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Un día con Diego Santilli: viaje al corazón del poder kirchnerista

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Diego Santilli acelera el paso cuando irrumpe en la peatonal de San Justo. En el corazón de La Matanza, sede central del kirchnerismo, sus asistentes esquivan transeúntes y le recuerdan que Horacio Rodríguez Larreta lo espera a una cuadra, en el cruce de Ignacio Arieta y Perú. “¿Qué pasa? ¿Está ansioso, ‘el pelado’?”, les devuelve el precandidato. Lo siguen a toda marcha Alejandro Finocchiaro, Jorge Lampa y Héctor “Toty” Flores, anfitriones de la incursión por el bastión peronista de Fernando Espinoza. Apenas Santilli se estrecha en un abrazo con Larreta, su jefe político, una melodía interrumpe en escena y sorprende a los visitantes porteños. En los parlantes de una casa de cambio resuenan a todo volumen las estrofas de la marcha “Los muchachos peronistas”, insignia del PJ. Es la primera señal de que están pisando territorio enemigo.

Apalancado por el jefe porteño, Santilli se alista para la interna con Facundo Manes, su rival en las PASO. Hace semanas encabeza un raid diario por los distritos más poblados del conurbano, donde se define la elección, e intercala visitas relámpago, durante los fines de semana, al interior de la provincia. En el territorio, sin el traje de vice porteño ni el control de la botonera de seguridad de la Capital, se aferra a mostrar “cercanía” con los vecinos mientras exhibe sus credenciales de “gestión” porteña. Lleva consigo los principales mandamientos proselitistas del larretismo para su primera experiencia de campaña en Buenos Aires, epicentro de batalla electoral con el kirchnerismo.

Con una personalidad histriónica y un lenguaje llano, el emisario de Larreta apela a constantes metáforas y chicanas futboleras para reconquistar a los bonaerenses que quedaron desencantados con Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Si bien cuenta con el respaldo de la maquinaria electoral de la Ciudad y de referentes nacionales de JxC, como Larreta, Patricia Bullrich o Elisa Carrió, el exvice porteño prefiere llegar al test de las primarias de punto, y no de banca: “Me gusta jugar de visitante. ¡Nosotros somos Chacarita!”, alecciona a sus armadores.

En el ritmo frenético de la campaña, a Santilli le cuesta conciliar el sueño. “Otra vez no pude dormir, che. Es una herencia familiar”, dice mientras se acomoda en el asiento acompañante de la camioneta de “Jorgito”, como llama a Jorge Lampa, alfil de Pro en La Matanza y gerente de “El Palacio de la Papa frita”, un clásico de la avenida Corrientes. Al volante, el gastronómico oficiará de guía durante la travesía proselitista en el distrito más populoso de la provincia. Desde que empezó a recorrer, Santilli ya estuvo en el principal bastión peronista unas once veces. Allí, Alberto Fernández y Cristina Kirchner le sacaron una ventaja abrumadora de cuarenta puntos a Macri en 2019. La diferencia fue de unos 324 mil votos.

Faltan minutos para las nueve de la mañana y Santilli se prepara para una “prueba de fuego”: después de una reunión con vecinos en Ramos Mejía, tendrá que caminar por la peatonal de San Justo, a metros del Palacio Municipal, y hará su debut como candidato en Laferrere, un territorio hostil para el macrismo.

Todos los días, antes de acostarse, Santilli recibe en su teléfono una hoja de ruta para la jornada siguiente. confecciona la agenda su jefe de campaña, Jorge Grindetti, con la asistencia de Federico Suárez, encargado del discurso de Santilli, y Federico Di Benedetto, estratega de comunicación de Larreta. El esquema está preconfigurado : los lunes, martes y miércoles “peinan” los centros urbanos del conurbano. Y el jueves y el sábado organizan viajes al interior de la provincia, donde Juntos por el Cambio tiene mejor imagen.

Mientras la camioneta avanza por la avenida General Paz, Santilli observa por la ventanilla el paisaje del ecosistema político al que aspira gobernar. Debe probarse en un escenario donde permanece latente el malestar por la gestión económica de Macri y en el que, por el “aparato” de contención en el conurbano, Cristina conserva “25 puntos” de base. Pero sus referentes territoriales advierten un cambio en el reclamo que brota de los sectores más postergados: “La gente está pidiendo trabajo, no planes”, sintetiza Lampa. Santilli nota un creciente clamor ciudadano por la inseguridad y el avance del narcotráfico. Santilli nota un creciente clamor ciudadano por la inseguridad y el avance del narcotráfico: “Hay barrios donde los vecinos no pueden caminar después de las cuatro de la tarde por miedo a los narcos”, lanza. Después de bordear el Hospital Posadas, arroja un diagnóstico contra el FDT: ve un gobierno “ausente”, sin sentido común y “lejos de la sociedad”. Y machaca: “Esto es educación, salud y seguridad”.

Inmerso en la realidad social bonaerense, se enoja cuando Sebastián, uno de sus asesores, le recuerda que Manes lo presiona con debatir antes de las PASO. “Es increíble. Los periodistas corren atrás de [Victoria] Tolosa Paz y el kirchnerismo no debatió en su puta vida”, exclama, con el dedo índice levantado. Y recuerda que el último debate en Buenos Aires fue entre Antonio Cafiero y Juan Manuel Casella en 1987. “No les damos pelota, hay que estar en la calle”, completa.

Después de la polémica por el pedido de Manes (“Espero que no usen los impuestos porteños”), Santilli reconoce que hacer campaña en Buenos Aires es “carísimo”. Pero se jacta de haber apostado por invertir en las reuniones “bimodales” con vecinos: “Hicimos cero actos, que es lo más costoso”. Ante sus colaboradores, se queja de que en las rutas de la costa atlántica vio más carteles de Florencio Randazzo o de Manes que de él. De todos modos, luce entusiasmado con su nivel de conocimiento. Admite que la pandemia fue clave para tener visibilidad y que las recorridas con “H”, como llama, a veces, al jefe porteño, le suman músculo: “Nos ven como una dupla”, cuenta.

Al llegar al club Bet Am del Oeste, Santilli se disgusta con Lampa cuando ve a decenas de personas agolpadas, en fila frente a la puerta: “Jorge, nos van a matar [por la pandemia]. Esto no es un estadio”. En la esquina de Laprida y Saavedra lo esperan integrantes de su equipo de comunicación y alfiles locales. Le recomiendan saludar a los que se anotaron y no podrán ingresar al salón por falta de espacio. Rosario, una señora mayor, lo intercepta y le pide seguridad. “Dame tu dirección y yo te voy a visitar”, le promete. De repente, uno de sus asistentes pasa corriendo con una planilla para anotar los datos de los vecinos. “Yo te fiscalizo en dos escuelas”, le enrostra una mujer para ver si logra que la dejen entrar. Mientras se saca selfies para calmar los ánimos, Santilli se disculpa: “No hay más lugar adentro. Anótense en la lista y nos tomamos un café en Rocky”. Antes de ingresar, Santilli gira y le dice a este cronista: “Y eso que estos no son militantes nuestros, eh”. Los encuentros “bimodales” con vecinos, todo un sello larretista, se convocan a través de un call center, mails o redes sociales.

Cuando ingresa al salón, Santilli se pone el traje de showman. Como un conductor televisivo, les da la palabra a los asistentes que participan del encuentro vía Zoom y anota sus nombres y preguntas en una planilla. “La Ciudad no es la NASA. Se necesita decisión política”, les dice. Santilli busca empatizar: se golpea el pecho al escuchar a una docente, asiente con la cabeza cuando brotan las críticas a los jueces por la “puerta giratoria” y no se fastidia cuando lo interpelan. “¿Qué pasó con Vidal?”, le reprochan. Cecilia, sentada en la primera fila, lanza: “¿Cómo hacemos para que cumplan las promesas? Después de la campaña desaparecen”. Desde un costado, un hombre le pide impulsar un proyecto para dividir La Matanza, mientras despotrica contra el PJ: “Nosotros nos sentimos la Cataluña de La Matanza. Yo sé que vos venís del peronismo, pero sos otra cosa”, le dice y levanta una ola de carcajadas. Santilli se encoge de hombros, sonríe y suelta: “Hace 17 años que estoy en Pro”.

Después de cerrar una charla con una arenga, Santilli se saca fotos y recibe hojas con propuestas y hasta un curriculum vitae. Dos de sus asistentes lo ayudan a salir del salón y se sube a la camioneta. Apenas Lampa arranca el motor rumbo a San Justo, donde lo espera Larreta, Santilli se da vuelta y exclama ante la mirada de Finocchiaro: “Ni uno me dijo por qué crucé la General Paz”. Sus armadores hacen un balance de la tertulia y lo felicitan por la performance. Él no oculta el entusiasmo y admite que salió con una “leve sensación de esperanza”. “Yo soy un mestizo. En el conurbano me dicen peronista y en el interior me asocian con Pro”, reflexiona. Finocchiaro lo celebra: “Está bueno porque podés jugar con las dos cosas”. Sebastián, su asesor, los interrumpe para decir que Larreta ya lo está esperando en la peatonal de San Justo. “El Pelado está cerca del café Tokio”, lo notifica. Finocchiaro le avisa: “Colo, mirá que acá nos pueden mandar a alguien para que te diga ‘gorila’ o ‘chorro”. Envalentonado, Santilli no se inquieta: “Ale, me chupa un huevo”. Cuando se baja de la camioneta, un joven lo intercepta y lo chicanea por la eliminación de River de la Copa Libertadores. “¿Cómo caí? Qué boludo”, se autoreprocha. Mientras cruza la plaza frente al palacio municipal, Santilli lee en voz alta el mensaje ploteado en un patrullero: “’La Matanza avanza’. ¿Será verdad?”, suelta con una mueca socarrona.

Ya en la peatonal, Santilli saluda a los militantes de Juntos, que lo esperan con pecheras en las mesas. Una mujer lo increpa mientras lo filma con su celular: “Qué van a pelear por los salarios del personal de salud, caradura”, le dice, mientras el exvice jefe porteño entra a un local. Ya con Larreta, que llega rodeado de asistentes, se sacan fotos con Flores y Finocchiaro. “Hay buena onda de la gente”, evalúa el alcalde, quien mira las legislativas como un globo de ensayo de su proyecto presidencial para 2023. “Ni loco vamos a aflojar”, exclama Larreta al despedirse de una vecina. Después entran a otros dos negocios, guiados por sus colaboradores, para charlar con los encargados. Antes de que lleguen Larreta y Santilli, Silvia, a cargo de eventos y organización, sondea con referentes de Pro a los comerciantes del lugar para coordinar la visita del candidato. La escena se repite al mediodía frente a la estación de tren de Laferrere, en la esquina de Avenida Luro y Piedrabuena. “Acá el paisaje es otro”, soplan los armadores de Santilli. En medio de un hormiguero de personas y un caos de tránsito por las obras para construir una peatonal, Santilli se baja de la camioneta que traslada a Larreta para recorrer juntos la zona. Los esperan el diputado nacional Hernán Berisso (Pro) y Flores, alfil de Carrió. Un puñado de asistentes, con cámaras de filmación en mano, los persiguen por la vereda. Son imágenes, “enlatados”, como dicen en la jerga de la comunicación de la campaña, que minutos después se difundirán entre los medios. “¿Diego, viste lo que es caminar por Laferrere?”, le dice “Toty”. Larreta se muestra involucrado con la travesía. Se saca selfies y pide el voto para su candidato: “Bancame a Santilli en la provincia, eh”, le responde a un vecino. La comitiva avanza y se escuchan algunas críticas: “Juira, Santilli”, grita un joven. Otro hombre se enfada con el tumulto: “¡Cómo aparecen ahora los políticos en campaña!”. “Respeto, por favor”, reclama una militante de Pro.

A bordo de nuevo de la camioneta de Lampa, Finocchiaro se envalentona por el termómetro de la recorrida en Laferrere y motiva a Santilli: “Gran prueba pasaste. No se escuchó ni una puteada”.

Faltan minutos para las 16 y Santilli está demorado. En el barrio Santa Rita, en González Catán, lo esperan Bullrich y Pichetto, sus laderos para la actividad vespertina. Cuando la titular de Pro lo divisa, rompe el silencio: “¿Este no se animó a meter el auto?”. “Prefiero caminar, Patri”, le dice el candidato. En el barrio, le explican dos vecinos a Santilli, hay dos canillas con agua potable para unas 60 familias. Después de la foto y el video para redes, Rosa les pide a Santilli y Bullrich que la acompañen hasta la casa, ubicada a tres cuadras. “Acá llueve y se inunda todo”, les suplica. Sentado en un banco, un joven mira al candidato, lo llama y le dice: “Te vi anoche con [Claudio] Rígoli en Canal 9”. Santilli lo festeja como un gol. “La esperanza está en ustedes”, le contesta. “Me mató con esa frase. Yo voy a ser diputado y lo único que puedo hacer en el Congreso es pelearme”, se lamenta cuando abandonan lugar.

Cuando cae la tarde, Santilli, Bullrich y Pichetto ingresan a la casa de Nelly, madre de dos víctimas de inseguridad. Le prometen mover contactos en la Justicia para acelerar los tiempos del juicio y activar al Ministerio de Seguridad porteño para encontrar a uno de los prófugos por el crimen de Alejandro, policía acribillado frente a la mujer en Navidad.

Concluida la charla, Santilli y sus laderos atienden a los medios locales. Parece desplomado después de escuchar el relato de la mujer y sus colaboradores le hablan para levantarle el ánimo: antes de que anochezca necesitan una foto con los militantes de Pro y candidatos locales: “Esta es la parte bizarra de la campaña. Lo otro es lo normal”, bromea Santilli. Cuando llegan a la estación San Justo, recupera el ímpetu. Lo esperan con carteles y banderas de Pro y argentinas: “Sí, se puede”, le gritan. Él salta al ritmo de Sergio Denis. Se da un baño de militancia. Después de la seguidilla de selfies, y de grabar un video para Tik Tok, lanza la última gracia: “Yo no soy un robot como Horacio. Vengo y me pongo a bailar y saltar”.

(La Nación)

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Balances y desafíos del equipo legislativo: cómo funciona la mesa política que negocia las reformas de Milei

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Desde su conformación, el pasado 9 de septiembre, como respuesta de la abultada derrota bonaerense, la mesa política ha variado tanto en el plantel que la compone como en sus desafíos. Con el temario y las fechas de las sesiones extraordinarias definidas, el presidente Javier Milei delegó en el reducido grupo de funcionarios y legisladores, que volverá a reunirse el próximo lunes 26 de enero, las negociaciones para consolidar la sanción de los proyectos, con particular interés en la Reforma Laboral, que envió al Congreso Nacional.

Tras la salida de Guillermo Francos, el que tomó la posta en la coordinación fue el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien convoca los intercambios semanales que tienen lugar en las oficinas del Ministerio del Interior, ubicadas en la planta baja de Casa Rosada. “Orden y progreso”, bromeaban en Casa Rosada para definir la dinámica de la instancia de diálogo interno.

Lo cierto es que en esos encuentros confluyen diversos interlocutores que, con diferencias de criterios e intereses, intentan accionar de manera conjunta para sumar las voluntades necesarias que le permitan al Poder Ejecutivo anotarse nuevas victorias legislativas. “La mesa es clave. Funciona perfecto. Al final, todo pasa por ahí. No se puede desbandar nadie”, expresó una fuente a este medio Infobae.

Si bien la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ha dado el presente en varias de las reuniones, se ausentó en las últimas, lo que no la exime de articular de forma activa. Desde su oficialización, la dinámica de las citas se repite con la idea de evitar una nueva multiplicidad en los canales de diálogo, lo que empantanó el funcionamiento del Gobierno en la previa a las elecciones de octubre.

Hasta entonces, la bajada de línea de los Milei busca canalizar las inquietudes de conjunto para activar decisiones en esa instancia, algo que complejiza el accionar de los actores que hasta entonces priorizaban la vía unilateral de resolución. “Es una mesa que funciona. Dio buenos resultados. Es positiva y suma“, coincidió otra voz del ecosistema libertario.

Otro de los asistentes clave es el ministro de Economía, Luis Caputo, que, pese a no ser planta permanente, está presente cuando la agenda incluye la recepción de pedidos y la necesidad de definiciones que requieren habilitación de fondos y la revisión de números de la gestión. El ministro del Interior, Diego Santilli, también integra la nómina y es el encargado del ida y vuelta con los gobernadores. Por su parte, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, que asiste escoltado por el armador del interior, Eduardo “Lule” Menem, y la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, hacen lo propio en las respectivas cámaras.

Relegado de las conversaciones, el asesor presidencial, Santiago Caputo, intercede por pedido directo y ante situaciones puntuales, y se encarga del diseño de la estrategia general. Completa la nómina el secretario de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gobierno, Ignacio Devitt, que oficia de nexo entre el Congreso y la Casa Rosada.

Balances, desafíos y promesas de continuidad

En más de un despacho de Balcace 50, coinciden en que la división definida por el mandatario para el segundo tramo de la gestión ordenó la comunicación con los aliados, lo que impactó de manera positiva en las negociaciones. “El esquema funciona. Patricia maneja en el Senado y pide ayuda cuando la necesita. Lo mismo hace Menem en Diputados. Adorni en la coordinación y en la validación de las definiciones, Santilli en coordinación con los gobernadores y Santiago opinando sobre estrategia. Todo bajo la supervisión de Karina. Por ahora, lujo”, sintetizaron ante este medio post sanción del Presupuesto 2026.

Asimismo, hay quienes le atribuyen a la mesa una doble victoria en diciembre: por un lado, la aprobación de la previsión presupuestaria y de la Ley de Inocencia Fiscal, y por el otro, el haber instalado que su sanción configuraba un triunfo categórico para el Ejecutivo, pese a haber tenido que excluir el capítulo XI que incluía artículos claves.

Desde diciembre a esta parte, el ambicioso temario que la administración libertaria hizo público fue ajustado con la idea de concentrar la atención en los puntos más sobresalientes del mismo. Desde el lunes 2 de febrero hasta el 27 del mismo mes, los designados para negociar deberán intentar sancionar la Reforma Laboral, pero también hacer pasar la Ley de Glaciares, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, y la designación de Fernando Iglesias como embajador.

En Casa Rosada reina el optimismo al respecto dado que consideran los proyectos “amigables”, pero luego de verse obligados a revisar la estrategia en más de una oportunidad, la mesa política se prepara para intensificar los esfuerzos para la aprobación de el proyecto de “Modernización” Laboral, la principal obsesión del mandatario.

Tras la primera reunión de este 2026, que se celebró el viernes 16 de enero, los actores volverán a verse las caras el lunes 25 con la idea de cerrar extraordinarias con las voluntades del mandatario conquistadas.

En más de una oportunidad, el propio Presidente clasificó las reformas que tiene en mente en distintos escalafones generacionales y reveló que para esta segunda etapa de gestión planea sumar otra tanda durante el año legislativo. Es ante este escenario que la mesa política parece tener anclada su continuidad al desempeño de los próximos días. “Va a ser un año de reformas y la mesa política obtuvo resultados; lo natural sería que continúe”, planteó con entusiasmo una fuente calificada ante este medio.

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Jorge Macri se reunió en Madrid con el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo y hablaron de inversiones para la Ciudad de Buenos Aires

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La capital española se convirtió en escenario de una agenda institucional y empresarial para Jorge Macri, quien viajó a Madrid con el objetivo de reforzar los lazos internacionales de Buenos Aires. El Jefe de Gobierno porteño mantuvo una reunión con Alberto Núñez Feijóo, titular del Partido Popular (PP), en el marco de actividades orientadas a fomentar la cooperación internacional. El encuentro, que tuvo lugar en medio de una serie de reuniones políticas y de negocios, fue definido por Macri bajo el lema: “Libertad, democracia e ideas claras”.

En el diálogo con Núñez Feijóo, Macri abordó las coincidencias entre el PRO y el PP en cuestiones de valores y prioridades políticas, intercambiando perspectivas sobre el contexto internacional y los desafíos comunes de las grandes urbes. Según reportó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ambos dirigentes analizaron oportunidades para afianzar la cooperación institucional y el desarrollo urbano, con énfasis en crear condiciones atractivas para la inversión y el intercambio económico. En sus redes sociales, Macri sintetizó el espíritu de la reunión: “Hoy me reuní Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular de España. Con él compartimos una visión común en defensa de la libertad, los derechos individuales y reglas claras para invertir”.

La visita de la delegación porteña incluyó a funcionarios clave, como el Secretario General y de Relaciones Internacionales, Fulvio Pompeo, y el Jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny, quienes acompañaron a Macri en diversas actividades. La agenda contempló reuniones con referentes empresariales y académicos, además de encuentros con autoridades locales, entre ellas la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde José Luis Martínez-Almeida.

Durante su paso por Madrid, Macri participó de un desayuno organizado por la Fundación Libertad, donde se dieron cita empresarios, intelectuales y dirigentes políticos. En ese ámbito, el jefe de Gobierno expuso sobre la situación de Buenos Aires como destino atractivo para inversiones, resaltando las políticas implementadas en materia financiera y de seguridad. La convocatoria fue aprovechada para intercambiar visiones sobre el escenario regional y debatir estrategias para promover la innovación y el desarrollo productivo, consideraciones que, según la administración porteña, resultan centrales en la agenda de cooperación internacional.

La presencia de Buenos Aires se consolidó a través de un stand de Visit Buenos Aires en FITUR, con el objetivo de fortalecer la imagen de la capital como líder en turismo urbano y facilitar el acceso a oportunidades de negocio, intercambio cultural y articulación de iniciativas entre los principales actores del sector. Macri formó parte de un conversatorio organizado por la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI), junto al alcalde Martínez-Almeida, en el que se debatieron los desafíos del turismo urbano, la importancia del liderazgo local y la necesidad de preservar el equilibrio entre crecimiento económico y calidad de vida de los residentes.

En ese espacio, Macri remarcó la relevancia de la colaboración público-privada para maximizar la experiencia de quienes visitan la ciudad: “Hoy las ciudades ofrecen experiencias y esas experiencias requieren de una identidad y de un privado, que es fundamental. Las ciudades tienen que poner en valor lo que los privados ya generan, porque la interacción público privada maximiza esa experiencia”, sostuvo el jefe de Gobierno. Además, enfatizó la responsabilidad estatal en garantizar el orden, la seguridad y la calidad del espacio público, condiciones que, a su entender, resultan esenciales para atraer visitantes y potenciar el desarrollo local.

Como parte de la agenda económico-empresarial, Macri y Martínez-Almeida anunciaron un concurso internacional de desarrollo de videojuegos y experiencias inmersivas, orientado a promover el conocimiento y los atractivos de ambas ciudades. Esta iniciativa se enmarca en el programa de cooperación entre BA In Game y Madrid In Game, que impulsa la profesionalización del sector y la creación de oportunidades para empresas emergentes. Dentro del mismo acuerdo, se lanzó una línea de incubación y aceleración internacional destinada a cinco empresas porteñas, que participarán de un programa en Madrid con instancias de acompañamiento, formación y rondas de inversión.

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El incendio cercano a la Ruta 51 se produjo por los hornos de ladrillos del sector

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Un nuevo incendio de pastizales se registró esta tarde en el sector de la Policía Vial, sobre la rotonda de la Ruta 51.

La situación ya fue controlada y se puede circular con precaución.

Vale recordar que hace algunas semanas se quemó una importante superficie cerca del lugar, que terminó afectando al aeropuerto.

En este caso, la situación provocó daños en los vehículos que están secuestrados en la sede de la llamada “caminera”, por eso se pudo divisar humo blanco y negro.

En una jornada muy complicada por el viento norte, el titular de la estación de servicio ubicada a pocos metros contó que todo comenzó por los hornos de ladrillos que funcionan en la zona.

Favio Rodríguez habló en Pulso Informativo por Radio Altos y cuestionó “es inexplicable” que estén en actividad “en estos tiempos, con viento y calor; un escenario ideal para la propagación de un evento de este tipo“.

“El fuego inició atrás de la estación y se mantuvo en paralelo por el viento norte hasta que llegó a la caminera. Luego lentamente se acercó hacia nosotros aunque se controló para generar cortafuegos, pero nos asustamos bastante“, detalló.

Dijo además que tuvieron que frenar el expendio de combustible por algunas horas y que la estación aplicó el protocolo interno para evitar problemas mientras bomberos y Defensa Civil trabajaba en el sector.

Fuente: Frente al Cano.

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