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Se confirmó que el acuerdo firmado por Macri con el Correo fue perjudicial

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El juez Ariel Lijo investiga la posible comisión de delitos por parte de ex funcionarios del gobierno de Mauricio Macri.

Un estudio sobre el acuerdo que en 2016 aceptó el Estado nacional para que la empresa Correo Argentino S.A. saldara su deuda concursal confirma lo sostenido por la fiscal ante la Cámara Comercial Gabriela Boquín, quien impugnó aquel convenio por considerarlo “abusivo”.

En junio de 2016 el Correo Argentino -propiedad de la familia Macri- propuso en la justicia comercial un acuerdo por la deuda que fue aceptado por el Estado nacional: en aquel momento, Mauricio Macri era el presidente de la Nación. La fiscal Boquín se opuso a lo presentado por el Correo porque interpretó que era perjudicial para el Estado y el acuerdo nunca se concretó.

A raíz del dictamen de Boquín se realizaron varias denuncias -una de ellas de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas- y se inició una causa judicial que está a cargo del juez Ariel Lijo, en la que se investiga si los funcionarios públicos que actuaron en nombre del Estado nacional y los representantes del Correo cometieron algún delito. Lijo le encargó el año pasado un estudio sobre el Caso Correo a la Dirección de Asistencia a la Justicia en Delitos Complejos y Crimen Organizado (Dajudeco) que depende de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y es dirigida por Juan Tomás Rodríguez Ponte.

El estudio -al que accedió a través de fuentes vinculadas al caso- abarca varios tópicos. Se realizó, según explicaron las fuentes, un análisis genérico del proceso concursal, la normativa y la jurispridencia que se aplica a un concurso en general. Luego, los especialistas de la Dajudeco analizaron una por una las propuestas que hizo el Correo ante la justicia comercial para pagar la deuda entre 2003 y 2015. Todas aquellas propuestas fueron rechazadas por el Estado nacional que es el principal acreedor del Correo. La deuda original del Grupo Macri por el canon del Correo Argentino al momento de rescisión del contrato por parte del gobierno de Néstor Kirchner era de 296 millones de pesos.

La parte más relevante del estudio de la Dajudeco es la referida al aspecto económico-financiero. Los expertos combinaron diferentes tasas de interés y coeficientes de ajustes para calcular la actualización del crédito que había verificado el Estado. El estudio debió responder cuál era la quita que se le hizo a la empresa Correo en la propuesta. La cantidad de cuotas a abonar y el monto de cada una de ellas fueron las variables tomadas por los expertos para realizar el cálculo del porcentaje de quita.

Se hicieron 126 combinaciones posibles y, según lo establecido por los analistas de la Dajudeco, en todos los casos la quita era de al menos el 92%, una cifra muy cercana a lo que había establecido Boquín en 2016.

En su momento la fiscal de Cámara había encargado un análisis a la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero en las Investigaciones (DAFI) de la Procuración General de la Nación, que había determinado que “el valor real de la propuesta rechazada implicaba una quita del 99,16% y la propuesta aceptada, implica una quita velada del orden del 98,82%”.

La fiscal había concluido: “Así, de convalidarse la conformidad prestada por el Estado Nacional, éste resignaría sustancialmente el crédito debido por la concursada, aceptando la cancelación del mismo con la percepción de un valor insignificante en términos de valor presente”. El plan de pagos propuesto por el Correo y aceptado por el Estado en 2016 y nunca homologado implicaba el pago en cuotas hasta el año 2033. En la última cuota se pagarían más de 250 millones de pesos lo que implica, según los expertos, una licuación de la deuda.

Boquín había dicho que la propuesta aceptada “es abusiva, implica perjuicio fiscal y su irregular aceptación perjudica gravemente el patrimonio del Estado Nacional” y que la aceptación implica “reducir el crédito del Estado Nacional a una suma inadmisible”, por “resultar equiparable a una condonación de la deuda”.

Lijo ya citó a indagatoria y aún no resolvió la situación procesal del Oscar Aguad, quien fuera ministro de Comunicaciones de Macri -luego fue ministro de Defensa- cuando se cerró el acuerdo que finalmente no se concretó. También fueron indagados Juan Manuel Mocoroa, encargado de Legales del Ministerio de Comunicaciones, el presidente del directorio de Correo Argentino, Jaime Cibils Robirosa, y el representante legal de la empresa, Jaime Leonardo Kleidermacher. Todos negaron haber cometido delito

Cuando pidió la indagatoria de los hasta ahora indagados, el fiscal federal Gerardo Pollicita había señalado que “la maniobra a través de la cual, el entonces Ministro de Comunicaciones de la Nación, Oscar Aguad, teniendo asignado dentro del ámbito de su competencia el cuidado del patrimonio público consistente en el crédito por $296.205.376 que el Estado Nacional verificó en el expediente concursal n° 94.360/01 en contra de la firma Correo Argentino S.A., omitió obrar con la lealtad y la diligencia de un buen hombre de negocios, conforme lo exigía la normativa que regulaba su accionar y los precedentes jurisprudenciales en materia comercial, obligando a la administración pública a aceptar una quita abusiva de su crédito ocasionando un ilegítimo beneficio a la empresa involucrada, contando para ello con el aporte necesario de Juan Manuel Mocoroa, Jaime Cibils Robirosa y Jaime Leonardo Kleidermacher”. Juan Pedro Zoni, quien fuera el fiscal original del caso imputó a Macri en la investigación. El ex presidente no fue citado a indagatoria.

Lijo aún no resolvió la situación procesal de los imputados. El resultado del estudio realizado por Dajudeco, que respalda lo que había dicho Boquín, puede implicar que la lista de indagados se amplíe.

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Aumento de fondos: “Celebro este cambio de actitud del Gobierno”, señaló la vicerrectora de la UNS

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La negociación entre el Gobierno nacional y las universidades públicas atraviesa horas decisivas porque, si bien existe conformidad con la propuesta económica presentada por la administración de Javier Milei, el principal punto de conflicto sigue siendo la condición impuesta por el Ejecutivo para avanzar con el acuerdo: que las instituciones retiren la demanda judicial que actualmente tramita ante la Corte Suprema de Justicia.

Así lo señaló la vicerrectora de la Universidad Nacional del Sur, Andrea Castellano, quien aseguró que la cuestión judicial es hoy el principal escollo para cerrar las conversaciones.

“La cuestión vinculada a retirar la demanda judicial es la que está generando que no se haya llegado a un acuerdo, no el ofrecimiento económico”, explicó en Panorama, por LU2.

Según indicó, tanto los gremios universitarios como el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) verían con buenos ojos la propuesta de actualización de fondos presentada por el Gobierno, consistente en un 24,3 % en dos partes: un 21,3 % en junio y el 3% restante en octubre.

“El ofrecimiento económico sería aceptado por los gremios y por el CIN”, sostuvo. Sin embargo, aclaró que el Ejecutivo exige como contraprestación que las universidades desistan de la acción judicial iniciada por el desfinanciamiento del sistema universitario. “El Gobierno, a cambio, exige la necesidad de retirar la demanda judicial que hoy está en la Corte Suprema. La posición es no acceder a ese pedido”, remarcó.

De todos modos, Castellano señaló que los equipos legales continúan trabajando para encontrar alternativas que permitan acercar posiciones.

La dirigente universitaria también destacó que la propuesta oficial contempla la creación de una comisión específica para discutir la recomposición de los recursos perdidos durante 2024, un aspecto considerado clave por las universidades. “Este porcentaje permite recuperar lo correspondiente a 2025 y lo que va de 2026 en relación con la inflación”, explicó.

En ese contexto, Castellano valoró el cambio de postura del Gobierno y manifestó expectativas de que las negociaciones permitan descomprimir un conflicto que viene afectando el funcionamiento cotidiano de las casas de estudio: “Lo veo como positivo, porque es muy difícil continuar con este escenario de conflicto y con este nivel salarial”.

“El día a día es muy complicado —continuó—. Estamos enfrentando todas las semanas alguna medida de fuerza y eso genera muchísimas dificultades para el funcionamiento de la universidad”.

Por último, insistió en la necesidad de retomar el diálogo para alcanzar una solución de fondo que garantice el normal desarrollo de las actividades académicas.

“Hay que sentarse a dialogar y buscar una solución. Nosotros necesitamos incrementar los recursos. Si esto se hubiera planteado desde el inicio, hoy el escenario sería otro. Celebro este cambio de actitud, esta reflexión. Esperemos que podamos transitar otro escenario de ahora en adelante”, completó.

Fuente: La Nueva.

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Horacio Marín: “Bahía Blanca va a ser el polo petroquímico del gas de mercado interno”

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Horacio Marín no cree que Bahía Blanca haya quedado relegada por la decisión de desarrollar el proyecto de gas natural licuado en Río Negro. Por el contrario, sostiene que la ciudad seguirá ocupando un lugar central en la transformación energética argentina.

“Bahía Blanca va a ser el polo petroquímico del gas de mercado interno”, afirma el presidente y CEO de YPF al analizar el futuro de una ciudad que concentra buena parte de las inversiones vinculadas al procesamiento, industrialización y agregado de valor del gas proveniente de Vaca Muerta.

Durante una extensa entrevista concedida a La Nueva., Marín confirmó que YPF será el primer cliente del nuevo proyecto de líquidos impulsado por TGS, defendió la complementariedad entre Puerto Rosales y Punta Colorada, anticipó que VMOS podría acelerar su crecimiento hasta alcanzar una capacidad de 700.000 barriles diarios y aseguró que el proyecto de GNL tiene potencial para duplicar el tamaño de la petrolera de mayoría estatal durante la próxima década.

Tras su participación en el acto, visitó La Nueva., donde mantuvo un encuentro con directivos del medio y abordó algunos de los principales desafíos y oportunidades que enfrenta el sector energético. A continuación, los principales tramos de la conversación.

—Volvió a Bahía Blanca para una ocasión especial. ¿Qué representa esta visita para YPF?

—Vinimos por los 25 años de Mega y por la finalización de una expansión muy importante. Cuando terminen todas las obras, Mega va a tener un 50% más de capacidad.

Y también porque YPF va a apoyar y será el primer operador que firme para el proyecto que impulsa TGS. De alguna manera será otra Mega para Bahía Blanca. Creo que es una doble buena noticia para la ciudad.

Siempre consideré que Bahía Blanca va a ser el polo petroquímico del gas de mercado interno. Sin ninguna duda será el lugar que agregará valor al gas, tanto a través del LPG, como ocurre hoy con Mega, como mediante la futura planta de TGS y también con proyectos vinculados a la producción de urea.

Seguramente habrá expansiones y nuevas inversiones. Por eso creo que Bahía Blanca tiene un futuro energético muy importante. Todo lo relacionado con el agregado de valor del gas tendrá a la ciudad como protagonista.

—¿Cuál será concretamente el rol de YPF en el megaproyecto que TGS concretará en Bahía Blanca y Neuquén?

—Nosotros aportaremos gas y firmaremos contratos de largo plazo. Eso le permitirá a TGS acceder al financiamiento necesario para desarrollar el proyecto.

YPF será el primer cliente. Después seguramente se sumarán otras compañías. Una empresa como YPF aporta el volumen y la escala necesarios para que una iniciativa de este tipo pueda concretarse. En definitiva, actuamos como la semilla necesaria para que el proyecto nazca.

YPF tiene que concentrar sus recursos en los proyectos estratégicos de gran escala. No puede hacerlo todo. Tenemos la espalda necesaria para impulsar proyectos gigantes que transformen a la Argentina en un gran exportador energético, pero también podemos ayudar a que otras iniciativas se concreten.

—Muchas veces se habla de miles de millones de dólares y cuesta dimensionar lo que viene para la Argentina.

—Incluso para quienes llevamos décadas trabajando en esta industria resulta difícil tomar dimensión. El año pasado la Argentina superó sus máximos históricos de producción de petróleo y gas.

Creo que entre fines de este año y comienzos del próximo vamos a superar el millón de barriles diarios de producción. Y considero altamente probable que durante la próxima década la Argentina se convierta en un exportador de un millón de barriles por día.

Por supuesto siempre existe incertidumbre. Pero también hay que tener objetivos claros. Con los resultados que estamos viendo en Vaca Muerta, con la productividad de los pozos y con el desempeño de toda la industria, hoy me considero más realista que optimista respecto de esas proyecciones.

—Hablando de exportación de petróleo, ¿cómo imagina la convivencia entre Puerto Rosales y Punta Colorada, en Río Negro?

—Son complementarios. Punta Colorada brinda la posibilidad de acceder a los mercados asiáticos mediante grandes buques de hasta dos millones de barriles.

Pero eso no significa que Bahía Blanca deje de exportar petróleo. Todo lo que hoy se exporta desde Puerto Rosales seguirá exportándose durante muchos años.

Incluso me parece muy interesante que Bahía Blanca continúe trabajando para mejorar sus condiciones operativas. Si logra profundizar aún más su infraestructura permitirá reducir costos logísticos y mejorar la competitividad de quienes exportan desde Puerto Rosales.

Por eso veo a ambos proyectos como complementarios. No compiten entre sí. Forman parte de una misma estrategia para ampliar la capacidad exportadora de la Argentina.

—También existen proyectos vinculados a los líquidos del gas tanto en Bahía Blanca como en Río Negro. ¿Cómo convivirán?

—Son proyectos diferentes. El desarrollo asociado al LNG en Río Negro estará orientado fundamentalmente a la exportación. Allí se exportarán condensados, propano, butano, gasolina natural y gas natural licuado.

Es un proyecto absolutamente dedicado a la exportación. De hecho, todos esos productos son necesarios para que el proyecto funcione integralmente.

Bahía Blanca tendrá otro papel. Argentina posee recursos gasíferos para muchísimas décadas y todo el agregado de valor asociado al mercado interno seguirá concentrándose aquí.

Para tener una idea de la magnitud de lo que viene, estimamos que YPF podría llegar a convertirse en el quinto exportador mundial de LPG. Son números realmente muy importantes y una gran oportunidad para la Argentina.

—Da la sensación de que VMOS está mucho más avanzado que el proyecto de GNL.

—Sin dudas. VMOS ya obtuvo el project finance más grande de la historia argentina y la obra supera el 65% de avance.

El objetivo es comenzar a exportar a principios del año próximo. A partir de allí el crecimiento será progresivo. Primero alcanzaremos una capacidad de 180.000 barriles diarios, luego 360.000 y estamos trabajando para llegar a 550.000 barriles diarios.

Y creo que puedo adelantar algo más. Estamos analizando la posibilidad de acelerar el proyecto para alcanzar los 700.000 barriles diarios antes de lo previsto. Con los programas que tenemos y el ritmo de crecimiento de Vaca Muerta creemos que vale la pena evaluarlo.

—¿Es factible técnicamente?

—Sí. En gran medida depende de estaciones de bombeo adicionales y de algunas obras complementarias. Por eso creemos que existe margen para acelerar los plazos.

La producción sigue creciendo y los mercados internacionales siguen demandando energía. Por eso analizamos permanentemente distintas alternativas para ampliar la capacidad de evacuación.

—¿Y qué lugar ocupa el proyecto de LNG dentro de la estrategia de YPF?

—Es transformador.

YPF con LNG puede duplicar su tamaño como compañía durante la próxima década. Nosotros utilizamos mucho una expresión que emplean los estadounidenses: company maker. Es decir, un proyecto capaz de cambiar por completo una empresa. Eso es LNG para YPF.

Cuando uno mira los números proyectados para la década de 2030, estamos hablando de una iniciativa que puede duplicar el tamaño de la compañía. No sé si yo llegaré a verlo porque para entonces probablemente ya haya cumplido mi ciclo, pero los números muestran claramente ese potencial. Por supuesto, todavía debemos cerrar el financiamiento. Ese es el gran objetivo. Una vez alcanzado, comenzará una etapa completamente distinta para la empresa y para el país.

—¿Cuándo espera alcanzar ese financiamiento?

—Estamos trabajando para lograrlo hacia fines de este año o comienzos de 2027.Ya tenemos los socios, las ingenierías avanzadas, los proyectos definidos y los procesos de licitación en marcha. Lo que resta es terminar de estructurar el financiamiento. Una vez conseguido, el objetivo es iniciar las obras lo antes posible.

—Volviendo a VMOS. Una de las preocupaciones pasa por la provisión de las monoboyas y por la situación en Medio Oriente.

—Es un tema que seguimos muy de cerca. Las monoboyas son fabricadas por una compañía especializada y el conflicto en la región genera incertidumbre logística. Si una situación de ese tipo se prolongara durante varios meses podría generar dificultades operativas.

Por eso estamos trabajando sobre alternativas. Evaluamos distintas opciones de contingencia para garantizar que el proyecto avance de acuerdo con los plazos previstos. De todos modos, creo que un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz resulta poco probable por el impacto que tendría sobre la economía global.

—¿Ese escenario también fortalece el atractivo de la Argentina?

—Sin ninguna duda. Todos los proyectos que estamos mencionando durante esta charla se ven favorecidos por una realidad muy simple: Argentina se encuentra en una región sin conflictos geopolíticos de gran escala.

Cuando uno conversa con los grandes inversores internacionales, ese factor aparece cada vez más en la evaluación. Tenemos recursos energéticos extraordinarios, estabilidad geográfica y proyectos que pueden generar retornos muy importantes. Todo eso ayuda cuando llega el momento de conseguir financiamiento para iniciativas de gran magnitud.

Incluso creo que el contexto internacional puede acelerar futuras expansiones de LNG. Estamos desarrollando un proyecto enorme, pero ya vemos posibilidades de crecimiento adicionales para los próximos años.

—Otro debate recurrente es el de la arena para fractura. ¿Cómo lo ve hoy?

—Lo veo de la misma manera que hace tiempo. YPF no puede hacerlo todo. Hay proyectos donde debemos concentrar nuestros recursos porque generan el mayor valor posible para la compañía y para sus accionistas. Nosotros estamos utilizando mayoritariamente arena proveniente de Entre Ríos porque los estudios y los resultados operativos muestran ventajas concretas.

Muchas veces se observa únicamente el costo inicial. Pero en realidad lo importante es el comportamiento completo del pozo. Las diferencias no siempre aparecen en el caudal inicial sino en la declinación posterior.

Los ensayos y los resultados obtenidos durante el primer año muestran una mejora importante cuando utilizamos arena de Entre Ríos respecto de otras alternativas que analizamos. Eso no significa que en el futuro no puedan aparecer opciones competitivas de cercanía. Siempre estamos abiertos a evaluar nuevas tecnologías y nuevas soluciones.

Pero hoy los resultados indican que la mejor decisión sigue siendo la que estamos tomando.

—En algún momento se habló de proyectos ferroviarios específicos para abastecer a Vaca Muerta.

—Sí, pero hay que entender que las inversiones privadas se realizan cuando existe una ecuación económica atractiva.

Si después de varios años nadie avanzó con determinados proyectos, probablemente sea porque todavía no encontraron las condiciones necesarias para concretarse.

Nosotros estamos trabajando con distintas alternativas logísticas. Utilizamos camiones, utilizamos trenes y seguiremos explorando otras opciones, incluso combinaciones multimodales que permitan reducir costos y mejorar la eficiencia.

Lo importante es mantener flexibilidad para adaptarse a las condiciones que vaya presentando el mercado.

—Permítame una pregunta más personal. Muchos recuerdan su etapa como tenista. ¿Qué elementos de aquella experiencia trasladó a su rol actual?

—Hay una diferencia enorme. El tenis es un deporte individual. YPF es un desafío colectivo. Acá trabajan más de 12.000 personas. Por más talento individual que exista, si uno no logra movilizar a toda una organización detrás de un objetivo común, los resultados no aparecen.

Creo que una de las claves de estos años fue justamente construir un objetivo compartido. Un objetivo que trascienda a cada persona y que tenga relación con el desarrollo del país.

Cuando la gente siente que está trabajando para algo más grande que sí misma aparece una energía distinta. Aparece la pasión. Y esa pasión termina generando resultados.

—¿Le sorprendió el nivel de identificación que generó dentro de YPF?

—Sí, algunas cosas me sorprendieron. No esperaba determinadas reacciones ni el impacto que terminó teniendo la transformación de la compañía.

Pero creo que la explicación está en que hoy YPF tiene una dirección clara. Hay una enorme motivación interna, una fuerte incorporación de tecnología, una cultura basada en la meritocracia y, sobre todo, una gran pasión por lo que hacemos.

Cuando una organización logra combinar esos elementos, los resultados llegan.

—Para cerrar. ¿Cómo imagina el futuro de Bahía Blanca? Una ciudad que ha sido castigada duramente por la naturaleza y que sufrió un durísimo golpe con el traslado de la mega inversión de GNL a Río Negro.

—Puede ser. Lo entiendo y usted, que es bahiense, me lo manifiesta. Debo escucharlo y lo tomo como un sentimiento real. Entiendo que para muchos bahienses la decisión haya sido vivida como una pérdida. Pero cuando uno llega a Bahía Blanca y recorre el puerto observa algo que no se encuentra fácilmente en otros lugares de la Argentina. Hay pocos sitios con semejante concentración industrial. Lo digo incluso comparándola con mi ciudad natal, La Plata, donde está la refinería más grande del país.

Además de las industrias que ya existen, veo una enorme cantidad de proyectos en marcha. Algunos tendrán una magnitud comparable a las grandes inversiones que se desarrollarán en Punta Colorada. Por eso creo que Bahía Blanca va a crecer mucho. Veo un desarrollo pleno del puerto, que es clave tanto para abastecer al mercado interno como para exportar. Veo una ciudad que seguirá formando profesionales y generando oportunidades para que esos profesionales puedan desarrollar su carrera en el lugar donde nacieron. Eso es extraordinario y genera una cultura de arraigo extremadamente importante.

–Más el sector agropecuario regional.

–Por supuesto, habrá un gran crecimiento del campo, nuevas inversiones y más actividad económica. Por eso soy optimista. Creo que en los próximos años habrá tres grandes polos energéticos en la Argentina: Neuquén, Río Negro y Bahía Blanca.

Y además estoy convencido de que todos los proyectos que se desarrollen en esas regiones van a generar oportunidades para miles de pymes de todo el país. Lo que la Argentina necesita es invertir, generar valor, crear empleo y sumar divisas. Ese es el camino para dejar atrás los problemas macroeconómicos que históricamente condicionaron nuestro desarrollo. Y en ese camino, Bahía Blanca va a ocupar un lugar muy importante.

Fuente: La Nueva.

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Anuncian una inversión en Bahía Blanca de 400 millones de dólares

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El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció hoy que recibió una carta del director ejecutivo de Louis Dreyfus Company, Michael Gelchie, para confirmar una inversión de 400 millones de dólares para la construcción de una planta de procesamiento de girasol y soja en Bahía Blanca.

La multinacional ya cuenta en el puerto local con una planta de acopio y elevación de cereales cuya capacidad de almacenamiento es de aproximadamente 120.000 toneladas.

En este caso, Caputo celebró la decisión afirmando que la decisión de la empresa de traer esa inversión a nuestro país “surgió a partir de la reunión que mantuvimos en el Argentina Week en New York y es otra muestra enorme de confianza en lo que está haciendo el presidente Javier Milei”.

El texto firmado por Gelchie sostiene que “la futura instalación será una de las mayores plantas de molienda de semillas de girasol del mundo y, con una inversión total aproximada de U$S 400 millones, estimamos que representa una de las inversiones más importantes del sector agroindustrial argentino en la última década”.

El directivo agrega que “este proyecto emblemático refleja tanto nuestra confianza en el potencial de largo plazo de Argentina como nuestro compromiso de fortalecer aún más nuestra ya sólida presencia industrial en el país”.

“La inversión será fundamental para aumentar la capacidad de procesamiento de oleaginosas, mejorando así la competitividad del sector agroindustrial argentino y generando mayores exportaciones con valor agregado. Creemos que también contribuirá significativamente al desarrollo económico local, la creación de empleo y la continua modernización de la infraestructura agroindustrial del país”, afirma.

La firma LDC cuenta con tres complejos agroindustriales y portuarios en Argentina (los otros se encuentran en General Lagos y Timbúes) y 14 activos logísticos en las principales zonas agrícolas del país. Comercializa cereales, algodón, oleaginosas, fertilizantes, agroquímicos y semillas.

Según su sitio web, emplea a más de 1.300 personas en Argentina y genera miles de empleos indirectos adicionales en todo el país.

El presidente Milei, a su vez, realizó un posteo en la red X sobre lo anunciado por Caputo. “Parece que los viajes sirven“, ironizó, en alusión a las críticas que recibe por sus habituales visitas al exterior.

Fuente: La Nueva.

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