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Política Nacional

Debate presidencial: sortearon el orden de los candidatos y los temas a tratar

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Qué foto va primero, quién tiene el camarín más grande, quién habla primero y el orden de temas a tratar son algunos de las decisiones que se sortearon hoy de cara a los dos debates presidenciales que habrá en la Argentina el 13 y 20 de octubre próximos.

En la sede de la Cámara Nacional Electoral, se llevó adelante el sorteo ante los representantes de los seis candidatos que superaron las PASO.

Qué foto va primero, quién tiene el camarín más grande, quién habla primero y el orden de temas a tratar son algunos de las decisiones que se sortearon hoy de cara a los dos debates presidenciales que habrá en la Argentina el 13 y 20 de octubre próximos.

En la sede de la Cámara Nacional Electoral, se llevó adelante el sorteo ante los representantes de los seis candidatos que superaron las PASO.

“El listado de posibles moderadores tiene más de 100 nombres, recién se conocerán la semana que viene y serán elegidos por la CNE”, detallaron.

La “bolilla caliente” fue la de Macri

En total fueron nueve los sorteos que se hicieron y en cuatro la primera bolilla en salir fue la del actual presidente.

El primer sorteo fue para definir el orden de las caras de los candidatos en la gráfica que promocionará el debate. Allí, el primero fue Nicolás del Caño. Lo siguieron: Alberto Fernández, Roberto Lavagna, José Luis Espert, Macri y Juan José Gómez Centurión.

Luego se sorteó el orden de los atriles para el primer debate. Allí quedó primero Macri, seguido por Espert, Gómez Centurión, Lavagna, Fernández y Del Caño.

En el orden de atriles para la UBA también salió primera la bolilla del actual mandatario, seguido por Fernández, Del Caño, Lavagna, Gómez Centurión y Espert.

También en ambos debates el primero en responder en el primer tema será Mauricio Macri. En el caso de Santa Fe, luego del presidente responderán Fernández, Del Caño, Gómez Centurión, Espert y Lavagna.

En la Facultad de Derecho porteña, después de Macri responderán Del Caño, Lavagna, Espert, Fernández y Gómez Centurión.

Sobre los temas y el orden para cada debate se definió que en Santa Fe los candidatos hablen sobre: Relaciones Internacionales; Economía y finanzas; Derechos Humanos, Diversidad y Género y Educación y Salud.

En el segundo debate, los temas y el orden serán: Seguridad; Empleo, producción e infraestructura; Federalismo, calidad institucional y rol del Estado; el cuarto será desarrollo social, ambiente y vivienda.

Lo último que se definió fueron los “camarines” o lugares donde estarán los candidatos y su gente. Allí, por pedido del Ministerio de Seguridad, Macri quedó fuera del sorteo por cuestiones de su rol presidencial.

Los cinco salones restantes de la Universidad del Litoral quedaron asignados de la siguiente manera del uno al cinco: Espert, Fernández, Lavagna, Gómez Centurión y Del Caño.

En el caso de la UBA, los salones quedaron así: Del Caño estará en la Secretaría de Extensión Universitaria; Lavagna en el Salón Rojo; Fernández en el Salón Azul; Espert en el Vicedecanato y Gómez Centurión en la Secretaría Académica.

Fuente: La Nación

 

 

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Milei y el daño infinito de Adorni: vocero nuevo, foto gastada

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En una especie de tardío intento de control de daños, Javier Milei resolvió que Manuel Adorni mantenga el cargo de jefe de Gabinete, pero sin el arrastre como vocero presidencial. Se supone que la designación de Adrián Ravier como portavoz busca oxigenar la comunicación oficial y alejarla del caso que daña al Gobierno desde hace más de tres meses, en continuado. Ese objetivo, sin embargo, debe convivir con el sostenimiento del funcionario investigado por su vertiginoso crecimiento patrimonial. Este sábadola foto de apoyo -un recurso gastado- será en Rosario, mientras persisten versiones sobre un recambio final. Todos los movimientos de Olivos, aunque asomen contradictorios, están marcados por el mismo trazo.

El cambio de vocero fue anunciado por el propio Adorni al final de un encuentro en Olivos. El trascendido sobre la reunión, que se extendió varias horas, repitió la letra del gesto de respaldo, esta vez frenteal virtual plazo que se había dado el Senado para tratar la interpelación al funcionario. El recorte de una de sus funciones anotó el dato nuevo, aunque reiterado como objetivo: correrlo del foco de atención político y público. Nada sencillo después de intentos fallidos.

Por lo pronto, la designación de Ravier alimentó esa consideración -es decir, restarle visibilidad a Adorni y a su caso– y también otra especulación, casi una esperanza para algunos funcionarios: que esta sea la última línea de sostén al jefe de los ministros. En segundo plano aparecieron otras lecturas, vinculadas a la interna en el círculo de Olivos, es decir, entre Karina Milei y Santiago Caputo. En general, tal vez por la gravedad del cuadro, las reacciones posteriores al anuncio sobre el cambio de vocero evitaron ese costado de la historia.

Ravier tiene relación con el Presidente desde mucho antes de llegar a ser diputado violeta por La Pampa. Compartieron el llano, no sin disgustos, que en las redes fueron rápidamente recordados: mensajes con descalificaciones como las que Milei suele utilizar, ahora contra opositores, periodistas o economistas críticos. El legislador llega al Gobierno para ocupar parte del lugar de Adorni, pieza de Karina Milei. Y tiene vínculos con el espacio de Santiago Caputo. Pero lo dicho: por ahorano tendría relación con los equilibrios o desequilibrios internos.

Antes que nada, la decisión de contar con nuevo vocero busca encarar de otro modo el camino transitado sin éxito desde mediados de marzo: “mostrar gestión”. En sus primeras declaraciones luego del anuncio, Ravier dijo que su objetivo será “comunicar los logros del Gobierno”. Eso está asociado, como concepto, a la visión libertaria sobre el efecto Adorni, entre quienes lo respaldan cerradamente -y más bien atribuyen todo a un motor externo, mediático- y los que preferirían su alejamiento. Creen que opaca o directamente oculta datos positivos de gestión. Sólo esos.

De hecho, Luis Caputo quedó expuesto casi como solitario “vocero” en ese terreno, con acompañamiento de alguna franja de tuiteros violetas. Esas andanadas exponen de algún modo enojos y lamentos por el efecto del caso Adorni, junto a datos del mundo financiero, superávit o desaceleración inflacionaria. Por supuesto, la realidad es bastante más matizada: esos números conviven con informes estadísticos sobre la persistente caída del consumo o la crisis en diferentes rubros de la industria.

Como sea, la incorporación de Ravier llega en el umbral del nuevo gesto de apoyo a Adorni decidido por Olivos. Se trata, otra vez, de una escenificación del respaldo de los ministros y otros funcionarios, convocados especialmente para ir a Rosario, al igual que los jefes legislativos, entre ellos Patricia Bullrich. En cambio, la presencia de Victoria Villarruel necesitó de una diagonal en las invitaciones, por vía provincial. De todos modos, el tema del quiebre entre la vicepresidente y Olivos aparece un escalón por debajo de la tensión mayor de estos días.

Si no hay cambios, será la segunda vez consecutiva en que una celebración patria pierde el sentido propio y queda subordinada al juego doméstico del Gobierno. Antes había sido el 25 de Mayo, de manera visible en el Tedeum y las posteriores imágenes que buscó asegurarse Olivos. También entonces eran postales de respaldo al jefe de Gabinete.

No termina allí la serie. La agenda de los días que vienen expone hasta qué punto el caso Adorni tiñe el terreno político. La mira estará puesta en el Congreso, en una semana marcada además por una nueva gira presidencial.

Diputados enfrenta una doble prueba. Para el martes, está convocada una sesión especial que fue motorizada por la oposición para tratar de iniciar el trámite de la interpelación. Existen dudas sobre el número para lograr quórum. Y eso en buena medida depende hasta ahora de cómo juegan dialoguistas y aliados -amarillos, radicales, provinciales-, en parte por la expectativa que generó el Senado y también de acuerdo con lo que empujen los gobernadores, siempre con negociaciones abiertas por cuestiones de fondos.

A la par, el oficialismo tiene que resolver si realmente sostiene el llamado a la sesión del miércoles, para tratar proyectos que se vienen demorando: la ampliación del RIGI y el aval al acuerdo con holdouts. El compromiso de legisladores para garantizar número suficiente también depende del clima político más amplio y no sólo del repetido objetivo del oficialismo, necesitado de mostrar resultados.

En el Senado, el cuadro es más denso, porque puso a prueba la relación entre LLA y bloques que suelen acompañar sus iniciativas, muchas veces con cambios en los proyectos y en función de tratos más amplios con jefes provinciales. La semana pasada, Bullrich cerró un entendimiento con los jefes de otros espacios en base a dos putos: levantar la sesión programada para tratar el postergado proyecto sobre propiedad privada y fijar el jueves próximo para ir al recinto con el pedido de interpelación a Adorni como primer punto.

Pero antes, el martes, habrá que ver si el mileismo logra frenar por unas semanas la carga sobre el jefe de Gabinete. Se trata de una vuelta de tuerca sobre las mayorías necesarias para tratar ya el tema o tener que pasar antes por comisión. En otras palabras, ganar tiempo. Pero ocurre que, más allá de la tensión que genera esa jugada -y de las negociaciones “reservadas” con aliados-, Adorni debería ir al Senado a principios de julio para dar su informe, muy demorado.

Por supuesto, la repercusión y la persistencia del caso no depende exclusivamente de lo que haga Olivos y de lo que suceda en el Congreso. Las novedades en el frente judicial parecen inagotables. Y nada indica que la sucesión sea cerrada por el penoso capítulo de la compra de colchones y artículos de blanquería, en efectivo y a nombre de una empleada de la Casa Rosada. Más bien, al contrario.

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Banderazo a un año de la detención de Cristina Kirchner: la discusión que alimenta divisiones y dificulta la unidad

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Hay una línea divisoria que se ha convertido en un problema para el peronismo. Por esa marca invisible camina, ida y vuelta, Cristina Kirchner. De un lado, está la guardia política de su nombre, su conducción y su lugar dentro de las fronteras peronistas. Del otro lado, están las distintas vertientes justicialistas que la respetan, la reconocen, la consideran parte de un armado nacional, pero a las que no les marca el pulso de sus actividades y expresiones.

El lugar de la ex presidenta en el tiempo actual y, sobre todo, en el que viene, se ha convertido en un debate estéril. Unos les recriminan a otros que digan lo que no van a decir. Y esos otros platean análisis e hipótesis que jamás serán convalidadas del otro lado. Entonces, la discusión empieza a convertirse en una guerrilla dialéctica en la que todos pierden. O, en el mejor de los casos, reconfirman su propia verdad.

Esta tarde, en Parque Lezama, el cristinismo convocó a un banderazo por el aniversario de la confirmación de la condena de Cristina Kirchner en la causa Vialidad y su posterior detención. Será una nueva muestra de la centralidad que el sector de la ex presidenta le quiere dar al reclamo por su inocencia y su libertad. No está estipulado que se motorice una movilización a San José 1111, aunque es probable que haya una parte de la militancia que camine hasta la puerta de ese edificio donde la líder peronista pasa sus días.

Para la gran mayoría de los que estén presentes hoy CFK tiene que ocupar un lugar central en el armado opositor. Porque es la que tiene los votos, aunque esté presa. Porque es la que está pagando los platos rotos de una gestión de gobierno de la que se benficiaron todos: la gente y la política. “Sin Cristina, Kicillof no era gobernador”, suelen decir algunos camporistas que nunca se olvidan del Gobernador.

Para poder ser competitivo el año que viene y tener la posibilidad de ganar, el peronismo necesita unidad y conformar una coalición lo suficientemente amplia para que logre hacer pie. El rival a enfrentar es el ala antiperonista, que en la última elección, con la convergencia de La Libertad Avanza y el PRO, ha demostrado su poderío en las urnas. En ese sentido, el mensaje que salga de Lezama será importante. Máximo Kirchner será el único orador.

En los últimos días hubo dos hechos que volvieron a poner a la ex presidenta en el centro del debate peronista. El primero, en el comienzo de la semana, fue la viralización de un discurso pronunciado por la legisladora porteña Benerice Iánez, cercana a Andrés “Cuervo” Larroque, y que es parte del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que conduce Axel Kicillof.

Iáñez dijo que la ex Jefa de Estado “jode bastante las pelotas” y que “quiere ordenar desde un balcón”. Ese mensaje fue reprochado por el cristinismo, donde consideraron que lo dicho fue “una falta de respeto” y “pasó un límite”, y fue utilizado como un argumento para defender a la ex presidenta de los ataques internos. Además, y por sobre todas las cosas, rompió el clima de buena voluntad que existía para que Kicillor y Máximo Kirchner, condiciones mediante, se sentarán a hablar.

“Los peronistas de la Ciudad queremos a Cristina libre y rompiendo las pelotas”, escribió en sus redes el senador camporista Mariano Recalde, para convocar al banderazo por el aniversario de la condena de Cristina Kirchner que se realizará esta tarde en Parque Lezama. La diputada nacional Paula Penacca también utilizó esa frase de Iañez para defender a su líder. “El pueblo argentino debe ser a lo único que Cristina no le rompe las pelotas. Cristina le rompió las pelotas a los militares, a Videla y al poder económico”, sostuvo.

Son solo dos ejemplos de un discurso que se repite en otros nombres propios del cristinismo, donde resaltan que la ex mandataria tiene un alto nivel de intención de votos pese a estar presa, inhabilitada para competir y siendo víctima de un proceso de deslegitimización. “Es competitiva y la quieren sacar de la cancha a través del partido judicial”, dijo también Penacca.

El segundo hecho que amplificó el debate sobre el lugar de CFK y su causa judicial dentro de la vida del peronismo, fue lo que dijo la senadora nacional jujeña Carolina Moisés, rival interna del kirchnerismo en el extenso mundo justicialista. “Cualquier peronista que haga el razonamiento de que hay que liberar a Cristina para que sea candidata, está en Disney. Dejen de decirlo. Es imposible. Nadie va a liberar a Cristina”, sostuvo en una entrevista en el canal de streaming Gelatina.

Moisés, que es parte del esquema norteño que tiene como referentes a los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), todos enfrentados al cristinismo, consideró que la posibilidad de un indulto dependerá del perfil del candidato y advirtió que si ese es el eje de la campaña electoral, quien lo cumpla, no llegará a la Casa Rosada. “Cualquier dirigente razonable va a decir que a ese perfil de candidato no lo van a votar”, explicó.

La senadora nacional dio un paso más y afirmó: “En el mundo ideal, Cristina debería estar libre y los peronistas deberíamos ganar la próxima elección. Seamos realistas. Hoy está condenada con última instancia. Es un dato de la realidad. No hay más lugar donde apelarlo. Ya está. Es injusto, hay lawfare, no corresponde, todo pasa por la corriente de la opinión”, indicó la jujeña.

“La realidad es que está presa, condenada y no puede ejercer cargos públicos. Si el peronismo no se para sobre esa realidad, y construye la opción, y seguimos pensando que hay que liberar a CFK, no llegamos. Si el candidato dice que hay que liberar a Cristina, no llega. Interpretemos a la sociedad porque sino, no construimos poder. Y el peronismo que no construye poder, no es peronismo”, fue el mensaje más fuerte que expresó Moisés.

Las respuestas públicas no tardaron en llegar. Hubo cuestionamientos de Facundo Tignanelli, Teresa García y Leila Chaher, todos cristinistas duros. Pero el salto de potencia en la confrontación fue de Mayra Mendoza. La quilmeña fue al hueso. “Buscas acomodar tu posición a que el poder del peronismo es ser más sistema y justamente es todo lo contrario. Si sos tan corajuda te espero el sábado en Parque Lezama que vamos a hacer un banderazo por Argentina (a la que está destruyendo el que vos le votas todo -Milei-) y lo charlamos ahí”, le escribió.

Moisés no se quedó atrás. “No es necesario que me invites a pelear a la plaza porque no tenes ningún argumento para responderme. A mi me encontrás siempre del mismo lado, el peronismo es algo que vos no podes entender”, le respondió en sus redes sociales. La discusión de fondo es la misma, aunque cambien las palabras, las formas o los focos. Se trata de cómo rearmar una opción competitiva y creíble del peronismo, y qué lugar ocupa Cristina Kirchner en esa estructura.

Hay dirigentes del peronismo discutiendo sobre un indulto que, según dijo el ministro de Justicia bonaerense y asesor judicial de la ex presidenta, Juan Martín Menna, Cristina Kirchner no quiere. Cada frase respecto a esa situación dispara un sobreanálisis de si el dirigente de turno que habló la quiere esconder a CFK, la quiere enaltecer o la quiere defender.

El cristinismo está en una trinchera casi en forma permanente. Confrontando contra los rivales internos, pero sin dar muestras claras de hacia donde se puede ampliar el espacio de cara al 2027. Las diferencias que existen con sus planteos sobre el lugar de CFK, el rol que debe tener en el peronismo y la fuerza de los votos que conserva, altera todas las conversaciones políticas.

Moisés, apuntada por estar en un esquema que ha jugado, y sigue jugando, como un aliado táctico de Milei en el Congreso, expresó lo que muchos dirigentes del peronismo dicen por lo bajo. Incluso, muchos que cuestionan a la dirigente jujeña en otros aspectos de su vida política. Si no lo exponen, no es porque no tengan intenciones de dar la pelea, sino porque advierten, con claridad, que esa búsqueda de la razón sobre el otro, solo genera más daño al conjunto. No hay ganadores cuando la grieta interna se agiganta. Sea por los motivos que sea.

En esa lógica se mueven los integrantes del PJ Federal, que el lunes pasado, en Concepción del Uruguay, nombraron a Cristina Kirchner en sus discursos, lo que no habían hecho en Parque Norte, con el fin de limitar y edificar su identidad. No hablaron de la consigna “Cristina libre” ni de que tiene que ser la candidata del peronismo. Pero no se olvidaron de ella.

Guillermo Michel nombró el progreso del sector avícola en Entre Ríos gracias a los prestámos del Bicentenario otorgados durante su gobierno y Juan Manuel Olmos aseguró que los sectores de poder creen que “una condena injusta contra Cristina iba a silenciar el peronismo”, postura que también ha marcado Victoria Tolosa Paz en público.

Fue una forma de bajar las tensiones y evitar cualquier tipo de confrontación. Porque, en definitiva, todos se necesitan para poder armar un gran frente y ser competitivos. Si no hay una convicción profunda, hay una necesidad segura. Cada uno por separado no tiene peso propio a nivel nacional. Lo saben todos. Desde Kicillof hasta CFK, desde Massa hasta los federales. Por eso la construcción amplia requiere de menos rencillas y más puntos de acuerdos. O de mínima, la capacidad de no plantar una pelea donde las diferencias abundan.

En el 2019, el kirchnerismo, de la mano de Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” De Pedro, tendió los puentes para el regreso a la estructura central del peronismo de Sergio Massa. El mismo dirigente que se había ido del gobierno de CFK, había fundado su espacio, había ganado una elección de medio término, les había discutido el poder de los votos y había dicho que iba a “barrer a los ñoquis de La Cámpora”.

Ese regreso de Massa fue uno de los movimientos claves para el triunfo del peronismo en las elecciones presidenciales. El pragmatismo estuvo atado a la capacidad del olvido y el perdón. Y a la necesidad de compartir un rumbo. Después, por un sinfín de motivos, la experiencia de gobierno fracasó.

Esa misma flexibilidad y aptitud es la que en la actualidad le piden muchos dirigentes del peronismo profundo al cristinismo, para sentar las bases de un armado nacional. Empezar a cerrar las heridas o, si no es posible, no abrirlas más. Porque, como dijo el papa Francisco y resaltan a menudo en las mesas políticas del justicialismo, nadie se salva solo. Y en este complejo mapa electoral que tiene el justicialismo por delante, nadie gana solo.

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Milei vuelve a Rosario por el Día de la Bandera: reaparecerá con Adorni y Villarruel se sentará a metros suyo

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El foco que se posa sobre la política nacional se trasladará este sábado a la ciudad de Rosario, donde se celebrará una nueva conmemoración por el Día de la Bandera. El presidente Javier Milei volverá a asistir a esta ceremonia después de haber faltado al acto del año pasado. Así, será la segunda ocasión que presida y hable frente al Monumento Histórico Nacional de la Bandera.

Pero la aparición de este año está cargada por dos hechos de alto componente simbólico. En primer lugar, volverá a compartir un evento con Victoria Villarruel, con quien tiene una relación irreconciliable. La Vicepresidenta forzó su presencia en el acto pese a no haber sido invitada por la Casa Rosada y estará a metros de su ex compañero de fórmula. En segundo término, será la reaparición pública del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, luego de la controvertida entrevista en la que dio su versión de su crecimiento patrimonial.

La vuelta de Milei a este acto en Rosario será con prácticamente toda la cúpula de su administración. Viajará con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a las 9 en un vuelo que partirá desde Aeroparque y que llegará cuarenta minutos más tarde al Aeropuerto Internacional de Rosario “Islas Malvinas”. Después del cordón de honor que le harán, recorrerá un tramo de 10 minutos en helicóptero hacia la sede rosarina de Prefectura Naval. 800 metros más adelante será recibido por el gobernador de Santa FeMaximiliano Pullaro, y el intendente de RosarioPablo Javkin; quienes son los anfitriones de la ceremonia.

Un avión militar con todos los funcionarios ejecutivos y dirigentes oficialistas partirá a las 8 de la mañana desde el aeropuerto porteño. Hasta la redacción de esta nota, los encargados de protocolo tenían confirmados a todos los ministros a excepción de Juan Bautista Mahiques (Justicia), que no llegará porque estará volviendo de París. Están incluidos en la comitiva el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa de bloque de La Libertad AvanzaPatricia Bullrich; el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli; el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez. No será de la partida el asesor presidencial Santiago Caputo.

Por su cuenta irá Victoria Villarruel, quien es la única representante del Gobierno que estuvo tanto en 2024 como 2025 (en esa ocasión Milei lo celebró en el Campo Argentino de Polo). “No se va a perder un acto patrio de estas características”, justificaban en la previa desde su entorno. Al igual que el tedeum del 25 de Mayo, la Dirección de Ceremonial de Presidencia no la invitó. Pese a eso, la Vice avisó en sus redes que iba a ir de todas maneras.

Ahí es donde entró el rol de Pullaro y Javkin. “Si se apersona no la vamos a dejar afuera. Hay una cuestión de investidura que vamos a convalidar”, afirmaron en el entorno de uno de los dos, desde donde dejaron en claro que no iban a buscar meterse en la interna palaciega del oficialismo ya que “el acto por el Día de la Bandera está por encima de cualquier pelea”, tanto para los santafesinos como para los rosarinos.

La disposición del acto será la siguiente: al igual que se hace desde hace años, habrá un escenario con una tarima en la que se dispondrán Milei, Pullaro y Javkin. Abajo habrá dos bloques de sillas divididos por un pasillo, de un lado Nación y del otro ProvinciaVillarruel estará en este último segmento.

Desde que comenzó la fuerte interna de ambos, son contadas las veces que Milei y Villarruel han compartido un espacio común. Más raras han sido las ocasiones si no se toma en cuenta las Aperturas de Sesiones Ordinarias en el Congreso, un evento marcadamente protocolar. Para este caso, el Presidente no tiene la obligación de ir a saludarla ni tampoco planea hacerlo.

Sobre el Senado que preside Villarruel se dirime lo que podría ser el pedido de interpelación que impulsará la oposición esta semana sobre Manuel Adorni. La Cámara alta busca interpelarlo y avanzar hacia una moción de censura. El primer examen decisivo llegará con la sesión convocada en el Senado, donde el peronismo empuja una interpretación constitucional que le permitiría aprobar el pedido con 37 votos pese a que la iniciativa no tiene despacho de comisión. Si prospera, Adorni deberá presentarse el 2 de julio ante los senadores.

Es por esa tensión que para algunos de los que estarán presentes Adorni será la principal figura que observarán los asistentes. “Queremos evitar al máximo que haya algún tipo de actividad de repudio o que se pueda generar un momento incómodo”, afirmó un integrante del oficialismo a Infobae. Es lo que creen que puede pasar varios de los diputados nacionales por Santa Fe que fueron invitados por protocolo al evento, al igual que los senadores nacionales de esa provincia. Uno de ellos pronosticó que será “un sainete”.

El operativo de seguridad para el acto del Día de la Bandera en Rosario contempla tres anillos de control alrededor del Monumento a la Bandera, con un despliegue de aproximadamente 350 policías santafesinos y agentes federales. El dispositivo se activará desde las 6 de la mañana y empleará motocicletas, drones y personal de infantería para vigilar el área central y sus alrededores. El anillo más externo se ubicará a seis cuadras del sitio del acto, lo que prevé la intersección con manifestantes que marcharán hacia la ceremonia, mientras que en la zona principal se reforzará la presencia policial.

El cronograma del acto por el Día de la Bandera comenzará con la recepción de Pullaro y Javkin. Luego se izará la Bandera cantando “Aurora”, la cual se ejecutará por la Banda Tambor de Tacuarí del Regimiento de Patricios. Luego del Himno Nacional, darán unas breves palabras el intendente rosarino y el gobernador santafesino. A continuación se hará la tradicional Toma de Juramento a la bandera a los liceístas y personal militar, el cual será encabezado por el Jefe de Tropa, Coronel Sebastián Mateo Marincovich. El cierre será hecho por Milei, que prevé hablar tan solo unos minutos, tal y como lo hace en este tipo de eventos. Se prevé que el acto finalice a las 11 y que una hora más tarde Milei aterrice en la Aeroestación Militar Aeroparque.

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