican materiales, sino a rubros alimentos, hospedaje, alquileres y transporte, entre muchos otros.
Por eso resultan preocupantes los datos que surgen de las estadísticas que elabora la División Central Territorial de Datos del municipio.
De acuerdo a los expedientes presentados entre enero y mayo de este año, se otorgaron permisos para construir 32.515 metros cuadrados (m2), un 44% menos que los 58.123 autorizados en igual período de 2023.
Mayo volvió a dar un baño de realidad sobre lo complicado del sector, al registrar 6.496 m2, una baja del 40% en relación a los 10.857 m2 de abril, los cuales generaron expectativas favorables.
Por otra parte, la comparativa interanual, mayo 2024 sufrió una baja del 49% en relación a los 12.718 m2 presentados en igual mes de 2023.
Estos números refieren obras presentadas para su aprobación. La aclaración vale porque la estadística del municipio considera también las denominadas “obras sin permiso”, aquellas ya ejecutadas –que pueden ser recientes o de larga data— pero no declaradas en su momento.
Ese rubro siempre es importante, al punto que, en lo que va del año, el 43% de los expedientes presentados corresponde a ese tipo de obra, realizadas de manera ilegal, sin presentar planos ni disponer de la participación de un profesional.
Se trata de una práctica que existe desde siempre, como consecuencia de la falta de controles adecuados desde el municipio para detectar esta modalidad de trabajo.
Entre construcciones legales e ilegales los primeros cinco meses del año se declararon 56.842 m2, por debajo de los 87.118 m2 de idéntico período de 2023.
Las viviendas unifamiliares lideran el cuadro con 16.533 m2, el 50,85% del total. Los siguen las multifamiliares (8.206 m2; 25,24%); locales (4.325 m2, 13,30%) y ampliaciones con 2.626 m2, el 8,07%.
El metro cuadrado
Son tantas las variables que inciden en una construcción que es difícil ser precisos, pero el valor del m2 sigue siendo el indicador para establecer el precio de una propiedad.
Según la Asociación de Pymes Constructoras (Apymeco), el m2 se ubicó en mayo en $ 1.343.284, valor difícil de expresar en dólares, dada la variabilidad que esa moneda experimenta día a día. Este número no incluye IVA, tampoco el terreno, el costo jurídico ni el beneficio del desarrollador.
En el caso de Bahía Blanca, la revista Obras & Protagonistas, en un análisis mensual que realiza desde hace 30 años, determina ese valor en mayo para tres modelos diferentes.
Una vivienda familiar de 57 m2, es de 766.949 $/m2. Un dúplex de 165 m2 alcanza los $/m2 863.043 y un departamento en un edificio en altura de $/m2 806.062. No incluyen impuestos, ni el terreno, ni honorarios profesionales, ni beneficio empresarial.
Portales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), manejan un valor promedio del m2 de U$S 2.243, aunque existe una disparidad importante de acuerdo al barrio. El más caro es Puerto Madero, con U$S 5.891 el m2, mientras que Lugano, el otro extremo, alcanza los U$S/m2 976.
Permisos tramitados
Siempre comparando los períodos entre enero y mayo de cada año en nuestra ciudad, estos son los números que demuestran la caída:
–2024: 32.515 m2
–2023: 58.123 m2
–2022: 79.387 m2
–2021: 77.810 m2
–2020: 21.258 m2 (pandemia)
Preocupante
Economistas de nuestra ciudad analizan esta disminución en la superficie a construir en lo que va del año, para una actividad que, como todas, está atada a la economía.
–La inflación. “Se siente el impacto de esa disminución en el nivel de empleo, no solo en la obra pública, paralizada por el gobierno nacional, sino también en la privada. El 44% de disminución interanual significa una caída en la demanda de empleo y se relaciona con los niveles de inflación registrados en el año, que han generando un aumento de los costos en dólares que las propiedades no pueden trasladar a sus precio dólar. Los inversores y desarrolladores están postergando o suspendiendo proyectos hasta tanto haya una baja sostenida de la inflación y se recuperen los precios en dólares para las propiedades”, señaló Mauro Trellini, Licenciado en economía.
–Sin horizonte. “El panorama es más que preocupante. Es el séptimo mes consecutivo con caída de empleo. La recesión no empezó con este nuevo gobierno, es algo que ya se notaba en la construcción y se profundizó por las medidas relacionadas con la obra pública. En el sector privado por su parte el problema es la falta de horizonte: los inversores no ven demasiado claro hacia dónde va esto. Y eso aún sabiendo que la construcción tiene mucha seguridad jurídica, uno de los pocos activos que el estado no puede tomar o incautar. En la construcción los inversores ven que sube riesgo país, que aumenta el dólar, que la inflación se mantiene. El que maneja dinero entonces se retrae y espera condiciones más claras”, opinó Francisco Rinaldi, Licenciado en Economía.
–Sin inversión. Ell impacto monetario por la caída en la superficie a construir, según nuestros cálculos el año pasado se invirtieron casi u$s54 millones mientras que en este año (ene-may) fueron u$s24 millones. Esto representa una caída del 55%. No estamos en condiciones de aseverar que sea la industria que más mueve en Bahía y que la caída de la construcción sea la más representativa, pero estamos cerca de que así sea, no solo se dejaron de invertir esa cantidad de dinero sino que la mano de obra se resintió mucho y con eso el impacto indirecto que ocurre en el resto de la economía, me refiero a consumo por ejemplo. Habría que hacer también una estimación de impacto en la caída de la industrial local o del puerto respecto a la caída en tráfico portuario y movimiento de buques. Mg. Gonzalo Semilla, del Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca (CREEBBA)
Fuente: La Nueva.