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Monte Hermoso fue el destino turístico con mayor ocupación de la Provincia en la primera quincena de enero

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Varias ciudades bonaerenses se encuentran entre las más ocupadas del país en lo que va de esta temporada 2023. La localidad balnearia ubicada a 100 km. de Bahía Blanca tuvo ocupación plena. Carhué fue otra de las localidades más visitadas.

Pasaron los primeros quince días del año, lo cual permite hacer un análisis del movimiento turístico de la primera quincena de esta temporada de verano 2023. Según los relevamientos del Observatorio Argentino de Turismo (OAT), se registró un gran movimiento turístico en todo el país y varias ciudades de la provincia de Buenos Aires están entre las más visitadas.

Asimismo, el informe marcó la llegada al territorio argentino de más de 300 mil visitantes extranjeros, la mayoría de ellos provenientes de Brasil, Estados Unidos, Uruguay y Chile. A su vez, informaron que la proyección para la temporada es de 1.7 millones de turistas del extranjero, lo que generaría un impacto económico superior a los 1370 millones de dólares.

“Estamos viviendo un gran verano, con muy buenos niveles de ocupación, similares a los de la histórica temporada del 2022. De acuerdo a nuestras proyecciones, también será intenso el movimiento turístico durante la segunda quincena de enero y todo febrero en los principales destinos del país”, expresó el ministro de Turismo y Deportes de la Nación, Matías Lammens.

“El turismo es el sector que lidera el crecimiento de la actividad económica y del trabajo registrado”, añadió el funcionario nacional.

Los destinos con mayor ocupación de la provincia de Buenos Aires:
Como es de esperar durante el verano, los destinos bonaerenses con mayor ocupación son aquellos que se ubican sobre en zonas costeras, entre los que se destacan Mar del Plata, Villa Gesell, Pinamar y el partido de La Costa.

Estas son las ciudades de la provincia de Buenos Aires con mayor ocupación durante la primera quincena de enero de 2023:

Monte Hermoso: 100%
Partido de La Costa: 95%
Mar Chiquita: 95%
Pinamar: 92%
Villa Gesell: 92%
Chascomús: 90%
Miramar: 90%
Chascomús: 90%
Mar del Plata: 85%
Delta del Tigre: 85%
Carhué: 88%

(Infocielo)

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Tras el encuentro Milei-Kast, el Gobierno destacó el respaldo de Chile en su reclamo de soberanía por Malvinas

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Javier Milei

El gobierno argentino confirmó este jueves el respaldo formal de Chile a los derechos de soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas, las Georgias del Sur, las Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, tras el encuentro que el presidente Javier Milei mantuvo con su par chileno, José Antonio Kast, en el Palacio de La Moneda, en Santiago de Chile. La reunión, que se extendió por unos 40 minutos, fue la tercera bilateral entre ambos mandatarios en el año.

El punto sobre Malvinas quedó plasmado en un comunicado conjunto difundido por la Oficina del Presidente de la República Argentina. En ese documento, Kast reiteró el respaldo del Gobierno de Chile a los legítimos derechos de soberanía de Argentina sobre las islas y los espacios marítimos adyacentes, y ratificó la necesidad de que los gobiernos de Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte reanuden las negociaciones para encontrar, a la mayor brevedad posible, una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía, de conformidad con las resoluciones pertinentes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otros foros regionales y multilaterales.

Por su parte, Milei agradeció al presidente chileno, en nombre del gobierno argentino, el tradicional apoyo de Chile en la cuestión Malvinas. El mandatario expresó, además, que se valorarán los esfuerzos del Gobierno chileno a fin de evitar la consolidación de actividades logísticas ilegales unilaterales en la zona disputada, en materia de exploración y explotación de recursos hidrocarburíferos y pesqueros, que son contrarias a las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El encuentro entre ambos presidentes se produjo en un contexto particular: horas después de esa bilateral, Milei grabó una cadena nacional vinculada precisamente a la cuestión Malvinas. en la que anunció una serie de medidas para defender la soberanía argentina sobra las islas.

El presidente argentino agradeció a su par chileno el apoyo tradicional de Chile en la cuestión Malvinas, durante el encuentro bilateral en el Palacio de La Moneda (Foto: OPRA)

El mandatario había llegado a Santiago luego de participar como expositor principal en el Foro de Madrid, un evento de la derecha latinoamericana celebrado en la capital chilena, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno.

Si bien las temáticas abordadas durante la reunión se mantuvieron con hermetismo desde el lado argentino —la Casa Rosada y la Cancillería no dieron respuestas precisas cuando fueron consultadas—, el comunicado conjunto detalló los principales ejes de la agenda bilateral.

Además del respaldo en la cuestión Malvinas, el comunicado abarcó otros puntos sensibles de la relación entre ambos países. Uno de los más relevantes fue el reconocimiento conjunto de que el régimen jurídico del Estrecho de Magallanes está determinado por el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, instrumentos que establecen la soberanía de Chile sobre la totalidad del estrecho.

Esta declaración se produjo después de que distintos funcionarios argentinos del área de defensa hubieran cuestionado ese alcance en los meses previos, lo que había generado reacciones en Chile: el día anterior a la reunión, Kast había afirmado en Punta Arenas que “Argentina no tiene ni tendrá jamás soberanía ni control sobre el Estrecho de Magallanes”.

El comunicado también incluyó el compromiso de Argentina de materializar “a la brevedad posible” la detención y extradición de Galvarino Apablaza, prófugo acusado del asesinato del entonces senador Jaime Guzmán y de haber participado en el secuestro de Cristián Edwards.

En el plano económico, los mandatarios destacaron los avances en el marco del Tratado de Integración y Complementación Minera, la complementariedad energética entre ambos países, y acordaron modernizar el funcionamiento de los pasos fronterizos. En materia de seguridad regional, reafirmaron su compromiso con el Compromiso Regional de Santiago contra la Delincuencia Organizada Transnacional y acordaron profundizar la cooperación frente al crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo.

Finalmente, los mandatarios reafirmaron el compromiso de tratar todos los asuntos de interés común a través de los canales institucionales establecidos entre ambos gobiernos.

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El gobierno de Kicillof le pidió a Nación que declare feriado el día que el Papa León XIV dará su misa en Luján

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La visita del papa León XIV activó una serie de reuniones entre distintos estamentos para definir la logística de su paso por Argentina y, puntualmente, en territorio bonaerense, donde cerrará su estadía con una misa en la plaza Belgrano en las afueras de la Basílica Nuestra Señora de Luján, el próximo 11 de noviembre. Desde el gobierno de la provincia de Buenos Aires, pidieron a la Nación que decrete feriado para facilitar el traslado de los feligreses a la ciudad conocida como la Capital de la Fe.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, recibió este jueves a referentes de la Iglesia católica, parte de su gabinete y a un grupo de intendentes para coordinar, primero, la masiva procesión a la basílica de Luján el próximo 3 de octubre y luego mantuvo otro encuentro referido a la visita del Papa León XIV a Argentina.

“Lo que trae esta peregrinación como mensaje central es la construcción de hermandad, fraternidad, comunidad de un pueblo. Un pueblo de fe que construye desde ese lugar profundos lazos de hermandad en un mundo que parece que va para otro lado”, dijo Álvarez Rodríguez sobre la peregrinación que será el mes que viene. Esta vez la procesión cobra más centralidad ya que será la antesala de la visita de León XIV.

En su itinerario, las actividades de la máxima autoridad de la Iglesia católica tendrán paso por dos puntos de la provincia de Buenos Aires, como lo son la propia localidad de Luján y el Cottolengo Don Orione, en Burzaco, partido de Almirante Brown.

En lo que respecta a la estadía de León XIV, la administración de Kicillof viene coordinando con el gobierno nacional a partir de los ministerios de Seguridad de ambas jurisdicciones cómo será el operativo. “Debe ser la única relación de gestión que funciona con Nación”, admite un dirigente de PBA que sigue de cerca ese vínculo y destaca el diálogo entre Alejandra Monteoliva y el encargado de la seguridad bonaerense, Javier Alonso.

Quien lleva adelante el diálogo con la Iglesia de parte del gobierno bonaerense es la Jefa de Asesores del Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez. “Nosotros tenemos la instrucción de Axel desde el Ministerio de Seguridad, de Salud, de todas las áreas de articular con el gobierno nacional y lo estamos haciendo”, dijo la funcionaria al salir de la reunión con Kicillof de la que también participaron, además de Alonso, el ministro de Gobierno, Carlos Bianco; de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque; el diputado provincial e intendente en uso de licencia de Almirante Brown, Mariano Cascallares; el rector de la Basílica de Luján, el padre Lucas García; el subsecretario de Culto bonaerense, Juano Torreiro y el intendente de Luján, Leonardo Boto.

Para facilitar el ingreso y egreso a Luján en los días previos a que León visite la localidad bonaerense, el gobierno de la provincia le pidió a la Nación que decrete feriado. Está previsto que el sumo pontífice llegue el 11 de noviembre al distrito del noroeste del Gran Buenos Aires. “Lo del Papa es otra dimensión. Vamos a tener que cerrar un montón de autopistas y rutas con tiempo de antelación. Va a estar complicada para el resto de la sociedad, por eso es tan importante que el gobierno nacional decrete el feriado porque no es lo mismo el movimiento de una ciudad un domingo que un día hábil, ¿no?”, planteó Alonso ante periodistas acreditados en Casa de Gobierno tras la reunión con Kicillof.

“Luján es una ciudad que está atravesada por un montón de rutas nacionales y de autopistas que no van a poder funcionar en los días previos”, consideró el titular de Seguridad. Las rutas nacionales 5, 6 y 7 pasan por el distrito. Además de la misa del miércoles 11, el martes 10 de noviembre a la noche está prevista una vigilia de juventud para esperar la llegada del Papa. También, creen los organizadores, será multitudinaria. “Va a ser largo, no es algo de dos horas nada más. Eso implicará generar molestias para un montón de ciudadanos, pero bueno, el Papa no viene todos los días.”

Por ello, la administración de Kicillof pidió una medida extraordinaria. “La cantidad de efectivos va a ser la que sea necesaria para poder garantizar esto: todo lo que es las inmediaciones, la seguridad de la gente. Va a venir gente de países limítrofes y de otras provincias, así que tenemos que garantizar la seguridad en las rutas. Es un trabajo complejo que estamos ordenando”, consideró el ministro de Seguridad provincial. Dijo, también, que no ve reticencia en que la Nación finalmente tome esa decisión y decrete feriado para los días en que León XIV esté en Argentina; al menos en las jurisdicciones por donde se desplazará. Además de Luján y Claypole, el jefe del Estado Vaticano tendrá actividades en Córdoba y en la ciudad de Buenos Aires.

La provincia de Buenos Aires y el municipio trabajan sobre la hipótesis de una concentración de 1 millón de personas, con estimaciones de seguridad que incluso la llevan a 2 millones, en una ciudad que ya casi no tiene disponibilidad hotelera y que prevé cierres de rutas y autopistas en los días previos.

Por su parte, el intendente de Luján, precisó que la ceremonia central “va a tener lugar en la plaza Belgrano, es delante de la basílica, va a haber un gran escenario donde exclusivamente se va a llevar a cabo la ceremonia religiosa”. También indicó que evalúan montar un segundo escenario para el coro durante la misa.

Boto agregó que el municipio trabaja sobre un cambio de escala respecto de la peregrinación habitual. “Estimamos que la gente viene llegando unos días antes. Prácticamente ya no hay una habitación de hotel más disponible en todo Luján”, afirmó. Frente a esa situación, adelantó que preparan una oferta de clubes, sociedades de fomento y centros de jubilados para alojar visitantes.

El jefe comunal describió además el área en la que prevén la mayor concentración. “La noche anterior estimamos que se va a empezar a concentrar toda la gente desde Plaza Belgrano hacia la autovía 7”, señaló.

De las reuniones de este martes participaron los ministros de Gobierno, Carlos Bianco; de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque; de Seguridad, Javier Alonso y de Ambiente, Daniela Vilar; los intendentes de Luján, Leonardo Boto; de General Rodríguez, Mauro García; de Morón, Lucas Ghi y de Ituzaingó, Pablo Descalzo; además del director de Cultos, Juan Torreiro; el diputado Mariano Cascallares; el asesor de la Comisión de Piedad Popular de la Arquidiócesis de Buenos Aires, padre Mario Miceli y el representante de la Arquidiócesis de Mercedes – Luján, padre Manuel Asenzo entre otras autoridades provinciales, municipales y religiosas.

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Milei cumple 1000 días de gobierno: expectativa por la economía, inquietud por las PASO y entusiasmo inesperado por Malvinas

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Javier Milei cumple este viernes 1000 días como Presidente de la Argentina. Llegó a la Casa Rosada el 10 de diciembre de 2023 como un outsider que prometía dinamitar el sistema político con una motosierra en la mano y encara el último tramo de su gestión convertido en el dueño de un gobierno que ya atravesó más victorias que las que esperaban los partidos tradicionales y más derrotas que las que hubieran preferido en el espacio violeta. En el medio, un ajuste económico de una intensidad pocas veces vista acompañado por reformas profundas que convivieron con escándalos resonantes y peleas internas interminables.

Milei sigue gobernando con varias de las certezas, obsesiones y enemigos con los que desembarcó en Balcarce 50 hace mil días, aunque ya no está parado en el mismo lugar. El personaje disruptivo que podía atribuir cada inconveniente a la herencia recibida ahora carga sobre sus espaldas casi tres años de mandato; el economista que explicaba que el superávit fiscal iba a abrir las puertas de una etapa de prosperidad enfrenta una sociedad que reconoce buena parte del ordenamiento macroeconómico, pero mantiene dolores evidentes en el poder adquisitivo y el consumo; el líder que venía a acabar con “la casta” necesitó de muchos de sus representantes para construir músculo y no quedar aislado.

“Gobernar viene siendo agotador para nosotros”, se sincera ante Infobae uno de los ministros más populares cuando se le pide una evaluación de lo transitado hasta acá. Y remata: “Yo me quedo con el hecho de que, aun con nuestros infinitos errores, en las legislativas de 2025 conseguimos una victoria que confirmó lo que seguimos sintiendo: que una porción importante de la población todavía estaba y está dispuesta a renovarnos el crédito”.

En 1000 días pasó de todo. El primer mandatario liberal libertario de la historia vernácula, que asumió con apenas 38 diputados y 7 senadores propios, trazó un panorama sombrío y sin metáforas cuando, de espaldas al Congreso, analizó lo que le había dejado el trío Alberto Fernández/Cristina Kirchner/Sergio Massa. Pese a estar en franca minoría, aprovechó el envión de las urnas, autorizó una brusca devaluación y se apuró en lanzar un DNU de dimensiones inéditas que fue la antesala de la aprobación en general de una primera y complejísima versión de la Ley Bases.

Como era de esperar, ahí llegó el baño de realidad: la discusión artículo por artículo hizo estallar el texto original y dio el pie ideal para los insultos a los “traidores”. Aprendizaje: hubo que negociar. Con el transcurrir de los meses se alcanzó el primer superávit financiero anual en más de una década gracias a medidas como el congelamiento de las transferencias a las provincias y la pulverización de la obra pública. La pobreza subió a 52,9% y terminó bajando con fuerza. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) inició una senda descendente y el cepo se flexibilizó, con un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) mediante.

Se firmó un Pacto de Mayo que no fue más que un compendio de buenas intenciones, se eyectaron funcionarios, se firmaron vetos, se intentó completar la Corte Suprema, se afrontaron marchas multitudinarias, se armaron guerras con el Círculo Rojo. Las redes sociales se convirtieron en una cloaca. Quedó tiempo también para el escándalo LIBRA, para el expediente ANDIS y para los problemas patrimoniales de Manuel Adorni, además de las batallas intestinas entre Karina Milei y Santiago Caputo, una relación destruida con Victoria Villarruel y el ocaso de la sociedad con Mauricio Macri.

Sin embargo, en La Libertad Avanza (LLA) no están demasiado interesados en mirar hacia atrás: mientras completa 32 meses de gestión, buena parte de sus movimientos empiezan a explicarse por los 415 días que todavía los separan de las elecciones generales del 24 de octubre de 2027.

Hay una diferencia evidente entre el Milei de hace algunas semanas y el que llega a su jornada número 1000: volvió a salir. Después de un período en el que se recluyó en la Quinta de Olivos y evitó pisar su despacho de la Rosada, el Presidente llenó otra vez su agenda de reuniones, actos y viajes tanto al interior como al exterior. Es un movimiento que entusiasma a los que reclamaban mayor presencia política, pero que también aumenta los riesgos de exposición de un hombre que, cuando se aleja de los discursos preparados, levanta la mirada de sus hojas impresas y se quita los anteojos de lectura, suele transformarse en el principal vocero, comentarista y, eventualmente, generador de problemas de su propia gestión.

“La foto todavía sigue siendo mala”, reconoció en una de sus últimas presentaciones antes de completar la idea a su manera: “La película es la mejor de la historia”. Desde los atriles, el mandatario no se cansa de repetir su guion las veces que sean necesarias para anclar expectativas y desalentar cualquier pedido de cambio que huela a “populismo”. En estas horas, jugó fuerte en términos dialécticos y llevó su lógica binaria hasta el terreno electoral: “Si no ganamos, es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos”.

El razonamiento que circula en su entorno busca que los habitantes de Argentina midan la experiencia libertaria por las catástrofes que evitó. En ese punto se cierran las grietas. Santiago Caputo posteó que Milei “salvó a la república de una muerte segura”. Martín Menem fue menos lúgubre, pero fue por la misma línea: “Nunca se va a hablar de lo que no pasó. Fueron cinco salvadas del arquero en el minuto noventa”.

La renovada hiperactividad presidencial encontró una “causa sagrada” por la que, juran cerca suyo, siempre trabajó sigilosamente: la soberanía sobre Malvinas. Consciente de las controversias que generaron en el pasado sus apreciaciones positivas sobre la ex premier británica durante la guerra de 1982 (“me siento muy identificado, en términos históricos, básicamente con Churchill, con Reagan y con Margaret Thatcher”) o sus opiniones sobre la autodeterminación de los pueblos (“anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros”), Milei apareció en cadena nacional y anunció una batería de medidas para sancionar e impedir las exploraciones de petróleo en ese territorio: “La Argentina no se quedará de brazos cruzados”, sostuvo. “Hagamos nuestras armas a un lado y mostremos un frente unido como nación”, sorprendió, conciliador. Para marcar la importancia del mensaje, grabado tras el encuentro con José Antonio Kast en Chile, el espacio violeta decidió que todos los ministros estuvieran presentes.

La jugada tiene un trasfondo geopolítico que el Gobierno observa con atención. Antes que nada, se dio 72 horas después de que Donald Trump abriera una inesperada puerta al admitir que Estados Unidos podría rever su histórica posición de neutralidad en el conflicto diplomático con Inglaterra. Es que desde hace meses la administración norteamericana utiliza la relación con Londres y la cuestión del Atlántico Sur como una pieza clave dentro de sus presiones para que el Reino Unido eleve su gasto en defensa y acompañe con mayor firmeza operaciones y objetivos estratégicos de Washington. Nadie en la Cancillería argentina da todavía por hecho un giro de semejante dimensión, pero entienden que cualquier hendija que se abra en una posición enquistada desde hace décadas merece ser aprovechada. Así, en el día 1000, Milei encontró también una oportunidad para envolverse en la bandera que sus detractores tantas veces le reprocharon no abrazar con suficiente entusiasmo.

Más allá de las actividades públicas, el inquilino del Sillón de Rivadavia decidió “dinamizar” su gestión haciendo, siempre de la mano de su todopoderosa hermana Karina, algunos retoques en el funcionamiento interno. El más concreto: las flamantes reuniones de gabinete de los lunes. La intimidad de esos encuentros permite comprender los pliegues del líder que enamora y descoloca a más de un colaborador fiel. Los invitados dejan los celulares afuera del Salón Eva Perón de Balcarce 50 antes de ingresar a un lugar casi en penumbras y refrigerado a 16 grados. Los habitués aprendieron otra regla no escrita: “Hay que hacer pis antes para no perturbarlo”, se ríe, pero no exagera, alguien acostumbrado a luchar con su vejiga. Cuando se cierran las puertas y no vuela una mosca, llega el monólogo. El Presidente habla, desarrolla sus teorías, baja línea y recién después algunos funcionarios designados ponen en común la letra chica de algunas de sus misiones.

Sobre un escenario o en la cabecera de una larga mesa, Milei sigue sufriendo dolores de espalda y, para colmo, por razones jamás explicitadas, ya no cuenta con las visitas frecuentes a Olivos de la kinesióloga Leandra Protolongo: los registros oficiales contabilizaron 72 ingresos a la residencia de la provincia de Buenos Aires que se cortaron abruptamente este año. El círculo más cercano al primer mandatario jura que ningún sufrimiento parece reducir la voluntad presidencial de recuperar centralidad.

El último mitin ministerial incluyó un largo elogio a Federico Sturzenegger, que puso por escrito en un artículo publicado en La Nación la tesis que mejor representa el pensamiento actual de LLA: ante el ruido, describió, un gobernante debe mantenerse fiel al rumbo y a sus ideas incluso cuando la oposición intente construir la sensación de que las cosas funcionan mal. No significa, concedió, que todo esté bien: una sociedad es un caleidoscopio de realidades buenas y malas. Pero la conclusión es inequívoca. Los datos, y no el clima, tienen que ordenar las decisiones. Traducido al lenguaje menos elegante de la mesa política: nada de patear el equilibrio de las cuentas públicas, nada de “plan platita”, nada de abandonar el corazón del modelo para comprar unos cuantos puntos en las encuestas.

Un estudio nacional de Hugo Haime & Asociados recién terminado pone esa rigidez frente a un espejo incómodo. Apenas el 11% de los consultados quiere mantener el actual modelo económico exactamente como está y otro 22% pretende conservarlo con algunas modificaciones. Del otro lado, 23% pide cambiarlo manteniendo algunos elementos y 42% modificarlo por completo. En total, 65% reclama algún tipo de viraje frente a 34% que se inclina por sostener el esquema. La sutileza está en lo que ocurre cuando se pregunta qué debería sobrevivir: 55% menciona una inflación baja y controlada, 33% que no haya piquetes ni cortes, 32% el control de los planes sociales y 30% la estabilidad del dólar. Es decir: cambiar no necesariamente equivale a volver atrás.

El mismo relevamiento permite mirar la otra mitad de la ecuación. Ante la consulta sobre qué debería mejorar, 73% reclama más oportunidades laborales y 51% aumentos salariales y paritarias libres. Los bajos salarios aparecen, además, como el principal problema de la vida cotidiana para 45% de los encuestados. La aprobación del Presidente quedó en 33% contra una desaprobación del 64%, mientras que 40% considera que la sociedad está triste y desanimada y 38% la percibe con bronca. Hay un dato que sintetiza todavía mejor los desafíos que enfrenta Milei: solo el 34% cree que, pese a las dificultades, el esfuerzo realizado valió la pena.

La radiografía explica por qué el Gobierno insiste en que los próximos meses serán definitorios. En el Palacio de Hacienda sueñan con llegar al tramo decisivo de 2027 con registros mensuales de inflación cercanos a cero y con una mejora de la actividad, el crédito y los ingresos que permitan mostrar alivio sin necesidad de violentar el dogma fiscal. El economista Antonio Aracre hizo llegar en estas horas una estimación especialmente agradable para los oídos oficiales: calcula que el IPC de agosto podría ubicarse alrededor del 1,5%.

Un paréntesis sobre Luis Caputo. El ministro también completa en este inicio de septiembre 1000 días consecutivos al frente de Economía y ya ocupa un lugar poco habitual para una tarea que se realiza sobre una silla eléctrica. “Toto” ya se quedó con el sexto puesto de permanencia en su cartera: lo superan Domingo Cavallo, José Alfredo Martínez de Hoz, Juan Vital Sourrouille, Roberto Lavagna y Roque Fernández, pero dejó atrás a Nicolás Dujovne y Martín Guzmán.

La marca es todavía más llamativa porque Caputo maneja una economía en la que conviven relatos incompatibles. Un informe de la consultora One618 que circula por relevantes edificios empresariales calcula, a partir de los precios del Merval, los bonos y el tipo de cambio, una probabilidad implícita de continuidad libertaria cercana al 70%. El número parece formidable para un oficialismo golpeado en las encuestas, aunque la propia consultora considera que semejante optimismo es excesivo cuando todavía falta más de un año para elegir Presidente. La macro sigue importando, pero cada vez más en función de la política: si la recuperación no llega a los hogares antes de que lleguen las boletas, el mercado también tendrá que recalcular. El reporte describe también la famosa Argentina “a dos velocidades”: los sectores exportables empujan mientras los ligados a la demanda interna tienen serias dificultades.

La reciente pelea con la Unión Industrial Argentina (UIA) condensó ese conflicto. En el Día de la Industria, la entidad reclamó la reducción del costo argentino, la reconstrucción del crédito, inversión en infraestructura y herramientas para competir ante la apertura económica. Aunque el titular Martín Rapallini trató de ser ecuánime, el vicepresidente de la organización abandonó cualquier protocolo y acusó al oficialismo de no conocer la industria: Guillermo Moretti definió a Caputo como “un trader que no sabe lo que es un torno”. El ministro no se quedó callado y contestó que es injusto obligar a los argentinos a comprar bienes de menor calidad a precios dos, tres o hasta cuatro veces superiores a los internacionales. La tesis del Gobierno es que está cambiando la matriz productiva y que petróleo, gas, minería, agro y nuevas inversiones terminarán generando demanda para otras ramas. “Todo bien, pero necesitamos sobrevivir hasta que llegue ese futuro”, ironizan los industriales.

Por eso el equipo económico empezó a habilitar herramientas que buscan generar movimiento sin traicionar la ortodoxia. Entre las decisiones ya tomadas aparecen la utilización de recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad como fondeo de largo plazo para créditos hipotecarios, la flexibilización de préstamos en dólares para empresas y mecanismos del Banco Central destinados a mejorar el funcionamiento del crédito justo cuando la morosidad se transformó en una nueva preocupación social. “Ni de cerca es un cambio de modelo, eh”, se apuran en aclarar en Hacienda.

Ahora, los estrategas partidarios tienen que hacer el resto. “La economía ayudó mucho tiempo a la política; ahora la política tiene que ayudar a la economía”, es un concepto que Luis Caputo viene repitiendo entre los integrantes del Gobierno. Eso significa aprobar leyes, reducir incertidumbre y, especialmente, llegar a 2027 con las reglas electorales que la Casa Rosada considera más convenientes para sus propios intereses.

Patricia Bullrich quedó en el centro de esa responsabilidad: la senadora prometió que el próximo 15 de septiembre comenzará en el Senado la discusión de la reforma electoral. Spoiler: hacia afuera, los libertarios dirán que van a defender el paquete completo; en privado, dicen en voz muy baja que si para conseguir los votos necesarios tienen que dejar capítulos tirados en el camino, están dispuestos a hacerlo. La obsesión es eliminar o, lo que es más probable, volver a suspender las PASO. No saben todavía si les alcanza.

El proyecto, presentado el 22 de abril, tiene bastante más que lo que suele destacarse: por caso, un artículo fundamental introduce modificaciones en la Boleta Única de Papel para permitir, si las provincias adhieren y las elecciones son simultáneas, un casillero que facilite votar todas las categorías de un mismo espacio. En paralelo, cambia requisitos para la conformación y supervivencia de partidos políticos, amplía las posibilidades de financiamiento privado, elimina el actual reparto estatal de espacios publicitarios y deja sin recursos específicos la elección de representantes al Parlasur. Entre sus pliegues aparece una curiosidad poco difundida: la eliminación de la obligatoriedad del debate presidencial, incorporada al sistema argentino en 2016. El paquete se completa con el proyecto de Ficha Limpia.

En la mesa política desconfían de los gobernadores, de sus emisarios y hasta de afirmaciones hechas en encuentros privados porque las negociaciones entraron en una etapa en la que, según una persona involucrada, “nadie dice realmente lo que está pensando”. Los mandatarios provinciales saben que su voto vale cada vez más a medida que se acerca el calendario electoral y también que las primarias pueden ser una herramienta fundamental para ordenar coaliciones que hoy no tienen conducción clara.

La matemática federal vuelve todo más enrevesado. Milei necesita convencer a gobernadores cuyos números están cada día más comprometidos por el ajuste nacional. Según el último análisis de Politikón Chaco, de Alejandro Pegoraro, las transferencias no automáticas a las provincias totalizaron en agosto $68.288 millones y sufrieron una caída real interanual del 66,4%, el peor registro para ese mes desde al menos 2005. Como si esto fuera poco, no hubo un solo peso de Aportes del Tesoro Nacional, aunque el fondo recaudó durante ese período $107.987 millones. La paradoja es difícil de esconder: La Libertad Avanza necesita que los caciques del interior le presten votos mientras Economía les retacea plata.

Diego Santilli intenta hacer lo que mejor sabe: equilibrismo. Sus últimos movimientos se concentraron en aceitar conversaciones con los mandatarios de la región centro porque sabe que Córdoba, Santa Fe y otros distritos de peso reúnen millones de votos que podrían ser decisivos para la reelección. Javier y Karina Milei empezaron incluso a suavizar la voluntad de competir contra todos los oficialismos provinciales sin excepción. El pragmatismo le vuelve a ganar una pelea de puños a la pureza.

El Congreso, de todas maneras, se encarga de recordarles todas las semanas que los acuerdos son frágiles. En Diputados, la oposición mantiene para el 9 de septiembre una sesión especial con la que pretende discutir el crecimiento del endeudamiento familiar, la morosidad y distintos proyectos sobre tarjetas de crédito y asistencia a deudores, pese a que el oficialismo intentó desactivar la convocatoria fijando un cronograma de tratamiento. En el Senado, el Gobierno ni siquiera logró dictamen para su Súper RIGI pese a haber aceptado modificaciones: PRO, radicales y Provincias Unidas reclamaron nuevas condiciones para favorecer a proveedores locales. El bloque de aliados funciona, pero no siempre obedece.

Y mientras Milei polariza con el peronismo y sus múltiples tribus, sus equipos estudian también lo que ocurre bastante más cerca de su propio electorado. En Olivos reciben informes periódicos sobre dirigentes, empresarios, ex funcionarios y figuras que podrían intentar armar una opción por la centroderecha. Miden conocimiento, intención de voto y potencial de crecimiento. Por ahora ninguno genera pánico. Pero ninguno es ignorado.

En su rosca cotidiana, los movimientos del PRO forman parte de los análisis periódicos de la Mesa Política. Entre los nombres que empiezan a circular aparece Hernán Lacunza, que intenta delimitar un territorio propio: afinidades con La Libertad Avanza, sí; identidad compartida, no. Esta semana cuestionó en una entrevista en las mañanas de Infobae en vivo una contradicción que considera difícil de defender: que el Gobierno se niegue a auxiliar deudores porque podría premiar comportamientos irresponsables mientras habilita beneficios fiscales que alcanzan a personas que no cumplieron con todas sus obligaciones tributarias. Después del llamado de Karina Milei a Mauricio Macri se concretaron dos reuniones para recomponer puentes, aunque el vínculo sigue lleno de desconfianza.

QSocial encontró una explicación concreta de por qué el segmento amarillo merece la atención de los violetas. Según su último trabajo, tres de cada diez personas que votaron a Milei en la primera vuelta de 2023 hoy desaprueban su gestión. Ese universo representa aproximadamente el 12% del electorado argentino. La consultora los bautizó “arrepentidos libertarios” y encontró que la ruptura no se produjo esencialmente por las formas del Presidente: 89% sostiene que el esfuerzo del ajuste no valió la pena y 91% considera que la gestión perjudica a los sectores más vulnerables. Es decir: conocían al personaje cuando lo eligieron; lo que cuestionan son los resultados.

¿Adónde pueden ir esos votos? Es el dato que más preocupa. El arrepentimiento no migra en bloque hacia el peronismo: Sergio Massa registra una apertura potencial del 40% dentro de ese universo y Axel Kicillof del 35%; Mauricio Macri alcanza el 27%; y Patricia Bullrich, medida por el estudio como figura del centro, el 25%. El propio informe advierte que no se trata de intención de voto consolidada, sino de disposición a considerar esas alternativas. Alcanza, sin embargo, para entender por qué Milei monitorea tanto a los enemigos de enfrente como a los vecinos de al lado.

El Presidente observa semejantes movimientos con una combinación difícil de encasillar entre seguridad, obstinación y desapego. La reelección es el objetivo que ordena prácticamente todas las conversaciones de quienes lo rodean, aunque él insiste ante algunos interlocutores en una idea que desconcierta por igual a fanáticos y estrategas: no tiene ningún drama en perder.

Milei asegura en público y confirma en privado que, si la sociedad decide que su proyecto no merece continuidad, podrá volver sin traumas a una vida de conferencias internacionales y libros sobre economía. No lo plantea como pose estoica, sino casi como un plan B perfectamente aceptable. Por estos días, de hecho, reserva una porción llamativamente grande de su cabeza para su nuevo proyecto editorial, que bautizó “La moral como política de Estado”. No hay todavía una fecha firme ni una organización cerrada para presentarlo, pero fantasea con hacerlo en un microestadio y cerrar el evento con su banda de rock.

La contradicción ofrece una postal adecuada para el día 1000. Todo el Gobierno empieza a trabajar para que Javier Milei pueda quedarse en la Casa Rosada hasta diciembre de 2031. El líder libertario, mientras tanto, dice estar preparado para subirse a un avión y volver a cobrar en dólares por explicar sus ideas alrededor del mundo. Faltan 415 días para saber cuál de las dos agendas se impone.

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